PRIMERA INFORMACION, Comedia famosa, LA
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: PRIMERA INFORMACION, Comedia famosa, LA. Procedencia: Parte 22; versos finales de la Jornada III.
Observación: Se dice en los versos finales de la Jornada III: "La primera informacion / aqui Senado se acaba, / si vais informados bien, / juzgad con piedad mi causa."
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Observación: Al final de la comedia (Parte XXII) se dice: "Es de Lope Felix de Vega Carpio, no del Doctor Iuan Perez de Montaluan"; lo que hace suponer que anteriormente se publicó con nombre de éste. En la Biblioteca dell’Accademia dei Lincei, Roma, se encuentra una suelta de Juan Pérez de Montalbán titulada La primera información. Comedia famosa(Profeti, 1988, 168-169).
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No
Parte
Parte XXII (1635)
Nota: Esta es la conocida como Parte 22 perfecta o genuina, impresa en Madrid, 1635, distinta de la Parte 22 impresa en Zaragoza, en 1630, esta última clasificada por Mª G. Profeti dentro de la Colección de Diferentes autores
Manuscrito
No consta
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. IX (BAE, CCXII).
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
No consta
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1620?-1625?
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 382.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 2812
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 382.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Edad Media
Nota: Reinado (1336-1387) de Pedro IV de Aragón.
Marco espacial
Jornada 1
Topónimo: Zaragoza. [España]. Europa. Espacio: en palacio (cámara del rey); en una aldea cercana.
Jornada 2
Topónimo: Zaragoza. [España]. Europa. Espacio: en palacio; en casa de Elvira y Nuño.
.
Topónimo: Jaca. [España]. Europa. Espacio: campamento militar situado a orillas de un río.
Jornada 3
Topónimo: Zaragoza. [España]. Europa. Espacio: palacio; torre-prisión.
Duración
Jornada 1: Número indeterminado de días. Nota: Comienza por la mañana; transcurre al menos un día; acaba al alba.
Entreacto 1 a 2: Número indeterminado de días. Nota: Transcurre un corto lapsus de tiempo.
Jornada 2: 1 día. Nota: La acción transcurre durante un día; y por la noche.
Entreacto 2 a 3: Número indeterminado de días. Nota: Después de algunos días.
Jornada 3: 1 día. Nota: La acción del acto tiene lugar en un día.
Género
Género principal:
- Drama > historial > profano > hechos particulares.
Nota: Una nueva intriga situada en el reinado de Pedro IV de Aragón, y una vez más el rey juega un papel muy activo en la misma, de carácter particular y ficcional.
Observación: La traza principal es la de la justicia real, puesta a prueba.
Complementaria de la anterior es la de las mudanzas de la fortuna del protagonista.
Extracto argumental
Jornada 1
De mañana, el Rey de Aragón, don Pedro, sale de su cámara acompañado por Elvira, dama de la corte, y por don Nuño, caballero de su confianza. Elvira y el Rey mantienen una breve conversación durante la cual el monarca se declara, a pesar de ser hombre casado, enamorado de la bella dama, que se muestra agradecida, pero indecisa respecto al cortejo de don Pedro, pues considera que, además de estar casado el monarca, hay gran desigualdad entre ellos. La Reina, escondida detrás de una puerta, escucha la conversación y siente el mordisco de los celos. Don Nuño, por su parte, confiesa en aparte el amor que siente por doña Elvira, inclinación entorpecida por el deseo del Rey.
Don Enrique, caballero de la corte aragonesa, avisa al Rey de la presencia de la Reina, que probablemente habrá escuchado los requiebros que el monarca ha dirigido a doña Elvira. Para disipar los celos y recelos que la Reina ya ha confesado a doña Blanca, hermana de don Nuño, y que escucha consternado el propio monarca de labios de su esposa, y para conseguir que doña Elvira acceda a satisfacer sus deseos, don Enrique recomienda a don Pedro que aleje a doña Elvira de palacio y finja casarla, cosa que tranquilizará a la Reina y quizás estimulará el amor de doña Elvira, al sentirse desdeñada. A continuación asistimos a una escena en que don Enrique y doña Blanca se declaran mutuo amor.
Como marido fingido para Elvira, don Pedro elige a don Nuño, caballero fiel y de su total confianza, pero enamorado, como sabemos, desde hace al menos dos años, de Elvira. Unos días más tarde, don Nuño y Elvira, en compañía de doña Blanca, don Enrique y Crispín, criado de éste, llegan a una aldea próxima a Zaragoza. Antonia y Pascual, dos lugareños, les indican la casa del cura que ha de celebrar el matrimonio entre don Nuño y Elvira. Al anochecer, tiene lugar el fingido enlace. Acompañado por el secretario Lupercio y embozado para no ser reconocido, el Rey se desplaza hasta la aldea: quiere comprobar por sí mismo que todo se realiza según lo previsto.
