QUERER LA PROPIA DESDICHA, Comedia famosa
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: QUERER LA PROPIA DESDICHA, Comedia famosa. Procedencia: Parte 15; versos finales del Acto III; ediciones sueltas.
Observaciones:
Al final del Acto II dice D. Juan: "Amor me manda, y me fuerza / querer la propia desdicha, y temer la dicha ajena". Pero en los versos finales del Acto III se concluye: "Querer la propia desdicha / se intitula."
La erudición histórica también ha aportado otras variaciones en el título. Querer su propia desdicha aparece en la relación de comedias en poder de Juan Bautista Valenciano en 1621 (Rodríguez Marín, Francisco, "Nuevas aportaciones para la historia del histrionismo español de los siglos XVI y XVII", Boletín de la Real Academia Española, I (1914), p. 342.
El título de "Amar su propia desdicha" aparece entre las comedias en poder de Antonio de Morales en Lima en 1623. Véase Lohmann, Guillermo, Historia del arte dramático en Lima durante el virreinato, Lima, 1941, p. 129. (Nota de ERG)
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No
Parte
Parte XV (1621)
Manuscrito
No consta
Otras ediciones del siglo XVII
Título: QUERER LA PROPIA DESDICHA. COMEDIA FAMOSA
Suelta: Suelta (Bruselas, Huberto Antonio Velpio, 1649)
Atribución: Lope de Vega Carpio
Ref. bibliográfica: Pérez y Pérez, María Cruz: Bibliografía del Teatro de Lope de Vega (Cuadernos Bibliográficos no.29). Madrid, C.S.I.C., 1973. 108.
Nota: Ejemplares en: Bruselas, Royale: V. B.-6608; BNF, signaturas 8-YG-1308 (24) y 4-BL-4098 (15), confirmadas por RRM en el Catálogo On Line; Biblioteca de la Universitat de València: BH Y-16/037(01), ejemplar localizado y confirmado por RRM; Biblioteca Central de la Universidad Nacional de la Plata, signatura Arm. 9, T 1. 2. Fila nº 6-2 (ejemplar localizado por NCO)
Título: QUERER LA PROPIA DESDICHA: COMEDIA FAMOSA
Suelta: Suelta (s.l., s.i., s.a.)
Atribución: Lope de Vega Carpio
Ref. bibliográfica: Pérez y Pérez, María Cruz: Bibliografía del Teatro de Lope de Vega (Cuadernos Bibliográficos no.29). Madrid, C.S.I.C., 1973. 108.
Nota: Biblioteca General de la Universidad de Sevilla, signatura A 250/154 (tomo de varios con 19 obras de Lope de Vega), localizada y confirmada por RRM en el Catálogo On Line; Boston Public Library: nº 7 en D. 147.6. 3.; Barcelona, Institut del Teatre, Colección Sedó: 57701
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. XIII.
Ref. bibliográfica: Lope de Vega: Obras escogidas (Estudio preliminar... de Federico C. Sainz de Robles). Madrid, Aguilar, 3 vols., I-1946;II-1955;III-1958. I.
Ref. bibliográfica: E. Hartzenbusch: Comedias escogidas de Lope de Vega. (4 volúmenes) (Integradas en la Biblioteca de Autores Españoles, vols. XXIV, XXXIV, XLI y LII. 4 volúmenes). Madrid, Rivadeneyra (BAE), 1853, 1855, 1857, 1860. II (BAE, XXXIV).
Observación: En la Universidad Pontificia de Comillas (Cantoblanco, Madrid) hay un volumen facticio con obras impresas seguramente a mediados del siglo XIX. Contiene: El anzuelo de Fenisa; El ausente en el lugar; Los melindres de Belisa; El acero de Madrid; La dama boba; Lo cierto por lo dudoso; Querer la propia desdicha. Signatura: 4129 7 (8), 4129 7 (9), 4179 7 (10), 4129 7 (11) 4129 7 (12), 4129 7 (13), 4129 9 (21).
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
Versiones y traducciones
- M. S., QUERER SU PROPIA DESDICHA, O LA MUJER SINGULAR, 1829
Nota: Refundida en 5 actos. Copia con fecha de 1829 conservada en la Biblioteca Nacional de Madrid con signatura ms. 18076. Se conservan otros ejemplares manuscritos, con diferentes fechas, en la colección de apuntes de la Biblioteca Histórica Municipal de Madrid, con signatura 141-3 (datos procedentes de Pérez y Pérez).
