VASO DE ELECCIÓN Y DOCTOR DE LAS GENTES, SAN PABLO, EL



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: VASO DE ELECCIÓN Y DOCTOR DE LAS GENTES, SAN PABLO, EL. Procedencia: MANUSCRITO PARMA

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: No es de Lope
Observación: Morley y Bruerton (1968: p. 573) consideran concluyentes las pruebas suministradas por el verso [...] para rechazar la atribución de esta comedia a Lope de Vega

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No

Parte

No presente en la colección de Partes de Lope de Vega

Manuscrito

Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 119_XLII, p. 33.

Tipo: Copia
Localización: PD, Paradero desconocido (PD)
Ref. bibliográfica: La Barrera y Leirado, Cayetano Alberto de: Catálogo bibliográfico y biográfico del Teatro antiguo español. Desde sus orígenes hasta mediados del siglo XVIII. (La edición original es de 1860). London, Tamesis Books, 1968. 437.
Nota: La Barrera lo describe así: Manuscrito de principios del siglo XVII, con el nombre de Lope, añadido de letra contemporánea. En la Biblioteca del señor Sánchez Rayón.
En su edición Menéndez Pelayo lo descarta como texto base, al juzgarlo harto imperfecto, y considerar muy superior el Manuscrito de Parma.

Otras ediciones del siglo XVII

No consta

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. III (BAE, CLVIII).

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

Bibliografía secundaria


- Delgado Morales, M.. "Lope de Vega’s El vaso de elección". Rivista di Storia e Letteratura Religiose. núm. 22. p. 56-67. 1986.

- Rodríguez López-Vázquez, Alfredo. "San Pablo y La Magdalena en tres comedias del siglo XVII: Lope de Vega y Vélez de Guevara". Domínguez Matito, Francisco; Martínez Berbel, Juan Antonio. La Biblia en el teatro español. Vigo: Editorial Academia del Hispanismo. 2012. p. 395-402.
Nota: Sobre las comedias de Lope: El vaso de elección y La mejor enamorada la Magdalena, y las compara con la comedia de Vélez de Guevara: Los tres portentos de Dios.


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Sin datación
Nota: Morley y Bruerton consideran que la obra no es de Lope y por tanto no ofrecen ninguna datación para ella.

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 3049
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 572.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Músicos
  • Pescadores
  • Plañideras
  • Soldados
  • Personajes computables

  • [Ananías], [padre de Esteban]

  • [Andrés], [hermano de Simón Pedro, pescador y apóstol]

  • [Astartote], [demonio]

  • [Balbo], [que acompaña el séquito fúnebre, portador del escudo de Saulo, en la visión que este tiene de su prop]

  • [Bernabé], [condiscípulo de Saulo]

  • [Capitán], [del ejército de Herodes]

  • [Claudio], [capitán romano]

  • [Cleto], [joven critiano romano]

  • [Cristo], [el mesías]; que actúa de [Peregrino]

  • [Eliazar], [criado del padre de Saulo]

  • Eliud, [criado de Saulo]

  • [Esteban], [levita y primer mártir del cristianismo]

  • [Gamaliel], [maestro de Saulo en la sinagoga]

  • [Jacobo], [hijo de Zebedeo y María Salomé, apóstol]

  • [Juan], [hijo de Zebedeo y María Salomé, apóstol]

  • [La Carne], [alegoría, en figura de mujer hermosa]

  • [Lino], [joven cristiano romano]

  • [María Salomé], [esposa de Zebedeo]

  • [Nerón], [emperador romano]

  • [Perpetua], [prometida, y luego esposa de Simón Pedro]

  • [Pescador], [anónimo, del mar de Galilea]

  • [Saulo], [ciudadano romano, perseguidor de los cristianos y apóstol tras su conversión. Protagonista.]

  • [Séneca], [filósofo romano]

  • [Simón Pedro], [pescador, y luego apóstol de Jesús]

  • [Tulia], [concubina de Nerón]

  • [Un ángel]

  • [Un niño]

  • [Zebedeo], [padrino en la boda de Simón Pedro]
  • Universo social

  • Alegorías
  • Universo de la guerra. Capitanes
  • Universo de la Iglesia. Ermitaños
  • Universo de las religiones. Cristianos
  • Universo de las religiones. Judíos
  • Universo de lo sobrenatural cristiano. Dios, ángeles, arcángeles, demonios...
  • Universo de lo sobrenatural cristiano. Personajes del Nuevo Testamento
  • Universo del poder soberano. Emperadores
  • Universo marítimo. Pescadores
    Observación: En el universo de Las religiones, una obra como esta exige incluir la categoría Paganos (en este caso ciudadanos romanos), y matizar la de cristianos como primeros cristianos
    En el universo de lo Sobrenatural cristiano, entre las figuras del Nuevo Testamento, se incluyen el personaje de Cristo, los de los apóstoles y mártires, el de la Magdalena..

