CABALLERO DEL SACRAMENTO, Comedia famosa, EL



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: CABALLERO DEL SACRAMENTO, Comedia famosa, EL. Procedencia: Parte 15; P2

Título: CABALLERO DEL SACRAMENTO, Comedia, EL. Procedencia: Autógrafo; En una de las licencias de representación del autógrafo

Título: CABALLERO DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO, Comedia de, EL. Procedencia: En una de las licencias de representación del autógrafo

Título: BLASÓN DE LOS MONCADAS, EL. Procedencia: Según La Barrera también se llamaba así

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II:

Parte

Parte XV (1621)

Manuscrito

Tipo: Autógrafo
Localización: Melbury House, Biblioteca privada (Reino Unido)
Ref. bibliográfica: M. Presotto: Le commedie autografe di Lope de Vega. Catalogo e studio. Kassel, Edición Reichenberger, 2000. 127.
Nota: Sin signatura.

Otras ediciones del siglo XVII

No consta

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.

Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. VIII (BAE, CXCVIII).

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas


- El caballero del Sacramento, ed de McGrady, Donald, Newark, Juan de la Cuesta, 2007
Nota: Utiliza el ms. autógrafo.

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria


- Dixon, Victor. "Otra comedia desconocida de Lope de Vega: El caballero del sacramento". Bustos, Eugenio. Actas del cuarto Congreso Internacional de Hispanistas. Salamanca: Universidad de Salamanca. 1982. 1, p. 393-404.

- Van Dam, C. F. A.. "Lope de Vega y el alemán". Revista de Filología Española. núm. 15. p. 381-383. 1928.


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1610
Ref. bibliográfica: M. Presotto: Le commedie autografe di Lope de Vega. Catalogo e studio. Kassel, Edición Reichenberger, 2000. 127.
Nota: Ms. Aut. Melbury House. Biblioteca particular (Reino Unido). Fechado el 27 de abril de 1610.

Dedicatorias

A don Luis Bravo de Acuña, embajador de Venecia.

Cómputo de versos

Número: 2976
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 62.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Acompañamiento
  • Alabarderos
  • Banderas y abanderados
  • Caballeros
  • Cajas
  • Galeotes
  • Gente
  • Soldados
  • Personajes computables

  • Caballeros de torneo (2). Nota: Uno de ellos se llama Rugero de Oria, y no habla. El otro, innominado, interviene brevemente.

  • Celio, villano

  • Crispín, lacayo, lacayo [de don Luis], [gracioso]; que actúa de [Padrino de torneo]

  • Don Gastón, [caballero], [hermano de doña Gracia], [hijo del Conde de Barcelona]

  • Don Luis de Moncada, [caballero protagonista], [sobrino del Conde de Barcelona]; que actúa de [Caballero del Sacramento], [caballero tudesco]

  • Doña Gracia, dama, [hija del Conde de Barcelona]; que actúa de [Villana embozada]

  • Dorista, dama, [dama de compañía de doña Gracia]

  • El Almirante de Francia, [hermano de Flordelis]

  • El Conde de Barcelona, [padre de doña Gracia], [tío de don Luis de Moncada]

  • El Condestable [Emilio], condestable [del reino de Sicilia]

  • El Rey de Sicilia [Manfredo]

  • [Fabricio], [caballero], [galán]

  • Felino, villano

  • Félix, caballero

  • Gonzaga, caballero, [privado del rey de Sicilia Manfredo]

  • Leonardo, caballero, [amigo de don Luis de Moncada]

  • Padrinos [de torneo] (2)

  • [Roselín], [criado del Almirante de Francia]

  • Silena, villana

  • [Un abanderado]. Nota: No aparece en el elenco, pero es introducido por una acotación: ‘Sale el Almirante de Francia, soldados, caja y bandera’. No habla.

  • Un capitán de la guarda

  • Un capitán, capitán [de la corte de Manfredo]

  • Un capitán, capitán [del ejército francés]

  • Un criado

  • Un cura

  • Un sacristán

  • [Un tambor o caja], [soldado que toca el tambor o caja]. Nota: No aparece en el elenco, pero es introducido por una acotación: ‘Sale el Almirante de Francia, soldados, caja y bandera’. No habla.

  • Una voz. Nota: Se trata de una voz divina, de Dios propiamente dicho o de su forma como Santo Sacramento.

