Félix Lope de Vega y Carpio

EL PLEITO POR LA HONRA O EL VALOR DE FERNANDICO




Autoría: Dudosa
Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, “El pleito por la honra o El valor de Fernandico”, Menéndez Pelayo, Marcelino (ed.), “Obras de Lope de Vega, XIX: crónicas y leyendas dramáticas de España”. Madrid, Atlas (BAE, CXCVIII), 1967, pp. 125-169.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

ENTRAN EN ELLA LAS PERSONAS SIGUIENTES

EL REY DON SANCHO EL DESEADO
FERNANDICO
COSTANZA, [dama de la Reina]
ELVIRA
RAMÓN FERNÁNDEZ
DON ÁLVARO ANZURES
TELLO
FERNÁN RUIZ DE CASTRO
LÁINEZ, lacayo
GUARÍN, lacayo
[MÚSICOS]
UN PAJE
REY MORO
[FABIO], [soldado]
[UN CRIADO]
[MOROS]
REINA
[UN SOLDADO]

En la edición empleada aparece, por error, REINA COSTANZA, pero en realidad Costanza es la dama de la Reina.


Jornada I

Salen el REY, RAMÓN, DON ÁLVARO, TELLO y LÁINEZ, con música, y dice:

Láinez
Octava real
Por largos años, por felices días,
don Sancho, el Deseado y valeroso,
resucitando en las cenizas frías
del muerto Alfonso, Emperador famoso,
5
goces el reino, que ocupar debías,
del sacro Tajo al Nilo cauteloso,
sin que jamás se atreva la vil Parca
cortar el hilo de tan gran monarca.

Ramón
Octava real
No sin misterio deseó Castilla
10
ver la corona en tus felices sienes,
porque el moro andaluz, de tu cuchilla
tema los filos, con que airado vienes;
ya me parece que la frente humillas,
y gozan con alegres parabienes
15
tus caballos, que exceden los de Tetis,
las claras aguas de Genil y el Betis.

Tello
Octava real
Llegó ya de tu padre el Occidente,
el claro sol que dio tan nueva lumbre;
mas tú de nuevo doras al Oriente,
20
cegando a tus contrarios la vislumbre.
De rayos sitias la dorada frente,
llegando presto a la más alta cumbre,
pues que ya de León la frente humillas,
y la corona de las dos Castillas.
Octava real
25
¿Quién vio a tu padre el rubio coselete
tinto de sangre, en el bridón ligero,
dando a la fama plumas del almete,
crujiendo el ristre en el bruñido acero?
Hechos más valerosos nos promete,
30
viéndote de sus bríos heredero,
y en suficiente edad, que es lo que anima
y lo que más en la ocasión estima.

Rey
Octava real
Caballeros famosos, y ceniza
de los ochenta que por varios modos
35
honra la fama, ensalza y solemniza.
Bien conozco el valor que reina en todos,
que el reinar con razón me atemoriza
delante de la sangre de los godos,
pues por valientes, nobles y esforzados,
40
podéis mandar mejor que ser mandados;
Octava real
mas si las dos Castillas, León y Asturias,
a Galicia y Navarra, ahora heredo,
procuraré (evitando las injurias)
dar a entender la deuda con que os quedo.
45
Del moro vil refrenaré las furias,
que con vosotros fácilmente puedo,
pues os puedo pedir en mi Consejo,
fuerza al valiente y experiencia al viejo.
Octava real
Ramón Fernández, ¿cómo no ha venido
50
Fernando, mi sobrino?

Ramón
No recibas
enojo, porque a verte no ha venido.
En las montañas de León altivas,
en cazar solamente entretenido,
verdugo de las fieras fugitivas,
55
ha estado sin saber de su linaje,
con buen ingenio envuelto en tosco taje.

Rey
Octava real
¿Sabe quién es su padre?

Ramón
Sí ha sabido,
mas no el suceso triste y lastimoso,
que de su madre tan llorado ha sido,
60
y de Fernán Ruiz, tan valeroso.

Rey
Que ninguno le informe mando y pido.

Ramón
Cumplir tu mandamiento es ya forzoso.

Sale un PAJE.

Paje
Ya Fernando de Castro viene a verte.

Ramón
Dele Dios en palacio mejor suerte.

Sale FERNANDICO.

Fernandico
Redondilla
65
Deme Vuestra Majestad
los pies.

Ramón
A buen tiempo vino.

Rey
No estéis a mis pies, sobrino,
que no es justo. Levantad.

Fernandico
Redondilla
Yo estoy bien ansí, señor,
70
que estaré más levantado
cuando me viere postrado
a los pies de tu valor.

Rey
Redondilla
En palacio aposentad
a Fernando. Honradle todos.

Fernandico
75
Bien pago por varios modos,
si es paga la voluntad.
Redondilla
Las montañas de León,
sé que en ellas me he criado.

Rey
No estéis más ansí postrado.
80
Alzad, Conde de Orejón,
Redondilla
y sed Montero mayor,
pues estáis acostumbrado
a la caza.

Fernandico
Estoy honrado,
señor, con tan gran valor.

Álvaro
Redondilla
85
¡Bravo honor, por vida mía!

Ramón
Anímale a tanta gloria
el tener en la memoria
a su hermana Estefanía.

Fernandico
Redondilla
En las montañas criado,
90
¿tan grande bien me esperaba?

Rey
Sí, que entre fieras estaba
ese diamante engastado.

Fernandico
Redondilla
Si el monte tal bien encierra,
no es justo quejarme de él.

Rey
95
Cría a veces el laurel
el cuchillo de una sierra.

Fernandico
Redondilla
No es mucho que entre favores
tan notables y contentos,
señor, tenga atrevimientos
100
para pedirlos mayores.
Redondilla
En los montes me crie;
Ramón Fernández ha sido
solo el padre que he tenido,
y a quien tengo amor y fe;
Redondilla
105
pero después que los años
y el largo conocimiento
dio rienda al entendimiento
a que saliese de engaños,
Redondilla
supe el padre que tenía;
110
y sin saber la ocasión,
supe que estaba en prisión
donde es siempre noche el día.
Redondilla
Y así, sin duda, colijo,
sin saber quién fue mi madre,
115
que no quieres mal al padre,
pues favoreces al hijo.
Redondilla
Suplícote que le den...

Rey
¡Basta, Fernando, callad!
Si pedís su libertad,
120
no es cosa que os está bien.
Redondilla
Vedme esta tarde despacio.

Fernandico
Siempre tu esclavo he de ser.

Ramón
Entretanto, puedes ver
las pinturas de palacio.

Vase el REY y los demás, y queda FERNANDICO y su lacayo.

Fernandico
Redondilla
125
“Si pedís su libertad,
no es cosa que os está bien.”
Muy temprano es el desdén,
y fiera la majestad.
Redondilla
¡Qué diferentes razones
130
del favor que hoy recibí!
Corte, pues hoy entro en ti,
¿y ya en confusión me pones?
Redondilla
Mal en palacio he de estar.
Fortuna, mal encaminas,
135
¿cómo, si la fruta estimas,
el árbol mandas cortar?
Redondilla
Tantas cosas me propones,
tanto favor y desdén...
“No es cosa que os está bien.”
140
¡Oh, qué confusas razones!

Láinez
Redondilla
¡Qué alegre está mi señor,
qué hinchado y qué contento!
No cabe en el aposento
del recibido favor.
Redondilla
145
Ser secretario me basta,
mas no, que no sé escribir.
Sumiller; que he de asumir,
que aquí con todos se gasta.
Redondilla
Pues montero, andar el trote
150
no se inventó para mí,
que esotro día corrí,
y me arrastró un matalote.
Redondilla
Su cámara; pero no,
porque andaré oliendo mal;
155
no he de hallar oficio igual
al ser que el cielo me dio.
Redondilla
¡Ah, señor, responde ya,
que estoy de llamar cansado!
Señor... Él está elevado,
160
la privanza, ¿qué no hará?

Fernandico
Canción (canzone)
Dejemos, pensamiento,
máquinas fabricadas
sobre cimientos débiles y vanos,
que se las lleva el viento
165
cuando más levantadas
las tiene la memoria entre las manos.

Láinez
Son secretos humanos.

Fernandico
¡Oh, Laín!

Láinez
¿Determinas
que el palacio veamos?

Fernandico
170
Por estas salas vamos.
¡Qué hermosas pinturas!

Láinez
¡Peregrinas!

Fernandico
Mira, sin hielos hechos,
los carámbanos de oro entre los techos.
Aquí el arte compite
175
con la Naturaleza.

Láinez
Es famoso el alcázar de Toledo.

Fernandico
Allí el sol le derrite,
con rara sutileza
a Ícaro las alas. Decir puedo
180
que casi pone miedo
el ver del mar las olas,
en cuyas rocas solas
espera su locura
nevada sepultura.
185
Allí Neptuno la corriente inmola
y se ven en las rocas
las Palias, Fastamides y Astafocas.
a Júpiter en toro,
de estrellas negras mira transformado,
190
sin el águila de oro;
mira en la blanca arena
de Europa bella el pie tan estampado.
Allí la lleva a nado
sin mojalle la ropa;
195
en las olas que topa,
quebrados forma, en suma,
ricos montes de espuma.

Láinez
Asida de él la amedrantada Europa,
mal el copete tiene,
200
que él goza la ocasión, y ella le tiene.

Fernandico
A Faetonte abrasando,
esparciendo sus rayos por el viento,
y que mal gobernando
Etonte el elemento
205
del aire, trilla y sube
sobre una ardiente nube;
aquí la tierra pierde
su alegre color verde;
con justa petición al cielo sube.

Láinez
210
¡Qué mal el carro viene,
que el pértigo y el eje rotos tiene!

Fernandico
Espera, espera, ¿qué pintura es esta?
A un hombre veo
que a cierta dama quiere dar la mano,
215
de notable hermosura.

Láinez
¡Si es Lucrecia!

Fernandico
No creo
que Lucrecia estuviera
de esa suerte vestida.
Oye, Laín, advierte
220
que el alma me alborota
la más mínima gota
de aquella sangre fría
como si fuese mía;
el peligro presente le amonesta.
225
¡Ten el brazo homicida!
¡Tente, no quites tan honrada vida!
¿Qué culpa tiene? ¡Espera!

Láinez
¡Loco se ha de volver! ¡Pintura fiera!

Sale DOÑA COSTANZA.

Costanza
¿Qué voces, qué rüido
230
es este que he sentido?
¿Este es el caballero que hoy llegaba?
¡Gallardo talle! ¿Qué le ha sucedido?

Láinez
Oye, señor, ¡mira qué hermosa dama!

Costanza
¿Quién es, por vida mía?

Fernandico
235
En tinieblas estaba, ya es de día.

Costanza
Quintilla
¿De qué vuestras voces son?

Fernandico
No hay duda que imaginaba,
entre tanta confusión,
que en el cielo que pisaba
240
andaba el amor ladrón.
Quintilla
De esto mis voces han sido,
y al revés me ha sucedido
de lo que yo imaginé,
pues que cuando desperté
245
vide un sol recién nacido.

Costanza
Quintilla
Donde el monte, que de nieve
forma nubes, que compite
con el cielo, a quien se atreve,
que del cristal que derrite
250
la vega sedienta bebe;
Quintilla
donde nacistes envuelto
entre fieros animales,
y a perseguillos resuelto,
más que entre palacios reales
255
de tafetanes envuelto;
Quintilla
allí, tras el oso herido,
tras el jabalí corrido
en que ocuparos soléis,
¿las lisonjas aprendéis
260
que habéis dicho y os he oído?
Quintilla
Donde el sol salir procura
más tarde, para impedir
su curso a la noche oscura,
¿se sabe también fingir?

Fernandico
265
Ya no habrá parte segura,
Quintilla
aunque en tanta rustiqueza,
entre el monte y aspereza
aprendí solo a cazar,
¿quién no ha de saber hablar
270
si mira vuestra belleza?
Quintilla
¿Qué maestro en mis enojos,
que causa nuevo temor
entre rendidos despojos,
me puede enseñar mejor,
275
señora, que vuestros ojos?
Quintilla
Crece el mal y el gusto mengua,
pues mi alma se deslengua
desde que los vuestros vio,
y por los ojos entró
280
el corazón a la lengua.
Quintilla
¡Mucho atrevimiento cobras!
Lengua, en los peñascos labras;
barca, en las olas zozobras.
Si no creéis las palabras
285
remitidlas a las obras.

Costanza
Quintilla
Mucho estimo vuestra fe,
y de veros me holgaré
siendo de vos estimada;
mas temo ser desdichada,
290
como vuestra madre fue.
Quintilla
Agradecer es razón
vuestra verdad si es ansí.

Fernandico
¡Todo es mayor confusión!
Como en desdicha nací,
295
dudosos los fines son.
Quintilla
¿Adónde hablaros espero?

Costanza
Si es que no sois lisonjero,
como muestran las razones,
el tiempo tiene ocasiones,
300
y este palacio terrero.

Fernandico
Redondilla
¡Laín!

Láinez
¡Señor!

Fernandico
¿Ves?

Láinez
¿Yo? Sí,
que aquesta es mi mano creo,
y con las calzas me veo,
señor, con que llegué aquí.
Quintilla
305
Aquesta es la faltriquera,
que no podrá un exorcista
sacar un ochavo fuera;
y al fin no me falta vista,
aunque de hambre, pudiera.

Fernandico
Redondilla
310
¿Has visto tal hermosura?

Láinez
Ni más notable locura.

