Félix Lope de Vega y Carpio

EL VASO DE ELECCIÓN SAN PABLO




Autoría: Inauténtica
Texto utilizado para esta edición digital:
El vaso de elección. Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 1999. Edición digital a partir de: Menéndez Pelayo, Marcelino (ed.), Obras de Lope de Vega, III: autos y coloquios, II. Madrid, Atlas (BAE, CLIX), 1963, pp. 253-294.
Marcación digital para Artelope:
  • Soler Sasera, Eva (Artelope)

Elenco


Acto I

Suena dentro ruido de alegría, y sale ELIUD, de camino.

ELIUD
Décima
  Yo llego a buena ocasión,
que estos que alegres cantando
vienen, pescadores son,
que, esta ribera alegrando,
5
ponen al mar atención.
Y el gran mar de Galilea
parece que lisonjea
sus rústicas voces tanto,
que les paga en calma el canto
10
con apacible marea.
(Gritan dentro.)
Quintilla
  La grita pasa adelante,
y aquí viene un pescador.

(Sale un PESCADOR con un azadón al hombro, y comienza a cavar.)

PESCADOR
Aqueste sitio es bastante
para el tálamo.

ELIUD
¡Ah, señor!

PESCADOR
15
¿Quién es?

ELIUD
Cierto caminante
Décima
  que viene muy bien criado
y es preguntador cruel.

PESCADOR
Vos seáis muy bien llegado;
que yo también soy fiel
20
respondedor.

ELIUD
Bien hablado:
no se lo puedo negar.

PESCADOR
Comenzad a preguntar
si prolijo habéis de ser;
que yo os pienso responder
25
sin que deje de cavar,
Quintilla
  porque han de poner aquí
los novios.

ELIUD
Eso entendí
preguntaros.

PESCADOR
Y estará
vuestra pregunta de mí,
Quintilla
30
  según eso, satisfecha.

ELIUD
Aún falta más.

PESCADOR
¿No aprovecha
lo dicho?

ELIUD
Quiero saber
el nombre de la mujer
y del novio.

PESCADOR
Cuenta estrecha.

ELIUD
Décima
35
  No os pese; que semejantes
sucesos suelen servir
de alivio de caminantes.

PESCADOR
En acabando de oír
sus nombres, quedáis como antes;
40
que quien vive en las ciudades,
mal los destas soledades
conocerá por los nombres;
mas de las mujeres y hombres
os diré nombres y edades,
Quintilla
45
  para que vais satisfecho
y os dejéis de preguntar.
Ya aquesto a que vine es hecho.

ELIUD
El cielo de mar a mar,
para premiar vuestro pecho,
Quintilla
50
  siempre que la red caléis,
colme de vario pescado,
con que próspero quedéis.

PESCADOR
El nombre del desposado
muchos años preguntéis.
Quintilla
55
  Primeramente, es Simón
Pedro, un pescador de fama,
que él y su hermano lo son.

ELIUD
¿Cómo su hermano se llama?

PESCADOR
Andrés, mozo de opinión.
Quintilla
60
  que esta ribera del mar
de Galilea los tiene
por sus Neptunos, y a dar
todos sus peces les viene
en comenzando a pescar.
Quintilla
65
  Los dos tienen un navío,
y están muy ricos los dos,
que con celestial rocío
les hace mil bienes Dios
por su virtud.

ELIUD
Yo lo fío.

PESCADOR
Quintilla
70
  Treinta y nueve o cuarenta años
será de los dos la edad,
de muchos hombres extraños,
porque es gente de verdad
y de ningunos engaños.
Quintilla
75
  Conociendo esto, le ha dado
Aristóbolo a su hija,
que es un ciudadano honrado
de Betsaida, y regocija
hoy todo el margen sagrado
Quintilla
80
  del mar este casamiento.
Y no queda pescador
que con diverso instrumento
no dé a los novios honor
y al desposorio contento.
Quintilla
85
  El Zebedeo y María
Salomé, su esposa amada,
apadrinan este día
los novios, que es gente honrada,
de noble sangre judía.
Quintilla
90
  Vienen con ellos también
Juan y Jacobo, sus dos
amados hijos, a quien
ha de hacer mil bienes Dios,
porque son hombres de bien.
Décima
95
  Treinta y tres años tendrá
Jacobo, y Juan veintitrés,
que, visto, parecerá
de la cabeza a los pies
que con pincel hecho está.

ELIUD
100
De la novia habéis callado
la edad; sospecha me ha dado.

PESCADOR
Veinte años puede tener.

ELIUD
Pollas buenas han de ser
para un enfermo cuidado.
Décima
105
  De esa edad nos las receta
el amor para comer.

PESCADOR
Y hermosa como discreta,
y, sobre todo, mujer
en virtudes muy perfeta,
110
que es grande dicha encontrar,
ya que un hombre haya de dar
en aquese desvarío,
lo que encontró el amo mío:
Dios le dé pesca en el mar,
Quintilla
115
  pues es tan buen pescador.

ELIUD
El nombre quiero saber.

PESCADOR
Perpetua, igual a su amor.

ELIUD
Mal nombre para mujer;
para censo era mejor.
Quintilla
120
  Mi dueño ha llegado ya.
Quedaos con Dios.

PESCADOR
Dios os guarde.
La boda llegando va,
y con apacible tarde
el mar aplauso le da.

(Gritan.)
(Entren los pescadores que pudieren, y uno con un árbol, que es el tálamo; y luego JACOBO, ANDRÉS y JUAN, de pescadores, y PEDRO y PERPETUA de las manos, ella en cabello y vestida de aldeana, y de la mano de PERPETUA MARÍA SALOMÉ, también el cabello tendido, de manto azul, vestida a lo judío, y el ZEBEDEO, y ponen el tálamo, y cantan y bailan.)

MÚSICOS
Romancillo o endecha
125
  Tálamo de amor,
¡cuán bien que parecéis hoy!

UNO SOLO
No parece el alba,
no parece el sol,
no parece el Mayo
130
la mitad que vos.
Siempre a vuestros ojos
cante el ruiseñor
canciones de amor
y de celos no.
135
Vuestras ramas vista
en cada ocasión,
el Mayo de fruta
y el Abril de flor.

MÚSICOS
Tálamo de amor,
140
¡qué bien que parecéis hoy!

ZEBEDEO
Redondilla
  Ya está el tálamo en el puesto;
los novios se sienten, pues,
como es costumbre, y después
por su orden todo el resto.
Redondilla
145
  Y no quede castañeta
que hoy no se rompa, ni son
que no diga de Simón
la ventura: el que es poeta,
Redondilla
  versos haga de repente;
150
el que toca, de contento
loco deje el instrumento
para otro día siguiente;
Redondilla
  el que de bailar se precia.
mudanzas haga a porfía;
155
que no hay cosa de alegría
en los desposorios necia:
Redondilla
  que a fe que si me cogiera
a mí un poco atrás la edad...

PEDRO
Compadre, la voluntad
160
estimo.

ZEBEDEO
¡Pardiez! si hiciera
Redondilla
  de mejor gana que cuando
con María Salomé,
compadre, me desposé.
Mas a Jacob y a Juan mando
Redondilla
165
  que bailen en mi lugar,
porque no falte el placer.

MARÍA SALOMÉ
Zebedeo, obedecer
sabrán, pero no bailar;
Redondilla
  que son rústicos en eso.

ANDRÉS
170
Aquí zagales están
que por todos bailarán
hasta que queden sin seso.
Redondilla
  Yo con mi hermano Simón
y con Perpetua, mi hermana,
175
bailar pienso una semana.

PEDRO
Pues, Andrés, vaya de son.
Redondilla
  Bien hayas tú, que celebras
con tal gozo y alegría
de mi desposorio el día,
180
y a la fortuna le quiebras
Redondilla
  los ojos de regocijo,
pues no ha sido mi ventura,
Andrés, para más cordura,
ni el bien que contento elijo.
Redondilla
185
  Dichoso mil veces yo,
Perpetua, que merecí
tu mano, que para mí
el cielo predestinó,
Redondilla
  porque antes de hacernos Dios,
190
tanto sin ser nos quisimos,
que dentro en su mente fuimos
para en uno ambos a dos.
Redondilla
  Allí amores te decía,
allí la mano me dabas,
195
y conmigo celebrabas
la ventura deste día.
Redondilla
  Y hoy que ha llegado, no hay cosa
que con mi dichoso estado
no se haya regocijado
200
viéndote, Perpetua hermosa.
Redondilla
  Mira el mar de Galilea
que su término forzoso,
no pudiendo de furioso,
de alegre pasar desea,
Redondilla
205
  rompiendo al cielo la fe;
y puede ser que presuma
querer cotejar su espuma
con la nieve de tu pie.
Redondilla
  Mira los peces saltando
210
con las escamadas colas,
y las peñas con las olas
parece que están jugando.
Redondilla
  Y no hay marítimo risco
en el mar de Galilea
215
que no arroje por grajea
de fuente de ovas marisco.
Redondilla
  Que para que en él te quedes
te hace, esposa, el mar sagrado
mil presentes de pescado
220
siendo tus ojos las redes.
Redondilla
  Que para tu celestial
garganta, en llegando a verte,
feudo eterno ha de ofrecerte
de perlas y de coral.
Redondilla
225
  Mi nao, que en la espuma cana
como pavón se enloquece,
corona del mar parece
y oriente de la mañana.
Redondilla
  Y a la aurora desafía,
230
porque con tus bellos soles
ha de tener dos faroles
que han de dar más luz que el día.
Redondilla
  Y no temiendo los bancos
del mar, con mil gallardetes,
235
por mesanas y trinquetes
muestra los costados blancos.
Redondilla
  Al fin, nao, mar, peces, peñas,
y cuantos viéndome están,
todos parabién me dan
240
o con lenguas o con señas.
Redondilla
  Y yo en aquesta ocasión,
mirando gloria tan alta,
aunque la razón les falta,
digo que tienen razón.
Redondilla
245
  Tanto en ellos ha podido
y en mí el bien de mi cuidado,
que ellos sentido han cobrado
y yo solo le he perdido.

PERPETUA
Redondilla
  Estimo tu voluntad
250
y tu amor, como es razón,
y entiendo que en mí, Simón,
vive la propia verdad.
Redondilla
  Por la mujer más dichosa
me tengo que puede haber
255
en haber venido a ser,
Simón, tu mujer y esposa.
Redondilla
  Y no hay sentido que en mí
esta dicha no celebre,
y a solas no se requiebre
260
después que te ha dado el sí.
Redondilla
  Los ojos dicen que ven
por los tuyos, y que son
por donde hasta el corazón
dio el alma entrada a este bien.
Redondilla
265
  A los oídos no suena
música como tu voz,
que entra el alma más veloz
cual si fuese de sirena.
Redondilla
  Dice el olfato que el mayo,
270
con tan grande variedad,
no le huele la mitad,
Pedro, que tu tosco sayo.
Redondilla
  El gusto, que no ha comido
tal cosa como tu amor;
275
pues de las manos, mejor
dirás tú lo que han sentido.
Redondilla
  Pues con llamallas tú nieve,
brasas de amor se han tornado
después, Pedro, que han tocado
280
las tuyas, que un fuego llueve
Redondilla
  desde el corazón aquí,
que no sé si son antojos,
que me sale por los ojos
y que me deja sin mí.
Redondilla
285
  Yo, a la fe, no sé qué son,
si son de amor maravillas,
haciéndome están cosquillas
en el mismo corazón.

JACOBO
Redondilla
  Ruego a Dios que muchos años
290
os gocéis los dos, amén,
y que os dé Dios tanto bien
que no conozcáis los daños.
Redondilla
  Cuando la red caléis, sea
la pesca tal, que el navío
295
deje de peces vacío
todo el mar de Galilea.
Redondilla
  Y cuando a estas peñas salga
el pescado, cada cual
vomite una piedra tal,
300
que más que Betsaida valga.
Redondilla
  Conque a coronarte vengas
por no vista maravilla,
y siendo rey desta orilla,
el dominio del mar tengas.
Redondilla
305
  Y tanto alcance la fe,
Pedro, que guardas al cielo,
que con corona en el suelo
el mundo te bese el pie.

JUAN
Redondilla
  Ruego a Dios, Pedro, que seas
310
piedra en que algún edificio
de que el cielo nos da indicio
comience, y que tú lo veas.
Redondilla
  Que parece tu persona,
que aun en aquesta humildad,
315
una extraña majestad
secreta al mundo pregona:
Redondilla
  y que desde tu llaneza,
pescando desde esas rocas
que te han dado el ser, que tocas
320
al cielo con la cabeza.
Redondilla
  Y no te espantes si subes
desde tan bajo lugar,
pues que también desde el mar
suben al cielo las nubes.
Redondilla
325
  Y tanto te ha de querer
por tu fe Dios, Pedro amigo,
que imagino que contigo
ha de partir el poder.

PEDRO
Redondilla
  Esos encarecimientos
330
son para ingenio mayor,
mayor fe, mayor valor,
mayores merecimientos.
Redondilla
  Pero yo, Jacob y Juan,
soy en rostro un avestruz,
335
que aun no merezco la luz
que esos once orbes me dan.
Redondilla
  Vosotros sí merecéis
lo que a mí me deseáis,
por el valor que mostráis
340
y la sangre que tenéis.
Redondilla
  Este es general deseo
que se llevan de su idea
la voz, y de Galilea
los hijos del Zebedeo.
Redondilla
345
  Gran puesto habéis de tener;
que tú, Jacob sin segundo,
lucero has de ser el mundo,
y Juan águila ha de ser.

ZEBEDEO
Redondilla
  Baste, y un baile paz,
350
no se nos vaya la boda
en razonamientos toda.

ANDRÉS
Esto es pollos con agraz.
(Cantan.)
Romancillo o endecha
  Tálamo de amor,
¡cuán bien parecéis hoy!
355
¡Oh cuán bien parecen
Perpetua y Simón!
Como el olmo y yedra,
sentados en vos,
vuestras verdes hojas
360
las bendiga Dios,
pues cubren dos novios
de tanto valor;
vivan muchos años,
que tal pescador
365
y tan linda novia
para en uno son.

TODOS
¡Tálamo de amor,
qué bien que parecéis hoy!

(Aquí bailan, y estando bailando dirá ELIUD dentro.)

ELIUD
Redondilla
  ¡Que se anega en el mar fiero!
370
¡Socorro! ¡Socorro! ¡Aquí,
pescadores, acudí!

ANDRÉS
Allí lucha un caballero
Redondilla
  del mar con las olas fieras,
porque dellas contrastado
375
su caballo le ha arrojado.

PEDRO
Pues, Andrés, ¿a cuándo esperas?
Redondilla
  Desnúdate y sígueme,
pues que puede ser su vida
de nosotros socorrida
380
y en tal peligro se ve.

JACOBO
Redondilla
  Todos, Simón, te seguimos.

JUAN
Todos tras ti caminamos.

PEDRO
Ropa fuera, pues, y vamos,
ya que su peligro vimos.