  • Tiempo histórico

    Nuevo Testamento
    Nota: Siglo I d. C.
    Es la época de la predicación y muerte de Jesús, la propagación del evangelio por parte de los apóstoles, que llevan la nueva doctrina a las ciudades más importantes del Imperio romano, la persecución de los primeros cristianos y la muerte de san Pedro y san Pablo.

    Marco espacial

    Acto 1
    Topónimo: Mar de Galilea, Israel, Asia. Espacio: Orillas del Mar de Galilea,
    Camino del mar de Galilea a la ciudad de Tarso.
    Topónimo: Tarso, Imperio Romano, [Turquía]. Asia. Espacio: Casa familiar de Saulo, en Tarso.

    Acto 2
    Topónimo: Mar de Galilea, Israel, Asia. Espacio: orillas del mar de Galilea.
    Topónimo: Jerusalén. [Israel]. Asia. Espacio: Sinagoga del Sumo Sacerdote,
    Calle delante de la Sinagoga,
    Casa de la Magdalena,
    Casa de la última cena
    Camino de Jerusalén a Damasco.
    Topónimo: Damasco, Imperio Romano, [Siria]. Asia. Espacio: Camino de Jerusalén a Damasco.

    Acto 3
    Topónimo: Desierto. Espacio: un risco en el desierto; una nube que baja a cubrir a Saulo y subirlo a los cielos
    un risco en el desierto; una nube que baja a cubrir a Saulo y subirlo a los cielos .
    Topónimo: Marsella. [Francia]. Europa. Espacio: Cueva de la Magdalena.
    Topónimo: Roma. [Italia]. Europa. Espacio: Puerto, calles y lugares de Roma.

    Duración

    Obra: Número indeterminado de años. Nota: En torno a veinticinco-treinta años
    Acto 1: 1 día (aprox.). Nota: Una tarde y una noche, aproximadamente
    Entreacto 1 a 2: 2 años. Nota: Dos años después de los sucesos del Acto I.
    Acto 2: Número indeterminado de días. Nota: Unos días, sin determinar
    Entreacto 2 a 3: 20 años (aprox.). Nota: Más de 20 años, aproximadamente, después de los sucesos del Acto II.
    Acto 3: Número indeterminado de años. Nota: Unos años, sin determinar. El desenlace tiene lugar hacia el año 65-67 d.C.

    Género

    Género principal:

    • Drama > historial > religioso > Nuevo Testamento.