Fernandico
Esperanza fugitiva,
dad lugar para que viva
Quintilla
en el palacio y terrero;
315
no acabará su arrebol
cuando verme en él espero,
hasta que del rubio sol
nos dé muestras el lucero;
Quintilla
no se vestirá de estrellas
320
el cielo, viendo por ellas
mi amoroso desatino,
cuando contar imagino
todos mis males por ellas.
Quintilla
Vamos.

Láinez
¡Ya empiezo a temblar!
325
¡Y en peligros nos hallamos,
y hoy acabas de llegar!
Ahora, ¡plegue a Dios que vamos
a rondar y no a rodar!

Vanse. Sale el REY y los caballeros.

Rey
Quintilla
En fin, ¿que baja Aldemón?

Ramón
330
El juramento pasado,
cuando se vido en prisión,
viendo a tu padre enterrado,
rompe en aquesta ocasión.

Álvaro
Quintilla
Tembló a las difuntas canas,
335
que a las fuerzas africanas
los pasos y vidas cortan.

Rey
¿Cómo en mi tiempo no cortan
las espadas castellanas?
Quintilla
¿No es de la guerra el estilo
340
el propio? ¿Tan poco valgo?
¿No tiene mi estoque filo?
Don Sancho reina, hidalgos,
que no Mauregato o Silo.
Quintilla
A Castro envié a pedir
345
consejo para elegir
general; su voto espero.

Ramón
Es discreto caballero.

Álvaro
Al fin callar y sufrir.

Sale un PAJE con una carta.

Paje
Quintilla
Aqueste papel te envía
350
Fernán Ruiz.

Rey
Saldremos
de confusión.

Álvaro
Ser podría,
detrás de tantos extremos,
llegase la suerte mía;
Quintilla
servirte, señor, prometo.

Rey
355
No me puedo resolver,
a que tenga el caso efeto
sin que dé su parecer
un soldado el más discreto.
Carta:
“Habiendo considerado lo que Vuestra Majestad me envía a mandar, para esta hallo que no hay en quien fiarse mejor sino de su persona o de la de Fernán Ruiz de Castro. Guarde Dios a Vuestra Majestad. De la cárcel donde padezco, Fernán Ruiz de Castro.”

Álvaro
Quintilla
¡Qué soberbia!

Ramón
¡Qué valor!

Álvaro
360
¡Qué arrogancia!

Ramón
¡Valentía
notable!

Rey
El voto mejor
que esperaba y pretendía,
tengo con el bien mayor.
Quintilla
Yo propio tengo de ir,
365
que no será bien salir
Fernando de la prisión.

Ramón
Si no te mueve pasión,
su voto es muy bien seguir.
Redondilla
Dale a Castro libertad,
370
pues que tiene tu corona
[........................ona]
de él tanta necesidad.
Quintilla
Esto pido que le des,
arrodillado a tus pies,
375
pues es pariente y amigo,
que si merece castigo,
dárselo podrás después.

Rey
Quintilla
Digo que tenéis razón.
Salga para la conquista
380
Fernando de la prisión.
Vibre el fresno, el arnés vista,
empuñe el real bastón.
Quintilla
Apercíbase mi gente,
y cuando muestre el Oriente
385
de nácar sus arreboles,
del luz sus armados soles
del río entre la corriente.
Quintilla
Los caballos, en lo bajo
de la vega vista abril,
390
y aunque con harto trabajo,
sin que beban de Genil,
no será su espejo el Tajo.

Álvaro
Quintilla
Mis esperanzas arrastro,
¿qué contraria estrella o astro
395
mi desventura permite?

Rey
Hoy el valor resucite
de Fernán Ruiz de Castro.

Vanse todos y queda DON ÁLVARO.

Álvaro
Quintilla
Aunque en el daño esté firme,
Fortuna, estarás contenta,
400
mas ¿cómo para advertirme,
sin hacerte de mí cuenta,
la tienes en perseguirme?
Quintilla
Dichoso es Castro, a fe mía;
da la muerte a Estefanía,
405
no mujer baja y común,
y al desdichado Fortún,
noble hidalgo y sangre mía;
Quintilla
y al fin, tras de una prisión
de las que más leves son,
410
donde ha sido regalado,
Fernán Ruiz sale honrado
con el cargo y el bastón.
Quintilla
Ya de loco nos da indicios
el Rey con los beneficios;
415
en injustas ocasiones,
tan bien premia las traiciones
como si fueran servicios.

Salen COSTANZA y ELVIRA.

Costanza
Quintilla
Digo, Elvira, que le vi,
y luego me enamoré.

Elvira
420
¿Quién tal creyera de ti?
¡Notable mudanza fue!

Costanza
No te espantes, ¡ay de mí!,
Quintilla
que me pareció tan bien,
tan galán, tan cortesano,
425
que, en lugar de algún desdén,
casi le ofrecí la mano
con el corazón también.

Elvira
Quintilla
Por cierto, Costanza mía,
que me espanta tanto amor,
430
y que verle me holgaría,
y remediar tu dolor
por acertado tendría,
Quintilla
que si al principio se enciende
el fuego, cuando se emprende
435
no se mitiga su ardor,
podrá abrasar su rigor
el pecho donde se enciende.

Costanza
Quintilla
De manera estoy por él,
que le he escrito este papel,
440
de mis deseos rendida.

Elvira
Muestra, amiga, por tu vida,
y sabré tu amor por él.

Costanza
Quintilla
Dime, Elvira, a quién escribes,
dime el gusto con que vives.

Elvira
445
De don Álvaro querida,
no hay bien que al cielo le pida
si de esto gusto recibes.
Quintilla
Díceme que soy su dama,
y que ha de dar a la fama
450
lenguas y plumas veloces
que en mi alabanza den voces.

Salga un PAJE.

Paje
La Reina, señora, llama.

Costanza
Quintilla
La Reina me ha de ocupar,
y no le he de poder dar.

Elvira
455
Pues muestra, dámela a mí,
que si sale por aquí,
yo le daré en tu lugar.

Costanza
Quintilla
De ti mi dicha confío.

Elvira
Déjame el cuidado a mí.

Costanza
460
¡Qué amoroso desvarío!

Vase COSTANZA. [Entra ÁLVARO.]

Álvaro
Ya mi remedio ha llegadoN
X
Nota del editor digital

Rima defectuosa. RDC.

,
y mis pesares desvío.

Elvira
Quintilla
¡Mi don Álvaro!

Álvaro
¡Mi bien!
Luz con que mis ojos ven,
465
en hora buena vengáis,
que mis males remediáis.

Elvira
Sin que tormentos me den,
Quintilla
muy lisonjero venís.

Álvaro
Pues si vivís en mi pecho,
470
¿qué ciego daño advertís?

Elvira
Es el aposento estrecho,
y huéspedes no admitís.
Quintilla
Vos sí que estáis en el mío,
que es mayor.

Álvaro
Es desvarío
475
ese que decís, ¡por Dios!,
que si es ancho, cabrán dos.

Elvira
Menos mudanzas confío;
Quintilla
pues, don Álvaro, ¿estáis bueno?

Álvaro
La sangre está alborotada,
480
por enfermo me condeno,
la vista tengo turbada.

Elvira
Debe de ser el sereno,
Quintilla
como el terrero venís,
de noche, bien decís;
485
mas ya la vista se acaba;
mas ya (no se me acordaba)
noches ha que no venís.

Álvaro
Quintilla
Esta os suplico me deis
licencia.

Elvira
Estoy indispuesta;
490
la que se sigue podéis.

Álvaro
Breve ha sido la respuesta,
y largo mal prometéis.
Quintilla
¿Dónde está el lienzo que os di?
¿Perdístele?

Elvira
Veisle aquí,
495
que estriba mi vida en él.

Cáesele a ELVIRA un papel de la manga.

Álvaro
¿Cúyo será este papel?

Elvira
Encubrille quiero ansí;
Quintilla
voyme, la Reina me aguarda.

Álvaro
Al fin mañana, señora,
500
os veré. ¿Quién me acobarda?

Elvira
Guárdeos el cielo.

Vase ELVIRA.

Álvaro
En buena hora
si para vuestro me guarda.
Quintilla
¿Papel cerrado, y no ser
para mí? Puedo creer
505
alguna nueva pasión
que implica contradicción
la firmeza y la mujer.
Quintilla
Temeroso voy rompiendo
la enigma, porque imagino
510
que habré de hallar, en abriendo,
fuego en que me quede ardiendo,
porque es amor adivino.
Quintilla
“No juzguéis a liviandad
que con tanta libertad,
515
Fernando, os escriba.” ¡Ah, cielos,
no son vanos mis recelos,
que es fuerza de voluntad!
Quintilla
“Hablaros despacio quiero,
y estos yerros de mis quejas
520
dorad como caballero;
de noche, a los de unas rejas
os guardo en el terrero.
Quintilla
Ya aguardo el dichoso efeto,
nuevos males me prometo;
525
ya me hielo y acobardo;
al fin, a las doce aguardo.
Puntualidad y secreto.”
Quintilla
¡Ah, sentencia rigurosa
de este cerrado testigo,
530
que, mostrándote piadosa
con tanta ofensa conmigo,
me das la pena afrentosa!
Quintilla
¡Ansí se premia una fe!
¡Triste de mí! ¿Qué haré?
535
El alma visto de luto.
¡Que goce Fernando el fruto
de la palma que sembré!
Quintilla
¡Qué bien dijo que tenía
ancho el pecho! ¿A quién me quejo
540
si toda la culpa es mía?
Si Elvira ha sido mi espejo,
retratar a dos podía.
Quintilla
“No vais, me dijo, al terrero
esta noche?” ¿Qué más quiero,
545
porque mi duda me ataje?
¡Ah, Castro, fiero linaje,
qué de males por ti espero!
Quintilla
Ya muestra sus sombras negras
la noche, y su adorno aplaca.
550
Tiempo, que en mi mal te alegras,
el oscuro manto saca
entre AliparisN
X
Nota del editor

Probablemente diría Líparis, aludiendo a los volcanes de aquella isla.

y Flegras;
Quintilla
no rompas las cataratas,
luna, a las sombras ingratas
555
[......................ura]
tus planetas, noche oscura,
el engaño que dilatas.

Vase, y sale FERNANDICO, y LÁINEZ, lacayo, de noche.

Fernandico
Redondilla
¿Vienes bien puesto, Laín?

Láinez
Con una cota y coleto,
560
para salir de un aprieto
volando como un rocín.

Fernandico
Redondilla
¿Si habrá salido Costanza?
¡Ay, yerro dichoso mío,
que, aunque estáis helado y frío,
565
aseguráis mi esperanza!

Láinez
Redondilla
¡Que esto se puede sufrir!
¡Que un amante quede al hielo,
a la inclemencia del cielo,
pensando que ha de venir
Redondilla
570
su dama luego al momento!
Vaciará una vacinilla
una dueña, o doña Villa,
con que nos agüe el contento;
Redondilla
pues ya que se llega a hablar,
575
todo es celos y más celos,
juramentos a los cielos
de in eternum no olvidar.
Redondilla
Y otro día, impertinente,
si miró, si no miró,
580
si comió, si se acostó,
con un fingir aparente,
Redondilla
fingirán dos mil diluvios
de lágrimas en los ojos
[....................ojos]
585
de todos los boquirrubios.
Redondilla
Aquesto de la hermosura
es cuba que se ha empezado,
y beberá sosegado
quien bebiere a la postura.
Redondilla
590
Taberna quiero con ramo,
que sé lo que ha de costar,
que es necio quien va a buscar
perdices sin el reclamo.

Fernandico
Redondilla
El discurso es extremado.

Láinez
595
Y tú en tus trece te quedas;
no quiero buscar veredas
donde hay camino trillado.

Salen DON ÁLVARO y GUARÍN.

Álvaro
Redondilla
Ya celos, en estacada
[..........................ero]
600
estamos. La muerte espero.
[..........................ada].

Guarín
Redondilla
[...] ¿Qué procuras?

Álvaro
El error de esta mujer
he de ver.

Guarín
Pues si has de ver,
605
¿cómo te vienes a oscuras?
Redondilla
Por un hacha volveré.

Álvaro
Vuelve, necio, ¿estás en ti?

Fernandico
Arrimémonos aquí.

Láinez
[...] Arrímate.

Guarín
Redondilla
610
Gente hay aquí, ¡Mal agüeroN
X
Nota del editor digital

Pasaje estragado. RDC.

!

Láinez
Mucha gente viene armada.

Fernandico
Dos hombres son.

Láinez
¿Dos no más?
Y ¿cuántos somos los dos?

Fernandico
Ya tú lo has dicho.

Guarín
Redondilla
615
Ya nos han tomado el puesto.

Álvaro
Saber quién son es mi fin.
Reconócelos, Guarín.

Guarín
El diablo me metió en esto.

Álvaro
Redondilla
Si veo poco, poco importa.

Fernandico
620
A reconocerlos llega.
La noche es oscura y ciega;
Laín, los pasos acorta.
Redondilla
Sal.

Láinez
Mi mal adivino.

Fernandico
Sal, acaba.

Láinez
¡Extraño caso!
625
¿Por qué he de impedir el paso
a quien sigue su camino?

Fernandico
Redondilla
Esto importaN
X
Nota del editor digital

Pasaje estragado. RDC.

.

Láinez
¡Extraño miedo
le tengo!

Guarín
¡Qué cuerpo tan temerario!

Láinez
Ya viene.

Guarín
¿Dónde va?

Láinez
630
Ya me estoy quedo.

