PODER VENCIDO Y AMOR PREMIADO, Comedia famosa de, EL
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
Ver / Ocultar secciónTítulo
Título: PODER VENCIDO Y AMOR PREMIADO, Comedia famosa de, EL. Procedencia: Parte 10; copia manuscrita de Parma
Título: PODER VENCIDO, EL. Procedencia: P2
Título: PODER VENCIDO Y NUNCA EL AMOR PREMIADO, EL. Procedencia: Final del Acto III
Título: PODER VENCIDO Y EL AMOR PREMIADO, COMEDIA DE, EL. Procedencia: TITULILLO DE FINAL DE OBRA EN LA PARTE 10:
FIN DE LA COMEDIA DEL PODER VENCIDO, Y EL AMOR PREMIADO, Y DE LAS DOZE CONTENIDAS EN ESTE LIBRO
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: Sí
Parte
Parte X (1618)
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 31.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XXVII
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. VIII.
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. X, 3.
Observación: La edición de El poder vencido y amor premiado incluida en Comedias de Lope de Vega, Parte X, 3, publicadas por el grupo Prolope, corre a cargo de Jorge Checa.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Couderc, Christophe. "Refundición de refundiciones: Dom César d'Avalos de Thomas Corneille (1674) y la Comedia española". Criticón. núm. 72. p. 125-142. 1998.
Nota: Sobre esta comedia de Lope como un posible hipotexto de L’heureuse Constance (1633) de J. Rotrou.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1610-1615, probablemente 1614?
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 376.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 3287
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 376.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Observación: Acompañamiento Real
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Tiempo indeterminado
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: Ardea. [Italia]. Europa. Espacio: casa; playa; campo.
Acto 2
Topónimo: Belflor. Europa. Espacio: palacio; puerta de palacio; jardín; camino.
Topónimo: Ardea. [Italia]. Europa. Espacio: casa.
Acto 3
Topónimo: Belflor. Europa. Espacio: palacio.
Topónimo: Ardea. [Italia]. Europa. Espacio: casa; camino; extramuros de la aldea.
Duración
Acto 1: 1 día (aprox.)
Acto 2: 1 día (aprox.)
Acto 3: 1 día (aprox.)
Género
Género principal:
- Comedia > universo de irrealidad > libre invención > palatina.
Extracto argumental
Acto 1
El viejo Fabricio, que se encuentra junto con el villano Ginés y un criado, divisa desde su casa la llegada de su sobrino Roberto, príncipe de Nápoles, el cual llega a la aldea con su hermano, el conde Fabio. Este último es para el viejo el más querido, pues se crió con él y por ello piensa en él no tanto como un invitado, sino como un hijo: Perdonad, Conde, que â vos, / como hijo no he de hazeros / cortesia. De esta manera, Fabricio los espera con el espíritu humilde de un aldeano que ha huido de los atropellos cortesanos y, a la vez, se siente abrumado porque desea halagar a la comitiva y que ésta no se encuentre tan lejana de los lujos propios de la Corte. Fabricio, que planea con Ginés y su criado un agasajo propio de tan insignes huéspedes, organiza una fiesta de bienvenida que incluye una comedia de Guillén.
El recibimiento se ve sorprendido por la llegada de la hermosa Celia, hija de Fabricio, junto con su criada Flora. La joven produce en el conde Fabio un gran desasosiego porque él, que había vivido cuando era niño con su tío Fabricio, siempre había estado enamorado de su prima. En un parlamento a solas con ella le descubre su amor y en ese instante repara en que su hermano Roberto les está observando y también se detiene en la belleza de la dama. Celia disimula el interés que ha causado en el Príncipe, haciendo creer al Conde que son sus celos los que le producen esas visiones de atención de cualquier hombre sobre ella. Sin embargo, el Príncipe sí ha quedado enamorado de su hermoso talle y de su soberbio rostro y, sin cuidado alguno, manifiesta la satisfacción que le produce la presencia de la joven.