    Extracto argumental

    Acto 1
    Eliud, un caminante, llega a las orillas del mar de Galilea. Allí traba conversación con un pescador que se dispone a cavar en la arena donde se plantará el árbol que servirá como tálamo nupcial de una pareja de novios que ese mismo día se van a desposar. El caminante quiere saber los nombres y, tras algunas reticencias, el pescador le informa que se trata de Simón Pedro, un afortunado pescador, y de Perpetua, una virtuosa joven originaria de Betsaida.
    El matrimonio, acogido con regocijo por todos los pescadores de la zona, lo apadrinan Zebedeo y su esposa María Salomé, de noble sangre judía, y les acompañan sus hijos Jacobo y Juan, así como Andrés, hermano de Simón Pedro.
    Eliud desaparece al llegar los novios y su comitiva. Tras plantar el mayo o árbol que dará cobijo al festejo nupcial y entonar los músicos una canción, Zebedeo invita a los presentes a celebrar con versos y bailes de alegría el acontecimiento. Simón Pedro se declara feliz por el desposorio y hace un sentido elogio de la que ya es su esposa, y esta le corresponde en los mismos términos. Jacobo le desea a Pedro una vida venturosa como pescador, y Juan le augura en tono profético que algún día será piedra de un edificio que se levante hasta el cielo. En su respuesta, Pedro les predice que serán en el futuro lucero del mundo y águila, respectivamente.
    Reaparece Eliud alertando a los concurrentes a la fiesta de que un hombre, al que su caballo, asustado por la fuerza de las olas, ha arrojado al agua, se está ahogando en el mar. Simón Pedro se apresta a acudir en su auxilio e insta a su hermano Andrés a que le siga. Jacobo y Juan se unen a ellos, y entre todos rescatan del furioso oleaje al desconocido, que viste al modo romano.
    El forastero, tras mostrar su agradecimiento por haberle salvado la vida, da cumplida razón de su persona. Declara así que, descendientes de la tribu de Benjamín, sus padres residen en Tarso, donde gozan de los privilegios de la ciudadanía romana, y que él estudia desde niño en Jerusalén, preciándose especialmente de sus conocimientos teológicos de la ley judía. Llamado por sus padres –para casarle, según sospecha, en contra de su deseo–, compró en casa de Herodes un caballo y en compañía de un criado emprendió el viaje, al que no ha querido dar término sin antes contemplar el sagrado mar de Galilea. Saulo, que tal es su nombre, desea larga vida a los pescadores, y en particular a Pedro, a quien exhorta a ser pescador de hombres y a convertir su barca en nave del Mesías, empresa en la que él estaría dispuesto a acompañarle como servidor y amigo hasta la muerte.
    Andrés se interesa por lo que ocurre en Jerusalén, y Saulo les informa de que la principal noticia es la aparición de un profeta de apariencia modesta que hace milagros y predica en el templo y cuyo nombre es Jesús. Los cuatro pescadores, Pedro, Andrés, Jacobo y Juan manifiestan al punto su determinación de conocerle.
    Eliud, que es en realidad el criado de Saulo, advierte a su señor del extraño comportamiento del impetuoso caballo, y Pedro le aconseja que se desprenda de él. Saulo desoye las advertencias y se apresta a proseguir el viaje a Tarso. Pedro trata en vano de disuadirle, y le invita a compartir la cena de pescadores con que van a celebrar sus desposorios.
    En plena noche, y de camino a Tarso, Saulo y su criado oyen primero un rumor destemplado de tambores y se topan enseguida con tres plañideras que preceden al ataúd en que cuatro ancianos, siguiendo la costumbre romana de enterrar a los muertos antes del amanecer, transportan el cuerpo del difunto. Atónitos y temiendo ser víctimas de alguna alucinación, preguntan quién es el difunto y un hombre, señalando el blasón que aparece en el escudo que sujeta en su brazo, les contesta que se trata de Saulo, ahogado en el mar de Galilea. Completamente aturdido, Saulo duda si es un sueño o un aviso del cielo lo que está viviendo.
    Desasosegado con estos pensamientos, llega a su casa en Tarso, y un criado le abre con naturalidad la puerta. Pregunta por su padre, y el criado le informa de que ha muerto hace tres días, y de que él, Saulo, ha quedado como señor de todos los bienes. Saulo ve en la triste noticia una confirmación de que lo vivido esa noche ha sido un aviso del cielo y decide dar a los pobres la mitad de su fortuna y llevar en adelante una vida ejemplar, dedicada por entero a observar y predicar con celo las enseñanzas de Moisés.