Guarín
Redondilla
¿Con quién viene?

Láinez
Con los pies.

Guarín
¿Quién es esotro?, pregunto.

Láinez
No se me llegue tan junto;
dígame, esotro, ¿quién es?

Guarín
Redondilla
635
No se arroje.

Láinez
No es razón.

Guarín
Atreverte no procures.

Láinez
¿Diga a quién?

Guarín
A Álvaro Anzures.

Láinez
Ni tú al conde de Orejón.

Guarín
Redondilla
¡Bravo valor he tenido!
640
Fernando de Castro es.

Álvaro
Anímate, vamos, pues.

Ramón
Ya quién es he conocido:
Redondilla
Álvaro Anzures se llama.

Fernandico
Es honrado caballero,
645
que no me conozca quiero.

Álvaro
El amor mi pecho inflama;
Redondilla
hablarle al fin determino.
Fernando de Castro, espera.

Fernandico
Pues ¿dijístele quién era?

Ramón
650
Yo no, mas será adivino.

Fernandico
Redondilla
Señor don Álvaro...

Álvaro
Infiero,
Conde, que nunca os cansastes,
que hoy a la Corte llegastes,
y hoy ocupáis el terrero.

Fernandico
Redondilla
655
Hay a veces ocasiones
que obligan a lo que veis.

Álvaro
No hay duda de que estorbéis
más de cuatro pretensiones;
Redondilla
muchos recelos y enojos
660
causará vuestro cuidado.

Fernandico
Nadie, donde yo he llegado,
pienso que ha puesto los ojos,
Redondilla
porque el lugar es divino,
no hay miralle, ¡por Dios!

Álvaro
665
Sois Castro divino vos,
y el blasón es peregrino.
Redondilla
Advertid que hay pensamientos
que al cielo pueden llegar
en palacio, y derribar
670
otros altivos intentos.
Redondilla
Y el sujeto que alabáis,
porque temáis vuestro olvido,
hay ya quien ha merecido
el favor que aún no esperáis.
Redondilla
675
Dejad, Fernando, el terrero
libre para quien merece
la gloria que se os ofrece
por amante verdadero.
Redondilla
Que mi consejo toméis
680
es lo que importa, a fe mía,
porque podrá venir día
que con costas lo paguéis.

Fernandico
Redondilla
Álvaro, Dios me es testigo
que de responderos dejo,
685
por no saber si es consejo
de escarmentado o de amigo.
Redondilla
Pero si es de escarmentado,
respondo, aunque en algo sobre,
que no habrá quien de mí cobre
690
como de vos ha cobrado.
Redondilla
Si es de amigo, lo agradezco,
pero no me le deis más,
que no vuelva el pecho atrás
si a la corriente le ofrezco,
Redondilla
695
que otro se ha puesto atrevido,
más altivo el proceder;
no está la gloria en querer,
sino en el ser admitido.
Redondilla
Si algún gigante se atreve
700
de echarme de donde estoy,
rayos de Júpiter soy,
y montes de fuego y nieve.

Álvaro
Redondilla
¡Brava arrogancia, por Dios!

Láinez
Esto se enciende; yo vuelo.

Guarín
705
Algún gran daño recelo.

Álvaro
Otros mejores que vos
Redondilla
en valor y calidad
pretenden lo que decís.

Fernandico
Mejores que yo, mentís.

Álvaro
710
Que no es agravio notad,
Redondilla
estando la espada ansí,
pero ¿de qué estoy dudando?
No tienes honra, Fernando,
para quitármela a mí.
Redondilla
715
No es necesario que esté
la espada ansí para honrarme;
busca honor con qué afrentarme,
que yo te responderé.
Redondilla
Y para hablar sin matiz,
720
porque pierdas tu osadía,
quizás tienes sangre mía
y no de Fernán Ruiz.

Fernandico
Redondilla
¡Oh, villano!

Álvaro
Y tú, ¿quién eres?
Voyme por no hablarte ansí;
725
busca honor, y vuelve aquí,
que el hablar es de mujeres.

Vase. Sale RAMÓN FERNÁNDEZ.

Fernandico
Redondilla
¡Ah, cielos, siempre feroces!
Mayores daños colijo.

Ramón
¿Qué alboroto es este, hijo?
730
Fernando, ¿de qué das voces?
Redondilla
¿Con quién el enojo ha sido?

Fernandico
Padre, pues por tal te tengo,
que me des honor prevengo,
pues que le tengo perdido.
Redondilla
735
Dice el Rey, cuando en mi bien
busco a mi padre lealtad:
“Si pedís su libertad,
no es cosa que os está bien.”
Redondilla
Y un sol, de nuevo escondido,
740
dice, confusa y turbada,
que teme ser desdichada
como mi madre lo ha sido.
Redondilla
Y Álvaro Anzures, aquí
dice, mi honor ultrajando:
745
“No tienes honra, Fernando,
para quitármela a mí.”
Redondilla
Y palabras de manera
que me afrentan, en efeto.
Dime, padre, este secreto,
750
antes que rabiando muera.

Ramón
Romance (tirada)
No es tiempo, joven ilustre,
que entre temores tan varios,
te encubra la gran tragedia
de que resulta tu agravio.
755
Sabrás que el Rey tiene preso
a tu noble padre, Castro,
porque dio muerte a tu madre,
que era de prudencia un vaso,
por un falso testimonio,
760
Fernando, que levantaron
a su virtud inocente.
En efecto, este es el caso,
que viniendo de la guerra
de Aldemón, fiero contrario,
765
vencedor tu noble padre,
los aires solicitando
los lucidos tafetanes,
porque en su aposento hallaron
aposento a tanto honor,
770
dando envidia a los brocados,
salieron dos escuderos,
enemigos no excusados,
carcomas del mismo honor
de sus vidas, y retrato
775
del falso camaleón,
porque en sus colores varios
les transformó el interés.
En efecto, le contaron
que hablaba por el jardín
780
tu madre a un hombre, y estando
arrimados a los muros
que coronan los acantos,
le vieron diversas veces.
¡Gran traición, aleve trato!,
785
porque una maldita esclava,
de pensamientos villanos,
que las partes de Fortún
fácilmente enamoraron,
y Fortún, amante tierno,
790
de los bellos ojos castos
de tu madre, hizo tercera
la esclava que te he contado,
que quien de esclavos se fía,
pone su vida en cadalso.
795
Al fin, tomando el vestido
de tu madre, voz y hábito,
hablaba por el jardín
con Fortún, el que he contado.
Al fin, para no cansarte,
800
los escuderos llevaron
a tu padre, porque viese
la maldad que levantaron.
Fue y conoció los vestidos,
y cegándole el agravio,
805
a su esposa le parece
que mira en ajenos brazos.
Dio la muerte al traidor,
y fue siguiendo los pasos
de la infame, que se esconde
810
debajo del lecho casto
de tu madre, que dormía,
teniéndote a ti a su lado,
vestida sobre la cama;
a tu padre está aguardando.
815
Diola cinco puñaladas,
desocupó el cuerpo santo
el alma, que pisa estrellas,
dejándole frío y pálido.
Miraron la cama luego,
820
y hallaron estar debajo
la esclava, que confesó
su delito y falso trato.
Quemáronla luego al punto,
y los polvos entregaron
825
a los vientos, que esparcieron
su vil ceniza por alto.
Quiso matarse tu padre,
y poniendo al cuello un lazo,
se puso a los pies del Rey;
830
prendiéronle habrá veinte años.
Este, hijo, es el suceso.
Ahora es tiempo, Fernando,
de que vuelvas por tu honra,
pues que pretendes cobrarlo.

Fernandico
835
¡Ay de mí! Decidme, tío
Ramón y señor, ¿qué agravio
me pudo mi padre hacer?
¿No fue también engañado?

Ramón
Sí, hijo; mas sale libre,
840
y pensará el vulgo ario,
viendo libre al delincuente,
que no fue el delito tanto.

Fernandico
Pues quiero pedir justicia.

Ramón
No es tiempo, agora, Fernando,
845
que importa aquí la presencia
de tu noble padre Castro.
Cuando venga de la guerra
es ocasión [...]

Aquí echa FERNANDO un gran juramento.

Fernandico
Pues yo juro a Dios del cielo,
850
a san Pedro y a san Pablo,
que, aunque me cueste la vida,
que he de vengar este agravio.

Ramón
Ven, hijo, que viene el día.

Fernandico
Suceso es extraordinario.
855
Mientras sale el de mi honor,
no descubra el sol sus rayos.
Inocente sangre mía,
perdone el que os ha engendrado,
porque he de hacer que la fama
860
os levante simulacros.

Vase. Salen el REY y la REINA y los caballeros.

Rey
Quintilla
Aquí llega el escuadrón;
desde aquí a Castro verás.

Reina
Honrarle será razón.

Rey
Espero en sus obras más
865
que promete su opinión.

Sale FERNÁN RUIZ DE CASTRO, marchando con SOLDADOS delante, y hace acatamiento a los REYES.

Castro
Romance (tirada)
Hagan alto las banderas,
que al Rey, que mil años viva,
quiero ver y dar las gracias
por la merced recibida.
870
Guárdeos el cielo, don Sancho,
y vuestra corona rica,
más segura de africanos,
goce vuestra frente altiva,
que segura la tendréis
875
si Castro la lanza vibra,
que estas canas no son años,
don Sancho, sino desdichas.
Más valiente estoy ahora,
que, en efecto, cuando embista,
880
guardaré mi vida más,
pues no hay ya para qué viva.
De la misma suerte el peto
me es carga ligera y chica,
que cuando en mis verdes años
885
fui asombro de la morisma.
Dios perdone a vuestro padre,
qué de veces me decía:
“Vívame Fernán Ruiz,
que él solo es defensa mía.”
890
Y aunque me tuvo en prisión,
yo os prometo que me obliga
a que llore por su muerte
las mercedes recibidas.
Diome hombres y blasones,
895
diome lugares y villas,
y diome entre bienes tantos
a la bella Estefanía.
Dios en la gloria la tenga,
ángel es, que el cielo pisa,
900
que en la tierra me ha dejado
para que en tormentos viva.
¡Qué hermana tuviste, Sancho!
¡Qué honesta! ¡Qué cuerda y linda!
Sus desdichas la mataron,
905
no mi sangrienta cuchilla.
¡Lágrimas, volved al pecho,
porque hay gente que me mira,
y no es bien dar ocasión
a que en un tiempo dé envidia!
910
Aquestos largos cabellos
y aquesta barba crecida,
de mi dolor y tristeza
son, don Sancho, las insignias.
Y me imagino, señor,
915
entre la algazara y grita
cortando cabezas moras
como el segador espigas.
A Fernandico os encargo,
que me dicen que habita
920
en vuestro palacio, y es
de quien hacéis más estima.
Merécelo por su madre.
Mas ya la caja me anima,
y como salgo brioso,
925
más el corazón me incita.

Rey
El cielo os guíe, pariente.

Castro
Marchad, pues, que si me guía,
yo entapizaré a Toledo
con las banderas moriscas.


Jornada II

Salen ELVIRA y COSTANZA.

Costanza
Redondilla
930
Digo, Elvira, que no tengo
de hablar ni verle jamás.

Elvira
Rigurosa en todo estás,
que le has de hablar te prevengo.

Costanza
Redondilla
¿Hablarle, Elvira? Primero
935
me deshiciera un león,
que quien no tomó ocasión,
ni la buscó en el terrero,
Redondilla
no es bien me vea jamás,
que muy mal parecía
940
rogarle yo.

Elvira
Ni sería
justo, pero tú verás
Redondilla
que está sin culpa Fernando.

Costanza
¿Qué disculpa puede haber
que le pueda defender,
945
estándole yo aguardando?
Redondilla
Que soy yo quien soy entienda,
y el enojo que me ha dado.

Elvira
Si sé que no está culpado,
¿no quieres que le defienda?
Redondilla
950
Ea, escúchame, Costanza,
habla a Fernando, y advierte
que es poco amor ofenderte
cuando le das esperanza.
Redondilla
Pudo ser no poder más
955
o tener algún testigo,
siendo forzoso enemigo
que le hizo volver atrás.
Redondilla
Antes me parece a mí
que no le hables ni digas
960
que tú le has escrito.

Costanza
Amigas
son tus cosas para mí.
Redondilla
Pero ¿no es este que viene?
Quiero fingir gravedad,
que mostrar autoridad
965
en esta ocasión conviene.
Salen FERNANDICO y LÁINEZ.
Redondilla
¡Con qué vergüenza, Laín,
pongo en palacio los pies!
Que pienso que dicen, en fin,
el que me mira: “Aquel es.”
Quintilla
970
Es fortuna tan cruel,
que mide por un nivel
la verdad y la mentira,
y al agraviado, el que mira,
piensa que dicen mal de él.
Quintilla
975
Hoy a perder me provoco
el jüicio en tal rigor,
cuya sentencia revoco,
que perdiéndose el honor,
es cordura el estar loco.

Láinez
Quintilla
980
Aquí está aquella mujer.

Fernandico
¿Cómo la he de poder ver?

Laínez
Con los ojos, digo yo.

Fernandico
Si una afrenta los cegó,
muy difícil ha de ser.

Láinez
Quintilla
985
Con airados ojos mira;
con vergüenza se retira.

Costanza
¿Hablarele?

Fernandico
¿Llegaré?

Elvira
Elvira la causa fue;
remedia este daño, Elvira.
Quintilla
990
No te estará bien llegar
enojada, pues que ves
suele la cólera hablar
disparates, que después
son malos de remediar.

