RUISEÑOR DE SEVILLA, COMEDIA FAMOSA, EL



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: RUISEÑOR DE SEVILLA, COMEDIA FAMOSA, EL. Procedencia: Parte 17 (1621); copia manuscrita de la Biblioteca Palatina de Parma; copia manuscrita BNE; P2

Título: RUISEÑOR, EL. Procedencia: Final del Acto III

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II:

Parte

Parte XVII (1621)

Manuscrito

Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 32.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XLVII

Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca Nacional (España)
Ref. bibliográfica: Paz y Mélia, A.: Catálogo de las piezas de teatro que se conservan en el Departamento de Manuscritos de la Biblioteca Nacional. (La primera edición en: Madrid, Colegio nacional de sordomudos, 1899.). Madrid, 2ª edición, Blass, S.A. Tipográfica, 1934. 485.
Nota: Signatura mss. 14.972, letra del siglo XVII

Otras ediciones del siglo XVII

No consta

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. XV (BAE, CCXLIX).

*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria


- Boulard, Caroline. "Boccaccio and the Decamerón in Castilian and Catalan Literature". Revue Hispanique. núm. 41. p. 1-232. 1905.
Nota: vol. 12. Sobre la comedia en p. 118.

- Fernández Montesinos, José. "Contribución al estudio del teatro de Lope de Vega". Revista de Filología Española. núm. 9. p. 30-39. 1922.
Nota: Reed. con cambios en: Fernández Montesinos, José. "Contribuciones al estudio del teatro de Lope de Vega", en: Estudios sobre Lope de Vega, Salamanca: Anaya, 1969, p.83-99.

- Navarro Durán, Rosa. "Lope y sus comedias de enredo con motivos boccaccianos". Ínsula. núm. 658. p. 22-24. 2001.
Nota: Número especial de la revista titulado Teatro de Lope de Vega: géneros, escena, recepción. Habla de la inspiración boccacciana en El anzuelo de Fenisa, El ruiseñor de Sevilla, La discreta enamorada y añade La dama boba y El perro del hortelano.

- Ojeda Calvo, María del Valle. "A propósito de la estructura de una comedia bocacciana de Lope de Vega: El ruiseñor de Sevilla". Gentilli, Luciana; Londero, Renata. Emocionar escribiendo. Teatralidad y géneros literarios en la España áurea. Madrid-Frankfurt: Iberoamericana-Verbuert. 2011. p. 31-58.

- Rouane Soupault, Isabelle. "De cómo confesar el deseo o cuando las damas desdicen de su nombre". Cuatrocientos años del Arte Nuevo de hacer comedias. En: Actas selectas del XIV congreso de la AITENSO. Valladolid: Universidad de Valladolid. 2010. p. 917-928.
Nota: Sobre: El ruiseñor de Sevilla y La viuda valenciana.

- Wilson, Edward M.. "Ora vete, amor, y vete / cata que amanece". Estudios dedicados a Menéndez Pidal. núm. 5. p. 335-342. 1954.


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1603?-1608?, probablemente 1604?-1608?
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 62, 266, 594.
Nota: Aunque MB, en la p. 62, dan la fecha de 1603-08, en las pp. 266 y 594 la fechan entre 1604 -1608.

Dedicatorias

Obra dedicada al "Licenciado Francisco de Herrera Maldonado, canónigo de la Santa Iglesia Real de Arbas de León."

Cómputo de versos

Número: 2722
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 62.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Criados y lacayos
  • Músicos
  • Personajes computables

  • Adrián, [galán], [hermano de Lucinda], [hijo de Don Justino]

  • Aurelio, [criado de Justino]

  • [Criado de Adrián]

  • [Criado de Lucinda]

  • Don Félix [de Saavedra], [galán], [caballero de Lucinda], [protagonista]

  • Don Juan [de Salvatierra], [galán]

  • Dorotea, [dama protagonista], [prima de Lucinda], [amada de Riselo]

  • Fabio, [caballero], [padre de Lisarda.]

  • [Feliciano], [criado de Justino]

  • Gerardo, [criado de Justino]

  • [Jaco]

  • Justino [Veinticuatro], [padre de Adrián y Lucinda], [adinerado sevillano]

  • Leonicio, [criado de Justino]

  • Lucinda, [dama de don Félix, protagonista], [prima de Dorotea], [hija de don Justino], [hermana de Adrián]

  • Marinero

  • [Músico]

  • [Notario]

  • Pedro, disfrazado, disfrazado [marinero y paje de don Félix, protagonista]; que es [Lisarda], [hija de Fabio], [dama]; que actúa de [Dama tapada]. Nota: Su primera aparición es vestido de marinero.