Bibliografía secundaria
- Benson, Jann; Freeman, Marion. "Los ideales y el honor en Querer la propia desdicha de Lope de Vega". Káñina: Revista de Artes y Letras de la Universidad de Costa Rica. núm. 1. p. 91-99 . 1988.
Nota: vol. 12.
- Freeman, Marion F. . "Querer la propia desdicha: Los papeles invertidos". Criado de Val, Manuel . Lope de Vega y los orígenes del teatro español . Madrid: Edi-6. 1981. p. 379-384.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1619
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 386-387.
Nota: Una carta de eruditos sevillanos, fechada el 21 de mayo de 1619, atestigua que la representó la compañía de Cristóbal Ortiz de Villazán este año en Sevilla (MB, 387).
Dedicatorias
Dirigida a Claudio Conde, su verdadero amigo.
Cómputo de versos
Número: 3028
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 386.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Edad Media
Nota: El Rey se llama Alfonso, y dado que trata de concertar una boda con una princesa de Aragón, se trata probablemente de Alfonso X. Son muy escaso los datos contextuales.
Marco espacial
Obra completa
Topónimo: Toledo. [España]. Europa. Espacio: Toda la acción transcurre en el interior del palacio real.
Duración
Género
Género principal:
- Drama > historial > profano > hechos particulares.
Nota: Las referencias históricas son muy escasas, aunque el Rey juega un papel importante, pero no como personaje histórico: podría tratarse de cualquier rey, y no está además bien identificado, aunque podría tratarse de Alfonso X.
Observación: La traza principal es la de las mudanzas de fortuna.
Complementaria con ella, la del amor correspondido y obstaculizado (por las propias mudanzas) y finalmente victorioso.
Extracto argumental
Acto 1
En una coyuntura de negociaciones de paz entre Castilla y Aragón, en la que se tantea la posibilidad de un enlace matrimonial entre ambas coronas, don Juan de Cardona regresa a Toledo de su embajada en Zaragoza y da cuenta de ella, pormenorizadamente, al Rey de Castilla. Refiere su visita a la basílica del Pilar, su entrevista con el monarca, la belleza de las nobles damas aragonesas, la discreta y sonriente reacción de la Infanta ante la insinuación de que podría ser el Ángel de Paz entre ambos reinos, el guante que dejó caer en su retirada y que él le trae ahora al Rey, etc. El monarca, que no conocía a don Juan, se muestra muy satisfecho con su misión y le otorga la Cruz de Santiago. Sonsaca, además, a su criado-gracioso Tello información sobre el estado de fortuna de su señor. Tello, entre alardes de fanfarronería y donaire, le hace saber que vive con aquella fantasia que cría la pobreza y con la que conserva su honor.
En palacio, don Juan se ha reencontrado con doña Ángela, su amada, con quien ha mantenido un coloquio íntimo. También don Nuño, otro caballero, ama secretamente a doña Ángela y glosa con un soneto sus padecimientos de amor: porque dicen, amor, que no caminas / si celos no te calzan las espuelas. Don Nuño encuentra la ocasión para manifestar respetuosamente a doña Ángela este amor suyo sin esperanza, pues sabe que ella se inclina por don Juan; le habla con encomio de su rival en amores, cuya reciente fortuna, la Cruz y una renta aparejada de seis mil ducados, anuncia a doña Ángela al tiempo que solicita su autorización para seguir amándola como hasta ahora, sin obligarla ni esperar galardón.
En su próximo encuentro con don Juan, que se muestra irritado y celoso de don Nuño, doña Ángela comienza a mostrar recelos ante la posibilidad de que el nuevo estado de su amado lo haga menos humilde, y quizás por ello menos enamorado, pero capea el temporal y lo cita, por medio de una cinta y un anillo, para esa misma noche junto a su reja. El Rey, que ha observado la entrevista y quiere confiarle una nueva misión diplomática a don Juan, aprovecha la ocasión para preguntarle sobre lo que ha hablado con doña Ángela y sobre lo que ella le ha dado. Hasta tal punto insiste el monarca en su inquisición que despierta las sospechas del galán ante el repentino interés. El Rey adivina al punto sus recelos y lo tranquiliza: no es de doña Ángela de quien está enamorado, sino de doña Inés de Córdoba, su prima, quien parece no querer advertirlo, por lo que le ruega que interceda por él ante ella.