Costanza
Redondilla
995
Pues, Elvira, habla con él,
pero no le digas nada
de mi liviano papel,
y cómo estoy enojada
de su término cruel.

Elvira
Quintilla
1000
Si yo el papel no le di,
que sin duda no le dio,
¿es aquesto hacer por mí?
De la mano se cayó,
¿estoy disculpada ansí?
Quintilla
1005
El cielo uso de clemencia.
¿Qué hay, Fernando?

Fernandico
La sentencia,
señora, estoy aguardando;
mas no me darán audiencia
los ojos que estoy mirando.
Quintilla
1010
Si está cerrado el proceso
y el entendimiento preso,
muy difícil ha de ser,
que si es difícil querer,
muchos delitos confieso.
Quintilla
1015
Mas por evitar el daño,
quiero huir de la ocasión
que me trata como extraño,
que muchos los pleitos son
y hay en la sentencia engaño.

Salen DON ÁLVARO y GUARÍN.

Álvaro
Quintilla
1020
No he podido reposar;
cuidados no dan lugar
ni mis confusos temores.

Guarín
Conde Claros, con amores
no podía sosegar.
Quintilla
1025
No me espanto.

Álvaro
En vela están
mis males. ¡Oh, ardiente llama!

Guarín
Con la pena que le dan,
saltos diera de la cama,
que parece un gavilán.

Álvaro
Quintilla
1030
¿Estás borracho? [...]
¿A quién comparas conmigo?

Guarín
Bien es que mi ingenio abones.
Con mi memoria acomodo
bien la historia [...].

Álvaro
1035
¡Ah, celosas ilusiones!
Quintilla
¡Cuánto mejor, amor, fuera,
en mi daño y mis recelos,
no verlos de esta manera,
que, aunque es grave mal los celos,
1040
al fin sin ellos viviera!

Elvira
Quintilla
Fernando, esto pasa así:
yo vuestro papel perdí,
cese el enojo y la ira.

Costanza
No quiero que estorbe Elvira,
1045
pues me da la vida a mí.
Quintilla
Hablar con Álvaro quiero.

Álvaro
No bastaba en el terrero,
sino que, por darme enojos,
me den veneno sus ojos.
1050
¡Rabio, muero, desespero!

Costanza
Quintilla
¿Qué hay, don Álvaro!

Álvaro
No sé;
desesperaciones, rabia
de una mujer que adoré,
y hoy a mis ojos me agravia
1055
con Fernando.

Costanza
Pues yo sé,
Quintilla
Álvaro, que sois querido.

Álvaro
Mal pienso que lo sabéis.

Fernandico
¿De qué sirve que abonéis
un amor tan fementido,
1060
que aún vos no le conocéis?
Quintilla
A Álvaro Anzures adora.

Elvira
No es posible.

Fernandico
¡Ay, mi señora,
mal conocéis un traidor
que burla de vuestro amor
1065
y que a Costanza enamora!
Quintilla
Don Álvaro propio ha sido
quien dijo que era querido
de Costanza.

Elvira
Será ansí;
no en vano me dijo a mí
1070
que erais digno de su olvido.

Álvaro
Quintilla
No en vano no os quiso hablar.
¿De qué os importa también
tan grande daño abonar,
si a Fernando quiere bien?

Costanza
1075
Engañáisos.

Álvaro
¡Yo engañar!
Quintilla
Jamás, señora, os mentí
ni quimeras os fingí;
verdades estoy hablando.
Díjomelo a mí Fernando,
1080
y testigos traigo aquí.

Costanza
Quintilla
Será, sin duda, cruel
que tengo que averiguar;
presto quiso hablar con él,
presto me llega a quitar
1085
de las manos el papel.

Álvaro
Quintilla
¿Qué dirá quien esto mira?

Fernandico
¡Que pierda el gusto y honor
quien tanto bien me retira!
¿Álvaro?

Elvira
Costanza.

Costanza
Elvira.

Elvira
1090
Mudar puestos es mejor.

Costanza
Quintilla
Quiero hablarteN
X
Nota del editor digital

Pasaje muy deturpado. RDC.

[...].

Elvira
Y yo lo mismo quería.

Fernandico
Veros de día quiero [...].

Álvaro
Y hacéis bien, por Dios.

Entra un PAJE.

Paje
1095
La Reina llama a las dos.

Elvira
Ella mi intento desvía.

Costanza
A solas te quiero ver.

Elvira
Quintilla
Después le podrás hacer.

Costanza
Justo es que a solas te hable.

Fernandico
1100
¡Ah, fementida!

Elvira
¡Ah, mudable!
¡Hombre al fin!

Álvaro
¡Al fin mujer!

Vanse. Queda ÁLVARO y FERNANDO y los lacayos.

Álvaro
Quintilla
Si me queréis ver de día
si con la tiniebla fría,
Fernando, no conocéis,
1105
miradme ahora y veréis
que soy el que ser solía.
Quintilla
Mas como estáis sin honor,
tenéis los ojos cerrados,
huyendo del resplandor,
1110
porque os los tiene eclipsados
los rayos de mi valor.

Fernandico
Quintilla
Don Álvaro, en esta parte
huelgo hallarte, y, ¡vive Dios!,
que deseaba encontrarte,
1115
estando a solas los dos,
para poder infamarte.
Quintilla
Por el sol, montes y faldas,
rayando sus esmeraldas
porque el rostro os pueda ver,
1120
¿cómo os he de conocer
si os vide por las espaldas?
Quintilla
Con razón tenéis guardada
la espada, sin que jamás
toque a la mía acerada,
1125
pues sabéis que corta más
vuestra lengua que la espada.
Quintilla
Que vergüenza haya tenido
no lo niego, y es que ha sido
de ver que un hombre común,
1130
de la casa de Fortún,
a un Castro se haya atrevido.
Quintilla
Mira si las dichas mías
tras el curso de los días
caminan con brevedad,
1135
pues con saber mi verdad,
supe también que mentías.

Álvaro
Quintilla
No agravia el que está sin honra.
Infórmate de quién eres
si el ser que tienes te honra,
1140
y después, si hablar quisieres,
tratarás de mi deshonra.
Quintilla
Ya te tengo respondido.

Fernandico
Vamos, pues, a lo importante;
para cuando esté sabido
1145
mi honor, recibe este guante.

Álvaro
Yo le doy por recibido;
Quintilla
tiempo habrá de prevenir
armas, porque has de seguir
causa muy larga.

Fernandico
No importa;
1150
ruega a Dios que no sea corta,
que eso solo has de vivir.

Álvaro
Quintilla
Otros contrarios menores
fueran para ti bastante.

Fernandico
Dilo cuando herido llores.

Álvaro
1155
¡Qué poco temo arrogantes!

Fernandico
¡Qué poco temo traidores!

Vanse, y quedan los lacayos.

Láinez
Mucho gusto [...]
que quedamos solos [...].
[......................]
1160
[......................]

Guarín
Redondilla
[...] ¿Qué tenemos?

Láinez
No tener.

Guarín
Créolo así.
Dime ¿qué quieres de mí?

Láinez
Verte.

Guarín
Todos nos veremos.
Quintilla
1165
¿Qué contempla, por su vida?

Láinez
Del rostro, de todo el talle
quiero tomar la medida,
por ver dónde poder dalle
de provecho una herida.

Guarín
Quintilla
1170
No hay espada del perrillo
que me corte.

Láinez
En el decillo
su temor ha declarado.

Guarín
¿Por qué?, ¿porque vengo armado?

Láinez
¿Armado? Tiemblo en oíllo.

Guarín
Quintilla
1175
Yo traigo un arnés, en fin,
que me rige y me gobierna;
sí, ¡por vida de Guarín!

Láinez
¿De dónde?

Guarín
De una taberna
del bendito san Martín.

Láinez
Quintilla
1180
¿Es buen vino?

Guarín
Sí, a fe
llegue y se le enseñaré.

Láinez
Lléguese.

Guarín
Ya estoy llegado.
¿Era el de anoche, y criado
de Fernando?

Láinez
¡Matarele!

Guarín
Quintilla
1185
¿Vos a mí?

Láinez
¿Él conmigo? [...]
[..........................í]

Guarín
¡Téngase!

Láinez
¡Téngase allá!

Guarín
¡Qué cuchillada le di!

Láinez
¡Mentís, que no llegó acá!

Guarín
Quintilla
1190
¡A qué furia me provoco!

Láinez
¡Cielos, tu favor invoco!

Guarín
¡Matarme a mí!

Láinez
¡Sí, por Dios!

Guarín
¡Llegaos acá!

Láinez
¡Llegaos vos!

Guarín
¡No quiero!

Láinez
¡Ni yo tampoco!

Vanse. Salen CASTRO y SOLDADOS, y FABIO, MÚSICO.

Castro
Redondilla
1195
Plántense los pabellones
en la orilla de este río;
retraten su curso frío
los coronados pendones;
Redondilla
corra la caballería
1200
esa alameda frondosa,
con el aire bulliciosa,
bordada de argentería;
Redondilla
y pues ya sus medias lunas
se ven por hileras largas,
1205
mostrando al sol las adargas
para infelices fortunas,
Redondilla
estén un poco arrogantes,
que al tiempo del embestir,
alas harán, para huir,
1210
las tocas de los turbantes.
Redondilla
Furioso el curso ha empezado
el sol, de rayos vestido;
poco, en mi pecho encendido,
su vivo calor ha obrado.

Fabio
Redondilla
1215
Descansa un poco, señor,
ocupa un poco la cama.

Castro
Esta juncia y esta grama
será mi lecho mejor.
Redondilla
Ver la cama, Fabio, temo,
1220
que mil asombros me dan,
y es un incendio, un volcán
en que me abraso y me quemo.
Redondilla
Temo, al correr las cortinas,
ver la imagen estampada
1225
de aquella santa, eclipsada
de pardas nubes indinas.
Redondilla
Si al cielo mi vista sube,
la idea que se transforma,
su talle y rostro me forma
1230
de una desgajada nube.
Redondilla
Y cuando el alma me inquieta,
me dice mi fantasía
que responde Estefanía
el eco de la trompeta.

Fabio
Redondilla
1235
Pues ya la mesa te espera.

Castro
¿Qué dices, estás en ti?
¿Mesa me ponen a mí?
¿Cómo yo de esa manera?

Fabio
Redondilla
Como te vi sin prisión,
1240
mi inadvertencia confieso.

Castro
Pues ¿siento yo el estar preso,
o mi desdicha o prisión?
Redondilla
No siento yo el padecer;
solo el engaño sentí,
1245
y que me engañase así
aquella esclava o mujer.
Redondilla
Aquí traed la comida.

Fabio
Si lo ordinario ha de ser,
quiero la mesa poner.

Castro
1250
¡Ay, sangre amada y vertida
Redondilla
qué lágrimas me costáis!
Dichoso soy si advertís,
pues en el cielo vivís
y en la tierra me dejáis.
Redondilla
1255
Canta, Fabio, lo que sueles.

Fabio
Lo que me mandas haré.

Castro
Di quién fui, no quién seré,
porque no me desconsueles.

Aquí ponen una alfombra en el suelo con manteles, cosas de comer y un paño con sangre, y canta FABIO:

Fabio
Romance (tirada)
Los que vais por los caminos,
1260
parad y oíd mis desgracias,
y veréis cómo los tiempos
apriesa corren y pasan.
El gran Castellano soy,
contra cuya fuerte espada
1265
alfanjes forjó Damasco,
Fez y Marruecos adargas,
el Betis veloces yeguas,
y en sus orillas de plata,
tarudante malla fría,
1270
las hojas selvas y lanzas.
Amparo fui de Castilla,
y premió el Rey mis hazañas
con la bella Estefanía
cuanto hermosa, desdichada.
1275
Yo vide turbios los ríos
que un tiempo vi de esmeraldas,
y el cuerpo, blanca columna,
desnudo, frío y sin alma.
Solo estoy, y solo muero,
1280
y si la busco, no calla
la vista, y no me responde
aunque pretendo llamarla.
El cuerpo que vi contento
en mi mesa y en mi cama,
1285
vi llegar, de ricos hombres,
en las fúnebres andas.
¡Ven, muerte! ¿Por qué te tardas?
¡O dame el cuerpo de quien tengo el alma!

Tocan al arma.

Castro
¿No prosigues?

Fabio
No prosigo,
1290
porque el moro toca al arma.

Castro
Canta, Fabio, y no te alteres.

Fabio
Oye, señor, la algazara,
que acercándosenos vienen
con sus bárbaras escuadras.

Castro
1295
Bien parece que no sienten
lo que siento cuando cantas.
¡Ea, leones, a ellos,
soberbios hijos de España,
que en sus adargas de vidrio
1300
cortan bien nuestras espadas!
No quede contrario a vida
que preso o muerto no vaya;
¡Oh, por mi vida os prometo
que a muy buen tiempo me hallan,
1305
pues voy a ver si la muerte
hallo entre aquesta canalla!
¡Ea, seguidme, y a ellos!

Vase, y sale el REY MORO con otros dos, y luego vuelve CASTRO.

Moros
Ea, todos descansad.
Hoy la gloria has de llevar.

Rey moro
Redondilla
1310
Haced de su sangre un lago,
cortad sus cristianos cuellos.
¡Al arma! ¡Mahoma a ellos!
[..........................ago.]

Moro 1º
Redondilla
[......................... ible.]
1315
Aguarda, espera, cristiano.

Moro 2º
Es tan pesada su mano
como este Marte invencible.