(Quítanse todos los sayos y quedan en calzones blancos y camisas, y vanse, y quedan el ZEBEDEO y las mujeres.)

ZEBEDEO
Redondilla
385
  El caballo se ha escapado
y del agua se sacude
en la playa.

MARÍA
El cielo ayude
a su dueño desdichado.

PERPETUA
Redondilla
  Ya Pedro al mar se arrojó,
390
Andrés, Jacobo y Juan.

ZEBEDEO
Ya con él todos están.

MARÍA
Ya Pedro un brazo le asió.

PERPETUA
Redondilla
  Ya con mil ansiosos lazos
de la muerte, el caballero
395
le abraza.

ZEBEDEO
Ya del mar fiero
le saca Simón en brazos.

(Salen todos con SAULO, vestido a lo romano, y mojados.)

PEDRO
Redondilla
  Ánimo; que de la guerra
del mar, libre en esta parte
estáis ya.

SAULO
Quiero besarte
400
mil veces, amada tierra,
Redondilla
  y a ti los pies juntamente,
pues que te debo la vida,
casi anegada y perdida
ya en el mar.

PEDRO
El cielo aumente
Redondilla
405
  la que os dejó, forastero
noble; que el cielo os la dio,
que poco importara yo
contra el furor del mar fiero.
Redondilla
  Sentaos, que estaréis cansado
410
del mar, y dadnos razón
de quién sois, y a qué ocasión
el margen del mar sagrado
Redondilla
  de Galilea pisasteis,
y a dónde es vuestro camino.

SAULO
415
Daros gusto determino,
ya que del mar me librasteis.
Romance (tirada)
  Del tribu de Benjamín
soy, linaje antiguo y claro,
de los doce que a Israel
420
dio Jacob, padre de tantos.
Fue Giscalis patria mía
y de mis padres, y entrando
los romanos a ocupalla,
fuéronse a vivir a Tarso,
425
donde gozan, como en Roma,
los privilegios romanos
sus ciudadanos, nobleza
que las colonias gozaron.
De aquí mis padres, pequeño,
430
para estudiar me enviaron
a la gran Jerusalén,
del mundo asombro y milagro.
Física y humanas letras
aprendí, y del gran letrado
435
y maestro Gamaliel,
ingenio divino y raro,
aprendí la teología
de nuestra ley, siendo espanto
del más experto rabí,
440
en tiernos y verdes años.
Llámanme a Tarso mis padres
ahora, y he sospechado
que es para casarme, cosa
a que me muestro contrario.
445
Compré de casa de Herodes
para partirme un caballo,
que del codón al copete
es todo un tigre estrellado.
Cuyas clines de manera
450
le ensoberbecen, que estando
viendo su sombra, parece
el que dio fama a Alejandro.
Mandóle Herodes vender
porque una vez de palacio
455
saltando con Herodías,
que es hechizo de sus brazos,
cayó con ella, y pluguiera
al cielo le hubiera dado
en su vientre sepultura,
460
como el caballo troyano,
antes que hubiera pedido
de Juan, el profeta santo
que fue del Jordán Elías
y voz de Dios en sus campos,
465
aquella heroica cabeza,
que fue el más costoso plato
que pudo para su gusto
darle el Tetrarca tirano.
Al fin, de Jerusalén
470
salí con solo un criado,
en mi caballo los ojos
de todo el mundo llevando,
tan soberbio y tan airoso,
que en la silla levantado,
475
miraba las herraduras
de los pies y de las manos.
Llegué al mar de Galilea,
que antes de mirar de Tarso
los homenajes soberbios,
480
quise ver el mar sagrado,
este caballo del cielo,
siempre de espuma argentado,
que con un freno de arena
le detiene Dios el paso;
485
este, que de leños solos
se sustenta, este que armado
de montes de agua, parece
que se come estos peñascos,
en cuyos humildes senos,
490
camarines apartados,
forman varias taraceas
coral y huesos humanos;
de su calma a la lisonja
me llegué con mi caballo,
495
dándome el mar osadía
a bañarle pies y manos.
El Bucéfalo atrevido,
con la espuma del mar cano,
se juzgó el toro de Europa,
500
las olas menospreciando;
y una, soberbia, queriendo
satisfacer al agravio
del menosprecio, en el golfo
nos arrojó sin pensarlo.
505
El caballo comenzó
a nadar, porque enseñados
nacieron para el peligro
los brutos, de razón fa tos.
Yo, procurando volvelle
510
al margen, sacando el brazo
afirméme en los estribos
y apreté el freno en la mano.
«No te espantes», como César
le dije para animarlo,
515
«del mar adversa fortuna,
pues llevas sobre ti a Saulo.»
Entonces, como corrido
de que por cobarde y flaco
le hubiese tenido, echóme
520
con los corcovos por alto.
Recibiéronme las olas
con mil fingidos abrazos;
que como engendran sirenas,
todo es traiciones y engaños.
525
Probé a contrastar su furia,
mas fue pensamiento vano,
haciendo barca del cuerpo
y remos de los dos brazos.
Vime anegar y di voces,
530
y dio voces mi criado,
a tiempo que estaba yo
con la muerte entre los labios.
Y a no poner diligencia
vuestra piedad, fuera Saulo
535
manjar de hambrientos delfines
que mi fortuna anunciaron.
Gracias le doy a los cielos,
que hoy la vida, por milagro,
me dieron, siendo instrumento
540
vuestra piedad, en tal caso.
A quien ruego, pescadores
generosos, que más años
que tiene esta playa arenas
y hojas estos montes altos,
545
átomos la luz del día,
el cielo luceros claros,
gotas de agua el mar, los hombres
todos pensamientos varios,
de vida tengáis, y queden
550
vuestros nombres siglos largos
escritos en las memorias
de los anales humanos.
Y a ti, Pedro, que así entiendo
que los demás te han nombrado,
555
pues a tus brazos la vida
debo, haga el cielo santo
tan gran pescador, que olvides
el marítimo pescado
y de almas y hombres lo seas,
560
pues que tu valor es tanto.
Y esa nave, de quien eres
dueño de vergas en alto,
la mires con el Mesías
que los tribus aguardamos,
565
siendo nave militante
de su Iglesia, y tú vicario
de su poder, y en el mar
su piloto soberano.
Que yo, con la obligación
570
que tengo, seré entretanto
con la voluntad y vida
tu perpetuo feudatario.
Siendo, a pesar de los tiempos
envidiosos y contrarios,
575
amigos hasta la muerte,
como es razón, Pedro y Saulo.

PEDRO
Yo soy el que gano en ello.
Veis aquí, Saulo, mis brazos.

SAULO
En ellos hallé la vida
580
que a vuestra amistad consagro.

ANDRÉS
Ya que de Jerusalén
venís, contadnos despacio
lo que hay por allá de nuevo;
que los que lejos estamos
585
de su grandeza, vivimos
con deseo y con cuidado
de saber sus novedades,
pues en ella hay desto tanto
cada día.

SAULO
Una hay bien nueva
590
agora, que llegó a Tarso
por maravillosa.

PEDRO
¿Cómo?

SAULO
Aquestos días pasados
ha parecido un profeta,
según dicen, hombre santo,
595
de grave y modesto rostro,
de treinta a treinta y dos años.
Cabello a lo nazareno,
crespo, hasta el hombro, y castaño
como la barba, también
600
repartida en dos pedazos.
ancha frente y sin arrugas,
ojos serenos y garzos,
nariz afilada, y boca
de dos corales por labios.
605
Sus palabras son compuestas
y el traje es honesto y llano,
que es una túnica sola
larga y de color morado,
sin costura, que le cubre
610
hasta el pie, que va descalzo,
con quien no es el blanco armiño,
si con él compite, blanco.
Ninguno reír le ha visto,
y algunos hacer milagros,
615
a enfermos dando salud
y a muertos resucitando.
En el templo cada día
predica, y el vulgo vario
le sigue, diciendo todos
620
que es profeta de Dios santo.

PEDRO
¿Cómo es su nombre?

SAULO
Jesús.

ANDRÉS
Nombre altivo y soberano.

PEDRO
Por la fama solamente
inclinación le he cobrado.

ANDRÉS
625
Yo le he de ver, aunque deje
las redes, Simón hermano,
por algunos días.

PEDRO
Yo,
Andrés, pretendo buscarlo.

JACOBO
Yo lo determino ver.

JUAN
630
Y aun yo, Jacob, he pensado
que es el profeta que dice
nuestro deudo muy cercano,
según las señas.

SAULO
Jacob
es de Jesús un retrato
635
en el talle y en el rostro.

MARÍA
Es, Saulo, su primo hermano,
si es el que pienso, y en él
viven secretos más altos
que nuestra humildad conoce.

(Sale ELIUD de prisa.)

ELIUD
640
¡Válgate Dios, por caballo!

SAULO
¿Qué hay Eliud?

ELIUD
¡Oh, señor!
Tú seas muy bien hallado;
que pensé que no salieras
del mar con tan buen despacho.
645
Gracias a estos pescadores,
después de Dios, que te han dado
la vida, que estuvo a pique
de sorberte el mar a tragos.
Ya te imaginaba yo,
650
dentro de muy poco espacio,
a librar bien con el mar,
ámbar de algún ballenato,
y venderte para guantes
y coletos al verano
655
por onzas.

SAULO
¡Bueno anduviera!
De otra suerte lo ha trazado
el cielo; gracias le doy.
¿Qué hay del caballo?

ELIUD
El caballo
ha sido cabra montés
660
por entre aquesos peñascos.
Y de cansado y rendido,
al fin se vino a la mano
como halcón.

SAULO
¿Y dónde queda?

ELIUD
Aquí le dejo arrendado
665
con el mío en un quejigo,
vertiendo un mar de agua entrambos.

PEDRO
Tomad, Saulo, mi consejo,
y vended ese caballo,
que tiene malos siniestros
670
y puede ser despeñaros.
No aguardéis más experiencias
que haberle Herodes echado
de su Real caballeriza,
y hoy ser causa en el mar cano
675
de vuestra muerte.

SAULO
Antes pienso
que su ardimiento bizarro
ha de sacarme, sin duda,
muy grande hombre de a caballo,
porque el ser poco seguro
680
me ha de tener con cuidado,
y de andar siempre en la silla
y he más firme.

PEDRO
Sois temerario,
guardaos de alguna caída
adonde no os valgan, Saulo,
685
ni cuidados ni pies firmes;
que vivís muy confiado.

SAULO
El cielo es piadoso. Adiós.

PEDRO
¿Os vais?

SAULO
Pienso entrar en Tarso
al alba, y así no puedo
690
detenerme.

PEDRO
¡Extraño caso!
Esta noche bien podéis,
y estaréis aposentado
no mal.

SAULO
Yo agradezco, Pedro,
esa voluntad, y aguardo
695
servilla con largas obras;
pero agora es excusado
recibir esa merced.

PEDRO
Ya que el día que me caso
os trujo vuestra fortuna
700
a esta ocasión, fuera, Saulo,
para mí de grande estima
que, en nuestra mesa cenando,
honrarais nuestras barracas;
que suelen ser de regalo
705
las cenas de pescadores,
y más en iguales casos;
para cuyo intento no hay
en todo este mar pescado
que no registren las redes
710
en nuestros humildes platos:
el ostión frito y cocido,
entre sus conchas guardado
como la perla; el albur,
la acedía y el robalo;
715
el pámpano entre laureles,
y como ternera, asado;
el sollo con perejil;
el peje espada y el barbo;
la lamprea en pan, la enguilla
720
que la imita, y el pescado
del refrán, que es siempre el mero,
y el pulpo hecho pedazos;
el congrio, el salmón, la jibia,
y el cangrejo colorado,
725
y el langostín, que al coral
parece que hurtó los ramos;
la sardina, que, a no ser
tan común, fuera estimado
por el pescado mejor,
730
y el sábalo, que le igualo
al faisán de Italia, el mujo,
el calamar y el dorado,
la caballa y el zurel,
y con pimienta el hidalgo
735
camarón, el peje rey,
el besugo y el lenguado.

ELIUD
Esos en los desposorios
suelen ser muy de ordinarios.

PEDRO
Sin infinitos que dejo
740
de nombrar; porque son tantos,
que un mar parece la mesa.

SAULO
Goceisos por muchos años
los dos, amén, con dichosa
sucesión; mas porque tardo
745
en llegar a Tarso ya,
e importa llegar a Tarso
con brevedad esta noche.

PEDRO
Pues Dios os dé el deseado
viaje que han menester
750
vuestros intentos.

SAULO
Partamos.
Pedro, Saulo es vuestro amigo,
yo os doy por prenda esta mano.

PEDRO
Yo también os doy la mía.

SAULO
Pues, Pedro, adiós.

PEDRO
Adiós, Saulo.

ELIUD
755
¿No hubiera tanta lamprea
para el camino de paso,
que en haberla apetecido
parece que estoy preñado?

PEDRO
Vaisos tan aprisa, que es
760
imposible.

ELIUD
Yo malparo,
según eso.

PESCADOR
Para vos.

ELIUD
Mi dueño sube a caballo.
Adiós.

(Vanse.)

PEDRO
Guárdeos Dios.

ZEBEDEO
Por cierto
que es animoso y bizarro
765
este mancebo, que muestra
en las palabras y el trato
su nobleza.

PEDRO
A mí me deja
a su amistad inclinado.

ANDRÉS
Ya caminan, y parecen
770
dos águilas los caballos.
Yo pondré que tardan poco
de aquí a los muros de Tarso.

JACOBO
Buen viaje les dé el cielo;
que a fe que ha sido milagro
775
el ir con vida de aquí.

ZEBEDEO
Menos ardiente y dorado
al mar baja aprisa el sol
por las puertas del ocaso.
Retirémonos, Simón,
780
a las barracas cantando.

PEDRO
Retiremos norabuena;
vuelvan a cantar, y vamos.
(Saquen ahora el mayo como primero, y cantan entrando.)
Tálamo de amor,
¡cuán bien que parecéis hoy!

(Salen SAULO y ELIUD.)

SAULO
Redondilla
785
  Gallardamente han corrido
los caballos.

ELIUD
Han dejado
el viento atrás, y han pasado
los pensamientos.

SAULO
No ha sido
Redondilla
  pequeña la diligencia.

ELIUD
790
Hipócrifo parecía,
que volaba y no corría,
tu caballo en competencia
Redondilla
  de tu propio pensamiento,
que de espuela le sirvió.

SAULO
795
¿Qué hora será?

ELIUD
Pienso yo
que no verá el soñoliento
Redondilla
  planeta en estas tres horas
el alba, a quien los poetas
tantas cosas indiscretas
800
han dicho; que las señoras
Redondilla
  estrellas están de espacio,
visita haciendo a la noche,
y las aguarda su coche
a las puertas de palacio,
Redondilla
805
  aunque pienso que se irán
en su carro las cabrillas.

