SERVIR A SEÑOR DISCRETO, Comedia famosa de,
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: SERVIR A SEÑOR DISCRETO, Comedia famosa de,. Procedencia: Parte 11 (1618); manuscrito de la Biblioteca Palatina de Parma
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: Sí
Parte
Parte XI (1618)
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 32.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XXXI
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. XV (BAE, CCXLX).
Ref. bibliográfica: E. Hartzenbusch: Comedias escogidas de Lope de Vega. (4 volúmenes) (Integradas en la Biblioteca de Autores Españoles, vols. XXIV, XXXIV, XLI y LII. 4 volúmenes). Madrid, Rivadeneyra (BAE), 1853, 1855, 1857, 1860. IV (BAE, LII).
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. XI, 1.
Observación: La edición de Servir a señor discreto incluida en Comedias de Lope de Vega, Parte XI, 1, publicadas por el grupo Prolope, corre a cargo de José Enrique Laplana.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
- Servir a señor discreto, ed de Weber de Kurlat, Frida, Madrid, Castalia, 1975
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Gasparetti, Antonio. "Giovanni Battista Giraldi Cinthio e Lope de Vega". Bulletin Hispanique. núm. 32. p. 373--403. 1930.
Nota: Se ocupa también de las fuentes de la comedia.
- Grilli, Giuseppe. "Virtudes públicas y privadas en unas comedias de secretario". En: Actas de V Congreso Internacional de la Asociación Internacional Siglo de Oro: (Münster 1999). Christoph Strosetzki (ed.). Madrid/Frankfurt am Main: Iberoamericana; Vervuert. 2001. p. 663–670.
- Kohler, Eugène. "Lope de Vega et Giraldi Cintio". Mélanges 1945. II Études Littéraires. Faculté des Lettres, Université de Strasbourg. {Falta número revista}. p. 169-260. 1946.
Nota: El artículo estudia: El piadoso veneciano, Servir a señor discreto, La cortesía de España y El villano en su rincón.
- Peraita Huerta, Carmen. ""Mar de tinta". Espacios femeninos en la venta de libros y pliegos de cordel en la comedia de Lope de Vega". Gorsse, Odette; Serralta, Frédéric. "El Siglo de Oro en escena". Homenaje a Marc Vitse. Toulouse: Presses Universitaires du Mirail; Consejería de Educación de la Embajada de España en Francia. 2006. p. 767–778.
- Schaeffer, Adolf. Geschichte des spanisher Nationaldramas. Liepzig: Brockhaus. 1890. 2.
Nota: Se ocupa también de las fuentes de la comedia.
- Trambaioli, Marcella. "‘Amor con amor se paga’, ovvero la fortuna di una massima petrarchesca nel teatro del Siglo de Oro (Lope e Calderón)". La penna di Venere. Scritture dell’amore nelle culture iberiche. Atti del Convegno AISPI (Firenze 15-17 marzo 2001). Eds. D. A. Cusato y L. Frattale. Messina: Andrea Lippolis. 2002. p. 339-349.
Nota: Sobre: La quinta de Florencia, El príncipe perfecto segunda parte, Servir a señor discreto, La dama boba.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1610-1615, probablemente 1610-1612
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 268.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 2881
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 66.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Época contemporánea
Nota: Se alude a Felipe III
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: Sevilla. [España]. Europa. Espacio: hospedaje, casa de doña Leonor, calle.
Acto 2
Topónimo: Sevilla. [España]. Europa. Espacio: casa de doña Leonor, hospedaje.
Topónimo: Madrid. [España]. Europa. Espacio: prado, casa de don Diego de la Cerda.
Topónimo: Córdoba. [España]. Europa. Espacio: hospedaje.
Acto 3
Topónimo: Madrid. [España]. Europa. Espacio: hospedaje, exteriores, casa del conde de Palma, calle.
Duración
Acto 1: Número indeterminado de días
Entreacto 1 a 2: 6 meses
Acto 2: Número indeterminado de días
Entreacto 2 a 3: Número indeterminado de días
Acto 3: Número indeterminado de días
Género
Género principal:
- Comedia > universo de verosimilitud > urbana.
