PARAÍSO DE LAURA Y FLORESTAS DEL AMOR, Comedia nueva, EL
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
Ver / Ocultar secciónTítulo
Título: PARAÍSO DE LAURA Y FLORESTAS DEL AMOR, Comedia nueva, EL. Procedencia: Manuscrito de Melbury House
Título: PARAÍSO DE LAURA Y FLORESTAS DE AMOR, EL. Procedencia: MB, posiblemente por error
Observación: En los catálogos de Medel y Huerta aparecen El paraíso de Laura y Florestas del amor como dos obras anónimas distintas (CR, p. 482, habla sólo de Huerta, y la N. Acad. VIII, pp. xxvi-xxvii, dice que está también en Medel).
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría dudosa
Observación: Para MB "La comedia probablemente no es de Lope" (p. 527).
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No
Parte
No presente en la colección de Partes de Lope de Vega
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Melbury House, Biblioteca privada (Reino Unido)
Ref. bibliográfica: M. Presotto: Le commedie autografe di Lope de Vega. Catalogo e studio. Kassel, Edición Reichenberger, 2000. 507-508.
Nota: Manuscrito fechado 1680
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. VIII.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Donnell, Sidney. Clothes make the man: Transvestism or the re-dressing of masculine identity in Spanish Golden Age and colonial theatre. Pensilvania: University of Pennsylvania. 1994.
- Stroud, Matthew. "Feminizing the Enemy: Imperial Spain, Transvestite Drama, and the Crisis of Masculinity". Bulletin of the Comediantes. núm. 1. p. 209-211. 2005.
Nota: vol. 56.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1625?
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 605.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 2995
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 526.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Época contemporánea
Nota: Corte en Madrid
Marco espacial
Jornada 1
Topónimo: Madrid. [España]. Europa. Espacio: casa de don Fernando.
Topónimo: Zaragoza. [España]. Europa. Espacio: quinta en las afueras, que es la casa de Laura; prado.
Jornada 2
Topónimo: Zaragoza. [España]. Europa. Espacio: quinta en el campo; interior y exterior de la casa de Lauraen las afueras de la ciudad.
Jornada 3
Topónimo: Zaragoza. [España]. Europa. Espacio: interior y exterior de la casa de Laura en las afueras de la ciudad; bosque.
Duración
Jornada 1: 1 día
Jornada 2: 1 día
Jornada 3: 1 día
Género
Género principal:
- Comedia > universo de verosimilitud > urbana.
Extracto argumental
Jornada 1
En Madrid, don Fernando, caballero que acaba de volver de Flandes después de seis meses sirviendo al rey en la guerra, le cuenta apesadumbrado a su criado Camarón cómo, justo cuando consigue un hábito y fortuna dados por el monarca en Aranjuez, se presenta en casa de su amada para avisarla de su regreso y se la encuentra muerta. Pese a la desesperación de su amo, que ha pensado incluso en poner fin a sus días, Camarón intenta convencerlo de que es una buena noticia, pues no le conviene atarse tan pronto y poder disfrutar de la vida y del amor. Sin embargo, don Fernando le hace callar y le comunica que ha decidido marcharse a Italia, aunque debe pasar dos días en Alcalá para cumplir con una obligación de Laura, que así / se llamó el ángel bello. Ante el estupor del criado, que no quiere salir de la Corte, don Fernando cree que es lo mejor: Por olvidar mis pesares, / salgo de la Corte huyendo; / el mejor remedio ha sido / siempre el poner tierra en medio.