  • Unos vecinos (2)
  • Universo social

  • Universo de la guerra. Caballeros cristianos
  • Universo de la guerra. Militares de alto rango
  • Universo de la nobleza. Alta nobleza
  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Universo de lo sobrenatural cristiano. Dios, ángeles, arcángeles, demonios...
  • Universo del poder soberano. Reyes
  • Tiempo histórico

    Edad Media
    Nota: La acción, llena de alusiones a la realidad histórica catalana y siciliana, transcurre sin embargo en una época imposible, pues se hace coincidir el reinado de manfredo de Sicilia (siglo XIII) con un Ramón, Conde soberano de Barcelona (el condado se integró en la corona de Aragón en 1162 y dejó de haber Condes soberanos.

    Marco espacial

    Acto 1
    Topónimo: Barcelona. [España]. Europa. Espacio: playa; calle de la ciudad; exterior del palacio condal; exterior de la iglesia de Santa Olalla.

    Acto 2
    Topónimo: Barcelona. [España]. Europa. Espacio: playa; interior del palacio condal.
    Topónimo: Palermo. Sicilia, [Italia]. Europa. Espacio: calles de la ciudad; interior del palacio real.
    Topónimo: Perpiñán. [Francia]. Europa. Espacio: en los Pirineos.

    Acto 3
    Topónimo: Barcelona. [España]. Europa. Espacio: interior del palacio real.
    Topónimo: Sicilia, [Italia]. Europa. Espacio: interior del palacio real.
    Topónimo: Manresa. [España]. Europa. Espacio: campo.

    Duración

    Obra: Número indeterminado de semanas
    Acto 1: 1 día. Nota: El acto da comienzo al atardecer y transcurre durante la noche.
    Entreacto 1 a 2: Número indeterminado de días
    Acto 2: Número indeterminado de días
    Entreacto 2 a 3: Número indeterminado de días
    Acto 3: 1 semana

    Género

    Género principal:

    • Drama > historial > religioso > hagiográfico y leyenda.
      Nota: La acción, intensamente profana por la mayor parte , tiene sin embargo su hilo conductor en un hecho milagroso, con consecuencias en la genealogía de la familia Moncada, lo que la acerca a los dramas genealógicos en los que la leyenda familiar celebrada es de carácter religioso. No obstante, la infidelidad histórica a una época concreta le proporciona rasgos de drama imaginario.

    Géneros secundarios:

    • Drama > imaginario > libre invención > palatino.
      Nota: La irrealidad histórica de la época representada, a pesar de las muchas alusiones y referencias a lugares, personajes y situaciones históricos, sitúa el conflicto en la órbita de los dramas palatinos (no historiales) sucedidos en espacios y tiempos verosímiles.