SAULO
Del cielo las maravillas
ahora viéndose están,
Redondilla
  Esta estrellada techumbre
810
da señales del poder
de Dios, y el que llega a ver
de fe con alguna lumbre
Redondilla
  a esta celestial pintura,
admira la omnipotencia
815
y la soberana ciencia
de Dios, en tanta criatura.

ELIUD
Redondilla
  A mí me da cuanto miro
hambre y sueño, y me comiera
toda esta estrellada esfera,
820
a ser de huevos.

SAULO
Yo admiro
Redondilla
  de Tarso la soledad.

ELIUD
Apenas un cardador
ha despertado, señor,
que suelen en la ciudad
Redondilla
825
  cantar antes que amanezca
seis horas a treinta voces,
todos contraltos feroces,
sin que un tiple se parezca.

(Suenan cajas de templadas.)

SAULO
Redondilla
  Escucha. Unas destempladas
830
cajas parece que escucho.

ELIUD
A estas horas fuera mucho.

SAULO
Si no son imaginadas
Redondilla
  sombras, estas son banderas
arrastrando, y me parece
835
entierro romano.

ELIUD
Ofrece
a veces fantasmas fieras
Redondilla
  a los ojos el desvelo,
que pena y cuidado dan.
Antojos, señor, serán.

(Salgan cajas y banderas arrastrando.)

SAULO
840
Agora bañando el suelo
Redondilla
  con lágrimas, y tendido
el cabello por los ojos,
con tres hachas, que despojos
de acto funeral han sido,
Redondilla
845
  y mantos negros atrás,
tres mujeres juntas vienen
que oficio de llorar tienen
en los entierros.

(Salgan tres mujeres como dicen los versos.)

ELIUD
Jamás
Redondilla
  he visto cosa como esta.
850
Limpiémonos bien los ojos,
porque pueden ser antojos.

SAULO
Las cajas dan por respuesta
Redondilla
  que es verdad lo que miramos.
(Pase ahora el ataúd como dice.)
Agora viene, Eliud,
855
en hombros un ataúd
de cuatro ancianos. Sepamos
Redondilla
  quién es ese caballero
que, a la romana costumbre,
antes de mirar la lumbre
860
del sol se entierra.

ELIUD
Yo quiero
Redondilla
  llegar a saberlo deste
que detrás del cuerpo helado
va de un pavés embrazado,
para que nos manifieste
Redondilla
865
  deste enigma la verdad.

SAULO
Llega a preguntarlo, pues.

ELIUD
Decidme, señor, ¿quién es
este difunto?

BALBO
Mirad
Redondilla
  en el pavés su blasón,
870
porque Saulo dice en él,
hijo de Salatiel.

ELIUD
¡Saulo!

BALBO
¿Qué os da admiración?

ELIUD
Redondilla
  ¿Cómo puede ser que sea
Saulo, si está vivo aquí?

BALBO
875
Saulo va difunto allí,
que en el mar de Galilea
Redondilla
  murió anegado.

SAULO
¡No estoy
en mí! ¿Es sueño, es devaneo
lo que escucho y lo que veo?
880
Sí es verdad que Saulo soy,
Redondilla
  ¿cómo me van a enterrar?
¿Libre del mar no salí,
y a Tarso ¡te llegado? Sí,
¿pues cómo me anegó el mar?
(Vanse entrando las mujeres y el ataúd, y el del pavés se va poco a poco.)
Redondilla
885
  ¡Qué notable confusión!

ELIUD
Sin sentido estoy.

SAULO
Recelo
que este es aviso del cielo,
y esta es celestial visión.

ELIUD
Redondilla
  Yo le quiero preguntar
890
por mí, que quizá Eliud
andará en otro ataúd.
¿Qué digo? ¿sabráme dar
Redondilla
  cuenta de cierto criado
de ese Saulo, que Dios haya,
895
si también en esa playa
quedó del mar anegado,
Redondilla
  que se llamaba Eliud,
de fe, diligencia rara,
mozo, amarillo de cara,
900
y de muy buena salud,
Redondilla
  si por dicha por allá
se ha muerto, a su parecer?
Porque puede también ser
sin que él lo supiese acá.

BALBO
Redondilla
905
  No sé.

(Vase.)

ELIUD
Más vale que estemos
en duda mal por mal.

SAULO
Ya
el sol con el alba está.
En casa de mi padre entremos,
Redondilla
  si es que estoy vivo, Eliud.

ELIUD
910
Si verdad te he de decir,
no hueles bien.

SAULO
Eliacir,
criado de gran virtud
Redondilla
  de mi padre, abre la puerta
de casa: quiero llegar,
915
y de mí me podrá dar
cuenta verdadera y cierta,
Redondilla
  si es que con vida he llegado
a Tarso, Eliacir.

ELIAZAR
Señor,
dame tus manos.

SAULO
Mi amor
920
un abrazo te ha guardado.

ELIAZAR
Redondilla
  Tú seas muy bien venido.

SAULO
¿Cómo al fin mi padre está,
Eliacir?

ELIAZAR
Tres días ha...

SAULO
Prosigue, ¿qué ha sucedido?
Redondilla
925
  Y confuso no me dejes,
que harto confuso estoy yo.

ELIAZAR
Tres días ha que murió.
Causa para que te quejes
Redondilla
  de la fortuna cruel:
930
justamente tú has quedado
de todo cuanto ha dejado
por señor, y fuiste dél
Redondilla
  deseado muchos días,
que pensó primero verte
935
casado, que de su muerte
ver el que las ansias mías.
Redondilla
  Y Tarso y sus deudos lloran,
cuya muerte ha hecho falta
a la gente baja y alta
940
que dentro de Tarso moran.
Redondilla
  Mas es deuda natural
y hemos nacido con ella.

SAULO
Agora entiendo que aquella
fue inspiración celestial.
(Vanse.)
Redondilla
945
  Y de mi padre la muerte
la ha confirmado también:
el cielo me envíe en bien,
pues en señales me advierte
Redondilla
  que aquella significó
950
que la vida que he traído
hasta agora muerte ha sido.
Y pues mi padre murió,
Redondilla
  la mitad de lo que heredo
a pobres pretendo dar,
955
y con lo demás pasar
medianamente, pues puedo,
Redondilla
  como quien soy, y desde hoy
ser un celador Elías
de mi ley, pues tras los días
960
corriendo a la muerte voy.
Redondilla
  Y hacer en Jerusalén
pública demostración
deste celo.

ELIAZAR
Admiración
da tu prudencia.

SAULO
Moysén
Redondilla
965
  ha resucitado en mí.
Su ley he de predicar
y con rigor observar,
pues tantos avisos di
Redondilla
  con que me llaman los cielos
970
y con que en el mar airado
toqué la muerte anegado
entre montes de recelos.
Redondilla
  Sepan todos que he de ser
con más que humano valor
975
defensor y celador
contra el terrestre poder
Redondilla
  y contra todo el que hay
en el infierno y su rey
envidioso de la ley
980
que dio en el Monte Sinay,
Redondilla
  la mano de Dios escrita
a aquel capitán valiente
que sacó la hebrea gente
contra el fiero Madianita
Redondilla
985
  y Egipcio, y pudo pasar
con no vistas maravillas
del gran Jordán las orillas
pasando a pie todo el mar.

ELIUD
Redondilla
  Su valor queda admirando,
990
y sepan del mismo modo
como yo me duermo todo
y pienso que estoy soñando.


Acto II

Salen SAULO y ELIUD.

SAULO
Redondilla
  Gracias al cielo, Eliud,
que ha permitido que vea
995
el gran mar de Galilea
segunda vez con salud.
Redondilla
  Aquí sin vida me vieron
y aquí anegado me vi,
y el cielo y Simón aquí
1000
libre en tierra me pusieron.
Redondilla
  Estas olas procuraron
darme muertes rigurosas,
y para mayores cosas
los cielos me preservaron.

ELIUD
Redondilla
1005
  ¡Qué falso y traidor está
sosegado el mar agora!
A quien su inconstancia ignora,
segura parecerá.
Redondilla
  Pues aunque su calma pida
1010
dátiles al parecer,
si puedo, no me ha de ver
navegándole en su vida.
Redondilla
  No quiero tratar con quien
parece en la condición
1015
que ha sido camaleón;
bien haya la tierra, amén,
Redondilla
  que es siempre de una manera
brame el leveche y solano,
que el que es llano siempre es llano.
1020
y el que es monte nunca espera
Redondilla
  ser otra cosa jamás,
y sin mirar las estrellas,
guían carriles y huellas
a los que vienen atrás.
Redondilla
1025
  No hay más lindo caminar
que en un macho de alquiler,
tierra a tierra a su placer,
desde la venta al lugar.
Redondilla
  Que navega a cuatro pies
1030
sin viento, y si tiene alguno
por la popa, es importuno
si la cola el timón es.
Redondilla
  Que cuando por maravilla
se va a pique en este mar,
1035
puede, sin saber nadar,
salir un hombre a la orilla.

SAULO
Redondilla
  Éstas las barracas son,
si la memoria me dura,
de Andrés y Simón: procura
1040
buscar a Andrés y a Simón.

ELIUD
Redondilla
  Para pagar lo que debo,
con vida por ellos fuiste:
dos años ha que estuviste
casi a pique de ser cebo
Redondilla
1045
  de algún hambriento pescado
en este mar que se ve,
y parece que ayer fue.

SAULO
Vuela con paso callado
Redondilla
  el tiempo, Eliud, y pasa
1050
por nuestras vidas ligero.

(Sale el PESCADOR que salió al principio del acto primero.)

PESCADOR
Este es aquel caballero,
si no me engaña la escasa
Redondilla
  memoria con el pasado
tiempo, en aquesta ocasión,
1055
que libró Andrés y Simón
del mar casi ya anegado.
Redondilla
  De Tarso a Jerusalén
debe de volver.

ELIUD
Aquí
viene un pescador.

SAULO
Ansí
1060
podrás preguntar más bien
Redondilla
  por Andrés y por Simón,
que deben de estar pescando.

PESCADOR
Sin duda van preguntando
por Simón y Andrés, que son
Redondilla
1065
  los nobles agradecidos,
y ansí de paso querrán
visitarlos.

ELIUD
¿Dónde están,
pescador, entretenidos
Redondilla
  Andrés y Simón, que quiere
1070
Saulo, mi señor, hablallos,
servillos y regalallos?

PESCADOR
De su nobleza se infiere
Redondilla
  tan noble agradecimiento;
pero venís a ocasión,
1075
señor, que Andrés y Simón
siguen más heroico intento.

SAULO
Redondilla
  ¿Pues están ausentes?

PESCADOR
Todo
cuanto de hacienda han ganado
con las redes, han dejado
1080
y se han ido.

SAULO
¿De qué modo?

PESCADOR
Romance (tirada)
  Muy pocos días después
que pasastes, Saulo noble,
por esa ribera a Tarso
honrando los pescadores,
1085
llegó a su margen de plata,
venturosa desde entonces,
aquel profeta divino
que Jesús tiene por nombre,
de quien tú diste las nuevas,
1090
con notables escuadrones
de gente que le seguía,
y honrado el humilde borde
de la nave de Simón,
le predicaba sus voces,
1095
poniendo atento los aires
el mar los peces disformes,
que, como si le entendieran,
sobre las rocas y sobre
las barcas, al parecer
1100
admiraban sus razones.
Acabó el sermón, y Pedro
le dijo: «Toda esta noche
sin ningún provecho he estado
pescando»; y Jesús mandóle
1105
hacerse al mar, y calar
las redes, y apenas ponen
en ejecución lo dicho
Simón y Andrés, cuando cogen
tanto pescado, que fue
1110
forzoso a los pescadores
de otro navío a pedir
ayuda, porque hasta el tope
los dos de pesca quedaron.
Pedro a los pies arrojóse
1115
de Jesús, dándoles gracias,
con Andrés, y él abrazóles,
y díjoles que dejasen
las redes, que desde entonces,
pescadores pretendía
1120
hacerles él de los hombres.
Siguiéronle, y navegando
en esa nave una noche,
se pensaron ir a pique
del mar y el viento a los golpes.
1125
Iba en la popa durmiendo
el profeta, y despertóle,
a pesar del mar airado,
Simón, diciéndole a voces:
«¡Maestro, que nos perdemos!
1130
Nuestra fortuna socorre,
porque el mar, por anegarnos,
al cielo levanta montes.»
Despertó, y al mar y al viento
mandó sosegar, y entonces
1135
mar y viento obedecieron,
porque sus palabras ponen
freno al mar y al viento airado.
y siguiéndole conformes
Juan y Jacobo su hermano,
1140
con Andrés y Simón corren
el mar de Genesaret,
y luego Felipe escoge
en Betsaida, y Jacobo,
que Alfeo tiene por nombre,
1145
decano de Galilea,
y a Bartolomé, del noble
tronco rëal, y a Tadeo,
y porque con él se nombre
al cananeo Simón,
1150
a Tomé, y del banco enorme
a Mateo el publicano
y a un Judas Iscariote,
que sirve de despensero,
y les compra lo que comen,
1155
que no me parece igual
en virtud a esotros once:
hombre bermejo de barba,
falso en todas ocasiones,
vendiendo siempre a quien mira,
1160
que es propiedad de traidores.
Bien puede otras cosas ser,
mas su ausencia me perdone,
que tengo de él mal concepto,
al fin, con aquestos doce
1165
discípulos, que ha nombrado
apóstoles, y cuyos nombres
escuchas, sin infinitos
que agora no se conocen,
que se llaman encubiertos,
1170
permite el cielo que asombre
a la tierra con milagros,
que en este vecino monte
le he visto dar de comer
a más de cinco mil hombres
1175
con no más de cinco panes
y dos peces. Cuantos oyen
su palabra no la dejan;
que sus divinos sermones
hacen labor en las almas,
1180
y a cuantos las manos pone
quedan sanos. Yo le vi
a un paralítico pobre
de cuarenta años de enfermo,
que por solo falta de hombre
1185
nunca entraba en la piscina,
a donde el cielo dispone
que revolviéndola un ángel
sanasen de sus dolores,
levantarse con su cama
1190
a cuestas, aunque los torpes
escribas y fariseos,
porque era sábado entonces,
murmuraron y dijeron
que de su precepto el orden
1195
traspasaba desta suerte
y que era delito enorme.
A un ciego de nacimiento
después vi dar vista, a donde
sanó a un leproso, y a un mudo
1200
demonio forzó a dar voces,
hasta echarle de aquel cuerpo
que atormentaba, y disformes
enfermedades sanando,
convierte mil pecadores:
1205
¿conoces a Magdalena,
la que aventajó en la corte
de Jerusalén a tantos
en galas, en invenciones;
la que fue de tantos ojos
1210
hechizo, llamando soles
los suyos; la celebrada
con músicas y canciones;
la señora del castillo
de Magdalo, que por dote
1215
se le dejaron sus padres,
de Marta y Lázaro noble,
hermana?

SAULO
En Jerusalén
tuvo en mi tiempo gran nombre,
aunque entonces comenzaba
1220
la fama de sus amores.

