PRIMER FAJARDO, Comedia famosa de, EL
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: PRIMER FAJARDO, Comedia famosa de, EL. Procedencia: Parte 7; versos finales del Acto III.
Título: FAJARDOS, LOS. Procedencia: P1, P2
Observaciones:
Menéndez Pelayo (1890-1913, X, p. IX) supuso que la comedia El primer Fajardo era probablemente la misma que está citada como Los Fajardos en las listas de El Peregrino, y que era anterior a 1604.
Se dice en los versos finales del Acto III: "Aqui Senado discreto / da fin el primer Faxardo."
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: Sí
Citado en El peregrino II: Sí
Observación: En las dos listas figura con el título de Los Fajardos.
Parte
Parte VII (1617)
Manuscrito
No consta
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. X (BAE, CCXIII).
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. VII, 2.
Observación: La edición de El primer Fajardo incluida en Comedias de Lope de Vega, Parte VII, 2, publicadas por el grupo Prolope, corre a cargo de Jorge García.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Burshatin, Israel . "Playing the Moor: Parody and Performance in Lope de Vega's El primer Fajardo". PMLA: Publications of the Modern Language Association of America. núm. 3. p. 566-581 . 1992.
Nota: vol. 107.
- Carrasco Urgoiti, María Soledad. "La frontera en la comedia de Lope de Vega". Segura Artero, Pedro. Actas del Congreso "La frontera oriental nazarí como sujeto histórico (S.XIII-XVI). Almería: Instituto de Estudios Almerienses. 1977. p. 489-499.
- Díaz Casanova, Juan. "El primer Fajardo". Revista velezana. núm. 19. p. 320-325. 2010.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1600-1612, probablemente 1610-1612
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 382.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 2960
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 381.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Observación:
Tiempo histórico
Edad Media
Nota: Principios del reinado de Enrique II (1334-+1379), que subió al trono de Castilla y León, tras la muerte de Pedro el Cruel, en 1369.
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: Lorca. [España]. Europa. Espacio: campos.
Topónimo: Granada. [España]. Europa. Espacio: jardines de la Alhambra.
Acto 2
Topónimo: Granada. [España]. Europa. Espacio: en la localidad de Vera, palacio; palacio de la Alhambra; en un balcón del palacio.
.
Topónimo: Lorca. [España]. Europa. Espacio: campos.
Acto 3
Topónimo: Murcia. [España]. Europa. Espacio: ciudad y campos.
Topónimo: Granada. [España]. Europa. Espacio: palacio de la Alhambra; jardín de la Alhambra; en un balcón de la Alhambra.
Duración
Acto 1: Número indeterminado de días. Nota: La acción se sitúa en primavera, en el mes de abril ("con haber llegado Abril") y se desarrolla, al menos, en varios días.
mejor duerme aqui la siesta
Entreacto 1 a 2: Número indeterminado de días. Nota: Habrán transcurrido algunos, pocos, días.
Acto 2: Número indeterminado de semanas. Nota: La acción transcurre durante semanas o incluso meses.
Entreacto 2 a 3: Número indeterminado de meses. Nota: Entre el acto II y el acto III han transcurrido varios meses.
Acto 3: Número indeterminado de meses. Nota: La acción de este acto se desarrolla, cuando menos, en varias semanas.
Género
Género principal:
- Drama > historial > profano > hechos particulares > hazañas.
Géneros secundarios:
- Drama > historial > profano > hechos famosos públicos > España > frontera morisca.
Extracto argumental
Acto 1
La acción comienza en los inicios del reinado de Enrique II, ya muerto el Rey Pedro I, el Cruel o el Justiciero. El ejército castellano se encuentra en los campos de Lorca, villa sitiada por las tropas de Abenalfajar. En escena se reúnen el conde don Juan Manuel, varios nobles castellanos y algunos soldados, entre ellos Juan Gallego, que se lamenta de no haber sido nombrado todavía caballero, pese a que sirve desde hace dos años al conde. Por su parte, el conde, sabedor del valor de Juan Gallego, espera que cumpla una gran hazaña, ya que, le asegura, son mejores las armas alcanzadas por méritos personales que las heredadas. La ocasión se presenta cuando hace su aparición el general moro Abenalfajar ('a caballo o a pie'), que propone resolver el sitio enfrentándose él mismo con un caballero cristiano, en representación cada uno de su ejército. Todos los cristianos aspiran a la elección, pero finalmente el conde don Juan Manuel escoge a Juan Gallego, que espera realizar la gran hazaña que lo convierta en caballero por los hechos.
