Félix Lope de Vega y Carpio

LOS PONCES DE BARCELONA




Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, “Los Ponces de Barcelona”, Emilio Cotarelo y Mori (ed.), “Obras completas de Lope de Vega, VIII. Obras dramáticas”, Madrid, RAE, 1930, pp. 569-601.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

HABLAN EN ELLA LAS PERSONAS SIGUIENTES

DON PEDRO
SEVERO
DON RAMIRO
DIONÍS PONCE
DON JULIO
LEONARDO
GONZALO
LUCRECIA
BERNARDO
FINEO
FABRICIO
SERAFINA
INÉS
MARÍN
DANTEO
SILVIA
TEBANO
FELICIO
ALBANEO
DALIFE
PEDRO
MÚSICOS
MARTÓN, [villano]
DORISTA, [villana]
SELIMO, turco
BARBARROJA, turco
[TINEO], [criado de Dionís]

Acto I

Salen DON PEDRO PONCE y LUCRECIA, su mujer, de camino, y un CRIADO.

Don Pedro
Redondilla
Deja, Lucrecia, el temor.

Lucrecia
¿Cómo, si vengo informada
de la condición airada
de tu padre y mi señor?

Don Pedro
Redondilla
5
¿Qué defectos has en ti
más que ser pobre?

Lucrecia
¿Y es poco
si con eso le provoco
a que me aborrezca ansí?
Redondilla
Pobre, don Juan, he nacido;
10
pobres padres me engendraron,
en pobre casa me criaron
y en pobre trato he vivido.
Redondilla
Mas tan ricos de virtud
como te dijo su fama,
15
que esta riqueza se llama
y la del oro inquietud.
Redondilla
Dejáronme este tesoro
por herencia, que, en efeto,
es para un hombre discreto
20
de mayor valor que el oro.
Redondilla
Tú sabes si esto es verdad,
pues un año de conquista
apenas te dio a mi vista
ocasión ni libertad.
Redondilla
25
No recibí tus papeles,
bien sabes que no te engaño,
porque, para nuestro daño,
son enemigos crueles.
Redondilla
¡Ay de la loca doncella
30
cuando papeles recibe
y responde a quien le escribe,
aunque se case con ella!
Redondilla
Pues de aquella liviandad
siempre celoso le tiene,
35
de que muchas veces viene
a presumir deslealtad.
Redondilla
No podrás decir de mí
cosa que a dártelos baste,
pues hasta que te casaste
40
ni me viste ni te vi.
Redondilla
Casástete, aunque eras rico,
con una pobre de hacienda,
pero rica de la prenda
que en la virtud significo.
Redondilla
45
Mi pobre padre faltó
al primer año, tan bueno,
que, de mil trabajos lleno,
te entretuvo y sustentó.
Redondilla
Por eso forzoso fue
50
que a Barcelona vengamos,
donde ya, don Pedro, estamos
y tu gran casa se ve.
Redondilla
Tiemblo de ver que a tan rico
padre traigas de esta suerte
55
nuera tan desnuda.

Don Pedro
Advierte,
y por mi amor te suplico,
Redondilla
que no vengas con temor,
pues, como estudiante, intento
probarte en un argumento
60
que es fuerza tenerte amor.

Lucrecia
Redondilla
¿Tu padre a mí?

Don Pedro
Sí.

Lucrecia
¿Por qué?

Don Pedro
¿De la sangre no procede
amor? Esto me concede.

Lucrecia
Es verdad, que cuando ve
Redondilla
65
aquel objeto el que mira,
en rayos la sangre pasa
por la vista, hasta que abrasa
el alma, y ella suspira
Redondilla
entonces con el deseo
70
por unirse a lo que ama.

Don Pedro
Pues si amor sangre se llama,
tu amor en mi sangre veo.
Redondilla
La mía, ¿quién me la dio?

Lucrecia
Tu padre.

Don Pedro
Luego a mi padre
75
es bien que el objeto cuadre
que quise en viéndole yo.
Redondilla
Mi sangre es suya, y si a ti
te mira, pues yo te amé,
o te ha de amar o veré
80
que no está su sangre en mí.

Severo
Redondilla
Aunque ha días que dejamos
las sotanas y manteos
por andar en tus deseos,
en el punto que tratamos,
Redondilla
85
habita venia, diré
lo que siento.

Don Pedro
Pues, Severo,
¿no es verdad que lo que quiero
querrá mi padre?

Severo
No sé.
Redondilla
Cuando es más fuerte el calor
90
de la madre, se parece
el hijo a la madre, y crece
de aquella parte su amor.
Redondilla
Cuando es el calor igual,
se parece a los dos juntos.
95
Pero si en aquellos puntos
la influencia celestial
Redondilla
tiene más fuerte poder,
a la influencia parece,
y esta mil veces ofrece
100
diferente parecer.
Redondilla
Ansí verás que hay un hombre
que tira a puerco, otro a perro,
y no es de su padre el yerro,
aunque de vello se asombre,
Redondilla
105
sino que fue poderosa
la influencia celestial
a darle aquella señal,
tal vez fea y tal hermosa.

Don Pedro
Redondilla
¡Qué necia filosofía!

Severo
110
Hombres he visto, señor,
parecer asnos.

Don Pedro
Mejor
de ti decirlo podría.

Severo
Redondilla
Pues si de tu nacimiento
fuerza el planeta tuviera
115
sobre jumentos, y fuera
tu condición de jumento,
Redondilla
cuantos jumentos miraran
a Lucrecia, claro está
que la amara, pues que ya
120
tu condición imitaran.

Don Pedro
Redondilla
¿Has oído este argumento?

Severo
Yo por el tuyo lo digo.
Que si tu padre, enemigo,
como rico y avariento,
Redondilla
125
de pobres, tu mujer mira,
dices que la ha de querer
porque su sangre ha de ser
como la tuya, y me admira
Redondilla
que no veas que tu madre
130
su parte de ella te dio.

Don Pedro
Aristóteles mostró
que todo se debe al padre.

Severo
Redondilla
Niega la común escuela
de los filósofos.

Don Pedro
Ya
135
llegamos donde saldrá
a nuestra noche una estrella.

Lucrecia
Redondilla
¿Quién vive aquí?

Don Pedro
Don Ramiro,
que es el amigo mayor
de mi padre. En su valor
140
todo mi remedio miro.
Redondilla
Este irá a hablarle, y yo sé
que él hará que nos reciba,
y cuando enojado viva
de que pobre me casé
Redondilla
145
y sin pedirle licencia,
en su casa nos tendrá.

Lucrecia
De que enojado estará
tengo muy cierta evidencia,
Redondilla
porque muchos me han contado
150
lo que le agrada el dinero.

Don Pedro
Entra y pregunta, Severo,
si don Ramiro ha llegado.

Severo
Redondilla
Mejor es que en el portal
os entréis por que no os vean.

Don Pedro
155
Aquí en virtudes emplean,
Lucrecia, el mayor caudal.
Redondilla
Entra a ser bien recibida,
que es caballero muy grave.

Lucrecia
El cielo, don Pedro, sabe
160
que solo estimo tu vida.

Salen DIONÍS PONCE, padre de DON PEDRO; BERNARDO, su amigo, y TINEO, su criado.

Dionís
Terceto
¿Por qué me preguntáis lo que se ha hecho
mi hijo, si lo sabéis que está estudiando
en Lérida, contento y satisfecho?
Terceto
Si acaso, como joven, ayudando
165
alguna travesura, preso queda,
herido o muerto, ¿qué me estáis matando?
Terceto
Decidlo de una vez para que pueda
o morir o vivir.

Bernardo
Dios os le guarde
y de que tal desgracia le suceda.
Soneto
170
Pasando ayer, y pienso que bien tarde,
por la calle en que vive don Ramiro,
vi de estudiantes un lucido alarde.
Terceto
Que argüían pensé. Párome y miro
si alguno conocía, y oigo atento
175
una cosa, por Dios, de que me admiro.

Dionís
Terceto
¿Pues en qué me tocaba su argumento?

Bernardo
No sé cómo os lo diga. O me he engañado
o tratan de don Pedro el casamiento.

Dionís
Terceto
¿Qué decís? ¿Don Pedro está casado?

Bernardo
180
En Lérida, decían, y que ha mucho
que vive con su suegro y que ha dejado
Terceto
el hábito eclesiástico.

Dionís
¿Qué escucho?
¡Don Pedro se casó sin mi licencia!
Con la verdad y mis engaños lucho.
Terceto
185
Por una parte miro su obediencia,
por otra vuestro crédito.

Bernardo
Ya creo
que guardan poca ley amor y ausencia.

Dionís
Terceto
¿Sabes alguna cosa tú, Fineo?

Fineo
Señor, ya sabes tú que es mi costumbre
190
disimular lo que oigo y lo que veo
Terceto
si de ello te resulta pesadumbre.
Don Pedro, mi señor, está casado.

Dionís
Faltó a mis ojos hoy su misma lumbre.

Fineo
Terceto
Días ha que se dice, y yo he callado
195
por no enojarte.

Dionís
Y aun será muy cierto
que alguna mujercilla le ha engañado.

Fineo
Terceto
Antes de su virtud, señor, te advierto
que es hermosa, discreta y virtuosa,
y aunque fue por amor, fue por concierto.

Dionís
Terceto
200
¿Es pobre?

Fineo
Estaba dicho siendo hermosa,
mas vence su virtud a su pobreza.

Dionís
Pobre, hermosa y virtud, extraña cosa.
Terceto
¿Virtud dices, en pobre, con belleza?

Bernardo
¿No hay muchas cosas que lo son?

Dionís
No, sino pocas,
205
que por eso se estima su firmeza.
Terceto
¡Hermosura y virtud!

Bernardo
Materia tocas
donde sacara yo, Dionís, la espada
si bastara una espada a tantas bocas.

Dionís
Terceto
¿Y qué se me da a mí que sea honrada
210
si es pobre esa mujer?

Bernardo
Tenéis enojo,
que esa es, sin duda, la mejor dotada.

Dionís
Terceto
A decir disparates no me arrojo
porque a las obras todo lo remito.
Hoy de padre y de hacienda le despojo,
Terceto
215
le desheredo y cuanto es ley le quito,
y aun el nombre de Ponce, pues me afrenta
con tal maldad, apenas le permito.

Sale DON RAMIRO.

Ramiro
Terceto
Como a mi amigo vengo a daros cuenta
de una cosa en que espero...

Dionís
Tened paso,
220
que siendo la que ahora me atormenta
Terceto
y en la materia del dolor que paso
no quiero oírla a mi mayor amigo.

Bernardo
Si es de Pedro, ya se sabe todo el caso.

Ramiro
Terceto
Don Pedro se casó, ¿con qué castigo
225
queréis dar que decir a Barcelona?

Dionís
Con no le ver.

Ramiro
Traerele yo conmigo,
Terceto
y respeto tendréis a mi persona.

Dionís
Ireme yo del mundo por no veros
a vos y a él.

Ramiro
¿Qué padre no perdona?

Dionís
230
Pues perdonadme vos no responderos.

Bernardo
Redondilla
Él se fue desesperado.

Ramiro
Si lo acaba de saber
no es mucho no responder
y de mí partirse airado.
Redondilla
235
Id tras él y detenelde,
que don Pedro viene ya.

Bernardo
A su humildad no será,
ni a vuestros ruegos, rebelde.

Salen DON PEDRO y SEVERO.

Don Pedro
Redondilla
A mi padre airado vi,
240
por eso no osé llegar.

Ramiro
Hoy le habemos de ablandar.

Don Pedro
Solo, señor, le ofendí
Redondilla
en no le pedir licencia,
que en lo demás es mi esposa
245
bien nacida y virtuosa
y que puede, con decencia,
Redondilla
cualquier hidalgo ejercer,
si a las historias creemos,
o a la verdad, si debemos
250
más a la verdad creer,
Redondilla
el oficio de su padre,
digo el arte de pintor,
y no de menos valor
fue la suya que mi madre.
Redondilla
255
¿Qué quiere mi padre ya?
Esto es hecho, ya es mi prenda;
él tiene bastante hacienda,
rico y descansado está.
Redondilla
¿Qué aumento darle podía
260
el dote de una mujer?
¿O qué más debe traer
que castidad e hidalguía?
Redondilla
Habladle, templad su ira;
nadie podrá como vos.

Ramiro
265
Mejor lo podréis los dos
si a sus pies juntos os mira.
Redondilla
Vaya Severo a llamar
tu esposa, que si la ve,
dirá que tu amor no fue
270
digno de poder culpar,
Redondilla
que lo que me agrada a mí
también le será agradable.

Don Pedro
¿En que la vea y la hable
está mi disculpa?

Ramiro
Sí.

Don Pedro
Redondilla
275
Pues parte luego, Severo.

Severo
Voy como mandas.

Don Pedro
Amor
tiene disculpa en rigor,
con él disculparme quiero.
Redondilla
Fuera de que yo no he sido
280
tan bárbaro y deshonesto
que haya su honor descompuesto
ni su decoro ofendido.
Redondilla
No me casé de manera
que nadie pueda notarme
285
ni fue parte enamorarme
a que el ser quien soy perdiera.
Redondilla
¿Qué amiga le traigo a casa
que otros hombres ha tenido?
Si la información no ha sido
290
contraria de lo que pasa,
Redondilla
con doncella virtuosa
y bien nacida casé.
Deme hacienda y le daré
nuera discreta y hermosa.

Ramiro
Redondilla
295
En todo tenéis razón,
conmigo estáis disculpado,
que casarse enamorado
no deslustra la opinión,
Redondilla
siendo el sujeto el que debe,
300
aunque la hacienda no sobre.

Salen LUCRECIA y SEVERO.

Lucrecia
Aborrece el rico al pobre.

Severo
Creo, señora, que en breve
Redondilla
cesarán estos enojos.

Don Pedro
Esposa.

Lucrecia
Solo Dios sabe
305
que excede al dolor más grave
el venir hoy a sus ojos.
Redondilla
Mas pues no puede ser menos
y lo mandas, aquí estoy,
tu esposa y tu esclava soy.

Don Pedro
310
Si de esos ojos serenos
Redondilla
la luz mi padre mirara,
con mis años y mis ojos
yo sé que de sus enojos
la injusta furia templara.
Redondilla
315
Si de esa boca suave
oyera la discreción
con mi edad y mi afición
y no con la suya grave,
Redondilla
yo sé que nos recibiera
320
con otro gusto y favor.
Pero las culpas de amor,
como si amarte lo fuera,
Redondilla
juzgan los hombres mayores
más que en melindres nuevos,
325
que si no fueran mancebos
ni hubieran tratado amores.
Redondilla
Perdona, que, como digo,
no fue culpable mi amor.