    Acto 2
    Saulo y Eliud vuelven al cabo de dos años al mar de Galilea en busca de los pescadores que en su día les socorrieron.
    El mismo pescador con el que se encontró Eliud al comienzo del primer acto les informa de que Simón Pedro y Andrés lo han dejado todo por seguir a Jesús, el profeta del que Saulo les había dado noticia. Cuenta al respecto algunos detalles, como la pesca milagrosa que siguió a una noche en que volvieron con las redes vacías y Pedro se quejó de su mala suerte ante Jesús o el modo como este apaciguó con sus palabras el mar alborotado por la tempestad. Enumera a continuación los nombres de los que, siguiendo el ejemplo de los dos hermanos pescadores, se han convertido en discípulos suyos, refiere algunos de los muchos milagros de los que ha sido testigo (entre ellos la resurrección de Lázaro, hermano de Magdalena, mujer famosa por sus amores que es ahora fiel devota del profeta...) y relata la triunfal entrada de Jesús en Jerusalén montado en un jumento.
    Se oyen voces de alarma y el pescador se despide. Inmediatamente el sol deja de lucir, se desatan feroces vientos y la tierra, sumida en tinieblas, ruge y se estremece. Saulo, caído en el suelo, atribuye el extraño fenómeno a la muerte del nuevo profeta y Eliud le insta a recogerse en una barraca de pescadores.
    Aparecen el viejo Ananías, ordenado sacerdote por Simón Pedro, y su hijo Esteban, que interpretan la pasión y muerte de Jesús como el cumplimiento de las antiguas profecías. Los dos se felicitan por el crecimiento de la Iglesia, cada día más numerosa.
    Irrumpe en ese momento un escuadrón de soldados del rey Herodes, que se llevan preso a Esteban, acusado de pertenecer a la falsa secta del profeta que ha muerto crucificado. El joven declara al despedirse de su padre que está dispuesto a morir por su fe.
    Ananías, desconsolado, explica lo sucedido a Bernabé y al anciano Gamaliel, que deciden acompañarle a la sinagoga donde el sumo sacerdote interrogará a Esteban. Antes de partir, se encuentran con Saulo, quien abraza efusivamente a Gamaliel, al que tuvo por maestro en Jerusalén, y otro tanto hace con su antiguo condiscípulo Bernabé.
    Saulo les da a conocer su propósito de llevar una vida consagrada al estudio de la ley de Moisés y predicar como rabino en la sinagoga. Gamaliel trata de persuadirle de que la verdad y la salvación ya no están en la ley escrita sino en las enseñanzas del Hijo de Dios encarnado en Jesús, y que nada hay más grande que ser elegido por el cielo como vaso de elección (esto es, como persona especialmente escogida por Dios para un ministerio singular). Saulo, admirado del cambio experimentado por su maestro en la escuela judía, le replica que es locura equiparar a Jesús el profeta con Moisés, y recuerda al respecto los milagros de este último cuando llevó al pueblo hebreo desde Egipto hasta el Jordán. Bernabé corrobora la opinión de Gamaliel, y Saulo recurre a los profetas del Antiguo Testamento, según los cuales el Mesías ha de venir rodeado de gloria y majestad para rendir así con su poder al mundo y liberar como rey al pueblo de Israel, nada de lo cual se cumple en Jesús, que nació en un portal de Belén y no lució más corona que la de espinas al morir crucificado. Gamaliel le responde que esa venida con poder y majestad será la segunda, cuando venga como juez el día del fin del mundo, Bernabé porfía en convencerle de su error, pero Saulo insiste en que se mantendrá fiel a sus creencias. La discusión sube de tono y se separan entre imprecaciones y amenazas.
    Acto seguido aparecen entre ruidos y voces unos soldados que se aprestan a desprenderse de sus ropas. Saulo les pregunta el motivo y, al saber que es para dar castigo a un levita que ha blasfemado contra la ley hebrea, él mismo se muestra dispuesto a guardarles la ropa mientras lo ejecutan. De acuerdo con el dictamen emitido por el sumo sacerdote, el blasfemo morirá apedreado, y Saulo, tras invitar a su criado Eliud a tomar parte activa en la lapidación, instiga él mismo a la multitud para que dé muerte al reo.
    Esteban, cubierto de sangre y polvo, pronuncia de rodillas sus últimas palabras de agradecimiento a Dios antes de morir.
    Saulo, cegado por un resplandor en el momento en que presenciaba la muerte, promete enfurecido que perseguirá sin descanso a los cristianos hasta convertirse en su azote.
    Los soldados y Eliud pretenden llevarse el cuerpo de Esteban, pero un brazo de fuego les impide acercarse a él y caen arrojados al suelo.
    Poco después, Ananías y Gamaliel, convencidos de que es el primer mártir de la nueva fe, lo llevan en hombros para darle sepultura.
    Saulo, autorizado ya por el sumo sacerdote, se dispone a ejercer su misión de perseguir a los cristianos, y, en compañía de Eliud y un escuadrón de soldados, entra en la casa de la Magdalena, que aparece tendida sobre una piedra y con un Cristo en las manos. La Magdalena le increpa y le advierte de su perdición si persiste en su empeño contra los cristianos. Saulo se compadece de ella y le perdona la vida con la condición de que abandone la ciudad. Llegan después a la casa donde Jesús celebró la última cena con sus discípulos, y en el momento en que se disponen a derribar la puerta sale san Pedro vestido de apóstol. Saulo, sin hacer caso a las advertencias del antiguo pescador, le insta a que salga también de la ciudad con toda su gente.
    En la escena siguiente, Ananías, Bernabé y un grupo de cristianos que huyen a Damasco descubren aterrorizados que Saulo les persigue en su caballo y con la espada en alto cuando están ya cerca de la ciudad. Pero antes de darles alcance, aparece Cristo entre una nube de relámpagos y truenos. Saulo cae derribado del caballo y, repentinamente ciego y lleno de temor, encamina sus pasos hacia Damasco tal como le ha indicado Cristo en el breve diálogo que han mantenido entre ellos.


