PLEITOS DE INGLATERRA, Comedia famosa, LOS
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: PLEITOS DE INGLATERRA, Comedia famosa, LOS. Procedencia: Parte 23; final Acto III
Título: PLEITO DE INGLATERRA, EL. Procedencia: P1; P2
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: Sí
Citado en El peregrino II: Sí
Parte
Parte XXIII (1638)
Manuscrito
No consta
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. VIII.
Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. X.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Follett, Christopher. "Algunas versiones de la leyenda de la Reina Sevilla". González, Aurelio; González, Serafín; Walde Moheno, Lilian von der. Cuatro triunfos áureos y otros dramaturgos del Siglo de Oro. México: Universidad Autónoma Metropolitana, Asociación Internacional de teatro Español y Novohispano de los Siglos de Oro. 2010. p. 649-665.
- Nisa Cáceres, Daniel; Moreno Soldevila, Rosario. "La mujer disfrazada de hombre en el teatro de Shakespeare y Lope de Vega: articulación e implicaciones de un recurso dramático". Neophilologus. núm. 4. p. 537-555. 2002.
Nota: vol. 86.
- Renert, Hugo Albert. "Lope de Vega’s comedias. Los pleitos de Inglaterra and La corona de Hungría". Modern Language Review. núm. 13. p. 455-464. 1919.
- Rodríguez Pérez, Yolanda. The Dutch Revolt through Spanish Eyes. Self and Other in historical and literary texts of Golden Age Spain (c. 1548-1673). Oxford, Bern, Berlin, Bruxelles, Frankfurt am Main, New York, Wien: Peter Lang. 2008.
- Stone, Robert S.. "‘Con arte se vence todo’: Images of the English in Lope de Vega". Bulletin of the Comediantes. núm. 2. p. 249-269. 2002.
Nota: vol. 54. Trata de: El animal de Hungría, El gallardo catalán, La imperial de Otón, Los tres diamantes, Don Juan de Castro, La corona merecida, La resistencia honrada,Los pleitos de Inglaterra y Los Ramírez de Arellano.
- Tyler, R. W. "Otra mirada a dos comedias de Lope de Vega: La corona de Hungria y Los pleitos de Inglaterra". Hispanofila. núm. 18. p. 21-75. 1963.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1598-1603
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 253.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 2910
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 56.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Observación: Acompañamiento real
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Edad Media
Nota: Una Edad Media muy indeterminada, en la que algunos aspectos evocan muy vagamente sucesos y personajes de la historia real inglesa durante la Baja Edad Media
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: Londres. Inglaterra, [Reino Unido]. Europa. Espacio: sala del palacio real.
Acto 2
Topónimo: Londres. Inglaterra, [Reino Unido]. Europa. Espacio: casa de Florisandro; calle, ante el palacio real; afueras, en la heredad de Florisandro.
Acto 3
Topónimo: Londres. Inglaterra, [Reino Unido]. Europa. Espacio: heredad de Florisandro; palacio; muro de entrada a la ciudad.
Duración
Acto 1: 1 día (aprox.)
Entreacto 1 a 2: 20 años
Acto 2: 1 día (aprox.)
Entreacto 2 a 3: 1 día
Acto 3: 1 día (aprox.)
Género
Género principal:
- Comedia > universo de irrealidad > libre invención > palatina.
Nota: Aunque la obra contiene vagas reminiscencias de reyes de Inglaterra (hubo hasta seis reyes con el nombre de Eduardo), y de acontecimientos históricos (conflictos con Escocia, con Francia, orden de asesinato de dos infantes...) y aunque remite a una geografía reconocible, el argumento es plenamente imaginario, de ahí la condición palatina.