Lucrecia
Cuando, con tanto rigor,
330
se muestre cruel contigo,
Redondilla
yo sé que por ti sabré
sufrir más que el ofenderte,
y que no podrá la muerte
hacer ofensa a mi fe
Redondilla
335
ni oscurecer mi lealtad.
Y aun ojalá que yo fuera
tan dichosa que muriera
a manos de su crueldad.

Severo
Redondilla
Ya tu padre viene aquí.

Salen DIONÍS y BERNARDO.

Bernardo
340
Digo que habéis de volver.

Dionís
No sé qué queréis hacer
de mi paciencia y de mí.

Bernardo
Redondilla
¿No basta que don Ramiro
os quiera, Dionís, hablar?

Dionís
345
De que me quiera matar,
siendo mi amigo, me admiro.

Bernardo
Redondilla
¿Pues esto llamáis mataros?

Dionís
Sí, que también los enojos
dan veneno por los ojos.

Ramiro
350
Yo no pretendo obligaros
Redondilla
a que forcéis vuestro gusto,
sino solo a que veáis
vuestros hijos.

Dionís
Sí forzáis,
pues vengo a ver mi disgusto.
Redondilla
355
Y ya os digo que el mirar
lo que del gusto es ajeno
es de la vida veneno,
y vos me queréis matar.

Don Pedro
Octava real
Padre, yo no pensé que mis ofensas
360
eran de calidad que no bastara
llamarte padre. Si en el nombre piensas,
para que tu piedad los perdonara.
Son tus obligaciones tan inmensas
que si les muestras rigurosa cara
365
no te podré llamar tan dulce nombre,
que no le escucha más piadoso el hombre.
Octava real
No digo que por mí, si no merezco
por tu hijo perdón, me des tu mano,
mas por la prenda que a tu casa ofrezco,
370
pues la virtud es dote soberano.
Con aquella pobreza me enriquezco,
y donde piensas que he perdido, gano
de méritos divinos un tesoro,
que la felicidad no está en el oro.
Octava real
375
Vuelve los ojos, sin razón airados,
a ver una mujer discreta, hermosa,
hija de padres pobres, pero honrados.
De su virtud y un arte generosa
si fueron los pintores estimados,
380
hasta tenerlos por divina cosa,
pregunta, padre, aquella edad pasada
en que como deidad fue venerada.
Octava real
Y mira que en la nuestra Carlos Quinto
a Bandinelo honró, por justo pago
385
de su pincel, de los demás distinto,
de la encomienda ilustre de Santiago.
Si aquí de los pintores no te pinto
la estimación, ¡oh, padre!, y satisfago
tu calidad, es porque su alabanza
390
hasta en los mismos cielos parte alcanza.
Octava real
Si te ofende el mirar tantos pintores
bárbaros y atrevidos, no interpretas
con discreción del arte los primores
ni su divina estimación respetas.
395
Como hay bueno y malos oradores,
excelentes y bárbaros poetas,
causídicos indoctos y eminentes,
[.......................................entes]
Octava real
así también pinceles soberanos
400
que unos pintan verdad y otros mentiras,
porque los raros pintan con las manos
y con los pies los que ignorantes miras.
Naturaleza pinta los humanos
con la hermosura que en mirar te admiras,
405
mas no porque algún feo o falto vemos
en su divino autor falta ponemos.

Dionís
Octava real
De tu larga oración impertinente,
en que muestras muy bien que no estudiaste,
tanto me ofendo, ¡oh, hijo inobediente!,
410
como en la causa injusta que abonaste.
¿Qué me importa que el arte sea excelente
de quien esta pintura le compraste
si a estudiante le enviaba yo las leyes
de los emperadores y los reyes?
Octava real
415
Pon la pintura al lado coronada
del mismo sol con rayos y laureles,
que entonces yo la estimaré colgada
sobre paredes blancas o doseles.
Mas que me traigas, cuanto quiera honrada
420
de sus primeros padres y pinceles,
una pintura viva que anda y habla,
¿qué corresponde al lienzo ni a la tabla?
Octava real
¿Dónde quieres que cuelgue esta pintura
que tú llamas imagen de tu esposa?
425
¿Qué ley te ha dicho a ti que la hermosura
ha sido a ningún suegro provechosa?
¿Tantas partes buscaste a tu figura
que en casa de un pintor fue justa cosa
irla a buscar? ¿No era mejor, al doble,
430
en cas de un caballero rico y noble?
Octava real
Vete con Dios, y pues honrar quisiste
los pintores, don Pedro, y sus primores,
ellos te den lo mismo que les diste,
vivirás del pincel y las colores.

Lucrecia
435
Puesto que de don Pedro te ofendiste,
aunque no despreciaste los pintores,
dejándolos apartes, escucha, que habla
de un honrado pintor la mejor tabla.
Octava real
Colgada estaba en casa de mi padre
440
la pintura que ves con la cortina
que desde niña me cubrió mi madre
de su honesta virtud y su doctrina.
No digo que, perfecta, a un suegro cuadre
ni lo que soy mi vista determina,
445
mas puédote decir que allí colgada
fui de muchos hidalgos deseada.
Octava real
Don Pedro, que tú a Lérida enviaste
para estudiar las leyes que dijiste,
me vio y sirvió, que soy su mujer baste
450
para saber qué nuera mereciste.
Poca o ninguna hacienda mejoraste,
pero la calidad no la perdiste,
que él sabe, y sabe el mundo, que es la hacienda
tal vez para el honor la mejor prenda.
Octava real
455
Casáronme mis padres y murieron
dentro de un año, alegres que pintura
que estimaron a un rico y noble dieron
porque de oro le hiciese la moldura.
No te vimos en tanto que vivieron;
460
muertos es fuerza por pobreza pura.
Pero cuando esta tabla en tus paredes
no cuelgues, por ser pobre, como puedes,
Octava real
también sabré vivir desguarnecida
y ser del mismo estilo virtuosa.

Dionís
465
No pases adelante, que convida
tu soberbia a más ira y más furiosa
[...............................ida]
[...............................osa]
rabia viendo que un loco atrevimiento
470
llame un mozo, engañado, entendimiento.
Octava real
Basta, que ha dado el vulgo, siempre loco,
en llamar una vil bachillería
ingenio en la mujer, que el hablar poco
es lo que en ellas alabar podría.
475
Pero pues escuchando me provoco,
sea más que amistad descortesía,
perdone, don Ramiro.

Bernardo
Oíd.

Dionís
Bernardo,
morireme de súbito si aguardo.
Octava real
Pintura que habla llaman la poesía;
480
así debe de ser esta señora.
Mi hijo es hombre.

Ramiro
Espera.

Dionís
¡Qué porfía!

Ramiro
Detenle.

Bernardo
Voy tras él.

Ramiro
Dejadle ahora,
pase el enojo de este primer día.
A mi casa volved.

Don Pedro
Yo sé que adora
485
de manera el dinero, que en un año
no bastará amistad ni desengaño.

Ramiro
Octava real
Un año y muchos os tendré en mi casa.

Don Pedro
Yo tengo por mejor irme a la quinta
de mi padre entretanto que se pasa
490
este furor, pues no está muy distinta
de Barcelona.

Lucrecia
Que en tan pobre casa,
y más con quien sus desventuras pinta,
mucho le queda que sufrir.

Don Pedro
Esposa,
esta heredad es por extremo hermosa.
Octava real
495
En ella vivirás humildemente,
servida, aunque de pobres labradores.

Ramiro
Que no me honréis me pesa extrañamente.

Don Pedro
Ya os digo la ocasión. Mi bien, no llores,
que el campo, el ave, el árbol y la fuente
500
mejores son para tratar de amores.
Parte, Severo; avisa de que vamos.

Severo
Saldrán con flores y esparciendo ramos.

Don Pedro
Octava real
También, porque del parto viene cerca,
Lucrecia está mejor donde hay mujeres.

Lucrecia
505
Mi muerte pienso, esposo, que se acerca.

Ramiro
Crueldad de padre.

Don Pedro
Es padre al fin. ¿Qué quieres?

Ramiro
¡Con qué de penas un placer se merca!

Don Pedro
No se venden baratos los placeres.

Lucrecia
Lloro que me has de aborrecer por pobre.

Don Pedro
510
A tu lado no hay bien que no me sobre.

Vanse y sale SILVIA, pastora, y DANTEO, villano.

Silvia
Redondilla
Suelta la cinta, Danteo,
mira que se me cayó.

Danteo
Por eso la estimo yo
al precio de mi deseo.

Silvia
Redondilla
515
Cuando me peiné en la fuente,
que de espejo me servía,
vi que un jabalí salía
de los jarales de enfrente,
Redondilla
y, soltando los cabellos
520
y el peine, corrí al lugar.

Danteo
Más que pudieras dejar
las almas que cuelgan de ellos.
Redondilla
Señas, Silvia, para mí
a la fe son escuchadas,
525
suelta unas cintas halladas
adonde el alma perdí.
Redondilla
O si las quieres trocar,
dame un abrazo por ellas.

Silvia
Mas que te quedes con ellas,
530
que yo me vuelvo al lugar.

Danteo
Soneto
¡Oh, cintas verdes, por mi bien halladas,
sin esperanza me dais del bien que os pido!
Mas, ¿cómo la tendrá quien ha perdido
aquel cabello donde os vio colgadas?
535
Porque ayudáis a la prisión atadas,
de cuyo laberinto de oro he sido
presos dos años dulcemente asido
en cadenas de amor de sus lazadas.
¿Qué me sirve teneros tan distintas
540
de los cabellos donde estáis, si en ellos
queda el alma en las hebras más sucintas?
Ausente lloraré sus lazos bellos,
pues para la ocasión así las cintas,
y dicen que ha de ser por los cabellos.

Sale MARTÓN, villano rústico, vestido un zamarro.

Martón
Soneto
545
Amor, si entre las almas de los rudos
te huelgas de vivir y te autorizas
y en zamarros ceñidos con tomizas
de pechos zafios y de labios mudos.
Si frentes de villanos testarudos
550
de tus ricos trofeos entapizas
y en portales de casas tan pajizas
que cuelgan animales por escudos.
Si te huelgas, amor desatinado,
de la rústica cena de la olla,
555
del duro pan y el vino trasnochado,
diré que eres señor que de la polla
tierna de leche y la perdiz cansado
apetece la vaca y la cebolla.

Danteo
Redondilla
Martón.

Martón
Amigo Danteo.

Danteo
560
¿Con quién hablando venías?

Martón
Ando, Danteo, estos días
hablando con mi deseo.

Danteo
Redondilla
¿Dura de Silvia el amor?

Martón
No entró para no durar.

Danteo
565
¿Y cómo te va de amar?
¿Hate hecho algún favor?

Martón
Redondilla
Estoy tan favorecido
que no sé cómo lo cuente.

Danteo
Tal suele ser su accidente;
570
¿cosa que le haya querido?
Redondilla
Que es condición de mujer
amar monstruos de fealdad,
o sea la novedad
o la imperfección del ser.
Redondilla
575
Cuéntame algunos favores.

Martón
Primeramente, no sabe
que la quiero, que es la llave
se todos nuestros amores.
Redondilla
Después de esto, no la hablé
580
una palabra en mi vida.

Danteo
Estará por ti perdida.

Martón
¿Hasla visto?

Danteo
Sí, a la fe.
Redondilla
Peinó sus rubios cabellos
en la margen de la fuente
585
Silvia, que al sol en su oriente
pudiera adornar con ellos.
Redondilla
Y cuando el sesgo cristal
dos bellas Silvias hacía,
una que en agua vivía
590
y otra en fuego celestial,
Redondilla
salió de entre los jarales
un jabalí, cuyo espanto
la obligó que huyese tanto,
que para bien de mis males
Redondilla
595
estas cintas se dejó,
con que de esperanzas lleno
voy por este bosque ameno
a contarle que soy yo
Redondilla
de sus más favorecidos.
600
Quédate, Martón, a ver
si le queda qué perder
a quien nos tiene perdidos.

Váyase DANTEO.

Martón
Redondilla
¡Ay, venturoso Danteo!,
luego hallara yo un favor
605
con que entretener mi amor
y resistir mi deseo.
Redondilla
Si la busco en su corral
siempre topo su borrica;
si al ganado paso, aplica
610
siempre un espino o jaral.
Redondilla
Si en noche oscura y sin gente
a su puerta voy, en pago
en su carreta me hago
los hocicos o la frente.
Redondilla
615
Si el disanto a verla acierto
entre mozos como un oro,
luego me hacen el toro
y a coces me dejan muerto.
Redondilla
Si bailan y el tamborino
620
toco, me dejan chiflar
toda una tarde sin dar
tan solo un trago de vino.
Redondilla
Mas, ¡ay, Dios!, Silvia y Dorista
son las dos. Aquí me aparto.

Salen SILVIA y DORISTA.

Dorista
625
Tú me lo encareces harto.

Silvia
Enfádame tu conquista.

Dorista
Redondilla
Pues yo le quiero muy bien.

Martón
Decir a Danteo oí
que saliendo un jabalí
630
Silvia huyó y dejó también
Redondilla
unas cintas de color.
Si me pongo en cuatro pies
y me finjo puerco, aun es
posible hallarme un favor.
Redondilla
635
Alta invención. Yo me pongo,
pues que me ayuda el zamarro,
y gruñiré como un carro.

Silvia
A decirle me dispongo
Redondilla
que me deje y que te quiera.

Dorista
640
Díselo, así Dios te valga.

Martón
No sé, pardiez, cómo salga,
porque esta es la vez primera
Redondilla
que soy puerco jabalí.

Dorista
Dile que mi padre es rico.

Martón
645
No acierto hacer el hocico,
pero, bueno, saldrá así.
Redondilla
¡Bau! ¡Bau!

Dorista
¿Qué es aquesto, cielo?

Martón
¡Un jabalí! No me ven.

Silvia
¡Muerta soy!

Dorista
¡Y yo también!

Martón
650
Ya miden el verde suelo.

Dorista
Redondilla
¡Pastores, el puerco, el oso!

Martón
No dejan nada. ¿Qué intento?
Solo me han dejado el viento,
y ese no es muy oloroso.

Salen cuatro pastores con una hondas: DANTEO, TEBANO, FELICIO y ALBANEO.

Danteo
Redondilla
655
Tira, dispara, aquel es.

Martón
Aquestos me han de matar.

Albaneo
¡Que tan cerca del lugar
se venga un puerco montés!

Martón
Redondilla
¡No tiréis, hola, pastores,
660
que no soy puerco!

Tebano
¡Ay, que habló!

