PORFÍA HASTA EL TEMOR, Comedia famosa, LA
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: PORFÍA HASTA EL TEMOR, Comedia famosa, LA. Procedencia: Versos finales de la Jornada III; Parte 28 de Diferentes Autores; sueltas; copia manuscrita
Observación: Dice el Infante en los últimos versos de la Jornada III: "Yo, don Juan, que causa fui / del disgusto que has tenido, / perdón humilde te pido / de haber porfiado ansí. / Y Laura le dé a mi amor, / que a más virtud me acomodo /, porque tenga fin en todo / la porfía hasta el temor."
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría dudosa
Observación: Según Morley-Bruerton (1968, 534) si la comedia es de 1632-35, no es de Lope, sino de otro poeta. Si es de Lope, se escribió muchos años antes de que la representase Roque de Figueroa, hacia 1623-35, en torno a 1595-1604.
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No
Parte
No presente en la colección de Partes de Lope de Vega
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca Nacional (España)
Ref. bibliográfica: Biblioteca Nacional (España). Junta Nacional del III Centenario de la muerte de Lope de Vega.: Catálogo de la Exposición Bibliográfica de Lope de Vega. Madrid, Biblioteca nacional, 1935. 30, 55.
Nota: Letra del siglo XVII. Mss. 15443, signatura comprobada por RRM en el Catálogo On Line. Lleva el título de La porfía hasta el temor.
Otras ediciones del siglo XVII
Título: LA PORFÍA HASTA EL TEMOR. COMEDIA FAMOSA
Colección: Parte 28 (Huesca, P. Blusón - P. Escuer, 1634) de la Colección de Diferentes Autores
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: Profeti, Maria Grazia: La collezione "Diferentes autores". Kassel, Reichenberger, 1988. 71, 74, 78.
Título: PORFÍA HASTA EL TEMOR. COMEDIA FAMOSA
Suelta: [s. l., s. i., s. a.]
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 14.
Nota: Biblioteca Palatina de Parma, signatura CC.* V. 28032/I. Según Restori "molto antica". En esta suelta se indica "Representola Roque de Figueroa".
Título: LA PORFÍA HASTA EL TEMOR. COMEDIA
Suelta: Suelta (Madrid? 1700?)
Atribución: Lope de Vega
Nota: Se conserva un ejemplar en British Library 11728.h.5.(6.) confirmado en el Catálogo por RRM
Título: LA PORFÍA HASTA EL TEMOR
Colección: Parte 23 de la Colección de Diferentes Autores (Valencia, M. Sorolla, 1629)
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: Profeti, Maria Grazia: La collezione "Diferentes autores". Kassel, Reichenberger, 1988. 35.
Nota: El ejemplar de la Biblioteca de Pennsylvania que registra el Catálogo de J.M.Regueiro: Spanish Drama of the Golden Age. New Haven, 1971, que contiene la obra, no puede corresponder a la auténtica "Parte 23 de diferentes Autores", pues esta tendría que haberse publicado años después, entre 1630 (Parte 22) y 1632-33 (Parte 24), según Mª Grazia Profeti. La "Parte 23" genuina permanece desconocida, según la estudiosa.
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. XIII.
Ref. bibliográfica: E. Hartzenbusch: Comedias escogidas de Lope de Vega. (4 volúmenes) (Integradas en la Biblioteca de Autores Españoles, vols. XXIV, XXXIV, XLI y LII. 4 volúmenes). Madrid, Rivadeneyra (BAE), 1853, 1855, 1857, 1860. II (BAE, XXXIV).
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Hernández González, Erasmo. "Sobre la recepción de La porfía hasta el temor, de Lope de Vega". Espéculo: Revista de Estudios Literarios. núm. 38. {Falta páginas artículo}. 2008.
Nota: Revista electrónica.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1595?-1604?
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 534.
