FERIAS DE MADRID, Comedia famosa de, LAS
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: FERIAS DE MADRID, Comedia famosa de, LAS. Procedencia: Parte 2 (1609); final del tercer acto
Título: TRATO DE LA CORTE Y FERIAS DE MADRID, EL. Procedencia: Manuscrito de la Biblioteca de Palacio
Título: FERIAS DE MADRID. Procedencia: P1; P2; manuscrito de la Biblioteca Palatina de Parma
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: Sí
Citado en El peregrino II: Sí
Parte
Parte II (1609)
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca de Palacio (España)
Ref. bibliográfica: S. Arata: Los manuscritos teatrales (siglos XVI y XVII) de la Biblioteca de Palacio. Pisa, Giardini Editori, 1989. 58.
Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 25.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XXX
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. V.
*Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 3.
Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. II.
Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
- Las ferias de Madrid, ed de McGrady, Donald, Newark, Juan de la Cuesta, 2006
- Las ferias de Madrid, ed de , Madrid, Instituto Nacional del Libro Español, 1962
Nota: Ed. no venal. En conmemoración del IV Centenario del nacimiento del autor.
- Las ferias de Madrid y La victoria de la honra, ed de Ebersole, Alva V., Valencia, Estudios de Hispanófila, 1977
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Arellano, Ignacio. "Casos de honor en las primeras etapas del teatro de Lope". Anuario Lope de Vega. núm. 4. p. 8-31. 1998.
Nota: Ahora en: Arellano, Ignacio. El arte de hacer comedias, Madrid, Biblioteca Nueva, 2011, p. 91-122. Sobre, entre otras, Los comendadores de Córdoba, El Marqués de Mantua, Los embustes de Fabia, Las ferias de Madrid.
- Brioso, Héctor. "Lope y Cervantes podo antes de 1588 y unas notas a Las ferias de Madrid". Brioso, Héctor; Cherches, Alexandra. "Callando pasan los ligeros años...": el Lope de Vega joven y el teatro antes de 1609. Madrid: Liceus. 2012. p. 177-202.
- Bruerton, Courtney. "Las ferias de Madrid de Lope de Vega". Bulletin Hispanique. núm. 57. p. 56-69. 1955.
- Couderc, Christophe. "El cadáver en escena en el teatro de Lope de Vega". Blecua, Alberto; Arellano, Ignacio; Serés, Guillermo. El teatro del Siglo de Oro. Edición e interpretación. Madrid / Frankfurt am Main: Universidad de Navarra; Iberoamericana; Vervuert. 2009. p. 51–77.
Nota: Sobre: Amar sin saber a quién, Las ferias de Madrid, El caballero de Olmedo, La bella Aurora, Fuenteovejuna, El marqués de Mantua, El mayordomo de la duquesa de Amalfi, El castigo sin venganza, Peribáñez, El duque de Viseo.
- Fiadino, Elsa Graciela. "La comicidad en Las ferias de Madrid de Lope de Vega". Brizuela, Mabel et al.. El hispanismo al final del milenio. Córdoba (Argentina): Comunicarte. 1999. 1, p. 399–405.
Nota: Actas del V Congreso Argentino de Hispanistas elebrado en Córdoba, 1998.
- Froldi, Rinaldo. "Autobiografismo y Literatura en una de las primeras Comedias de Lope: El tema de La Dorotea y Las ferias de Madrid". Sito Alba, Manuel (prólogo). Teoría y realidad en el Teatro Español del Siglo XVII. La influencia italiana. Roma: Instituto Español de Cultura. 1981. p. 315–324.
Nota: Actas del Coloquio celebrado en Roma, 1978. Anexos de Pliego de cordel, II..
- Garrot Zambrana, Juan Carlos. "Hacia el Arte nuevo: indeterminación genérica en las comedias del siglo XVI. El caso de Las ferias de Madrid". Poggi, Giulia; Profeti, Maria Grazia. Norme per lo spettacolo / Norme per lo spettatore. Teoria e prassi del teatro intorno all’ "Arte Nuevo". Firenze: Alinea. 2011. p. 155-170.
Nota: Atti del Seminario Internazionale (Firenze, 19-24 ottobre 2009).