Extracto argumental
Acto 1
La acción comienza en Londres, en la sala del palacio real en donde el rey Eduardo de Inglaterra comenta con su privado Florisandro la situación: al morir su padre dejó como heredero de Inglaterra a Eduardo y como heredera de Escocia a su hermana Ginebra. Eduardo, sin embargo, tras haber casado bien a su hermana con el Duque de Irlanda, se ha negado a entregarle Escocia, iniciándose un pleito sobre la sucesión de Escocia, y una tregua a la espera de su resolución, que ahora Ginebra ha roto, enviando a su marido el Duque y a su ejército a apoderarse de Escocia. A la escena se incorpora la reina Leonor, amante de su esposo y temerosa de que parta a la guerra justo en el momento en que ella está a punto de parir. Mientras la reina expresa aparte sus miedos y su fidelidad de esposa diciendo que su pecho encierra tanto amor como valor, el Rey confía a Florisandro sus celos del conde de Bura, antiguo pretendiente de la reina que, rechazado por el padre de ésta, la siguió desde Francia a Londres con el séquito de acompañamiento para las bodas, y ha permanecido después en la corte de forma inapropiada desde hace meses. Florisandro trata de hacer ver al rey que sus celos son injustificados, pero el Rey no atiende a razones y cuando la Reina, tratando de evitar perder a su marido, le sugiere que envíe al Conde de Bura, los celos del Rey se acrecientan, pero decide dar el bastón de general al Conde. Ya a solas, la Reina expresa su deseo de que el Conde, al que juzga como atrevido, abandone la Corte, cansada de su asedio y temiendo que el Rey se haya percatado de la situación. En ese momento aparece el Conde insistiendo con osadía en expresar su amor a la Reina, y mediante un engaño, le hace creer que el Rey ama a otra mujer. Ella le dice que no ha sido piadoso provocarle tal pena cerca del parto y le pide pruebas; así él se acerca para mostrarle una supuesta carta pero en vez de entregársela, la abraza. La Reina se resiste pero queda trabada su lechuguilla con las puntas del cuello del Conde, embarazosa situación en la que son sorprendidos por el Rey y por Florisandro .Reacciona el Conde con rapidez, inventa la excusa de que se aproximó a ella para quitarle una araña que le subía por la cara. La Reina, sin embargo, afectada por la situación, se desmaya, siendo conducida por Florisandro fuera de escena, mientras el Rey, a pesar de sus sospechas, expresa al Conde su deseo de nombrarlo general y de que marche de inmediato a Escocia. El Conde, satisfecho por el honor, se marcha a preparar su partida, mientras el Rey ordena a Florisandro, que ha regresado con la noticia de que a la Reina se le ha anticipado el parto, que siga al Conde y lo mate. Al quedar solo Florisandro, aparece Lisena, dama de la Reina, anunciando un mal parto, ya que se hace imposible sacar del vientre de la madre al niño, del que tan sólo asoma un brazo. Florisandro entonces le entrega una cinta milagrosa, con la indicación de que la aten al brazo del niño. Al quedar a solas de nuevo Florisandro, expresa prudentes consideraciones sobre la situación, pondera la fidelidad de la Reina, y lamenta los celos del Rey. El carácter de buen privado del personaje se pone de manifiesto, asimismo, cuando acude a su presencia Tiberio, un noble quejoso con el Rey por haber nombrado general a un extranjero, y que, a pesar de las consideraciones de Florisandro, decide marcharse para servir al Rey de Francia. A escena regresa el Rey narrando a Florisandro lo sucedido en el parto: una vez atada la cinta al brazo del niño, el brazo volvió a desaparecer en el interior de la madre, naciendo al momento un niño sin la cinta, y un cuarto de hora después otro con la cinta atada al brazo, quedando en duda así a quien correspondía el mayorazgo por haber nacido primero. El Rey de todos modos, siendo ya probable la muerte de la madre, y teniendo dudas acerca de su paternidad, decide que mueran los niños y se amortaje rápidamente a la madre. Florisandro trata de convencer al Rey sobre la fidelidad de su esposa, la inocencia de los niños, y de la barbarie que representa el asesinato. Ante la negativa del Rey a cambiar su decisión, Florisandro a solas con Lisena, que regresa informándolo de que la Reina se recupera, decide poner en lugar de la Reina el cuerpo de una esclava turca (Que poco importa que una Turca muera) y ocultar a los niños, sustituyéndolos también por otros, que muriendo inocentes, disfrutarán de la fortuna de ir directos al cielo: que otros niños / en su lugar han de ocupar dos sillas / del palacio de Dios entre los ángeles. Dispuestos a cumplir su plan, marchan de escena, cerrándose de este modo el primer acto.
