PONCES DE BARCELONA, Comedia famosa de, LOS



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: PONCES DE BARCELONA, Comedia famosa de, LOS. Procedencia: Parte 9; P2; Final Acto III; copia manuscrita de Parma

Título: JARDÍN DEL AMOR. Procedencia: Final Acto III, como doble título

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II:

Parte

Parte IX (1617)

Manuscrito

Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 31.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XXXVIII

Otras ediciones del siglo XVII

No consta

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.

Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. VIII.

Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. IX, 3.

Observación: La edición de Los ponces de Barcelona incluida en Comedias de Lope de Vega, Parte IX, 3, publicada por el grupo Prolope, corre a cargo de Marcella Trambaioli.

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria


- Fradejas Lebrero, José. "Los Ponces de Barcelona de Lope de Vega y Los tres consejos. Cómo un genio utiliza un cuento de tradición oral". Boletín de Literatura Oral. núm. 1. p. 7-13. 2011.

- Trambaioli, Marcella. "El galán suelto y el figurón en los Ponces de Barcelona, de Lope de Vega". Nueva revista de filología hispánica. núm. 2. p. 489-504. 2008.
Nota: vol. 56.

- Trambaioli, Marcella. "En torno al doble estatuto dramático de Lucrecia en Los ponces de Barcelona de Lope de Vega". Theatralia: revista de poética del teatro. núm. 12. p. 83-100. 2010.


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1610-1615, probablemente 1610-1612
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 377.

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 2747
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 377.
Número: 2782
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. 1062.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Acompañamiento
  • Músicos
    Observación: Músicos pastores
    Acompañamiento de turcos

  • Personajes computables

  • Albaneo, [pastor al servicio de Dionís Ponce]

  • Barbarroja turco

  • Bernardo, [caballero]

  • Dalife, [turco]

  • Danteo, [villano]

  • Dionís Ponce, [noble viejo], [padre de don Pedro Ponce]

  • Don Julio, [capitán aragonés]; que actúa de [Domingo], [disfrazado de labrador], [falso sobrino de Gonzalo]

  • Don Pedro [Ponce], [estudiante], [hijo de don Dionís Ponce], [esposo de Lucrecia]; que actúa de [Moro]

  • Don Ramiro, [caballero]

  • Dorista villana

  • Fabricio, [caballero]

  • Felicio, [pastor al servicio de Dionís Ponce]

  • Fineo, [criado de Dionís Ponce]

  • Gonzalo, [jardinero]; que actúa de [Tío de don Julio]

  • Inés, [criada de Serafina], [hija de Marín]

  • Leonardo, [caballero], [hermano de Serafina]

  • Lucrecia, [dama], [esposa de don Pedro]; que actúa de [Criada], [criada de Serafina]

  • Marín, [escudero de Serafina], [padre de Inés]

  • Martón villano, [gracioso]

  • Pedro, [hijo de Don Pedro y de Lucrecia], [Labrador], [jardinero]; que es [Noble]

  • Selimo turco

  • Serafina, [dama]

  • Severo, [criado de don Pedro]; que actúa de [Garrullo], [moro]

  • Silvia, [pastora]

  • Tebano, [pastor al servicio de don Dionís Ponce]
  • Universo social

  • Universo de la guerra. Militares de rango medio (alférez...)
  • Universo de la nobleza. Nobleza media
  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Universo de la servidumbre. Criados cualificados (mayordomo, escudero...)
  • Universo de las religiones. Cautivos
  • Universo marítimo. Piratas
  • Universo rural. Pastores
  • Universo rural. Villanos
  • Universo urbano. Caballería urbana (caballeros, damas)
  • Universo urbano. Estudiantes
  • Universo urbano. Músicos
  • Universo urbano. Pintores
  • Tiempo histórico

    Época del Emperador
    Nota: En el momento de la campaña de Túnez

    Marco espacial

    Acto 1
    Topónimo: Barcelona. [España]. Europa. Espacio: llegada a la ciudad, desde Lérida; casa de D. Ramiro; casa de D. Dionís; exteriores de una quinta cercana.