Don Nuño, Elvira y el resto del séquito se alojan en casa del cura. Siguiendo las órdenes del Rey, Elvira y Nuño duermen en habitaciones distintas, pero la misma noche del fingido casamiento, don Nuño, no pudiendo contener sus deseos, entra en la habitación de Elvira e intenta forzarla. Don Enrique, que se había citado con Blanca, su enamorada, ve a Nuño salir del aposento de Elvira y oye los gritos de ésta. Cuando don Nuño se encuentra delante de don Enrique, que lo acusa de deslealtad al Rey, intenta disimular su mala acción explicando que se acercó al aposento de doña Elvira para evitar la injuria de los lugareños, que bromeaban con el hecho de que la novia durmiera sola. Don Enrique descree la explicación del fingido esposo, pero en atención al amor que siente por Blanca, la hermana del infame, declara no tener intención alguna de acusarlo ante el Rey de traición.
Jornada 2
Elvira y Nuño han abandonado la aldea donde tuvo lugar la fingida boda y viven en Zaragoza; allí, la dama confiesa su falta absoluta de atracción hacia su fingido esposo. La Reina, todavía celosa, no ve con buenos ojos la presencia de doña Elvira en la corte y pide a su esposo que aleje a don Nuño de Zaragoza. El Rey no sólo desestima la petición, sino que, en cuanto se le presenta la oportunidad, visita a Elvira, a la que encuentra armada contra sus deseos, dispuesta a proteger su honor.
A petición del Rey, don Enrique ruega a Elvira que acepte al monarca, apelando a su sentido del deber para con su señor. Don Nuño ha observado la secreta conversación y concluye que algo se trama en su contra. Piensa que el rechazo de Elvira, el menosprecio que muestra hacia él don Enrique y el hecho de que el Rey no lo tenga en cuenta se deben a que don Enrique y doña Elvira han confesado al Rey el intento de violación. Para evitar posibles represalias, don Nuño decide difamar a don Enrique, explicando al Rey que, mientras se encontraban en la aldea, don Enrique intentó forzar a Elvira, pero, gracias a su intervención, no lo consiguió. También cuenta la Rey que Elvira rechazó a Enrique dando así muestras de que no participaba de la traición. Si don Nuño no mató a don Enrique, fue para evitar el gran escándalo que ello hubiera supuesto en la corte. El monarca empieza entonces a sospechar que existe una relación amorosa entre don Enrique y doña Elvira.
Tras escuchar esta primera información, y sin preocuparse de contrastarla, el celoso don Pedro decide hacer una averiguación propia y pregunta a don Enrique a quién debe enviar a defender de la embestida de los moros las fronteras del reino aragonés. Don Enrique, para allanar el amoroso camino del monarca, propone el nombre de don Nuño, lo que permitiría a don Pedro asediar a doña Elvira. Sin embargo, el Rey imagina que es él propio don Enrique el que desea tener el camino libre con la dama y decide enviarlo a él. Don Enrique no entiende por qué razón ha sido elegido como general de las tropas en lugar de Nuño, pero acata las órdenes del Rey y deja a su criado Crispín en Zaragoza junto a su amada Blanca para que ésta no le olvide.
De labios de Elvira, Blanca se entera de que el Rey ha ordenado la muerte de don Enrique a manos del capitán Lucidoro. Blanca envía de inmediato a Crispín para avisar a su amado. Hábilmente, Elvira comenta a don Nuño que Crispín parte hacia Castilla con dos cartas, tal y como le encomendó su amo antes de marchar a la batalla. Don Nuño ve la ocasión propicia para asesinarlo en el camino y así lo ordena a dos criados, Celio y Fabio. Dado que Crispín no parte hacia Castilla, se libra del inminente peligro y consigue llegar sano y salvo hasta su señor, cuyo campamento se encuentra a orillas de un río, cerca de Jaca. Después de oír a Crispín, Enrique llama a su presencia al capitán Lucidoro y lo reta como caballero, haciéndole saber que conocía su intención de matarlo. Lucidoro le confiesa que había recibido del Rey la orden de eliminarlo, pero que obedecía a su señor muy a su pesar, como muestra el hecho de haber confesado a otro militar, Alberto, que no entendía la orden del Rey; sin embargo, como soldado y vasallo, debía obedecerla. Enrique le perdona la vida y ordena a la tropa que se retire a descansar porque quiere marchar antes que el alua el campo escarche contra el Africano.