Nota: Dicen MB: Si la comedia es de 1623-35, cuando la representó Roque de Figueroa, no es de Lope, sino de otro poeta que hizo frente a la creciente popularidad del romance. Si es de Lope, se escribió muchos años antes , entre 1595 y 1604.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 2592
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 534.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Edad Media
Nota: Una Edad Media indeterminada, en la que la única referencia es la del reino de Aragón.
Marco espacial
Jornada 1
Topónimo: Corte. Aragón, [España]. Europa. Espacio: casa de don Lope; casa de Leonor.
Jornada 2
Topónimo: Corte. Aragón, [España]. Europa. Espacio: palacio del rey; casa de Leonor.
Jornada 3
Topónimo: Corte. Aragón, [España]. Europa. Espacio: casa de don Lope; casa de Leonor; iglesia de San Juan.
Duración
Género
Género principal:
- Drama > historial > profano > hechos particulares.
Nota: La ubicación de la acción en la Corte de Aragón, la participación de un Rey de Aragón, los linajes de Moncada o de Cardona, todo ello sugiere un cierto historicismo, pero que no se corresponde con ningún reinado concreto de la historia de Aragón.
Géneros secundarios:
- Drama > imaginario > profano > palatino.
Nota: La falta de historicidad, la ambientación cortesana y el carácter del conflicto, provocado por los abusos del poder despótico, relacionan esta obra con el universo palatino, pero su ubicación en el reino de Aragón, por imaginario que parezca aquí, hace muy difícil su adscripción al género de los dramas palatinos.
Extracto argumental
Jornada 1
En Aragón, don Lope de Cardona, enamorado de doña Leonor de Moncada, comenta a sus criados, Guzmán y Hernando, lo insoportable que le resulta su amor, no correspondido, ya que Leonor ama a don Juan de Acebedo, un caballero mucho más pobre que don Lope. Hernando es despedido de la presencia de su amo tras reconocer que nunca se ha enamorado, lo que le incapacita para comprender y disculpar los extremados sentimientos de don Lope, cuyo abatimiento inquieta a Laura, su hermana.
Hernando vuelve a escena para anunciar la llegada del Infante don Fernando de Aragón, personaje que favorece desmesuradamente a Cardona: ¡Bravos extremos de amor / hace el Infante conmigo! / Con igualdades de amigo / me ha tratado, y su favor, / con una y otra fineza, se acrecienta cada día. Don Fernando se convierte en confidente de las quejas amorosas de don Lope, y el Infante termina confesando ser también víctima de un amor no correspondido: No sólo al rigor esquivo / de un ángel vivo inclinado,/ pero nací destinado/ a vivir libre y cautivo, / cursando penas y enojos,/ reducido el cautiverio / de mi vida al breve imperio / de dos bellísimos ojos, aunque no revela el nombre de la dama (se trata, en realidad, como sabremos más adelante, de Laura, la hermana de don Lope, causa de la magnanimidad del Infante con Cardona). La noticia conforta a don Lope, que siente que por fin podrá hablar de amor con alguien que se halla en una situación similar a la suya propia: Y, pues sabe qué es querer, / para penar y sentir, / porfiar sin conseguir, / y servir sin merecer, / como amante, señor, pido / que escuches piadosamente / la causa de un accidente / que me tiene sin sentido.
Don Lope refiere entonces la primera vez que reparó en la belleza de su amada Leonor. Con motivo del nacimiento del Príncipe Carlos, celebró fiestas el reino en Zaragoza, y contemplando el principio de unos toros en una ventana cercana se encontraba la bella Leonor de Moncada, de la que quedó inmediatamente prendado don Lope. Todos los esfuerzos realizados desde entonces para ganar su voluntad han sido, sin embargo, vanos, y últimamente el de Cardona ha descubierto que la dama está comprometida con don Juan de Acebedo, noble al que el propio Rey favorece. A pesar de las dificultades, el infante, que arrastra una merecida fama de déspota, promete a don Lope remediar su mal: o tu esposa ha de ser ella, / o la has de gozar sin serlo.