Albaneo
Como esos puercos vi yo
hablar y ser gruñidores.

Martón
Redondilla
¡Pastores, que soy Martón!
¡No tiréis, por vida mía!

Felicio
665
¿Qué es esto?

Martón
Esta porquería
fingí por cierta ocasión.

Danteo
Redondilla
Mentecato, ¿qué es aquesto?

Martón
Como denantes te oí
aquellos del jabalí,
670
en forma porcal me he puesto.

Danteo
Redondilla
¿Tienes seso?

Martón
No, a la fe.
Pero a lo porcuno amaba
por ver si puerco alcanzaba
lo que limpio no alcancé.

Sale SEVERO.

Severo
Redondilla
675
Pastores de Dionís Ponce,
corred presto. ¿Qué hacéis
si por dicha no tenéis
alma y entrañas de bronce?
Redondilla
La nueva esposa y mujer
680
de don Pedro, mi señor,
y su hijo, que el rigor
de un padre esto puede hacer,
Redondilla
del dolor del parto queda
muriendo en esta campaña.

Danteo
685
¡Triste cosa!

Felicio
¡Cosa extraña!

[Severo]
Venid antes que suceda
Redondilla
algún lastimoso caso.

Danteo
No hayáis miedo. ¡Hola, Martón,
llama a Silvia!

Martón
Aquellas son,
690
ella y Celia.

Tebano
Alarga el paso.

Martón
Redondilla
Por esta cuesta me arrojo.

Albaneo
Dionís cruel, ¿a qué efeto?

Severo
¡Oh si le naciese un nieto
que le quitase el enojo!

Salen RAMIRO, DIONÍS PONCE y BERNARDO.

Ramiro
Endecasílabos sueltos (tirada)
695
Pues yo no pienso hablaros en mi vida.

Dionís
Confieso que conozco lo que pierdo,
pero yo no he de hablar eternamente
a don Pedro, mi hijo. Mal he dicho,
no es don Pedro mi hijo.

Ramiro
Estad seguro
700
de que ofendéis a toda Barcelona
de la mayor a la menor persona.

Dionís
Oféndase, Ramiro, quien quisiere,
que no lo hará si la ocasión supiere.
Que tenga yo para un villano hijo
705
doscientos mil ducados y tratado,
que es lo que siento más, su casamiento
con otros tantos que mañana puede
heredar la más bella hermosa dama
que tiene esta ciudad ni oyó la fama
710
y que venga casado bajamente
con una hija de tan pobre gente...

Bernardo
¿Qué importa si ya es hecho? Abrid los brazos,
a imitación de Dios, y recibidle
pues veis que viene a vuestros pies humilde.
715
Hacienda tenéis vos y ella nobleza.

Dionís
¿Nobleza la pintura?

Ramiro
¿Pues no puede
la pintura tener tan justo nombre?
¿Lo que adoráis no pintan los pastores?

Dionís
También visten los sastres una imagen.
720
Dejadme, que yo sé lo que me importa.

Bernardo
¿Aquella hermosa cara no os reporta?

Dionís
Dejadme, que queréis volverme loco.
Mi honor, mi calidad tenéis en poco.

Bernardo
Mirad que viene ya cerca del parto.

Dionís
725
Eso es donaire, partos de mujeres
pobres con algún talle y hermosura.
Descásese mi hijo, haga divorcio
y verá que mañana esa Lucrecia
escogerá de los que la conocen
730
algún padre, que ahora no lo sabe.
Para ese parto que mi hijo espera.

Ramiro
Quien habla así de una mujer honrada
no merece respuesta.

Dionís
No se usa,
es lástima; levanto testimonios.
735
Hijos veréis que, como van creciendo,
mil padres diferentes van teniendo.

Bernardo
Vergüenza es ver que habléis de esa manera
de una mujer ejemplo de mujeres.
¿Es ramera por dicha esa señora
740
con las que, después de grande el hijo,
escogen, de consejo de otras tales,
el padre que han de dar a hijos iguales?

Sale DANTEO.

Danteo
Desalentado vengo en busca tuya.
Dadme albricias, señor.

Dionís
¿De qué, Danteo?

Danteo
745
De que tienes un nieto como un ángel
nacido en tu heredad en este punto.

Dionís
¿En mi heredad? ¿Pues cómo?

Danteo
En ella vive
don Pedro, mi señor, por temor tuyo.
Allí parió doña Lucrecia un niño,
750
de pedazos del sol y oro el cabello,
de ángel la cara y lo demás de perlas.

Dionís
¿En mi huerta? ¿En mi casa? ¡Hola, Fineo!
Ensíllame un caballo, dame aprisa
una escopeta, ¡vive Dios!, que tengo
755
de quitarle la vida.

Ramiro
Pastor, corre;
avísale a don Pedro que se vaya
antes de que llegue allá su loco padre.

Danteo
Piensa que ha de matarle, voy corriendo.
¡Oh nunca yo trajera tales nuevas!

Bernardo
760
Vamos a ver si hay orden de estorballe
este injusto camino.

Ramiro
Por lo menos
no será mal remedio dilatalle.

Bernardo
Bárbaros hechos de razón ajenos.

Salen SILVIA, DORISTA, TEBANO y MÚSICOS PASTORES.

Dorista
Romance (tirada)
No los perdí con la prisa
765
del parto de la señora,
que huyendo del jabalí,
temiendo y temblando toda,
perdí mis rojos corales,
y como lo son las rosas,
770
no los he podido hallar.

Tebano
Pues búscalos en tu boca.

Dorista
Déjame ahora, Tebano,
que yo sé lo que me importa
buscar mis rojos corales,
775
que es la mejor de mis joyas.

Silvia
¿Por aquí se te perdieron?

Dorista
Por aquí, zagala hermosa.

Tebano
Oye siquiera esta letra
que en la orilla caudalosa
780
del Tajo un pastor compuso
al llanto de otra pastora
que buscaba unos corales,
como tú, Dorista, ahora.

[Músicos]
Copla (estructura abierta)
“¿Quién oyó, zagales,
785
desperdicios tales,
que derrame perlas
quien perdió corales?”

Dorista
Quintilla
¡Oh mal hubiese el pastor
por quien aquí los perdí!

Tebano
790
Perlas derramas aquí
que son de mayor valor.

Silvia
Forma los de la color
Verso suelto
de tus labios celestiales.

[Músicos]
Copla (estructura abierta)
“¿Quién oyó, zagales,
795
desperdicios tales,
que derrame perlas
quien perdió corales?”

Dorista
Quintilla
Velos aquí, por mi vida.

Tebano
¿Hay ventura semejante?
800
Pero permite que cante
una letrilla escogida,
del mismo dueño, ofrecida
Verso suelto
a la causa de sus males.

[Músicos]
Copla (estructura abierta)
“Albricias, zagales,
805
de dichas iguales,
que unas blancas perlas
se han vuelto corales.”

Dorista
Quintilla
En tanto las estimé,
que me los vuelven las rosas,
810
de su color envidiosas,
por ver que en ellas lloré.

Silvia
Ventura notable fue
Verso suelto
siendo sus colores tales.

[Músicos]
Copla (estructura abierta)
“Albricias, zagales,
815
de dichas iguales,
que unas blancas perlas
se han vuelto corales.”

Salen DANTEO y DON PEDRO.

Danteo
Romance (tirada)
Huye de presto, señor,
no pares en Barcelona,
820
que ha de matarte tu padre.

Don Pedro
Por Dios, hermosas pastoras,
que por Lucrecia miréis,
tan noble y tan virtuosa
como mujer desdichada,
825
pues ha de perder ahora
para siempre a su marido
por la crueldad rigurosa
de un padre que a Creso y Midas
vence en avaricia loca.
830
Yo me voy por no ponerme
en ocasión tan forzosa
de perder respeto a un padre,
porque tengo en la memoria
las maldiciones de Dios
835
al hijo que los enoja,
y que quien los obedece
sobre la tierra se logra.
Embarcareme en el mar,
y plega a Dios que sus olas
840
entre su salada espuma
me sepulten y me sorban
o que de Argel me cautive
la primera galeota
y hasta ver mi barba blanca
845
sirva al remo a Barbarroja.
¡Oh, padre cruel! ¡Oh, padre!

Sale DIONÍS con una escopeta.

Dionís
Hoy de su sangre traidora
tomaré justa venganza.

Dorista
Huye por aquellas rocas.

Silvia
850
Huye, don Pedro, huye presto.

Don Pedro
¡Cielos, socorred mi esposa!

Danteo
Tente, señor.

Dionís
¿Dónde está,
villanos, aquella sombra
de mi anticipada muerte?

Tebano
855
Huyendo tu furia, torna
a la ciudad.

Silvia
Señor, mira...

Dionís
Ya he mirado mi deshonra.
¡Vive Dios, si aquí le hallara
que no se escribiera historia
860
desde el principio del mundo
tan sangrienta y espantosa!
¿Dónde está su vil mujer?

Silvia
De un ángel parida y sola
en cuatro paredes viles
865
cubierta de secas hojas.

Dionís
¡Voy a quitarle la vida!

Dorista
Corre, Danteo, y estorba
la tirana ejecución.

Danteo
¡Ay, zagalas, venid todas!

Silvia
870
Vamos a librar siquiera
de sus manos rigurosas
el ángel recién nacido,
no pierda el agua y la gloria.

Danteo
Venid, que ruegos humildes
875
las manos tiernas reportan,
no infamen su sangre ilustre
los Ponces de Barcelona.


Acto II

Salen DON JULIO, caballero, y FABRICIO.

Julio
Redondilla
Con tal extremo la quiero.

Fabricio
Grande atrevimiento ha sido,
880
que sois, aunque bien nacido,
de esta ciudad forastero.

Julio
Redondilla
Antes eso es lo mejor
para el intento que tengo,
pues desconocido vengo
885
a estos jardines de amor.

Fabricio
Redondilla
Bien merecen ese nombre.

Julio
Ellas, con su perfección,
dan licencia y ocasión
que las vea a cualquier hombre.
Redondilla
890
Desde aquí, Fabricio, puedo
contemplar en Serafina,
en cuya lumbre divina
como mariposa quedo.
Redondilla
Doy tornos al resplandor,
895
cuando a los balcones sale
de este jardín, que se iguale
al de la madre de amor.
Redondilla
Tiemplan estas fuentes luego
mis alas tan mal regidas,
900
que no tuviera en mil vidas
para resistir su fuego.
Redondilla
Tengo intentados dos medios,
aunque el uno desigual,
que amor es violento mal
905
y quiere aprisa remedios.
Redondilla
Hay una mujer aquí
que es madre de un jardinero
de dos que este caballero
tiene en él.

Fabricio
A los dos vi,
Redondilla
910
y el mozo tiene buen talle.

Fabricio
Es brioso por extremo,
conque con el mismo temo
en mis amores hablalle.
Redondilla
Pero con su madre hablé,
915
y, aunque es en extremo honrada
y virtuosa, le agrada
que con esta buena fe
Redondilla
de que mi amor se dirige
al blanco del casamiento
920
sirva a Serafina intento,
que ayer en el campo os dije,
Redondilla
porque es muy rico su hermano
y su calidad abona
la opinión de Barcelona.
925
El otro medio es más llano,
Redondilla
pero no tan eficaz,
y es un cierto labrador
a quien de mi loco amor
hice ayer tarde capaz
Redondilla
930
con dificultades hartas.
Pero la mujer que os digo
habló más claro conmigo
y la ha de llevar mis cartas,
Redondilla
que, en fin, las quiere llevar.

Fabricio
935
¿Tiene buen entendimiento?

Julio
Es para mi pensamiento
lo que puedo desear.
Redondilla
Yo os juro que es tan hermosa
que, a no estar en pobre traje...
940
Pero su venida ataje
nuestra plática amorosa,
Redondilla
que tiene poco lugar
y es bien gozar la ocasión.

Sale LUCRECIA en traje humilde.

Fabricio
Buen talle.

Julio
Pedazos son
945
del cielo que ando a buscar.

Lucrecia
Redondilla
Señor don Julio.

Julio
Lucrecia.

Lucrecia
Agradeced mi cuidado,
que he dado vuestro recado,
y dice que estima y precia
Redondilla
950
vuestra honesta pretensión,
pero que ella tiene hermano
y que es camino más llano
decirle vuestra afición,
Redondilla
que como sois forastero
955
es menester que informéis
de las partes que tenéis.

Julio
Yo soy noble caballero
Redondilla
de lo mejor de Aragón.
En las galeras de España
960
me entretengo, que no daña
ser soldado mi afición.
Redondilla
Cuando tomé tierra aquí
vi en un coche, en la muralla,
esta dama, y de miralla
965
nació este deseo en mí.
Redondilla
Este jardín celebrado
me ha dado a entrar ocasión
para verla en el balcón
de su resplandor dorado
Redondilla
970
y azul de mis locos celos.
Dadle, amiga, este papel,
con pensamientos en él
que se atreven a los cielos,
Redondilla
pues son para serafín.
975
Cien escudos os daré
por la respuesta.

Lucrecia
Yo haré
por la honestidad del fin
Redondilla
con que tratéis vuestro amor
más que por el interés.

Julio
980
Sabe Dios, Lucrecia, que es
fundado en su mismo honor.

Lucrecia
Redondilla
Voy a llevarle, que ahora
sospecho que habrá ocasión.

Julio
Descúbrele mi afición,
985
dile que un hombre la adora
Redondilla
a título de marido.

Lucrecia
Yo voy, andad con recato.

Vase LUCRECIA.

Fabricio
Ella es de un ángel retrato.
Discreto hubiérades sido
Redondilla
990
en querer esta mujer,
mas pues no la queréis vos
y hemos de venir los dos,
dejádmela a mí querer.

Julio
Redondilla
¿Que os agrada?

Fabricio
¿Y no es razón?

Julio
995
Tiene un hijo ya mancebo.

Fabricio
En la media edad apruebo
toda discreta afición.

Julio
Redondilla
Veisle aquí.

Fabricio
Gallardo mozo.

Julio
Cara de hombre noble tiene,
1000
y que parece que viene
en hábito de rebozo.

Sale PEDRO, hijo de LUCRECIA, en hábito de labrador.

Pedro
Redondilla
¿Siempre este nuestro jardín
han de ocupar forasteros?

Julio
Soldados y caballeros
1005
que vienen a honesto fin,
Redondilla
tienen licencia de entrar.
Y si vais a mi galera,
jardín del mar, yo os supiera,
Pedro amigo, regalar.

Pedro
Redondilla
1010
Yo lo agradezco y lo creo,
mas enfádase mi amo,
que hay aquí cierto reclamo
de todo tierno deseo,
Redondilla
y hame hecho guarda a mí,
1015
porque me ha criado en casa.
Salid, ya veis lo que pasa,
que a estas horas baja aquí.