    Extracto argumental

    Acto 1
    Al atardecer, las naves de Manfredo, rey de Sicilia, arriban a las costas barcelonesas. Acompañado por su séquito, el monarca ha acudido a la ciudad levantina para conocer a su futura esposa, doña Gracia de Moncada, hija del conde de Barcelona, a la que ya ama debido a la gran fama de su belleza. Allí, en la misma orilla, le espera el conde, emocionado por haber logrado tan provechoso casamiento para su hija. Hechas las presentaciones oportunas, ambos parten a palacio en busca de la futura esposa.
    Entretanto, en algún lugar de la ciudad, don Luis de Moncada, sobrino del Conde, le confiesa a su amigo Leonardo su desvelo ante la llegada del de Sicilia para casarse con la dama de la que él está profundamente enamorado y que también parece corresponderle. Según le cuenta a su amigo, su amor por ella había comenzado al mismo tiempo que sus planes de casamiento con el rey; sin embargo, su miedo a ser rechazado le había impedido declararse a tiempo, de manera que cuando fue a hacerlo doña Gracia ya había firmado la cédula que oficializaba el compromiso. Destrozado por la pena de tener que ver a su amada con otro, don Luis no ve otro remedio más que la muerte. En este punto, irrumpe Crispín, su gracioso lacayo, para saber si su amo acudirá a las fiestas que la ciudad comienza a preparar en honor al de Sicilia. La admiración de su criado por la grandeza de las naves extranjeras irrita aún más a don Luis, que finalmente acaba por marcharse.
    Ya en palacio, don Luis se reencuentra con su amada. Tras confesarse mutuo amor, ambos determinan impedir el casamiento fugándose juntos esa misma noche.
    En los instantes previos a la cena, el rey de Sicilia continúa celebrando con su amigo Gonzaga su próximo casamiento, más ahora que ha podido comprobar personalmente que su prometida es más bella de lo que él se había imaginado. Con todo, el rey prefiere no relajarse hasta que el compromiso se haya llevado a cabo, "porque no hay cosa tan firme / que no se pueda mudar".
    Una hora después de su último encuentro, Luis ya se encuentra bajo la ventana de doña Gracia en compañía de Crispín esperando, impaciente, que las luminarias se apaguen para poder secuestrar a su amada. Finalmente, esta sale al balcón dispuesta a huir con su primo, pero en ese momento unas voces dan la alarma de fuego en la iglesia de Santa Olalla, y don Luis, haciendo gala de su nobleza, abandona el plan de fuga para ir a socorrer el templo, sin atender siquiera a las razones de su amada que le instan a aprovechar el alboroto generado para escapar junto a ella.
    Desde la torre de la iglesia, un sacristán toca las campanas, mientras el viejo cura contempla horrorizado cómo el fuego lo va consumiendo todo a pesar de los esfuerzos de la gente del lugar por sofocarlo. Al ver llegar a don Luis, el cura le ruega que salve la imagen del Santo Sacramento que se encuentra custodiada en un cofre de plata ya alcanzado por el fuego. Sin pensárselo dos veces, don Luis entra en la iglesia ante la mirada atenta de Crispín y el cura, admirados de su gran valor. Finalmente, el galán logra salir con llamas en la cabeza que milagrosamente no le queman. Ya a salvo, don Luis les relata cómo, desafiando al fuego, había logrado alcanzar el relicario de oro que contenía la hostia consagrada. Sin embargo, en el momento de mostrarles la reliquia, el galán descubre algo sorprendente: el retrato de su amada que antes ocultaba en su pecho, ha sido vuelto milagrosamente a su espalda, dejando el lugar libre para el Pan divino, pues "solo Dios en el pecho / debe estar y puede estar". Admirado por tan maravilloso suceso, don Luis recapacita sobre su huida con doña Gracia, acto que considera poco digno tras haber salvado del fuego, minutos antes, el propio cuerpo de Cristo. Finalmente, determina enviar a Crispín para poner a la dama al corriente de lo sucedido y avisarla de que esa noche no irá a buscarla. A pesar de este cambio de planes, el galán afirma que su amor por ella todavía es intenso y por ello, promete huir con ella solo si su casamiento con el rey de Sicilia finalmente no se lleva a cabo.