    Acto 2
    Topónimo: Barcelona. [España]. Europa. Espacio: jardín de Leonardo.

    Acto 3
    Topónimo: Constantinopla, [Estambul]. Imperio Otomano, [Turquía]. Asia. Espacio: puerto.
    Topónimo: Barcelona. [España]. Europa. Espacio: jardín de Leonardo; casa de Lucrecia, en el jardín.

    Duración

    Obra: 22 años (aprox.)
    Acto 1: Número indeterminado de días
    Entreacto 1 a 2: 22 años
    Acto 2: 1 día
    Acto 3: Número indeterminado de semanas. Nota: Travesía de Don Pedro desde Constantinopla a Barcelona

    Género

    Género principal:

    • Drama > historial > profano > hechos particulares.
      Nota: El componente novelesco, con su episodio de cautividad en Constantinopla, con los disfraces de los personajes o con su gran cuadro -muy literario- de jardín en el Acto 3, es muy notable en la obra.


    Observación: La traza es la del amor correspondido y obstaculizado (por el padre del protagonista), con la subsiguiente y compleja serie de pruebas a que es sometida la pareja, hasta su reintegración final. Sobre el fondo histórico de la expedición del Emperador contra Túnez, se desarrolla este delicado y notablemente original drama amoroso.

    Extracto argumental

    Acto 1
    D. Pedro y Lucrecia se dirigen hacia Barcelona desde Lérida, al llegar a la ciudad Lucrecia, que viene embarazada, nos va informando de que se casaron por amor pero no forzados, así nos dice: y aunque fue por amor, fue por concierto. Por sus palabras también nos enteramos de la desigualdad de su estado, pues él es rico y ella pobre: Pobre, don Pedro, he nacido, /pobres padres me engendraron,/en pobre casa criaron,/y en pobre trato he vivido. Desde el principio, no obstante, y por boca de Lucrecia ahora, pero por las de otros personajes más adelante, se pondera la virtud de Lucrecia, la mejor dote para su matrimonio. Una vez casados vivieron con el padre de ella, un hombre honrado y que ejercía un arte digna, la de pintor, pero hace un año que los padres de ella han muerto y los jóvenes, por pobreza pura, no tienen más remedio que buscar la protección del padre del joven. No las tienen todas consigo, aunque D. Pedro, estudiante de Leyes en la Universidad de Lérida, y que dialoga con Severo (estudiante también, pero criado, y que aporta los donaires) sobre la transmisión de la herencia biológica o sobre la del amor, que entrando por los ojos inflama la sangre y de allí se transfiere por su calor al alma, tiene la esperanza de que su padre, que es de su misma sangre, cuando vea a su esposa se sentirá impulsado a amarla como la ama él. No obstante, y por precaución, se dirigen primero a casa de Don Ramiro, íntimo amigo del padre, en quien confían como mediador. Mientras tanto el padre, Don Dionís Ponce, es enterado por D. Bernardo, su amigo, y por Fineo, su criado, de que su hijo, que él creía estudiando en Lérida, ha dejado el hábito eclesiástico y se encuentra en Barcelona, con su esposa, que es una joven virtuosa aunque pobre. Don Dionís, que no cree mucho en la virtud de las doncellas pobres y lo expresa con la frase Pobre, hermosa, y virtud, estraña