Cierran el acto don Juan y Tello comentando los caprichos de fortuna, entre ellos el de haberlo el Rey elevado a conde, pero sin decirle de qué lugar, ocasión ésta que sirve a don Juan para declarar: yo no tengo/ más lugar que aquel que ocupo, / donde me llego, y me siento; nada tiene que temer el caballero de la Fortuna, pues si todo se resuelve en nada como me estaba me quedo.
Acto 2
Don Juan intenta convencer a doña Inés para que acepte el amor del Rey, cosa que enfada a la dama, enamorada, en realidad, del propio don Juan y molesta al verlo como tercero de otro. Ángela, al paño, observa la escena, la malinterpreta y, llena de celos, increpa poco después a su amado. El Rey, que sorprende la riña, comprende que la culpa es suya y autoriza a don Juan a revelar a su amada la verdad del caso. Don Juan, sin embargo, para no dejar en mal lugar al Rey, inventa una mentira y persuade a doña Ángela de que negociaba en nombre del Rey las bodas de doña Inés con don Nuño. En un soneto pondera a continuación el monarca la mucha virtud y discreción de su vasallo.
Una escena intermedia da lugar a que el Rey se distraiga con los donaires de Tello, que entre burlas deja caer algunas verdades sobre la soledad del monarca: un Rey, señor, está, / como es Rey, solo consigo; sobre su dependencia de los cortesanos, pues oye y ve solamente lo que ellos dicen que ven y oyen; sobre la corte misma, que dice mucho mal y hace poco bien; pero también sobre lo duro que resulta ser conde de nada, es ser capón y casado, y sobre la nada que él, como criado, pide para sí, quien sirve, y calla, harto pide.
Sus donaires se trasladan después a los oídos de doña Ángela, a los que ofrece un inventario satírico de los distintos tipos de servidores de una casa noble, con sus correspondientes vicios, y que culmina con un excurso sobre las mutaciones que provocan en el hombre las riquezas. Poco después, doña Ángela, que llora sus celos en un hermoso soneto, es abordada por don Nuño, que regresa de una embajada de Aragón; la dama le recrimina mostrarse galán con ella mientras se negocia su enlace con doña Inés. Don Nuño, perplejo al principio, pronto se acomoda a la nueva perspectiva y se entrevistará, adoptando el papel de marido, con doña Inés, quien no tarda en desengañarlo desabridamente: queda don Nuño lamentando en un soneto la volubilidad de las mujeres y la condición del hombre, sujeto / a mentiras, desgracias, y enemigos.
En un bizarro intermedio don Juan y Tello se presentan ante el Rey con un documento escrito por el gracioso en el que se registra el nombramiento de conde de don Juan, pero dejando un gran espacio en blanco para que el Rey precise de dónde. El monarca escribe y se marcha. Ellos se precipitan a leer: Conde de Villanueva ha escrito, pero, como le sobraba mucho espacio, ha añadido: y Duque de Arévalo. Entre alegrías y donaires, Tello aconseja a su amo que se muestre más humilde y cortés como rico de lo que lo era como pobre, para así ablandar el suelo en caso de caída. Don Juan, que reacciona sobria y prudentemente, recompensa a su criado. Cuando ambos se encuentran con las damas y les piden felicitaciones por su nuevo estado, doña Inés abraza a don Juan, manteniéndose doña Ángela distante.
Poco después, don Juan solicita al Rey que trate su enlace con doña Ángela, y éste lo invita a presenciar ocultamente el trato que se dispone a sellar a continuación. Don Juan escucha a doña Ángela declarar que si bien antes, cuando era pobre y humilde, ella lo amaba y sabía que lo honraba con su amor, por ser él de menor estado, ahora que se han invertido los papeles, y él es rico y gran señor, pensará que me honra a mí, por lo que ya no lo ama. Doña Ángela pide al Rey que no la malcase, pues ella prefiere regresar a Aragón; si de todas formas, continúa la dama, quiere casar a don Juan, puede hacerlo con doña Inés, que lo ama. El acto se cierra con los lamentos de don Juan y con su decisión de volver a su antiguo estado, pues sin doña Ángela no puede vivir: Amor me manda, y me fuerza/ querer la propia desdicha.