Acto 2
La acción se reinicia veinte años más tarde en casa de Florisandro, en Londres, lugar en el cual un ayo trata de enseñar latín a dos hermanos, Vencislao y Enrique, más interesados por las armas que por las letras. Por ello cuando el ayo tiene que abandonar momentáneamente la lección, Vencislao confiesa a su hermano que ha aprendido a manejar la espada en secreto y le da una improvisada lección. Así los sorprende al regresar el ayo, con quien comentan la nueva situación: ambos sospechan que no son hijos de Florisandro, pues aunque criados como tales por el viejo noble, éste les ha dejado entrever que no son hijos suyos, y ambos lamentan el dinero que se gasta en su educación, siendo pobre al haber caído en desgracia del Rey por incumplir su orden de asesinar al Conde de Bura, que por ello huyó poniéndose al servicio del Duque de Irlanda, su enemigo, que durante este tiempo ha ganado Escocia y se encuentra a las puertas de Londres. El ayo trata de explicarles las razones de Florisandro: dejando con vida al Conde espera que sirva de testimonio para probar la inocencia de la Reina muerta. Los dos muchachos muestran su admiración por la protección dispensada por Florisandro a la Reina, a pesar del perjuicio que ello le ha traído, e instintivamente manifiestan su amor por ella (sin saber que se trata de su madre). En ese momento se escuchan cajas de guerra y los muchachos se muestran ansiosos por contribuir a la defensa de Londres, pero el ayo les pide que esperen a que regrese Florisandro, que se encuentra visitando una pequeña heredad que tiene a las afueras, en donde vive una misteriosa dama;
los mancebos sospechan que es su amada, aunque el ayo rápidamente lo desmiente. Juntos marchan a informarse del asalto de Londres.
La escena es ocupada entonces por soldados que acompañan al Conde de Bura que, ya en las calles de Londres, justifica su huida de Inglaterra para ponerse al servicio del de Irlanda por temor a que el Rey, airado, lo mandase ejecutar, y expresa, no sin remordimiento, su amor por la Reina muerta, que le ha hecho desechar el matrimonio y luchar con el Rey de Inglaterra para vengar su muerte.
La acción se traslada a la montaña a las afueras de Londres, en donde Florisandro es informado por la Reina, oculta bajo la identidad de Florisea, de la prosperidad que gracias a sus desvelos ha adquirido la pequeña heredad de Florisandro, quien a su vez le informa de los progresos de los príncipes. La escena es interrumpida por la llegada de los villanos Belardo y Riselo anunciando la toma de Londres, y Florisandro parte prometiendo a la Reina traer a sus hijos a la heredad, mientras ella queda haciendo los preparativos para proteger la hacienda del asalto del enemigo. Al quedar sola la Reina ve avanzar hacia ella a un hombre vestido de soldado. Se trata del Rey que ha huido, como muchos otros nobles, de Londres. Ambos muestran en aparte su asombro por el parecido que cada uno de ellos ve en el otro, y el Rey acaba expresándole a la supuesta Florisea su extrañeza por el parecido que guarda con su esposa muerta, relatándole la causa de sus celos, y su creencia en la traición de su esposa. La reina, sin desvelar su identidad, califica sus sospechas de locura, pero se ofrece a ocultarlo en la heredad, disfrazado de villano.
La acción se traslada a Londres, a casa de Florisandro, en donde el ayo y los criados Silverio y Mirello se encuentran informando a Florisandro de la valentía de los muchachos que, saliendo armados a la calle, instigaron a los que huían a regresar y a enfrentarse con el Duque de Irlanda y con el Conde, y han vencido al enemigo. Florisandro corre de inmediato a auxiliarlos, mientras los criados deducen que los muchachos no son sus hijos.
La acción se traslada a la calle, en donde los infantes persiguen al Duque y al Conde y, lanzando los unos vivas a Inglaterra y a Escocia y los otros a Irlanda, desaparecen de escena.
