HERMOSA ALFREDA, Comedia famosa de, LA
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: HERMOSA ALFREDA, Comedia famosa de, LA. Procedencia: Parte 9 (1617)
Título: HERMOSURA DE ALFREDA, LA. Procedencia: P1; P2
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: Sí
Citado en El peregrino II: Sí
Parte
Parte IX (1617)
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 26.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XLI
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. IX, 2.
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. VI.
Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. VI.
Observación: La edición de La hermosa Alfreda de Prolope corre a cargo de M. A. Giovannini.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
No consta
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1596-1601, probablemente 1598-1600
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 89.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 3348
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 46.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Tiempo indeterminado
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: Dalmacia. [Croacia]. Europa. Espacio: palacio del rey; casa del duque de Cleves; calle ante la casa de Lisandra; sala en casa de Lisandra.
Acto 2
Topónimo: Dalmacia. [Croacia]. Europa. Espacio: sala del palacio real; sala en casa de Lisandra; monte en las tierras del conde Godofre; sala del palacio real.
Acto 3
Topónimo: Dalmacia. [Croacia]. Europa. Espacio: casa rural del conde Godofre; monte de las tierras de Godofre; sala del palacio real.
Duración
Acto 1: 1 día (aprox.). Nota: El acto comienza de día en el palacio y termina de noche.
Entreacto 1 a 2: 3 meses (aprox.)
Acto 2: Número indeterminado de días
Entreacto 2 a 3: 6 años (aprox.)
Acto 3: Número indeterminado de días
Género
Género principal:
- Drama > imaginario > libre invención > palatino.
Extracto argumental
Acto 1
En palacio el rey de Dalmacia Federico, viudo y sin hijos, es aconsejado por Floriseo y Leonardo sobre la conveniencia de volver a casarse para dar un heredero al reino. Le muestran retratos de varias princesas, pero el rey se siente fastidiado por tener que elegir mujer sin verla ni oírla, y las rechaza a todas para acabar confesando que está enamorado de la belleza de Alfreda, hija del duque de Cleves, de quien muestra un retrato, revelando que ha enviado al conde Godofre para que, previa comprobación de que la pintura es fiel al original, se case con ella en su nombre y la traiga a palacio.
Mientras, Godofre, en casa del padre de Alfreda, tiene sus propios planes: enamorado de Alfreda, piensa casarse con ella y engañar al rey. Esta es la causa de la discusión que entabla con Tisandro, un caballero viejo que lo acompaña y que lo acusa de infidelidad. Al sorprenderlos el duque y Alfreda, Godofre urdirá un engaño sobre el motivo de la discusión: Tisandro le habría aconsejado que no hiciese fiestas por las bodas debido a que su padre había muerto; engaña así al duque y lo convence de que la boda sea en secreto y sin festejos.A solas Alfreda con su dama Florela mostrará su disgusto por el concierto, pues se ha enamorado de la imagen de un retrato que por descuido cayó al conde al llegar el día anterior, y en el que ha podido leer "Soy de Alfreda" (es, lo entendemos enseguida, un retrato del rey de Dalmacia).
Otro personaje se desespera por la boda de Alfreda: es Selandio, que siempre ha sido rechazado por Alfreda y que ahora se queja amargamente con la criada de ésta Florela. Mientras Selandio se esconde detrás de una antepuerta, otra vez se encuentran discutiendo el viejo Tisandro y Godofre; el anciano insiste en recriminarle a Godofre su traición y éste acabará asesinándolo y, cuando el duque y todos los de su casa aparezcan, culpará de su muerte a Selandio. Nadie cree en las disculpas de Selandio, al que el duque condena a muerte.
De nuevo en la corte de Dalmacia, de noche, Floriseo y Cleonardo acompañan al rey tratando de distraerlo de su pasión por Alfreda, y pasan por una calle de prostitución, llegando ante la casa de Lisandra, amante de Godofre. Los consejeros animan al rey a que la visite, aunque éste teme ofender a Godofre. Por fin el rey se identifica ante un criado de Lisandra, y se reúne con la dama, a quien muestra el retrato de Alfreda. En aquel momento regresa Godofre de su viaje, y sorprende al rey y a su gente en la sala de la casa de su amante. Ante las preguntas del rey por el resultado de su misión, Godofre mentirá afirmando que el retrato era una engañifa y Alfreda, en realidad, una mujer horrible y necia. El rey, desolado, está tentado de expulsar a todos los pintores del reino por lisonjeros, momento que Lope, por boca de los consejeros del rey, aprovecha para hacer una defensa sobre la utilidad de la pintura para la república.