  • Riselo, [caballero], [amigo de don Félix], [pretendiente de Dorotea], [protagonista]
  • Universo social

  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Universo urbano. Alto funcionariado (regidores, corregidores, jurados, veinticuatros...)
  • Universo urbano. Caballería urbana (caballeros, damas)
  • Universo urbano. Indianos
  • Tiempo histórico

    Época contemporánea

    Marco espacial

    Acto 1
    Topónimo: Sevilla. [España]. Europa. Espacio: campo de Tablada a las afueras de la ciudad; interior de la casa de Lucinda; calles de la ciudad.

    Acto 2
    Topónimo: Sevilla. [España]. Europa. Espacio: interior de la casa de don Félix; calles de la ciudad; interior de la casa de Lucinda; jardín de la casa de Lucinda.

    Acto 3
    Topónimo: Sevilla. [España]. Europa. Espacio: interior de la casa de Lucinda; exterior de la casa de don Félix; interior de la casa de don Félix; jardín de la casa de Lucinda.

    Duración

    Obra: 4 días
    Acto 1: 1 día
    Entreacto 1 a 2: 1 día
    Acto 2: 1 día
    Entreacto 2 a 3: 1 día
    Acto 3: 2 días

    Género

    Género principal:

    • Comedia > Universo de verosimilitud > urbana.


    Observación: La comedia es en parte adaptación de la novela V, 4 del Decamerón de Boccaccio ("Ricciardo Manardi è trovato da Messer Lizio da Valbona con la figliuola, la quale egli sposa e col padre di lei rimane in buona pace").

