PELIGROS DE LA AUSENCIA, Comedia famosa, LOS



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: PELIGROS DE LA AUSENCIA, Comedia famosa, LOS. Procedencia: Parte 24; final del Acto III

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría probable

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No

Parte

Parte XXIV (1641)

Manuscrito

No consta

Otras ediciones del siglo XVII

No consta

Observación: Según CR, 483, existía una suelta de Gayangos que no pasó a la BNE

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.

Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. XIII.

Ref. bibliográfica: E. Hartzenbusch: Comedias escogidas de Lope de Vega. (4 volúmenes) (Integradas en la Biblioteca de Autores Españoles, vols. XXIV, XXXIV, XLI y LII. 4 volúmenes). Madrid, Rivadeneyra (BAE), 1853, 1855, 1857, 1860. II (BAE, XXXIV).

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria

No consta


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1613-1620, probablemente 1615?-1618?
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 531.

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 3080
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 530.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Acompañamiento
    Observación: Acompañamiento real

  • Personajes computables

  • Alberto, [criado de don Félix]

  • [Barqueros] (2). Nota: Uno de ellos se llama Araez

  • Don Bernardo, [caballero], [galán]

  • Don Felix [Manrique], [gobernador con cargo en las Indias], [caballero madrileño], [galán]

  • Don Pedro [de Guzmán], [veinticuatro de Sevilla], [galán protagonista], [esposo de doña Blanca]; que actúa de [Don Martín de Silva], [caballero]

  • Don Sancho [de Mendoza], [caballero viejo], [padre de doña Blanca], [tío de doña Inés]

  • Doña Blanca [de Mendoza], [dama protagonista], [esposa de don Pedro], [hija de don Sancho]

  • Doña Inés, [dama], [prima de doña Blanca]

  • El Emperador, emperador [Carlos V]

  • [Hombres], [hombres con armas] (2)

  • Leonor, esclava [mulata al servicio de doña Blanca]]

  • Liseno, [criado de don Sancho]

  • Lucindo, [criado de don Bernardo]

  • Martín, [criado de don Pedro], [gracioso]; que actúa de [Ciego]. Nota: En el Acto I se disfraza ocasionalmente de ciego

  • [Muchacho], [muchacho lazarillo]. Nota: Se especifica un muchacho o perro lazarillo

  • Ramiro criado, criado [de don Bernardo]

  • Rufino, [huésped]
  • Universo social

  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Universo de la servidumbre. Esclavos
  • Universo de las etnias. Indios
  • Universo urbano. Alto funcionariado (regidores, corregidores, jurados, veinticuatros...)
  • Universo urbano. Caballería urbana (caballeros, damas)
  • Tiempo histórico

    Época del Emperador

    Marco espacial

    Acto 1
    Topónimo: Sevilla. [España]. Europa. Espacio: casa de don Pedro; puerto; campo.

    Acto 2
    Topónimo: Sevilla. [España]. Europa. Espacio: casa de don Pedro; puerto; calle.
    Topónimo: Toledo. [España]. Europa. Espacio: calle.

    Acto 3
    Topónimo: Sevilla. [España]. Europa. Espacio: campo cerca de Sevilla; camino a Córdoba; interior y exterior de casa de don Pedro.

    Duración

    Obra: 4 años (aprox.). Nota: La duración de la acción es de tres años y cuatro meses, aproximadamente.
    Acto 1: 1 día (aprox.). Nota: Es el viernes del Espíritu Santo.
    Entreacto 1 a 2: 3 años
    Acto 2: 1 día (aprox.)
    Entreacto 2 a 3: 4 meses
    Acto 3: 1 día (aprox.)

    Género

    Género principal:

    • Comedia > universo de verosimilitud > urbana.

    Extracto argumental

    Acto 1
    En casa de don Pedro, en la ciudad de Sevilla, el criado Martín le trae noticias a su amo de doña Blanca, su enamorada, a quien viene de ver y hablarle; le comunica que estando también allí don Bernardo, otro pretendiente, ella le cerró la reja como desplante. Sin embargo, don Pedro teme que el padre de la dama rechace sus pretensiones de matrimonio, inclinándose por don Bernardo, por lo que Martín lo anima a actuar rápido.
    Irrumpen entonces en la casa Leonor y Ramiro, criados de doña Blanca y don Bernardo respectivamente, con sendas cartas de sus señores para don Pedro. Idos los criados, don Pedro decide leer primero la carta de don Bernardo, en la que le reta a un duelo para saldar la competencia amorosa esa misma tarde en el campo de Tablada. Extrañado del contenido de la carta, don Pedro lee a continuación la de doña Blanca, en la que le cita esa misma tarde también, viernes del Espíritu Santo, para tener con él una entrevista amorosa, pues su padre le ha dado licencia para ir con su prima doña Inés hasta Triana y, teniendo que cruzar el ancho Guadalquivir, le pide que en un descuido se meta en su barca. La coincidencia de las citas sume a don Pedro en un dilema, pues lo que su honor le reclama es acudir a la cita de don Bernardo, pero su amor le impulsa al encuentro con su enamorada. Tras mucho dudar, finalmente don Pedro antepone su honor al amor y decide responder a la cita de don Bernardo, enviando a su criado Martín a excusarle con doña Blanca con el pretexto de obligaciones repentinas en el Cabildo.
    Ya en el puerto de Sevilla, engalanado para la fiesta y hermoso, un caballero de la Corte que va camino de las Indias intenta contratar un pasaje para Sanlúcar: se trata de don Félix Manrique, futuro gobernador de una provincia en el Reino de Chile, que confiesa a su criado Alberto estar enamorado de doña Blanca. El criado, extrañándose de que alguien que está a punto de partir para las Indias se preocupe de sus amores, le aconseja interesarse mejor por sus futuras obligaciones y olvidarse de doña Blanca, que no le corresponde, e incluso poner sus ojos en doña Inés, quien está perdidamente enamorada de él. No le falta razón, pues en ese momento llegan al puerto las dos damas, don Félix se acerca hasta ellas y galantea larga y tiernamente a Blanca, que le responde con desdén, mientras que Inés queda pesarosa, tanto por el desdén del caballero para con ella como por la actitud de su prima para con él. Hasta el mismo lugar llega don Sancho, padre de doña Blanca, que ordena a su criado Liseno preparar una barca para trasladar a las damas hasta la otra orilla de Triana. Y concurre también el criado de don Pedro, Martín, disfrazado de ciego, el cual, disimulando para no ser reconocido por don Sancho, y pese a lo acordado,relata a doña Blanca el trance del duelo entre su señor y don Bernardo. Don Sancho advierte, sin embargo, la turbación de su hija y, aunque ésta se resiste en principio, termina por confesarle la verdadera causa de su turbación y su amor por don Pedro. Don Sancho, entonces, a ruego de su hija, se dirige al lugar del duelo para impedir una desgracia.
    Allí están los dos caballeros, a las afueras de Sevilla, confesándose sus respectivas relaciones amorosas con Blanca, por si, siendo determinante la respuesta de la dama a las pretensiones de uno de ellos, pudiera evitarse la resolución del caso por las armas: pero don Bernardo relata una historia de desdén, frente a la de don Pedro, que demuestra los favores recibidos de la dama. Enfurecido por los celos, don Bernardo desenfunda inmediatamente la espada, pero el duelo es interrumpido por la llegada de don Sancho, que llama aparte a don Pedro para darle la mano de su hija. Don Bernardo, entonces, furioso, promete impedir la felicidad del matrimonio.


