PRIMER REY DE CASTILLA, Comedia famosa, EL
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: PRIMER REY DE CASTILLA, Comedia famosa, EL. Procedencia: Parte 17; P1; P2; versos finales del Acto III; copia manuscrita de Parma.
Observación: Se dice en los versos finales del Acto III: "Vamos a ver si Seuilla / nos da con que á Dios se alabe / y aqui la historia se acabe / del primer Rey de Castilla."
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: Sí
Citado en El peregrino II: Sí
Parte
Parte XVII (1621)
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 31.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XL. Lleva el título de Primer rey de Castilla.
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. VIII (BAE, CXCVII).
Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. X.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Romanos, Melchora. "La dramatización de la temporalidad en dos comedias históricas de Lope de Vega". En: Actas del IV Congreso Internacional de la Asociación Internacional Siglo de Oro (AISO) (Alcalá de Henares, 22–27 de julio de 1996). María Cruz García de Enterría y Alicia Cordón Mesa (eds.). Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá de Henares. 1998. p. 1407–1413.
Nota: vol. 2.
- Vaccari, Debora. "La representación de la violencia en el primer Lope de Vega: la muerte en escena". Escudero, Juan Manuel; Roncero López, Victoriano. La violencia en el mundo hispánico en el Siglo de Oro. Madrid: Visor. 2010. p. 395-415.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1598-1603
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 254.
Dedicatorias
Dirigida a Don Fernando de Ludeña.
Cómputo de versos
Número: 2868
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 56.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Observaciones:
La lucha por el poder político, y el territorio, es el tema de la obra de ahí que haya seleccionado los universos sociales del poder soberano y de la alta nobleza. Aunque el universo del poder soberano representado por reyes moros también está presente en la comedia, lo he obviado porque después del acto I la acción se centra en la lucha que sostienen los nobles cristianos por obtener la supremacía en el poder político.
Tiempo histórico
Edad Media
Nota: La acción tiene lugar en tiempos de Alfonso V, apodado ‘el Noble’ (c. 994 – † Viseu, 1028). Su hija, infanta doña Sancha y Fernando, conde de Castilla -hijo de Sancho el Mayor de Navarra-, en 1037 se convierten en reyes de León y Castilla y emplazan la corte en la ciudad de León.
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: Madrid. [España]. Europa. Espacio: palacio o residencia de Audalla rey moro (en los aposentos o dormitorio del rey moro y de su esposa doña Teresa).
Topónimo: lugar indeterminado. [Portugal]. Europa. Espacio: Viseo, frente a sus murallas.
Topónimo: Toledo. [España]. Europa. Espacio: en el palacio de Audalla rey moro.
.
Topónimo: León. [España]. Europa. Espacio: en el palacio o corte del rey moro
.
Acto 2
Topónimo: León. [España]. Europa. Espacio: corte del rey Raimundo.
Topónimo: Oviedo. [España]. Europa. Espacio: montes.
Acto 3
Topónimo: Castilla, [España]. Europa. Espacio: En el reino de Castilla, en alguna ciudad sin especificar (en el interior de un castillo, en una sala donde tiene lugar la coronación).
Sevilla, palacio del rey moro.
León, en un campo de batalla, en el reino de León;
en Castilla, en la corte o palacio real.
León, a las puertas de la ciudad.
Duración
Acto 1: (aprox.). Nota: La acción transcurre en varios días, incluso semanas. Puede que la acción del acto dé comienzo al amanecer, según la expresión de Fernán Laynez al referirse a la entrada en escena de doña Teresa, "el sol comiença a salir"; sin embargo, dicha expresión responde a la típica metáfora petrarquista que equipara la presencia de la mujer al astro sol. Más adelante, el personaje del rey Alfonso V fija el tiempo de la acción: Partirase antes que coma? En resumen, la acción que da comienzo en una mañana cualquiera, transcurre en varios días (viaje del mensajero de León a Toledo) o puede que en semanas (boda del rey moro con doña Teresa en Madrid; asalto a la ciudad portuguesa de Viseo).
Entreacto 1 a 2: Número indeterminado de años. Nota: Entre el acto I y el II han pasado varios años (unos trece años aproximadamente).
Acto 2: 1 día. Nota: La acción de este acto parece transcurrir en un día; desde la mañana al atardecer.
