DIOS HACE REYES, Comedia famosa
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: DIOS HACE REYES, Comedia famosa. Procedencia: Parte 23 (1638); suelta; versos finales del Acto tercero.
Observaciones:
Castro-Rennert (1969, 459) la titulan Dios hace reyes (y los hombres las leyes), quizá tomando como referencia unos versos del Acto segundo: "Gran señor, Dios haze Reyes / y los hombres leyes".
Casi en los últimos versos del Acto III se dice: "Enrique, tu eres mi hijo, / Dios haze Reyes, no quiero / ser inobediente a quien / derriba nuestros intentos."
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No
Parte
Parte XXIII (1638)
Manuscrito
No consta
Otras ediciones del siglo XVII
Título: DIOS HACE REYES. COMEDIA
Suelta: Suelta (Sevilla?, 1700?)
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: Pérez y Pérez, María Cruz: Bibliografía del Teatro de Lope de Vega (Cuadernos Bibliográficos no.29). Madrid, C.S.I.C., 1973. 91.
Nota: Mutilada y con notas manuscritas por J. R. Chorley
British Library: signatura 11728.h.3.(16), confirmada por RRM en el Catálogo On Line.
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. IV.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Londero, Renata. "Un refundidor de Lope hacia el ocaso del XVII: No puede mentir el cielo, de Andrés Gil Enríquez (1636-1673), ante Dios hace reyes". Anuario Lope de Vega. núm. 5. p. 139-149. 1999.
- Pagnotta, Carmen Josefina. "La silva y su proyección en la escritura dramática de Lope de Vega". Pierre Civil, Françoise. Nuevos caminos del hispanismo. Madrid / Frankfurt am Main: Iberoamericana / Vervuert. 2010. 2, p. sin paginar.
Nota: Publicación digital en CD-Rom. Actas de XVI Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Paris, 9-13 de julio de 2007). Estudia el uso de la silva en: La dama boba, El marido más firme, Dios hace reyes, El piadoso aragonés, La carbonera, La boba para los otros, Amar, servir y esperar, Si no vieran las mujeres, La vida de san Pedro Nolasco, Con su pan se lo coma, El guante de doña Blanca, La noche de san Juan, Las bizarrías de Belisa, El mayordomo de la duquesa de Amalfi, No son todo ruiseñores y La montañesa.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1617-1621
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 68, 95.
Nota: MB señalan que puede ser de 1621, el mismo año en que fue representada
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 2.840
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 68.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Observación: Acompañamiento de criados
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Edad Media
Nota: Una imaginaria Edad media centroeuropea, con un emperador Conrado (nombre histórico de varios emperadores) del sacro imperio romano germánico.
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: Imperio Germánico, [Alemania]. Europa. Espacio: en casa de Otón;
¿Por qué Alemania? La acotación que abre la comedia dice "Otón, duque de Polonia"
en una ciudad; en casa del conde Otón;
cerca del palacio del rey (desde una ventana; en el jardín); en el campo; en una cabaña en el campo; en el monte.
Acto 2
Topónimo: Imperio Germánico, [Alemania]. Europa. Espacio: en el monte; en una cueva; en una aldea; en el palacio real (en una sala).
Acto 3
Topónimo: Imperio Germánico, [Alemania]. Europa. Espacio: en el palacio real; en la quinta de Albaflor.
Duración
Acto 1: Número indeterminado de meses. Nota: Parece que la la acción da comienzo por la mañana, cuando Leopoldo, que ha estado luchando hasta el amanecer, llega a casa del duque de Polonia, Otón.
La acción, llena de intrigas, idas y venidas, transcurre en un número indeterminado de semanas o meses. El acto I finaliza de noche.
Entreacto 1 a 2: 20 años. Nota: Entre el acto I y el II han transcurrido veinte años.
Acto 2: Número indeterminado de meses
Acto 3: Número indeterminado de meses
Género
Género principal:
- Comedia > universo de irrealidad > libre invención > palatina.