Julio
Redondilla
¿Queréisnos dejar mirar
detrás de estos encañados?

Pedro
1020
Salga, señores soldados,
a sus jardines del mar,
Redondilla
que es esa mucha licencia.

Julio
¡Vive Dios, que si cogiera
al villano en mi galera...!

Fabricio
1025
Callad y tened paciencia.

Pedro
Redondilla
No pasen por la ventana,
echen por este jazmín.

Julio
Adiós, hermoso jardín;
adiós, serafina humana.

Pedro
Soneto
1030
Niño pequeño, que alcanzaba apenas
a verme en vuestras balsas, claras fuentes,
me vieron estas líquidas corrientes,
y ahora lleno de años y de penas.
En vuestras aguas nunca vi sirenas,
1035
que no sois mares, aunque estando ausentes
mis ojos de luz, de mil ardientes
lágrimas vierten más copiosas venas.
Pero ya la tenéis, que mis enojos
de tal manera en sus peñascos tratan
1040
que será mi barquilla sus despojos.
Fuentes, mi culpa fue si me maltratan,
que como os hice mares con mis ojos
criais sirenas que cantando matan.

Salen SERAFINA, dama, e INÉS, criada.

Inés
Quintilla
Solo está el jardín, bien puedes
1045
hasta las fuentes llegar.
Mas guarda que no te quedes
loca, señora, en mirar
luz en que a Narciso excedes.

Serafina
Quintilla
¿Quién está en ella, Inés?

Inés
1050
Pedro, el hijo de Lucrecia.

Serafina
¿Pedro dices? Piedra es.

Inés
Mucho de altivo se precia
y del buen talle que ves,
Quintilla
y ansí estará divertido
1055
en el espejo del agua.

Serafina
Pienso que está sin sentido.

Inés
Algunas quimeras fragua.
¡Hola, Pedro! ¿Estás dormido?

Serafina
Quintilla
Ni siente, ni oye, ni ve.

Inés
1060
Él lo debe de fingir.

Serafina
Fingir, Inés, ¿para qué?

Inés
Bien le podemos decir:
“Recuerda, Gil, por tu fe.”
Quintilla
Hola, dormido y despierto,
1065
si es que todo puede ser.
¿Echas de ver que te advierto?
Recuerda. ¿No echas de ver
que el dormir te tiene muerto?

Pedro
Quintilla
¡Ay, Inés, que no te vía
1070
llevado de un dulce sueño
en que el alma se dormía!

Inés
Mira que está aquí tu dueño.

Pedro
Perdonad, señora mía.
Quintilla
Que como en tal desconcierto
1075
traigo todos mis sentidos,
que apenas hablar acierto
y despierto andan perdidos,
más me mata estar despierto.

Serafina
Quintilla
¿Qué tienes?

Pedro
Unos disgustos
1080
del estado de mis cosas
que con disfrazados gustos
pretenden ser venturosas
por entre casos injustos.
Quintilla
Y con ver claros los daños
1085
y que remedio no veo
después de prolijos años,
a la muerte, que deseo,
me han traído mis engaños.

Serafina
Quintilla
De tus nuevos pensamientos
1090
me pesa, Pedro, si son
causa de tus descontentos.
¿Pero quién te da ocasión?

Pedro
Esperanzas por los vientos.

Serafina
Quintilla
Trocallas por desengaños.

Pedro
1095
Y aunque el alma lo desea
yo vivo entre mis engaños,
sin provecho que lo sea,
donde son los daños daños.
Quintilla
Entre tan nuevos disgustos
1100
navego por altos mares,
porque en intentos injustos
los pesares son pesares
y los gustos no son gustos.

Serafina
Quintilla
Pedro, tu florida edad
1105
y tus nobles pensamientos
mueven en tu voluntad,
como allá en la mar los vientos,
esa nueva tempestad.
Quintilla
No querrás ser labrador
1110
de estas huertas y jardines,
que con oculto valor
mirarás diversos fines
y pretensiones de honor.
Quintilla
Vete a la guerra. Yo haré
1115
que te acomode y te vista
mi hermano.

Pedro
Ahora no sé
cómo a mi madre resista,
que luz con mis ojos ve.
Quintilla
Sin eso, es moza y hermosa,
1120
porque me parió muy niña,
y dejarla es fuerte cosa.

Serafina
Eso es justo que te riña,
siendo, como es, virtuosa.

Pedro
Quintilla
No es justo desemparalla.

Serafina
1125
Amparo en mi hermano tiene.
Llámala, que quiero hablalla.

Pedro
Yo voy.

Serafina
Esto me conviene.

Pedro
Duro campo de batalla
Quintilla
hacen en mi pensamiento
1130
amor y temor. Amor
me esfuerza a su atrevimiento,
mas detiéneme el temor
y a sus pies morir me siento.
Quintilla
Dicen que amor se deslengua,
1135
pero no dicen verdad,
que con temor de la mengua
la misma desigualdad
pone silencio a la lengua.

Vase PEDRO.

Inés
Quintilla
¿Por qué, señora, destierras
1140
a Pedro y enviarle quieres
a los mares y a las guerras?

Serafina
¡Ay, Inés, qué ciega eres!

Inés
Pienso, a lo menos, que yerras.

Serafina
Quintilla
¿Que no has echado de ver
1145
que el desterrarle es amor?

Inés
Amor le puedes tener,
que aunque es pobre labrador,
es de galán parecer,
Quintilla
pero por eso es mejor
1150
tenelle y no desterralle.

Serafina
El consejo es de mi honor,
que no quiero con hablalle
dar ocasión a mi amor.
Quintilla
Mi padre aquí lo crio
1155
con mi hermano, que su madre
muchos años le sirvió.
Y aunque mil veces mi padre
darle oficios intentó,
Quintilla
jamás le pudo sacar
1160
de que ha de ser jardinero,
como a su madre de dar
en no casarse.

Sale LEONARDO, hermano de SERAFINA.

Leonardo
Aquí espero
si me viniere a buscar.

Serafina
Quintilla
Hermano.

Leonardo
En viendo cerrado
1165
vi que andabas por aquí.
¿Qué hacías?

Serafina
Aquí he pasado
con Pedro un rato, y de ti
quejoso está mi cuidado,
Quintilla
porque un mozo tan gallardo
1170
no ha de cultivar la tierra
vestido un capote pardo,
sino servir en la guerra
con una pica, Leonardo.
Redondilla
Sé que anda triste por eso.
1175
A Italia, por Dios, le envía.

Leonardo
Que lo hiciera te confieso,
que de su valor podría
creer todo buen suceso.
Quintilla
Por su madre lo he dejado,
1180
mas si está determinado,
palabra te doy de hacer
muy presto que vaya a ser
a Italia o Flandes soldado.
Quintilla
Ven por aquí, que te quiero
1185
dar cuenta de cierta cosa.

Serafina
Espera, Inés.

Inés
Aquí espero
tan afligida y celosa,
que de pensamientos muero.
Quintilla
A Pedro, que yo quería,
1190
Serafina a Italia envía
para no le enamorar.
¿A qué más pudo llegar
la triste fortuna mía?
Quintilla
Quiero irme. Aquellas fuentes
1195
mi llanto agradecerán.
¡Ay, Pedro, que no lo sientes!
¿Cuándo otra vez te verán
mis tristes ojos ausentes!

Vanse y sale GONZALO, labrador-jardinero, y DON JULIO.

Julio
Redondilla
Todo lo intento y deseo,
1200
pero dice mi esperanza
que la ponga en vos.

Gonzalo
No alcanza
al imposible que veo
Redondilla
mi poder ni mi cuidado;
otro camino intentad.

Julio
1205
Mal pagáis mi voluntad.

Gonzalo
Yo sé que os tengo pagado.
Redondilla
Mas pensad que puedo hablar
a Serafina por vos
es imposible, por Dios,
1210
porque me puede costar
Redondilla
su casa, cuando lo menos;
la vida, cuando lo más.

Julio
Mi esperanza vuelve atrás.

Gonzalo
Los pensamientos son buenos,
Redondilla
1215
pero los medios son malos.
Que voz os queréis casar
y yo puedo negociar
entretanto algunos palos.
Redondilla
Es como pendencia amor:
1220
siempre llueve en los terceros.
Mas quiero un servicio haceros.

Julio
Haréisme un grande favor.

Gonzalo
Redondilla
Y este muy sin interés,
que el serviros ha nacido
1225
de haberme el amor cogido
de la cabeza a los pies.
Redondilla
Que como dos jugadores
hacen de presto amistad
se junta la voluntad
1230
de dos que tratan de amores.

Julio
Redondilla
¿Amáis vos?

Gonzalo
Amo una fiera.

Julio
¿Dentro de esta casa?

Gonzalo
Sí,
ámola dentro de mí
y de mi sentido fuera,
Redondilla
1235
y también la quiero yo
para casarme, y no basta,
porque se precia de casta
y de pretenderla no.
Redondilla
Ya sabe mi pensamiento,
1240
mas dice que no, creído
que ha de perder su marido,
siendo su esperanza viento,
Redondilla
que ha más de veinte y dos años
que le sepulta la mar,
1245
mas ella huelga de estar
en estos locos engaños.

Julio
Redondilla
¿Es la madre, por ventura,
de Pedro, este jardinero
que os sirve de compañero?

Gonzalo
1250
La misma, porque procura
Redondilla
imitar la casta griega,
que guardó tan alta joya,
al que volviendo de Troya,
por tantos mares navega.
Redondilla
1255
De lo que en amalla paso
me ha dado esta compasión
a vuestra tierna afición.

Julio
Estáis en el mismo caso
Redondilla
y estáis en la misma casa.

Gonzalo
1260
Ni en caso ni en casa estoy,
pues ni me caso ni soy
con quien Lucrecia se casa.
Redondilla
Pero quiero hacer por vos
lo que os dije, agradecido,
1265
pues que no sois conocido.

Julio
Generoso sois, por Dios.

Gonzalo
Redondilla
Soy compasivo en extremo,
y es que os vistáis como yo,
que aun de esta suerte cegó
1270
Ulises a Polifemo,
Redondilla
por no salir de la historia,
y que vengáis de camino,
diciendo sois mi sobrino,
que yo os daré por memoria
Redondilla
1275
lo más de mi parentela
o allá vos la fingiréis.
Así, mi huésped seréis,
que es extremada cautela,
Redondilla
y como ladrón de casa
1280
haréis el hurto mejor.

Julio
Ingeniosa industria.

Gonzalo
Amor
por mil desatinos pasa.
Redondilla
Pasad por este de ahora.
Mas voces siento, escondeos.

Julio
1285
Aquí os dejo mis deseos.

Salgan LUCRECIA y PEDRO, su hijo, riñendo.

Pedro
Dejad el papel, señora.

Lucrecia
Redondilla
¿Tú descompuesto conmigo?

Gonzalo
¿Qué es esto? ¿Los dos reñís?

Pedro
¿Estas cosas recibís?

Lucrecia
1290
Calla, necio.

Pedro
Verdad digo.

Gonzalo
Redondilla
No haya más, por vida mía.

Lucrecia
Ya le he dejado salir
con lo que quiere.

Gonzalo
Es decir,
que os rendís a su porfía.
Redondilla
1295
¿Pero por qué le negáis
la carta que está leyendo?

Lucrecia
Secretos son que yo entiendo.
Hacedme placer que os vais.

Gonzalo
Redondilla
Si os sirvo en eso, me voy,
1300
porque entre padres e hijos
son los terceros prolijos,
y, aunque os amo, no lo soy,
Redondilla
porque es ley obedeceros
que guardo con gran rigor
1305
por ver si puede mi amor
por humildad mereceros.

Pedro
Redondilla
¿Papeles de amor a vos?
¡Ay cielos!

Lucrecia
¡Calla, ignorante!

Pedro
Una imagen de diamante
1310
os imaginé, por Dios.
Redondilla
Pero, madre, sois mujer,
y digo, en una palabra,
que quien con papel se labra
de cera debe de ser.
Redondilla
1315
No me veréis más aquí,
que, aunque pobre, soy honrado.
Hoy mi señora ha tratado,
quizá por vos, mal de mí.
Redondilla
Que me vaya de esta tierra
1320
me ha mandado Serafina,
y es que, por dicha, imagina
de mi honor la mayor guerra.
Redondilla
Vuestra flaqueza sabrá
y quiéreme echar de aquí.

Lucrecia
1325
Habla, necio, bien en mí,
que estáis insufrible ya.

Pedro
Redondilla
Haced vos bien, que es mejor.
Yo no sé quién es mi padre,
pero quizá os deja, madre,
1330
por sospechas de su honor.

Lucrecia
Redondilla
Necio, estás tan porfiado
que habré de desengañarte
y, a mi pesar, darte parte
del dueño de ese cuidado.
Redondilla
1335
Sabe que es ese papel
de don Julio de Aragón
y que su honesta afición
dice a Serafina en él.
Redondilla
Que si yo he vivido tal,
1340
que otra Penélope he sido.

Pedro
No digáis más, ya he caído
en la causa de mi mal.
Redondilla
¿Que suyo es este papel
de aquel gallardo soldado?

Lucrecia
1345
¿Y a ti de qué te ha pesado
porque la pretenda en él?

Pedro
Redondilla
¡Ay, madre! ¿Vos ayudáis
a su tierno pensamiento?

Lucrecia
¿No ves tú que es casamiento?

Pedro
1350
Más la vida me quitáis.
Redondilla
Y pues a tiempo he llegado
que es fuerza hablaros en esto,
sabed que el amor ha puesto
en el suyo mi cuidado.
Redondilla
1355
No sé qué he visto que, en fin,
me obliga a amar locamente,
sábelo, madre, esta fuente,
esta yedra, este jazmín.
Redondilla
Mis lágrimas y suspiros
1360
les preguntad.

Lucrecia
No prosigas
ni tales locuras digas.

Pedro
Pues, madre, yo sé deciros
Redondilla
que presto me veréis muerto.

Lucrecia
¿No te imaginas quién eres?

Pedro
1365
No sé quién soy, pues que quieres
tenerlo tan encubierto.
Redondilla
¡Ay, madre y señora mía,
dime, para mi consuelo,
qué padre me ha dado el cielo!

Lucrecia
1370
Cansada de la porfía
Redondilla
con que ha tres años, y más,
que quieres saber tu historia,
oye una breve memoria
y mis desdichas sabrás.

Pedro
Redondilla
1375
¡Ay, madre, que a mis enojos
daréis paz y a mis sentidos!

Lucrecia
Escucha.

