PLEITO POR LA HONRA O EL VALOR DE FERNANDICO, EL



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: PLEITO POR LA HONRA O EL VALOR DE FERNANDICO, EL. Procedencia: Manuscrito de BNE

Título: PLEITO POR LA HONRA, Comedia, EL. Procedencia: En Doce comedias nuevas; Final de la Jornada II y III; sueltas

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría dudosa

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No

Parte

No presente en la colección de Partes de Lope de Vega

Manuscrito

Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca Nacional (España)
Ref. bibliográfica: Pérez y Pérez, María Cruz: Bibliografía del Teatro de Lope de Vega (Cuadernos Bibliográficos no.29). Madrid, C.S.I.C., 1973. 22.
Nota: Signatura 17.316. Letra del siglo XVII. Copia hecha en Madrid por Juan de la Cueva

Otras ediciones del siglo XVII

Título: EL PLEITO POR LA HONRA
Colección: Doce comedias nuevas de Lope y otros. Parte 2 (Barcelona: Gerónimo Margarit, 1630)
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: A. Castro y H. A. Rennert: Vida de Lope de Vega (1562-1635) (Notas adicionales de F. Lázaro Carreter). Salamanca, Anaya, 1969. 484.
Nota: Ejemplar en BNE, signatura R-23.136
Título: EL PLEITO POR LA HONRA
Suelta: Impresa en Valladolid : En la Imprenta de Alonso del Riego ..., [entre 1700-1760, según Catálogo de la BNE]
Atribución: Lope de Vega
Nota: Sign. A-D4
Comprobado en el Catálogo on line por JOS

Observación: CR (484) anotan la existencia de "dos Sueltas distintas en Parma, una que parece madrileña y otra de Valladolid, Alonso del Riego, s.a." La de Valladolid podría ser la misma que la de la BNE.
Señalan asimismo la existencia de una Suelta en el British Museum y otra en la Biblioteca de Lord Ilchester. Consultado por JOS el catálogo on line de la British library, registra dos sueltas, una de Sevilla?, 1750? (11728.h.5.(5.) y otra de Valladolid, 1780? (1780 T.1739.(16.) )

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. VIII (BAE, CXCVIII).

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria

No consta


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1597-1603
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 603.

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 2639
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 533.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Caballeros
  • Soldados
  • Personajes computables

  • [Abogados] (2)

  • [Aldenio], rey moro

  • Costanza, [dama de la reina], [protagonista]

  • [Criado]

  • Don Álvaro Anzures, [caballero castellano al servicio del rey don Sancho]

  • El Rey Don Sancho el Deseado, rey de Castilla

  • Elvira, [dama de la reina]

  • [Fabio], músico

  • Fernán Ruiz de Castro, [caballero castellano al servicio del rey don Sancho], [padre de Fernandico]

  • Fernandico, [caballero mozo, protagonista], [conde de Orejón], [hijo de Fernán Ruiz y sobrino del Rey]

  • Guarín lacayo, lacayo [de don Álvaro]

  • La Reina, reina [de Castilla]

  • Láinez lacayo, lacayo [de Fernandico]. Nota: También aparece como Laín

  • [Moros] (2)

  • Paje (2)

  • Ramón Fernández, [caballero castellano al servicio del Rey don Sancho], [tutor de Fernandico]

  • [Soldado], [soldado del Rey]

  • Tello, [caballero castellano al servicio del rey don Sancho]
  • Universo social

  • Universo de la guerra. Soldados
  • Universo de la nobleza. Alta nobleza
  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Universo del poder soberano. Reyes
  • Universo del poder soberano. Reyes moros
  • Universo urbano. Graduados por las universidades (letrados, teólogos, médicos, graduados en artes; bachilleres y doctores)
  • Universo urbano. Hidalgos
  • Tiempo histórico

    Edad Media
    Nota: Época del rey don Sancho el Deseado: 1133-1158

    Marco espacial

    Jornada 1
    Topónimo: Toledo. [España]. Europa. Espacio: interior del alcázar; exterior ante un balcón.

    Jornada 2
    Topónimo: Toledo. [España]. Europa. Espacio: alcázar; campo al lado de un río.

    Jornada 3
    Topónimo: Toledo. [España]. Europa. Espacio: alcázar; exterior de torre-cárcel.