Acto 2
Godofre alardea ante sus criados de su engaño y manifiesta su intención de casarse con Alfreda: el rey se ha encaprichado de Lisandra, y Godofre, que le ha dado su permiso para gozarla, espera que a cambio el rey le permita casarse con Alfreda. En efecto, Godofre convence al monarca de la conveniencia del matrimonio, a pesar de la fealdad de Alfreda. Su amante, Lisandra, enterada de la noticia, y molesta en principio por la deslealtad de Godofre, acabará reconociendo que es mejor ser la amante de un rey que de un conde.
La acción se traslada a un monte, en donde Selandio, que ha huido de su prisión en casa del duque gracias a la compasión de Alfreda, busca ocultarse y se encuentra con unos labradores, con uno de los cuales trueca sus ropas, marchando con ellos como labrador.
En aquel momento llega Godofre con Alfreda y sus criados a sus tierras, que muestra a su esposa al tiempo que le solicita que viva en ellas, lejos de la Corte y en traje de labradora. Alfreda, aunque en principio no se muestra muy conforme, acaba aceptando cuando el conde le asegura que su boda depende de que ella permanezca oculta. Godofre encargará a los labradores -entre ellos Selandio, a quien no reconoce-, el cuidado de Alfreda, a la que presenta como Diana, una labradora que ha secuestrado en tierra extraña y a la que trae preñada. Por medio de los labradores Alfreda se enterará de la fama de fea que tiene en la corte y, junto con Selandio, que le revela su identidad y su inocencia, promete vengarse, entregándole al mismo tiempo un retrato con el encargo de que descubra la identidad de la imagen.
Ya en palacio el rey recibe una carta de Godofre en la que se excusa de traer a la corte a Alfreda para no herir a Lisandra. Como, además, Lisandra se muestra ante el rey celosa de Alfreda, aunque sea fea, pues teme que el rey se encapriche de la mujer del conde, como antes lo hizo de su amante, el rey acaba aceptando que el conde entre solo en la corte.
Acto 3
Han pasado seis años y Selandio se muestra abatido y sin esperanza: Alfreda sigue viviendo en el campo como una labradora, ahora con hijos, mientras su marido va y viene de la corte. La propia Alfreda lamenta su situación, y el haber servido tan sólo para tener hijos, mientras que espera que su padre, enterado de todo, venga a rescatarla. Aunque aborrece a su marido, siente celos de que la tenga medio abandonada, por ello cuando recibe una carta de Godofre en la que anuncia su retraso debido a que se halla acompañando al rey en una cacería, Alfreda se niega a responderle y rompe el papel.
También se muestra desdeñosa con Selandio provocando con su actitud la locura del caballero que corre a suicidarse, no sin antes devolverle ciertas prendas y el retrato que le entregó hace años, declarándole que el retratado no es otro que el propio rey.