    Acto 3
    Astarote, un demonio, se lamenta de las funestas consecuencias que ha tenido para él lo sucedido en el camino a Damasco, pues Saulo se ha convertido en su mayor enemigo y, si antes había perseguido con furia a los cristianos, con más ardor aún se ha dedicado, después de que fuera bautizado por Ananías, a predicar el evangelio por todo el Imperio romano. Tanto es así que él mismo se declara vencido por el nuevo apóstol, a quien reconoce como vaso de elección y doctor de las gentes.
    La Carne, en figura de una hermosa mujer, se queja de que han sido en vano todos sus intentos por rendir la virtud de Saulo, que vive en el desierto haciendo ayuno y penitencia y ocupa todo su tiempo en mantener viva la fe del evangelio escribiendo cartas a los cristianos de Roma, Corinto, Éfeso y otras ciudades.
    Los dos, Astarote y la Carne, se retiran atemorizados "a los muros del infierno" cuando aparece Saulo en lo alto de un risco, vestido de esparto y escribiendo con la pluma en una tabla su carta a los romanos.
    Un ángel envuelto en una nube le interrumpe en su tarea y le ordena que le siga hasta el tercer cielo, donde podrá contemplar el divino rostro de Dios.
    La misma nube envuelve a Saulo, y aparecen seguidamente san Pedro y un niño con una cruz a cuestas. El niño le pide que lleve la cruz hasta Roma, y Pedro acepta gustoso.
    Reaparece Saulo saliendo de la nube entre hilos de resplandor y "todo turbado y espantado" después de haber visto a Dios cara a cara y haber hablado con él. Incapaz de expresar lo que siente y de entender lo que ha vivido, un ángel le rescata de su aturdimiento informándole de que se encuentra en Marsella. Allí, el ángel le conduce a la cueva donde vive la Magdalena, tan entregada a la penitencia y la oración que ha merecido de Dios el premio de ser llevada siete veces cada día a su presencia. En el momento de llegar Saulo, Cristo arrebata de la cueva a la Magdalena.
    En la siguiente escena, una serie de personajes romanos, entre ellos el capitán Claudio, Séneca y Tulia agasajan al emperador Nerón con motivo de celebrarse su cumpleaños.
    Nerón ha decidido levantar un edificio en honor a Tulia, su concubina, y cuando se dispone a entrar con esta al lugar donde se construirá, aparecen san Pedro y san Pablo, que se interponen y le advierten de que el suelo que pisa no está destinado al poder romano, sino a ser palacio de los vicarios de Dios.
    El propio Nerón reconoce que un extraño poder le impide dar un paso adelante, y Tulia, atemorizada y confusa, toma al instante la decisión de unirse al Dios de los cristianos y desaparece. Nerón, ofendido y furioso, sale tras ella y, pese a las advertencias de Claudio y Séneca, amenaza con poner fuego a la ciudad de Roma si no logra retenerla y disuadirla.
    Los jóvenes Cleto y Lino, conocedores de la furia y la crueldad de Nerón, aconsejan a san Pedro que huya. El apóstol se resiste alegando que no teme la prisión ni el martirio y expresa su satisfacción por haber bautizado a Tulia, la concubina del emperador. Finalmente, Pedro accede a los ruegos de Cleto y Lino, a quienes encomienda la protección de los fieles romanos, y abandona la ciudad, destinada, según él mismo manifiesta al despedirse de ella, a ser el centro de la cristiandad.
    En el camino, se encuentra con un peregrino, cuya hermosa presencia le causa admiración. Entablan conversación y el peregrino, dirigiéndose a él por su nombre, le declara que va a Roma a ser crucificado y a recibir por segunda vez la misma afrenta, pues al haber huido de la ciudad por temor a la muerte y el martirio, le está volviendo a negar de nuevo como hiciera en su día ante el Sanedrín de los judíos.
    Pedro reconoce su error y se postra ante el peregrino, que le insta a volver con él a Roma para cuidar como pastores del ganado.
    Nerón, desesperado, continúa, en compañía de Séneca, que trata en vano de aplacar su ira, buscando a Tulia. Claudio le informa de que sus hombres han hecho prisionero a Pedro, y de que la nave en la que viaja Pablo, traído también preso desde Palestina por el teniente Sexto, ha entrado en el Tíber. Nerón ordena que ambos sean llevados de inmediato a su presencia para tomar venganza.
    Rápidamente, dicta contra ellos la sentencia de muerte: Pablo, por ser ciudadano romano, será decapitado y Pedro, crucificado. Los dos dan muestras de gran entereza y se despiden hasta verse "en tierra de más verdad".
    Ejecutada la sentencia, la cabeza de Pablo, aunque separada del cuerpo, habla y da tres saltos, y en cada lugar que toca brota una fuente. Pedro, por no considerarse digno de igualar a Jesús, se niega a morir crucificado con la cabeza hacia arriba y lo hace al revés, con la cabeza hacia abajo.
    Nerón manda que se cubran los dos cadáveres y reitera su disposición a quemar toda Roma hasta que aparezca Tulia.


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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