RESISTENCIA HONRADA Y CONDESA MATILDE, Comedia famosa, LA
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: RESISTENCIA HONRADA Y CONDESA MATILDE, Comedia famosa, LA. Procedencia: Parte 2 (1609)
Título: LA RESISTENCIA HONRADA. Procedencia: Final del Acto III
Título: LA CONDESA MATILDE. Procedencia: Índice preliminar de la Parte 2
Título: LA CONDESA. Procedencia: P1
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: Sí
Citado en El peregrino II: No
Parte
Parte II (1609)
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 32.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XXIX
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. IX.
Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. VIII.
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 2.
Observación: La edición incluida en Comedias de Lope de Vega, Parte II, 2, publicadas por el grupo Prolope, corre a cargo de Miguel Marón García Bermejo.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Stone, Robert S.. "‘Con arte se vence todo’: Images of the English in Lope de Vega". Bulletin of the Comediantes. núm. 2. p. 249-269. 2002.
Nota: vol. 54. Sobre: El animal de Hungría, El gallardo catalán, La imperial de Otón, Los tres diamantes, Don Juan de Castro, La corona merecida, La resistencia honrada, Los pleitos de Inglaterra y Los Ramírez de Arellano.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1596-1603, probablemente 1599-1603
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 54, 241, 592.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 3386
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 54.
Número: 3387
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 2.
Observación: La edición de Prolope corre a cargo de Miguel Marón García Bermejo
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Observación: Soldados ingleses.
Acompañamiento de nobles
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Edad Media
Nota: La acción se desarrolla en un marco temporal medieval, vagamente situado en torno a la Guerra de los Cien Años (como muestra, por ejemplo, la guerra contra los ingleses, aquí concretada en la lucha por el dominio de Bayona).
Marco espacial
Jornada 1
Topónimo: París. [Francia]. Europa. Espacio: interior de la casa de Floris; exterior del palacio real; interior del palacio real; exterior de la torre de la cárcel.
Jornada 2
Topónimo: París. [Francia]. Europa. Espacio: interior del palacio real.
Topónimo: Belflor. Europa. Espacio: interior del castillo-fortaleza del conde Gesualdo.
Topónimo: Bayona. [Francia]. Europa. Espacio: interior del palacio ducal.
Jornada 3
Topónimo: Bayona. [Francia]. Europa. Espacio: interior de la tienda del rey en el campamento francés a las afueras de la ciudad; campo de batalla a las afueras de la ciudad.
Topónimo: Belflor. Europa. Espacio: iglesia del castillo-fortaleza del conde Gesualdo.
Duración
Jornada 1: 1 día
Entreacto 1 a 2: Número indeterminado de días. Nota: No ha transcurrido siquiera una semana, ya que cuando el conde Gesualdo se marcha a la guerra (Jornada II), la condesa Matilde lamenta la ausencia de su esposo de cuatro días casado
Jornada 2: 1 día
Entreacto 2 a 3: 1 día
Jornada 3: 2 días
Género
Género principal:
- Drama > imaginario > libre invención > palatino.
Nota: Con aspectos aparentemente -no verídicos- históricos, de drama de hechos particulares.
Observación: Los nombres del Rey de Francia, Luís, y del delfín, Enruique, la participación de un almirante Borbón, la guerra con los ingleses, la batalla por el dominio de Bayona, harían pensar en una acción de carácter histórico, pero los datos aportados por la obra no convienen a ninguno de los Luíses reyes de Francia hipotéticamente aludidos (del VI al XIII), ni casan entre sí, por lo que debe descartarse el carácter histórico.
Como drama palatino, sorprenden todas estas alusiones, que debieron sonar "verosímiles" a los espectadores, y que configuran un ambiente alejado del irreal, habitual de los dramas y comedias palatinos, y representado aquí por el condado de Belflor.
La traza, de lujuria del déspota, es muy propia tanto de los dramas palatinos como de los de Hechos particulares.