En algún lugar del campo de batalla Abenaljafar duerme, a la espera de su contrincante, cuando aparece Juan Gallego. Al no tratarse de un gran noble, el moro duda, pero se decide a aceptarlo como rival cuando Juan relata su origen hidalgo, de solar gallego; abandonan ambos la escena, lanzando bravatas, preparados para combate.
Por otra parte, en los jardines de la Alhambra, Jarifa se lamenta de que su amado Abindarráez esté en la guerra mientras Zulema, en lenguaje cómico, le revela que el Rey Almanzor lo envió a Murcia para alejarlo de ella. Cuando Jarifa está entregando a Zulema una carta para su amado, es sorprendida por Almanzor y por el alcaide de la Alhambra. El Rey de Granada ordena a la mora que salga y pide la carta al morillo, que, atemorizado, se la entrega. El monarca, airado, ordena a Zulema llevar una carta al general de las tropas destacadas en Murcia, Abenalfajar, para que emplee a Abindarráez en hazañas peligrosas que le ocasionen la muerte; o bien, en caso de no ser posible un fin guerrero, ordena que sea asesinado.
En los campos de Lorca, entretanto, los cristianos, debido a su tardanza, ya temen por la suerte de Juan. Éste aparece entonces con la cabeza de Abenalfajar, hazaña por la que el Conde le concede el apellido "Fajardo", en recuerdo de su victoria sobre "Alfajar", lo hace maestre de Calatrava y le concede Lorca y las villas de Mula y Lebrija.
Por su parte, Zulema llega al campamento moro con la nefasta carta real. Muerto Abenalfajar, la entrega a Tarife. En ella el Rey Almanzor justifica su orden acusando a Abindarráez de traición. Tarife se extraña, pero considera que los súbditos no deben juzgar la voluntad de sus reyes y ordena a Abindarráez, ignorante de lo que se trama en su contra, que espere con Zulema mientras elige dos moros que lo acompañen para ejecutar una misión que, según le hace creer, el Rey ha ordenado. Al quedar solos Abindarráez y Zulema, aquél inmediatamente inquiere por su amada; Zulema, entre comentarios cómicos, se dispone darle noticia de Jarifa mientras abandonan ambos la escena.
En el campo cristiano juegan los soldados de guardia. A la escena se van incorporando varios personajes, entre ellos Juan Gallego, ya con su nuevo apellido, Fajardo. Baladronadas y desplantes salpican el juego. Fajardo da muestras de su carácter generoso prestando su único bien, su caballo, para que se lo juegue Pacheco, que lo ha perdido todo. Cuando se asombran de que sea tan pobre, siendo tan principal vasallo, Fajardo reconoce que se lo gastó todo en festejos cuando lo armaron caballero, y que el Conde, que era su principal valedor, está ausente (deducimos que han transcurrido semanas o incluso meses desde la escena de su nombramiento como caballero). Fajardo se juega unos esclavos moros que, tras perder en el juego, revela que todavía no posee, pero a los que, asegura, tomará presos para cumplir su deuda, algo que se dispone a acometer inmediatamente.
Con este propósito sale al campo, donde tropieza con los dos moros que, cumpliendo órdenes, se disponen a asesinar al sorprendido Abindarráez entre los comentarios cómicos de Zulema. Fajardo toma presos a los cuatro moros; informado por Abindarráez de que su asesinato ha sido ordenado por el despótico Rey moro, se muestra decidido a ayudarlo.