    Duración

    Obra: Número indeterminado de semanas. Nota: La primera jornada sucede en dos días. Las dos siguientes pueden tener una duración de semanas, ya que se dice en varias ocasiones que el juicio que da título a la obra se alarga bastante en el tiempo. En todo caso la acción transcurre veinte años después del asesinato de Estefanía la desdichada, que dio origen a la tragedia del mismo título. Al comenzar la acción de esta obra, Fernán Ruiz de Castro lleva veinte años preso.
    Jornada 1: 2 días (aprox.)
    Jornada 2: Número indeterminado de días. Nota: Comienza a la noche.
    Jornada 3: Número indeterminado de semanas

    Género

    Género principal:

    • Drama > historial > profano > hechos particulares.


    Observación: La traza es de honra, pero no de la honra conyugal o de mujer doncella, sino del sentido del honor del protagonista. Es una traza de la lucha por la recuperación y el reconocimiento del Honor familiar y personal, agraviado por el propio padre. Se relaciona intensamente con los dramas de la bastardía, aunque el protagonista no es propiamente un bastardo.

    Extracto argumental

    Jornada 1
    Cuando el Rey don Sancho el Deseado toma posesión de la corona en el Alcázar de Toledo, tras la muerte de su padre, el Emperador Alfonso VII, reclama a la corte a su sobrino Fernandico, que ha sido criado en las montañas de León, conociendo quién es su padre pero sin conocer la desgracia de la que procede. El muchacho, ignorante de las causas por las que su padre está encarcelado, pide su libertad en cuanto llega ante la presencia del Rey. Pero éste rechaza su petición diciéndole ¡Basta, Fernando; callad! / Si pedís su libertad, / no es cosa que os está bien. Fernandico queda confuso aunque responde al rey que será siempre su esclavo. Cuando todos se retiran Ramón Fernández, su tío, que es quien como tutor le crió en las montañas, aconseja al joven que vea las pinturas del Palacio, así éste se queda observando los cuadros junto a su lacayo, Láinez. Ambos están intercambiando apreciaciones sobre las obras cuando Fernandico repara en una pintura, en ella un hombre se dispone a dar muerte a una dama. Fernandico, conmovido, le grita que no lo haga. Sus voces llaman la atención de una dama de palacio, Costanza, quien viene corriendo para ver qué sucede. Fernandico se prenda de su belleza y ella se deja querer, haciéndole ver que ya tendrá tiempo para rondarla.
    Ese mismo día, ante el ataque inminente de los moros, el Rey espera respuesta del padre de Fernandico al que ha mandado una carta pidiéndole consejo sobre qué general debe mandar su ejército. Ruiz de Castro, progenitor de Fernandico y antiguo soldado, le contesta con otra misiva desde la cárcel que el único que puede dirigir esas tropas es él mismo. El Rey opta por aceptar el ofrecimiento y decide sacarle de la prisión. Esto descontenta a don Álvaro Ansúrez que, en un monólogo, informa al espectador que Ruiz de Castro mató a Don Fortún, familiar suyo, por creer que era amante de su mujer. En la misma sala, Costanza habla con su compañera Elvira (que es dama de compañía de la reina, como ella) sobre el amor que tiene a Fernandico y sobre cómo le va a entregar una carta donde se cita con él por la noche. Pero la dama es requerida por la Reina y es Elvira la que queda a cargo del papel. Por desgracia, el mensaje se le cae mientras habla con su enamorado don Álvaro y éste, al leerlo, cree que Elvira le ha traicionado. Por la noche, en una ronda nocturna, coinciden don Álvaro y Fernandico. Los caballeros adelantan a sus criados a informarse de quién es el otro que merodea el lugar. Los lacayos, muertos de miedo, se confiesan quiénes son sus respectivos amos entre bravuconadas. Don Álvaro aconseja a Fernandico, que es Conde de Orejón, que se vaya (ya que piensa que pretende a su misma dama) y, cuando el joven se niega a retirarse, don Álvaro rechaza enfrentarse con él alegando que Fernandico carece de honor suficiente para batirse en duelo: No tienes honra, Fernando/para quitármela a mí, además de que quizá tienes sangre mía/y no de Fernán Ruiz, Reacciona confuso e indignado Fernando, y cuando se tropieza con don Ramón (su padre adoptivo) le exige que le explique sus orígenes. Don Ramón resume en un parlamento toda la historia de Estefanía, la desdichada: el padre de Fernandico mató a su inocente mujer al juzgarla infiel, confundiéndola con una esclava que usaba las ropas de su señora para gozar de un pretendiente de la dama. Como consecuencia, ahora, al liberar el Rey a Fernán Ruiz, dará pie a la sospecha de que su madre no era tan inocente como se pensaba, y Fernandico verá su honra puesta en cuestión. ‘Aquí echa Fernando un gran juramento’ comprometiéndose a recuperar su honor.
    A la mañana siguiente, aparece en el Alcázar , Fernán Ruiz de Castro, marchando al frente de sus soldados, y hace acatamiento al Rey. Ruiz de Castro se pone a disposición de los monarcas para luchar al mando del ejército contra los moros. Sólo el recuerdo de su esposa muerta entristece al valiente capitán, sin embargo no se culpa por su muerte sino que sostiene que fue por sus propios infortunios: sus desdichas la mataron,/ no mi sangrienta cuchilla (…) Aquestos largos cabellos / y aquesta barba crecida,/ de mi dolor y tristeza / son, don Sancho, las insignias.