Castro
Redondilla
¡Ea, canalla, huid,
no esperéis la muerte fiera!

Rey moro
1320
Detente, cristiano, espera.

Castro
Quien tiene sangre de Cid
Redondilla
no espera ni se detiene,
sino sigue a su enemigo
hasta que le da el castigo
1325
que a su insolencia conviene.
Redondilla
Yo soy Castro el Castellano.

Rey moro
¿Fernán Ruiz?

Castro
Sí, yo soy.

Rey moro
¿Vivo estás?

Castro
Vivo estoy.

Rey moro
Detén la sangrienta mano,
Redondilla
1330
que, a no tenerte por muerto,
no hubiera a España venido,
y por mi desdicha ha sido
este pensamiento incierto.
Redondilla
Hoy mi dolor me condena.

Castro
1335
Bien dices; esto te advierto,
que no soy yo, ten por cierto,
solo mi cuerpo anda en pena.

Rey moro
Redondilla
Un servicio te he de hacer,
que sin que pase adelante,
1340
quiero embarcarme al instante.
Toca, Castro, a recoger;
Redondilla
que tengas piedad de mí
te pido.

Castro
No es justa cosa,
no la tuve de mi esposa,
1345
¿y he de tenerla de ti?
Redondilla
¡Guárdate, Aldenio, que voy
buscando tu muerte!

Rey moro
Espera.

Castro
Ya espero de esta manera;
aguarda, Rey.

Rey moro
¡Muerto soy!

Vanse. Salen las damas y la REINA.

Reina
Redondilla
1350
Pienso que estáis enojadas;
siento el veros afligidas.

Elvira
Seguras están las vidas
donde riñen sin espadas.

Costanza
Redondilla
No hay por qué Tu Majestad
1355
tenga disgusto.

Reina
Es muy cierto;
de que le tengo os advierto.
Decid luego la verdad,
Redondilla
que pues lo que mando es ley,
es justo que sepa yo
1360
el enojo quien le dio;
y ¡por la vida del Rey,
Redondilla
si no lo decís al punto,
que habéis las dos de tener
algo que poder temer
1365
y con el castigo junto!
Redondilla
Decidlo, ¡por vida mía!

Elvira
Es el conjuro tan fuerte
que no es menos mal la muerte;
es, señora, una porfía
Redondilla
1370
en que el juicio no reposa,
y porque nos disgustamos...

Costanza
Sí, señora, y porfiamos
las dos una misma cosa.
Redondilla
Pero pierda quien perdiere
1375
es cierto, señora mía,
que al cabo de la porfía
será lo que yo quisiere.

Elvira
Redondilla
¿Cómo, pues? ¿Por qué ha de ser
lo que quisiéredes? Creo
1380
que el fuego en que me veo
alguna Troya ha de arder.
Redondilla
¡Qué vanas soberbias son
estas, qué ligero asalto!
Ya sé que estaba más alto
1385
y se quemó el Helión.

Costanza
Redondilla
Elvira, pienso que emprendes
que nos perdamos las dos.

Elvira
Eso imagino, ¡por Dios!,
y que de ello nada entiendes,
Redondilla
1390
pero primero verás
el fuego que el leño griego
dio a Troya, que deje luego
de abrasar y arderse más,
Redondilla
que en mí cese esta porfía.

Costanza
1395
Es de necios porfiar;
dejo para otro lugar
la justa venganza mía.

Reina
Redondilla
¡Qué libertad es aquesta?
¡Otra vez mi vida juro,
1400
no ha de haber cuello seguro
a quien vuelve la respuesta
Redondilla
más en semejante casoN
X
Nota del editor digital

Redondilla con rima defectuosa. RDC.

!

Costanza
Yo, señora, callaré.

Elvira
Yo, señora, seré roca;
1405
de celos me abrasaré.

Salen el REY y DON ÁLVARO.

Rey
Redondilla
Ciertas las victorias son
con tan diestro capitán.

Elvira
¡Cómo los ojos se van
adonde está el corazón!

Reina
Redondilla
1410
¡Rey mío!

Rey
¡Señora mía!

Reina
¿De dónde, señor, venís,
que ha días que no me veis?
[.......................ía].

Rey
Redondilla
Estimo mucho el favor,
1415
señora, que lo merece
mi voluntad, porque crece
al paso de vuestro amor.

Reina
Redondilla
¿De qué tratáis?

Rey
De la guerra
del poderoso Aldemón,
1420
que con loca presunción
tala y destruye mi tierra;
Redondilla
mas de Castro la experiencia
me dará de él la victoria.

Reina
Esperad, señor, la gloria
1425
al paso de su prudencia.

Elvira
Redondilla
¿Cómo delante de mí
Álvaro habla a Costanza?
Ya pierdo la confianza,
y a no estar el Rey aquí,
Redondilla
1430
yo le pusiera respeto,
según estoy ya perdida.

Costanza
Y qué, ¿es verdad, en efeto?

Álvaro
Sí que lo es, ¡por mi vida!

Elvira
Redondilla
¿Hay desvergüenza mayor?
1435
¿Acaso es concierto?

Costanza
¡Pues!

Álvaro
Antes desconcierto es
de un fingido y falso amor.
Redondilla
Y, hermosos ojos bellos,
no sé por qué me miráis,
1440
que si mirando matáis,
¿quién se podrá librar de ellos?

Sale un SOLDADO.

Soldado
Redondilla
Deme Vuestra Majestad
albricias, porque Fernando
entra en Toledo marchando
1445
victorioso.

Rey
Levantad.

Soldado
Redondilla
Los soldados españoles
que la fortuna contrastan,
sus medias lunas arrastran
y alzan sus enteros soles.

Rey
Redondilla
1450
¿Viene cerca?

Soldado
Ya retratan
el Tajo, en lóbregas luces,
los leones y las cruces,
y curso veloz dilatan.

Rey
Redondilla
Salgámosle a recibir
1455
como es justo a tal vasallo,
porque en mi reino no hallo
de quién me pueda servir
Redondilla
como de Castro.

Soldado
Señor,
ya pienso que entra en palacio
1460
pues lo dice y no despacio
el pífano y atambor.

Entra FERNANDICO por una puerta y CASTRO por otra, marchando.

Castro
Quintilla
Vuestra Majestad me dé...

Fernandico
A Vuestra Majestad pido...

Rey
¿Qué es aquesto?

Castro
¡Bien, a fe!
1465
Hombre, ¿vienes sin sentido?
¡Aparta, desvíate!
Redondilla
¿Aquí vienes con tristeza,
cuando le traigo a Su Alteza
más despojos y opinión
1470
que en Roma ganó Cipión,
Aníbal y su grandeza.

Fernandico
Quintilla
Pues ¿qué importan los despojos,
Fernán Ruiz, que traéis
para aliviar mis enojos,
1475
ni la tristeza que veis
en el traje y en los ojos?
Redondilla
Antes hoy de nuevo empieza
mi enojo y melancolía,
porque de vuestra alegría
1480
ha nacido mi tristeza.

Rey
Quintilla
Fernando, ¿en tal regocijo
traéis luto?

Fernandico
¡Y más me aflijo!
Que me escuches te suplico.

Castro
¡Cielos, este es Fernandico!
1485
Pues ¿no me conoces, hijo?
Quintilla
¡Dame ya esos brazos!

Fernandico
Yo
ese nombre desconozco.

Rey
¡A qué buen tiempo llegó!

Fernandico
Por Castro solo os conozco,
1490
pero por mi padre no.

Castro
Quintilla
¡Cielos! ¿Qué infelice agüero
es este?

Fernandico
Hablad, que ya espero,
que es necesario consejo,
porque sois anciano y viejo,
1495
que al Rey informéis primero.

Castro
Quintilla
Por viejo corrido estoy,
rapaz.

Fernandico
Tratémonos bien.

Castro
Si no sabéis quién yo soy,
ved esos despojos bien,
1500
y veréis si viejo estoy.
Quintilla
Ved las lunas africanas
rotas, deshechas y llanas;
conoceréis, aunque mozo,
que no hiciera vuestro bozo
1505
lo que hicieron estas canas.
Quintilla
Y si aquí el Rey no estuviera,
yo os enseñara a hablar,
Fernando, de otra manera,
y al tiempo de pronunciar,
1510
las palabras os volviera.

Fernandico
Quintilla
Padre, digo Castro, a ser
fuera de aquí...

Láinez
Si ha de haber
la de Mazagatos hoy.

Fernandico
Padre (al fin turbado estoy,
1515
no le acierto a responder.)

Rey
Quintilla
No haya más, Castro; decid
de aquesta jornada el fruto.

Castro
Harelo, señor, ansí.

Láinez
Si yo trajera mi luto,
1520
yo respondiera por ti.

Fernandico
Quintilla
¡Necio! ¿De aquesta manera
viene aquí? ¡Salte afuera!

Rey
Contad la victoria honrosa.

Láinez
Y a quien dijere otra cosa,
1525
Laín en el patio espera.

Castro
En las orillas de un arroyo frío,
que su claro cristal en sangre trueca,
el moro estaba, y el ondoso río
la turbia multitud agota y seca;
1530
mas no se alabará, que antes confío
ver los imanes en que guarda Meca
del vil profeta las cenizas viles
en urnas que labraron sus buriles.
Octava real
Llego a la vista y pabellones planto,
1535
siendo una sierra con sus verdes faldas
que se borda de trébol y de acanto,
custodia y guarnición de las espaldas.
Arrugaba a la noche el negro manto
la aurora, coronada de esmeraldas,
1540
porque apenas los párpados abría,
metiendo paz entre la noche y día,
Octava real
cuando tocan trompetas y clarines
a la batalla; los caballos trillan
parvas de abril con erizadas crines;
1545
con los rayos del sol las armas brillan,
traen por el río focas y delfines,
del plaustro de Neptuno se afrenillan,
que cuando ven la guerra en sus alcobas
que se entapiza de peinadas ovas.
Quintilla
1550
Al ¡cierra, cierra! el aire se suspende,
y como baja a veces las espigas,
ansí las lanzas nuestra gente tiende
contra las esperanzas enemigas.
El sol entre las nubes se defiende
1555
de las astillas de las rotas vidas,
y yo, porque me anime y me provoque,
beso la cruz de mi dorado estoque.
Quintilla
Meto el bridón entre moriscas yeguas,
y como otoño los pimpollos corta
1560
bajan cabezas de la sangre ciegas,
que mi furor con nada se reporta.
Meto el bridón entre moriscas yeguas,
la inútil chusma a la batalla exhorta;
embisto airado, escóndese de Castro;
1565
rompo por todos y su luna arrastro.
Quintilla
Alza la adarga y métese debajo
el bárbaro, soberbio y arrogante.
El estoque levanto, y con un tajo,
que el que miras no corre más pujante,
1570
la adarga hiendo, brazaletes rajo,
las tocas le desato del turbante,
que tanto monta, y diera en los arzones,
con otro por la espalda en los cordones.
Quintilla
Tiéndese el moro con la fiera basca,
1575
suelta la cimitarra damasquina;
el caballo ha tomado, el freno tasca,
que piensa que es del daño medicina.
Espuma y sangre en la arena masca.
“¡Victoria!”, digo; el moro, que imagina
1580
su perdición, se escapa, y yo recojo
tu gente, rica de tan grande despojo.
Octava real
Di luego vuelta a la imperial Toledo,
que con mil regocijos me recibe,
y esta victoria con que honrado quedo
1585
en mármol elocuente el tiempo escribe.
En aquesto, señor, servirte puedo
mientras las plantas en el suelo estribe;
tu ejército, señor, ha vuelto rico.
Habla ahora, si quiere, Fernandico.

Fernandico
Romance (tirada)
1590
Si de los cristianos reyes
es el tributo mayor
guardar justicia a los suyos,
justicia te pido yo.
Declárame el tiempo vario
1595
entre su curso veloz
de mi madre la inocencia
y de Castro la traición.
Clama la inocente sangre,
y luego el cielo la oyó,
1600
que de una sangre inocente
fue justísima razón.
Una noche oscura y negra,
que de luto se vistió
porque más tarde rompiera
1605
su tiniebla oscura el sol,
me representó entre sueños
la triste imaginación
un sepulcro de alabastro
de extraordinario valor.
1610
Abrió el aire la cubierta,
toda la cuadra tembló,
sin que hubiese de este encanto
un venturoso Jasón.
Erizóseme el cabello,
1615
toda la sangre se heló,
o a lo menos por miralle
toda vino al corazón.
De él salió un cadáver frío,
falto de vital calor,
1620
que de vida solamente
le pudo quedar la voz.
“Despierta, Fernando, dijo,
y vuelve por el honor
de tu ya difunta madre,
1625
que está puesta en opinión.
Fernán Ruiz me dio muerte,
este pecho te crio;
vuelve por Estefanía,
tu madre, Fernando, soy.”
1630
Desapareció el sepulcro
y luego desperté yo,
y abrí los ojos al mundo
para volver por mi honor.
Mi madre, Rey, fue tu hermana,
1635
y tenéis obligación
de volver por la honra de ella,
castigando al matador.
De su malicia engañosa
ofrezco la información,
1640
que no ha de poder vencerme
aunque venga vencedor.
Fue de engaños y cautelas
un preñado Paladión,
que en inocencia, cual este,
1645
tan vivo fuego encendió.
Como parte me querello;
vuelve, Rey, a la prisión,
no borren servicios leves
daños de tan justo amor.
1650
No pienso dejar tus plantas
sin que le castigues hoy,
y la justicia concedas
a tan justa petición.