Acto 2
Con los cuatro moros Fajardo se presenta ante el Alférez con quien había contraído la deuda de juego, pero le solicita la oportunidad de volverlos a recuperar enfrentándose ambos con sus espadas. Se enzarzan ambos oficiales en una discusión que es zanjada por sus amigos, que ponen paz entre ellos. Al enfado y a las fanfarronadas suceden ahora las muestras de una gran amistad, y Fajardo acaba comprando al Alférez con una cadena la libertad de Abindarráez y de Zulema. Abindarráez, antes de despedirse, promete devolverle el favor si la ocasión se lo brinda; Zulema opta por quedarse a servir a Fajardo.
Inmediatamente entra en escena el moro Ardinelo, espía de los cristianos, que anuncia que el alcaide de Vera, Alcindo, se dispone a casar a su hija Felisalva esa noche con Gualemo, hijo de Learín, el alcaide de Baza, en Vera, donde la guardia será mínima, pudiendo aprovechar la ocasión Fajardo para tomar la villa. Don Juan opta ésta vez por una burla, que consiste en presentarse en Vera, junto a Garcijofre, Pacheco y Zulema, todos disfrazados de moros, y, una vez allí, intervenir en la fiesta y secuestrar a la novia.
Mientras tanto, en la Alhambra, Jarifa, a quien el Rey Almanzor asegura que Abindarráez ha fallecido, acusa al monarca de haber ocasionado su muerte. La aparición de Abindarráez, sin aludir a lo ocurrido, sorprende al Rey, que tiene que consentir que los amantes se comuniquen su amor en su presencia. En ese momento llega carta de los alcaides de Baza y Vera, informando de la burla de Fajardo y de la revancha que han tomado reconquistando a los cristianos Murcia, Cartagena y Lorca. Solicitan la ayuda del Rey, ya que Fajardo se apresta a la venganza reuniendo a sus hombres. Almanzor ordena a Abindrarráez acudir a la cabeza de cuatro mil hombres.
Por su parte, Fajardo y los suyos reciben una carta del Rey castellano en la que se les ordena abandonar la reconquista de las ciudades perdidas y acudir en su ayuda en la guerra para conquistar Portugal. Fajardo y sus hombres deciden desobedecer la orden. Aconsejado por Lasa, para que el Rey no crea que Fajardo actúa por propio interés, éste determina conquistar Murcia y nombrar Alcaide, en nombre del Rey, al propio Lasa. Zulema, que finge ser un enviado del Rey de Granada herido por Fajardo, facilita la entrada de los hombres de Fajardo en la ciudad.
En un balcón de la Alhambra, Jarifa y Fátima se disponen a despedir a los soldados que, encabezados por Abindarráez, parten a la guerra. Fátima confiesa a su amiga que se ha enamorado de oídas de Fajardo y por ello viste sus colores. Cuando Jarifa se despide de Abindarráez, Fátima suplica al caballero que no mate a Fajardo y lo informe de su amor.
Mientras tanto, en la Vega de Murcia, Fajardo, tras haber conquistado la ciudad y hecho alcaide a Lasa, ha sido traicionado por éste, que se ha apoderado de la villa. Fajardo y los suyos se disponen a vengarse cuando Zulema anuncia la llegada del traidor con sus hombres. Fajardo lo mata, perdonando la vida a sus soldados, pero enseguida se entera de que el Rey Enrique, creyendo que el traidor ha sido Fajardo, pues Lasa le ha hecho llegar unas cartas en las que lo difama, ha enviado a Gonzalo de Saavedra con un grupo de hombres para reducirlo. Fajardo se dispone a esperarlos sin armas y sin soldados para demostrar su inocencia.
Acto 3
En Murcia asistimos al encuentro entre Juan Fajardo y Gonzalo de Saavedra; aquél lamenta la falta de consideración del Rey, que no le ha reconocido el mérito de recuperar ciudades que el monarca había dado por perdidas. A pesar de ello, como vasallo leal, se entrega a don Gonzalo. Éste, que entiende sus razones, le asegura que el Rey ha sido mal informado por las cartas acusatorias de ciertos envidiosos, entre ellos el traidor Lasa. Saavedra inquiere por la mora secuestrada, que Fajardo asegura haber restituido honrada a su esposo. Zulema, en tono cómico, le aconseja que huya, pero Fajardo insiste en mostrar obediencia y se dispone a marchar con don Gonzalo a Sevilla, donde se encuentra el Rey Enrique.