Extracto argumental
Acto 1
Don Pedro, hidalgo de Madrid, se está gastando en Sevilla toda su herencia al pretender a una dama que se le resiste, doña Leonor, hija de un comerciante indiano muy rico. Comienza la obra con una alabanza de Sevilla por parte del caballero que se convierte en una alabanza comparativa de su amada respecto a la ciudad. Después, en un diálogo con su criado Girón, refiere sus antecedentes: nacido en Madrid, hidalgo de mediana calidad, heredó la mediana hacienda de sus padres y decidió, tras dejar sus estudios, salir a ver mundo. Llegado a Sevilla, conoció a doña Leonor y se enamoró de ella. El criado intenta hacerle ver que su pretensión de casarse con Leonor es descabellada, siendo él más pobre que ella y además forastero en Sevilla.
Mientras están en esto, llega carta de Leonor hasta el hospedaje en respuesta a una misiva de amor que le había enviado el caballero. En el escrito, la muchacha le rechaza con energía, lo que humilla de tal forma al joven que, para desquitarse, miente al emisario diciéndole que él en Madrid es una persona de muy buena posición y que es ella quien más pierde al rechazarlo. Más sobrio, Girón tranquiliza a su amo y le explica que él conoce el secreto para conquistar a una dama, que no es otro que enamorar a la criada, en este caso a Elvira, esclava mulata de doña Leonor.
Mientras tanto, en casa de doña Leonor, Elvira, cautivada por la buena presencia de don Pedro, intenta persuadir a su señora de que acepte las atenciones del caballero. Doña Leonor, sin embargo, se mantiene inflexible en su rechazo. Además, el padre de Leonor la quiere casar con un rico comerciante que viene a pedirla en matrimonio. Así, se cierran todas las posibilidades del otro pretendiente. Sin embargo, es este mismo impedimento el que se pone de parte de don Pedro en su camino hacia el corazón de Elvira.
Mientras Girón intenta ganarse a Elvira tras introducirse en la casa disfrazado de poeta ciego que vende pliegos, doña Leonor se encuentra con que su prometido, don Silvestre, es un viejo y rico capitán y comerciante, al cual repudia. Es tanto el desagrado que le provoca este hombre que su criada, totalmente embelesada con las zalamerías y carantoñas de Girón (que le ha confesado la verdadera intención de su visita, pero le ha mentido en cuanto a la situación económica de su amo), lo tiene muy fácil para convencerla de que acepte a don Pedro. Tan sólo le entrega el collar y la carta que le había enviado por medio de Girón y doña Leonor decide hacerle caso. La dama manda a Elvira como mensajera hasta el hospedaje del caballero con una misiva en la que le pide que la salve de un matrimonio que no desea. El hidalgo, lleno de una alegría ciega, no lo piensa dos veces y acuerda acudir esa noche a casa de doña Leonor para entrevistarse con ella secretamente. En pago de sus servicios da a Elvira doscientos doblones y una cadena.Cuando Girón le reprocha que gaste tan alegremente ese dinero heredado, no ganado con su propio esfuerzo, don Pedro alega que su trabajo fue esperar a que su padre muriese.
Mientras tanto, en casa de Leonor esta habla con su criada, que le cuenta su encuentro con don Pedro. Al ver los regalos que el hidalgo ha hecho a Elvira, doña Leonor llega a la conclusión de que debe de tratarse de un gran caballero.
Poco después, los dos hombres aparecen por casa de la dama en apuros. Girón requiebra a Elvira con descaro y doña Leonor los hace pasar a escondidas hasta la habitación de la criada.
Acto 2
Han transcurrido seis meses y en ese tiempo don Silvestre, el viejo comerciante prometido de doña Leonor, ha estado de viaje. A su vuelta, doña Leonor reniega de él poniendo como excusa la larga ausencia. Su padre habla con el prometido y le pide paciencia para reconquistar los favores de su hija. Lo que desconoce el padre es que la muchacha lleva ese medio año de relaciones ocultas con don Pedro.