Rey
Quintilla
Pues, Fernando, ¿qué decís?

Castro
1655
Señor, que justicia hagáis,
pues que consejo pedís.
¡Buen presente le guardáis
a un padre que recibís!

Rey
Quintilla
Mucho siento que haya sido,
1660
Castro, cuando habéis venido
con una victoria igual.

Castro
En mí, siempre el mucho mal,
tras mucho bien me ha venido.
Quintilla
El bien y el mal sin dejarme
1665
correr, mas puedo decir
que corren para alcanzarme:
los bienes para huir,
y los males para hallarme.
Quintilla
Nada me pena, a fe mía;
1670
este gusto, que se acaba,
mide al daño la porfía;
antes, señor, no me hallaba
con el gusto que tenía.

Álvaro
Quintilla
Espantado estoy, ¡por Dios!

Elvira
1675
Mal se conciertan los dos.

Castro
¡Ay, quién pudiera aplacarle!

Fernandico
No me harto de mirarle.

Rey
Pésame, Castro, por vos,
Quintilla
que os vais preso desde aquí
1680
será fuerza.

Castro
Harelo ansí.

Rey
Y de los despojos, hoy
de ayuda de costa os doy
lo que me tocaba a mí.
Quintilla
Y porque del pleito puedo
1685
creer que os durará bien,
y obligado de vos quedo,
os doy, Fernando, también
la alcaldía de Toledo.

Fernandico
Quintilla
Quien la tiene merecida
1690
más bien...

Castro
Aquesos pies pido,
pues de manera me obligas,
que cuando más me castigas,
premias lo que te he servido.

Rey
Quintilla
Idos preso.

Castro
Hacerlo quiero.

Reina
1695
Castro, mucho me ha pesado.

Castro
De vos el remedio espero.

Rey
Mucho me habéis agradado;
sois honrado caballero.

Vanse todos, y quedan CASTRO y FERNANDO.

Castro
Quintilla
Ahora que solo quedas,
1700
parte de mi corazón,
porque darme gusto puedas,
declara tu pretensión,
que tales bríos heredas.
Quintilla
Retrato de Estefanía,
1705
¿qué pretendes en prenderme,
pues no fue la culpa mía?
Mira, Fernando, si duerme
tu ofuscada fantasía.

Fernandico
Quintilla
¡Padre Castro!

Castro
¿Qué ilusión
1710
te engaña, en que la ocasión
conoce la verdad mía?

Fernandico
No es eso, sino que guía
a la lengua el corazón.
Quintilla
¿Para qué me habéis llamado
1715
hijo? Pues echáis de ver
que en todo habéis errado,
la honra es primero ser,
y aquella me habéis quitado.
Quintilla
Si cual padre me engendráis,
1720
quitándome el ser de nuevo;
luego nada, Castro, os debo,
y sin razón os quejáis.

Castro
¿Quién el honor te ha quitado?

Fernandico
Redondilla
Vos, que me habéis infamado,
1725
porque ansí el vulgo advierte,
dando a mi madre la muerte,
su pecho casto y honrado.
Quintilla
Con solo una lengua airada,
aunque la mueva pasión,
1730
queda la honra manchada,
que el honor, en opinión,
es infamia declarada.
Quintilla
El honrado, halo de ser
de todos, por no caer
1735
en la opinión en que estoy;
sepa el mundo que lo soy,
que yo no lo he menester.

Castro
Quintilla
Pues ¿qué pretendes?

Fernandico
Que estéis
preso, y que por vos miréis.

Castro
1740
¿Mirar por mí? ¿De qué suerte?

Fernandico
He de pedir vuestra muerte
porque con ella me honréis;
Quintilla
y muerto, os tendré por padre.
Teneros preso me cuadre,
1745
porque, viéndoos sin prisión,
pensarán que con razón
diste la muerte a mi madre.
Quintilla
Volved a la oscura torre,
porque locas opiniones
1750
del vulgo alterado borre;
rompa los moros pendones
el tiempo, que aprisa corre,
Quintilla
que adonde escrito quedó
“Aquí yace Estefanía”,
1755
es justo que añada yo:
“Y aquí, por su alevosía,
yace quien muerte la dio.”

Entran ÁLVARO, RAMÓN y caballeros.

Álvaro
Quintilla
El Rey os manda, señor,
que vais preso.

Castro
Y es mejor.

Ramón
1760
Y que las armas nos deis.

Fernandico
Él se irá, no le llevéis,
¿para qué tanto rigor?

Castro
Quintilla
¿Para qué vuelves por mí
si me acusaste primero?

Fernandico
1765
Tiene razón, es ansí.
Porque al fin sois caballero,
que os desarmasen sentí;
Quintilla
ansí he visto mi deshonra.

Álvaro
El Rey os prende, y os honra.

Castro
1770
Como tal procede al fin.

Fernandico
Muy presto veréis el fin
de este pleito por la honra.


Jornada III

Salen GUARÍN y DON ÁLVARO.

Guarín
Quintilla
Esto me ha dicho.

Álvaro
No sé
qué puede querer Costanza,
1775
pues tan claramente ve
de Fernando la mudanza
y el agravio de mi fe.

Guarín
Quintilla
¿No es cansada cosa estar
contemplando una belleza
1780
a puro curtir y andar,
y al fin llevar la cabeza
sacada de su lugar?

Álvaro
Quintilla
Cuando hay amor verdadero
no hay más gloria.

Guarín
Yo no quiero
1785
contemplar aquesas diosas,
sino una mozas hermosas,
do llega un aventurero,
Quintilla
y en presentando la letra
que los sentidos penetra,
1790
al punto está conocida,
y por ella es admitida
donde la gloria le impetra.
Quintilla
Yo no quiero gastar tanto
tiempo en ablandar un canto,
1795
porque piedra viene a ser
una rezada mujer.

Álvaro
¡Ay, Guarín, que no me espanto,
Quintilla
que eres necio, y no conoces
tanto bien! Mas son atroces
1800
las cosas de esta mujer,
y me han de echar a perder.

Guarín
Por muchos años la goces;
Quintilla
es mujer, y todas son
impertinente. Querrá
1805
preguntar sin ocasión,
y, por ventura, te haré
Tántalo de algún balcón.
Quintilla
Pero aquí Costanza viene;
apercíbete a sufrir
1810
la impertinencia que tiene.

Álvaro
Menester será sufrir;
disimular me conviene.

Sale COSTANZA.

Costanza
Quintilla
Muy enhorabuena hallado
seáis, Álvaro.

Álvaro
Y a vos,
1815
Fernando, aumento de estado.
Mi señora, os guarde Dios.

Costanza
La fortuna lo ha estorbado,
Quintilla
que tengo que averiguar
dónde el daño es tan seguro.
1820
A solas os quiero hablar.

Álvaro
Obedeceros procuro,
pues que me queréis mandar.
Quintilla
Guarín, salte luego afuera,
que quedar solos importa.

Guarín
1825
Si de esta suerte me viera,
no fuera la audiencia corta
de Guarín.

Álvaro
Afuera espera.

Costanza
Quintilla
Álvaro, quiero saber
la certeza que tenéis
1830
para dejar de querer.
De nuevo no os espantéis,
que amor me da qué temer.
Quintilla
Que lo dijeseis bastaba,
pero mi mucha tristeza
1835
más los delitos agrava,
y de nuevo el alma empieza
cuando pienso que se acaba.

Álvaro
Quintilla
Pluguiera al cielo, Costanza,
que aquella imaginación
1840
fuera falsa, y mi esperanza
tuviera la posesión
que la da mi confianza.
Quintilla
Pluguiera a los altos cielos
que muriera yo de celos,
1845
y no tan averiguados,
que celos imaginados
no rompen los castos velos.
Quintilla
Pero en la manga de Elvira
estaba, amiga, un papel
1850
(la traición atenta mira),
que le avisaban por él
que al terrero (¡ah! ¿quién no admira
Quintilla
tal maldad?), y que a las doce
fuese, porque de ella goce,
1855
descuidada le dejó
caer, y al fin le alcé yo,
porque su engaño conoce.
Redondilla
Lo que sentí bien se entiende.
¡Oh! Fue mucho, mas fue poco,
1860
pues en los celos que enciende
el amor me ha vuelto loco,
que mi justicia defiende.
Quintilla
Pero el papel veisle aquí.
Leedle, y quedad con Dios,
1865
que en él veréis si es ansí.

Costanza
El mismo vaya con vos
y me defienda de mí.
Quintilla
Mas ¿no es aqueste el papel
que yo enviaba a Fernando?
1870
¿Qué dudo? Sin duda es él,
que a Elvira está disculpando
del testimonio cruel.
Quintilla
Mas ¿qué sé yo si quería
llevárselo en mi lugar,
1875
y con esto me ofendía?
Esto no puedo acabar
de entender, ¡por vida mía!
Quintilla
Si Elvira a Fernando diera
el papel, el daño fuera
1880
menos pena si le daba,
y blandamente pintada
su pretensión la que es fiera,
Quintilla
para obligar a mi bien,
pero no puede ser esto,
1885
que antes le diera desdén.
En gran confusión me has puesto,
papel, entre el mal y el bien.
Quintilla
Con eterno llanto ciego,
dudando, pienso callar;
1890
papel, al agua te entrego;
sed carta de marear
de este golfo en que me anego.

Vase COSTANZA, y salen RAMÓN FERNÁNDEZ, TELLO, LÁINEZ y FERNANDICO.

Ramón
Redondilla
Aquesta es buena ocasión,
y conveniente lugar,
1895
Fernando, para cobrar
vuestra perdida opinión.
Redondilla
Ya que vino de la guerra
Fernán Ruiz de Castro preso,
solicita tu proceso,
1900
y tanta infamia destierra
Redondilla
como el dilatarlo ofrece.
Salgan a la luz las verdades,
castíguense las maldades
con el rigor que merece.
Redondilla
1905
Testigos tengo buscados,
que serán fieles testigos;
trátalos tú como amigos,
que son hidalgos honrados.

Fernandico
Redondilla
Saben, buen tío, los cielos,
1910
que obligaciones de honor
hacen al paterno amor
que rompa piadosos velos.
Redondilla
¡Ay, padre del alma mía,
que tengo yo de seguir,
1915
y aun a obligar a morir
al mismo que me dio el día,
Redondilla
al mismo que me dio el ser!
Pero dejome afrentado,
y la infamia en el honrado
1920
es al fin dejar de ser.

Ramón
Redondilla
Fernando, aquestos señores
os quieren hacer merced.

Láinez
Que os serviremos creed.

Fernandico
Estimo aquesos favores,
Redondilla
1925
que de gente tan honrada
no espero menos jamás.

Láinez
Yo espero en Dios que verás
esa pretensión lograda.

Fernandico
Redondilla
Aquí, delante del Rey,
1930
se ha de hacer la información,
que es justísima razón,
fundada en justicia y ley,
Redondilla
que el testigo se examine
delante el Rey, porque ansí
1935
no podrán hacer allí
el interés los incline.

Láinez
Redondilla
Pues ya parece que siento
venir a Sus Majestades;
truéquense ya las verdades
1940
al peso del sentimiento.

Salen el REY, la Reina y caballeros.

Fernandico
Quintilla
Deme Vuestra Majestad
la mano.

Rey
Seáis bien venido.
Basta que os habéis perdido
mucho tiempo, y esto es llanoN
X
Nota del editor digital

Quintilla que presenta rima defectuosa. RDC.

.
1945
¿No hay, Fernando, en la ciudad
Redondilla
algún entretenimiento
que os dé gusto? Que, a fe mía,
sobrino, que me holgaría
de todo vuestro contento.

Fernandico
Redondilla
1950
Señor, un hombre de bien
que no conoce su padre,
el buscar solo le cuadre
su honor, que le está más bien
Redondilla
que amores, galas, ni juegos.
1955
Yo he procurado buscar,
y al fin he venido a hallar,
sin intereses ni ruegos,
Redondilla
a Láinez y a don Tello,
caballeros de tu Corte.

Rey
1960
Son de la nobleza el norte,
y de la virtud el sello.

Ramón
Redondilla
¿Aqueso os ha entretenido?
¿Testigos tenéis, Fernando?

Fernandico
Del bien que voy procurando,
1965
y a esto han aquí venido.
Quintilla
Estos señores he halladoN
X
Nota del editor digital

Quintilla con rima anómala. RDC.

,
que testigos fieles son
del homicida cruel.

Láinez
Y piensan decir en él,
1970
mas movidos de pasión,
Redondilla
que mis agravios aquí
me pagará Castro ahora.

Rey
Escribid. Sentaos, señora;
apartaos, Fernando, ahí.

Láinez
Redondilla
1975
Digo que supe, señor,
que Fernando a Estefanía,
en ningún tiempo tenía
verdadero y casto amor;
Redondilla
si quiso, contra la ley,
1980
señor, casarse con ella,
fue por vengar la querella
que entonces tuvo del Rey,
Redondilla
que era Castro temerario,
arrojadizo, imprudente,
1985
incorregible, impaciente,
inconsiderado y vario.

Fernandico
Redondilla
Ramón, ¿qué me habéis traído?
¡Rabio de cólera!

Ramón
Advierte...

Fernandico
Decid solo de la muerte
1990
que con el alma he sentido,
Redondilla
y no averigüéis aquí
lo que no es razón tratar.

Rey
Fernando, ¿queréis callar?
Apartaos, sentaos aquí.

Laínez
Redondilla
1995
Digo, señor, que usurpó
el patrimonio real.

