INOCENTE SANGRE, Tragedia famosa, LA
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: INOCENTE SANGRE, Tragedia famosa, LA. Procedencia: Parte 19
Título: CARVAJALES, LOS. Procedencia: Final Acto III; P2; Dedicatoria de la Parte 19
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: Sí
Parte
Parte XIX (1624)
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 27.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XXVI
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. IX.
Ref. bibliográfica: E. Hartzenbusch: Comedias escogidas de Lope de Vega. (4 volúmenes) (Integradas en la Biblioteca de Autores Españoles, vols. XXIV, XXXIV, XLI y LII. 4 volúmenes). Madrid, Rivadeneyra (BAE), 1853, 1855, 1857, 1860. IV (BAE, LII).
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Ferrer Valls, Teresa. "El juego del poder: Lope de Vega y los dramas de la privanza". Arellano Ayuso, Ignacio; Vitse, Marc. Modelos de vida en la España del Siglo de Oro. I: El noble y el trabajador. Madrid / Frankfurt am Main: Iberoamericana; Vervuert. 2004. p. 159–185.
- Vaccari, Debora. "Máscara fue mi locura, mis mudanzas acabé: las máscaras en el teatro del primer Lope". Lobato, Maria Luisa. Máscaras y juegos de identidad en el teatro español del Siglo de Oro. Madrid: Visor. 2011. p. 189-205.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1604-1612, probablemente 1604-1608
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 344.
Dedicatorias
Dedicada al señor licenciado D. Sebastián de Caravajal del Consejo de Su Magestad, y Alcalde de su Casa y Corte.
Cómputo de versos
Número: 3056
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 344.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Observación: Acompañamiento real
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Edad Media
Nota: La acción transcurre durante el reinado de Fernando IV, rey de Castilla y León (1285-1312), hijo de Sancho IV "el Bravo" y doña María de Molina.
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: Castilla, [España]. Europa. Espacio: campo de batalla.
Topónimo: Palencia. [España]. Europa. Espacio: casa de Doña Ana; calle frente a su ventana.
Acto 2
Topónimo: Salamanca. [España]. Europa. Espacio: Universidad; jardines; calle; palacio.
Acto 3
Topónimo: Palencia. [España]. Europa. Espacio: casa de Doña Ana.
Topónimo: Gibraltar. España, [Reino Unido]. Europa. Espacio: campo de batalla.
Topónimo: Martos. [España]. Europa. Espacio: calle; alojamiento de los Carvajales; alojamiento del rey; campo con una peña; aposentos del rey.
Duración
Acto 1: 1 día (aprox.)
Acto 2: 1 día (aprox.)
Entreacto 2 a 3: Número indeterminado de días
Acto 3: 1 día (aprox.)
Género
Género principal:
- Drama > historial > profano > hechos famosos públicos > España > medievales.
Extracto argumental
Acto 1
La acción se sitúa en el momento histórico del enfrentamiento entre Fernando IV, el Emplazado, rey de Castilla, y el infante don Alonso de la Cerda, su tío, que le disputa la corona. El acto se inicia en el campo de batalla donde se enfrentan los ejércitos de Castilla y León; destaca por su valentía, reconocida explícitamente por el monarca don Fernando, don Gómez de Benavides. Se produce un hecho que tendrá después repercusiones importantes para la acción: don Ramiro, noble traidor a Castilla, es humillado por don Pedro de Carvajal, que está a punto de hacerlo prisionero, aunque termina perdonándolo gracias a la intervención del noble Gómez de Benavides, que lo invita a recapacitar y a regresar al bando castellano. El traidor acepta, pero inmediatamente después, al quedar sólo en escena, es de nuevo humillado, esta vez por el otro hermano Carvajal, don Juan, que pone en duda que don Ramiro haya sido perdonado por su hermano.
En el fragor de la contienda aparece la reina doña María ante los caballeros castellanos, encabezados por su hijo don Fernando, y los enemigos leoneses, encabezados a su vez por el infante don Alonso. La reina invita a todos a la reconciliación apelando a los lazos familiares y al perjuicio que causa en las gentes de ambos reinos una guerra que ya dura demasiado tiempo y que además beneficia al moro, que se apresta en las fronteras al ataque. La reina propone que se nombren jueces de la contienda a los reyes don Dionís de Portugal y don Jaime de Aragón y se acepte la sentencia que emitan éstos sobre la sucesión. El rey y su tío alaban la prudencia de la reina, sellan con un abrazo su pacto de acatar el dictado de don Jaime y don Dionís, y anuncian fiestas.