PESCADOR
Esta, a un sermón de este santo
profeta las condiciones
mudando de mujer flaca,
sus pecados reconoce,
1225
y es una santa mujer
y escalas al cielo pone
con penitencias notables
que su beldad desconocen,
siguiendo a su hermana Marta,
1230
por cuyas intercesiones,
de cuatro días difunto,
Lázaro volvió a ser hombre;
que yo le vi del sepulcro
levantarse alzando el bronce
1235
y el mármol que le cubría,
llamándole por su nombre
este profeta divino,
que siguiendo sus veloces
pasos en convertir almas
1240
a su santidad conformes,
le he visto hacer infinitos
milagros, donde conocen
todos que es Hijo de Dios
y es el que esperan los hombres;
1245
la Pascua de los Ázimos,
al fin que es de las mejores
que celebra nuestra ley
desde el primer sacerdote,
sobre un jumento, cercado
1250
de sus discípulos doce,
entró del Sol por la puerta
en Jerusalén, a donde
salieron a recibirle
cuantas diversas naciones
1255
en Jerusalén estaban
de varias partes del orbe,
árabes, citas, asirios,
medos, partos, etíopes,
griegos, persas, abisinios,
1260
indios, egipcios, gulones,
y desgajando a una voz
palmas, laureles y robles,
camino y calles vestían
y desnudaban los montes.
1265
Otros echaban las capas
y sus ropas, por adonde
pasase el santo profeta,
cantando todos conformes:
santo, santo, Dios divino
1270
de los ejércitos sobre
las jerarquías, que vienes
de Dios excelso en el nombre.
Con este glorioso triunfo
entró en Sión, que sus torres
1275
con lenguas de sus almenas
ayudaban a estas voces.
Yo me volví a esta orilla
a solo poner en orden
naves, redes y barracas,
1280
porque me llama a que goce
de sus palabras el cielo,
que este es imán de los hombres.

SAULO
Muchas cosas han pasado
solo en dos años que corren
1285
que estoy de Jerusalén
ausente en Tarso.
(Dicen dentro.)
Recoge
las redes y barca. ¡A tierra
las barcas, que el mar salobre
gran tempestad amenaza!

PESCADOR
1290
Voces dan los pescadores,
y, sin duda, el mar se altera,
pues todos las barcas ponen
en la orilla. A esa nave
quiero echalle áncoras dobles.
1295
Saulo, adiós, y si queréis
quedaros aquí esta noche,
no os faltará cena y cama.

SAULO
Guárdeos Dios.

(Vase el PESCADOR.)

ELIUD
El sol se pone
luto, al parecer, ¿qué es esto?
1300
Y el mar las peñas se sorbe.

SAULO
También la luna se eclipsa,
y contra el natural orden,
todo el sol está eclipsado
y es un caos el horizonte.
1305
Las estrellas llueven sangre,
cometas crinitos corren
por el aire, y encontrados,
asalto a los cielos ponen.
Los vientos, con montes de agua
1310
arrancando de los montes,
con furiosos remolinos,
pobos, quejigos y bojes.
Los peces, aves y fieras,
piden socorro a los hombres,
1315
dejando nidos y cuevas,
peñas y abismos, veloces.
Otra vez los elementos
se juntan, y disconformes
se mueven guerra, y las piedras
1320
unas con otras se rompen.
Sin duda de sus dos polos
se desquicia el primer móvil,
y los once pavimentos
se apartan y descomponen.
1325
¡Que se viene abajo el cielo!

(Suena ruido como de truenos, y cae SAULO a un lado y ELIUD a otro.)

ELIUD
Pues si debajo nos coge,
¡vive Dios! que las estrellas
han de estrellarnos, si el norte
las ha dejado caer,
1330
que es el eje deste coche.

SAULO
O de la naturaleza
el Dios padece, o del orbe
la máquina se desata
y caen sus esferas once,
1335
o este profeta que dicen
muere, y el mundo se pone
este luto por su muerte.

ELIUD
Deja consideraciones
yo a estas barracas pajizas,
1340
si es posible, te recoge,
mientras este furor pasa
y dura esta oscura noche.

SAULO
De Dios, hasta en los abismos,
ninguno, Eliud, se absconde.

(Vanse, y salen ANANÍAS, viejo, y SAN ESTEBAN.)

ESTEBAN
Quintilla
1345
  ¡Oh, amado padre Ananías!

ANANÍAS
¡Oh, hijo Esteban!

ESTEBAN
Después
que padeciendo el Mesías
son cumplidas, como ves,
las antiguas profecías
Quintilla
1350
  después que la ley escrita
por el dedo de tu padre,
la ley de gracia la quita,
y la Iglesia, nuestra madre,
ensancharse solicita,
Quintilla
1355
  todo va en prosperidad;
que la nave de Simón
ya no teme tempestad;
que rige Dios el timón
al norte de su verdad.

ANANÍAS
Quintilla
1360
  Es, Esteban, de manera,
que creciendo como espuma,
va dilatando su esfera
sin que el tiempo la consuma,
si el mar del mundo se altera.
Décima
1365
  Desde que me dio Simón
el orden sacerdotal,
más de cuatrocientos son
los que el agua bautismal
tienen en esta ocasión.
1370
Y va pasando adelante
de la Iglesia militante
el escuadrón cada día,
con cristiana valentía
conquistándola triunfante.
Décima
1375
  Pero, ¿qué nuevo escuadrón
es este que viene aquí?

ESTEBAN
Soldados de Herodes son.

(Entra un CAPITÁN y SOLDADOS con alabardas.)

CAPITÁN
¿Quién es Esteban aquí?

ESTEBAN
Yo soy.

CAPITÁN
Pues date a prisión.

ESTEBAN
1380
¿Quién a prenderme os envía,
contra la inocencia mía
armando gente?

CAPITÁN
Presumo
que es del Pontífice sumo
mandato.

ESTEBAN
Justo sería.
Quintilla
1385
  Pero ¿qué dicen que ha sido
mi culpa, que no la sé?

CAPITÁN
Que has blasfemado y has sido
levita contra la fe
de nuestra ley, sin sentido,
Décima
1390
  siguiendo de aquel profeta
que murió crucificado,
la doctrina y falsa seta.

ESTEBAN
Pues dime en qué he blasfemado.

CAPITÁN
En decir que es más perfeta.

ESTEBAN
1395
Tenéis razón, es verdad.
Digo que la ley escrita
murió.

CAPITÁN
¡Extraña libertad!
no blasfemes más, levita,
y a la prisión le llevad.

SOLDADOS
Quintilla
1400
  Vamos.

ESTEBAN
Amado Ananías,
dale al Colegio sagrado
nuevas de las dichas mías;
que ya mi muerte, ha llegado
y voy con mil alegrías
Quintilla
1405
  porque sé que a morir voy
por Cristo, que es la Verdad,
de quien la defensa soy,
y en fe de nuestra amistad,
los brazos, padre, te doy.

ANANÍAS
Quintilla
1410
  No sé en aquesta ocasión
cómo he de poder decir
lo que siente el corazón.

ESTEBAN
Padre, pues voy a morir,
échame tu bendición.

ANANÍAS
Décima
1415
  Presto seguirán tus pasos
los que quedan, que no son
en verter su sangre escasos
por tan divina ocasión.

ESTEBAN
Esos son honrosos casos.
1420
Y pues la ocasión me llama
y el amor de Dios me inflama,
no es justo que yendo tarde
me den nombre de cobarde,
pues pretendo eterna fama,
Quintilla
1425
  que subiendo a la triunfante
Jerusalén, de mi fe
laurel y premio bastante,
el primer mártir seré
de la Iglesia militante.
Quintilla
1430
  Y los príncipes verán,
de la Sinagoga, si
mil muertes juntas me dan,
el valor que vive en mí.
adiós; vamos, capitán.

(Vanse; queda ANANÍAS.)

ANANÍAS
Quintilla
1435
  Desatado en llanto quedo
y lleno de envidia estoy.
¡Oh, tú, del infame miedo
vencedor, Esteban, hoy
a quien solo envidiar puedo,
Quintilla
1440
  pues que con Dios mano a mano
espero que te has de ver
tan presto! Este tronco anciano,
que ya amenaza a caer
de la muerte en el mar cano,
Quintilla
1445
  alcance de Dios que tenga
fin tan dulce v tan dichoso,
pues que también me prevenga
con el laurel valeroso
del martirio, y no detenga
Quintilla
1450
  este deseado día
a mi caduca vejez
y a mi cristiana porfía
hasta morir.

(Salen BERNABÉ y GAMALIEL, viejo.)

GAMALIEL
Desta vez
la gentil idolatría
Quintilla
1455
  a un solo Dios uno y trino
ha de dar la adoración
debida a su ser divino.

BERNABÉ
Es centro de la razón,
vida, verdad y camino.

GAMALIEL
Quintilla
1460
  Aunque sin lumbre de fe,
Platón le dio el atributo
en que su poder se ve,
cuando pagando el tributo
que a la vida impuesto fue,
Quintilla
1465
  rastreando desde allí
como filósofo el bien
inmortal, le dijo ansí:
«causa de las causas, ¡ten
misericordia de mí!»

BERNABÉ
Quintilla
1470
  Justamente mereció
de divino el nombre.

ANANÍAS
¡Ah, cielo!

GAMALIEL
¿Qué voz triste allí sonó?

ANANÍAS
¡En Esteban el consuelo
de mi vejez acabó!

BERNABÉ
Quintilla
1475
  Es Ananías.

ANANÍAS
¡Oh, amados
Gamaliel y Bernabé,
ejemplo de los pasados
y los presentes!

GAMALIEL
¿De qué
lloras?

ANANÍAS
Llevan seis soldados
Quintilla
1480
  de Herodes a Esteban preso
por el Pontífice sumo
de la Sinagoga, y de eso
mi llanto ha sido; presumo
que sin mirar el proceso
Décima
1485
  le han de condenar a muerte
por envidia de su fama;
que aunque es venturosa suerte
el martirio, que le llama
por animoso y por fuerte,
1490
falta su vida nos hace.

BERNABÉ
Hoy con su muerte renace,
y a despecho del profundo,
el sol que se pone al mundo
y a esotro hemisferio nace.

ANANÍAS
Quintilla
1495
  La acusación que le pone
es decir que ha blasfemado,
y que a Moysén antepone
a Cristo crucificado.
Yo voy a ver qué dispone,
Quintilla
1500
  y a daros las nuevas vuelvo.

GAMALIEL
Dulces nuevas esperamos
con vida o muerte.

ANANÍAS
Hoy resuelvo
mi vejez en llanto.

BERNABÉ
Vamos,
que en la memoria revuelvo
Décima
1505
  segunda vez la Prisión
de nuestro profeta santo.
Daremos desta prisión.
nuevas al Colegio santo.

(Salen SAULO y ELIUD.)

SAULO
Llegué a dichosa ocasión.
1510
Dame, gran Gamaliel,
gloria de todo Israel,
los brazos.

GAMALIEL
¡Saulo querido,
tú seas muy bien venido!
Habla a Bernabé, tu fiel
Quintilla
1515
  condiscípulo y amigo.

SAULO
Con alma y brazos abiertos
le busco.

BERNABÉ
Lo propio digo,
que para servirle ciertos
están.

SAULO
El cielo es testigo
Quintilla
1520
  que he sentido vuestra ausencia
en extremo extraordinario;
pero he prestado paciencia,
porque me ha sido contrario
el tiempo con gran violencia;
Quintilla
1525
  que fuera de haber hallado
muerto mi padre, y poner
en orden lo que he heredado,
pagar sus deudas, y ser
último y total cuidado
Quintilla
1530
  de mi casa; he padecido
una larga enfermedad,
y cosas me han sucedido
que sola mi poca edad
puede haberlas resistido.
Décima
1535
  De la hacienda que heredé,
la mitad a pobres di
y con la mitad quedé,
y vivir de asiento aquí
en quietud determiné,
1540
a donde ser determino
un excelente rabino
de la ley, y predicar
en la Sinagoga, y dar
de mi ingenio peregrino
Quintilla
1545
  bastante demostración;
que lo que me ha sucedido
avisos del cielo son
de mi ingenio divertido
en diversa ocupación.
Quintilla
1550
  Quiero que mis mocedades
den de mí a Jerusalén
este ejemplo.

GAMALIEL
Otras verdades
testimonio de ti den,
Saulo, pues te persüades
Quintilla
1555
  a mostrar ese divino
ingenio que te dio el cielo;
que el Hijo de Dios que vino
a padecer en el suelo
por el hombre, otro camino
Quintilla
1560
  más fácil ha descubierto
para nuestra salvación.
Ya llegó al dichoso puerto
nuestra esperanza, en razón
del bien que tuvo por cierto
Quintilla
1565
  toda la Sacra Escritura.
Ya las nubes han llovido
al justo, y desta ventura
todos testigos han sido;
ya pasó la noche oscura
Décima
1570
  de la ley escrita: ya
de la ley de gracia el día
rayos divinos nos da,
y ninguna profecía
por cumplir agora está.
1575
Esta ha de ser con razón,
¡oh Saulo! tu profesión,
siendo admiración del suelo
para que te nombre el cielo
por un Vaso de elección.

SAULO
Quintilla
1580
  Maestro, admirado estoy
de tus razones, y dudo
que eres aquel de quien soy
discípulo, y estoy mudo
viéndote hablar.

GAMALIEL
Saulo, doy
Quintilla
1585
  los consejos que a mi estado
importan.

SAULO
Gamalïel,
¿quién el seso te ha trocado?
¿Tú eres mi maestro, aquel
que fue del mundo estimado
Quintilla
1590
  por el más sabio sujeto
que las escuelas judías
han conocido? ¿Qué efeto
han hecho ciencias y días
en un hombre tan discreto?
Quintilla
1595
  ¿Qué argumentos, qué razones,
maestro, te han persuadido
a tan nuevas opiniones?
Ese hombre que ha padecido
clavado entre dos ladrones,
Quintilla
1600
  ¿pudo ser mayor profeta
que Moisés? Yo le vi aquí,
y aunque con virtud secreta
hacer milagros le vi,
en vida santa y perfeta,
Quintilla
1605
  igualarle con Moisés
es temeraria locura,
pues en el Éxodo ves
que pasó libre y segura
el mar con enjutos pies
Quintilla
1610
  por la virtud de su vara
la gente hebrea, y le dio
en el desierto agua clara
de una peña que tocó;
y no mostrándose avara
Quintilla
1615
  con él la mano del cielo,
maná le dio por comida
por tanto desierto suelo,
para donde conducida
pasó el Jordán sin recelo;
Décima
1620
  dándole la ley escrita
la mano de Dios, ¿qué ciega
opinión te precipita?

BERNABÉ
Antes seguro navega
el mar de gracia infinita;
1625
que tú, Saulo, ciego vienes.

SAULO
¿Tú también, Bernabé, tienes
tan sofística opinión?