cosa, que reprueba el ingenio en la mujer con ...el hablar poco /es lo que en ellas alabar podría, se enfurece con su hijo y anuncia que lo desheredará. Intercede entonces Don Ramiro, provocando el encuentro del padre con sus hijos. D. Pedro se dirige a su padre con dulzura, apelando a su condición de tal, pidiéndole perdón por no haberle pedido licencia, pero tratando de compensarle con el tesoro de una mujer bien nacida de un padre pintor (Lope aprovecha para encarecer la dignidad del arte de la pintura), discreta y virtuosa. También Lucrecia se dirige a Don Dionís, pero lo esgrime desde el orgullo de la familia en que ha nacido y de la vida que ha llevado, y lo hace con un cierto alarde de independencia. El padre, recrecido en su furia por la insensatez del hijo, que se ha casado tan mal, y con la soberbia de la nuera, les da la espalda. No así Don Ramiro, que les da la razón (defiende las bodas por amor) y les ofrece su casa por el tiempo que la necesiten. Don Pedro, sin embargo, prefiere ir a vivir a una quinta que tiene su padre cerca de Barcelona, donde vivirán humildemente, servidos de pobres labradores.
    Tras un vacío escénico sucede un divertido paso de pastor bobo. Marton se convence de que si se hace pasar por jabalí y asusta a la pastora que ama, provocará su huida, en la que perderá alguna prenda que él podrá ganar. Así lo hace, con gran rusticidad, y la pastora escapa gritando y alertando a los pastores que lo cazan a pedradas. Todo ello sucede en un ambiente bucólico, entre amores pastoriles, con recitación de sonetos (uno de ellos glosa otro de Garcilaso), un bello romance lírico y poesía de aire popular. Irrumpe en la escena pastoril Severo anunciando que Lucrecia está de parto, en el camino, y reclamando su ayuda.
    En Barcelona Don Ramiro presiona a Don Dionís, le advierte de que con su actitud ofende a toda Barcelona, le amenaza con retirarle la palabra, le vuelve a argüir sobre la nobleza de la pintura...pero Don Dionís se muestra no sólo cerril, sino también brutal. Lo que tiene que hacer su hijo es dejarla parir y divorciarse, que ya encontrará ella otro padre a quien endilgarle su criatura, como hacen muchas. Llega el pastor Danteo para anunciarle que en su quinta ha nacido un hermoso nieto, pero Don Dionís, en contra de lo que todos esperaban (que el nieto le ablandaría) reacciona iracundo al saber que su hijo está en su quinta, y pide un caballo y su escopeta para ir a matarlo. Bárbaros hechos, de razón ajenos, comentan horrorizados sus amigos.
    En las últimas escenas del acto se reproduce el clima de poesía popular y ambiente pastoril, con una letrilla y una deliciosa canción, hasta que llega Danteo para advertir a D. Pedro que su padre se dirige a la quinta para matarle. D. Pedro encomienda su esposa a los pastores y se apresta a huir, tratando de evitar la tragedia. Cuando Don Dionís llega armado, y él escapa, insta a los pastores a que le confiesen dónde está la mujer, para ir a matarla. Los pastores tratan de reportarlo con sus ruegos, de modo que no infamen su sangre ilustre/los Ponces de Barcelona.