Cuando Celia se retira, también lo hace el Conde pidiendo disculpas por ausentarse para poder reconocer la morada que le había visto crecer; una vez librado de las voces de la casa, le confiesa a su criado Colín las sensaciones amorosas que vislumbró desde los ojos de Celia, muchacha con quien había sido criado, y el malestar que siente por la situación, sobre todo si su hermano decide quedarse más tiempo en casa de Fabricio.
Por otro lado, los villanos Fineo, Florente y Belardo comentan con regocijo, junto a Flora, los juegos realizados en la playa con rocines saltando vallas. Estos esparcimientos fueron solicitados por Fabricio para el recibimiento de los insignes huéspedes. Flora no consigue resolver cuál de los tres villanos es merecedor de la cinta roja que lograría como premio el ganador.
El príncipe Roberto y su hermano, el conde Fabio, mantienen un largo parlamento sobre la reacción de amor que Celia ha causado en el primero: el Príncipe insiste en que es tan elevado el grado de perfección de la joven, que ha provocado en él sentimientos de pasión hasta entonces desconocidos. El conde Fabio, fingiendo y con intención de desanimar a su hermano, desmerece la hermosura de Celia, casi con signos de desprecio, lo que provoca una mayor insistencia del Príncipe por convencer a Fabio sobre la extremada belleza de su prima. Llega Celia y el Príncipe se ausenta con la palabra de honor de su hermano de ayudarle en su empresa amorosa; sin embargo, a pesar de lo prometido, Roberto no confía en Fabio, pues sospecha alguna intención oculta, por lo cual se mantiene alerta.
Una actitud de disimulo envuelve al conde Fabio, quien finge hacerle el favor al príncipe Roberto, su hermano, de confesarle su amor a Celia, aunque en realidad lo hace para probar los sentimientos de su prima, quien se enoja y se va. Esta declaración está siendo vista por el Príncipe, que está escondido escuchando. Roberto sale y conversa con su hermano Fabio con altivez porque se ha dado cuenta de la farsa de su pariente. Entonces, en un alarde de poder, fabula y miente a Fabio diciéndole que ya ha concertado con Fabricio su matrimonio con Celia, desigual por ser ella pobre pero igual en nobleza y sangre. Para alejar al rival del campo de batalla amoroso arguye que tiene un problema que debe ser resuelto. Así, le cuenta a su hermano que él estaba prometido con Estela, hermana del duque Alejandro de Belflor, pero como ahora se casará con Celia por amor, no puede cumplir la promesa. Sin embargo, como no desea quedar como un engañador pide al Conde que vaya a ver a Alejandro, que le entregue prendas y tierras y que se case con su hermana en su lugar. Ante la estupefacción de Fabio, insiste en que Celia está de acuerdo y que deberá partir esa misma noche.
Una vez ido Fabio, Celia sale, a tiempo de escuchar las palabras del Príncipe: no gozará el Conde a Celia.... Intrigada, pregunta a Roberto qué quería decir y este le miente, contándole que Fabio marcha para casarse por amor con la hermana del duque Alejandro. Despechada, Celia acepta la propuesta de matrimonio de Roberto.
Durante las fiestas en honor del Príncipe, este confiesa a Fabricio que sufre de amor por una aldeana. Fabricio hace un parlamento en alabanza de la aldea, tras lo cual Roberto le confiesa que es Celia su amada, y con gran regocijo y alboroto llegan los labradores Fineo, Florente, Belardo y Flora, bailando y cantando. La situación de alegría culmina con la entrega de un regalo a cada uno de los pastores de manos del Príncipe.
Antes de que el conde parta para Belflor en compañía de Colín, Celia va a despedirle y a recriminarle que, al casarse con Estela, la haya obligado a prometerse ella con el Príncipe como venganza. Finalmente, se dan cuenta de que el Príncipe los ha engañado a los dos y deciden hacerle frente y mantenerse fieles el uno al otro. No sabiendo cómo eludir los compromisos adquiridos, Fabio pide consejo a Colín, quien les proporciona un plan: en Belflor, Fabio y Colín intercambiarán sus identidades, de manera que Colín se haga pasar por conde. Allí, hará tantas necedades que Estela llegue a aborrecerlo, de modo que, libre ya Fabio del compromiso de matrimonio, podrán volver a la aldea, donde recogerán a Celia –quien mientras tanto deberá rechazar decididamente las propuestas del Príncipe- y huirán a España, Flandes o Inglaterra, fuera del alcance del príncipe Roberto. Satisfechos con la traza, Fabio y Celia se juran fidelidad y se separan.