Por su parte, don Pedro comenta con su criado que, por querer mantener las apariencias de gran caballero, ha agotado toda su hacienda, a lo que su criado no puede más que recordarle sus advertencias en ese sentido. Aunque Girón le recomienda que cuente a Leonor toda la verdad –pues estando ella enamorada la aceptará- don Pedro prefiere mantener las apariencias y decide contarle alguna mentira.
Estando en esto amo y criado, aparecen en el hospedaje la dama y su criada Elvira. Doña Leonor cae desmayada cuando don Pedro le dice que se marcha de Sevilla. El hidalgo le cuenta que debe marcharse a Madrid para solicitar un hábito en una orden militar y que volverá enseguida. Girón aprovecha para sacarle a Elvira algo con que costearse el trayecto. Al principio, la mulata se lo toma a mal pero pronto las zalamerías del criado la ablandan y le cede lo que le reclama. Doña Leonor queda convencida de que lo mejor para casarse con don Pedro, es que éste consiga ese hábito y así presentarle como un buen pretendiente ante su padre.
La escena se traslada a Madrid donde el conde de Palma relata a don Diego de la Cerda unas justas en la ciudad de Sevilla y su enamoramiento de una bella dama de dicha ciudad que no es otra que doña Leonor. Los dos nobles deciden ir por la noche a pasear por el Prado.
Mientras tanto, tras vender el último regalo, don Pedro y Girón emprenden un viaje complicado hasta Madrid. En un hospedaje de Córdoba se tropiezan con un astrólogo que les predice un futuro diferente a cada uno: al hidalgo le vaticina que su bien estará en un puerto y al criado le pronostica que su sangre será ajedrez. Ambos se quedan bastante sorprendidos por el misterio de las frases pero no se esfuerzan mucho en darles un sentido.
Mientras, en Sevilla, don Fernando, el padre de doña Leonor, se entera de la aventura amorosa de su hija y monta en cólera, amenazando incluso a su hija con la muerte. Don Silvestre, el pretendiente, que ha presenciado la escena, intenta calmarlo pero se marcha al comprobar lo inútil de sus intentos. Don Fernando, decidido a conocer la identidad de aquel que ha deshonrado a su hija, amenaza a la esclava Elvira con torturarla, ante lo cual ella confiesa toda la historia y asegura al padre de doña Leonor que el amante de su hija es un rico caballero madrileño. Al enterarse de que este caballero ha marchado a Madrid a recibir supuestamente el hábito de una orden militar, don Fernando queda satisfecho por la posibilidad de emparentar con tan alto personaje, por lo que decide partir con su hija hacia Madrid para encontrarlo.
Mientras, don Pedro, al llegar a Madrid, salva en una disputa por una dama en el Prado al conde de Palma del ataque de tres hombres. Éste le queda tan sumamente agradecido que le invita a su casa esa misma noche. El hidalgo empieza a albergar esperanzas de poder entrar al servicio de este importante noble y se pregunta si no será este el puerto del que le habló el astrólogo (pues Puerto Carrero o Portocarrero es el apellido del conde), a lo que Girón le contesta que servir a señor discreto / es gran bien.
Acto 3
Ya en Madrid, al padre de doña Leonor le cuesta bastante dar con don Pedro. Su sirviente Ludovico le cuenta que, tras haber encontrado en la calle a Girón, este se ha escabullido mediante la treta de dejarle esperando en una puerta de una casa mientras escapaba por la otra. Don Fernando se pregunta a qué puede deberse este comportamiento elusivo en un caballero principal como él cree que es don Pedro, a lo que Elvira responde que debe de ser porque el caballero tema que don Pedro venga a prenderlo por la deshonra de su hija.