    Extracto argumental

    Acto 1
    En las afueras de la ciudad de Sevilla desembarca Pedro, un marinero llegado de las Indias. Nada más poner el pie en tierra firme, es testigo del final de un duelo. Se trata de Don Félix y Don Juan, que riñen por el amor de Lucrecia, una liviana dama que, al parecer, los ha engañado a los dos aceptándolos por separado en secreto. Don Juan pierde la espada y Don Félix le perdona la vida dejando que se vaya. Llega Riselo, amigo íntimo de Don Félix y, buscando testigos del duelo, traban amistad con el marinero. Sin trabajo, Pedro, en realidad una dama disfrazada de varón, pasa al servicio de Don Félix y se enamora al instante de su nuevo señor. Riselo y Félix tratan entonces el tema de Lucrecia. Félix está inexorablemente enamorado, mas su amigo le aconseja que se busque otra dama más honrada. Además, presume de ser duro con las mujeres y nunca darles ni ceder en nada.
    En casa del Veinticuatro de Sevilla, la hija de éste Lucinda habla con su prima Dorotea, quejándose del mucho recato con que la vigila su padre, desde que murió su mujer y su hijo mayor partió a las Indias. Tras muchas tergiversaciones, confiesa a su prima que la razón de su tristeza es que está enamorada de un galán que no la conoce. Se trata del propio Don Félix, que vive enfrente de su casa, y a quien Lucinda ve todos los días cambiarse de ropa por su ventana. Dorotea no aprueba la elección de su prima: Don Félix es un joven ligero, desaprensivo, "que por cuantas ve se pierde"; objeta Lucinda que la suya no es elección, "sino accidente y pasión / que de mi estrella ha nacido".
    Mientras, el padre está reunido con Fabio, otro caballero sevillano. Los dos ancianos hablan de sus proyectos de enlace entre las dos familias: el hijo del Veinticuatro, que volverá en breve a Sevilla, se casará con Celia, sobrina de Fabio. En realidad, el proyecto inicial era que se casara con la hija de Fabio, que vivía en Méjico, pero que según parece ha muerto; al menos, así se lo anunciaba a Fabio una carta, a la que no hay que dar crédito según su amigo pues venía de Lima y no de Méjico. Los tratos los interrumpe Lucinda que, disimulando su amor, se queja de su falta de salud. Cuando la dama se retira Fabio aconseja a su amigo que lo que le conviene a la hija es desposarse. Entre los dos, empiezan a repasar la lista de posibles candidatos. Surge el nombre de Don Félix, amor secreto de Lucinda, pero el padre se opone por la fama de pendenciero del galán. Deciden al fin ofrecérsela a Don Juan. Éste pasa justo en ese momento frente a la casa de Justino, hablando con un amigo del duelo fallido con don Félix, y Fabio sale a su encuentro hablándole bien de Lucinda y convenciéndolo para que entre con él en la casa.
    Al tiempo que esto sucede, volvemos a presenciar la interrumpida conversación entre Don Félix, Riselo y Pedro, que debaten sobre las virtudes que una buena amada debe poseer. El fingido Pedro, para congraciarse a su nuevo amo, desecha con una razón u otra todas las damas que Riselo propone a su amigo para que se desenamore de Lucrecia (en un diálogo que es un poco el contrapunto del que acaban de tener el anciano Veinticuatro y su amigo Fabio acerca de los galanes). Al final, Riselo propone a don Félix que vaya a ver a una hermosa dama (pronto veremos que se trata de Lucinda) que sin duda a estas horas estará a la ventana. Pedro, consciente de que debe quitarse de en medio a Riselo, que no parará hasta casar a su amigo con la mujer que le agrade a él, inventa una estratagema: pide, en secreto, a Riselo que vaya a desenterrar para él cierto oro que sepultó a la orilla del mar nada más llegar a Sevilla.
    En casa del Veinticuatro, éste ya está haciendo los tratos de la boda de su hija con Don Juan, allí presente. Fabio va en busca de testigos y vuelve al momento con Riselo y Félix, acompañados por Pedro. Don Félix, al ver a la joven dama, cae irremisiblemente enamorado de ella y se queja de que don Juan sea su rival en cualquier circunstancia; pero Riselo lo asegura de que, gracias a sus estratagemas, será él quien consiga el amor de la dama. Lucinda, por su parte, viendo allí a su amado finge un desmayo para retrasar la boda con don Juan. Riselo se ofrece a los presentes diciendo que conoce un salmo o conjuro que aliviará los males de la inconsciente dama. Con este pretexto, le dice al oído que Don Félix la ama y que se casará con ella. Lucinda se recupera milagrosamente. La boda se pospone para que la dama descanse. Cuando don Félix y Riselo quedan solos con Pedro, éste, que es mujer y celosa, y está furiosa con Riselo por haber sido la causa del nuevo enamoramiento de don Félix, concierta con él la cita para esa noche, meditando una burla a sus expensas.