Acto 3
Se entrecruzan los hilos amorosos: doña Inés pide al Rey que obligue a don Juan a desposarla; mal negocio para el monarca, que quería negociar en beneficio propio y termina aceptando hacerlo en el de otro. A continuación, don Nuño le solicita también que lo case con doña Inés, cosa que el Rey le desaconseja, por estar el corazón de la dama ya ocupado. Lleno de sospechas, don Nuño se entrevista con don Juan, pero éste le confirma que no tiene interés alguno por doña Inés y que, en lo que a él respecta, tiene el camino libre.
El grueso del acto está dedicado a la traza que urde don Juan para caer en desgracia de un Rey que no cesa de concederle mercedes: la última, la alcaidía de Calatrava. Para lograr su objetivo, pretende don Juan que caigan en manos del Rey unas cartas suyas al Moro de Granada en las que se ofrece rendirle Calatrava. Tello, que cree que su señor ha perdido el juicio, se anticipa y revela el asunto al Rey, que no sale de su asombro ante tamaña insensatez y que reflexiona en un soneto que si el amor lo disculpa casi todo no puede disculpar a don Juan, pues el honor le culpa.
Enterada doña Ángela por el Rey de que don Juan trama hacerse pasar por traidor sin advertir que le puede costar la vida, se culpa a sí misma por la temeridad de su amado y pide llorando al monarca que ponga remedio desposándolos. Cuando finalmente se lleva a cabo la trama, el Rey lee las cartas y loco de ira va desposeyendo a don Juan de todos los bienes y títulos que le concediera para finalmente despedirlo, por traidor, de su lado. Incluso a Tello vienen a embargarlo, y hace un gracioso inventario de sus bienes. La frase que resume la actitud de don Juan: querer la propia desdicha, se repite en diversas escenas y en diversas bocas.
A solas con doña Ángela, don Juan, en contra de la opinión de todos, afirma que nunca yo más cuerdo he sido / que cuando vuelvo a mi ser, y dirige a su amada un hermoso romance en el que va enumerando todo lo que ha perdido por ella, hasta llegar a la mayor riqueza, la de la honra, que también le ha sacrificado. Si aun así ella no lo ama, él se irá a dejarse morir entre los Montes de Toledo, adonde en el Tajo / más altos se miran. Doña Ángela le replica con un vehemente discurso en el que el amor proclama su primacía sobre toda otra excelencia y en el que le asegura que sus propias riquezas, allá en Aragón, donde su padre es duque, bastarán para los dos, aunque él no debe suponer por esto que querrá dominarlo, pues de los dos ella le promete ser la más rendida.
En las últimas escenas el Rey comprueba toda la diferencia que hay entre doña Ángela, que ama en la desgracia a don Juan, y doña Inés, que lo desama: "Tú debes, Inés, ser/ de las de viva quien vence". Acto seguido, se presenta don Nuño anunciando el acuerdo para la boda entre el Rey de Castilla y la Infanta de Aragón, que será en Medinaceli. Finalmente, el Rey restituye a doña Ángela todos los títulos y rentas que había quitado a don Juan, con quien la desposa, casa a doña Inés con don Nuño y por último entrega a Tello la tenencia de la Alcaidía de Madrid, lo que hace exclamar a éste: Reformar pienso mil cosas.
Aquí acaba la comedia, dice don Juan, y completa don Nuño: Querer la propia desdicha / se intitula. Entonces don Juan comenta: No lo sea, / pues sabéis nuestros deseos, / para el autor y el poeta.
Fin de la comedia querer la propia desdicha.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: El Rey pregunta a Tello si desciende de los Tellos de Meneses, a lo que el gracioso contesta que de los Tellos no, pero sí de la tortilla de huevos que cenó el Rey de León la noche que halló a sus hijos porque mi tatarabuela/ me dizen que le preuino/ la sartén a la Princesa,/ en que despues fueron fritos,/ y agora los traen por armas/ los de aquel linaje inuicto.