Fernandico
¿Mi padre pudo hacer tal?
No es posible.

Rey
Aquí estoy yo;
Redondilla
Fernando, callad.

Láinez
Y digo
2000
que a Fortún le dio la muerte
a traición, si bien se advierte,
y que yo soy buen testigo.

Fernandico
Redondilla
¿Traidor mi padre? ¡Mentís!
¡Mi padre no fue traidor!

Rey
2005
Callad.

Fernandico
Ya callo, señor.
No sabéis lo que os decís.

Rey
Redondilla
Decid la verdad del hecho.

Fernandico
No digan de Castro mal,
[........................al.]
2010
que se abrasa en furia el pecho.

Rey
Redondilla
Callad, Fernando; decí,
¿no están volviendo por vos?

Fernandico
¡Juran falso, juro a Dios,
en cuanto han dicho hasta aquí!

Laínez
Redondilla
2015
Tu padre lo erró, señor,
en no dársela a Fortún,
que no era bajo y común,
sino de mayor valor.
Redondilla
Y presumo que estuviera
2020
Fernando, a lo que colijo,
más contento en ser su hijo,
que si de Castro lo fuera.

Fernandico
Redondilla
¡Mal pensáis, mal colegís!
Otro padre pudo haber,
2025
mas quiero no le tener,
que tener el que decís.
Redondilla
¿No dan el valor las madres?
Para eso solo os prevengo;
quiero matar el que tengo,
2030
y andáisme buscando padres.

Rey
Redondilla
No haya más, Castro. Decid.

Ramón
Mucho Láinez te obliga.

Laínez
¿Qué importa que Castro diga
que tiene sangre de Cid?

Fernandico
Redondilla
2035
Sí tiene.

Ramón
Callad, Fernando.

Fernandico
No quiero, dejadme, tío,
que yo busco el honor mío,
y vos me lo estáis quitando.

Láinez
Redondilla
La muerte de una inocente
2040
al cielo pide venganza,
y tenemos confianza
que la darás al presente.
Redondilla
Pues que tienes preso al reo,
y eres, Rey, recto jüez,
2045
y acabarás de una vez
de cumplir este deseo.

Ramón
Redondilla
Buen testigo es este, fiel.

Rey
Escribid.

Ramón
Así está escrito;
es espantoso el delito.

Fernandico
2050
Y os dará la pena de él.

Rey
Redondilla
Decid vos.

Tello
Lo mismo digo,
y que si muerte la dio,
fue que vengarse pensó,
como del Rey su enemigo,
Redondilla
2055
y que de estas muertes dos,
justo castigo tendrá.

Fernandico
Esto el Rey no lo verá,
¿quién os mete en ello a vos?
Redondilla
Reina Buen pleito tenéis, Fernando;
2060
mucho os debe vuestra madre.

Fernandico
Más le debo yo a mi padre,
aunque le estoy acusando;
Redondilla
pero perdóneme aquí,
que a mi honor es importante
2065
que vaya el suyo adelante,
pues que resucita en mí.

Rey
Redondilla
Levad vos el proceso.
Venid, señora.

Reina
Señor,
vamos.

Fernandico
¡Rabiaré en furor
2070
hasta acabar el suceso!

Rey
Redondilla
Fernando, vendreisme a ver
que os tengo un poco que hablar.

Vanse todos, y quedan FERNANDO, LÁINEZ y TELLO.

Fernandico
Vos, señor, podéis mandar,
que es mi oficio obedecer,
Redondilla
2075
pero quisiera saber
una cosa de los dos.
[.........................os.]
[..........................er.]
Redondilla
Pregunto, en la empresa mía,
2080
¿quién los linajes metió?
¿Hago, por ventura, yo
información de hidalguía?
Redondilla
Averiguo yo al presente,
dando fingido matiz,
2085
si es bravo Fernán Ruiz,
o si Fortún fue valiente?
Redondilla
Yo no vengo a averiguar
más de qué fue sin razón,
por siniestra información,
2090
muerta quien me quiso honrar.
Redondilla
¿Vuestra sangre merecía
más que la de Castro? ¿Puede
decir nadie que no excede
a Alejandro en valentía?
Redondilla
2095
Si dije de Castro malN
X
Nota del editor digital

Estrofa con rima defectuosa. RDC.

,
yo no lo quiero sufrir,
que yo lo puedo decir,
mas otro ninguno, no.
Redondilla
Es muy necio el que desprecia
2100
espada que otro ha ceñido,
y necio quien al marido
dice que es su mujer necia;
Redondilla
necio quien del leal
mal entre los suyos dijo;
2105
y más necio quien a un hijo
dice de su padre mal.
Redondilla
¿A un Fortún, a un afrentado,
por padre había de tener,
sabiendo que me dio el ser
2110
otro padre más honrado?
Redondilla
Que aunque acabo de decir
mal de él en vuestra presencia,
hay muy grande diferencia
desde el decir al sentir.
Redondilla
2115
Pero si el premio se espera
de mostraros mis amigos,
sabed que a tales testigos
premio yo de esta manera.

Láinez
Redondilla
¡Detente, Fernando!

Fernandico
¡Afuera!

Tello
Redondilla
2120
¡Huye!

Fernandico
¿Cómo no mostráis
hoy el valor que tenéis?

Láinez
¡Huid!

Fernandico
Huid, y después veréis
el castigo que esperáis.

Sale ÁLVARO ANZURES.

Álvaro
Verso suelto
A ver qué es aquesto vengo.

Fernandico
Redondilla
2125
Yo soy, que hasta que la sangre
este pecho que ofendí,
y te dé la muerte a ti,
he de sajarme en tu sangre;
Redondilla
busco entretanto la injuria
2130
que abonan mis sinrazones;
mira cómo no te opones
a la nave de mis furias.
Redondilla
¿No me ves sueltas las velas
de un furioso movimiento?
2135
No me ves de sangre hambriento,
y suelto de las pihuelas?
Redondilla
Mas vive con la esperanza;
no temas, ¡por vida mía!,
que así esperarás el día
2140
sin huir de la venganza.

Vase, y sale ELVIRA.

Álvaro
Redondilla
¡Helado y confuso estoy!
¡Triste de mí! ¿Qué haré?
Nuevo agravio de mi fe,
de una injuria en otra doy.
Redondilla
2145
¡Que de mi sangre ofendida
el daño no he de impedir!
¡Vive Dios, que ha de morir
aunque me cueste la vida!

Elvira
Redondilla
¡Deteneos! ¿Dónde vais?

Álvaro
2150
Para el daño que me admira,
solamente falta, Elvira,
que su vida defendáis.

Elvira
Redondilla
Álvaro, a nadie defiendo,
ni se ha mudado mi amor,
2155
solo volver por mi honor
en esta ocasión pretendo.
Redondilla
Álvaro, un momento escucha.

Álvaro
Más oírte me provoca.

Elvira
O sola la culpa es poca,
2160
o sola la culpa es mucha.
Redondilla
Yo le llevaba el papel
a Fernando, y le perdí.

Álvaro
¡Cielos! ¿No es el que leí,
y nació mi enojo de él?

Elvira
Redondilla
2165
Tú sí que a Costanza quieres.

Álvaro
¿Yo a Costanza? Si tal quiere,
vivo en el dolor que muere
con engañosos placeres,
Redondilla
por mi mayor enemigo,
2170
en pública plaza muera;
sígame lo que no quiera,
y no alcance lo que sigo;
Redondilla
nunca mi verde esperanza
a su ser se restituya,
2175
y falte siempre la tuya
si quiero bien a Costanza.

Elvira
Redondilla
Pues si yo quiero a Fernando,
aclarado el deshonor,
y olvidado de mi amor,
2180
Álvaro, muera rabiando.

Álvaro
Redondilla
Esta noche hablarte quiero,
si acaso tienes espacio.

Elvira
Ya es tarde, deja el palacio,
Álvaro, vete al terrero.

Álvaro
Redondilla
2185
¿Al fin me quieres, Elvira?

Elvira
No es otra mi voluntad.

Álvaro
¡Ay, Dios, si fuese verdad!

Elvira
¡Ay, Dios, si fuese mentira!

Vanse, y sale CASTRO con prisiones.

Castro
Canción (canzone)
Lóbrega torre fría,
2190
que apenas por tus quieras y umbrales
se muestra el claro día,
cuando el alba se da por vidrïeras;
prisiones compañeras,
que resonando en aposentos huecos,
2195
formáis medrosos ecos;
sol, que vuelas con rayos más ligeros,
si aquí no llegan rayos de tu coche,
¿qué luz me podrá dar la oscura noche?
Como fantasma o sombra,
2200
largas cadenas a lo oscuro arrastro;
como en cama o alfombra,
en mármol como y duermo de alabastro.
¿Qué desventuras, Castro,
son estas que te siguen a porfía?
2205
Difunta Estefanía,
por dura estrella y por infeliz astro,
tú que vistes en tronos relumbrantes,
mantos de estrellas, tela de diamantes,
si en ese eterno asiento,
2210
memoria de esta vida se consiente;
si en ti el llanto y el contento
puede llegar de humanos accidentes,
de aquel amor ardiente
te acuerda, bella esposa, ¡qué terrible!,
2215
y entre la bella nube,
que es del sol de justicia claro Oriente,
suba mi petición, baste el castigo,
y si es posible, llévame contigo.

Salen RAMÓN, FERNANDO, un criado y Laín.

Láinez
¿Hay escalón acaso?

Criado
2220
Muy bien puedes llegar; toca las sillas.

Láinez
Bien voy a aqueste paso,
que no son de perder las espinillas.

Ramón
Mucho me maravillas
con tu terneza.

Fernandico
2225
Es justo que la tenga a su pobreza.

Castro
¿Quién va?

Láinez
¡Madre de Dios, yo estoy temblando!
Un paje de Fernando.

Castro
¿De mi hijo?

Laínez
No dijo que es tu hijo,
mas escucha, señor, lo que me dijo.
2230
Viendo que necesitas,
por ser tan largo el pleito, de dinero,
y que no solicitas
tu amada libertad, como primero,
te presenta, señor, diez mil ducados,
2235
que ahí quedan contados.
¡Oh!, él te quisiera dar mayor contento,
porque por su presente
quedara tu honra más segura y clara.

Castro
Decidle a Fernandico
2240
que el consejo y presente le agradezco,
y que le certifico
que tras de los tormentos que padezco,
no quiero ni apetezco
otra cosa ninguna sino hablarle,
2245
solo para informarle
de la pena y castigo que merezco.
Venga a verme, que el daño le aseguro.

Láinez
¿Cómo lo podrá ver si es tan oscuro?
Mas si algún alma en pena
2250
me diesa [sic], como yo voy tentando,
con alguna cadena...

Castro
¡Ay de mí!

Láinez
¡Madre mía, estoy temblando!
Vuelvo a salir; los pasos son contados:
uno, dos, tres...
Topa con los criados. Danle.
Láinez ¡AyN
X
Nota del editor digital

Verso hipométrico. RDC.

!

Criado
2255
Pensé que era la puerta, ¿quién se queja?

Fernandico
Que llegue a hablalle deja.

Ramón
Llega, si así se alientan tus cuidados.

Láinez
¿No lo he hecho muy bien? Ya no hay qué tema.

Fernandico
Muy bien.

Láinez
Pues a lo claro, a lo insolente.

Fernandico
2260
Fernán Ruiz, su ayuda te dé el cielo.

Criado
Ya Castro te ha sentido.

Castro
Cualquiera que tú seas, bien venido.

Fernandico
¿Qué recelo, pues el oscuro
velo me encubre?

Castro
2265
¿Quién sois, señor, que siento regocijo?

Fernandico
Amigo de tu hijo.

Castro
¿De mi hijo?
Pues llegaos acá por mi contento,
que aquí tenéis dos sillas.

Ramón
¡Ah, tiempo, cuánto humillas!
2270
¡Coléricas y humanas pretensiones,
si de una sangre son los corazones...!

Castro
¿Cómo está Fernandico?

Fernandico
Muy galán, muy alegre y muy contento.
Su pleito es su primero movimiento,
2275
aqueste es su sustento.

Castro
Sombras son a las mías comparadas,
desdichas y cuidados
que en esta prisión siento,
que a las desdichas mías,
2280
no le dan sin el curso de los días.
¿Es vuestro amigo acaso?

Fernandico
Por mil modos;
jamás sin mí da un paso;
yo soy su amigo y le acompaño en todos.

Castro
Es sangre de los godos.
2285
¿Es afable?

Fernandico
Cortés y bien criado.

Castro
Tal ayo le ha criado,
y aun de esos polvos nacen esos lodos.
Que sea mi Fernando no condeno,
si es malo para mí, con todos buenos.
2290
¿No os cuenta de mí nada?
¿Llámame padre en las conversaciones?

Fernandico
Pienso que está enterrada
vuestra memoria en tales ocasiones.

Castro
¿Cómo, cielo, dispones
2295
dolor tan riguroso y excesivo?
Por él, hidalgo, vivo
arrastrando a lo oscuro estas prisiones;
y pues que sois, hidalgo, tan su amigo,
escuchadme, y decidle lo que os digo:
Romance (tirada)
2300
Bien sabéis ya, caballero,
que mi desgracia el principio,
como lo cuenta la fama
en sus voladores libros.
Veinte años ha que estoy preso,
2305
bien puedo llamarlos siglos,
pues por mí no voló el tiempo,
despacio anduvo el camino.
Tan largos eran los años,
y los meses tan prolijos,
2310
que empezaban acabando,
siendo de mi mal ministros.
Entré con rubios cabellos,
mas ya son nevados hilos,
que engendran canas sin tiempo
2315
los trabajos en los niños.
Solicítame la muerte,
siendo de mi mal testigo
quien debiera consolarme,
si fuera mayor delito.
2320
De la culpa que confieso
dicen que busca testigos;
decid que no busque a otro,
que me presente a mí mismo.
Yo juraré que a su madre
2325
(a quien de mis culpas pido
perdón) di muerte engañosa;
nadie dirá más que digo,
pues solamente lo vieron
los planetas, y los signos
2330
que por vella se colgaron
de dorados edificios.