    Acto 2
    Al día siguiente, don Félix media en una disputa entre Pedro y Riselo, que quiere matarlo. El último ha sido víctima de la broma. Ha buceado hasta el supuesto tesoro y casi se ahoga. Además, Pedro le ha quitado la ropa y ha tenido que volver semidesnudo a casa, soportando las burlas de los ciudadanos. Son los tres interrumpidos por el criado del Veinticuatro. Lucinda está de nuevo enferma y el padre requiere la presencia de Riselo para que le recite el milagroso salmo. Los tres se apresuran hacia la casa del Veinticuatro, mientras Pedro le pide a su amo explicaciones acerca de un cambio tan rápido en su inclinación amorosa; entendiendo que no hay nada que esperar allí, el fingido paje se resuelve a abandonar su amor por don Félix ("Que pues hoy me quita el cielo / que tenga mi amor lugar, / sólo habemos de tratar / de hacer burlas a Riselo").
    Éste aprovecha la visita a la dama, supuestamente enferma, para recibir de ella un papelito de amor para don Félix. Cuando se va Riselo, recibiendo las gracias del padre y del prometido de Lucinda, ésta contesta a su padre y a don Juan con palabras de doble sentido y pide el permiso de volver a su cuarto, en realidad para no tener que entretenerse con su prometido.
    Mientras, don Félix y Pedro esperan la vuelta de Riselo con muy distintos estados de ánimo, que se expresan en un soneto en el que cada cual pronuncia un verso. Cuando Riselo vuelve junto a sus amigos, finge que Lucinda ha cambiado de idea y se ha casado con don Juan, con lo que las esperanzas marchitas del fingido Pedro vuelven a reanimarse. Pero todo ha sido una burla, y el papel de Lucinda que Félix lee en voz alta es de amores. En él, la dama le pide una cita nocturna y le asegura que no se casará nunca con don Juan.
    En su casa, Lucinda está melancólica y rechaza los regalos de Don Juan, que aún pretende casarse con ella. Llega entonces Riselo con la respuesta de don Félix y se la da a Lucinda fingiendo que es una fórmula mágica para su salud. Sin embargo, don Juan empieza a sospechar algo de la presencia de Riselo, y lo aleja con un pretexto. Lucinda y Dorotea quedan solas y Lucinda puede leer la carta de su enamorado, en la que fija la cita para esa noche en el mismo jardín de la dama. Dorotea pondera la habilidad de Riselo y Lucinda la convence de que la acompañe a la cita, entreteniendo amorosamente al amigo de su galán. Dorotea acepta, y entonces entra el Veinticuatro, quien, muy preocupado por la misteriosa enfermedad de la hija, ha decidido contratar a un músico que la anime; pero ella afirma que la única melodía que le alegraría es la de un ruiseñor que canta por las noches en el jardín. No obstante las objeciones del padre, lo convence para, junto a su prima Dorotea, trasladar su dormitorio a un cuarto cuyos balcones dan al jardín. Envía entonces un criado a casa de Félix con un regalo para Riselo, su sanador, que esconde un papel con la confirmación definitiva de la cita. En él, Lucinda pide además a don Félix que traiga consigo a Riselo, porque una amiga suya está enamorada de él.
    Cuando lo lee Don Félix, comienza a hacer planes. Pretende armarse, por si surgen problemas y envía a Pedro a casa de un tal don Álvaro a pedirle un jaco. Pero la doncella disfrazada, que pretende burlarse de nuevo de Riselo, vuelve en seguida a la puerta de la casa de Don Félix en vestido, ahora, de dama tapada. Atrae a Riselo, le dice que está enamorada de él y acepta que él la siga hasta su casa; primero, sin embargo, dice que debe pasar por la tienda de un joyero para saldar una deuda y le pide a Riselo si por casualidad no tendrá él los cien escudos necesarios. Éste, a quien le gusta el talle de la mujer y no reconoce en ella a Pedro, se los pide prestados a su amigo, no sin mucha vergüenza por el cambio repentino, puesto que presumía de inquebrantable con las mujeres y de no darles nunca nada. La dama conduce a Riselo hasta el umbral de una casa y le dice que la espere allí, porque quiere primero cerciorarse de que no hay nadie; mientras el pobre de Riselo sigue esperando, sale de la casa Pedro, nuevamente vestido de hombre, con el jaco que le pidió Don Félix. El burlado Riselo no se explica el porqué de la repentina desaparición de la dama, ni Pedro considera que haya llegado ya el momento de las explicaciones.
    Llega la noche. Lucinda, acompañada de Dorotea, espera ansiosamente la llegada de su amado. Finalmente Riselo y Don Félix acuden al balcón de Lucinda. Las dos parejas comienzan a declararse amores (Riselo en tono más desenfadado y burlón con respecto al de don Félix, como corresponde a su personaje) y pasan a la habitación.