- Gavela García, Delia. "Perfilando géneros. Algunas comedias urbanas del primer Lope". Pedraza Jiménez, Felipe Blas; González Cañal, Rafael; Gómez Rubio, Gemma. Espacio, tiempo y género en la comedia española. Almagro: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Castilla-La Mancha. 2005. p. 303–317.
Nota: Actas de las II Jornadas de Teatro Clásico (Toledo 14 - 16 de noviembre de 2003). Sobre: Las ferias de Madrid, La bella malmaridada, El galán escarmentado, Los embustes de Celauro, El castigo del discreto.
- Gillet, Joseph E. "Lucrecia-necia". Hispanic Review. núm. 15. p. 120-361
. 1947.
Nota:
Obras mencionadas en el artículo: La cortesía de España, El dómine Lucas, Las ferias de Madrid, La malcasada, El perro del hortelano. El valor de las mujeres.
.
- Guarino, Augusto. "El gran teatro de la ciudad. Apuntes sobre la relación entre el teatro y el desarrollo urbano a finales del siglo XVI". Annali dell’Università degli studi di Napoli L’Orientale. Sezione Romanza. núm. 47, 1. p. 7-19. 2005.
Nota: Sobre: Las ferias de Madrid, El mesón de la Corte, La ingratitud vengada y El galán escarmentado.
- McGrady, Donald. "Correcciones al texto de Las ferias de Madrid en la Parte II de las Comedias publicadas por Prolope". Anuario Lope de Vega. núm. 6. p. 259-270. 2000.
- McGrady, Donald. "The Comic Treatment of Conjugal Honor in Lope's Las Ferias de Madrid". Hispanic Review. núm. 41, 1. p. 33-42. 1973.
- Navarro Durán, Rosa. "Caballeros que no lo son y damas que no lo parecen: entra Lope pisando fuerte". Pedraza Jiménez, Felipe Blas; González Cañal, Rafael; Marcello, Elena. La desvergüenza en la comedia española. Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha. 2013. p. 17-37.
Nota: Actas de las XXXIV Jornadas de teatro clásico (Almagro, 5 - 7 de julio de 2011). Sobre: Las ferias de Madrid, El caballero del milagro, El galán Castrucho, El anzuelo de Fenisa.
- Roas, David. "Sobre las correcciones propuestas por Donald McGrady a la edición de Las ferias de Madrid". Anuario Lope de Vega. núm. 6. p. 271-273. 2000.
- Vaccari, Debora. "Máscara fue mi locura, mis mudanzas acabé: las máscaras en el teatro del primer Lope". Lobato, María Luisa. Máscaras y juegos de identidad en el teatro español del Siglo de Oro. Madrid: Visor. 2011. p. 189-205.
Nota: Sobre: Las Batuecas del duque de Alba, El príncipe perfecto, La traición bien acertada, La inocente sangre, El honrado hermano, El caballero del milagro, La imperial de Otón, Los torneos de Aragón, La mocedad de Roldán, Las ferias de Madrid, La viuda valenciana.
- Villarino, Edith Marta. "Algunos procedimientos de lectura y escritura en Las ferias de Madrid, de L. de Vega". Brizuela, Mabel et al. El hispanismo al final del milenio. Córdoba, Argentina: Comunicarte. 1999. 1, p. 407–17.
Nota: Actas del V Congreso Argentino de Hispanistas celebrado en Córdoba, 1998.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1585-1588
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 245.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 3231
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 54.
Número: 3236
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. 1833.
Observación: La edición de Prolope corre a cargo de David Roas.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Observación: Los pequeños comerciantes son caracterizados como "buhoneros", y a ellos se les añade un personaje que hace tortas y las vende.
Los villanos aparecen muy incidentalmente en una obra eminentemente urbana, pero sirven como objeto de burla de los criados de la ciudad en un entremés interno.
El universo urbano y el de la servidumbre están abundantemente representados por diferentes tipos y oficios: alguaciles, ladrones, buhoneros, vendedores de aguardiente, escuderos viejos, pajes, fregonas, lacayos... Pero es obvio que el predominante en la obra es el de caballeros y damas.
Tiempo histórico
Época contemporánea
Marco espacial
Jornada 1
Topónimo: Madrid. [España]. Europa. Espacio: calles del centro; tiendas.