    Acto 2
    Un caballero aragonés, Don Julio (que después resultará nada menos que descendiente de los Aragón, que reinaran en Nápoles y Sicilia), que ha llegado a Barcelona en las galeras en que sirve, ha visto a una dama, Serafina, y se ha enamorado de ella. Para tratar de conocerla, con el propósito de hacerla su esposa, ronda por un jardín muy celebrado en la ciudad del que es propietario Leonardo, hermano de ella, y al que Serafina se asoma desde su balcón o baja, con Inés, su dama, a pasearlo. Pide ayuda a Lucrecia, que en traje humilde, sirve en la casa, junto con su hijo Pedro, que hace de jardinero, así Lucrecia, compadecida del joven, y sabiendo que su fin es honesto, decide ayudarlo haciéndole llegar a Serafina una carta. Sin embargo, Pedro encuentra a Julio en el jardín y lo echa, pues su señor Leonardo no quiere forasteros rondando a su hermana. A solas, Pedro se queja a las fuentes del jardín de su mal de amores, en un soneto, y queda dormido. Allí lo encuentran Serafina e Inés, que han bajado a pasear por el jardín, le despiertan y, en el diálogo que sigue, nos apercibimos de que Serafina le ama, pero temerosa de su honor, por ser tanta la desigualdad entre ambos, le recomienda marchar a Italia, a la guerra, para lo cual ella pedirá ayuda a su hermano, lo que causa la desesperación de Inés, que también le ama.
    Gonzalo, el otro jardinero, que está inútilmente enamorado de Lucrecia, que no le hace caso, y que después de 22 años de la marcha de su marido sigue esperándolo, se compadece del sufrimiento semejante al suyo de Don Julio y se decide a ayudarlo, pero sin arriesgarse a hacer de mediador, como él le pedía. D. Julio se disfraza de labrador y entra a servir en el jardín como si fuera el sobrino de Gonzalo. En el jardín Pedro ha descubierto un papel en manos de su madre y lleno de sospechas disputa agriamente con ella. El hijo, que no sabe quién es su padre, llega a acusarla de que quizás la abandonó por causa de deshonra. Ella, entonces, le hace ver que el papel es una carta de D. Julio a Serafina, pues durante todos estos años otra Penélope he sido que ha mantenido firmemente su honestidad, y a continuación le relata toda su historia y quién fue su padre: una buena parte de la relación la conoce ya el espectador, pero otra no: los pastores la salvaron de morir a manos de su suegro escondiéndola, y después fue llevada a la ciudad donde la amparó Don Ramiro, padre de Leonardo y de Serafina, en cuya casa se ha criado Pedro y fue educado en letras y armas, aunque nunca quisiera dejar el oficio de jardinero. Al morir su avariento abuelo, Don Dionís, la declaró adúltera en su testamento y no reconoció a su nieto como heredero. Cuando Lucrecia ya está a solas, recita un soneto en que pondera la lealtad de Penélope y el retorno al hogar de Ulises. Sigue a este momento de patetismo otro de distensión. Marín, el padre de Inés, escudero, le propone a Lucrecia, en clave cómica, que se casen ellos dos y sus dos hijos. Sorprende la declaración Gonzalo y, entre los dos pretendientes, se conforma un paso cómico de hidalgo ridículo y de labrador rústico, con insultos que están a punto de convertirse en mamporros, sin que Lucrecia acierte a separarlos.
    El acto se cierra con una escena de amor en el jardín: Serafina, que conoce por su hermano la historia de la verdadera identidad de Pedro, y que la suya es por tanto una ilustre cuna, y Pedro, que ahora ya sabe, también, cuál es su estirpe, se declaran su amor (él lo hace por medio de un bello romance lírico), que sellan con un abrazo. La escena queda contrastada cómicamente por las fanfarronadas de Marín, los recelos de Inés, y la frustración de Julio, que aparece haciendo de jardinero y sorprende el abrazo de los amantes.