Pedro
Con más oídos
que en Argos pusieron ojos.

Lucrecia
Romance (tirada)
Tuvo esta insigne ciudad,
1380
faro de la mar de España,
espanto de berbería
y primer paso de Italia,
un caballero muy noble
que Dionís Ponce llamaban,
1385
tan rico y tan avariento
que aun hoy lo dice su fama.
A don Pedro Ponce tuvo,
único hijo, con tantas
partes, que por serlo yo
1390
mi amor y lengua las callan.
En Lérida el mozo ilustre
leyes, ¡oh, Pedro!, estudiaba,
cuando las leyes de amor
su escuela hicieron mi casa.
1395
Pintor era el padre mío,
arte tan noble, que basta
decir que a naturaleza
tal vez enmienda las faltas.
No me venció con papeles,
1400
no me rindió con palabras,
no me ganó con terceros
ni ellos con promesas falsas.
Casose conmigo y diole
mi podre padre en su casa
1405
de comer mientras vivió.
Murió y con él mi esperanza.
Quedáronnos por hacienda
algunas pintadas tablas,
bien hechas, pero tenidas
1410
pocas por bien estudiadas.
Y como el arte y el tiempo
no agradece la ignorancia,
harto fue que nos valiesen
para volver a su patria.
1415
Pero apenas Dionís Ponce
supo que casado estaba
su hijo tan pobremente
cuando intentó mil venganzas.
No nos quiso recibir.
1420
Yo, Pedro, preñada estaba
de ti. Llevome a una quinta,
huerta o casa de labranza.
Diome el parto, y él, sabiendo
que estaba en su quinta, arranca
1425
en un caballo, furioso,
para repartir dos balas
de una pistola en los dos.
Él huyó por la montaña,
y mientras que le seguía
1430
con criados y con armas,
me escondieron sus pastores
en una pobre cabaña
que cubrían en un monte
sabinas y verdes hayas.
1435
Don Pedro, en fin, y un criado
que en Lérida acompañaba
sus estudios, discurrieron
del mar las vecinas playas,
donde dicen pescadores
1440
que en una humilde tartana
para Italia se embarcaron,
mas no llegaron a Italia.
Tantos años como tienes
falta de su esposa y patria.
1445
Todos le tienen por muerto,
sola yo vivo en el alma.
De la cabaña que dije
vine a la ciudad, que estaba
armada de sus amigos,
1450
poniéndonos acechanzas.
El padre de Serafina,
mozo entonces y que amaba
a don Pedro, ocultamente,
hijo, nos tuvo en su casa.
1455
Fue padrino en tu bautismo,
y con su hijo, que andaba
niño entonces, al escuela
te enseñó en letras y en armas.
Serví en su casa y la sirvo.
1460
Tú, con altiva arrogancia,
¡oh recelos de mi honor!,
vida miserable pasas.
Das en decir que ese traje
para un desdichado basta,
1465
y dices bien, pues lo eres
desde la cuna y la faja.
Murió tu abuelo, tan necio,
que en la muerte me declara
por adúltera, y a ti
1470
del justo derecho aparta
de legítimo heredero,
aunque esta falsa probanza
en el tribunal de Dios
divina sentencia aguarda.

Pedro
Redondilla
1475
No lloréis, madre querida.
Y aunque está bien responderos,
consolaros y ofreceros
alma, cuerpo, sangre y vida,
Redondilla
perdonad, porque he sentido
1480
que viene Leonardo allí,
que después sabréis de mí
lo que estoy agradecido.

Váyase.

Lucrecia
Soneto
Dejó su dulce y regalada esposa,
su querido Telémaco y su nido
1485
aquel astuto que volvió perdido
de la venganza de la griega hermosa.
No quedó monstruo de la mar furiosa
adonde no viviese detenido;
ya le valió la lengua, ya el oído,
1490
ya la dulce retórica famosa.
Volvió, en efecto, y en el sacro templo
colgó la ropa. Amor, que solo bastas
a que tan grande fe y lealtad confirmes,
dejándonos los dos tan alto ejemplo,
1495
a las mujeres para ser muy castas
y a los maridos para ser muy firmes.

Sale MARÍN, escudero.

Marín
Redondilla
Bendigo, Lucrecia, a amor,
que una vez sola te veo
de tantas como deseo
1500
que me des algún favor.
Redondilla
Inés, mi hija, me dice
que hablas en mis cosas bien,
y aunque este nombre también
de madrastra escandalice,
Redondilla
1505
ella toma con mil gustos
que nos casemos tú y yo.

Lucrecia
A lindo tiempo llegó
la sombra de mis disgustos.

Marín
Redondilla
Yo querría con Inés
1510
casar a Pedro, tu hijo,
que algo de aquesto me dijo,
vergonzosilla después.
Redondilla
Si tú quieres, en un día
haremos los casamientos,
1515
que nuestros amos, contentos,
celebrarán su alegría.
Redondilla
Viudos somos tú y yo.
Si buen marido perdiste
y a mi mujer conociste,
1520
¿quién a Brígida igualó?
Redondilla
Mujer fue, que a no ser fea,
necia, prolija y celosa,
era una perla preciosa,
era un dragón de Medea.
Redondilla
1525
Pues limpieza estaban mudos
cuantos la cocina fragua;
con una escudilla de agua
hiciera cuatro menudos.
Redondilla
Un ajo que hacer solía
1530
para una pata de buey
pudiera comerlo el Rey;
como un almíbar sabía.
Redondilla
Conservas hizo extremadas
de rábanos, de lentejas;
1535
mil emplastos para viejas,
mil parches para preñadas,
Redondilla
remedios para doncellas.
Mas será nunca acabar.
Mujer perdí que llorar,
1540
que hay muy pocas como ella.

Lucrecia
Redondilla
Marín, ¡oh mar de mis duelos!,
¿quereisos ir en buen hora?

Marín
También le he dicho a señora
cómo tengo algunos celos
Redondilla
1545
de Gonzalo el jardinero.

Lucrecia
¿Quereisme dejar, Marín?

Sale GONZALO.

Gonzalo
¿Espantajo en el jardín?

Marín
Yo soy honrado escudero,
Redondilla
de Serafina, y soy padre
1550
de Inés, a quien tanto quiere,
y si otra cosa dijere...

Gonzalo
¿Qué digo yo que no os cuadre?
Redondilla
Antes os ando a buscar,
que me comer las higueras
1555
los tordos de estas riberas
y en medio os quiero asentar.

Marín
Redondilla
Yo soy muy gentil hidalgo,
y mi padre, en mi lugar,
tuvo caña de pescar,
1560
rocín, escopeta y galgo,
Redondilla
y esto haré bueno en la calle.

Gonzalo
Y en el muladar mejor.

Marín
¡Sois un villano hablador!

Lucrecia
¡Teneos!

Marín
¡He de matalle!

Gonzalo
Redondilla
1565
Tiradme una necedad,
escudero de don Bueso.

Marín
Vos saldréis, cebolla y queso;
vos saldréis de la heredad.

Lucrecia
Redondilla
¿No basta estar de por medio?
1570
Venid conmigo, Marín.

Gonzalo
Hombre injerto en matachín,
yo os haré...

Lucrecia
¿Que no hay remedio?

Marín
Redondilla
Traed esta noche espada,
jumento de la hortaliza.

Gonzalo
1575
Pues Miércoles de Ceniza,
¿para ti he menester nada?

Lucrecia
Redondilla
¡Acabad!

Marín
No puede ser,
dejadme herirle.

Gonzalo
Monazo,
al ángel que tiene el brazo
1580
lo puedes agradecer.

Lucrecia
Redondilla
Leonardo viene, callad.

Marín
A la noche lo veréis.

Gonzalo
Si salís vos, llevaréis
rocín con muermo.

Lucrecia
¡Acabad!

Váyase LUCRECIA y MARÍN. Sale JULIO vestido de labrador.

Julio
Endecasílabos sueltos (tirada)
1585
Desesperado estaba de esperarte.

Gonzalo
Estaba aquí la causa de mi pena.
¡Oh qué bueno que vinieses!

Julio
No he podido
disfrazarme mejor.

Gonzalo
Entra, que quiero
que pases plaza de sobrino mío
1590
y te conozcan los de casa todos.
Tú, con paciencia, humillarás el cuello
al villano azadón, y cultivando
la tierra sembrarás tus esperanzas.
Trabajo alegre, si su fruto alcanzas.

Julio
1595
Haré por Serafina cuantas cosas
cuenta Apuleyo de la humilde Psiques
cuando, del niño Amor enamorada,
pasó por él trabajos tan inmensos.

Gonzalo
Entra, que podrá ser que aquesta tarde
1600
venga al jardín.

Julio
Mi amor, Gonzalo amigo,
y él medrarán en vida y en colores,
que uno tendrá esperanzas y otro flores.

Váyanse y salgan MARÍN e INÉS.

Marín
Redondilla
Esto queda en este punto.

Inés
¿Y querrá Pedro?

Marín
¿Pues no?

Inés
1605
¿Qué Lucrecia respondió?
¿Que todo lo hiciste junto?

Marín
Redondilla
Algo estuvo vergonzosa
y al principio impertinente,
pero en viéndome valiente
1610
dijo sí.

Inés
Notable cosa.

Marín
Redondilla
Ella será mujer mía
y tú de Pedro serás.

Inés
¿Y querrá Pedro?

Marín
No es más
que la venza mi porfía.

Inés
Redondilla
1615
¿Dónde te habló?

Marín
En este puesto.
Que como Gonzalo vino
y ella me vio tan mohíno
y a dalle muerte dispuesto,
Redondilla
enamorose de mí,
1620
porque esto de valentía
a la voluntad más fría
pone amor y rinde ansí.
Redondilla
Hoy nos hemos de casar.

Inés
¿Y querrá Pedro?

Marín
¿Eso dices?

Inés
1625
Padre, no te escandalices
de que lo venga a dudar,
Redondilla
que es Lucrecia melindrosa.

Marín
No te digo el accidente
que le dio en verme valiente,
1630
que ella estaba temerosa
Redondilla
de las fuerzas de mi edad.
Pero ahora que me has visto
de la manera que embisto,
adora mi voluntad.

Sale SERAFINA.

Serafina
Redondilla
1635
Marín.

Marín
Señora.

Serafina
A doña Ana
id a decir que si quiere
ir a la mar, que me espere
en casa de Feliciana,
Redondilla
y las tres juntas iremos.

Marín
1640
Yo voy, no le digas nada.

Serafina
Inés, la tormenta airada
rompió las velas y remos
Redondilla
a la nave del temor.
Venció amor con solo oír
1645
que se puede reducir
a Pedro todo mi honor.
Redondilla
Es Pedro capaz sujeto,
según me ha dicho mi hermano,
del valor más ciudadano;
1650
no por labrador discreto,
Redondilla
no por partes virtuosas,
mas por nacimiento igual
al más noble y principal.
Y hame dicho tantas cosas
Redondilla
1655
que pienso hacer de manera
que mude traje y estilo.

Inés
Mudó la fortuna el filo,
cielos, de su espada fiera.

Serafina
Redondilla
Ya quiero que no se vaya,
1660
ya no hay que tener temor
de las prendas de mi honor.

Sale PEDRO.

Pedro
Mi luz me aguarda en la playa.
Redondilla
Arrojarme quiero al mar
de mi veloz pensamiento,
1665
que si me socorre el viento...

Serafina
Aquí cerca siento hablar.
Redondilla
¡Oh, Pedro! ¿Tú estás aquí?

Pedro
¿Cuándo has visto sol sin sombra?

Serafina
¿Quién es sol?

Pedro
Tu nombre nombra.

Serafina
1670
¿Y sombra?

Pedro
Nómbrame a mí.

Serafina
Redondilla
Si sol, como dices, fuera
o sola en ti me nombrara
más pienso que te alumbrara
que no que te obscureciera.
Redondilla
1675
Mas, pues, que sombra te nombra
tu fortuna sin remedio,
cosas están de por medio
que pienso que te hacen sombra.

Pedro
Romance (tirada)
¡Oh, bellísima señora,
1680
Diana de estos jardines,
que los más secos octubres
hacen floridos abriles!
Perdonad, sol, que estos ojos
sin ser águila te miren,
1685
que el amor dicen que es ave
y con la fénix compite.
Criádonos han los cielos,
ellos entienden los fines,
en una casa a los dos,
1690
y yo desde que naciste
te he querido con el alma,
supuesto que sin decirte
mi cobarde pensamiento,
tanto, que apenas le dije
1695
a los árboles y fuentes
de este jardín apacible,
a ellos porque se mudan
y a ellas porque se ríen.
Mas ahora que mi madre
1700
me da aliento con decirme
que soy hombre bien nacido,
y que es verdad se colige,
pues bien nacido se llama
quien nació para servirte,
1705
quiero levantar el vuelo
como el pajarillo libre
que estuvo toda la noche
sobre las pajuelas triste,
y en viendo que el sol hermoso
1710
desata su negro eclipse,
distintas las cosas muestra
y calienta cuanto vive
sale cantando a los campos,
las alas y el pico esgrime
1715
al aire, que le responde
los amores que le dice.
Vesme aquí, sol de hermosura,
si lo que digo permites,
responde a mi justo amor,
1720
que este traje que me viste
no pone ni quita al alma,
como tu amor no le quites,
porque los méritos de ella
lejos del cuerpo se miden,
1725
que ella dura para siempre
y él espera consumirse.
Pero en tanto que los dos
en la unión que ahora viven
a tu valor los ofrezco,
1730
aunque sacrificio humilde.

Serafina
Pedro, a un tiempo nos han dado
ocasión que nos obligue
al amor que me convidas
declarado como firme.
1735
Siempre te he tenido amor.
Mas ¿qué digo? Ya lo dije,
pero tus humildes prendas
no me dejaron decirle.
Mi hermano me ha declarado
1740
hoy entre aquellos jazmines
tu nacimiento y valor,
y a mí, Pedro, no es posible
dejarme de declarar,
de quererte y de rendirme.
1745
Corra ahora la fortuna
por donde quisiere y prive
lo más de amor a lo menos,
pues es su fuerza invencible.
Esta noche, por la reja,
1750
sin testigos, quiero oírte,
donde, aunque por hierro sea,
las almas se comuniquen.
Y en prendas de esta verdad
quiero como yedra asirte
1755
de mis brazos.

Pedro
Venturoso
quien a tus lazos se rinde.

En abrazándose, sale DON JULIO.

Julio
¡Maldito sea el jardín,
aunque tal Flora le pise,
si el primer árbol que vea
1760
de aquella yedra se ciñe!
Yo vine a ser labrador,
¡a buen tiempo a serlo vine!
¡Buen fruto espero de plantas
que de esta suerte se miden!