Mientras tanto, Leonor confiesa a su criada Teodora su inmutable voluntad de casarse con don Juan, por quien su corazón se ha inclinado resueltamente, rechazando decidida la posibilidad de enlazar con don Lope de Cardona, rico gentilhombre que merece, eso sí, toda su estimación. Aldana, escudero de la casa, anuncia entonces la llegada de don Juan, que viene a comunicar a su amada el consentimiento otorgado por el Rey a sus bodas; el monarca, además, ha decidido que los padrinos del enlace sean los infantes doña Clara y don Fernando.
El Infante acude a casa de Leonor, donde se encuentran los dos felices enamorados. La visita de don Fernando obliga a don Juan a esconderse para evitar que quede en entredicho el honor de la dama. La pareja cree que don Fernando viene como padrino de bodas, pero sus intenciones, pronto lo advierte Leonor, son bien distintas. Don Juan escucha desde su escondite que el Infante pretende casar a la dama con don Lope, algo a lo que Leonor se niega cortésmente, pues ya ha dado palabra de esposa a don Juan. La negativa de la dama enoja al déspota Infante, que resalta la temeridad de despreciar un enlace tan ventajoso, y por él ofrecido, y termina amenazando abiertamente a don Juan: Y advierta, justo o injusto, / el que se quiere casar, / que manos sé yo cortar / que se dan contra mi gusto.
Cuando se marcha el Infante, Leonor se muestra firme en su elección: Antes faltará / el resplandor claro y puro / del sol […] que apartar pueda de mí / la amenaza más impía, / ni la más necia porfía, / el alma que ya te di. Además, los enamorados cuentan con el favor del Rey, a quien don Juan piensa dirigirse para que acelere el enlace.
Jornada 2
Dos caballeros, Tibaldo y don Pedro, acuden ‘con memoriales en las manos’ a una audiencia con el Rey. Ambos exponen a don Lope sus quejas contra el Infante don Fernando, quien, en lugar de dar ejemplo de honor, atropella nuestra honrosa estimación. Tibaldo explica que el Infante pretende gozar sin compromiso a una hija suya casadera: en su temeridad no ha dudado en entrar en la casa de Tibaldo para llevar a cabo semejante torpeza. Así, pide en el memorial que el Rey mitigue el fuego bestial / desta juventud ardiente para que doncellas y padres conserven su honor. Don Pedro, por su parte, refiere que, el día anterior, estando absorto en la contemplación de un río desde un puente, no se apercibió de la presencia del Infante y no se descubrió ante él, motivo por el que don Fernando se apeó del caballo y arrojó al distraído don Pedro al río. Don Lope aconseja a ambos que renuncien a sus quejas, pues pueden desencadenar un agravio mayor por parte del poderoso. Tibaldo, atento al consejo, desiste de su propósito por miedo a represalias del Infante, pero don Pedro, resentido, quiere seguir en su empeño y denunciarlo ante el Rey.
En ese momento aparece don Juan preguntando por las personas que desean tener audiencia con el Rey. Enterado de que la queja de don Pedro tiene como objeto la despótica conducta de don Fernando, don Juan anima al ofendido a presentar su reclamación ante el monarca, quien antepondrá, a buen seguro, la justicia a su propia sangre. Don Lope defiende entonces la persona del Infante y se produce entre ambos, el de Acebedo y el de Cardona, una discusión que tiene como fondo las pretensiones de uno y otro de tomar a doña Leonor por esposa.
Cuando don Pedro y don Juan marchan a la audiencia con el Rey, aparece el Infante, que los ha visto, y expone su versión de lo ocurrido el día anterior. Don Fernando anuncia que piensa servirse de don Pedro para mostrar a don Juan el destino que les espera a aquéllos que osan enfrentarse a él. La intercesión de don Lope, sorprendido por la violencia con la que se conduce el Infante, no tiene efecto alguno.