Acto 2
Abren el segundo acto el duque Alejandro y su hermana Estela, ambos pendientes de una carta que han recibido de parte del príncipe Roberto; la misiva explica que no podrá cumplir su compromiso de matrimonio con Estela porque le ha sido forzoso aceptar el casamiento con su prima Celia. Sin embargo, a pesar de lo ocurrido no quiere causar ningún agravio al Duque, por lo que será su hermano Fabio quien llegará pronto a Belflor para sustituirle en los esponsales.
De esta manera, el conde Fabio, vestido de criado, y Colín, disfrazado de conde, llegan a Belflor. La rudeza que muestra Colín simulando ser conde, sorprende extremadamente a Estela, y una vez que se queda a solas con el falso criado, es decir con Fabio, le confiesa su extrañeza por los modales tan toscos del Conde. No he visto yo, / bestia mas profunda, y rara. / Toda la conversacion, / fue de mulas, y de orejas.
Así, con la excusa de padecer un mal de amores, Estela pide al falso criado (Fabio) que vaya a la reja por la noche para entretenerla, quedando en evidencia que la joven se siente más atraída por el conde vestido de criado, que por el criado vestido de conde. A continuación se producen escenas de risas protagonizadas por los criados.
Mientras tanto, en Ardea está a punto de desencadenarse un nuevo conflicto. Celia se encuentra apenada por la ausencia de su amado Fabio; esta tristeza se agudiza cuando Camilo, criado de Roberto que finge venir de Belflor, le cuenta que el conde Fabio se ha casado con la hermana de Alejandro. Celia cree la artimaña del Príncipe y ante las proposiciones amorosas de este, le confiesa su amor por Fabio y le pide tiempo para poder olvidar su amor por él. Roberto, para acelerar el matrimonio de Fabio con Estela, manda a Camilo que parta hacia Belflor y le cuente a Fabio que Celia se ha casado con él. Se produce así un doble engaño sin que los protagonistas y primos, Celia y el conde Fabio, lo sepan: ambos sufren porque creen que el otro ha contraído matrimonio rompiendo el juramento hecho.
En Belflor es de noche cuando Colín y Fabio están en el jardín delante de la reja, mientras Estela permanece en el balcón. El conde Fabio, haciéndose pasar aún por criado, conversa con Estela, mientras Colín, el supuesto conde, sigue dando muestras de su grosería. De repente el Duque llega con su criado Lisardo, y, viendo gente al balcón de su hermana, mueve una pendencia en el transcurso de la cual Fabio hiere a Alejandro y huye. Alejandro manda prender al supuesto conde, es decir a Colín. Fabio se reúne con otro de sus criados, Tirso, quien le anima a huir; Fabio se resiste pues no quiere dejar a Colín preso. En esto se encuentran con Camilo que llega de Ardea y le cuenta al Conde que Celia se ha casado con el Príncipe Roberto. Fabio, desconsolado, se queja de la falta de firmeza de Celia, que ha sucumbido al poder de Roberto, y recuerda las palabras de Celia que hacen alusión al título de la comedia: Tú verás, mi Fabio amado,/ el amor premiado,/ tu veras, Fabio querido,/ el poder vencido.
Acto 3
El tercer acto comienza con el príncipe Roberto y su criado Camilo cuestionándose la prisión del Conde, ya que Camilo lo vio libre la noche que le mintió sobre la boda entre Celia y Roberto. Mientras tanto, Fabricio invita a su hija a que reflexione sobre su enlace con el príncipe Roberto, ya que este matrimonio le proporcionaría la titularidad del reino de Nápoles. Sin embargo, Celia, aún enamorada de Fabio, mantiene su negativa a casarse con Roberto, a pesar de que dicha decisión turbe los deseos de su padre, quien la acusa de creer en vanas quimeras; ella en su interior sabe que el Conde no está preso. A su vez, Roberto se siente más contrariado porque ningún intento ha funcionado con el objeto de su amor, así que amenaza con volver a Nápoles porque no quiere que Celia sea reina en contra de su voluntad.