Por su parte, Abindarráez ha llegado con su gente a los campos de Murcia. Informado por Zulema de la prisión sevillana hacia la que marcha Fajardo, sin demasiada escolta por la resignación mostrada, se dispone a liberar a su amigo y llevarlo a Granada.
La acción se traslada a la Alhambra, donde Almanzor insiste en acosar amorosamente a Jarifa cuando se anuncia la llegada de Abindarráez y Fajardo con sus respectivos soldados. El castellano, que ha sido liberado a su pesar por Abindarráez, de inmediato se pone a las órdenes del Rey moro para cumplir, según dice, una promesa hecha a Abindarráez. Almanzor, agradecido, se reconcilia con su vasallo. Las escenas siguientes sirven para resolver la trama amorosa. Por los jardines de la Alhambra pasean Almanzor, Zayde, alcaide de la Alhambra, Abindarráez y Fajardo. Al descubrir a Jarifa y Fátima en un balcón, el Rey y Zaide se retiran mientras Abindarráez habla de amor a su Jarifa y Fátima declara el suyo a Fajardo, que cortésmente lo rechaza, arguyendo con insistencia razones religiosas. El Rey, inclinado, como sabemos, hacia Jarifa, y Zaide, enamorado apasionadamente de Fátima, sienten celos, pero finalmente, tras una conversación con Fajardo en la que el cristiano argumenta que la grandeza de los Reyes se demuestra por las dádivas y favores que conceden a sus vasallos, Almanzor decide dar su beneplácito a la relación de Jarifa y Abindarraez. Fajardo, a su vez, se compromete con Zayde a no pretender a Fátima y a interceder en su favor. El Rey de Granada decide dar a Fajardo ocho mil hombres, cuatro mil infantes y otros tantos caballeros, para que demuestre su valor en el campo de batalla ante el Rey cristiano.
La acción se traslada de nuevo a Murcia, donde se encuentra el Rey don Enrique de caza, sin soldados, junto con don Gonzalo de Saavedra y unos villanos. El Rey y don Gonzalo ponderan la belleza de la tierra, sus campos de morales y el cultivo de la seda, y el monarca reconoce que la ausencia de Fajardo propicia las incursiones de los moros. Aprovecha entonces don Gonzalo la ocasión para defender a Fajardo, víctima de los envidiosos.
En ese momento se presenta Abindarraéz con una carta de Fajardo, ahora general de Almanzor. En ella recuerda don Juan al monarca la importancia que tiene que el Rey sepa honrar a quienes defienden sus tierras. Don Enrique acabará admitiendo una entrevista con Fajardo, que declina cualquier enfrentamiento bélico contra su señor y se postra a sus pies acompañado de Abindarráez, Fátima, Jarifa y Zaide. La obra se cierra con el reconocimiento del monarca cristiano de los méritos de Fajardo, a quien otorga mercedes y la mano de la hija de don Gonzalo de Saavedra. El Rey premia también a los amigos moros de Fajardo, a quienes acoge con mercedes. Finalmente, Zulema manifiesta su voluntad de bautizarse y el Rey Enrique la suya de ser su padrino. Se muestra dispuesto además, el monarca, a firmar con Almanzor la paz durante veinte años.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: La obra puede ser un intento de lavar la imagen del pasado de esta familia, quizá una obra de encargo. Llama la atención el elevado número de personajes, muy alto si incluimos a los comparsas. Quizá esto pueda ser también un indicio de que la obra lo fue en origen de
circunstancias.
Menéndez Pelayo (Estudios sobre el teatro de Lope de Vega, V, 8 n. 1, 10 y 11) observó que, a pesar de la lectura que ofrece Lope, el protagonista de la historia fue en la realidad traidor al rey: "no atino -escribía el erudito- dónde pudo leerlo". Es posible que Lope conociese esta historia a partir de una crónica familiar, favorecedora de la imagen de este linaje. Resulta llamativo, por ejemplo, que Lope insista tanto en la renuncia del protagonista a corresponder al amor de una mora y en su fidelidad a la ley cristiana