Jornada 2
Topónimo: Madrid. [España]. Europa. Espacio: calles; ante la casa de Violante, rejas de la casa.
Jornada 3
Topónimo: Madrid. [España]. Europa. Espacio: interior de la casa de Eufrasia; calle de San Francisco y otras; ante la casa de Violante.
Duración
Jornada 1: Número indeterminado de horas. Nota: La jornada primera comienza a las 13, cuando los buhoneros ponen sus tiendas, y termina al anochecer.
Entreacto 1 a 2: 1 semana (aprox.). Nota: La jornada primera transcurre en la feria de San Mateo y la segunda en la fiesta del "seráfico padre San Francisco", es decir, el 3 de octubre. Pasan, por lo tanto, casi dos semanas.
Jornada 2: Número indeterminado de horas. Nota: La jornada segunda comienza por la noche y termina avanzada la mañana del día posterior.
Jornada 3: Número indeterminado de horas. Nota: La jornada tercera comienza a la hora del almuerzo y termina de noche.
Género
Género principal:
- Comedia > universo de verosimilitud > urbana.
Géneros secundarios:
- Comedia > universo de verosimilitud > picaresca.
Nota: Aunque el esquema, el lugar de la acción, la índole de los personajes, etc. responden al modelo de comedia urbana, hay sin embargo importantes rasgos de costumbres picarescas, y un desenfado propio de este tipo de comedias.
Extracto argumental
Jornada 1
Un conjunto de escenas costumbristas, imbricadas las unas en las otras, y dando lugar al trasiego de numerosos personajes y de innominada gente, nos sitúan en una calle de Madrid, a la una de la tarde, un día de Ferias (se trata de la Feria de San Mateo). Por un lado están los comerciantes, Guillermo y Pierres, en sus tiendas respectivas, que acogen escenas de más de un grupo de personajes. Por otro Lucrecio y Adrián, galanes que viven de milagro en la Corte y a los que las ferias delatan en su condición de pobres, por lo mucho que se gasta en ellas, y por la obligación de cortejar a las damas ofreciéndoles ferias (regalos), lo que les lleva a quejarse y despotricar de una costumbre que, de paso, describen satíricamente. A ellos se les añaden Claudio y Roberto, que van en pos de una dama a la que quieren conquistar con regalos, pero que se les ha perdido, por lo que, se unen todos para seguirle el rastro. Una dama, Eufrasia, y su criada Teodora, que han conseguido librarse del paje que las acompaña-vigila gracias a unas monedas, se entusiasman con su libertad y el panorama de tiendas, y cuando andan discutiendo de si van a aceptar o no regalos de los hombres ven acercarse al marido de Eufrasia, Alberto, hombre muy celoso, por lo que las dos se embozan. Alberto y su lacayo Isidro se les acercan y las cortejan, y mientras Alberto invita a Eufrasia a que escoja ferias, y ella va metiendo mano en una y otra cosa, a cual más cara, los criados entablan un diálogo de pullas y de insultos, muy a lo simples. Por mucho que Alberto insiste en verle la cara ella se niega, hasta que finalmente le dice que la siga y así sabrá dónde es su casa. También otra dama, Eugenia trata de persuadir al paje que le ha endosado su amigo para vigilarla, de que le deje aceptar ferias sin contárselo después, llegándole a prometer la mitad de lo que obtenga, pero el paje se resiste. Los cuatro caballeros que iban siguiéndole el rastro a una dama encuentran a Eugenia, la rodean y la asedian. Claudio le ofrece ferias, y ella elige algunos objetos, mientras Adrián intenta robar una sortija. Claudio consigue que Eugenia se descubra sólo para él, pero la encuentra tan fea ("es un caimán") que no sabe cómo hacer para desdecirse de las ferias ofrecidas. Roberto le aconseja que finja que le han robado la bolsa. Por allí andaba un ladrón muy quejoso de que en Madrid no se dejaban robar, pero Claudio descubre que le han robado la bolsa de verdad. Entonces Adrián se ofrece a pagar las ferias siempre que Claudio le ceda la posesión de la dama, y así se hace, por lo que Eugenia y Adrián se van, acompañándole él a su casa. Irrumpe un entremés de villanos y pajes maliciosos, que