Como emisario de un nuevo plan, Ginés trae una supuesta carta del Conde para Fabricio, mensaje que en realidad está escrito por Camilo. La carta explica su compromiso amoroso con Estela y demuestra su alegría por el matrimonio de Roberto y Celia, a la que según declara, ya quiere como una hermana. Celia, cayendo en el engaño, queda sorprendida y dolida por la reacción de su amado Fabio, rindiéndose a los deseos de matrimonio de Roberto. De esta manera, comienzan los preparativos para la celebración de la boda, a la cual se integra una escena de pastores.
Mientras tanto en Belflor, Alejandro y Estela dudan acerca del matrimonio del príncipe Roberto y Celia, argumentando que en Nápoles se murmura la ausencia de la esposa del Príncipe, en el supuesto caso de que se hubiese casado. Por otra parte, Alejandro está cada vez más ofendido con Roberto por haber enviado a un personaje tan zafio como el supuesto conde para casarse con su hermana. En este momento Lisardo, criado del duque Alejandro, trae un papel del Conde, que en realidad es Colín, en que se queja de las condiciones de su prisión; el Duque, compadeciéndose de él, decide sacarlo de prisión y darle de comer. Colín, como falso Conde, vuelve a protagonizar una escena cómica salpicada de giros lingüísticos rústicos. Mientras el verdadero conde Fabio, disfrazado de criado y acompañado por Tirso, va de camino hacia la aldea Ardea, con el fin de encontrar a la amada Celia. En la entrada de Ardea se encuentran con Flora, Fineo, Llorente y Belardo, los cuales llevan una guirnalda de flores que han preparado para las nupcias de Roberto y Celia y se pelean por ver quién de ellos la entregará. Fabio aparece ante ellos, con harina por la cara para disimular su identidad, y descubre por medio de los villanos que la boda se celebrará ese mismo día. Impresionados por su belleza, los villanos deciden que sea Fabio, a quien creen tan humilde como ellos, quien entregue la guirnalda a la novia. Al poco aparecen Fabricio, Roberto y Celia, y los villanos se les acercan haciendo fiesta. Fabio se acerca con la guirnalda a Celia y le habla aparte. Cuando los villanos cantan los versos que Fabio les ha enseñado (Tú verás, Siluio querido/ el poder vencido, tú verás mi Siluio amado/ el amor premiado), Celia reconoce a su amado. Cuando ambos empiezan a reprocharse mutuamente su falta de fidelidad, se dan cuenta de que los dos han sido engañados por Roberto y se reafirman en su amor.
Estando en esto, entra Camilo y anuncia que el duque Alejandro se dirige hacia Ardea con tres mil hombres para vengar el agravio que piensa haber recibido de Roberto al enviarle un hermano loco para ser esposo de su hermana. Aprovechando el alboroto que se produce, Celia y Fabio huyen juntos mientras Roberto y Fabricio se refugian en una torre. Alejandro y Estela llegan a la torre, en lo alto de la cual está Roberto, y lo acusan de haberlos agraviado. Roberto, confundido ante las acusaciones relativas a su hermano, pide garantías para bajar de la torre y aclarar lo sucedido. Para demostrar sus afirmaciones, Alejandro hace venir al supuesto conde y Colín, al ver el engaño descubierto, confiesa la triquiñuela. Estando en esto, llegan soldados de Alejandro que llevan presos a Fabio y Celia, a los que capturaron cuando huían por los montes. Fabio revela su identidad y Roberto muestra intención de matarlo, aunque es frenado por Alejandro, que exige al Príncipe que se case con su hermana. Roberto acepta y renuncia a Celia a favor de su hermano. Hechas las paces entre todos, Alejandro hace merced de veinte mil ducados a Colín, quien concluye que en sucesos tan varios, / da fin el poder vencido / y nunca el amor premiado.