    Jornada 2
    El mismo día que la jornada anterior, otras preocupaciones recorren el Alcázar. Costanza está inquieta porque Fernandico no ha ido a la cita nocturna. Elvira, que se siente culpable por perder la carta y ocultárselo a su amiga, la tranquiliza y le sirve de tercera cuando aparece el muchacho. Mientras Elvira habla con Fernandico, llega don Álvaro y se muere de celos al verlos juntos. Al intentar tranquilizarlo, Costanza sólo consigue convencerse de que Fernandico está enamorado de Elvira, tal como le cuenta don Álvaro. No es la única. A causa de la carta, cada enamorado piensa que su amor está con el otro. Cuando se marchan las damas, los hidalgos vuelven a enfrentarse, y mientras Fernandico lo provoca con afrentas, D. Alvaro insiste en su falta de honra, pero Fernandico, sin inmutarse, le entrega a Álvaro un guante de desafío para cuando sea reconocido su honor. Posteriormente, en una escena cómica paralela, sus criados, muy animados, también se retan y luego rehusan enfrentarse (esta escena falta en el manuscrito).
    Mientras el amor corre por el Alcázar, Ruiz de Castro se instala con los suyos en un campo a la espera de la batalla. Reniega de toda comodidad, y también de la mesa que le ponen, porque no cree merecerla, de manera que ponen una alfombra en el suelo con manteles, cosas de comer y un paño con sangre. Pide Castro a un músico que cante su desgraciada historia, y así lo hace, pero la canción se ve interrumpida por el ataque de los moros. Castro arenga a los suyos a la batalla. También el Rey moro ordena Haced de su sangre un lago, / cortad sus cristianos cuellos. / ¡Al arma! ¡Mahoma a ellos!. En la batalla, el Rey moro reconoce con espanto a Ruiz de Castro, pues si no lo hubiera dado por muerto no se hubiese arriesgado a venir a España. Ruega a Castro que suspenda la batalla y le promete retirarse de inmediato con su ejército a Africa. Sin embargo el Castellano no le perdona la vida y le mata sin hacer caso de las súplicas. Su argumento es que si no tuvo clemencia de su esposa por qué habría de tenerla de él. (Toda la escena de los moros y Castro y la siguiente de la Reina y sus damas faltan en el manuscrito, en su lugar hay un monólogo).
    El vencedor regresa al Alcázar, donde importan más las victorias amorosas que las guerreras. Las damas muestran sus celos delante de la Reina y Fernandico, con tal de recuperar su honor, pide que su padre sea encarcelado y muerto. De esta manera cuando reciben a un Castro que llega en triunfo, Fernandico se niega a reconocerle como padre y exige al Rey justicia por su madre inocente, relatando un sueño que ha tenido, en el que vio a su inocente madre levantarse de la tumba y exigirle reparación. Castro llega a contestarle airado y a llamarle rapaz., aunque reconoce que merece ser preso. El Rey, lleno de pesar, ordena de nuevo su prisión, al tiempo que le honra con recompensas y mercedes, y le nombra alcaide de Toledo. Al quedarse solos, un Fernandico que no ha dejado de sentir admiración por su padre en toda la escena, insiste en culparle de haberle quitado el honor, y en que quiere verlo preso y muerto, mientras Castro reacciona a las acusaciones declarándose inocente, pero dejándose llevar por la resignación y la pena.