En Palencia, doña Ana, hermana de Gómez y dama de don Juan de Carvajal, se lamenta ante su criada Isabel por la ausencia de su amado. En la casa se presenta don García, hermano del traidor don Ramiro, que la pretende. Las mujeres se burlan de su cobardía, pues se dedica a cortejar damas en lugar de combatir por su reino; don García, abochornado, decide marchar a la guerra. A casa de doña Ana llega, desde el campo de batalla, el criado gracioso Morata, quien, a pesar de la ansiedad de su señora, tan sólo se siente con fuerzas para relatar los acontecimientos después de beber vino y brindar por los valientes varias veces. Oyen las cajas y trompetas que anuncian la entrada de los reyes y el anuncio de festejos, y, mientras doña Ana va a asomarse a la ventana, la criada y el gracioso quedan en escena, alegres de su reencuentro y de la condición cobarde de Morata, que lo ha devuelto sano y salvo a casa.
La acción se traslada a la calle, donde varios villanos y los ciudadanos Hipólito y Feliciano ven admirados el desfile de la entrada que encabeza el rey con sus caballeros. Unos alabarderos apartan a golpes a la gente que se acerca al cortejo; Feliciano promete vengarse. Sobre la escena quedan tan sólo el traidor don Ramiro y su hermano, el cobarde don García. El primero muestra su disgusto al haberse sentido deshonrado por los Carvajales y su deseo de venganza. A la escena se incorporan don Juan de Carvajal, que viene a ver a doña Ana, y su hermano don Pedro; ambos se muestran desafiantes y burlones frente a los otros dos hermanos, que, con solapada cobardía, abandonan la calle. En ese momento se asoma a la reja doña Ana y mantiene con don Juan una conversación amorosa mientras el otro hermano, don Pedro, queda a la espera. A la calle llega don Gómez, hermano de doña Ana, comentando con el gracioso Morata las mercedes recibidas por el Rey, sin percatarse de que los siguen Feliciano e Hipólito, que a traición los hieren de muerte. Al oír ruido doña Ana se oculta y los hermanos Carvajal, enterados de la situación, salen en busca de los agresores y de un confesor. A la escena del crimen acude el Rey con los dos hermanos traidores y, al ver en manos de Morata una cadena que don Gómez le ha regalado antes de expirar, lo acusan de asesinato y lo amenazan con darle tormento. El Rey, apesadumbrado por la muerte del fiel don Gómez, se dispone a partir a Salamanca mientras Morata clama por su inocencia.
Acto 2
La acción se inicia en Salamanca. Los hermanos traidores Ramiro y García, mientras esperan en la Universidad la llegada del Rey, traman el modo de quitar de en medio a los Carvajales acusándolos, por medio de un falso testigo, de haber sido los asesinos de don Gómez. Ramiro piensa de este modo en vengar su afrenta y García en conseguir a doña Ana, eliminado como rival don Juan Carvajal. A la Universidad llega el Rey con las autoridades universitarias. Un gorrón sube a la cátedra para hacer una intervención cómica sobre los poetas. Al finalizar, el Conde de Benavente entra anunciando el fallo sobre la sucesión, favorable al rey don Fernando, que une así bajo su monarquía los reinos de Castilla y León. El Rey recompensa por la noticia al Conde, nuevo consejero una vez muerto Gómez. Mientras se aprestan las celebraciones, en un jardín don Juan de Carvajal y doña Ana se dan muestras de amor, amenizados por la presencia del jardinero Laureno y la música del criado Leonido. Don Pedro de Carvajal comunica a todos la nueva y se disponen a unirse a los festejos.
La acción se traslada a la calle, donde se celebran la fiestas y los caballeros pasean enmascarados. Aprovechando esta situación, los traidores don García y don Ramiro acusarán ante el Rey y el Conde, a quienes han reconocido bajos sus máscaras, a los hermanos Carvajal del asesinato de Gómez, advirtiéndoles que pregunten a don Ramiro y don García, que han sido testigos del hecho. El Rey, que desconoce que los enmascarados son los mismos don García y don Ramiro, se propone castigar a los Carvajales y vengar la muerte de don Gómez, a pesar de las reservas que muestra el Conde de Benavente sobre la acusación.
Por su parte, llega a Salamanca el gracioso Morata, cojeando, después de haber sido torturado, y acompañado por un estudiante que se muestra dispuesto a escribir un memorial para el Rey en el que Morata quiere denunciar la injusticia de haber sido torturado pese a ser inocente. Ignorantes de todo, los hermanos Carvajal pasean también con doña Ana por las calles, sumándose a la celebración. Doña Ana entrega a don Juan Carvajal una sortija.