    Acto 3
    En Constantinopla, Barbarroja, a quien un cautivo cristiano (Don Pedro) ha curado de su gordura legendaria, se dispone a embarcar para Túnez y hacer frente a la expedición que prepara Carlos V. Le acompañan D. Pedro y Severo, en hábito de cautivos. Barbarroja, muy agradecido a Pedro por su cura le insta a que le pida lo que más desea, que él se ofrece a concedérselo. Cuenta entonces D. Pedro su historia de cautividades, hasta llegar a Constantinopla y quedar a su servicio, y expresa el deseo de volver a ver a su esposa, y su patria, y morir allí. Barbarroja le promete conducirlo a Barcelona en una nave, una vez haya cumplido la misión de Túnez.
    En un gran cuadro de jardín se van reuniendo todos los personajes y, a instancias de Serafina, se sientan juntos, señora y servidores. Allí se solazan escuchando a los músicos del Virrey cantar una canción cuyo estribillo dice así: Al cabo de los años mil/ vuelven las aguas por do suelen ir. Después, con el premio prometido de una cinta que Serafina entregará al ganador, juegan a un juego en el que cada uno de los personajes ha de contar lo que ha visto, entonces Julio y Pedro lo utilizan para contar en clave su enfrentamiento, y Gonzalo para endilgar una sátira. Tocan en eso cajas y acuden a ver de qué se trata: son las compañías que van a embarcarse hacia Túnez que desfilan engalanadas por la ciudad. En un aparte Lucrecia reprocha a Pedro que con sus pretensiones amorosas les ponga a ambos en peligro de ser expulsados de la casa por Leonardo, insiste en mediar a favor de Don Julio, por su linaje, y hace creer a Pedro que Serafina ama al de Aragón. Pedro, desesperado, recita un soneto lleno de despecho por la condición mudable de las mujeres. Cuando Serafina lo encuentra, Pedro está ya fuera de sí, y entre encendidos reproches y entristecidas quejas le anuncia que se alista en la tropa que marcha a Túnez, y que ella puede sentirse satisfecha de ver sus papeles trocados: Julio de capitán a jardinero, él de jardinero a soldado. Acto seguido se va. Ella, que no puede detenerlo, se desmaya. Acuden unos y otros a socorrerla, y entre ellos su hermano, que inquiere uno por uno qué ha sucedido, así se va formando una ingeniosa cadena de respuestas que atribuye el mal de Serafina a haber ingerido una hierba, y cada uno de los jardineros acusa al otro de haberla sembrado. En esto se presentan Don Pedro y Severo, en hábito de moros, y mendigando. Al saber que la dueña de la casa ha enfermado por culpa de una hierba, Don Pedro se ofrece como médico experto en su tratamiento, mientras Severo y Gonzalo abordan un divertido contraste de sus respectivos conocimientos en materia de hierbas.
    Fabricio, compañero de armas, apremia a Julio para que se embarque junto con todos los capitanes (enumera sus ilustres linajes) que ya lo han hecho, y cumpla con sus obligaciones militares, pero Julio se niega, aduciendo la causa de su amor. En un aparte hablan Lucrecia y Don Pedro, y ella, que le pregunta si tiene noticias de su marido, no le reconoce, pero él queda enteramente satisfecho al comprobar su lealtad. Pedro, que ha llegado al jardín en hábito de soldado, con plumas y espada, es acogido amorosamente por su madre, que lo lleva a dormir con ella. Don Pedro, que contempla la escena, la malinterpreta, enloqueciendo de celos y también de deshonor, a pesar de las sensatas observaciones que le hace Severo. Incapaz de contenerse se lanza sobre la puerta de la que cree adúltera y la aporrea, exigiendo que le abran. Van saliendo todos los personajes al escenario, al escuchar el alboroto, y allí entre unos y otros se va revelando toda la verdad, de manera que Lucrecia y Don Pedro, Serafina y Pedro y Severo e Inés, se ven felizmente unidos. Buenos quedamos Gonzalo, dice entonces Marín a Gonzalo, y Gonzalo le contesta: Pues que nos llevan la novia/ casémonos vos y yo.
    Pedro comienza a despedir la representación: Aquí se acaba la historia,/ llamada jardín de amor. Pero su madre le rectifica: Si don Pedro me perdona,/ diré yo el nombre. D. Pedro: Decid.. Lucrecia: Los Ponces de Barcelona.


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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    Observación: En el soneto que recita Pedro en el Acto II se refiere a sí mismo y a su destino como mi barquilla.
    Se hace alusión al que debía ser un romance o letrilla bien conocido, Recuerda Gil, por tu fe, y también al romance de Don Bueso.
    Las alusiones mitológicas, variadas (vgr. el mito de Narciso, o el de Amor y Psiquis, narrado por Apuleyo), encuentran en este caso una articulación superior, la de un verdadero intertexto: la acción de la pieza remite una y otra vez a la espera de Penélope del regreso de Ulises, y Pedro juega el papel de Telémaco.
    La pieza es todo un alegato en defensa de la dignidad y la nobleza del arte de la pintura, suscitada en diferentes pasajes.
    En el Acto III se hace referencia a la toma de Túnez por Barbarroja (1533) y a la expedición naval que ordenó Carlos V para replicarla, que culminó históricamente con la conquista de La Goleta (1535). Se hace eco Lope de la leyenda sobre la gordura del gran almirante otomano: ¿Pues no estaba tan grueso, que en los hombros/en andas le llevaban sus Genízaros?.


    EDICIONES DIGITALES DISPONIBLES

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