BERNABÉ
Mayores milagros son
los de Cristo, si previenes
Quintilla
1630
  contarnos los de Moisés,
pues es el Hijo de Dios
que esperó Israel después
de mil señales.

SAULO
Los dos
pretendéis dar al través
Décima
1635
  con mi entendimiento ansí;
mas ¿cómo puede haber sido
el Hijo de Dios, decí,
si tan humilde ha venido
como le visteis aquí?
1640
¿No habéis leído a Isaías,
que tratando del Mesías
dice que vendrá admirable
y con majestad notable;
y después dél Zacarías
Quintilla
1645
  dice que vendrá el Señor
con gran multitud de santos,
capitanes de valor
que, venciendo los espantos
del infierno y el furor,
Quintilla
1650
  debajo de su poder
el mundo pondrá sujeto;
y Daniel os da a entender
el mismo glorioso efeto
de rendir y de vencer,
Quintilla
1655
  diciendo que varias gentes
le han de servir, y los doce
tribus rendirán las frentes
al poder que reconoce
en las once transparentes
Décima
1660
  esferas la celestial
corte de su Padre, a quien
dicen que ha de ser igual?
¿Cómo naciendo en Belén
en un pajizo portal
1665
entre una mula y un buey,
sin más corona de rey,
de topacios y carbuncos,
que una de marinos juncos
que por ir contra la ley
Quintilla
1670
  los hebreos le pusieron,
andando descalzo y pobre,
como ayer todos le vieron,
queréis que título cobre
del Mesías que dijeron
Décima
1675
  los profetas que ha de ser
de Israel la libertad,
y del romano poder
ha de librar la ciudad,
si hoy empieza a padecer,
1680
si nos tienen los romanos
sujetos, y de sus manos
no nos ha librado ya?
¿Quién nombre de rey le da
siguiendo sus ritos vanos?

GAMALIEL
Quintilla
1685
  Nosotros, que conocimos
que era rey de cielo y tierra,
y que padecer le vimos,
que fue la sangrienta guerra
por quien redimidos fuimos.
Quintilla
1690
  No contradice a Isaías
cuando dice que vendrá
con majestad el Mesías:
que esa venida será,
según muchas profecías,
Quintilla
1695
  la segunda, cuando venga
para ser del mundo juez
y fin con el mundo tenga,
que vendrá segunda vez,
aunque agora se detenga.
Quintilla
1700
  Que esta venida primera
en otra parte predijo
de aquesta misma manera
que hemos visto, cuando dijo
que el Señor que el mundo espera,
Quintilla
1705
  con humildad entraría
sobre un jumento en Sión.

BERNABÉ
Y dice otra profecía...

SAULO
No os escucho más razón.
Basta, basta; ¡qué porfía!

BERNABÉ
Décima
1710
  El Mesías prometido
que espera tanto Israel,
es ese que ha padecido.

SAULO
Bernabé y Gamalïel,
por merced muy grande os pido
1715
que en esto no me habléis más.

GAMALIEL
¿Cómo en tu opinión estás
tan rebelde, Saulo?

SAULO
Sí,
que la ley en que nací
no pienso dejar jamás.

BERNABÉ
Décima
1720
  Tu obstinación nos lastima.

SAULO
¡Hay blasfemia semejante!
Si no os vais, tanto me anima
mi ley, que, como gigante,
os echaré un monte encima.
1725
Quitaos delante de mí.

GAMALIEL
Bernabé, vamos de aquí,
que es enojado un cruel.

SAULO
Idos.

BERNABÉ
Vamos, Gamaliel.

GAMALIEL
¡Ah, miserable de ti!

(Vanse.)

ELIUD
Quintilla
1730
  ¿Quieres que a este puto viejo
le dé pan de perro?

SAULO
No,
déjalos.

ELIUD
Por ti los dejo,
que fui muy amigo yo
siempre de tomar consejo;
Quintilla
1735
  que si no, en esta ocasión,
pues en hablar no reparan,
después de lindo chichón,
a la piscina bajaran
por el arroyo Cedrón.

(Ruido dentro.)

TODOS
Quintilla
1740
  ¡Muera, muera!

SAULO
Oye, Eliud,
¿qué voces son esas, di?

ELIUD
Una extraña multitud
de mancebos viene aquí
con orgullosa inquietud
Quintilla
1745
  tras un hombre, al parecer
delincuente.

(Entren todos los SOLDADOS que pudieren, desnudándose la ropa y echándola en un montón a un lado del tablado.)

SOLDADO 1.º
A desnudar,
que aquí podemos poner
la ropa, que este lugar
el teatro puede ser
Quintilla
1750
  del suplicio riguroso.

SAULO
¿Qué es, decid, lo que intentáis,
que con furor presuroso
las ropas os desnudáis?

SOLDADO 2.º
A un hombre facineroso
Quintilla
1755
  que contra la ley escrita
ha blasfemado, apedrea
el pueblo, que solicita
defender la ley hebrea.

SAULO
¿Quién es ese hombre?

SOLDADO 1.º
Un levita.

SAULO
Quintilla
1760
  ¿Cómo no le traga el suelo?
Ejecutad, dando espanto,
el suplicio sin recelo,
que yo os guardaré entretanto
la ropa.

SOLDADO 1.º
Guárdete el cielo.

(Vanse los dos soldados.)

SAULO
Décima
1765
  Ayúdale tú, Eliud,
también con igual presteza;
que esta es heroica virtud;
que a estar bien a mi nobleza,
fuera de esa multitud
1770
uno, que con mayor celo
sirviera mi ley.

ELIUD
Recelo
que el levita, camarada,
a la primera pedrada
mía, ha de dar en el suelo.
Quintilla
1775
  Que soy hombre que si acepto
para tirar desafío,
tanto acierto, que, en efecto,
piedra como un puño mío,
por un cántaro la meto.
Décima
1780
  Ese levita haga cuenta
que es cántaro, y por la boca
meterle piedras intenta
mi brazo, porque es tan loca,
que la ley escrita afrenta
1785
con blasfemias.

SAULO
La ocasión
te llama, que el escuadrón
de la gente puesto está
para el caso en orden ya.

ELIUD
Yo voy.

SAULO
Ya empieza el pregón.
(Dentro pregón.)
1790
Esta es la justicia que manda hacer el Sumo Sacerdote a este levita por blasfemo a la ley y por rebelde a su Sinagoga. Manda que muera apedreado por ello. Quien tal hace, que tal pague.

SAULO
Redondilla
  Ya toda la gente espera
a tirarle.
(Dentro.)
¡Muera! ¡Muera!

SAULO
Muera, hebreos, muera, pues,
que así servís a Moisés,
1795
que os dio la ley verdadera.
(Suenen piedras dentro.)
Décima
  Tiralde, y vuestro furor
haga a su soberbia guerra
con piedras de tal valor,
que caiga la estatua en tierra
1800
de Nabucodonosor.
Veremos qué gloria espera
de la soberbia quimera
que contra el cielo levanta
ofendiendo su ley santa.
1805
¡Muera!

TODOS
¡Muera!

SAULO
¡Muera!

ELIUD
¡Muera!

(Sale ESTEBAN con piedras metidas en la cabeza, bien lleno de sangre y polvo, cayendo y levantando, y se queda de rodillas en la mitad del tablado.)

ESTEBAN
Quintilla
  Ya, Señor, al deseado
puerto del soberbio mar
del mundo, en salvo he llegado,
y hoy cesa de navegar
1810
la nave de mi cuidado.
Quintilla
  Cargada de piedras viene
de las Indias orientales,
del divino amor que os tiene,
y es de suspiros mortales
1815
la salva que hoy os previene.
Décima
  Mis voces son los grumetes
que alegres se han repartido
por mesanas y trinquetes,
y con mi sangre teñido
1820
flámulas y gallardetes.
Yo en la playa, desde el mar,
comienzo a desembarcar
toda mi mercaduría.
Recibid el alma mía
1825
y dignaos de perdonar
Quintilla
  estos locos desconciertos
desta gente que me da
muerte, en la verdad inciertos;
mas para mi entrada ya
1830
miro los cielos abiertos.

(Suena música, y levántase del suelo. ESTEBAN, muerto, abiertos los brazos.)

SAULO
Quintilla
  ¡Oh, levita encantador!
Muerto en el aire ha quedado,
y el notable resplandor
que despide me ha cegado.
1835
Sin seso estoy de furor:
Quintilla
  Apartarme de aquí quiero,
y ser sangriento cuchillo
destos infames espero,
porque me llame caudillo
1840
de mi ley el mundo entero.
Quintilla
  Y por el Dios de Abraham,
que no he de dejar cristiano
en cuanto baña el Jordán,
que no castigue mi mano,
1845
si la comisión me dan.
Quintilla
  Iré al Sumo Sacerdote
y tratarélo con él;
y porque más no alborote
apuesta gente a Israel,
1850
ha de ser Saulo su azote.

(Vase, y salen los que apedrearon a ESTEBAN y ELIUD.)

SOLDADO 1.º
Quintilla
  Si se ha puesto en oración
y no está muerto, acabemos
su vida.

ELIUD
Tiene razón;
pero muerto está.

SOLDADO 2.º
Pues demos
1855
con su cuerpo en el Cedrón.

ELIUD
Quintilla
  Lleguemos.

SOLDADO 1.º
¿Qué es esto? ¡Cielos!
Ninguno puede llegar,
que es hechicero recelo
y nos pretende engañar,
Quintilla
1860
  pues apartado del suelo,
está en el aire tan alto,
y no debe de estar muerto.
Démosle segundo asalto.
¡Llegad!

(Llegan todos y caen en llegando.)

ELIUD
Nuestro fin es cierto:
Quintilla
1865
  no está de socorro falto.
Un brazo de fuego vi
que a todos nos arrojó
en tierra.

SOLDADO 1.º
Vamos de aquí,
que es el brazo que bajó
1870
del divino Adonay.

(Vanse, y entran ANANÍAS, BERNABÉ y GAMALIEL.)

ANANÍAS
Quintilla
  Lleguemos, que le han dejado
solo, porque al cuerpo demos
sepultura.

GAMALIEL
Levantado
en el aire está.

ANANÍAS
Lleguemos:
1875
¡oh, protomártir sagrado,
Quintilla
  pues que de la militante
iglesia eres el primero
mártir que entró en la triunfante!

GAMALIEL
Darle mi sepulcro quiero,
1880
aunque a su virtud bastante
Quintilla
  no fuera el gran Mauseolo
ni las pirámides altas
de Egipto, que dan al polo
asalto.

BERNABÉ
Con esto esmaltas
1885
la tuya.

ANANÍAS
Pues está solo
Quintilla
  el cuerpo, llevémosle
antes que más gente acuda
y menos lugar nos dé.

GAMALIEL
Ponelde en hombros.

ANANÍAS
Sin duda
1890
este es crisol de la fe.

(Llévanle en hombros.)
(Vanse llevando a SAN ESTEBAN, y sale SAULO con un papel en las manos, y ELIUD y el CAPITÁN y SOLDADOS.)

SAULO
Quintilla
  Con tan amplia comisión,
cristiano no he de dejar
en los muros de Sión,
y hoy tengo de visitar
1895
cuantas casas dentro son.
Quintilla
  Y presos y maniatados
han de ir los cristianos todos,
que los preceptos sagrados
tienen por tan torpes modos
1900
de nuestra ley profanados.
Quintilla
  A ver si de las prisiones
que hacer por mi mano espero,
le libran las invenciones
del hijo del carpintero,
1905
que murió entre dos ladrones.
Quintilla
  Ea, ¿quién vive en esta casa?

ELIUD
Entralo conmigo a ver.

(Vase.)

SAULO
Cólera tanta me abrasa.

ELIUD
Solo hay dentro una mujer
(Sale.)
1910
que una vida estrecha pasa
sobre unas piedras echada,
Décima
  que es la que ves.

(Abre una puerta y parece la MAGDALENA sobre una piedra, y otra por cabecera, y un Cristo en las manos y el cabello tendido sobre el rostro, como la pintan.)

MAGDALENA
¿Dónde, loco,
con santidad mal fundada
precipitas poco a poco
1915
tu juventud malograda?
¿Dónde vas? ¿Qué es lo que intentas,
siendo capitán de afrentas
contra los cielos?

SAULO
¿Quién eres?

MAGDALENA
La escoria de las mujeres.

SAULO
1920
Aun a Elías representas,
Quintilla
  y a no mirar en tu mano
esa imagen del profeta
que sigue el bando cristiano,
te tuviera por discreta
1925
y santa.

MAGDALENA
Calla, tirano,
Quintilla
  que está aquí tu redención
y no conoces tu bien.
Advierte tu perdición,
y como Jerusalén,
1930
no aguardes tu destrucción.
Quintilla
  Y ¡ay de ti y della si el día
de su tremendo poder
aguarda vuestra porfía!

SAULO
¿Cómo es tu nombre, mujer?

MAGDALENA
1935
Que se me olvide quería,
Quintilla
  y así excuso de nombrarme.

SAULO
Dime tu nombre.

MAGDALENA
Magdalena
solía el mundo llamarme,
y de quien no ha sido buena
1940
mira si es justo olvidarme.

SAULO
Quintilla
  Pésame que una mujer
de tu nobleza, haya dado
en tan necio parecer;
mas para haberte engañado,
1945
basta este nombre tener.
Quintilla
  ¿Quién, dime, te ha persuadido
que el camino verdadero
es el que hasta aquí has seguido?

MAGDALENA
Este divino cordero,
1950
por mí afrentado y herido,
Quintilla
  este león de Judá
con el puñal en la boca,
que para todos está
como el amor le provoca,
1955
abiertos los brazos ya.
Quintilla
  Llega, tirano, a adoralle,
que te está a voces pidiendo
que no tardes en buscalle,
si no es que vas pretendiendo
1960
volver a crucificalle.

SAULO
Quintilla
  Agradece, Magdalena,
que eres mujer, y después
a tu sangre, que la pena
que por las culpas que ves
1965
a que la ley te condena
Quintilla
  padecieras; pero quiero
ser contigo cortesano
y parecer caballero,
y ansí, pues está en mi mano,
1970
darte libertad espero,
Décima
  con tal que de la ciudad
te salgas luego, y advierte
que no es pequeña amistad
excusarse de la muerte.
1975
Adiós; venid y cerrad,
y pasemos adelante.

MAGDALENA
Vete, tirano arrogante,
que espero en otra ocasión
verte Vaso de elección
1980
de la Iglesia militante.

(Ciérrase la puerta de la MAGDALENA.)

SAULO
Quintilla
  ¿Qué casa es esta, apartada
del bullicio popular,
que está al parecer cerrada?

CAPITÁN
Aquí se suelen juntar,
1985
como en parte diputada
Quintilla
  para su congregación,
los discípulos de aquel
que pasó muerte y pasión
por decir que de Israel
1990
era Rey, y en conclusión,
Quintilla
  se hacen aquí sus errores
y en amor suyo se inflaman
con ayuno y oraciones,
y cenáculo le llaman
1995
a una voz cuantas naciones
Décima
  están en Jerusalén,
porque aquí, como te muestro,
antes de morir, también
cenó, Saulo, su maestro
2000
el legal cordero.