los apalean amparados entre la gente sin que los pobres rústicos, que intentan vender sus mercancías, sepan quién les va pegando. Vuelve Adrián contando que la dama le ha engañado, conduciéndole a una casa junto a San Ginés, en cuyo zaguán le había hecho esperar diciéndole que en cuanto le fuera posible le llamaría y lo metería en su casa, pero lo que en verdad hizo fue salirse por otra puerta, burlándose del majadero que la esperaba, como le cuentan los vecinos. Sus amigos se mofan de él, pero todos juntos deciden darle caza. Una nueva dama, Violante, hace su aparición vestida de labradora, y es tomada al asalto por Leandro, que la corteja con todo su repertorio amoroso, pero ella, con donaire, entendimiento y discreción, se le va burlando, hasta que él, ya verdaderamente atraído por una dama tan singular, que no puede ser una labradora, le declara que sólo puede ofrecer lo que un pobre puede comprar, cosa que parece despertar una mayor simpatía en ella, que al fin acepta el regalo de una escribanía. El alguacil trae preso al ladrón y , con ellos, viene un golpe de gente, lo que hace que Violante se despida. Leandro le ofrece invitarla a su casa y tomar allí algún refresco; en el zaguán no, contesta ella, en la sala. Y se van juntos. En el grupo de Eufrasia y Alberto, al marido, por cortejar a la dama desconocida, no se le ocurre otra cosa que confesarle cuánto le enfada su mujer, ocasión para que Eufrasia, indignada, se descubra, y con ella Teodora, dejando cortados al marido y al lacayo, y burlándose después de ellos con las mismas frases que ellos habían utilizado. Cuando ellas se van, Alberto ("¡Que haya dado ferias yo/ a la que más aborrezco!") e Isidro ("¡Que yo diese a Teodorilla/ cuanto he ganado este mes!") quedan corridos. Mientras el alguacil interroga al ladrón, y Pierres y Guillermo deciden cerrar ya sus tiendas, porque anochece, llega Leandro y cuenta a Alberto su enamoramiento de Violante, cómo se han intercambiado anillos (el que ella le ha dado es un diamante muy valioso), y cómo ella le ha pedido que no la siguiera. Mandan a Isidro para que vaya tras ella (debe andar ya por Santa Cruz) y averigüe cuál es su casa.
Jornada 2
Es de noche en un Madrid lleno de referencias concretas a calles, plazas, iglesias... y los jóvenes se disponen a una noche de juerga. Lucrecio y Leandro van a buscar a Adrián, que se les une, pero Leandro anda todo el tiempo melancólico y los otros dos se le burlan. Juntos van a buscar a Claudio y a Roberto, pero antes deciden darles un susto, y embozados fingen un asalto. Discuten después sobre adónde ir y sacan a relucir a las damas que viven por la zona; finalmente paran ante la puerta de una de ellas y llaman, pero quien aparece en la ventana es una fregona malhumorada que piensa que no son horas y que les echa un balde de aguas sucias, acertando de lleno a Roberto, que se enfurece, empapado y maloliente, y quiere tirar piedras contra la casa y derribar la puerta, pero los demás le convencen para que se vaya a buscar a un cierto paje, ducho en sacar letras para guitarra, con lo que piensan vengarse de la fregona. Mientras le esperan, se sientan en el suelo y juegan a murmurar de unos y de otros, pero pronto pasan a comentar con entusiasmo la moda masculina. Pasa por entre ellos un hombre embozado con una linterna, que primero les asusta y después les deja intrigados, pero tienen demasiada hambre y acuerdan llamar a la puerta de un hombre que hace tortas y las vende. Hablan con Moreno, que así se llama el hombre, quien acepta darles de comer y de beber, y se entran en su casa, todos menos Leandro, que se interroga, quejoso, acerca de su pasión por Violante. Justamente se encuentra ante su casa, y entonces ve llegar muy decidido a un embozado, por lo que también él se emboza. El recién llegado es Patricio, el marido, quien al ver al otro decide averiguar quién es y qué hace allí, así que pasa un rato en el que ambos pasean la calle acechándose el uno al otro, sin hablar. Al