Pedro
1765
¿Quién va allá?

Julio
¿No me conocen?
Hablen, no hay que se retiren.
Domingo soy, el sobrino
de Gonzalo. ¿De qué sirve
el santiguarse de mí?

Pedro
1770
¿No quieres que me santigüe
de ver en casa persona
que en ella ha estado invisible?

Serafina
Pedro, con vergüenza voy;
remedia mi honor. Despide
1775
esa bestia de mi casa.
Inés, ¿qué es esto?

Inés
Decirte
que sean cuerdas las mujeres.

Serafina
El amor es ciego.

Inés
Y lince
el honor.

Serafina
Remedio habrá.
1780
Habla a este Domingo y dile
que tú quieres bien a Pedro
y que por eso lo hice,
porque os habéis de casar.

Inés
¿Y querrá Pedro?

Pedro
Increíble
1785
es el pesar que me has dado.
¿Cómo o cuándo aquí viniste?

Julio
Yo vine como me ves,
y, cuando menos, a irme,
que ya no tengo que hacer
1790
viendo lo mucho que sirves.
Gonzalo me dijo ayer
que faltaba quien cultive
las plantas de aquesta casa.
Mintió. Esto pienso decirle.
1795
Que tú eres gentil mancebo
y de brazos tan gentiles
que no habrá tan alta fruta
que no alcancen y derriben.
Voyme a despedirme de él.

Pedro
1800
Este me ha entendido y finge,
no parece labrador,
mas yo haré que se averigüe.
Espérate, no te vayas.
Bien hay en estos jardines
1805
en que labremos los dos.

Julio
Yo os confieso que no atine.
Vos tenéis el mejor cuadro.
¿De qué me sirve que mire
si tengo de desear?
1810
¿No será mejor que olvide?

Pedro
Adiós.

Julio
Adiós.

Pedro
Él me entiende.

Julio
Yo cantaré como cisne.


Acto III

Salen SELIMO y DALIFE.

Selimo
Endecasílabos sueltos (tirada)
Irá, como te digo, Barbarroja
a Túnez, esta vez con tanta prisa
1815
cuanta le pide la improvisa fama
con que dicen que viene Carlos Quinto
a dar a Muleazes aquel reino.

Dalife
¿Pues qué le mueve al César de Alemania,
al gallardo español poner el cetro
1820
en la mano otra vez de Muleazes?

Selimo
Esmaltar la virtud de sus hazañas
con tan rara piedad.

Dalife
¿Y Barbarroja
está para emprender esta jornada?

Selimo
Ya de Constantinopla salir quiere,
1825
tan gallardo y brioso, que hoy le han visto
batir las piernas a un bridón de Frisa
y hacerle obedecer espuela y vara.

Dalife
¿Pues no estaba tan grueso que, en los hombros,
en andas, le llevaban sus genízaros?

Selimo
1830
Hubo un cautivo natural de España
y la insigne ciudad de Barcelona,
que se ofreció a enflaquecerle, y este,
con tal dieta y remedios exquisitos,
quitándole de beber, le ha enflaquecido,
1835
que el cuero que quedó de la gordura,
vacío, en la barriga, dobla encima
y con doblada faja se le aprieta,
poniéndose a caballo cuando quiere.

Dalife
¿Que, con arte, ha podido ingenio humano
1840
curar la gordura a Barbarroja?

Selimo
Vuelve los ojos si creerlo quieres.

Dalife
¿Es aquel el cautivo?

Selimo
Aquel le cura.

Dalife
Todo se rinde al arte.

Selimo
La experiencia
muestra que la fortuna fue la ciencia.

Salen turcos, que acompañan, y detrás BARBARROJA y el padre de PEDRO, en hábito de cautivo, y SEVERO, aquel criado suyo.

Barbarroja
Octava real
1845
Conviéneme que, en término sucinto,
socorra a Túnez, donde baja airada
el águila del César Carlos Quinto,
vibrando el rayo de su roja espada.
No solo el nuestro, el polo más distinto
1850
tiembla las proas de su fuerte armada
en cuyas popas viene la fortuna
más fácil a su cruz que a nuestra luna.
Octava real
El ir a Túnez, como voy, te debo,
ingenioso español, pues que me has dado,
1855
con solo enflaquecerme, aliento nuevo,
nuevo honor, nueva vida y nuevo estado.

Padre
De mi tierra, señor, salí mancebo,
huyendo del furor de un padre airado
que porque me casé sin su licencia
1860
confirmó de mi muerte la sentencia.
Octava real
Con aqueste español que me servía
cautivo fui de un bárbaro africano,
donde después que al mar de Berbería
corté las aguas con la propia mano,
1865
fuimos los dos, en Mequinez, un día
vendidos y comprados de otomano
sobrino de Selín, que, con más gente,
nos trajo a tu servicio por presente.
Octava real
Servimos en su fuerte caravana
1870
muchos años primero, hasta que ahora
el paso la fortuna nos allana
en esos pies que nuestra boca adora.

Barbarroja
La cura, Pedro, ha sido soberana,
en que tanto mi vida se mejora
1875
que al caballo mayor, por maravilla,
con asir el arzón salto en la silla.
Octava real
Si de Constantinopla señor fuera,
sus torres y sus puertas te entregara.
Si los tesoros de Selín tuviera,
1880
el mundo tus riquezas envidiara.
Pídeme, Pedro, del imperio afuera
en que si fuera dueño te dejara,
que no habrá alguna tan notable cosa,
para mostrar mi amor, dificultosa.

Padre
Octava real
1885
Señor, bien sabes tú que no es el oro
para la libertad precio bastante.
No puedes darme imperio ni tesoro
para mi pretensión tan importante.
Tras tantos años, mi mujer adoro,
1890
que la estampé con letras de diamante
en el principio mismo de la vida,
donde ha vivido al corazón asida.
Octava real
Verla deseo y ver la patria amada,
morir deseo en mi primero nido.

Barbarroja
1895
En la nave mejor de nuestra armada
irás a España rico y defendido.
A Túnez es ahora mi jornada,
a resistir a Carlos atrevido.
La tuya será luego a Barcelona.

Padre
1900
Prospere el cielo tu real corona.

Severo
Octava real
Danos los pies, señor, cuya alta frente,
por tan ilustres e ínclitas victorias,
adornen los laureles del Poniente
y con fama inmortal de las historias.

Barbarroja
1905
Apercibe, Dalife, nave y gente.

Padre
Siempre te alabarán nuestras memorias.

Severo
Piadoso llanto nuestros rostros baña.

Padre
¡Gracias a Dios que vuelvo a verte, España!

Salen LUCRECIA y GONZALO, el jardinero.

Lucrecia
Redondilla
Suelta el agua de esas fuentes,
1910
piensen que el alba las flores
dan perlas a sus colores
rota en partes diferentes.
Redondilla
Haz, Gonzalo, que esas aves
de bronce los picos mueva
1915
el viento que dentro lleva
los contrabajos suaves,
Redondilla
que lo manda mi señora
y esta tarde honrarlas quiere.

Gonzalo
Si ella a los cuadros viniere,
1920
¿qué más alba y que más flora?
Redondilla
Y aun lo dijera de ti
si menos esquiva fueras.

Lucrecia
Esto me mandó que hicieras.

Gonzalo
¿Y tú qué has de hacer por mí?
Redondilla
1925
Oye, detente y darete
un ramillete de flores.

Lucrecia
Aquí parecen mejores
y es mayor el ramillete.

Gonzalo
Redondilla
Toma un clavel, que son bellos.
1930
Pero llévasle en los labios
y será hacerles agravios
poner su color en ellos.
Redondilla
Toma un jazmín. Mas también
es dar blancura a la nieve.
1935
¡Ay de quien amar se atreve
donde es el premio desdén!
Redondilla
¡Domingo, Domingo, hola!
¡Hola, sobrino!

Julio
¿Qué prisa
es esta?

Gonzalo
Ahora me avisa
1940
Lucrecia que viene sola
Redondilla
nuesa ama a ver el jardín.
Démosles agua a estas fuentes.

Julio
Mejor fuera a las corrientes
de mis ojos, pues, en fin,
Redondilla
1945
voy hallando cada día
el de mi loca esperanza,
pues lo que un villano alcanza
pierde la desdicha mía.
Redondilla
¡Oh, dura peña inhumana!
1950
¡Oh, nunca visto rigor!
¡Oh, celos, muerte de amor!
¡Oh, larga esperanza vana!
Redondilla
Voy al fin y siempre estoy
contigo en un mismo ser,
1955
pues voy sin echar de ver
cuántos días ha que voy.
Redondilla
Paso, Gonzalo, los días
con esperanza de alguno,
pero ni llega ninguno
1960
con el fin de mis porfías.
Redondilla
Hoy digo: “Dichoso soy.”
Pasa el día y no hay llegar,
y es mayor desdicha andar
engañando el día de hoy.
Redondilla
1965
Porque no hay cosa más vana
que andar uno por su culpa
dando al día de hoy disculpa
y esperando el de mañana.

Gonzalo
Redondilla
Esto que me habéis contado
1970
de Pedro favorecido
engaño, don Julio, ha sido,
porque está medio tratado
Redondilla
de casarse con Inés,
la hija del escudero.
1975
Mal de que yo solo muero,
pues se han de casar después
Redondilla
los padres de los casados.

Julio
¡Ay que os engañan ansí!

Gonzalo
Mi señora viene aquí.
1980
Sosegad vuestros cuidados,
Redondilla
que disimular importa.

Julio
¡Válame Dios, qué de prisa!

Gonzalo
Esto Lucrecia me avisa.
Tuerce esas llaves y corta,
Redondilla
1985
Domingo, alguna retama
mientras corto unos claveles.

Salen LUCRECIA y SERAFINA.

Serafina
No me enfades como sueles.

Lucrecia
Miro tu opinión y fama.
Redondilla
Y si supiese tu hermano
1990
que a mi hijo quieres bien,
no consideras también
que era mi destierro llano
Redondilla
de su casa, con razón,
y de ese mozo la muerte.
1995
Ese jardinero advierte
que es don Julio de Aragón.
Redondilla
Por ti deja las galeras
de España y a tan vil traje
quiere el amor que se baje.

Serafina
2000
Lucrecia, no consideras
Redondilla
que el amor no es calidad
y que viene sin querer,
de donde podría ser
que se llame enfermedad.
Redondilla
2005
Déjame, no me aconsejes.

Lucrecia
Pedro, mi hijo, es villano,
y por temor de tu hermano
te aconsejo que le dejes.

Sale INÉS.

Inés
Redondilla
Los músicos han venido.

Serafina
2010
¿Cuáles son?

Inés
Los del Virrey.

Serafina
Si amor hiciera una ley,
ya que reina en el sentido,
Redondilla
que se amaran solamente
los iguales, justo fuera
2015
que ninguno los rompiera.

Gonzalo
Poca agua tiene esta fuente.

Julio
Redondilla
Está esa ninfa mal puesta
y de mala gana llora.

Lucrecia
Por ti lo dice, señora.

Serafina
2020
A dar por ella respuesta,
Redondilla
Domingo, obligada quedo.

Julio
Diréis que es mármol.

Serafina
Y helado.

Julio
Yo pruebo con mi cuidado
a enderezarla y no puedo.

Serafina
Redondilla
2025
Pues a alegrarme bajé,
hoy quiero daros licencia
que os sentéis en mi presencia.

Julio
Grande me hacéis, a la fe.

Serafina
Redondilla
Sentaos todos.

Gonzalo
Si es tu gusto,
2030
junto a Lucrecia me asiento.

Julio
Y yo, aunque es atrevimiento,
junto al sol, que fuera justo
Redondilla
que las alas me abrasara.

Sale MARÍN y los MÚSICOS.

Marín
Los músicos han llegado.

Músico
2035
Perdona si hemos tardado
y en qué servimos repara.

Serafina
Redondilla
Mucha merced, caballeros.
Siéntense, por vida mía;
jardín es, no hay cortesía.

Músicos
2040
Siempre quisiéramos veros
Redondilla
si su excelencia nos diera
el lugar que deseamos.
¿Qué nos mandáis que digamos?

Lucrecia
Pedro viene.

Serafina
Un poco espera.

Sale PEDRO.

Pedro
Redondilla
2045
Dios los haga más, amén.

Inés
¡Oh, Pedro, seas bien venido!

Julio
Helo aquí todo perdido;
sin él estábamos bien.

Pedro
Redondilla
¿Habrá lugar para mí?

Lucrecia
2050
¿No te pudieras estar
allá en tu huerta?

Inés
A cantar
comienzan, déjale aquí.

Los MÚSICOS canten.

[Músicos]
Copla (estructura abierta)
“Al cabo de los años mil
vuelven las aguas por do suelen ir.
2055
Humildes se hacen,
altos se reprueban,
unos se renuevan
y otros se deshacen;
como mueren nacen.
2060
Porque con vivir,
al cabo de los años mil
vuelven las aguas por do suelen ir.
Otra vez se ve
lo que no se espera;
2065
lo que ya no era
vuelve a lo que fue.
Nadie triste esté,
que si da en sufrir,
al cabo de los años mil
2070
vuelven las aguas por do suelen ir.”

Pedro
Redondilla
Bien dice, y así lo espero.

Lucrecia
Como esas cosas se ven.

Julio
Todos veremos también.

Pedro
Yo veo cuanto yo quiero.

Julio
Verso suelto
2075
Y yo lo que no querría.

Serafina
Redondilla
Yo lo que quiero y no quiero.

Lucrecia
Yo no veo ni he de ver.

Inés
Yo veo lo que ha de ser
de quien lo ha visto primero.

Gonzalo
Redondilla
2080
Yo me he de cerrar los ojos
por no ver y desear.

Marín
Y yo, ¿qué podré mirar
sin fuerzas y con antojos?

Serafina
Redondilla
Al que dijere mejor
2085
las cosas que puede ver
le daré...

Pedro
¿Qué puede ser?

Serafina
Una cinta por favor.

Pedro
Redondilla
Yo os he visto; y pues no hay más,
dádmela, que yo he ganado.

Julio
2090
Todos habemos mirado,
Serafín, cuán bello estás.
Redondilla
No es razón.

Pedro
Pues todos digan
lo que han visto.

Julio
Yo diré.

Serafina
Comienza.

Julio
Comenzaré,
2095
pues tantas causas me obligan.
Redondilla
Yo vi un señor de la mar
hecho en tierra labrador
para coger una flor,
que es clavel y sale azar.
Redondilla
2100
Pero al tiempo de cogella
la vio toda en una mano
de un tosco y rudo villano
indigno de merecella.
Redondilla
Triste de tales enojos
2105
no quiere en la tierra andar,
sino volverse a la mar,
aunque la lleva en los ojos.
Redondilla
Pero díceme que yerra
en cansarse de esperar,
2110
que mal vivirá en la mar
quien deja el alma en la tierra.