    Jornada 3
    Costanza sigue preocupada por la infidelidad de Fernandico, entonces intenta aclarar la situación con don Álvaro, que le enseña la carta como muestra de la traición. La dama, al comprobar que es su propia letra, se queda dudosa. No sabe si Elvira la ha entregado sin querer o si ha sido un truco de su amiga para dársela en su propio nombre a Fernandico. Además de los líos amorosos, el Alcázar es el lugar escogido para realizar el pleito por la honra. Don Ramón aconseja a Fernandico que pida el procesamiento del padre para volver por su honra, y le presenta a unos testigos de los hechos. Fernandico no duda en cuanto a su propósito, pero sí vacila en sus sentimientos: Ay padre del alma mía,/ que tengo yo de seguir/ y aun obligar a morir/ al mismo que me dio la vida!. No obstante, reaparece un tema muy importante en esta obra., el del noble que al perder el honor pierde su ser: dejóme afrentado/ y la infamia en el honrado/ es al fin dejar de ser. Al presentar al Rey los testigos, estos, que son deudos de Fortún, decididos a vengarse, llenan a Ruiz de Castro de acusciones. Láinez dice …Fernando a Estefanía, / en ningún momento tenía/ verdadero y casto amor; / (…) que era Castro temerario, / arrojadizo, imprudente, / incorregible, impaciente,/ inconsiderado y vario. Lo acusan incluso de haber matado a Fortún a traición. Esto enfurece a Fernandico, que se enfrenta a ellos, mientras el Rey intenta mediar en la discordia apaciguando al joven. Cuando Fernandico se encuentra con ellos a solas, los amenaza y ellos salen corriendo. Pero el enfado de Fernandico es superior ante don Álvaro, al que también amenaza de muerte. Don Álvaro no se queda atrás y también jura vengarse. Llega entonces Elvira que, celosa de su amado, procura esclarecer su situación con él (todas las escenas últimas de don Álvaro no están en el manuscrito). Ese mismo día, Fernandico visitaen secreto a su padre en la torre-cárcel de Toledo, pero antes de presentarse ante Ruiz de Castro envía a su criado por delante para ofrecerle una ayuda de costas de 10.000 ducados y comprobar el estado de ánimo del encarcelado. El criado regresa con el aviso de que el Castellano no quiere otra cosa que ver a su hijo. En la oscuridad de la prisión Fernandico se presenta ante su padre, haciéndose pasar por un íntimo amigo de su hijo. El padre reitera sus deseos de ver a su hijo antes de morir y este amor sin límites le hace sentir muy culpable al joven, que se va poniendo de su lado: que si fuisteis engañado,/honra ha sido, y no delito. Llega el día día del juicio, y se dirime el pleito. Intervienen los abogados, y el defensor de Ruiz de Castro alega que Estefanía tuvo algo de culpa en su muerte. Ruiz de Castro, al escucharlo, entra en cólera y se enfrenta a su abogado, y declara a voces su culpabilidad. Oida su confesión, el Rey le condena a ser decapitado de inmediato. Fernandico pregunta entonces si ya ha recuperado su honor, y al declarársele que sí, aprovecha el momento para retar a don Álvaro a duelo. Pero don Álvaro, que ya sabe la verdadera historia de la carta, rechaza el duelo porque ahora no tiene sentido y da por ganador a Fernandico. El muchacho acepta esta buena acción y le ofrece su amistad, entonces la Reina ejerce justicia amorosa entre las dos parejas; hagamos, Rey, unas bodas; / que los celos fueron causa / de una contienda amorosa. De esta manera, Fernandico ya no tiene necesidad de reclamar su honor: Y ya, Señor, mi honor cobré ... me bajo de la querella Y dirigiéndose a su padre: Y es bien que ahora te reconozca/ por mi verdadero padre,/ dame las manos ahora.. Castro despide la obra. Y dése donde la tiene/ fin El pleito por la honra


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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    Observación: Según CR es la segunda parte de Estefanía la desdichada, que la precede en la edición de Doce comedias... Barcelona, 1630. En un monólogo se ofrece un resumen de Estefanía, sin estos datos no se entiende lo que sucede en la comedia. También hay variantes de importancia entre la edición impresa y la copia manuscrita, ya que varias escenas de la impresa no aparecen en la manuscrita.


    EDICIONES DIGITALES DISPONIBLES

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