cabo, es Patricio quien aborda a Leandro, y se hacen amigos. Patricio se inventa un cuento según el cual corteja a dos damas de enfrente, pero Leandro le cuenta la verdad en un delicado relato lírico, en el que confiesa haber estado junto con su dama en el jardín de su casa, y haberla podido ver sin el embozo, y le dice que esta noche aguarda a que Violante conteste (por eso aceptó una escribanía) a las misivas que él, enamorado, le envió después de aquel encuentro. Se abre la ventana y Leandro le pide a Patricio que le guarde la calle, lo que este hace a regañadientes, viéndose compinche de sus propios cuernos. Se despliega entre los amantes el diálogo amoroso, lleno de alusiones al mito de Hero y Leandro, en contraste con el soliloquio de Patricio que no deja de jurarles una fiera venganza. Violante, que en todo momento se muestra muy temerosa de un marido que no la ama, le entrega finalmente un mensaje y cierra la ventana. Leandro se despide de Patricio, que querría acompañarle hasta saber qué dice el papel. Una vez solo, Patricio reflexiona sobre su situación, reconoce ser un mal marido y no hacer vida con Violante, dedicándose a otras mujeres, pero la ira puede más, y jura sorprenderlos juntos y matarlos a los dos. Amanece ya, y mientras Patricio entra en casa irrumpen en la calle tres de los juerguistas, que quieren prolongar la noche y se cuentan historias con bromas feroces, o hacen planes para ir a terminarla con dos mozuelas que conocen. Pasa un muchacho que vende letuario y aguardiente, y ellos le saquean la mercancía y no le pagan: "Vivimos de engañar bellacos", le dicen, y se marchan. El escudero de Eufrasia, que viene despotricando por el madrugón a llevarle un mensaje a Violante, topa también con el muchacho, pero éste no se deja engañar y lo despacha de mala manera, mientras el viejo se queja de los tiempos que corren, en los que se ha perdido el respeto a los escuderos , y en los que la nobleza se confunde con la infamia. En casa de Violante se escucha un gran alboroto, y salen los esposos discutiendo. Patricio la ha tirado al suelo antes, y ahora trata de que no alborote la calle, pero ella está desesperada por la vida que le da y parece que dispuesta a todo. Violante aprovechará la presencia del escudero, muerto de miedo, para salir con él de su casa hacia la de Eufrasia.
Se van juntando los cinco amigos, esta mañana de la fiesta de San Francisco, y se dirigen a misa, aprovechando el tiempo para bromas y para jugar el artificioso juego de los 5 sentidos. Encuentran a Patricio, que se les une, y en conversación aparte Leandro le deja leer el mensaje de Violante, en el que tras quejarse de su marido, porque la trata mal, y decirle que se ha ido de su casa a la de Eufrasia, le confiesa su amor y le cita en ella. La jornada se cierra cuando Violante sale de la iglesia y Leandro se va tras ella. Todos los demás se van retirando. Lucrecio justifica sus costumbres diciendo: "¿Qué queréis? Vivo en la Corte."
Jornada 3
En casa de Eufrasia, mientras acaban de comer, y el escudero y la criada se pelean e insultan por ver quién ha de sacar las sillas, las dos damas se hacen cumplidos, se sientan en sus estrados, se hacen confidencias sobre Leandro quien llega, se muestra muy cortesano, se gana a Eufrasia, y cuando Violante y él van a abrazarse el escudero se asoma para anunciar la llegada de su marido. Las damas, furiosas por la flema del criado, evacuan a Leandro por una falsa puerta, no sin citarlo a las diez en casa de Violante. La escena con Patricio es, de nuevo, un ajuste de cuentas conyugal: ella vuelve a reprocharle sus tres años de amancebamiento y tormentos, y él su deshonra. Violante llora, Eufrasia intercede, el esposo ofrece con un abrazo una aparente reconciliación (pues en aparte sigue declarando su intención de matarla), y le insta a volver a casa, cosa a la que finalmente Eufrasia se pliega, aunque la hace acompañar del escudero y de Teodora, que se quedará con Violante esa noche.