    Acto 2
    En una playa de Barcelona, doña Gracia y Dorista, dama de la corte, esperan a la nave que habrá de llevarlas a Sicilia, su nuevo hogar. Apenada por su reciente casamiento con el rey italiano, doña Gracia acaba confesándole a su amiga su amor por don Luis, con quien se habría esposado si no fuera porque este huyó, atemorizado por el casamiento, el día del incendio en la Iglesia. Animada por la sinceridad que su ama le ha mostrado, Dorista, a su vez, le confiesa que también ella ama a don Luis, y le ruega que interceda por ella ante su padre, el conde, para lograr su casamiento. Sin embargo, en contra de lo que esperaba, doña Gracia, loca de celos, cree que ella ha sido la causa de que don Luis la abandonara aquel día y, furiosa, le recrimina su atrevimiento al tiempo que la obliga a partir junto a ella para Sicilia a fin de mantenerla separada de su galán.
    Lista la nave, el conde, su hijo don Gastón y otros caballeros, entre los que se halla el propio don Luis, acuden a la playa para despedirse de la joven pareja. Apenada por tener que alejarse de su familia y amigos, doña Gracia decide regalarles unas prendas para que puedan recordarla. Con esta excusa le ofrece a don Luis una caja que, según ella contiene algunas reliquias. Dorista, por su parte, también quiere despedirse de su amado; sin embargo, al ver que este apenas le presta atención, parte para Sicilia con el deseo de vengarse de él por su indiferencia.
    Partida la nave, don Luis, acompañado de su fiel Crispín, abre el cofre, ansioso por conocer su contenido; sin embargo, su corazón se rompe cuando descubre que todo lo que doña Gracia le ha dejado son las cartas que él le había escrito durante su relación, junto con un pliego donde le reprocha su cobardía por haberla abandonado. En vista de todo, don Luis determina ir a Sicilia para explicar a doña Gracia el verdadero motivo que le había llevado a posponer su matrimonio con ella y dejar así libre su apellido de la deshonra de la cobardía.
    Entretanto, el conde y su hijo Gastón, junto al resto de caballeros, planean el modo de hacer frente al ejército francés que, bajo el mando del Almirante, su más valeroso guerrero, se dirige a España dispuesto a vengar a su monarca de la deshonra de haber sido rechazado como pretendiente de doña Gracia. Dispuesto a defenderse a capa y espada, el conde manda llamar a su sobrino don Luis, el único capaz de igualar en valor y gallardía al Almirante; sin embargo, al conocer que este se ha marchado, finalmente, decide enviar a su hijo Gastón junto al resto de sus caballeros a la batalla.
    Mientras el ejército francés continúa avanzando a través de los Pirineos, don Luis y Crispín, disfrazados de tudescos, llegan a Palermo dispuestos a disculparse ante doña Gracia. Allí se celebran las fiestas en honor al reciente casamiento de los reyes. Sin quitarse el disfraz, don Luis decide participar en uno de los torneos que tendrá lugar esa noche para poder acercarse a doña Gracia.
    Entretanto, en palacio, el rey Manfredo trata de sonsacar a Dorista el motivo por el que su esposa vive tan apenada. Viendo la ocasión propicia para lograr la deseada venganza, Dorista le cuenta al rey la historia de amor habida entre su ama y su primo, don Luis, antes de su casamiento. Su plan tiene efecto, pues el rey se marcha, atormentado por los celos. En ese momento, aparece doña Gracia que, recelosa al ver a Dorista hablando con el rey, se enzarza en una discusión con la dama a la que finalmente propina un bofetón.
    El torneo ya ha comenzado. Mientras los caballeros comienzan a desfilar, don Luis, acompañado de Crispín, que hace las veces de su padrino, se prepara para el torneo. Al ver a tan gallardo caballero, Dorista trata de averiguar su identidad preguntándole al gracioso criado que, orgulloso, le muestra la tarjeta donde se puede ver la imagen de un cáliz y una hostia entre llamas, señas estas con las que don Luis pretende dar a conocer su disculpa a doña Gracia. Tras presentar a su amo bajo el título de Caballero del Sacramento, Crispín ofrece relación del episodio del incendio. Dorista, que ya se ha dado cuenta de que el caballero no es otro que su amado don Luis corre a avisar al rey que, loco de celos, ordena apresarlos con la idea de darles muerte en la hoguera. Sin embargo, instantes antes de ser ejecutados, ocurre algo milagroso: se oye una voz –la de Dios- que dice: "a quien del fuego me saca, / así le saco del fuego". Tras esto, don Luis y Crispín son elevados en una nube hasta hacerlos desaparecer.
    Entretanto, en Perpiñán la batalla entre el ejército francés y el catalán parece haberse decidido a favor del primero, mientras los vencidos, Félix y Leonardo, huyen junto al resto de soldados, llorando la muerte de su capitán, el joven Gastón. En ese momento, la nube en la que don Luis y Crispín habían escapado desciende al mismo campo de batalla. Allí, don Luis conoce la noticia de la derrota de su ejército y la muerte de su primo y, alentado por el deseo de la gloria, el joven caballero se declara dispuesto a luchar.