Por su parte, ya lejos de Madrid, Laura, la joven supuestamente muerta, se lamenta ante su criada Fenisa que la codicia de su padre la haya apartado del amor de don Fernando: en realidad, su muerte fue una impostura urdida por el padre de la joven, que de esa manera se deshacía del caballero, al que consideraba pobre, y dejaba vía libre a otros dos pretendientes que sí le interesaban por su riqueza. Una vez engañado don Fernando, su padre la sacó de Madrid y la llevó cerca de Zaragoza. Fenisa la calma asegurándole que, a pesar de la treta, si don Fernando / te ama y te desea, / él vendrá a buscarte, y le aconseja que se divierta en la floresta. Ante las dos mujeres llega Ludovico, el padre, para anunciar la inminente llegada de los dos pretendientes, el conde de Lebrija y de la Quinola, que viene desde Zaragoza, y Juan Espínola, desde Génova. La visita de ambos es breve, se presentan ante la dama y ésta los recibe con frialdad. Cuando su padre los despide y, de vuelta, le pregunta a su hija por cuál se inclina, Laura le pide tiempo para pensarlo y licencia para ir a meditar a la floresta.
Ese mismo día don Fernando, que se ha perdido por el bosque, tropieza por casualidad con Laura, que se estaba bañando. Sin salir de su asombro, el caballero empieza a seguir a la dama, que huye temerosa hasta que lo reconoce y le explica lo ocurrido, que su padre tiene dos pretendientes y que no son prudentes estos encuentros. Finalmente, le dice que se esconda en una casa del bosque, cuyas llaves le traerá un criado, y que se verán esa misma noche.
Jornada 2
Don Fernando, ya instalado en la casa que Laura le ha indicado, recibe a Camarón, que llega del bosque molido por los trotes del caballo; mientras éste le cuenta que ha perdido la maleta, aquél le comunica que ha visto a Laura viva y que todo fue un engaño de su padre. La llamada de un criado de la joven los interrumpe y ambos salen a su encuentro.
Por su parte, Laura conversa con Fenisa sobre lo sucedido en el bosque, cuando Ludovico las interrumpe airado y, tras mandar salir a la criada, recrimina a su hija que ponga en peligro su honor, pues ya sabe que don Fernando ha llegado hasta el lugar. Pese al lamento de Laura, el padre le obliga a que tome una decisión pronto respecto de los dos pretendientes, a los cuales ha citado en la casa. Ambos galanes llegan y declaran delante del padre su amor a la joven, pero ella no les corresponde con sus palabras. En ese momento entra Fenisa con una carta de un caballero que pide entregársela a Ludovico. Éste le hace pasar y resulta ser Camarón disfrazado, al cual reconocen las dos damas, pues el criado está cumpliendo con el plan que urdieron Laura y don Fernando la noche pasada. Entrega la carta y, tras leerla, Ludovico lo recibe en su casa como sirviente de Laura, pues llega con referencias de un amigo del padre. Camarón entonces cuenta cómo sirvió a un fraile y cómo lo despidieron por culpa de los arañazos que un mono le propinó al religioso al sentarse para hacer sus necesidades; a todos les cae en gracia el criado por su aspecto y lo que habla. Como los pretendientes comienzan de nuevo a ensalzar la belleza de Laura y a declarar su perdido amor, Camarón se une a ellos y parodia sus alabanzas al relacionar las virtudes de Laura con la comida. Ludovico pone fin a la reunión despidiendo a los galanes y emplazándolos hasta la decisión de su hija, y mandando a Camarón a una quinta cercana, justamente donde están ya instalados don Fernando y él.
Al irse todos, Camarón habla con Fenisa, la criada de Laura. Ambos se sorprenden de que la casualidad les haya juntado de nuevo, ya que habían sido pareja en Madrid. Camarón queda con su amada en aprovechar una carta que le ha entregado Laura para don Fernando, para engañar a uno de los pretendientes, a Espínola el genovés, y casarse ellos gracias al dinero de las albricias. Camarón logra con el engaño de la carta una cadena, sin embargo Tostón, el criado del pretendiente, le pide una parte, a lo que Camarón se niega. Ante la negativa, Tostón decide ir a buscar a Silverio, criado del otro pretendiente, para asaltar a Camarón y robarle. No obstante, Camarón quiere exprimir al máximo sus recursos y pretende utilizar de nuevo la falsa carta, recuperada en un descuido de las manos del pretendiente, para engañar al conde, al otro pretendiente, y sacar más dinero.