Pedro
Redondilla
Yo vi un hombre desdichado
que, siendo muy bien nacido,
de aquel estado ha venido
2115
al más miserable estado.
Redondilla
Luego le vi tan dichoso
de un tesoro que se halló
en un jardín, que llegó
al estado más gozoso.
Redondilla
2120
Vi también que este tenía
un hombre que le envidiaba,
que en lo que la mar no hallaba
en la tierra pretendía.
Redondilla
No deja al otro que siembre
2125
la tierra que ha cultivado,
que con ser julio abrasado
la hiela más que diciembre.
Redondilla
Mas vi determinación
en un labrador honrado
2130
de hacerle, aunque sea soldado,
que deje la pretensión.

Serafina
Redondilla
Yo vi dos hombres de bien
sin causa tratarse mal,
y siéndolo cada cual
2135
mejor es que en paz estén.
Redondilla
Vean otros de manera
que esto no pase de aquí.

Gonzalo
Pues yo diré lo que vi
por no ver lo que quisiera.
Redondilla
2140
Yo vi unos hombres cansados,
de saber tan presumidos
que de todos sus sentidos
eran necios atezados.
Redondilla
Y vi un género de gente
2145
que, sin hacer cosa buena,
no la hay en el mundo ajena
que les agrade y contente.
Redondilla
Vi una casa con portillo
por no repararla el dueño,
2150
y vi un novio tan pequeño
que le llamaban novillo.
Redondilla
Vi un mancebo, que en la escuela
aun pudiera andar, querer
una muy vieja mujer
2155
por saber de amor de abuela.
Redondilla
Vi cierto amigo enemigo
con cubierta de hombre noble,
porque no hay trato más doble
que del que es fingido amigo.
Redondilla
2160
Vi una dama que trataba
de ser varia en sus contentos
y que con mil juramentos
su vida justificaba.
Redondilla
Vi necedades honradas
2165
encima de las estrellas
y mil espadas doncellas
para plaza de casadas.
Redondilla
Vi la virtud abatida
y el juego en camas de seda,
2170
y vi tocar a la queda
a la mitad de la vida.
Redondilla
Finalmente, vi después
mil casas que aún no cabían
en la calle que se hacían
2175
y su dueño en siete pies.

Toquen dentro cajas.

Serafina
Redondilla
¿Qué es aquello?

Julio
A verlo voy,
que aún puede tocarme a mí.

Gonzalo
¿Qué me das por lo que vi?

Serafina
Toda la cinta te doy.

Pedro
Redondilla
2180
¿Quiéresmela a mí trocar?

Gonzalo
¿Qué me darás?

Pedro
Cuanto pidas.

Inés
No se la des.

Pedro
No me impidas.

Serafina
Inés, déjala feriar.

Marín
Redondilla
Si a mí me dejaran ver
2185
bien tenía que decir.

Inés
Ni si quiera ver ni oír.

Gonzalo
No te canses, que ha de ser
Redondilla
la cinta de mi sobrino.

Lucrecia
Y la merece muy bien.

Pedro
2190
¿Dices tú que se la den?

Lucrecia
Sus méritos imagino.

Vuelve DON JULIO.

Julio
Romance (tirada)
Lo que la caja contiene
y todo el marcial ruido,
Serafina celestial,
2195
de este jardín paraíso,
es que pasan por la calle,
con gallardo paso y brío,
las lucidas compañías
que se han hecho y prevenido
2200
a la jornada de Túnez,
donde el César Carlos Quinto
va en persona a hacer temblar
el Asia, porque Filipo
halle después, cuando reine,
2205
humilde el mar y vencidos
los otomanos feroces,
que de oír su nombre invicto
como la noche del sol
huyen a su negro abismo.
2210
Venlos a ver, ansí el cielo
te dé muy presto marido
que con bastón en la mano
gobierne treinta navíos.

Serafina
Voy por alegrarme un poco.

Marín
2215
Y todos vamos contigo.

Todos se vayan.

Pedro
¿Esto se dice a mis ojos?

Lucrecia
Escucha, Pedro.

Pedro
Tú has sido,
madre, en esta empresa mía,
la fuerza de mi enemigo;
2220
tú me quitas mi remedio,
y más ser por ti he perdido
que gané en nacer de ti.

Lucrecia
Tu bien procuro.

Pedro
¿Tú el mío?

Lucrecia
Necio, ignorante, ¿no ves
2225
que si Leonardo, ofendido,
entiende tus pensamientos
te dará justo castigo?
El caballero que ves
con este disfraz vestido
2230
es don Julio de Aragón,
que tuvo heroico principio
de los Reyes de Sicilia.
Vuelve en ti, pues no te aviso;
no des mal pago a Leonardo,
2235
que te ha criado y querido
como hermano, y está cierto
de la elección y juicio
de Serafina, que todo
es burla cuanto te ha dicho
2240
y que quiere al de Aragón.

Pedro
¿Tú lo has visto?

Lucrecia
Yo lo he visto.
Papeles suyos le he dado,
y aun sé... Mas basta lo dicho.

Váyase.

Pedro
Soneto
Víboras trae y áspides consigo
2245
la Libia peregrina desde España;
el pecho fía en báculo de caña
y fía su mujer de falso amigo.
Al que es villano enseña sin castigo,
soberbio quiere ser en tierra extraña,
2250
señor ingrato sirve y acompaña
y encomienda su honor a su enemigo.
Los bajíos del mar prueba sin sondas,
amor y ausencia pone en dos balanzas
y fía de un traidor castillo y rondas
2255
el que pone en mujer sus esperanzas,
porque no tiene el mar tan varias ondas
como ellas pareceres y mudanzas.

SERAFINA sale con INÉS.

Serafina
Octava real
¡Qué gallardos soldados!

Inés
Las colores
pudieron competir con estas plantas
2260
cuando se visten de tan varias flores.

Serafina
Y no pienso que en eso te adelantas.

Inés
Pedro está aquí.

Pedro
Llorando tus rigores
lleno de penas y desdichas tantas.

Serafina
Qué lucida pasó la compañía,
2265
pero fuéralo más la tuya y mía.

Pedro
Octava real
Lisonjas que disfrazan sus engaños
a costa de las vidas inocentes
no me podrán hacer mayores daños
que los que llora mi verdad presentes.
2270
Serafín eres tú. Los desengaños
muestran, cruel, que hasta en el nombre mientes,
si no es que el serafín diga cual suena,
será fin de mi vida y de mi pena.
Octava real
No es tiempo ya de hablar por más rodeos
2275
si hay en amor agravios declarados,
prosigue libremente en tus deseos,
que no es bien que te impidan mis cuidados.
A ti se te ofrecieron dos empleos
bien desiguales e igualmente honrados,
2280
pero el uno tan bajo en parte alguna
que le cogió la rueda de fortuna.
Octava real
Bien escogiste, yo te lo confieso,
don Julio de Aragón, noble y soldado,
para quitarme a mí sin causa el seso,
2285
en hábito villano disfrazado.
¿Quién de tu honor creyera tal exceso?
¿Cuál hombre no viviera confiado
en tu nobleza y claro nacimiento,
en tu rara virtud y entendimiento?
Octava real
2290
¿Qué mucho que las nuevas compañías
te agraden cuando pasan por tu calle
si en tu jardín su capitán tenías
de tal ingenio, gracia, gusto y talle?
¡Oh lo que pueden en tan breves días,
2295
perdona, que no es bien que ya lo calle,
galas, plumas, mudanzas, cosas nuevas!
¡Con qué fácil ejemplo que lo pruebas!
Octava real
Pues esas compañías, Serafina,
a los dos la darán de esta manera:
2300
que tú a don Julio sigas, pues te inclina,
y yo siga, soldado, su bandera.
Troquemos la ventura, y determina
que cultive el jardín, si el fruto espera,
y yo de labrador vuelto soldado
2305
ya rompa, no la tierra, el mar salado.
Octava real
No me verán tus ojos ni tu olvido.
Máteme en Túnez un alfanje moro
y no verte casada y ver perdido
lo que he labrado en el jardín que adoro.
2310
Piérdase, ingrata, el tiempo y no el sentido;
la libertad es singular tesoro.
Póngase el mar en medio de mis daños
y tú goza de don Julio muchos años.

Serafina
Octava real
¡Pedro! ¡Pedro! ¡Detente, escucha, advierte!

Inés
2315
Fuese desesperado.

Serafina
Pues si es ido
ocupe su lugar la fiera muerte
y quien lleva el honor lleve el sentido.

Inés
Señora, ¿cómo tratas de esa suerte
tu vida por un bárbaro ofendido
2320
de su imaginación y de sus celos?
¡Desmayo ha sido! ¡Socorredla, cielos!

Salen GONZALO, MARÍN y DON JULIO.

Gonzalo
Octava real
Inés, ¿de qué das voces?

Inés
¿Y no es justo?
¿No veis a mi señora desmayada?

Marín
¿De qué le procedió?

Inés
De un gran disgusto.

Julio
2325
Buena ocasión de asir su mano helada.
¡Ah, mi señora!

Marín
Tú, pues tan robusto
eres, Domingo, llévala abrazada,
que mejor estará en su cuadra ahora.

Sale LEONARDO.

Leonardo
¿Qué es esto?

Julio
Un grande mal de mi señora.

Leonardo
Octava real
2330
¡Hermana mía!

Julio
Fáltale sentido.

Leonardo
Llevadla adentro.

Julio
Yo que tengo fuerza.

Llévanla.

Leonardo
¿No me decís vosotros lo que ha sido?

Inés
Requiere espacio.

Julio
Amor, mi dicha esfuerza.

Inés
Mucho te has descuidado en dar marido
2335
a mi señora.

Leonardo
¿Quién habrá que tuerza
su voluntad, pues, para darme enojos,
quiere casarse a gusto de sus ojos?
Endecasílabos sueltos (tirada)
Mas dime, Inés, si llegan las doncellas
a cierta edad y no les dan esposo,
2340
¿se desmayan ansí?

Inés
No lo sé cierto,
pero sé que es su blanco el casamiento
por ser el centro del cuidado suyo,
que consiste en su estado solamente,
bajamos al jardín, que anda opilada,
2345
comió una hierba, nunca la comiera,
y luego se quedó como difunta.

Leonardo
¡Gonzalo! ¡Hola, Gonzalo!

Sale GONZALO.

Gonzalo
Señor.

Leonardo
Dime,
¿qué hierba es esta que comió mi hermana?
¿Tú siembras, necio, en un jardín curioso
2350
hierbas que maten como con veneno?

Gonzalo
¡Ah cielo! ¡Julio!

Sale DON JULIO.

Julio
¿Qué manda, señor tío?

Gonzalo
¿Has tú sembrado por ventura hierba
venenosa después que estás en casa?

Julio
Yo no, por Dios, que antes procuro siempre
2355
sembrar hierbas de paz y de alegría.
Verbenas, que concilian voluntades,
y verdes valerianas amorosas;
cidionelas, citisos y ajedreas
he puesto.

Leonardo
¿Pues cómo está mi hermana
2360
tan mortal de una hierba que ha comido?

Julio
Pedro la habrá sembrado; suya ha sido.
Ayer sembraba tártagos amargos,
adelfas y otras hierbas venenosas.

Leonardo
¿A qué efecto las siembra?

Julio
Yo sospecho
2365
que para la botica las aplica.

Leonardo
¿En mis jardines hierbas de botica?
Llamadme a Pedro acá.

Gonzalo
No está en la huerta,
que dicen que las cajas de estos días
le alistan en sus nuevas compañías.

Leonardo
2370
¿Soldado Pedro?

Gonzalo
Así se dice en casa.

Salen el padre de PEDRO y SEVERO en hábito de moros.

Padre
Esta debe de ser.

Severo
Conviene en todo
con las señas.

Leonardo
Mirad qué gente es esta.

Padre
Dos moros convertidos que pedimos
limosna y de la mar pobres salimos.

Leonardo
2375
Está la casa ahora alborotada
con una gran desgracia, que ha comido
una doncella cierta hierba. El cielo
la dé ahora salud y os dé consuelo.

Padre
¿Hierba ha comido? Pues el cielo mismo
2380
haced cuenta, señor, que aquí me trajo.
Yo la daré salud.

Leonardo
¿De qué manera?
Yo fui del gran señor en sus jardines,
con este moro, jardinero, y creo
que no hay hierba en el mundo que no sepa
2385
su propiedad, y como tenga vida
yo le daré con que se sienta buena.

Leonardo
Dame esos brazos. Entra, que los cielos
te trajeron aquí.

Padre
Pues id delante.

Julio
Yo voy a ver milagro semejante.

Gonzalo
2390
Escucha, moro.

Severo
¿Qué mandáis?

Gonzalo
Yo he sido
jardinero seis años de esta casa,
y deseo saber las propiedades
de algunas hierbas, porque allá los moros
hacéis notable estudio en conocellas.
2395
¿Qué hierbas sabes tú tan peregrinas
que no las conozcamos en España?

Severo
¿Quién a mi amo le ha metido en esto?

Gonzalo
Yo conozco la andrachne y el acónito,
el absintio, el aneto, el apiastro,
2400
el carpófilo, el díctamo, el rodoro,
la efimeron, la satureia, el silio,
el polipodio, el frago, la mandrágora
y otras de mil virtudes exquisitas.

Severo
Señor, las hierbas que yo sé y he visto
2405
sus propiedades son más conocidas:
perejil, que se come con carnero;
nabos, para la olla, con tocino;
lechugas, de que se hacen ensaladas;
orégano, que se echa en aceitunas;
2410
anís, para morcillas; y cominos;
ajos, para solomos adobados;
zanahorias, que purgan con aceite;
berzas, para la vaca, si está gorda;
mostaza, que se sube a las narices;
2415
rábanos, verdolagas y alcaparras,
berenjenas, y cardos, y escarolas,
chirivías, cebollas, remolachas
y marrubio, que es hierba de muchachas.

Gonzalo
Por mi vida que son bien peregrinas.
2420
Esas nunca se han visto en esta tierra.
Mas pues sabéis de nabos y tocino
también sabréis de vino.

Severo
¿Tenéis vino?

Gonzalo
Un poco de Alaejos.

Severo
Pues mezcladlo
con lo de Illana, que es famosa epítima.

Gonzalo
2425
Moro que sabe a Illana y Alaejos
sin duda viene de cristianos viejos.
¿Cómo os llamáis?