Entreacto 2 a 3: Número indeterminado de semanas. Nota: Entre el acto II y el acto III transcurren varias semanas.
Acto 3: (aprox.). Nota: La acción da comienzo un día por la mañana. Transcurren varias semanas; finaliza de día (con la entrada de los reyes de Castilla en la ciudad de León adornada).
Género
Género principal:
- Drama > historial > profano > hechos famosos públicos > España > medievales.
Extracto argumental
Acto 1
La obra se abre con la discusión entre el Rey Alonso V de León y su hijo Bermudo por haber decidido el monarca casar a su hermana, la Infanta Teresa, con Audalla, el Rey moro de Toledo. Bermudo se opone a tal enlace, considerándolo un error que atenta contra los principios religiosos cristianos sobre los que debe sustentarse el reinado de Alonso V. El Rey, que niega autoridad a su hijo para hacerle recriminaciones, legitima su decisión alegando su proyecto de lograr la unión de Toledo y de Castilla contra Sevilla, en manos de Almanzor, y de obtener permiso de paso por Toledo para la cristianización de Andalucía. Espera el Rey Alonso, además, que la virtud de su hermana Teresa convierta al cristianismo al infiel Audalla.
Como intermediarios entre Audalla y Alonso actúan Amir, Rey de Alcalá y primo de Audalla, y Fernán Láinez, que persigue el favor del Rey leonés para vengar el agravio sufrido en Castilla por él y sus tres sobrinos: Íñigo, Rodrigo y Diego; los cuatro sufren el destierro decretado por el conde don Sancho, cuyo antecesor (no se especifica el nombre), además, ya había desterrado al hermano de Fernán Laínez (otro conde castellano cuyo nombre queda indeterminado). El monarca leonés acepta el servicio de los tres sobrinos. Serán también Amir y Fernán Laínez los encargados custodiar, desde León hasta Toledo, a Teresa, que se resiste a partir y recrimina con contundencia a su hermano por pactar su enlace con un infiel.
El moro Audalla, de quien Fernán Láinez había alabado las virtudes como varón valeroso, sabio y magnánimo, aparece por primera vez en escena rasgando el papel que ha recibido, por medio del alcalde Celimo, de su antigua amada Dalifa. Celimo transmite el rechazo del monarca a Dalifa y ésta, que declara estar embarazada del Rey, se marcha prometiendo tomar represalias contra el niño que lleva dentro. Audalla, por su parte, sólo tiene lugar en su corazón para la Infanta Teresa desde que Fernán Laínez, que se comprometió a lograr el casamiento, le entregara un retrato de la dama.
Una vez los tres sobrinos de Laínez comunican a Audalla la conformidad del Rey de León con la boda, éste se dispone a viajar en busca de su futura esposa hasta Madrid, donde los prometidos deben encontrase (anteriormente se había indicado que la Infanta acudiría hasta Toledo). Audalla ordena a Íñigo, Rodrigo y Diego que vayan en su nombre a Viseo para ayudar al Rey Alonso a combatir contra Almanzor y nombra a Celimo alcaide de Ocaña.
En Madrid se produce algún tiempo después el encuentro entre Audalla y su prometida Teresa. La dama, que se resiste al enlace con el moro, aparece ‘tapados los ojos y triste’, y rechaza, con su silencio, los magníficos regalos que Audalla le ofrece. Amir opina que los esposos deben quedarse solos para consumar su unión, y, en caso de negarse la cristiana, el moro estaría autorizado a forzarla. Ya solos, Teresa le advierte que no se unirá a él mientras profese la ley islámica y le recomienda temer el poder del dios de los cristianos. Audalla se burla e intenta forzarla. ‘Estando luchando los dos sale un ángel, y asiéndole por la garganta da con él en el suelo’. El moro, que se abrasa por dentro, reconoce el tremendo poder del dios cristiano y encarga a Laínez antes de morir que devuelva a Teresa a León sin daño alguno.