A la casa llega entonces Godofre, rogando a su esposa que se oculte, pues durante la cacería el Rey y Lisandra han insistido en visitar sus tierras. Alfreda se niega y la discusión entre los esposos es interrumpida por la llegada del Rey con Lisandra y su comitiva. Obligado por la situación, Godofre presenta a Alfreda como una labradora, y ésta aprovecha para dirigir preguntas cargadas de segundas intenciones sobre la relación entre Lisandra y el rey. El monarca queda de inmediato prendado de la supuesta labradora y obliga a Lisandra a marchar a descansar para intentar conseguir de Godofre información sobre ella. Por su parte, Alfreda cae en la cuenta del engaño urdido por Godofre y se lamenta ante su amiga, la labradora Marfisa, por haber perdido la ocasión de ser mujer del Rey. El rey, preso de la pasión, se muestra cada vez más furioso ante las evasivas de Godofre: está dispuesto a atropellar todos los inconvenientes por conseguir a la labradora, proponiéndose nombrar conde o marqués a su padre, e insulta a Godofre, ordenando que desaparezca de su vista y amenazándolo con gozar a la labradora y después matarlo. El rey quiere quedar a solas con Alfreda para gozarla, pero cuando intenta abrazarla, la dama lo rechaza. La escena es interrumpida por Lisandra que regresa para intentar retener al Rey, pero éste la despacha sin miramientos, y sigue acosando a Alfreda. Las palabras ardientes que el rey dirige a Alfreda son recibidas con comentarios irónicos por parte de la dama y de su amiga Marfisa, y la escena ofrece una imagen bastante ridiculizada del monarca. Finalmente Alfreda accede a dejar que el Rey le tome la mano, momento en el que Godofre irrumpe de nuevo para desvelar la identidad de Alfreda, solicitando el perdón del rey. La respuesta del Rey es implacable, pues juzga la actuación de Godofre una traición y está dispuesto a conseguir casarse con Alfreda por encima de todo. Alfreda secunda al monarca, con el que se muestra dispuesta a partir, abandonándolo todo. De la mano del monarca dejará la escena, junto con Marfisa, descartando ordenar la muerte de su marido, por preferir que viva afrentado. Ya solo Godofre, empieza a dar muestras de locura, al sentirse abandonado y deshonrado, y también Lisandra, cuando se entera de lo sucedido, contagiándose de la locura general, deseando la muerte, sale disparada tras el rey.Uno de los criados de Godofre trata de hacer reaccionar a su señor trayendo a su presencia a sus hijos, Godofre y Alfreda, y el padre, recobrando la cordura, decide presentarse ante el rey y Alfreda para conmoverlos.
En palacio, el rey es informado por sus consejeros de que el padre de Alfreda se dirige a la corte. Por otro lado el rey, sabedor de que Godofre fue el verdadero asesino de Tisandro, ordena su prisión y que se pregone por la ciudad la entrada de Alfreda. A la ciudad llega un loco que lanzando improperios contra el conde se presenta ante el Rey, relatando su historia e intentando dar muerte al monarca con una daga, acusándolo de tirano: "Que has comprado tan de balde, / traidor, mi sangre inocente". Se trata de Selandio que inmediatamente es conducido a prisión de por vida, mientras el Rey, con satisfacción, recibe una carta en que Lisandra comunica su reclusión en un convento. Al llegar Alfreda, vestida ya bizarramente y con acompañamiento, le manifiesta su disgusto, pues, no siendo todavía su mujer, hubiese preferido que entrara en secreto. El rey le comunica entonces que el conde morirá por su delito. Irrumpe en ese momento en la sala el conde, con sus hijos en brazos y sus criados e, hincándose de rodillas, implora el perdón del rey, pero niega el asesinato, y acusa al rey de haber levantado un falso testimonio, dirigiéndose a Alfreda para reprocharle el abandono de sus hijos, momento en el que cae desmayado. Los niños piden entonces piedad a su madre, y Alfreda, conmovida, solicita al rey que la deje libre y perdone a Godofre, petición a la que éste accede. Sin embargo, cuando Alfreda se dirige a su marido lo halla muerto. El rey ante el cadáver del conde propone a Alfreda ser reina y tomar como suyos a sus hijos y criados, entre los que reparte mercedes. Alfreda acepta el matrimonio sentenciando: "Hacer cual rey, lo que quisieres puedes, / porque no hay cosa al fin que un rey no pueda".
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: Personajes situados en la más perfecta amoralidad, incluido el rey que va atropellando la voluntad de sus vasallos en aras de su propio gusto. El propio rey verbaliza un concepto despótico del poder: "¿Conmigo ay honra ni preçio? /¿Armas, cartas, y nobleza, /qué son todas para un Rey, /que ennobleçe la baxeza, /y que con ley, o sin ley / te cortara la cabeça?". Los ardores amorosos del monarca dan lugar a escenas en que su imagen aparece bastante ridiculizada. En obras como esta se comprende que a Felipe II no le gustase mucho ver reyes en los tablados. Selandio, el pretendiente durante años de Alfreda, aunque personaje secundario, se convierte en verdadera víctima inocente de la trama, y en el único que abiertamente y acusando de tirano al rey llegará a intentar un magnicidio. El rey se asombra: "¿Matábasme como cuerdo, / o como loco?"