Ese mismo día por la noche, en ronda nocturna, don Fernando trata su amor con Laura. Laura se extraña de que su criada no le haya entregado su carta. En ese momento, llega Espínola disgustado por haber perdido la carta. Cuando ve que hay otra persona en el balcón, se pone en guardia. Lo mismo sucede con el segundo pretendiente, el conde, que aparece atraído por la carta. Laura, al ver gente, se va del balcón. Por culpa de la oscuridad, se producen una serie de confusiones que hacen que los dos pretendientes luchen contra Fernando sin saber quién es. Es el padre de doña Laura el que tiene que salir en su defensa por estar en minoría, desconociendo también de quién se trata. Los pretendientes huyen y don Fernando opta por no confesar su nombre al padre de Laura, aunque le perdona el daño que le ha causado antes de irse. Ludovico, el padre de Laura queda agradado por el valor del desconocido.
Jornada 3
Al día siguiente, Laura está en su casa, disgustada con su padre porque éste ya sabe que don Fernando la ronda de nuevo. El padre se ha enterado al encontrarse la maleta que don Fernando había perdido en el bosque, con el hábito y el decreto del rey en que otorga mil pesos por año al caballero por los servicios prestados. Su criada Fenisa le confiesa a Laura que parte de culpa de lo sucedido la noche anterior es de Camarón, que ha estado intentando hacer negocio con la carta. Llorando porque el plazo en que debe dar una respuesta a los pretendientes y a su padre está próximo a expirar, Laura se encuentra con Camarón y cuando el criado le ofrece su ayuda, la dama le pregunta qué ha hecho con su carta. Camarón la calma, alega que el plazo dado por su padre no expira hasta las diez de la mañana siguiente y la convence de que las intrigas con la carta juegan en su favor ya que los dos pretendientes ahora se encuentran enemistados entre sí.
Tras irse Camarón, que queda espiando tras el paño, llega el padre de Laura, que la obliga a elegir. Laura sostiene que lo de la noche anterior no tiene que ver con ella y que ya ha enviado una carta al hombre con el que se quiere casar. Esto alegra al padre, aunque por poco tiempo. Los dos pretendientes están en la casa reclamando con sus espadas ser los dueños de la misiva. El padre tercia en la pelea y sostiene que la única que puede responder quién es el verdadero dueño de la carta es Laura. Los pretendientes, que siguen sin fiarse de nadie, deciden vigilar la casa por la noche.
Por su parte, Camarón se queja en un monólogo de que Silverio y Tostón le han robado finalmente el dinero conseguido con el engaño de la carta, y de que, además, su amo se ha enojado con él por la supuesta pérdida de la carta de Laura. Sin embargo, Camarón se resuelve a actuar para lograr la unión de Laura con don Fernando.
Ya de noche, don Fernando espera en un bosque cercano las doce de la noche, hora a la que Camarón lo ha citado en casa de Laura. Sin embargo, al conde lo ha citado a las diez y a Espínola a las once; los pretendientes creen que Camarón actúa en su favor y creen también engañar al rival.
Por su parte, Camarón habla con Fenisa para que prevenga a su ama que ha dejado encerrados a Silverio y Tostón en sendas habitaciones de su casa, tal y como han planeado para resolver el enredo amoroso. Fenisa le entrega las llaves al criado, y éste abre al conde, al cual le entrega, aprovechando la oscuridad, a Tostón, criado de Espínola, vestido de mujer; al instante llega Espínola y Camarón le entrega a Silverio, criado del conde, vestido de mujer también. Emparejados cada uno de los pretendientes con el criado de su enemigo, a los cuales les ha aconsejado que se resistan a los requiebros amorosos para hacer favor a sus respectivos amos, se meten cada pareja en una habitación distinta.