Extracto argumental
Acto 1
Conrado ha sido proclamado Emperador después de que sus ejércitos han vencido en el campo de batalla al duque de Polonia, Otón, y al conde Leopoldo. Mientras el duque, incapaz de asumir la derrota, confiesa a Floriberto que no sabe qué actitud debe tomar respecto a su nuevo soberano, llega, acompañado de su esposa Estela, Leopoldo, vencido, deshecho y roto. Tampoco él admite la nueva situación de dependencia respecto al Emperador y, por ello, propone a Otón unir fuerzas para derrocarlo: Muera Conrado, Oton fuerte, / y antes que lo intenten otros, / sea nuestro el laurel. El duque, que en un primer momento ha aprobado la propuesta de Leopoldo, decide, no obstante, seguir el consejo de Floriberto y comunicar al Emperador que tiene en su poder al conde, asegurándose así la amistad de Conrado y la posibilidad de que Estela, al verse apartada de su marido, acepte unirse a él en matrimonio.
Mientras el Emperador se lamenta por no haber capturado a Leopoldo, Floriberto se presenta ante él para ofrecérselo como señal de amistad de Otón, que le tiene con engaño hasta que veas / como quieres que preso te lo entregue; Conrado, en agradecimiento, le entrega un diamante. Sin embargo, el Emperador reflexiona y, como muestra de nobleza, decide no participar en semejante traición; de hecho, para evitarla, envía, usando como mensajero a su asistente Leónido, una carta a Leopoldo, en la que le informa de la alevosa maniobra que Otón ha urdido contra él.
Enterado el conde de la traición, huye con su mujer. Conrado, mientras tanto, recibe la noticia de que la Emperatriz, presa de un ataque de celos causados por el romance que mantiene su esposo con otra dama, Faustina, parió muerto un bello infante; el Emperador empieza a temer que no tendrá descendencia masculina que herede su cetro, pues éste es ya el cuarto hijo que pierde.
Acompañados por Leonido, Leopoldo y Estela pretenden llegar hasta Conrado para agradecerle el aviso; sin embargo, la noche y los dolores de parto que sufre la condesa los sorprenden en el monte, viéndose obligados a refugiarse en la cabaña de un labrador, en la que se han reunido algunos rústicos de la zona. Hasta allí llega también Conrado, que había salido de caza. Enterado del alumbramiento de Estela, pide ver al niño. En el momento que lo sostiene entre sus brazos, una misteriosa voz dice: Ése te ha de suceder, Reinará después de ti. Al oír esto, el Emperador ordena el sacrificio del recién nacido.Poco después, se presenta Leopoldo ante Conrado, que le ofrece su amistad y, después de comunicarle que él mismo acaba de perder un hijo, abandona el humilde lugar. A continuación, Amarilis, una de las labradoras, comunica al conde que el Emperador ordenó que se llevaran de allí al pequeño; Leopoldo piensa que matarán a su hijo como venganza por sus pasados delitos.
Acto 2
Un joven llamado Enrique persigue por el monte a Leopoldo, ya viejo, al que ha tomado por una bestia. Consciente de su error, consigue que el anciano se detenga y traba con él una conversación; le cuenta que vive en un castillo, en el monte, junto a un noble caballero, que lo ha criado, y la hija de éste, Dorista, a la que entrega todo aquello que caza en señal de amor, sentimiento que se ha clarificado después de que su padre le haya confesado que en realidad no son hermanos. Leopoldo le cuenta que su mujer acaba de morir en una cueva cercana y debe ordenar sepultura para ella. Al irse el viejo conde, Enrique observa el cuerpo de Estela y queda poseído por una honda emoción. El cadáver sostiene entre las manos un libro titulado Historia del Conde y de Estela.
Mientras, en el castillo en el que se ha criado Enrique, Lucela, una labradora, confiesa a Dorista su amor por un joven al que supone enamorado de una dama; de sus palabras se infiere que se trata de Enrique, al que Dorista también ama, pero teme decirlo pensando que en realidad son hermanos.
Enrique llega entonces al castillo en busca del permiso de su padre para ir a la ciudad. Mientras lo espera, relata a Dorista su encuentro con Leopoldo y la historia incluida en el libro que sostenía Estela; en ella se advertía que los encargados de ejecutar al hijo de Leopoldo dejaron al niño debajo de un árbol, pero hicieron creer al Emperador que habían cumplido con el encargo. Enrique pretende ir a la corte para comprobar si él es ese niño; si consigue certificar que no son hermanos carnales, podrá casarse con Dorista a su regreso.
Por otra parte, Conrado, ya viejo, le cuenta a Rolando, Conde Palatino, que Otón pretende volver a declararle la guerra si no acepta casar a su hija, la infanta Teosinda, con su hijo, entregando a éste la herencia del Imperio. Rolando le aconseja que le declare la guerra y que escoja él marido para su hija, con la esperanza de ser él mismo el elegido.