Acto 3
En la heredad de Florisandro, en la montaña, los villanos Belardo y Riselo defienden la puerta de dos soldados que tratan de entrar en la casa en busca del huido Rey de Inglaterra. Finalmente, el Rey y la Reina, vestidos de villanos, y hablando como tales, les dejan entrar en la casa, produciéndose una situación cómica por el desconocimiento de la identidad de los reyes por parte de los soldados, y las referencias ambiguas que hace el propio Rey a su identidad, que los soldados no reconocen (aunque sí el público). En ese momento llega otro soldado, advirtiendo de que en Londres los dos hermanos, Enrique y Vencislao, han vencido y hecho prisioneros al Duque y al Conde. La mención de estos dos jóvenes, a quienes el Rey cree hijos de Florisandro, le hace lamentar haber ordenado la muerte de los suyos, mientras Florisea (la Reina) le aconseja prudentemente regresar a Londres hábilmente disfrazado. El Rey, ya enamorado de la dama que le recuerda a su esposa, accede con la condición de que lo acompañe y la promesa de convertirla en su esposa.
La acción se traslada a Londres, al palacio real, en donde Florisandro, de acuerdo con los grandes de Inglaterra, pretende que los dos hermanos, Vencislao y Enrique, sean los nuevos reyes, e informa de que ha dejado a los dos muchachos discutiendo el acuerdo de reparto del poder en una sala. Pero cuando abren la puerta encuentran a los dos hermanos disputándose la corona. Entristecido, Florisandro descubre su verdadera identidad, y el curioso nacimiento, negándose a revelar, sin embargo, cuál de los dos hermanos vio primero la luz y posee, por tanto, mayor derecho a la Corona. Tras proponer algunas alternativas (que diriman las leyes el pleito o que se enfrenten dos caballeros en nombre de los dos hermanos) los muchachos aceptan la propuesta de Florisandro de cerrar las puertas de la ciudad esa noche y abrirlas por la mañana, siendo el primero que entre por la puerta de la ciudad quien solvente la cuestión. Así lo acuerdan todos, retirándose de escena.
Mientras, el Rey y Florisea (la Reina) se dirigen a Londres vestidos de villanos (la reina como hombre), acompañados de Belardo y Riselo, y al llegar a la ciudad, ya de noche, se encuentran la puerta cerrada, y dos hombres que descienden del muro por una cuerda. Se trata del Duque de Irlanda y el Conde de Bura, a quienes hacen prisioneros.
Llegada la mañana todos se reúnen en la puerta, en espera de la sentencia, y allí acuden también el Rey y la Reina, aún vestidos como villanos (ambos como hombres), y sus prisioneros. Se adelanta la Reina, y Florisandro, que se acerca para plantearle la cuestión, la reconoce, poniéndola inmediatamente en antecedentes de lo sucedido. Por su parte el Rey, todavía como villano, presenta a los presos, mientras la Reina, sin descubrir su identidad, aprovecha la ocasión para preguntar al Conde de Bura si Vencislao y Enrique son hijos suyos, pues en caso de serlo la Corona le pertenece. El Conde, sin embargo, actuando en conciencia, revela la verdad: la honestidad de la Reina, a pesar de su amor por ella, que lo ha empujado durante todos esos años a vengar su muerte luchando contra el Rey de Inglaterra. En ese momento la Reina, abandonando su identidad de villano, se descubre y asimismo el Rey. Todos se abrazan complacidos por la doble revelación, y especialmente los muchachos por haber reencontrado a sus padres. El Rey ofrece todo tipo de cargos a Florisandro en recompensa, pero éste los rechaza, solicitando tan sólo la mano de los dos muchachos para sus hijas. El rey resuelve el dilema sucesorio: Enrique heredará Inglaterra y Vencislao Escocia. Para zanjar los pleitos de Inglaterra, el Rey se reconcilia con el Duque de Irlanda y con el conde de Bura, al que nombra gobernador.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservaciones:
Según apuntan Castro y Rennert, esta obra fue refundida por el mismo Lope en La corona de Hungría (CR, 484).
En la obra aparece, como personaje, un Belardo, villano.