Cuando Laura sale en busca de don Fernando, el viento cierra la puerta de la casa, el caballero se queda fuera y el padre de la dama se despierta sobresaltado y sale medio desnudo espada en mano. Cuando don Fernando irrumpe en la casa, Ludovico se enfrenta a él con la espada, e inmediatamente acude el conde a ver qué sucede. Ludovico le dice que don Fernando se ha llevado a su hija, pero el pretendiente lo desmiente y le afirma que está con él. Ambos se van, mientras Fenisa le reprocha a don Fernando su tardanza y le pide que se marche porque Laura ha salido en su busca. De vuelta al interior, el conde y Espínola descubren el engaño de Camarón, al haberles entregado a los criados haciéndoles creer que se trata de Laura.
En el exterior de la casa, don Fernando y Laura se han encontrado y se declaran su amor, pero su felicidad se ve truncada por la llegada de los pretendientes y del padre, que, juntos, atacan al caballero. No obstante, Laura amenaza con dejarse matar y los pretendientes se ponen de su parte para perplejidad de Ludovico, que se ve solo. Es entonces cuando el padre le pide explicaciones a Laura sobre el destinatario de la carta, y ella contesta que iba dirigida a Fernando, pero que Camarón quiso engañar a los pretendientes con ella. Al final, Camarón confiesa lo ocurrido con la carta y el padre de Laura acaba perdonando el atrevimiento del conde y del genovés y cediendo al matrimonio de su hija con don Fernando, pues ya ha visto que lleva la cruz de Santiago al pecho.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: Medel, en su catálogo, cita dos comedias anónimas y diferentes entre sí, una titulada El paraíso de Laura y la otra Florestas de amor. No se sabe nada de ellas.
Se trata de una obra destacable, bien construida, con una estructura temporal de día por jornada. Es reseñable el hecho de que se especifique en acotación el uso de tres puertas diferentes (sólo en otra ocasión Lope utiliza este matiz): (...) Quedando Camarón solo, se pone en la puerta de en medio y, entreabierta, asoma la cabeza, y sale el Conde. Y advirtiéndose que a los dos lados ha de haber dos puertas, a cada uno la suya. Se podría suponer que el personaje asoma la cabeza por la cortina del hueco de las apariciones, pero el adjetivo entreabierta hace sospechar que se trata de una puerta y no de un paño. Más adelante, quedará constatado en otra acotación que esta puerta es real: El postigo de en medio, con el aire, se cierra de golpe. Sin embargo, el paño también es utilizado en esa misma jornada, así que parece creíble la teoría de que existiera una puerta real con una cortina por delante de ella que se podía usar para esconder personajes que escuchan conversaciones: Vase Camarón y se queda al paño escuchando, y sale Ludovico. Las puertas laterales, además, sirven en la primera jornada como decorado de jardín: Éntrase Don Fernando, y por la puerta del otro lado, que una y otra han de estar en forma de jardín, sale Laura, destocada, en manteo, con ropa de levantar y sin chapines. Esta última acotación es un buen ejemplo de lo que sería un desnudo femenino de la época en escena. Interesa sobre todo los detalles del pelo sin toca y los pies sin zapatos. Si esta aparición de la mujer casi desnuda en escena habría creado expectación en el espectador, no se queda atrás el hecho de que también aparecieran dos hombres vestidos de mujer, sólo que, en esta ocasión, en vez de ser un recurso sensual, se trata de una escena cómica: Abren la puerta de un lado y por ella sale Camarón con Tostón, criado del genovés, vestido de mujer.
Hay, además, dos cuentos jocosos en boca del gracioso: el de un fraile que tenía un mono que le atacó mientras estaba en el baño y el de una pareja, donde uno de ellos fue al baño y ella ya entendió cómo la quería.