A continuación, Guzmán y Hernando, que discutían sobre la diferencias y similitudes entre Reyes y criados, relatan en escena que don Fernando ha arrojado a don Pedro desde aquellos corredores / al patio. Cuando llega el Rey, don Juan intenta, sin decirle lo que ha sucedido, poner ante los ojos del monarca la impiedad del Infante y ordena que suban el cuerpo, en trance de expirar, de don Pedro. Nadie se atreve a revelar al monarca la verdad sobre lo sucedido, pero él sospecha que su hermano, por su demudado aspecto y por la irresolución de don Juan a lanzar una acusación en firme contra ninguno de los presentes, ha tenido algo que ver en la muerte de don Pedro, aunque decide postergar su intervención. El monarca insiste entonces en que el Infante sea padrino de boda de don Juan. Para no levantar sospechas, don Fernando acepta, pero, en aparte, promete a don Juan matarlo si acepta por esposa a Leonor: tu vida consiste ya / solamente en no casarte; / y aunque a la Iglesia contigo / vaya a un mismo tiempo, allí / saldrá de tu boca el sí / y de mi mano el castigo. Don Juan recibe con valentía la amenaza y se declara dispuesto a morir dichoso antes que a vivir desdichado. El Rey, ajeno a todo ello, recomienda a don Juan que abrevie su casamiento, pidiéndole éste licencia para tratar en privado con él un tema que puede afectar a su honor.
Cuando el Rey y don Juan abandonan la escena, don Fernando se muestra airado por el escaso temor que le tiene don Juan y se declara dispuesto a matarlo esa misma noche, pese a que, una vez más, don Lope trata de templar, sin éxito, sus ánimos. El de Cardona empieza a sospechar que la insistencia de su protector puede esconder algún interés.
Leonor recibe la visita de don Juan, quien, tras hacer partícipe al Rey de las amenazas que ha sufrido de parte del Infante, cuya violenta condición ha quedado demostrada en el incidente con don Pedro, ha conseguido que el propio monarca ejerza como padrino de una boda que será celebrada esa misma noche. Don Juan se marcha y Aldana anuncia entonces la presencia de un criado de don Lope, Guzmán, que ha acudido para avisarla de que la venganza prometida por don Fernando será ejecutada esa misma noche. Teodora recomienda a Leonor que, si quiere seguir viendo vivo a don Juan, debe fingir no amarlo, esa noche, en presencia del Rey y del Infante, para templar la furia de éste.
Cuando don Juan llega con el Rey, la dama, en efecto, finge no querer casarse con su amado. El monarca, enojado, se marcha, permaneciendo en la casa don Juan, que se siente traicionado por doña Leonor. A continuación, llega el Infante con don Lope, y ante ellos Leonor continúa la farsa, califica a don Juan como simple amante, que no la deshonró, y declara preferir por esposo a don Lope. En vista de las circunstancias, don Fernando decide perdonar la vida de don Juan para aumentar, rechazado por su amada, su dolor.
Jornada 3
El Infante acude turbado a casa de don Lope, donde Laura se muestra consciente de que la actitud de don Fernando hacia el de Cardona encubre el mal inclinado amor que siente hacia ella. El Infante no tarda en declararse a Laura, a la que exige, sin ambages, que compense con sus favores las mercedes que ha otorgado a don Lope. La dama arguye, para esquivar el envite, que sólo estimará al Infante cuando consiga la plena felicidad de su hermano, esto es, cuando le entregue la mano de Leonor. Don Lope escucha las palabras de don Fernando y concluye que la insistencia de éste en colmarlo de mercedes e impedir el enlace entre Leonor y don Juan tenía como único fin lograr el agrado y el favor de Laura. El de Cardona experimenta ahora en sus propias carnes los temores de Tibaldo.