Extracto argumental
Jornada 1
La comedia empieza con el gesto de Madama Floris que acaba de rasgar una carta de su amado Enrique, delfín de Francia, en la que le pedía que le indicara un color de vestido para ir a las fiestas de la boda de la condesa de Belflor, Matilde. La rabia celosa de Floris se debe a que, en la carta, Enrique decía que la hermosura de Matilde fama en el mundo tenía / de más rara y milagrosa. Quien paga primero las consecuencias del enfado de Floris es Ruperto, el criado de Enrique; Matilde lo despide bruscamente, para luego discutir con el mismo Enrique que ha venido a verla. Floris amenaza con irse a sus tierras, lejos de París, dejando a su amante; y éste, para aplacarla, tiene que someterse a sus condiciones: no participará en las fiestas de los desposorios, aunque sabe muy bien que su padre el rey no se lo perdonará.
En palacio, el rey Luis, acompañado por el Almirante Monsiur de Borbón, recibe a dos embajadores ingleses que le manifiestan la intención del rey Eduardo de quedarse con la ciudad de Bayona; el rey francés les avisa de que hará lo posible por recuperarla, y, a solas con el Almirante, da disposiciones para la guerra, que se entablará inmediatamente después del matrimonio entre la condesa Matilde y el Conde Gesualdo.
Éste, con galas de camino, y acompañado de sus primos don Tibalte, don Dionís y Valdovinos, sale a recibir a su prometida la condesa Matilde, explayándose en declaraciones de amor y de felicidad por el próximo enlace. A continuación, sale a recibirlos el almirante Borbón, por mandato del Rey.
Esa misma noche, no cumpliendo con lo que había prometido, Enrique regresa del monte para acudir, embozado, a la fiesta de palacio, porque se niega a estar tan atado / al gusto de una mujer. Ruperto le relata la entrada a palacio de los novios acompañados por el Almirante, y le ensalza la belleza de la Condesa, que, según él, hubiera sido digna de ser la esposa del delfín.
La acción se desplaza a la sala de palacio donde los novios, recibidos y honrados por el Rey, el Almirante y el acompañamiento de nobles, esperan formalizar su enlace. Allí acude, embozado, Enrique, deseoso de admirar la belleza de la condesa. Sin embargo, allí mismo acude también Floris, en hábito de paje y embozada, siguiendo desconfiada a su amante. Sin que Enrique llegue a reconocerla, comienza a provocarlo con palabras y ambos protagonizan un altercado, que lleva al príncipe a sacar su espada. Ello provoca la reacción inmediata del rey y de los nobles presentes: mientras el paje fingido consigue escaparse, Enrique se ve obligado a revelar su identidad, pero ello no hace sino aumentar el enfado de su padre, el rey, quien manda que lo encarcelen.
Esa misma noche, y aún vestida de paje, Floris se presenta en la cárcel donde han encerrado a Enrique. Allí llama al preso y le echa en cara la ruptura de su palabra; Enrique trata primero de engañarla, contándole que lo han capturado fuera de París, mientras cazaba en coto vedado, pero luego tiene que rendirse ante la evidencia; atraído por el disfraz varonil de Floris y por su arrojo, consigue bajar de la torre y encontrarse con la dama, con quien se reconcilia abrazándola. Inesperadamente, la llegada de la condesa, con todo su acompañamiento, desata de nuevo los celos de Floris, quien obliga a Enrique a vendarse los ojos para no ver a Matilde. Ante la presencia del rey y de sus acompañantes, Floris intenta escapar, pero el almirante le da alcance. Mientras, Enrique trata de encontrar una excusa a su presencia al pie de la torre con los ojos vendados. Cuando el Almirante vuelve con Floris, tanto ella como Enrique niegan conocerse de nada; es más, Floris pretexta haber sido amante del conde Gesualdo, y haber ido hasta allí disfrazada para verle una última vez antes de su casamiento. El rey manda llamar al Conde, que obviamente niega conocer a Floris; pero, cuando Enrique le da a entender que, ante su negativa, el rey sospechará que esa dama es cosa suya, entiende su obligación de vasallo y reconoce fingidamente haber tenido relaciones con Floris, aunque jura no volver a verla nunca más ahora que está casado con Matilde. Satisfecho, el rey Luis determina que la dama quede apresada durante unos días mientras su hijo Enrique parte a la guerra para ganar Bayona a los ingleses.
