3185
Rey Federico, si acaso
no soy de ti conocido,
porque ya no es hombre a quien
falta el natural juicio,
al triste conde Godofre
3190
tienes a tus pies rendido,
con las reliquias de Alfreda,
que son aquestos dos niños.
Confieso, invicto señor,
tan piadoso como invicto,
3195
y en efecto rey cristiano,
que es el mayor apellido,
que te engañé como aleve
habiendo tu Alfreda visto,
escondiendo el poder tuyo,
3200
que tú no esconder conmigo;
y que casado con ella,
cuando volví me previno
amor de llamalla monstruo,
con un retrato fingido.
3205
Viví en la Corte algún tiempo,
usando, señor, contigo
en darte a Lisandra entonces,
lo que el hijo de Filipo.
Al fin alcancé licencia,
3210
y por tu gusto y arbitrio
truje a mis tierras a Alfreda,
que fue todo mi delito,
que la muerte de Tisandro
es que, con falsos testigos,
3215
buscas contra mi inocencia
para tu descargo indicios.
Cuanto al amor, por quien fue
el primero cometido,
dígante, Rey, mis disculpas
3220
divinos y humanos libros.
Mira nuestro padre Adán.
Mira un David, cuyo hijo
se llama el hijo de Dios,
que a ser hombre amando vino.
3225
Mira un sabio Salomón,
y un fuerte Sansón vencido;
un Holofernes valiente,
y con Hércules a Nino.
Pero ¿qué te doy ejemplos,
3230
pues está ya recebido
que se perdonan mil yerros
con decir amor los hizo?
Y cuando no haya disculpa
de haber al Rey ofendido,
3235
y matándome consienta
este casamiento indigno,
oye, inexorable Alfreda,
monstruo por mi mal nacido,
de los ojos de los hombres
3240
espantoso basilisco,
Cava de mi honor y vida,
Elena de mis sentidos,
cocodrilo que lloraste
al mísero peregrino.
3245
Godofre soy, dura Alfreda,
que penetro con suspiros
el cielo, tierra e infierno,
y no tu pecho fingido.
Porque me dejas quisiera
3250
decirte, mas no lo digo,
porque siendo mujer basta
haberte, Alfreda, querido.
Pero dime, ¿cómo dejas
tus sangre, tus propios hijos,
3255
que los duros animales
guardan por cuevas y nidos?
¿Cómo dejas estas prendas
que con esos pechos mismos
diste esa leche de tigre,
3260
de dragón indiano o libio?
¿No son aquestos pedazos
de tu corazón esquivo?
¿No son semejanza tuya,
que has engendrado y parido?
3265
¿No estuvieron nueve meses
en ese monte de olvido,
en ese vientre de fiera
de los campos Abarimos?
Pues ¿qué es esto? ¿Cómo o dónde
3270
dejas hijos y marido
por codicia de un imperio
y el nombre real altivo?
Llorad, hijos, llorad juntos,
llorad, ángeles, conmigo,
3275
que alto, tiple y contrabajo
harán concierto divino.
¡Mirad qué madre y mujer,
que deja el padre y los hijos:
los hijos a vivir pobres
3280
y el padre entrega al cuchillo!