Fernandico
Pésame, señor, ¡por Dios!
Y justamente me aflijo,
de que Fernando pretenda
2335
tan injustos sacrificios,
que a Estefanía le basta
la corona del martirio,
que si fuisteis engañado,
honra ha sido y no delito.

Castro
2340
Mirad, ¡por Dios!, caballero,
si la desdicha que pinto
fue en mi mano, pues no pudo
remediallo mi honor mismo.
Arrastrando estas cadenas,
2345
en estas salas habito
ha veinte años, retratando
las figuras del abismo.
Un presente me envió
Fernando, y os certifico
2350
que la desdicha que paso
a tal extremo ha traído
mi suerte, que es cosa clara,
el cielo santo testigo,
que para comer faltaba.
2355
Ved si es pequeño el suplicio.

Fernandico
¿Hay lástima semejante?
Perdonadme, Castro invicto,
que aunque es vuestro hijo Fernando,
no parece vuestro hijo;
2360
y yo le pienso decir
todo cuanto me habéis dicho,
y más felice suceso
en vuestro mal pronostico.
Bien podéis haceros cuenta
2365
por lo que le comunico,
que cuanto a mí me decís
lo está oyendo vuestro hijo.

Castro
Mucho me agradáis, hidalgo;
los brazos, amigo, os pido.
2370
Llegad a mi anciano pecho
vuestros juveniles bríos.
Visitadme muchas veces,
y decidle a Fernandico,
que de vos lo escuchará,
2375
pues decís que sois su amigo,
que como padre le mando,
que como preso le pido,
como viejo le aconsejo,
como humilde le suplico,
2380
que me vea antes que muera,
que me ayude en los peligros,
que deje tan largo pleito,
porque ya su extremo es vicio;
que mire que los que vieren
2385
que aborrece a quien le hizo
después de Dios, dudarán
si por ventura es mi hijo,
que los hijos a los padres
y los padres a los hijos,
2390
es forzoso que se tengan
secreto amor escondido.
Y a ser verdad mi deshonra,
le importaba a Fernandico
morir por honrado padre
2395
más que vivir ofendido.
Y aquí, para entre los dos,
solamente he pretendido
tener de mi Estefanía
cual él un retrato al vivo.
2400
Que cuanto más me persigue,
más le adoro y más le estimo,
y las arras de su amor
solo a su altar las dedico.

Castro
Volvedme a abrazar, hidalgo,
2405
y no pongáis en olvido
lo que he dicho, pues me honráis,
y adiós.

Fernandico
Adiós. Vamos, tío.

Vanse todos, y salen DON ÁLVARO y GUARÍN, y dice GUARÍN:

Guarín
Redondilla
¿Es posible?

Álvaro
Es cierto todo.

Guarín
Al fin ha sido engañado.

Álvaro
2410
Sí, más al daño pasado
fácil remedio acomodo.
Redondilla
Dijo Elvira cómo había
recibido aquel papel
de Costanza, y nació de él
2415
toda la desdicha mía.
Redondilla
Yo le dije cómo había
dicho lo mismo Costanza,
temiendo que mi esperanza
en su olvido se perdía.
Redondilla
2420
Ya desengañada queda,
y yo lo quedo también;
seguro queda mi bien,
sin que darle enojo pueda.

Guarín
Redondilla
Pues ahora, ¿qué tenemos
2425
del enojo de Fernando?
Ya verte estoy aguardando
entre confusos extremos.
Redondilla
¿Has de pelear con él?

Álvaro
No, Guarín, ni Dios lo quiera,
2430
que mal contado me fuera
si hiciera campo con él.
Redondilla
No haré tal, en conclusión;
no por tenerle por fuerte,
mas porque lleva la muerte
2435
quien pelea sin razón.

Guarín
Redondilla
También yo estoy apuntado
con Laín, mas ya no quiero,
por la fe de caballero,
darle el castigo tratado.
Redondilla
2440
Viva el pobrete, y vivamos
sin enojos ni pasiones,
sino buscando ocasiones
que este enojo derritamos
Redondilla
en un santo bodegón,
2445
y dejar las cuchilladas
en las calzas atacadas,
donde necesarias son.

Álvaro
Quintilla
Hoy su pleito se ha de ver.

Guarín
El Rey y la Reina vienen,
2450
que jüeces quieren ser.
Si le sentencia mujer,
morirá.

Álvaro
Callar conviene.

Salen el REY y la Reina, y dos abogados, y los caballeros, y FERNANDICO.

Rey
Octava real
Ya, Fernando de Castro, llegó el día
en que vuestra justicia se declara,
2455
y la muerte cruel de Estefanía
pide venganza en suerte tan avara.

Fernandico
Segura estaba la justicia mía,
pues no tuerce interés la recta vara
que tan grande valor me pronostica,
2460
y tan gran Majestad me significa.

Rey
Octava real
Parezca luego Castro en mi presencia,
y haga él propio en persona su descargo.

Fernandico
Justicia pide al cielo la inocencia
que fue ofendida en caso tan amargo;
2465
suplícote no uses de clemencia.
[......................argo]
[.............................]
[.............................].

Sale un criado y CASTRO.

Criado
Octava real
Ya Castro viene aquí.

Castro
Ya está delante,
2470
caballeros famosos, quien ha sido
de Castilla y León famoso Atlante;
aunque de la justicia perseguido,
no es razón que ninguno se levante;
en pie quiero escuchar lo que he vencido.

Rey
2475
Decid vos, relator, su grave culpa.

Castro
A no ser tan notoria la disculpa...

Abogado 1º
Octava real
De Fernán Ruiz de Castro se querella
el conde de Orejón, porque dio muerte
a Estefanía, noble cuanto bella,
2480
con dañada intención y mano fuerte;
prueba el no ser justicia el merecella,
como en la información claro se advierte;
[...] pide su traición y su malicia
[......................................icia],
Octava real
2485
pruébalo con testigos fidedignos,
y uno dice, señor, que por vengarse
del Rey difunto, y por mil caminos
quiso con traición ansí casarse,
y que intentó tan fieros desatinos,
2490
fingiendo ser verdad de enamorarse.
Esta es la acusación que tiene puesta.

Rey
De su abogado ahora la respuesta.

Abogado 2º
Endecasílabos sueltos (tirada)
Supongo lo primero, que mi parte
no es de los homicidas enemigo,
2495
de que doy fe por muchas buenas obras
que ya le he visto hacer en largo tiempo;
supongo lo segundo, que no ha sido
convencido jamás en estos casos,
ni jamás pleito ha habido en esta audiencia
2500
contra el Rey ni contra su conciencia.
Esto supuesto, digo que la culpa
que ahora falsamente se le impone,
de él no ha de presumirse por el texto
Nomine simili de presumptionis,
2505
que la suerte que el que malo ha sido,
Regula semel, de regulis in texto.

Abogado 1º
No se debe argüir de no haber hecho
delito alguno, como está probado.
Si encuentro aquel que se halla junto a un muerto,
2510
el derecho presume, y es indicio
para dalle tortura cosa es clara
que puede ser aquí reconvenido
aquel que confesó que él había sido.

Abogado 2º
En pechos de valor es diferente
2515
que en hombre facineroso y bandolero,
y no habiendo probanza suficiente,
¿cómo se puede hacer agravio alguno?
Porque si nunca tal se le ha probado,
ni de él se arguye tal consecuencia,
2520
que pueden engañarse los testigos,
o que serán notorios enemigos.

Abogado 1º
Los testigos son fieles y legales,
todos contestes y de vista de ojos;
bueno será que busquen a propósito
2525
testigos que lo sean del delito;
si como cometió Fernando aqueso,
no se halló otro ninguno, bueno fuera
que por ser su parte objeto hubiera.

Abogado 2º
¿Por qué queréis que basten los presentes,
2530
pues que son sospechosos y no válidos,
según la ley final de probatione?
Que pena no se da donde no hay culpa,
y Castro no la tiene, y aun porfía
que tuvo en ello alguna Estefanía.

Castro
2535
A no estar, abogado, en la presencia
de los Reyes y tantos caballeros,
con solo este ramal de esta cadena
os echara a porrazos de esa sala.
¿Sabéis lo que decís? ¿Estefanía
2540
tuvo culpa jamás? Ni caber pudo
en un pecho tan casto. Sois un necio;
vuestro descargo con razón desprecio,
más verdad dije yo que los testigos;
di la muerte sin culpa, por engaño.
2545
Juzgue el delito quien supiere de honra.

Fernandico
Haga Su Majestad justicia en eso,
pues él mismo confiesa su delito.

Castro
No habléis, hable quien puede.

Fernandico
Su valentía a su peligro excede.

Rey
2550
Supuesto, Ruiz de Castro, que tú propio
te culpas en delito que es tan claro,
fallo que debo a muerte condenarte
y que hago al momento se ejecute,
y hagan en la plaza un cadalso
2555
donde te corten luego la cabeza,
que mal acaba quien tan mal empieza.

Castro
¿Es posible que un hijo tal consienta?
Tú eres mi sangre.

Fernandico
¿A qué aguardáis? Llevadle.

Castro
En fin, voy a morir.

Fernandico
Tened un poco.
2560
Ya Castro ha de morir, si Castro muere,
¿hay más honor que de este pleito espere?

Rey
Nadie puede decir, sobrino noble,
que en nobleza y en sangre os aventaja.

Fernandico
En fin, honrado soy.

Rey
Por excelencia.

Fernandico
2565
Pues perdona atreverme en tu presencia.
Romance (tirada)
Bien sabes, Álvaro Anzures,
si no te falta memoria,
para obligarte a morir,
viendo que el honor me sobra,
2570
de tus soberbias palabras,
de que las claras antorchas
son testigos con que el cielo
su circunferencia borda,
buscase honor me dijiste,
2575
para saber cómo corta
mi espada, que en tus engaños
sus agudos filos forja.
Dite un guante por señal
de que, en quedando notoria
2580
mi nobleza con mi sangre,
veré el fin de mis congojas.
Aceptaste el desafío,
y pues a Castro le cortan
la cabeza, y en su muerte
2585
canta en su fama las glorias,
sal al campo, el arnés viste,
a ver si el caballo domas,
cubierto de blanco acero,
como con cordón de aljófar,
2590
que yo, de razón armado,
más que del peto y la gola,
espaldar, quijote y grebas,
escudo, espada y manoplas,
te espero en el campo armado,
2595
mañana, desde que rompa
el sol a la noche el manto,
y hasta que en el mar se esconda,
y hasta que vuelva a sacar
de entre las saladas ondas
2600
su rubio carro, y visite
otra vez arena y conchas.
Sal, pues conoces...

Álvaro
Detente,
Fernando, el furor reporta.
Engañado te enojé,
2605
y no es justo que me ponga
a tan valiente contrario
sin la justicia por sombra.
Yo confieso que, engañados,
medimos las blancas hojas;
2610
en ellas el tiempo escriba
nuestra historia milagrosa
con el buril de la fama,
que tales hecho pregona;
por vencido me confieso
2615
si para tu honor importa.

Fernandico
¿Qué dice Tu Majestad?

Rey
Las satisfacciones sobran,
porque es don Álvaro Ansúrez
de ilustre sangre y heroica;
2620
de entrambos tomo el honor
a mi cargo.

Fernandico
A quien se adorna
de nobleza, una humildad
le humilla, sujeta y postra.
Soy, Álvaro, vuestro amigo.

Reina
2625
Hagamos, Rey, unas bodas,
que los celos fueron causa
de una contienda amorosa.
Dad la mano vos a Elvira.

Álvaro
Quien tales favores goza,
2630
¿qué mayor gusto pretende?

Reina
Fernando a Costanza adora.

Fernandico
Yo, señora, soy dichoso;
soy su esposo.

Costanza
Soy su esposa.

Castro
Mucho su valor me alegra,
2635
mas la sangre me alborota
ver que tan presto le pierda,
cuando mi alma le cobra.
¿Qué es esto, hijo Fernando?

Fernandico
Pues navega viento en popa
2640
la nave de mi deseo,
llegue al puerto entre las rocas;
ya, señor, mi honor cobré;
y así, como parte, ahora
me bajo de la querella.
2645
Hoy a mi padre perdona.

Rey
En tu mano está.

Fernandico
Y es bien que te reconozca
por mi verdadero padre;
dame los brazos ahora.

Castro
2650
Levantaos, hijo Fernando,
Fernandico, que te tocan
mis manos. ¡Ay, hijo amado!

Fernandico
A Ramón, señor, perdona,
que él mismo me aconsejó
2655
que volviese por mi honra.

Rey
Sed mi mayordomo, Castro.

Castro
Señor, esclavo me sobra.
Ya difunta Estefanía,
de las maldicientes bocas
2660
está seguro mi honor,
que ya Fernandico cobra,
él y yo te serviremos,
que es obligación forzosa,
y dese, donde le tiene,
fin al Pleito por la honra.