Jornada 2
Ha pasado algún tiempo; el rey Luis ha muerto, y su lugar en el trono lo ha ocupado Enrique, quien ha vuelto para ello a París del cerco de Bayona, aunque piensa volver enseguida para ganar la ciudad a los ingleses. Antes de partir nuevamente a la guerra, recibe a varias personas que le piden favores, entre ellas Floris, a quien abandonó en la cárcel y que ahora regresa vestida de peregrina para reclamarle justicia. Cuando el rey la reconoce acepta que lo acompañe al campo de batalla vestida de soldado.
Mientras tanto, en un castillo fortaleza cerca de Belflor, donde viven la condesa Matilde y su marido, el conde Gesualdo, éste le pide permiso a su esposa para poder acompañar al rey, como fiel vasallo, en la batalla. Matilde le contesta, con ánimo valiente, que no es ella una de esas mujeres que con lloros y quejas disuaden a sus maridos de las empresas honrosas. Muy contento y orgulloso de su mujer, el conde se prepara a partir para la guerra.
En París, el rey se apresta a marcharse, comentando admirado con el Almirante lo numeroso y bien dispuesto de su ejército. Llegan en ello el Conde Gesualdo y su primo don Dionís y le ofrecen al rey su apoyo en la guerra.
En el castillo de Belflor, Matilde, que se había mostrado tan valiente en presencia de su marido, ahora que éste se ha marchado se deshace en lágrimas. Piensa que su esposo, sólo de cuatro días casado, quizá ya se haya cansado de ella pues ha querido marcharse tan pronto a la guerra. Justo entonces el conde regresa al castillo, y avisa a su esposa de que el rey se dispone a visitar su casa esa misma noche. A continuación llega el rey con su séquito para visitar el castillo fortaleza; viendo por fin a la condesa, se enamora perdidamente de ella y enseguida lo muestra de mil modos: manda echar de la sala a Floris (que lo sigue como Floro vestida de paje), honra a la condesa haciéndola sentar junto a él y comiendo con ella... Todos se dan cuenta, y Don Dionís lo comenta con el conde, pero éste confía en la honradez y fidelidad de su mujer. Aun así, escondido, el conde observa cómo el rey, que se ha quedado a solas con Matilde, le pide la mano a su mujer y ve cómo ella se resiste y lo rechaza. Al salir el conde de su escondite, el rey disimula poniéndose a jugar a las cartas; pero poco después, habiendo ganado al juego, obsequia a Matilde con un collar. Cuando el rey se retira por fin para dormir, Matilde reitera a su marido los juramentos de amor y fidelidad inquebrantables.
La acción se desplaza brevemente a Bayona, donde los ingleses esperan el asalto del joven rey francés.
En el castillo de Belflor, con la complicidad de un criado, el rey finge ser el conde para tener acceso a las habitaciones de Matilde; pero una vez allí, vacila y ella corre a encerrarse en su alcoba. Desde allí, Matilde grita, para que todos sus criados la escuchen, que el que se ha introducido en su casa no es el rey, pues el verdadero rey no hubiera mentido nunca ni tratado de deshonrar a su primo. Avergonzado, y cegado por el enfado al no haber logrado sus expectativas, Enrique decide matar al conde.