En Portugal, mientras tanto, Alonso, Bermudo y los tres sobrinos de Laínez, ajenos al fallecimiento de Audalla, deciden atacar la ciudad de Viseo, ante cuyas murallas se encuentran. ‘Dase dentro un rato el asalto, y salen, las espadas desnudas, don Iñigo y don Rodrigo y don Diego y don Bermudo’. Más tarde, ‘sale el rey don Alonso, con una flecha en el pecho’. Lo han herido en el asalto y está convencido de que su muerte es un castigo divino por haber entregado a su hermana a un infiel. Alonso confiesa su arrepentimiento y, antes de fallecer en brazos de su hijo y heredero Bermudo, le hace prometer que será un gobernante justo, que guardará las leyes de Dios y que no cometerá sus mismos errores.
Acto 2
Fernán Laínez y sus sobrinos Íñigo, Rodrigo y Diego se sienten traicionados por don Bermudo, quien, tras la muerte de su padre, ocupa el trono de León. Bermudo ha contraído matrimonio con una hermana de don García, el joven heredero, de sólo trece años, del conde de Castilla; tras el fallecimiento de éste último, don García ha quedado ya a cargo del condado. Bermudo, para reforzar la unión entre Castilla y León, entregará a su hermana doña Sancha en matrimonio al muchacho. Afianzados los lazos familiares entre el reino de León y el condado de Castilla, don Bermudo se posiciona, en opinión de Laínez, del lado de aquéllos que agraviaron a sus familiares forzándolos al destierro.
Aprovechando la coyuntura de la enfermedad del Rey Bermudo, obligado a reposar en cama, Laínez y sus sobrinos determinan dar muerte a don García e impedir que se efectúe la unión. Cuando el joven conde llega a León acompañado por sus amigos don Manrique de Lara y don Fortún de Mendoza, Laínez y los suyos acuerdan fingir lealtad al conde de Castilla, con lo que obtienen el perdón de don García, que los recibe de nuevo como vasallos.
Tanto don García como doña Sancha quedan muy satisfechos tras su primer encuentro, esperando ansiosos la llegada de la noche en que se efectuarán las bodas. En un juego de lanzas organizado en las fiestas, Laínez y sus sobrinos provocan a Nuño, criado de don García, recordándole que el padre del conde, don Sancho, mató a su propia madre. Ésta estaba amancebada con un infiel y pensaba deshacerse de su hijo dándole a beber un veneno; Sancho, sin embargo, fue avisado por un escudero y obligó a su madre a beber el veneno que ella había preparado para él. Empieza entonces una pelea que suspende la aparición de don García. Laínez se enfrenta a él y, con ayuda de sus sobrinos, lo hace prisionero. Cuando doña Sancha trata de interceder por su futuro marido, recibe una bofetada de Laínez. Ante semejante agravio, don García se revuelve contra los traidores, pero éstos, superiores en número, atacan al jovencísimo conde y huyen. Llegan tarde Manrique y Fortún, los amigos del bisoño conde, que muere en brazos de doña Sancha.
Laínez, que va huyendo de la justicia, se encuentra con unos montañeses de Oviedo. Uno de ellos es Tibaldo, que intenta conquistar a Melisena, a pesar de que ella ama a Mendo, un montañés que ha decidido marchar a la guerra. Aparece éste último, dispuesto a entrar al servicio de Bermudo, vestido ‘a lo soldado gracioso’. Melisena pese a la segura ausencia de Mendo, no renuncia a su amor y se resiste a cambiarlo por el de Tibaldo. En respuesta a las preguntas de Laínez —que no les ha desvelado su verdadera identidad—, Mendo le informa sobre los aspectos más relevantes acaecidos en León: la vida conventual que Teresa profesa desde la muerte de Audalla, así como la disputa por el condado de Castilla que tiene lugar, desde la muerte de don García, entre Bermudo, Rey de León, casado con una hermana del difunto conde, y don Sancho, Rey de Navarra, casado con otra de sus hermanas. Mendo y Laínez deciden intercambiar sus vestidos, pues el primero quiere ir a la guerra bien ataviado y el segundo pretende quedarse algún tiempo escondido al amparo de las montañas.
En León, Fortún de Mendoza y Manrique comentan el acuerdo de paz alcanzado entre los reinos de León y Navarra: doña Sancha, hermana de Bermudo y viuda de don García, se casará con Fernando, hijo de Sancho de Navarra y emparentado, por parte de madre, con el difunto conde castellano. Don Fernando y doña Sancha heredarán, de este modo, el condado de Castilla. Como condición previa al matrimonio, doña Sancha exige que Laínez y sus sobrinos sean capturados y que sea vengada la muerte de don García. Ello será posible gracias a la información proporcionada por Mendo (aunque Laínez no llegó a revelarle su identidad), que los conduce directamente a las montañas donde se esconde Fernán Laínez, que es apresado. La jornada se cierra con la promesa que Mendo hace a Melisena de no marchar a la guerra y de casarse con ella.