En realidad, el hidalgo se oculta para que no se conozca su verdadero estado. Ahora es secretario del conde de Palma y vive con él en su residencia madrileña. Este nombramiento crea envidias en uno de los criados del conde, Gerardo, el cual trata con su señor sobre las virtudes de un buen secretario: saber cinco o seis lenguas, tener estilo elegante, frase fácil, habla grave, escribir divinamente, tener ejercicio y ciencia, ser leal... Cuando llegan al punto de la lealtad, el criado arremete contra don Pedro, y le dice al conde que se está viendo a escondidas con Felipa, su dama. El conde contrasta la información con su secretario y éste lo niega todo. Para defenderse, saca a relucir toda su historia de amor con la sevillana. El conde se dispone entonces a ayudar a su amigo y le cede su casa para que finja ante su dama que es suya. Este, agradecido por la merced, exclama: Dichoso quien sirvió señor discreto. Una vez se ha marchado don Pedro, el conde envía al sirviente celoso (como castigo sutil) hasta Córdoba con una nota para un tío suyo, el marqués de Priego, en la que le pide que consiga un hábito para don Pedro.
Con todo a su favor, don Pedro se atreve a presentarse ante doña Leonor para llevarla hasta su vivienda rodeada de lujo. Girón queda en el hospedaje esperando al padre de la dama y cuando éste llega, le acompaña hasta la casa del conde. Los criados fingen que el secretario es en realidad su señor y el padre se cree tanto la representación que, cuando llega el conde, le acoge como si fuera el huésped de su nuevo hijo. Es entonces cuando el conde se da cuenta de que la amada de don Pedro es la misma dama sevillana de la que él quedó prendado en su viaje a la ciudad andaluza.
Por dos veces, el padre de Leonor exclama con entusiasmo que no le importaría que su yerno fuera pobre ya que salta a la vista su verdadera nobleza. Y en verdad don Pedro muestra su nobleza de alma cuando, tras enterarse de que el conde se había fijado en Leonor en su viaje a Sevilla, se pone de rodillas para decirle que, si hace falta, el se irá a cualquier sitio para no interferir en su matrimonio. El conde rechaza la idea y, como señor discreto que es, termina explicándole a su sirviente que le ha pedido un hábito para que tenga el futuro resuelto.
La unión parece que va por buen camino hasta que, en el último momento, aparece el viejo prometido don Silvestre reclamando sus derechos con un notario. Había viajado hasta Madrid movido por el dinero de la dote que perdería al no casarse con la dama y en la calle se había enterado del enlace. Así el viejo Silvestre echa en cara a don Pedro ser sólo el secretario del conde y es el conde el que aclara la situación. Explica que es verdad que era su secretario, pero también matiza que ahora su estado es distinto ya que todo lo suyo es de él y dentro de poco ostentará el hábito de la orden de Santiago, como el conde mismo. Las pretensiones del viejo son calmadas con la promesa del conde de interceder por él en el Consejo. El padre de Leonor acepta encantado a don Pedro como yerno e incluso lo prefiere ahora que sabe que no es un gran caballero (que agora quiero a mi yerno / mucho más que le quería, / que rico fuera soberbio, / y pobre ha de ser humilde), mientras por su parte Elvira aprovecha para pedirle al conde la mano de Girón, que le es concedida. Es entonces cuando el criado, que ya se ve unido en matrimonio a la mulata, entiende el sentido del futuro que le predijo el astrólogo. Y es que sus hijos le saldrán blancos y negros como si fueran un tablero de ajedrez.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: Se citan los personajes de Sempronio y Celestina. Hay dos personajes de mulatos: la criada Elvira (la madre era Biafara, una casta de negros, y el padre de Lima) y el criado Girón, que también es mulato aunque no se dice abiertamente. Respecto a la escenografía, hay varias referencias al tipo de vestuario sevillano pero nada destacable en las acotaciones. Lo que más me llama la atención es el fragmento donde se comentan las artes adivinatorias y libros al respecto. Durante la conversación con el astrólogo salen nombres como los de Girolamo Cardamo (médico, matemático y adivino italiano de gran fama), Plinio y Tomás Moro (santo inglés). Hay otros nombres que no encuentro su verdadera procedencia o significado y que están por investigar: Juan Tisnerio y el Menino Luciano. Sobre los modos de adivinación, Lope apunta los siguientes: el rostro, las líneas de la mano y en el agua de las copa
Se baila la violilla.