Jornada 3
Al día siguiente, en el campo de batalla, el conde duda de la fidelidad de su esposa, ya que no le dejan ver al rey, quien supuestamente duerme en su tienda pero que en realidad ha sido encubierto por sus más allegados para que pudiera regresar al castillo. El rey vuelve a su tienda de pésimo humor, y finge haberse despertado entonces: la ficción engaña al Conde que se arrepiente de haber sospechado de su esposa. Por su parte, Enrique ha dado orden al Almirante de matar al Conde, sin escuchar las reconvenciones de Borbón que se niega a semejante maldad.
Tras una corta escena en el campo de los ingleses, empieza la refriega, y pronto el rey francés se encuentra en grave dificultad, herido y cercado por los enemigos. Entonces el conde, aun sabiendo que el rey persigue a su mujer, lo rescata como fiel vasallo subiéndolo en su caballo y apartándolo de la zona de peligro. Mientras comenta esta hazaña heroica del conde, don Dionís recibe una carta de Matilde para su esposo, en la que le pide encarecidamente que vuelva al castillo, que no estoy buena, y honra y vida es corta. Sin embargo, Dionís no entrega la carta al Conde. Después de recuperar las fuerzas, y de abandonar su proyecto de matar al conde, en agradecimiento por haberle salvado la vida, el rey decide aprovechar la retirada de los ingleses para atacar de nuevo la ciudad de Bayona con su ejército más fuerte y ya repuesto. En esta batalla el conde cae herido de muerte y en sus últimos minutos de vida mira el retrato de su mujer, nombra como albacea al rey, a quien deja encargado que case de nuevo a su esposa, y le pide a su primo don Dionís que sirva siempre al rey. Una vez expira el conde, el rey confiesa que sigue queriendo gozar de Matilde, viendo en esos momentos la mejor ocasión para hacerlo.
En el castillo de Belflor, la condesa trata de aplicarse a sus labores, aliviando su tristeza con las bromas del viejo Laurino. Un sueño infausto de Matilde (un caballero sangriento que llamaba a su puerta sin conseguir hablarle), un espejo que se quiebra en la pared, un extraño ruido de armas, son los agüeros que anuncian la llegada del fantasma del Conde, armado, y en el rostro una toca negra y un pedazo de lanza en la mano. La condesa se desmaya y sus criados van a llamar a un médico.
Sigue una breve escena cómica entre Floris y Ruperto: el criado entrega a la dama un billete del Rey, en el que éste expresa su decisión de casar a Floris con su criado Clarino o de meterla en un monasterio. Furiosa, Floris trata de matar a Ruperto quien se defiende graciosamente.
Al día siguiente de la muerte del conde, éste es llevado en procesión a la iglesia del castillo fortaleza, donde es enterrado en presencia de la condesa. El rey sin guardar decoro alguno, obliga a Matilde a seguirlo a palacio, donde quiere que viva cerca de él, pretextando para ello sus derechos de albacea. Matilde se rebela ante este comportamiento del Rey, y también el Almirante y los demás nobles lo reconvienen; al final, el rey pide en matrimonio a Matilde, quien le promete que se casará con él si espera un año sin tocarla, condición que el rey acepta. Irrumpe entonces en la iglesia Floris, que ha enloquecido con el billete del rey y se desespera por haberlo perdido. Matilde intercede por ella ante el rey que, en un primer momento, quería matarla. Finalmente, el rey recibe la noticia de que ha ganado Bayona y para celebrarlo nombra a Tibalte marqués de Orleáns, a don Dionís duque de Calés, a Valdovino conde de Andino, y al almirante Borbón le entrega Marsella y Mompelier.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: El 7 de mayo de 1605 Gaspar de Porres se comprometió a representar en El Barco de Ávila en los primeros días de julio varias obras, entre ellas La condesa Matilde (C. Pérez Pastor, Nuevos datos acerca del histrionismo español en los siglos XVI y XVII, Madrid, Imprenta de la Revista Española, 1901, p. 90.