Severo
Garrullo me apellido.

Gonzalo
En vendimias debéis haber nacido.

Salen FABRICIO y DON JULIO.

Fabricio
Redondilla
No podéis estar aquí
2430
si no es perdiendo el honor.

Julio
Pedid licencia a mi amor
para que me vuelva en mí.

Fabricio
Redondilla
¿Anoche no os despertó
la pieza a leva?

Julio
No toca
2435
a leva un alma tan loca
que las potencias perdió
Redondilla
dormido el entendimiento
y ciega la voluntad.
No saldré de la ciudad
2440
si levarse el mundo siento.

Fabricio
Redondilla
Ya zarpa la capitana,
hoy partiremos de aquí.

Julio
Yo pienso que me perdí
tras de una esperanza vana.
Redondilla
2445
Si os pregunta en la marina
por don Julio algún soldado,
decid que voy embarcado
en la nave Serafina.

Fabricio
Redondilla
Yo diré que vais al cielo,
2450
pues en Serafina vais,
aunque temo que lleváis
errado el ángel y el vuelo.
Redondilla
Embarcaos, ¡cuerpo de tal,
entre tanto caballero:
2455
Mendoza, Puertocarrero,
Pimentel y Sandoval,
Redondilla
tanto Cardona famoso,
Toledo, Rojas, Bazán,
Enríquez, Cerda, Guzmán,
2460
Avellaneda y Moscoso.
Redondilla
¿No os incita tanta caja,
tanta trompeta y clarín?

Sale PEDRO en hábito de soldado, con plumas y espada.

Pedro
No más azada y jardín,
adonde el alma trabaja.
Redondilla
2465
Por sembrar lo que jamás
pueda coger el deseo,
que si en su agrado me veo
no nos hemos de ver más.
Redondilla
Plumas y espada he tomado,
2470
galán vestido me he puesto,
trocando prendas por esto
que Serafina me ha dado,
Redondilla
con que se muestra el desprecio
que ya de sus cosas hago,
2475
y aun pienso que no me pago
de tantos años de necio.
Redondilla
Aún está don Julio aquí
y allá tratan de embarcar.
Malo está de adivinar
2480
que estos se burlan de mí.
Redondilla
La noche baja, no pienso
estar la mañana aquí.
¿Buscaré a mi madre? Sí,
que me tiene amor inmenso.
Redondilla
2485
Procuraré, por venganza,
que Serafina me vea,
porque en estas plumas crea
mis celos y su mudanza.

Fabricio
Redondilla
¿Este no es labrador
2490
que este jardín cultivaba?

Julio
El mismo que él estaba.

Fabricio
¿Pues cuál ejemplo mejor?
Redondilla
Embarcarse este cuitado
a Túnez, y tan galán
2495
que pudiera ser Guzmán
del capitán más honrado,
Redondilla
y vos os quedáis aquí
convertido en labrador.

Julio
Esa es la fuerza de amor.

Fabricio
2500
Poco os debe.

Julio
¿Cómo ansí?

Fabricio
Redondilla
Pero son tiempos trocados,
pues por sucesos de amores
hay soldados labradores
y labradores soldados.

Salen LUCRECIA y su marido, que es el padre de PEDRO.

Padre
Redondilla
2505
Con algún sosiego queda.

Lucrecia
Notable es tu ingenio, moro.

Padre
Allá no hay precio, no hay oro
para que igualarse pueda
Redondilla
a estudio y conocimiento
2510
de hierbas.

Fabricio
¿Qué gente es esta?

Julio
La casa está descompuesta
por un cierto mal violento
Redondilla
que le ha dado a Serafina.
A mi aposento venid.

Fabricio
2515
Qué será sino advertid
de vuestra fama divina.

Váyanse los dos.

Lucrecia
Redondilla
Mucho quisiera saber,
moro amigo, pues que vienes
de Asia, si noticias tienes,
2520
que bien las puedes tener,
Redondilla
de un cautivo que vivía
en Constantinopla.

Padre
Allá
es como buscar acá
pobreza con fantasía.
Redondilla
2525
Pero bien podría ser
que lo conociese yo.
¿Ha mucho que cautivó?

Lucrecia
Muchos años ha de haber.

Padre
Redondilla
¿El nombre?

Lucrecia
Don Pedro Ponce.
2530
Mas dicen todos que es muerto.

Padre
Yo le vi tal en un puerto,
habrá diez años y aun once,
Redondilla
que a lástima me movió.

Lucrecia
¿Luego en fragatas estaba?

Padre
2535
En la de Jafer remaba,
que de espalder le sirvió.
Redondilla
Después le llevó Sultán
a los caramuzalíes.
Pero aún es bien que confíes
2540
que vive.

Lucrecia
Ya no verán
Redondilla
mi dulce esposo mis ojos.

Padre
¿Tu esposo?

Lucrecia
Sí que lo fue,
aunque este nombre compré
con tantas penas y enojos.

Padre
Redondilla
2545
Don Pedro le habéis llamado.
Si era hombre principal,
¿cómo estáis en traje igual?

Lucrecia
Porque fue su padre airado,
Redondilla
tan de piedra para mí
2550
que nunca me conoció,
antes quitarme intentó
la vida que veis aquí
Redondilla
sujeta a servir los años
que de aquí falta mi esposo.

Padre
2555
Qué padre tan riguroso,
si no me tratáis engaños,
Redondilla
que pues nunca os recibió,
no debisteis de ser casta.

Lucrecia
Dios lo sabe, pero basta
2560
de esta historia, porque yo
Redondilla
pierdo con su nombre el seso.
En este aposento vivo
por honra de mi cautivo,
que vive en mi alma impreso.
Redondilla
2565
Me podéis aquí mandar
si en casa estáis algún día.

Padre
A buena dicha tendría
esta señora curar
Redondilla
para ganar opinión
2570
de médico en Barcelona.

Lucrecia
Merece vuestra persona
crédito en toda ocasión.

Váyase LUCRECIA.

Padre
Redondilla
¿Es posible que he podido
disimular el contento?
2575
Ya se ha entrado en su aposento.
Qué necio en dejarla he sido.
Redondilla
¿Si la volveré a llamar?
¡Ay, Lucrecia, a qué de engaños
suelen obligar los años
2580
y estar de por medio el mar!
Redondilla
Si no está un hombre seguro
que tiene al lado su prenda
de que si quiere le ofenda
ni hay defensa, guarda y muro,
Redondilla
2585
¿qué espera en esta ocasión
mi ausencia en años iguales?

Sale SEVERO.

Severo
Esta sí, pesia a mis males,
que es tierra de bendición.
Redondilla
¡Oh, bendito jardinero
2590
que tan lindas plantas gasta!
A fe que es vino que basta.

Padre
¿Quién va?

Severo
Yo qué sé.

Padre
Es Severo.

Severo
Redondilla
Severo no, ya soy blando.

Padre
¡Ay, Severo, escucha un poco,
2595
que estoy de contento loco!

Severo
¿Y yo estareme arañando?

Padre
Redondilla
A Lucrecia he visto aquí.

Severo
¿Cómo podía ser menos
adonde hay hombres tan buenos?
2600
¿Y es ella sin duda?

Padre
Sí.

Severo
Redondilla
¿Hablástela?

Padre
Y me ha contado
la historia nuestra, y me tiene
por muerto.

Severo
¿Qué gente viene?

Padre
Pienso que un hombre embozado.

Sale PEDRO.

Pedro
Redondilla
2605
Dando vueltas a la reja
Inés me vio y me llamó,
donde mi ingrata salió
y de que lo soy se queja.
Redondilla
Fueme forzoso dejar
2610
la plática, que salía
Leonardo y verme podía
gente y en este lugar.
Redondilla
Mas no importa, yo me voy;
mañana embarcarme aguardo,
2615
mire su casa Leonardo,
soldado de Carlos soy.
Redondilla
Quiérome entrar a acostar,
que está mi madre querida
llorosa de mi partida.
2620
Ahora bien, quiero llamar.
Redondilla
¡Ah, señora, abre, yo soy!

Lucrecia
¿Eres tú, mi bien?

Pedro
¿Pues quién?

Lucrecia
Entra a acostarte, mi bien.
Ven, que aguardándote estoy
Redondilla
2625
toda esta noche llorando.
¿Embarcaraste, mis ojos?

Pedro
Deja esos vanos enojos
con que te estás acabando,
Redondilla
que no excuso mi partida.

Lucrecia
2630
Abrirte voy.

Severo
¿Qué es aquesto?

Padre
¿En qué confusión me ha puesto
esta mujer fementida?
Redondilla
Mas ¿qué digo? ¿Confusión?
¿Qué importa que haya mil años
2635
para que vengue los daños
de mi fama y opinión?

Severo
Redondilla
Deja el alfanje. ¿Estás ciego?
¿En tantos años querías
lealtad?

Padre
¡Que al fin de mis días
2640
a ver mi deshonra llego!
Redondilla
Tan descansado he vivido
que esto por ver me faltó.
¿No viviera mejor yo
lejos de mi patria nido?
Redondilla
2645
¿No me estuviera mejor
el no tener libertad?

Severo
Aunque esto es clara maldad,
mira y advierte, señor,
Redondilla
que Lucrecia te ha tenido
2650
por muerto.

Padre
Disculpa es clara
como yo a ver no llegara,
Severo, mi honor perdido.
Redondilla
Pero viendo con mis ojos
entrar un hombre en su cama,
2655
¿qué he de hacer?

Severo
Guardar tu fama
y divertir tus enojos.
Redondilla
Si te descubres, tú quedas
sin honra, mas si te vas
desconocido podrás
2660
vivir, aunque nunca puedas
Redondilla
cobrar tu hacienda, que es menos
que el honor que has de perder.

Padre
Matar quiero esta mujer,
que el alma y los ojos llenos
Redondilla
2665
de infamia tendré, aunque viva
en el centro de la tierra.

Severo
¡Oh cuánto tu enojo yerra!,
pero de razón te priva.

Padre
Romance (tirada)
Abre, infamia de mujer.
2670
Abre, mujer alevosa.
Abre esta puerta, villana.
Abre, atrevida pintora.
Abre, pues tan mal pintaste
la figura de la honra
2675
que en mí pusiste las luces
y en ti pusiste las sombras.
Abre presto.

Lucrecia
¿Qué es esto?

Padre
Abre.

Severo
Mira que alborotas
la casa y que viene gente.

Padre
2680
Toda aquesta furia es poca.

Salen GONZALO y DON JULIO.

Gonzalo
Toma ese arcabuz, Domingo,
mira que pienso que roban
la huerta.

Julio
Los perros callan.
¡Oh malas zarazas coman!

Padre
2685
Rompe esa puerta, Severo.

Severo
¿Cómo quieres que la rompa?
Ya se viste el hombre aprisa.

Salen LEONARDO, SERAFINA, INÉS y MARÍN.

Leonardo
¿Qué es esto? ¡Criados, hola!
¡Hola, gente!

Severo
¡Hermano mío!

Leonardo
2690
¿Voces en casa a estas horas?

Gonzalo
En la puerta de Lucrecia
es el ruido.

Julio
¿Estas obras,
moros viles, nos hacéis?

Leonardo
¿Quién son?

Julio
Los moros que ahora
2695
a mi señora curaron,
que con astucia engañosa
quieren robar a Lucrecia.

Leonardo
Perros, ¿qué es esto?

Padre
Reporta
la espada; Leonardo, tente.
2700
Oye.

Leonardo
¿Qué quieres que oiga?

Salen PEDRO y su madre.

Pedro
Leonardo quiere matarme.

Lucrecia
Él piensa que le deshonras.

Pedro
Señor, ¿con tantas espadas
a quien confiesa que toda
2705
la vida, después de Dios,
debe a tus piadosas obras?
Verdad es que yo he querido
a tu hermana y mi señora,
mas con mucha honestidad
2710
y respeto, hasta que ahora,
en el hábito que ves
vino a ser caballo en Troya
don Julio, que no es Domingo,
porque a Serafina adora.

Leonardo
2715
¿Qué don Julio? ¿Qué es aquesto?

Pedro
Este que con habla tosca
se fingió ser hortelano.

Julio
Ya que de mi historia toda
Pedro te informa, Leonardo,
2720
de mi calidad te informa,
que yo quiero a Serafina
por mi señora y esposa.

Padre
Antes, ilustre Leonardo,
que a sus intentos respondas
2725
quiero que mi agravio juzgues.

Leonardo
¿Tú hablas?

Padre
Toda esta ropa
es fingida, y el entrar
en tu casa por limosna.
Yo vengo, tras tantos años
2730
de estar en Constantinopla,
en busca de mi mujer,
a quien como infame y loca
hallo acostada en tu casa
con un hombre.

Leonardo
Extraña cosa.
2735
¿Pues quién eres?

Padre
Por mi sangre
don Pedro Ponce me nombran,
por mis desdichas no sé.

Lucrecia
¡Esposo!

Padre
¡Aparta, traidora!
¡Desvía, infame!

Lucrecia
Yo soy
2740
Lucrecia, que a la de Roma
no pienso darle ventaja.
Y para probarlo sobra
que en esta casa he vivido
con opinión virtuosa.
2745
Por mi pobreza no tengo
más que aquella cama sola,
en que duermo con tu hijo,
que es el que agravia tu honra.

Padre
¿Mi hijo?

Pedro
¡Padre y señor!

Leonardo
2750
Don Julio, en tanto que tornan
del éxtasis amoroso,
mi queja escucha.

Julio
Es forzosa.
Pero diga Serafina
si mis manos, si mi boca
2755
le han perdido algún respeto.

Serafina
De tu nombre y tu persona
ahora tengo noticia,
pero en la ocasión de ahora
ve a servir a Carlos Quinto
2760
que va contra Barbarroja,
que yo he de ser de don Pedro
y Lucrecia es mi señora
y este cautivo mi padre.

Julio
Tan justas son vuestra bodas
2765
que haré que mañana venga
una escuadra belicosa
y con mil escaramuzas
se celebren vuestras bodas.

Severo
Y a Severo, que ha pasado
2770
tantas penas y congojas,
¿qué le dan?

Serafina
A Inés le dan.

Severo
¿En qué dineros la dotan?

Leonardo
Yo le doy tres mil ducados.

Severo
En fin, mi esposa te nombras.

Marín
2775
Buenos quedamos, Gonzalo.

Gonzalo
Pues que nos llevan la novia,
casémonos vos y yo.

Pedro
Aquí se acaba la historia
llamada Jardín de amor.

Lucrecia
2780
Si don Pedro me perdona,
diré yo el nombre.

Pedro
Decid.

Lucrecia
Los Ponces de Barcelona.