Ya en la corte, Rufino, un criado, consigue que Enrique entre, precisamente, al servicio del Conde Palatino. Dorista, por su parte, en hábito de hombre y bajo el nombre de Celio, ha llegado también a la corte en busca de su hermano. El mismo Rufino le consigue trabajo como paje del propio Enrique.
Mientras tanto, el Emperador reúne al Consejo Real para decidir quien sería el marido idóneo para su hija. Rolando, Celio y Fabricio se ofrecen para casarse con Teosinda. Conrado coge un laurel, decidido a elegir a su sucesor, pero se le cae de las manos y es recogido solícitamente por Enrique; el Emperador censura su atrevimiento y le pregunta su origen, a lo que Enrique no puede responder, ya que, según confiesa, desconoce su verdadera identidad. Conrado, molesto, suspende la elección y advierte a Enrique que, si en tres días no es capaz de aclarar su origen, será desterrado de Alemania, amenaza que queda establecida como ley aplicable a todo aquél que llegue en adelante al Imperio. Enrique responde: Gran señor, Dios haze Reyes y los hombres leyes, declaración que aumenta la inquietud de Conrado: pienso que el laurel que has levantado debe de tener misterio.
Acto 3
Rolando, Celio, Enrique, Dorista, como soldado, y Rufino comunican al Emperador que han vencido en la guerra emprendida contra Otón gracias, en gran parte, a las valerosas acciones de Enrique. Conrado, sin embargo, se niega a recompensarlo como merece mientras desconozca su origen. Rufino, por su parte, averigua que el criado Celio, que no se ha separado de Enrique durante el transcurso de la batalla, es en realidad una dama. Descubierto el embeleco, Dorista deja el hábito de hombre y confiesa ser la hermana de Enrique.
Poco después, Leopoldo llega a la corte, donde encuentra a Enrique, que lo reconoce con júbilo. Informado el anciano de la nueva ley establecida por el Emperador, ofrece a Enrique fingirse su padre para que pueda disfrutar de la merecida recompensa prometida por el Emperador.
Mientras Conrado estudia las mercedes que otorgará a sus hombres de confianza, Rolando le pide la mano de Teosinda. Molesto por las presión del conde, el Emperador expresa que dará la mano de su hija al primer soldado que aparezca, que no es otro que Enrique, que se presenta ante él en compañía de Leopoldo, al que presenta como su padre. Conrado, decidido por fin a gratificar a Enrique, confunde los dos sobres en los que figuran los galardones que deben recibir el duque Celio y el valiente soldado por sus esfuerzos durante la guerra. Así, Enrique es nombrado conde de Suecia, mientras Celio recibe la suma de diez mil ducados.
Conrado, satisfecho, piensa, finalmente, dar la mano de su hija a Rolando. Cuando el Emperador pronuncia la palabra conde, aparece de nuevo Enrique para agradecer la merced recibida, momento en que Conrado descubre su error. Para enmendarlo, le pide que lleve una carta a su mujer, la Emperatriz Claudia, en la que pide a ésta que mate sin dilación al mensajero.
De camino, Enrique conoce a un estudiante, Lisardo, al que promete favor en la corte. El estudiante, mientras descansa Enrique, lee la nefasta carta y, apenado por tan terrible destino, decide modificar su contenido. Ante la Emperatriz, Enrique se presenta como conde de Suecia; al leer la dama la carta, queda sorprendida, ya que su marido le ordena casar de inmediato a Teosinda con Enrique.
Conrado, a su llegada, no puede entender cómo se han cambiado las palabras de la misiva y concluye: Enrique, tu eres mi hijo, / Dios haze Reyes, no quiero ser inobediente / a quien derriba nuestros intentos. Finalmente, Enrique descubre en Leopoldo a su verdadero padre.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: Hacia el final de la comedia, en una de las intervenciones de un personaje, aparece el nombre de Celia, suponemos que será un error, ya que por el contexto debe de tratarse de Dorista. La confusión probablemente se debe a que Dorista, cuando iba disfrazada de hombre, se hacía llamar Celio, pero en este caso se están refiriendo a ella y no al criado Celio.
Hay una intervención de un personaje que aparece como Zeop. No figura en el elenco de personajes como tal; por el contexto se desprende que es el padre de uno de los personajes importantes, Rolando.