Jornada 3
Han pasado algunas jornadas desde que Crispín abandonara la corte para avisar a don Enrique de que su vida corría peligro. El acto comienza con el regreso del criado a Zaragoza y su visita al Rey, a quien anuncia el regreso de don Enrique, vencedor sobre los moros de Valencia. Mientras Crispín refiere al monarca las hazañas de su señor, don Pedro intenta disimular su desconcierto, ya que esperaba y deseaba que Enrique estuviera muerto, y se va a ver obligado, en cambio, dadas las circunstancias, a otorgarle el condado de Aranda. A continuación, es el propio don Enrique quien se presenta ante don Pedro como el más leal de los vasallos. El Rey, sin embargo, lo recibe a disgusto y le muestra su contrariedad dándole la espalda y marchándose, algo que deja confuso a don Enrique.
Siguiendo el consejo de doña Blanca, su enamorada, don Enrique habla con el Rey y le explica lo sucedido en la aldea la noche del fingido enlace: don Nuño, no pudiendo reprimir sus impulsos amorosos, irrumpió a altas horas de la noche en el aposento de Elvira con intención de forzarla. Don Enrique vio salir del aposento de Elvira a Nuño, que al ser descubierto se mostró avergonzado de su conducta. Don Enrique calló y ahora comprende que el secreto se ha tornado en su contra. Pero el Rey no sólo no lo cree, sino que lo acusa de difamador y determina que lo encierren en una torre del palacio. Don Pedro está absolutamente convencido de que "la primera información" sobre este suceso, proporcionada en su momento por Nuño, es la verdadera y por ello ordenará que den muerte a don Enrique. Cuando Blanca se entera de lo sucedido, visita al Rey para respaldar la información de su amado. Ella fue testigo del allanamiento de Nuño y culpa, aunque se trate de su misma sangre, a su hermano de haber incurrido en traición. Pero el Rey tampoco cree a Blanca, pues supone que su testimonio lo dicta el amor que tiene a don Enrique. Tampoco las palabras de la Reina alabando la generosidad y la lealtad de don Enrique consiguen convencer a don Pedro. También Crispín intentará, aunque sin éxito, convencer informa al Rey de que Nuño, cegado por la hermosura de Elvira, intentó forzarla la noche del fingido casamiento. El propio Crispín aportará la declaración de cuatro villanos, Ergasto, Fabio, Marcelo, Fineo, que en el momento del suceso estaban preparando las labores del día y se percataron la escena.
El Rey sigue empecinado en dar por auténtica y única verdad la "primera información" de Nuño, por lo que hace caso omiso de todos los testigos, a los que califica de falsos. Ni siquiera el testimonio de Elvira, que confiesa el nefasto intento de don Nuño y explica que el servicio amoroso de don Enrique siempre ha tenido por objeto a Blanca, hace cambiar al Rey de opinión. A juicio de don Pedro todos están concertados y le mienten con gran descaro para proteger a don Enrique. El Rey encuentra, además, en el testimonio de Elvira la prueba irrevocable de que ama a don Enrique, pues intenta protegerlo culpando a don Nuño.
Finalmente, don Pedro ordena a don Nuño que mate a don Enrique. Nuño llega a la torre dispuesto a ejecutar la orden real. El Rey, Blanca, y Elvira también acuden. Don Pedro escucha escondido detrás de la puerta: primero oye a Enrique, que arrodillado confiesa a Nuño su persistente amor por su hermana Blanca, a la que deja todos sus bienes en calidad de dote, ya que es pobre, y acata las órdenes del monarca. A continuación el Rey escucha la confesión de Nuño: el amor que profesa a Elvira ha sido la causa de todas sus desdichas; por temor al Rey tergiversó lo ocurrido en la aldea. La noble actitud y las generosas palabras de Enrique han enternecido a Nuño y han provocado su confesión. Incapaz de reunir el valor para matarlo, anuncia que escapará a Castilla, desde donde rogará, por mediación del Rey castellano, el perdón del monarca aragonés.
Don Pedro ha escuchado, ahora sí, a las dos partes, como buen juez y señor, y, al salir Nuño de la torre, decide otorgarle el perdón y la mano de Elvira. También Enrique recibe la mano de Blanca y, además del condado de Aranda, el de Ribagorza. Crispín es recompensado por su amo con mil ducados de renta.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: El texto está muy estragado.
Al final de la comedia se lee la siguiente aclaración: "Fin de la famosa Comedia de la primera informacion. Es de Lope Felix de Vega Carpio, no del Doctor Juan Pérez de Montalbán"