Requeridos por el Rey, acuden a palacio los hermanos don García y don Ramiro, quienes, interrogados, afirman que aunque no vieron el asesinato, sospechan de los Carvajales, a los que vieron rondando la casa de don Gómez. Para el Rey estos indicios son suficientes, a pesar de las reticencias del Conde de Benavente. A palacio llega también don Juan de Carvajal con su hermano para solicitar al Rey la mano de doña Ana, por los servicios prestados en la guerra. Al hacerlo el Monarca se fija en la sortija que lleva don Juan, pues fue un regalo de don Fernando a don Gómez, y manifiesta en aparte al Conde su sospecha de que don Juan se la hurtase. A pesar de ello no rechaza la solicitud de don Juan, que recibe también una encomienda en premio de sus servicios. A palacio llega también Morata con su memorial, y el Rey, sin prestarle demasiada atención, lo remite a su limosnero para que lo socorra. Solos en escena los hermanos Carvajal reconocen a Morata y, tras comunicarse las novedades, se disponen a ir a casa de doña Ana.
Acto 3
La acción se traslada a Palencia, a casa de doña Ana, que expresa su tristeza porque don Juan de Carvajal haya tenido que partir a la conquista de Gibraltar, amenazada por los moros, y se muestra dispuesta, a pesar de las protestas de los criados Morata e Isabel, a seguir los pasos de su amado disfrazada de hombre. Mientras tanto, en Gibraltar, el Rey, cuyo ejército ha salido victorioso, empieza a repartir mercedes entre todos sus caballeros, marginando a los dos hermanos Carvajales, que quedan disgustados, pues don Fernando sí recompensa a los cobardes hermanos don García y don Ramiro. El ejército se dispone a trasladarse a Martos.
A Gibraltar ha llegado doña Ana, que acuerda con los criados que la acompañan disfrazarse de moros y probar a don Juan de Carvajal. Le enviarán a Morata disfrazado de moro para ofrecerle dinero y su amor, haciéndole creer que es una rica mora que se ha enamorado de él al verlo en Gibraltar. Don Juan aunque inicialmente se muestra remiso, es convencido por su hermano don Pedro, que ve la oportunidad de sacar riqueza del asunto dejando a la mora burlada.
Ya en Martos, el Rey se propone prender a los Carvajales por el asesinato de Gómez de Benavides, a pesar de las advertencias del Conde de Benavente, a quien se niega a escuchar, y envía a don García a hacerlos prisioneros. En Martos, los Carvajales comentan sus pesadillas, premonitorias de la desgracia que se les avecina. Se produce el encuentro con doña Ana, que, aunque disfrazada de mora, desvela su identidad. Al ver que don Juan ha accedido a encontrarse con una supuesta dama enamorada, doña Ana le reprocha su actitud y se muestra ofendida. En ese momento irrumpe don García con alabarderos para prender a los Carvajales y llevarlos ante el Rey.
En la sala de su alojamiento, el Rey muestra su decisión de ejecutar a los Carvajales, a pesar de las objeciones y peticiones de piedad del Conde de Benavente y otros nobles, entre ellos don Ramiro, que con falsedad se une al coro de quienes piden clemencia. El Rey los hace callar a todos cuando entra don García con los Carvajales y los supuestos moros (doña Ana, Isabel y Morata). Doña Ana, descubre su identidad y se une a la petición de clemencia, pidiendo al rey que la case con don Juan. El Rey acepta casarla para inmediatamente ordenar que sean despeñados los hermanos Carvajales por el asesinato de don Gómez, y con ellos su criado Morata. Doña Ana reacciona airada contra el Rey acusándolo de bárbaro.
Ya a punto de ser despeñados, don Pedro perdona al Rey, que se ha dejado manejar por el falso testimonio de traidores, pero don Juan remite el caso a la justicia divina "al Rey emplazo /para el tribunal de Dios". 'Arrójanlos’. El momento trágico se ve salpicado por los comentarios miedosos de Morata, que en el último momento es perdonado por el rey.
En sus aposentos, el monarca, entre sueños, manifiesta sus dudas y temores, velado por el fiel Conde de Benavente, momento en el que llegan nobles con la noticia de la invasión por los moros de Granada. El rey ha muerto súbitamente. La obra acaba con el anuncio por parte de Morata de la muerte, también repentina, de los dos traidores, y la sentencia de uno de sus nobles "si allá los testigos mueren, aquí el juez". Se cumple así el emplazamiento de don Juan de Carvajal.