    Acto 3
    Llevado por los celos de saber que su esposa amaba a otro, Manfredo, rey de Sicilia, ha logrado obtener el permiso de divorcio del Sumo Pontífice, alegando un supuesto casamiento por poderes con la reina Juana de Hungría previo a su matrimonio con doña Gracia. Mientras espera la llegada de su nueva esposa, Manfredo ya ha dispuesto el regreso de doña Gracia a España. En ese momento, la joven reina entra en la sala, acompañada del condestable Emilio, furiosa por el trato recibido. De nada sirven sus reproches ante el rey que, indiferente, ordena a Emilio embarcarla para España, a donde habrá de acompañarla para informar a su padre, el conde, de lo sucedido.
    Mientras, en Barcelona, el conde llora la muerte de su único hijo varón. Apenado por la noticia, ordena a su más fiel vasallo, Félix, acudir a Sicilia para informar a su hija y su yerno de su desgracia así como de la victoria conseguida por don Luis ante el ejército francés. El victorioso caballero entra en ese momento en palacio rodeado de sus soldados, que portan el cuerpo sin vida de Gastón, y el Almirante a quien llevan preso. Ido el conde, don Luis, a solas con su criado Crispín y Leonardo, ordena invertir las riquezas conseguidas en la guerra en la reedificación de la antigua iglesia quemada, donde se colocarán, bajo la capilla mayor, todos los estandartes, banderas y armas militares ganadas en la batalla.
    En Palermo, Manfredo recibe en palacio a su vasallo Gonzaga, que le trae noticias de su nueva esposa tras su estancia en Hungría. Al parecer, la futura reina, además de entrada en años, no es tan hermosa como esperaban para desgracia del rey que, arrepentido, confiesa lo mucho que echa de menos a doña Gracia. En ese momento, entra en la sala uno de sus capitanes anunciando la llegada de un caballero del conde, enviado para notificarle al rey su nuevo patrimonio, caballero que ha marchado de vuelta inmediatamente, tras conocer la partida de la reina a España. Cada vez más consciente de su error al abandonar a doña Gracia, Manfredo decide seguir el consejo de Gonzaga y partir hacia España para tratar de recuperarla.
    Entretanto, en Barcelona, don Luis discute con el Almirante la posibilidad de heredar el condado ahora que el conde ha muerto, hecho que el caballero no ve lícito, dado que les corresponde a doña Gracia y a su marido por derecho. El Almirante, en cambio, le advierte que es él quien, por línea de varón, debería heredar el condado y, por ello, le ofrece seis mil de sus vasallos y la mano de su hermana, Flordelis, para acompañar su nuevo mandato. La irrupción en palacio de la gente del condado, nombrándolo nuevo conde de Barcelona, convence finalmente a don Luis para aceptar tal cargo.
    Al mismo tiempo, la reina Gracia va de camino a Manresa acompañada por Silena, una villana con la que se había encontrado en Monserrat mientras ella rezaba en el santuario. Agradecida por su caridad, doña Gracia le da cuenta del modo en que había llegado hasta ella: al parecer, Manfredo había dado orden a sus hombres de abandonarla frente a las costas de Barcelona en una barca sin remos. Desesperada de verse sin salida, la joven, acordándose de su amado primo, había comenzado a rezarle a la Hostia Sacrosanta para que la salvara, momento en el que milagrosamente se le había aparecido el farol de una nave, "que entre vidrios lleva un hacha, / un cáliz con una hostia / coronado de luz clara" que la había conducido hasta la orilla. Ya en tierra, se había tropezado con cuatro peregrinos y junto a ellos había llegado hasta Monserrat donde, finalmente, se habían encontrado. Enternecidos por su historia, los villanos dan cuenta a la joven de la muerte de Gastón y su padre, el conde, y de la proclamación de don Luis por su ejército como conde de Barcelona, dignidad que pronto compartirá con su futura esposa Flordelis. Aturdida por las nuevas noticias, doña Gracia resuelve acudir a la ciudad. Allí, don Luis acaba de saber por Dorista del abandono de su prima en el mar e inmediatamente la cree muerta. En ese momento, llega a palacio Manfredo, dispuesto a recuperar a su esposa. Al verlo, don Luis, furioso, desenvaina su espada dispuesto a vengar la muerte de su amada; sin embargo, el rey pronto le hace saber que todo ha sido organizado por Dorista, que inmediatamente reconoce la culpa. Mientras la guarda se lleva apresada a la joven, entra el Almirante, que anuncia la próxima llegada de su hermana Flordelis. Inmediatamente, aparece doña Gracia disfrazada de villana, acompañada por Silena. Finalmente, la dama se da a conocer ante su amado que, feliz por el reencuentro, suspende su compromiso con la de Francia para casarse con doña Gracia. De esta manera acaba la pieza, no sin que antes don Luis se dirija al auditorio para aconsejarle: "Poned amor y esperanza / y fe en bien que Dios alcanza".


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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    Observación: La representó Balbín


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