SAULO
Bien;
a buena ocasión llegamos,
si aquí juntos los hallamos,
para premiar su virtud.
Llama a esa puerta, Eliud,
2005
que no volverá, si entramos,
Quintilla
  otra vez a estar cerrada;
que por el Dios de Israel.
que si no Troya abrasada,
ejemplo ha de ser cruel
2010
a la gente bautizada.

ELIUD
Quintilla
  Dentro no pienso que está
gente, porque no responde
nadie.

SAULO
Desechada será:
pero la que dentro esconde
2015
con brevedad se verá.
Quintilla
  Echa esas puertas al suelo.

ELIUD
Astillas las haré a coces.

CAPITÁN
Su resistencia recelo.

SAULO
Mal mi cólera conoces,
2020
aunque los defienda el cielo,
Quintilla
  rompeldas.

ELIUD
No será mal
poniendo en ejecución
tu mandato, que señal
me ha dado un rojo listón
2025
de entregarnos el portal.
Quintilla
  Vuestro furor adelante
pase; mas abrirle he visto.

(Sale SAN PEDRO vestido de apóstol.)

PEDRO
¿Qué quieres, lobo arrogante
de la manada de Cristo,
2030
si está el pastor vigilante?
Quintilla
  Si estabas encarnizado
y aprobado en tu rigor
un cordero del ganado,
huye, que sale el pastor
2035
y te tirará el cayado.

SAULO
Quintilla
  ¿Eres Pedro?

PEDRO
Pedro soy,
y piedra en que al edificio
del cielo cimientos doy.

SAULO
Como a un hombre sin juicio
2040
oyéndote, Pedro, estoy.
Quintilla
  Todos parece que estáis
locos; encantos han sido
causa del tema en que dais,
¿a qué Tesalia habéis ido,
2045
que todos sin seso andáis?

PEDRO
Quintilla
  Siempre aquel que la verdad
sigue, llama el mundo loco.

SAULO
La deuda que a tu amistad
debo, no te importa poco;
2050
procura de la ciudad,
Quintilla
  Pedro, salir con tu gente,
y ocasión más no me des
a que tu prisión intente,
que puesto que a ti, después
2055
del cielo, perpetuamente
Quintilla
  debo la vida, será
forzoso el hacer mi oficio.

PEDRO
No importa; que el cielo está
de nuestra parte.

SAULO
El juicio
2060
que a todos falta os dé ya.

(Vanse. Salen ANANÍAS, BERNABÉ y algunos cristianos con ellos.)

BERNABÉ
Redondilla
  Amor es, buen Ananías,
de patria el que atrás nos hace
volver los ojos, que nace
del que a tus ancianos días
Redondilla
2065
  todos tus hijos tenemos,
y porque el cielo te abona,
la falta de tu persona
con muerte tuya tememos;
Décima
  que la nuestra deseamos,
2070
pues ha de ser sacrificio
a Dios, y bastante indicio
deste intento al mundo damos.
Redondilla
  Volver los ojos atrás
este temor nos ha hecho,
2075
y pienso que sin provecho
huyendo a Damasco vas.
Redondilla
  Que sin duda es Saulo aquel
que en aquel caballo viene,
y nuestra prisión previene
2080
con nuestra muerte cruel,
Redondilla
  si no es que finge el temor
esto a los ojos.

ANANÍAS
Él es:
alas ha echado a los pies
del caballo a su furor.
Redondilla
2085
  Saulo es, amigos, sin duda:
caminá, amigos, veloces,
que viene dándonos voces
con otra espada desnuda.
Redondilla
  Damasco está cerca ya:
2090
entrémonos por sus puertas,
a nuestro remedio abiertas,
porque una vez dentro allá,
Redondilla
  grutas nos dará la tierra
en que nos guarde el temor
2095
del espantoso rigor
que el pecho de Saulo encierra.

PEDRO
Redondilla
  ¿Qué oigo? Sus voces recelo.
¡A Damasco!

ANANÍAS
¡Ánimo, hermanos!

(Vanse. Sale por lo alto SAULO en un caballo, con una espada desnuda.)

SAULO
¡Esperá, infames cristianos,
2100
que baja un rayo del cielo!

(Vase abriendo una nube con relámpagos y truenos, y aparece CRISTO, y al mismo tiempo cae del caballo SAULO.)

CRISTO
Redondilla
  ¡Saulo, Saulo! ¿dónde vas?
¿Por qué me persigues, di?

SAULO
¡Qué es esto, cielo! ¡Ay de mí!
¡Oh tú, que arrojando estás
Redondilla
2105
  rayos de temor y espanto!
¿Qué quieres, que en tierra estoy?

CRISTO
Jesús Nazareno soy,
a quien tú persigues tanto.
Redondilla
  Difícil cosa es querer
2110
contra el aguijón dar coces,
si el poder de Dios conoces.

SAULO
¿Pues qué me quieres hacer?

CRISTO
Redondilla
  Vete a Damasco, que allí
lo que has de hacer te dirán.

(Vase, y la nube. Salen ELIUD y otros.)

SAULO
2115
Mis criados, ¿dónde están?

ELIUD
Llegad aprisa, que allí
Redondilla
  del caballo, al parecer,
ha caído Saulo.

SAULO
¡Ay cielo!

ELIUD
Señor, levanta del suelo.

SAULO
2120
Ciego estoy, no puedo ver
Redondilla
  aunque más los ojos abra.

ELIUD
¿Qué es lo que te ha sucedido,
con que la vista has perdido?

SAULO
No me atrevo a hablar palabra.
Redondilla
2125
  Llevadme a Damasco, amigos.

ELIUD
¿Quieres el caballo?

SAULO
No;
dejalde libre, que yo
no le he menester.

ELIUD
Testigos
Redondilla
  puedo dar de cuantas veces,
2130
previniendo lo que pasa,
que le echases de tu casa
te aconsejé, y lo padeces.
Redondilla
  Lo que yo profeticé
estima, pues que le viste,
2135
que de cogote no diste,
que no estuvieras en pie.

SAULO
Redondilla
  Vamos a Damasco luego,
que me guía otro cuidado.

ELIUD
En buen oficio he parado
2140
si he de ser mozo de ciego.


Acto III

Sale ASTAROTE, demonio, pintado de estrellas el rostro, con cota y faldón y manto atrás vestido.

ASTAROTE
Romance (tirada)
  Basta, monstruo de los hombres;
no más, rayo de los cielos;
tuya es la victoria, basta:
que me retiro y te dejo.
2145
Pluguiera a mi pena eterna,
nunca del caballo al suelo
cayera, pues fue caída
para mi mayor tormento.
¿Qué importa quedar sin vista
2150
llegando a Damasco ciego,
pues te hizo el cielo lince
de sus divinos secretos?
Diote el bautismo Ananías,
y la vista a un mismo tiempo,
2155
siendo lavacro del alma,
como remedio del cuerpo.
De enemigo de su Iglesia,
vaso de elección te ha hecho,
para su mesa escogido,
2160
y para darme veneno.
Hombre y Dios, ¿no te bastaban
para tu edificio eterno
las columnas que escogiste
en tu divino Colegio:
2165
sino que a un hombre en quien yo
tenía mi poder puesto,
me quitases de las manos
con tan notables extremos,
siendo general pregón
2170
de tu divino Evangelio
en Seleucia, en Chipre, en Litris,
en Misia, en Corinto, en Efeso,
en Macedonia, en Atenas,
en Galacia, en todo el suelo
2175
que baña el Nilo, en Dalmacia,
en Creta y en los desiertos
de la Libia, y en Arabia,
en Siria, en el Ponto Negro,
en Cilicia, en Licaonia,
2180
en Antiochía, en los puertos
del Albión y en España,
del Betis de plata al Ebro,
destruyendo sinagogas,
y de los dioses inmensos
2185
que en ídolos de oro y plata
adoraba el universo,
siendo espanto, siendo asombro,
que desterrándome de ellos,
no hay abismo que me ampare
2190
en los muros del infierno?
Bien podré decir también,
aunque en diverso suceso,
Saulo, ¿por qué me persigues?
Mas sé la respuesta luego.
2195
Confieso que fui vencido
de tu valor, y confieso
que eres doctor de las gentes,
que eres defensa del cielo,
que eres vaso de elección,
2200
que eres espada de fuego
de su justicia, y que solo
oyendo tu nombre tiemblo.
Confieso que a ti y Miguel
Dios generales ha hecho,
2205
del cielo a Miguel, y a ti
del mar y de todo el suelo.
Tuya es la victoria, basta;
esos despojos te entrego
de esos ídolos caídos,
2210
de esos altares deshechos.
Toca a retirar, y marcha
con tus dichosos trofeos,
las banderas arrastrando
de mis locos pensamientos.
2215
Tuyo es el campo, y el muro
de la Iglesia: no te niego,
vicario, apóstol de Cristo,
ninguna cosa a tu esfuerzo.

(Sale, la CARNE, de mujer hermosa.)

CARNE
En vano ¡oh Saulo! apercibo
2220
contra el valor de tu pecho,
de mis ternezas las armas,
de mi gusto los aceros.
Para más afrenta mía
aspiré a sacar trofeo
2225
de tan fuerte capitán,
de tan gran soldado viejo.

ASTAROTE
¿De dónde vienes, hechizo
de los hombres, dulce cebo
de verdes años, y encanto
2230
de los humanos deseos,
sirena de las edades,
imán de los pensamientos,
veneno de tantas almas,
y de tantos ojos fuego,
2235
cuchillo de tantas honras,
locura de tantos sesos,
destrucción de tantas Troyas,
perdición de tantos reinos?

CARNE
¡Oh, soberbio capitán
2240
del ejército soberbio,
que tras sí del cielo trajo
la mayor parte del cielo!
A quien cayendo imitaron
los más hermosos luceros
2245
que contemplaron los orbes
de sus once pavimentos.
Por cuya causa en tu rostro,
hermoso sol de los nuestros,
esas estrellas trasladas
2250
sin luz por tu atrevimiento.
Vengo de rendir un mármol,
un diamante, un monstruo eterno.

ASTAROTE
No puede ser sino Saulo
hombre de tan gran esfuerzo.

CARNE
2255
Para rendir su pureza
me dio comisión el cielo;
que él por diversos caminos
quiere acrisolar su pecho.
Y procuré entre la nieve
2260
de su barba y su cabello,
ser áspid que allí escondido
probase de mi veneno.
Y ha sido mi intento vano,
que castigando su cuerpo
2265
con disciplinas y ayunos,
triunfa de mis pensamientos.
De pies y brazos desnudo
y el blanco cabello al viento,
con un vestido de esparto,
2270
es monstruo de este desierto,
que entre estos ásperos riscos
igual resistencia haciendo
a mi estímulo carnal,
pone escalas a los cielos.
2275
Y con estar de este modo,
no se descuida un momento
de escribir para esforzar
en la fe del Evangelio
a romanos y a corintios,
2280
a los gálatas y efesios,
a los tesalonicenses
y a los filipenses luego;
a Timoteo y a Tito,
a los tarsenses y hebreos,
2285
como doctor de las gentes;
mira cómo está escribiendo.

(Parece en lo alto de un risco, con barba y cabellera blanca, vestido de esparto, con la pluma en la mano y una tabla, escribiendo en ella.)

ASTAROTE
¡Oh prodigio de los hombres
y hombre prodigioso! Pienso
que para contra el abismo
2290
eres gigante del cielo.
Gran privado eres de Dios
en el militante templo,
y despachas como tal
los negocios de su reino.
2295
De la esfera de la Iglesia
sois los dos polos tú y Pedro,
porque su nave segura
pase del mundo el estrecho;
temor me pone esa vista.

CARNE
2300
Yo mirándole me afrento.

ASTAROTE
Retirémonos.

CARNE
¿A dónde?

ASTAROTE
A los muros del infierno.

(Vanse, y SAULO dice escribiendo.)

SAULO
Terceto
  Pablo, siervo de Dios, por otro nombre
apóstol apartado y escogido
2305
en su Evangelio, porque al mundo asombre,
Terceto
  lo cual por los profetas prometido
primero fue, y en la Escritura santa,
de su virtud el hijo procedido,
Terceto
  profetizaron de la ilustre planta
2310
de David, por la humana descendencia
que hasta el mayor zafiro se levanta,
Terceto
  por cuya soberana omnipotencia
la gracia recibí y apostolado,
y la infusión de la divina ciencia,
Terceto
2315
  predicando su nombre y su sagrado
Evangelio, y abriendo los oídos
a los que sordos hasta aquí han estado,
Terceto
  a los que estáis clamados y escogidos
en Roma por su voz, salud y gracia,
2320
que os esté dando luz a los sentidos
Terceto
  ya que en vosotros su virtud se espacia.
limpios con el lavacro del bautismo
de la primera original desgracia,
Terceto
  primeramente haciendo de mí mismo
2325
sacrificio al Señor, y gracias dando
en el nombre de todo el cristianismo.
Terceto
  de que os conserva en su dichoso bando.
porque va vuestra fe por todo el mundo
con su santo Evangelio publicando.
Terceto
2330
  Dios me es testigo, en quien mi intento fundo,
que sin intermisión tengo memoria
de vosotros con ánimo profundo
Terceto
  en mi oración, si en algo es meritoria,
porque a vosotros guíe mi viaje
2335
para mayor aumento de su gloria.
Terceto
  Y porque el Paraclito Santo baje
en la fe confirmada juntamente,
fuego de amor volviendo algún celaje.

(Ábrese una nube y baja un ÁNGEL della un poco, o si no una cortina o bofetón.)

ÁNGEL
Terceto
  Pablo, Doctor de Dios y de su gente,
2340
vaso de su elección, ¿a quién escribes?

SAULO
A los romanos.

ÁNGEL
Capitán valiente,
Terceto
  que a tan grandes proezas te apercibes.
deja la pluma y sígueme.

SAULO
Obedezco
tu voz porque de Dios al lado vives.

ÁNGEL
Terceto
2345
  Hoy a tu ayuno el premio dar ofrezco,
porque a este efecto solo Dios me envía.

SAULO
Bien sé que por la fe bien lo merezco,
Terceto
  aunque por obras nada merecía,
que todas son de Dios las que yo he hecho,
2350
en quien estriba la esperanza mía.

ÁNGEL
Terceto
  Hoy quiere pagar Dios tu heroico pecho;
que merece tu santa resistencia,
Pablo, pisar el estrellado techo;
Terceto
  ¿atreveráste a ver su omnipotencia
2355
cara a cara?

SAULO
Si alcanzo gloria tanta,
llévame a ver la luz de su presencia;
Terceto
  que águila soy, si al cielo me levanta,
para atreverme a ver el Sol divino,
puesto que su poder mi ser espanta;
Terceto
2360
  bien sé que soy de tanto bien indino;
mas verle cara a cara no recelo.