Don Lope se entrevista, a continuación, con don Fernando, al que comunica que el corazón de Leonor sigue perteneciendo a don Juan, aunque tuvo que negarlo para proteger la vida de su amado de las amenazas del Infante. Enterado don Lope, por la propia dama, ha decidido renunciar a su loco e infructuoso amor, protegiendo de paso su honor del acoso de don Fernando. Sin embargo, éste no está dispuesto a renunciar tan fácilmente al prometido favor de Laura, que sólo se entregará, sacrificada, a cambio de la felicidad de don Lope, traducida en su casamiento con Leonor. El Infante insiste en impedir el enlace entre don Juan y Leonor, y en entregarle a la dama al de Cardona. Esa misma noche, anuncia don Fernando, acudirán juntos a casa de Leonor.
Entretanto, Teodora explica a don Juan el motivo por el que fue rechazado por Leonor y lo convence para que lea un papel en el que la dama le pide que acuda a su casa. Poco después del dulce reencuentro de los enamorados, Teodora anuncia la llegada del Infante y de don Lope, que pide abiertamente a don Fernando que abandone su porfía. Don Juan se esconde de nuevo para no ser descubierto y Leonor, entre amenazas del Infante, vuelve a fingir amor por Cardona, al que dio a entender que amaba a otro hombre, dice, para probar su firmeza. Don Fernando ordena que los criados sean encerrados para que la pareja pueda pasar la noche a solas; a continuación, pide una llave para encerrar también a don Lope y Leonor, con el propósito evidente de visitar él mismo a Laura y gozarla sin impedimentos.
Cuando se marcha, Leonor saca a don Juan de su escondite y don Lope les promete no interponerse más entre ellos. Cuando consiguen salir de la vivienda por una puerta del jardín, don Lope, sabedor de las intenciones del Infante, marcha a proteger su honor. En su casa Laura se resiste a las insinuaciones del infante; cuando llega don Lope, el tirano demuestra su astucia haciéndole creer que acudió a ver a Laura para avisarla de que esa noche su hermano no regresaría. Don Lope anuncia que doña Leonor ha optado por su verdadero amado, don Juan, que estaba, de hecho, escondido en la casa. El de Cardona acusa abiertamente al Infante de haber intentado mancillar su honor.
Ante el fracaso de su propósito, don Fernando se dispone a vengarse definitivamente de don Juan. Esa misma noche marcha con don Lope en busca de venganza y llegan armados ante la puerta de la casa de doña Leonor, junto a la iglesia de San Juan. En esa iglesia se encuentra enterrado el cuerpo de don Pedro, el cortesano asesinado por el Infante. Don Lope ha enviado a Guzmán a informar al Rey de las intenciones homicidas del Infante, y, para ganar tiempo, pone como excusa la falta de luz y envía a Hernando de vuelta a casa a por una linterna para poder abrir la puerta y adentrarse en la oscuridad en la casa de Leonor.
En el interior de la iglesia suena la voz de don Pedro, escuchada por don Lope y el Infante. Don Fernando hace caso omiso de la voz espectral, sólo interesado en penetrar en la casa de Leonor. En ese momento aparece Hernando con la linterna; alumbrado por ésta, don Fernando se dispone a abrir la puerta con la llave que le entregó Leonor, pero la linterna muere; otra luz se acerca, la porta el muerto, embozado y con sangre en el rostro. Cuando el Infante lo descubre, se desmaya del susto. Al volver en sí, declara que ha cesado con el temor su loca porfía: porfía hasta el temor, se arrepiente y explica a su hermano, llegado en ese momento, que se había acercado hasta la casa de Leonor para saber si su boda con don Juan había de celebrarse al día siguiente: debe saberlo como padrino y para avisar a su hermana doña Clara, madrina del enlace. Finalmente, Pide perdón a don Juan y lo solicita también de la ausente Laura.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: "Representóla Roque de Figueroga". Morley y Bruerton afirman que Cotarelo deduce de este hecho que la obra debió escribirse entre 1623 y 1635; en tal caso la comedia no es de Lope. Si lo es, se escribió muchos años antes de que la representase Roque de Figueroa, es decir entre 1595-1604.