Acto 3
La paz alcanzada entre Navarra y León mediante el matrimonio de don Fernando con doña Sancha peligra cuando Fernando, una vez en Castilla, quiere convertir en reino el condado y autoproclamarse Rey. El acto se abre con las instrucciones que Albarfáñez, camarero de don Fernando, da a un portero para la coronación: Corre ese dosel, y encima/ de esa dichosa tarima,/ pues sustentará a Fernando,/ y aquel asiento ordenando,/ que toda Castilla estima;/ iguala estas sillas más. Don Fernando defiende sus derechos ante sus súbditos alegando que él es hijo de Reyes y Rey, por herencia, de Navarra y Aragón, recibiendo la aclamación de todo el pueblo, que lo desea como monarca.
La ceremonia queda interrumpida por un anuncio del criado Nuño, que avisa a don Fernando de que tu cuñado don Bermudo (...) brama, gime, bufa, grita, declara la guerra y se acerca con sus tropas a tierras castellanas. Doña Sancha se posiciona, en el conflicto, del lado de su marido y en contra de su hermano, calificando su actuación de pretensión tirana y acusándolo de traición. Antes de partir a la guerra, don Fernando delega los deberes de gobernante en su esposa, que tendrá la oportunidad de mostrar sus aptitudes para ser una buena Reina.
Casi decidida la batalla a favor de los castellanos, se encuentran Bermudo y Fernando cara a cara. Fernando defiende sus derechos, haciéndole ver que no lo ha traicionado y que, incluso en el caso de que no fuera hijo de reyes, que lo es, merecería tal nombre por ser el marido de su hermana. Aunque Fernando trata de evitar la pelea, Bermudo, ciego de envidia y codicia, pues León dejaría de percibir su tributo en caso de convertirse Castilla en reino, no atiende a razones y lo acomete, encontrando la muerte a manos de su cuñado.
El vencedor decide honrar al vencido. Ataúlfo, el arzobispo de Santiago, segundo al mando del difunto Bermudo, declara lealtad a Fernando, que anexiona ahora el Reino de León, que le pertenece por derecho, a los Reinos de Castilla, Navarra y Aragón, que ya había logrado unir previamente. Fernando encarga a Manrique de Lara y a Ataúlfo que vayan a Sevilla a exigir al Rey moro las reliquias de las santas Justa y Rufina como ofrenda al nuevo reino.
En Castilla, doña Sancha, que espera noticias de la batalla, se descubre embarazada y escribe a su esposo don Fernando para comunicarle la noticia. Una gitana le pronostica una larga descendencia y un futuro esplendoroso para España.
Por otra parte, en Sevilla, el Rey moro promete a Manrique de Lara parias al nuevo reino, tal y como ya han hecho los Reyes de Toledo y Córdoba, pero dice no saber nada de las reliquias de las santas que Fernando solicita. Aparece entonces ante el arzobispo de Santiago San Isidoro, augurando que de otro Fernando futuro ( de Fernando III, el santo) serán las reliquias de las santas y ofreciéndole, a cambio, las suyas propias, que encontrará en lo que llaman los moros Sevilla vieja, / y junto a dos peñas blancas, / veréis una luz pequeña; / allí estoy.
En León todos se preparan para recibir a los nuevos Reyes de Castilla, don Fernando y doña Sancha. ‘Suena música de chirimías, o la que hubiere, y salgan por una puerta el rey don Fernando y la reina doña Sancha, de camino, con acompañamiento, y por otra puerta el Corregidor de León con algunos regidores, con las llaves de la ciudad en una fuente de plata’. Con el anuncio de la llegada de Ataúlfo y Manrique de Lara, que esperan junto a la Iglesia Mayor con un cuerpo santo, y con la promesa de don Fernando de títulos y cargos a todos los leoneses nobles se clausura la comedia: y aquí la historia se acabe/ del primer Rey de Castilla.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: "Representola Vergara" (TESO).