ÁNGEL
Llevarte a ver su rostro determino.

SAULO
¿A dónde he de llegar?

ÁNGEL
Al tercer cielo.

(Baje la nube con el ÁNGEL hasta el medio del tablado, y cubra a SAN PABLO con ella, y súbanla, habiendo dejado por un escotillón a entrambos, y salga SAN PEDRO como le pintan.)

PEDRO
Redondilla
  Nave de Pedro, dad gracias,
2365
que hoy por vos el cielo toma
puerto deseado en Roma
después de tantas desgracias.
Redondilla
  Para aquí venís cargada
de tesoro celestial
2370
de su Iglesia, al temporal
de su gracia encaminada.
Redondilla
  Vuestro norte fijo es Dios,
y así no hay temer perdello,
que es el lucero más bello
2375
a quien podéis mirar vos.
Redondilla
  Echad las áncoras ya
y haced al romano muro
la salva, pues que seguro
vuestro leño en salvo está.
Redondilla
2380
  Que este es el mayor trofeo
que entrar por sus puertas vio
Roma, que al mundo rindió;
pero ¿qué es esto que veo?
(Sale un NIÑO con una Cruz a cuestas.)
Redondilla
  ¿Qué nueva y divina luz
2385
su nimbo empieza a mostrar?

NIÑO
Pedro, ayúdame a llevar,
pues vas a Roma, esta Cruz;
Redondilla
  pues con ánimo te veo
de imitarme en la Pasión
2390
que pasé, y eres, Simón,
Semi-Simón Cirineo.
Redondilla
  Que como partí contigo
el poder, quiero, aunque fuerte,
en los trabajos tenerte
2395
por compañero y amigo.
Redondilla
  Piedra de mi Iglesia, llega;
ayúdame, Pedro amado,
que voy a Roma cansado.

PEDRO
Tu divina luz me ciega,
Redondilla
2400
  y no puede a tanta luz
ser águila el pensamiento.

(Vale a ayudar, y déjasela toda.)

NIÑO
Piedra de mi fundamento,
cargue sobre ti esta Cruz.

PEDRO
Redondilla
  Dichosa carga será.

NIÑO
2405
Hoy, Pedro, para probarte,
todo el peso he de dejarte.

PEDRO
Dulce me parecerá,
Redondilla
  que vuestro yugo es suave
para el alma que le toma.

NIÑO
2410
Esa Cruz te aguarda en Roma
para farol de tu nave.

PEDRO
Redondilla
  Dichoso mil veces yo,
que tanto bien merecí;
no estoy de contento en mí;
2415
mucho Dios, Pedro, os honró,
Redondilla
  pues que su Cruz os ha dado
para imitalle también
en la muerte; tanto bien,
¿qué pecho humano ha alcanzado?
Redondilla
2420
  ¡Oh Cruz! Cien eternos lazos
con el alma asirte quiero;
que eres mi esposa, y espero
acabar entre tus brazos.

(Música.)
(Baje la nube con SAULO, y salga della con hilos de resplandor, y todo turbado y espantado.)

SAULO
Décima
  ¿A dónde estoy? ¿quién soy yo?
2425
¿Qué bien nunca visto vi
que no me acuerdo de mí?
No soy hombre en carne, no;
que ninguno mereció
mirar a Dios cara a cara
2430
y hablalle con luz tan rara
al tercer cielo subido.
A mí mismo me he perdido;
¡oh, si así sin mí quedara!
Décima
  ¿Qué es lo que vi? ¿Qué he escuchado?
2435
¿Qué es lo que sentí y hablé?
¿A dónde he estado? No sé:
sin sentidos he quedado.
Ni en corazón de hombre ha entrado
lo que he llegado a gozar,
2440
ni lengua lo puede hablar,
ni vista comprehender,
ni entendimiento entender,
ni pensamiento alcanzar.
Décima
  Quiero buscarme a mí en mí,
2445
porque a mí en mí me he perdido;
mas ¿cómo, si fue el sentido
lo que primero perdí?
¿Quién en mí sabrá de mí,
que me ve partido en dos?
2450
¡Pablo! ¡Pablo! ¡Hola! ¿Sois vos?
¿No hay quien os responda acá?
¿Dónde está? Suspenso está
en las grandezas de Dios.
Décima
  Dejalde, que ya le veo
2455
que en Dios está transformado.
y le arrebata el cuidado
donde no llega el deseo.
Llama dichoso tu empleo,
Pablo, mil veces, pues fuiste
2460
quien tanto bien mereciste;
que si Moisés en el suelo
le vio y le habló, tú en el cielo
tercero le hablaste y viste.
Décima
  Dinos qué has visto y hablado
2465
en estas vistas con Dios;
dónde habéis sido los dos,
tan gran Rey y tal privado.
Ni en corazón de hombre ha entrado
lo que he llegado a gozar,
2470
ni lengua lo puede hablar,
ni vista comprehender,
ni entendimiento entender,
ni pensamiento alcanzar.

(Parece el ÁNGEL.)

ÁNGEL
Décima
  ¡Ah, Pablo!

SAULO
¡Voz soberana!
2475
¿Qué quieres?

ÁNGEL
Realzar tu fe.
¿Sabes dónde estás?

SAULO
No sé.
Que esta dicha en carne humana,
quien también se pierde y gana.

ÁNGEL
Esta es la insigne Marsella,
2480
de Francia provincia bella,
desde donde cada día
siete veces vive el día
del sol de Dios una estrella.
Décima
  Y porque no te parezca
2485
que eres quien ha merecido
más que cuantos han vivido,
y esto no te desvanezca,
quiere el cielo que te ofrezca
lo que una flaca mujer
2490
ha llegado a merecer;
que sus ángeles venimos
y al Empíreo la subimos,
y con Dios se llega a ver
Décima
  siete veces cada día;
2495
que el título ha merecido
de apóstol suyo, y ha sido
rayo de la idolatría.
Cuya valiente porfía
en penitencia ha igualado
2500
la del Bautista sagrado;
siendo el vestido que lleva,
sus cabellos, y esta cueva
la casa que ha fabricado.

(Descúbrese una cueva, y en ella la MAGDALENA de rodillas, su cabello tendido y un Cristo en las manos.)

MAGDALENA
Lira
  Amado esposo mío,
2505
siempre abiertos los brazos al remedio,
en cuyo bien confío,
que entre Dios y los hombres puesto en medio,
su culpa redimiste,
divino norte de mi llanto triste:
Lira
2510
  ¿Cuándo, lleno el cabello
de las perlas del alba aljofarada,
cubierto el rostro bello
de jazmines, diciendo: Esposa amada,
llegarás a mi puerta,
2515
estando para el alma toda abierta?
Lira
  ¿Cuándo, de que ha pasado
el invierno darán las varias flores
señal en monte y prado,
y los enamorados ruiseñores
2520
darán música al día,
siendo tu sol el sol del alba fría?
Lira
  ¿Cuándo la voz sonora
oiremos de la viuda tortolilla
recibiendo el aurora?
2525
¿Cuándo nieve y zafir dará a la orilla
el caudaloso río,
ámbar el prado, perlas el rocío?
Lira
  Pase el invierno, pase
tu ausencia larga, esposo regalado,
2530
porque en tu amor me abrase
con dulces lazos de mi cuello atado,
y escuche de tu boca
tiernos requiebros que me vuelvan loca.
Lira
  No esté yo tan ausente
2535
de vos, mi bien: volvedme a vuestros ojos,
que os quiero eternamente,
y sin vos, todo es lágrimas y enojos.
Por vuestros brazos muero,
y desta muerte allí la vida espero.
Lira
2540
  ¡Ah mi bien! ¡ah mi esposo!
¡Ah mi cielo! ¡Ah señor de mi albedrío!
¡Mi centro, mi reposo,
alma, vida, mi gloria, dueño mío!
El alma se me abrasa;
2545
no me rondéis, amor; entrad en casa.
Lira
  Mirad que vuestra ausencia
no la puedo sufrir; venid, que es hora,
que ya falta paciencia
a quien por tantas causas os adora.

(CRISTO, dentro.)

CRISTO
2550
Ven, esposa querida.

MAGDALENA
Ya voy, aguarda, vida de mi vida.

(Arrebátala de la cueva, y queda SAN PABLO espantado.)

SAULO
Lira
  ¡Oh mujer penitente,
de Dios enamorada, apóstol santa,
que a Dios viendo presente,
2555
pisas el cielo con humana planta
siete veces al día,
entre la más excelsa jerarquía!
Lira
  ¡Dichosa Magdalena,
mil veces beso tierra tan dichosa,
2560
que de tu sangre llena
dejas atrás la primavera hermosa,
siete veces al día,
grande galán en Dios tienes María!
Lira
  ¡Oh dichosa Marsella,
2565
que gozas tanto bien, suene tu fama
desde el monte a la estrella,
que es en el sur del sol segunda cama;
siete veces al día,
gran apóstol de Dios eres, María!

(Vase, y dice dentro CLAUDIO, capitán.)

CLAUDIO
Redondilla
2570
  Roma triunfos aperciba
a tan grande Emperador,
siendo del mundo señor.
¡Viva Nerón!

(TODOS, dentro.)

[TODOS]
¡Nerón viva!

(Toquen música o atabalillos. Salgan los que pudieren de romanos, y SÉNECA con barba blanca, y luego NERÓN con corona de laurel y bastoncillo, y TULIA, romana, de la mano.)

TULIA
Redondilla
  ¡Con justa causa se alegra
2575
Roma, oh gran Nerón, el día
que naciste!

NERÓN
Tulia mía,
tú eres de la sombra negra
Redondilla
  de la noche el alba hermosa,
que cercada de arreboles
2580
ha traído a sus dos soles
a mi esperanza dichosa.
Redondilla
  Tú eres la luz de este día,
y tú de mi nacimiento
la mayor dicha que siento,
2585
que es solo llamarte mía.
Redondilla
  Tengo por alta ventura
ser de Roma Emperador,
pero más es ser señor
de tu divina hermosura.
Redondilla
2590
  Pídeme que por ti haga
alguna demostración
hoy que nazco: da ocasión
que Roma se satisfaga
Redondilla
  a lo que llega en mi pecho
2595
el amor que han engendrado
esos ojos, que el dorado
planeta dejara el techo
Redondilla
  del zafiro celestial,
aunque tan alto le ves,
2600
si quieres calzar sus pies
de su luz piramidal.

TULIA
Redondilla
  Tu amor pido.

NERÓN
Tulia mía,
si mi amor te satisface,
ese en mí como el sol nace,
2605
sin ponerse, cada día.
Redondilla
  No hay que pedir lo que tienes
tan segura: tu beldad
reina es de mi voluntad.

TULIA
Mil lustros ciñan tus sienes
Redondilla
2610
  el laurel romano, y veas
a tus pies cuanto el mar sorbe,
y ciña el sol en el orbe.

NERÓN
Tu bien y vida deseas.

SÉNECA
Redondilla
  Todo el Imperio romano
2615
hace lo propio, y aspira
a darte triunfos que admira
ese ingenio soberano.

NERÓN
Redondilla
  Y todo se os debe a vos,
Séneca, que el que yo muestro
2620
es de tan grande maestro.

SÉNECA
Mil siglos os guarde el Dios
Redondilla
  no conocido, a quien Roma
y Atenas levanta altares,
y desde mis patrios lares
2625
deseo ver.

NERÓN
Por vos toma
Redondilla
  Córdoba nombre famoso
con el Imperio romano,
como también por Lucano.

SÉNECA
En servirte soy dichoso.

(Dentro VOCES.)

[VOCES]
Redondilla
2630
  Dejadnos entrar.

NERÓN
Decí,
¿quién son los que voces dan
desta suerte, Claudio?

CLAUDIO
Están
unos poetas aquí
Redondilla
  que a tu nacimiento han hecho
2635
epigramas: esto ha sido.

NERÓN
Pues que tantos han venido,
que no son buenos sospecho.

CLAUDIO
Redondilla
  Es un formado escuadrón.

NERÓN
Dalde, Claudio, a cada uno
2640
de ese ejército importuno
diez sueldos, con condición
Redondilla
  que rompan los epigramas;
que versos de errores llenos,
como dan fama los buenos,
2645
bastan a quitar mil famas.
Redondilla
  Emprendan otros asuntos,
que ser es caso pesado
de un mal poeta alabado,
cuanto más de tantos juntos.
Redondilla
2650
  Y despide juntamente
los gladiadores.

CLAUDIO
Haré
lo que mandas.

(Vase.)

SÉNECA
Siempre fue
soberano y excelente
Redondilla
  en los griegos y latinos
2655
el arte de la poesía,
mas no admite medianía
en sus intentos divinos;
Redondilla
  que como puede pasar
sin ella y sin la pintura,
2660
al mundo ha de ser tan pura,
que exceder y aventajar
Redondilla
  pueda al humano deseo,
que la humilde o la mediana
su sacro ritmo profana,
2665
y desto mejor Orfeo
Redondilla
  y Apolo, sus inventores,
podrán mostrar la experiencia,
cuya divina excelencia
cuentan tan varios autores.
Redondilla
2670
  Pero ya ha llegado a Roma
tiempo que, con seso vano,
contra Virgilio y Lucano
cualquiera la pluma toma.

NERÓN
Redondilla
  Por extirpar desta secta,
2675
Séneca, el número inmenso,
como a los médicos, pienso
desterrar a los poetas.

SÉNECA
Redondilla
  Deberáte Roma más.

NERÓN
Di que es, Tulia, gloria mía
2680
de mi nacimiento el día
a quien tus rayos les das.
Redondilla
  Para muestra y para indicio
del amor más verdadero
que ha tenido amante, quiero
2685
levantarte un edificio
Redondilla
  contra el poder de los años,
que a las termas se adelante
de Trajano, y se levante
hasta el sol, para tus baños.
Redondilla
2690
  Que para este efecto solo,
en esta parte que el Tibre
argenta el pie y besa libre,
famosa de polo a polo,
Redondilla
  quise hoy venir a comer.

TULIA
2695
Roma estatuas te levante
por más verdadero amante.

NERÓN
Olmo a tu yedra he de ser.
Redondilla
  Comencemos a mirar
el sitio hermoso, y después
2700
que te enriquezcan tus pies,
comenzarán a sacar
Redondilla
  los venturosos cimientos,
que ya parece que escalan
el sol, que sí harán si igualan
2705
a mis altos pensamientos.
Redondilla
  Por aquí será la entrada;
ven, Tulia.

(Van a entrar, y parece a una parte SAN PEDRO con sus llaves, y a la otra SAN PABLO con su montante.)

SAULO
Di a dónde vas;
vuélvete, Nerón, atrás,
que esta puerta está cerrada
Redondilla
2710
  para el romano poder.

NERÓN
¿Quién sois?

PEDRO
Dos guardas del cielo
que tiene Dios en el suelo,
y el que pisas ha de ser
Redondilla
  palacio de sus vicarios;
2715
y así en vano determinas
alzar termas peregrinas,
porque tienes dos contrarios
Redondilla
  en nosotros que vencer,
tan grandes como estás viendo.