Claudio, Roberto, Lucrecio y Adrián pasean la calle de San Francisco murmurando acerca de las mujeres que ven pasar y que conocen, y recordando gamberradas, pero de pronto les da por la moral y hacen el panegírico (en tercetos encadenados) de las mujeres buenas y honestas. Llega Leandro a consolarse con los amigos, y si al principio se muestra compungido, pronto se incorpora a sus maledicencias y a sus planes, que consisten ahora en colarse en una boda con una mascarada, y disfrutar del baile. En un momento en que queda solo Leandro, compara la alegría y libertad de vida de sus amigos con su tristeza, y se emplaza para esta noche a las diez, donde ha de vencer o morir. Camino de la casa de Violante, se le reúne Patricio, y Leandro, con la misma imprudencia de siempre, le cuenta al detalle lo ocurrido en casa de Eufrasia y lo de la cita a las diez. Patricio le sigue el juego para poder sorprenderlos y cuando llegan a la ventana, se retira a una esquina. Hablan desde la ventana Violante y Teodora con Leandro, y éste, sin que ellas lo noten, con Patricio, transmitiéndole lo que ellas dicen. Le abren la puerta y Leandro entra. Entonces decide entrar también Patricio y llama, pero desde dentro le reconocen y, en medio del correspondiente alboroto, Violante ordena abrir: por la misma puerta que entra Patricio sale Leandro, pero no se ven, y Leandro anda buscando a su amigo Alejandro (así cree que se llama Patricio) y renegando de él, por haberlo dejado desamparado. También Patricio sale de la casa, sin poder comprender cómo ha escapado Leandro. Se encuentran ambos y, ante los reproches de Leandro, Patricio se inventa una excusa y el otro le cree y le cuenta cómo se las ha arreglado para salir y cómo le esperan de nuevo a las diez. Incluso le pide ayuda para que le guarde la calle con algún amigo de confianza, y Patricio acepta. Al quedarse solo, Patricio medita su plan: irá a buscar al padre de Violante y lo traerá como juez de su deshonra, para que le ayude a matar a los adúlteros.
Llegan Roberto, Adrián, Claudio y Lucrecio riéndose de sus disfraces, muy de comedias (de indio, de moro, de pastor y de botarga). Cada uno lee y glosa a los otros la letra que ha compuesto para su disfraz. Se presenta un alguacil con dos criados y quiere detenerlos y llevarlos a la cárcel, por andar enmascarados, pero ellos se dan a conocer y lo convencen para que los acompañe a la boda.
Patricio y Belardo, viejo, su suegro, debaten sobre el deshonor de Violante. Belardo se compromete a ejecutar la venganza si es cierto el deshonor, pero no lo cree, y juzga que Patricio ha echado a perder el matrimonio. Cuando se les une Leandro, Belardo le va sonsacando a fin de comprobar la verdad del deshonor. Abren la puerta de la casa y entra Leandro, mientras los otros dos le hacen creer que guardarán la calle. Al quedarse solos, el viejo se derrumba y deja la venganza en manos de Patricio, que se exalta. El padre pide que le dé muerte también a él, por sentirse responsable, y se echa de rodillas. Patricio perora heroicamente sobre la venganza de honor, despreciando la debilidad del viejo y achacándole la de la hija. Al fin reacciona el viejo, que se alza y blande la espada: "Quiero dejar desde hoy/ fama eterna de mi nombre [...] tú matarás a mi hija/ y yo mataré al traidor." Pero a quien mata de una estocada es a Patricio, y después se justifica con un curiosísimo monólogo, que concluye: "... yo, sin matar mi hija, /he defendido mi honor" . Y se va.
En la calle irrumpen a cuchilladas los cuatro amigos y los de la boda, que los han expulsado de forma violenta. Pero también el alguacil y gente, que tropiezan con el muerto y con algunas máscaras. Alumbran la calle. Salen de la casa, a las voces, Teodora y el Escudero, que siguiendo las órdenes del alguacil meten en la casa el muerto, no sin un comentario jocoso. La última escena corre a cargo de Violante y Leandro, que hacen cábalas sobre la muerte, pero sin olvidarse Leandro de pedirla en matrimonio en cuanto pase un año de luto, cosa que consuela de inmediato a Violante. Leandro despide la obra:
"Dadme aquesa y convertid
hoy en gloria su tragedia.
Aquí acaba la comedia
de Las Ferias de Madrid."