    Acto 3
    Tras la noche pasada con sus enamorados, las dos primas están muy contentas, aunque cada una refiere cualidades distintas de su respectivo galán: respetuoso y fino don Félix, más atrevido y burlón Riselo. Justino y Fabio se felicitan por la aparente recuperación de Lucinda, y el padre de la dama alaba repetidamente al ruiseñor que parece haber obrado el milagro. Hasta llega a ordenar a todos los criados que respeten el silencio de la casa por la mañana y que, por la noche, no se acuesten tarde, no sea que se espante el maravilloso ruiseñor.
    Mientras, a Sevilla ha llegado Adrián, el hermano de Lucinda que estaba en las Indias, con su criado. Mientras duda de si debe entrar en casa de su padre, se da cuenta de que en la casa de enfrente vive su amigo don Félix. Allí está don Félix con Pedro y Riselo. Pedro está burlándose del segundo por haber caído en la trampa de la dama el día anterior. Riselo, que no sabe que Pedro y la dama son la misma persona, se sorprende de que conozca lo sucedido. El otro le relata entonces que la dama es una enamorada suya y que se la envió para burlarle. Adrián se presenta a los dos y, llegado Félix, ambos amigos se funden en un abrazo. El recién llegado le cuenta al otro que, por ahora, quiere mantener en secreto su llegada. Félix le pone al día de lo sucedido en la ciudad y, entre otras cosas, del matrimonio concertado entre su hermana Lucinda y Don Juan. Nada le dice a Adrián sobre su amor con Lucinda. Adrián se queda en casa, en compañía de Riselo, mientras Don Félix, acompañado por Pedro, va a dar el parabién a su vecino por la próxima boda de su hija. En este trayecto, Pedro revela a su señor que es una dama, que se llama Lisarda y que es hija de Fabio. Se trata de la hija con quien Fabio quería casar a Adrián, el hijo de Justino. Allá en las Indias, donde vivía con su tío, Lisarda era servida por dos caballeros, uno, rico y anciano, admitido como pretendiente por su tío, el otro de ellos, Adrián. Al final los dos se batieron en duelo por ella; Adrián venció pero, dadas las heridas que infligió a su contrario, tuvo que huir de Méjico. Lisarda, disfrazada de Pedro, decidió partir a Sevilla, por si allí, en su ciudad natal, lo encontraba. Nada le dice Lisarda a Don Félix del amor que por él siente. De hecho, una vez ha visto a Adrián, parece olvidarse del otro. Don Félix promete ayudar a la dama.
    Mientras, en casa del Veinticuatro, Fabio se queja con su amigo Justino pues ha sabido que el hijo de éste Adrián ha puesto en entredicho el honor de su hija Lisarda. Cuando Fabio se ha ido, llegan Lucinda y Dorotea; Justino dice a su hija que ya no puede aplazar su boda y la dama, delante de don Juan que también está presente, consiente en que se celebre al día siguiente. En ello Don Félix se presenta en casa del Veinticuatro a darle el parabién por la futura boda de Lucinda y Don Juan. Él y Lucinda fingen no conocerse, pero, al intercambiar unos cumplidos, utilizan palabras de doble sentido con las que se citan para esa noche con el fin de idear una estratagema para suspender la boda. Llegan también unos músicos que le cantan a Lucinda unas coplas sobre el milagroso ruiseñor; lo que da pie a un divertidísimo diálogo entre los presentes, en el que Lucinda y don Félix hablan con doble sentido mientras que el padre y el novio no llegan a enterarse de nada. Al final, don Félix pide hablar en privado con el Veinticuatro, y le cuenta que su hijo Adrián ha llegado a la ciudad.
    Al anochecer, en el jardín de la casa del Veinticuatro, unos criados se quejan del silencio que tienen que observar y de lo temprano que tienen que acostarse, y uno de ellos especialmente dice sospechar que la historia del ruiseñor no sea más que un enredo, un "melindre" de la dama. Cuando se van, entran don Félix y Riselo acompañados por Pedro: se encuentran con las damas y entran con ellas en la casa.
    Mientras, Adrián se presenta ante Justino, su padre, y Fabio. Ante las quejas de éste, Adrián le asegura haber respetado la honra de su hija Lisarda, y que, por lo que él sabe, ésta debe de haber quedado en Méjico. Además, Justino se ofrece a dotar a Lisarda con el mayorazgo de su hijo Adrián. Manda pues llamar a Lucinda para que venga a saludar a su hermano. El criado vuelve, diciendo que ha sorprendido a Lucinda dormida con su ruiseñor, y lo mismo a Dorotea; enseguida Adrián y don Juan entienden qué ha pasado, y, aunque con algún retraso, también el ingenuo padre; pero éste refrena a su hijo que quisiera ir a matar al insolente que se ha atrevido al honor de su hermana. Aparecen entonces Don Félix y Riselo, con las espadas desnudas, junto con las damas y Pedro. Adrián monta en cólera ante lo que cree una grave traición de su amigo Félix. Nada le impedirá vengarse, dice, nada salvo que apareciera su amada Lisarda. En eso, se le acerca Pedro confesando su verdadera identidad para regocijo de su padre Fabio, que la creía muerta. Ante tantas sorpresas, los padres, Justino y Fabio, perdonan a los hijos. Unas bodas múltiples cierran la acción: Lucinda casa con Félix, Riselo con Dorotea, Adrián con Lisarda y a Don Juan, que se ha quedado compuesto y sin novia, le ofrecen a Celia, la sobrina de Fabio.


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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    Observación: En la Parte 17 (1621) se indica: "Representóla el famoso Ríos".


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