(Vuélvense las tramoyas con ellos.)

NERÓN
2720
En vano pasar pretendo
delante: ¡extraño poder!
Redondilla
  ¡Dioses a quien no conozco,
yo os obedezco y no paso!

TULIA
No estoy en mí.

SÉNECA
¡Extraño caso!

NERÓN
2725
Mi propio ser desconozco.
Redondilla
  Tulia, ¿viste este portento?

TULIA
Yo estoy sin seso y sin mí
después, Nerón, que le vi,
y he mudado el pensamiento;
Redondilla
2730
  que estos que has visto, Nerón,
a quien parece que ayuda
algún Dios, siervos sin duda
del no conocido son
Redondilla
  y de su inmenso poder.
2735
tengo a tu lado temor;
perdóname, Emperador,
que de su bando he de ser.
Redondilla
  Los gentiles ritos vanos
pretendo dejar, y pienso
2740
ofrecer desde hoy incienso
al gran Dios de los cristianos,
Redondilla
  que es el Dios no conocido,
cuyo resplandor en mí
ha dado después que vi
2745
los dos que te han resistido
Redondilla
  el paso: buscallos quiero
y no dejallos jamás.

NERÓN
Tente, Tulia, ¿dónde vas?

TULIA
Buscando al Dios verdadero.

(Vase.)

NERÓN
Redondilla
2750
  ¿Qué es esto, penas atroces?
¿Ansí aguáis mi alegría?
Aguárdame, Tulia mía;
mas en vano te doy voces.
Redondilla
  ¿Qué hechizos, Tulia querida,
2755
queriendo igualar al viento,
te han mudado el pensamiento
y me han quitado la vida?
Redondilla
  Tras ti iré por toda Roma,
dándote voces, y ¡ay della
2760
si no rinde a mi querella
la resolución que toma!
Redondilla
  Que ha de arder como mi pecho,
sin que piedra sobre piedra
deje, pues mi amada yedra
2765
rompió el lazo más estrecho
Redondilla
  que apretó jamás humano
amor.

CLAUDIO
Mira que no está
bien a tu grandeza.

NERÓN
Ya
no hay, Claudio, consejo sano.

SÉNECA
Redondilla
2770
  Precipítaste, señor,
así, y no es bien que te quejes.

NERÓN
Séneca, no me aconsejes;
que no hay consejo en amor.

(Vase y todos tras dél, y salen CLETO y LINO, mozos, y SAN PEDRO.)

LINO
Redondilla
  Huíd, teniente de Cristo,
2775
de la furia de Nerón,
que es enojado león
de Libia, y hemos ya visto
Redondilla
  de su fiereza crueldades
extrañas, y un triste efeto
2780
se teme en ti.

PEDRO
Lino y Cleto,
las sencillas voluntades
Redondilla
  vuestras conozco, mas veo
que parece cobardía
esconder el rostro al día
2785
de mi martirio, y creed
Redondilla
  que le doy acción de tal
gloria a Dios en que esto sea,
por haber, como él desea,
de dar agua bautismal
Redondilla
2790
  a Tulia, que de Nerón
era infame concubina,
ya de Dios prenda divina;
y esta dichosa prisión
Redondilla
  es lo que yo más deseo.

CLETO
2795
Son nuestros miedos y llantos
................ tantos.

PEDRO
Ya vuestros intentos veo,
Redondilla
  y quiero en eso agradaros
aunque a mi intento resisto;
2800
de ese rebaño de Cristo
quiero por guardas dejaros
Redondilla
  hasta que os pueda volver
a ver, hijos, a los dos,
y quedaos con esto adiós,
2805
si esto en efecto ha de ser.
Redondilla
  Si Pablo a Roma viniere,
de mi jornada le dad
cuenta, y volved a la ciudad (sic).

CLETO
Su edad el cielo prospere,
Redondilla
2810
  amado padre, y cabeza
de su Iglesia militante.

PEDRO
No paséis más adelante.

CLETO
¡Sabe el cielo la tristeza
Redondilla
  con que quedamos los dos!

PEDRO
2815
Ya conozco vuestra fe.

CLETO
Padre, escríbenos.

PEDRO
Sí haré.

LINO
¡Adiós!

PEDRO
Lino y Cleto, adiós.
(Vanse.)
Redondilla
  Señor, mis caducas plantas,
como siempre encaminad.
2820
¡Adiós, soberbia ciudad,
madre de grandezas tantas,
Redondilla
  que a pesar del tiempo, en vos.,
por divina maravilla
el mundo ha de ver la silla
2825
de los tenientes de Dios,
Redondilla
  siendo de su Iglesia centro.
Un hermoso peregrino
viene por este camino;
quiero salille al encuentro,
Redondilla
2830
  que le he cobrado afición,
y haciendo de quién es prueba,
sabré dél qué intento lleva
a Roma en esta ocasión.
Redondilla
  Mientras cerca le miro (sic),
2835
en extremo me aficiona;
mas su gallarda persona,
su hermosa presencia admiro:
Redondilla
  guíe, peregrino, el cielo
vuestros pasos.

(Sale un PEREGRINO, y sea el que salió en la nube a SAN PABLO.)

PEREGRINO
Sálveos Dios.

PEDRO
2840
¡Vais a Roma?

PEREGRINO
Cuando vos
dejáis el romano suelo.

PEDRO
Redondilla
  ¿Y a qué vais?

PEREGRINO
Voy, Pedro, a ser
en ella crucificado,
segunda vez afrentado
2845
de haberos visto temer.
Redondilla
  Si así os vais por no imitarme
en la muerte que os ofrece
tan grande ocasión, parece
que otra vez queréis negarme.

PEDRO
Redondilla
2850
  Primero me negaré
a mí en mi incierta jornada,
y soy ya piedra engastada
en el oro de mi fe;
Redondilla
  dadme vuestros pies, Señor,
2855
que yo confieso que he errado.

PEREGRINO
Ea, volved a el ganado,
no peligre sin pastor;
Redondilla
  volved por vos y por mí,
y vamos juntos los dos,
2860
si vive el valor en vos
del huerto Getsemaní;
Redondilla
  volved, Simón, a guardar
vuestro perdido ganado,
y morad con el cayado,
2865
que es la cruz que os di al entrar.

PEDRO
Redondilla
  Señor, no fue cobardía,
que bien sé que de mi pecho
podéis estar satisfecho;
pero la palabra mía
Redondilla
2870
  os doy, que el lobo cruel
no ha de ofenderme el ganado,
ni he de dejar el cayado
hasta que muera sobre él.

PEREGRINO
Redondilla
  ¡Valor a la empresa igual!

PEDRO
2875
El que tengo sabéis vos.

PEREGRINO
¡Seguid, teniente de Dios,
los pasos del General!

(Vase el uno tras del otro, y sale NERÓN y SÉNECA y CLAUDIO.)

NERÓN
Romance (tirada)
  Aguarda, Tulia, no huyas,
detén las plantas ligeras,
2880
que parece que aventajas
al tiempo en la ligereza.
¿Dónde estás, que no te alcanzan
mis suspiros ni mis quejas?
¿Quién te engaña, quién te aparta
2885
de mí con tan larga ausencia?
¡Ay, Tulia, qué mal que pagas
mis amorosas ternezas,
pues ofendiendo a los dioses
haces a mi amor ofensa!

SÉNECA
2890
Vence, Emperador de Roma,
esa furia que te lleva;
que la victoria más alta
es hacerse resistencia.
Mujeres podrás hallar
2895
de igual agrado y belleza;
que no se ha cifrado en Tulia
la hermosura de la tierra.

NERÓN
Séneca, el amor jamás
que ha de hallar otra igual piensa
2900
que la que perdió, y ansí,
en perdiendo no sosiega.
No hay persuadirme que a Tulia
he de hallar quien le parezca,
si no es en mudanza el viento
2905
y las piedras en dureza.
¡Oh, si supieses, maestro,
como me enseñaste ciencia,
enseñarme olvido, cuántas
desdichas vencer pudiera!
2910
Que eterna fama ganaras,
pues aquesta pestilencia
del alma, amor con olvido
fácil remedio tuviera.
¡Qué de templos, qué de altares,
2915
qué de estatuas de oro y piedras
amantes te levantaran,
y sacrificios te hicieran!
Mas ¿no hay quien enseñe olvido?

SÉNECA
El tiempo solo le enseña.

NERÓN
2920
Ya está acabada la vida
cuando esa doctrina llega.

(Sale CLAUDIO.)

CLAUDIO
Dame albricias.

NERÓN
¿Pareció
Tulia?

CLAUDIO
Pienso que la tierra
la ha escondido en sus abismos;
2925
mas al autor de tu ofensa,
que es Pedro, un hombre de quien
raras maravillas cuentan,
que le dio a Tulia el bautismo,
ceremonia de la Iglesia
2930
cristiana, de quien se llama
este fundamento y piedra,
traemos preso, y a Tulia
con rara constancia niega.
Juntamente, por el Tibre
2935
una nave aragonesa
trae por Sexto, tu teniente,
de Palestina y Judea,
a un hombre preso, que llaman
Pablo, desta misma secta
2940
de Pedro, de quien también
refieren varias proezas,
que por decir que es romano
y guardar sus preeminencias,
a Roma desde Cesárea
2945
te lo remite.

NERÓN
¿A qué esperan?
Vengan delante de mí
esos tiranos, y tenga
venganza en ellos mi agravio,
y cuantos hallaren mueran
2950
que esa ley siguen, y todos
no satisfarán mi ofensa.

SÉNECA
Del ingenio deste Pablo
tengo milagrosas nuevas,
y del valor juntamente,
2955
que de su mano y su letra
he visto cartas en Roma.
A cuantos de Italia y Grecia
filósofos han escrito,
excede con excelencia,
2960
y deseaba en extremo
ver su persona, aunque en esta
ocasión me da pesar.

NERÓN
Rabio de furor.

CLAUDIO
Ya llegan
Pedro y Pablo con prisiones,
2965
gran Nerón, a mi presencia.

NERÓN
De sangre cristiana el mundo
por mí otro diluvio espera.

(Entren por una puerta PEDRO, y SAULO por otra, presos.)

PEDRO
Doctor de la gente, Pablo.

SAULO
Pedro, piedra de la Iglesia,
2970
deja que te bese el pie.

PEDRO
Pablo, mis brazos te esperan.

PABLO
Esto es primero, en señal
que eres dichosa cabeza
de la Iglesia militante.

PEDRO
2975
Gracias al cielo, que ordena
que la amistad de la vida
en morir también se vea.

NERÓN
Estos son los mismos, Claudio,
que al entrar de aquella puerta
2980
me resistieron el paso;
este la cuchilla fiera
de una espada en una mano,
desnuda, y este en su diestra
unas llaves, y sin duda
2985
son hechiceros, y piensan
con su mágica engañarnos.
Los dos como he dicho mueran;
que a Tulia he de descubrir
con su muerte.

SÉNECA
Pablo, lleva
2990
con el valor que te da
la fama y con la prudencia
que tienes, la muerte airada
que ya tan cerca te espera.

PABLO
No es muerte; que he de vivir
2995
en Dios cuando al mundo muera.

CLAUDIO
Este es Pedro, y aquel Pablo.

NERÓN
Este villano me cuesta
tanto pesar, por los dioses,
que si no fuera bajeza,
3000
que le diera con mis manos
la muerte.

PABLO
Nerón, ¿qué esperas?
Que ya los dos deseamos
la muerte, para que veas
el valor que en los dos vive.

NERÓN
3005
¡Qué notable valor muestra!
¿Eres romano?

PABLO
Nerón,
privilegio es de mi tierra
ser ciudadanos romanos
los que naciesen en ella.
3010
Esta es la causa que Sexto,
del mar fiero a la inclemencia,
me remite en esta nave
que el Tibre en su margen muestra,
pasando entre mil peligros
3015
de islas, de mares y peñas,
aunque no he llegado al puerto
hasta que mi muerte vea.

NERÓN
Yo os cumpliré de justicia,
y esta será la sentencia:
3020
por ciudadano romano
te cortarán la cabeza,
y a ti, por hombre común,
quiero que enclavado mueras
en una cruz.

PEDRO
Por tan grandes
3025
mercedes, beso la tierra
que pisas.

NERÓN
¿Ansí, villano,
piensas vencer mi firmeza?
Quitarme a Tulia, enemigo,
pagarás desta manera.

PEDRO
3030
Dios para sí te la quita.

NERÓN
Quitaldes de mi presencia
y mueran luego.

PEDRO
¡Adiós, Pablo,
doctor de las gentes!

PABLO
¡Piedra
de la Iglesia, adiós!

PEDRO
¡Adiós,
3035
vaso de elección! En tierra
de más verdad nos veremos
presto.

PABLO
Allá Pablo te espera.

(Llevan a uno por una parte y a otro por otra.)

SÉNECA
¿Sin sustanciar el delito
de Pablo, mandas que muera?
3040
¡Ni saber lo que le acusan!
Sexto, mira que condenas
a muerte al hombre más sabio
del mundo.

NERÓN
Basta que sea
cristiano para mi furia;
3045
no en vano Sexto en Judea
le prendió y nos le remite,
que alborotando la tierra
andan estos embaidores.

SÉNECA
Ya dio la heroica cabeza
3050
en tierra.

(PABLO de adentro, como que habla la cabeza dando tres saltos, y saliendo una fuente de cada uno.)

PABLO
¡Jesús, Jesús,
Jesús!

SÉNECA
¡Notable extrañeza!
La cabeza dio tres saltos,
y sin el cuerpo la lengua
habla, y en cada lugar
3055
que toca, una fuente bella
ha brotado.

NERÓN
Estos cristianos
todo es hechizos.

(Sale CLAUDIO.)

CLAUDIO
Ya quedas
servido, como mandaste,
ya consumas la sentencia.
3060
Pedro no quiso morir
en la cruz con la cabeza
arriba, sino hacia abajo,
y con más que humanas fuerzas
se puso al suplicio, y dijo
3065
que pues su maestro en ella,
como sabes y predican,
murió de esotra manera,
a su grandeza guardaba
toda aquella reverencia
3070
y decoro, dando a Roma
espanto su muerte fiera.
Desde aquí puedes miralle,
que en bizarra competencia
de Pablo la tierra admira.

(Parece PEDRO en la Cruz clavado, la cabeza hacia abajo, y SAN PABLO degollado a la otra parte.)

NERÓN
3075
Aún no descansan mis penas,
abrasar pretendo a Roma
hasta que Tulia parezca,
y al mundo, si el mundo mismo
se opusiera a mi grandeza.
3080
Cubrid esos fieros monstruos,
que espantan.

SÉNECA
Desta manera
fin da el Vaso de elección
y la piedra de la Iglesia.

Alabado sea el Santísimo Sacramento y la limpieza y pureza de la Virgen María, concebida sin mancha de pecado original. Amén. Jesús.