    Acto 2
    Tres años después, Doña Blanca disfruta de la felicidad de su casamiento con don Pedro y le hace confidencias a doña Inés sobre el solícito comportamiento amoroso de su marido. Ambas mujeres están charlando sobre las ventajas del matrimonio si está gobernado por el amor, cuando irrumpen en la escena, discutiendo, Martín y Leonor, cuyas disputas interpretan las damas como una muestra del aprecio y confianza que se tienen, por lo que les animan a casarse finalmente. Esta atmósfera de felicidad viene a turbarla don Pedro con la noticia de que ha sido elegido procurador de la ciudad en las Cortes de Toledo, por lo que tendrá que ausentarse de Sevilla. Ni las palabras de don Pedro ni las de doña Inés pueden evitar el desconsuelo de doña Blanca por no poder acompañar a su marido. Por su parte, los criados, también obligados a separarse por la misma causa, remedan en tono jocoso la pena que les provoca la separación. Se despiden, pues, los esposos encareciéndose su amor, prometiéndose lealtad y rogándose el celoso cuidado de la honra.
    Coincidiendo con la marcha de don Pedro, ha llegado a Sevilla, de vuelta de las Indias, don Félix, al que le informan al mismo tiempo del matrimonio de Blanca y de la ausencia del marido. Animado por su criado Alberto, que se ha citado con doña Inés, vence pronto su decepción y se llega hasta el balcón de la casa de Blanca, donde Inés le promete su ayuda para gozar de su prima. Pero el antiguo pretendiente de Blanca, don Bernardo, alentado también por la ausencia del marido, acude asimismo a su casa y sorprende a don Félix hablando con Inés. Decide seguirle para ver dónde mora y promete guardar el honor de don Pedro frente al forastero, impidiendo que la dama, que no le ha correspondido a él, tampoco pueda corresponder a otro que no sea su propio marido.
    La acción de traslada a Toledo, donde el Veinticuatro de Sevilla, don Pedro, acompañado de su criado Martín, va admirando la grandeza de la ciudad en las armas y en las letras, cuando se encuentra con el Emperador; éste le reconoce y en virtud de sus méritos de guerra le concede el hábito de Santiago. El criado hace chanzas sobre ello.
    La acción vuelve de nuevo a Sevilla. Llegada la noche y según lo convenido con doña Inés, don Félix va a la casa de doña Blanca, donde lo recibe la criada Leonor. Don Bernardo, acompañado por Lucindo y otros dos hombres armados, ha visto la entrada de don Félix en la casa y, perplejo, duda de intervenir por no armar un escándalo que ponga en peligro la honra de la dama, pero Lucindo le anima a entrar. Don Bernardo llama con el pretexto de ser un correo de don Pedro que ha de entregarle una carta a doña Blanca. La criada Leonor le contesta pero no le concede el paso, al tiempo que despide a don Félix. Don Bernardo, creyendo que el forastero ha tenido tratos con la criada mulata, según le ha confesado él mismo, y haciéndose pasar por deudo de don Pedro, encargado de cuidar la honra de la casa en su ausencia, conmina a don Félix a resolver su atrevimiento con la muerte o con la promesa de alejarse de Sevilla al amanecer. Don Félix, entonces, para dejar a salvo la honra de doña Blanca y de su marido, el Veinticuatro, da su palabra de abandonar inmediatamente la ciudad.


    Acto 3
    Don Félix ha permanecido durante cuatro meses en Sanlúcar. Por dos veces, en secreto, ha vuelto a Sevilla para visitar a doña Blanca, aunque en realidad ha sido víctima de un engaño porque ha estado con doña Inés, que se ha hecho pasar por su prima. Pero ha decidido abandonar definitivamente la ciudad porque en la segunda visita ha sido malherido por don Bernardo y sus criados. Ahora Don Félix se encuentra de viaje hacia Córdoba junto a su criado Alberto, y coincide en su camino con don Pedro, quien le invita a comer con él. Éste, viendo el aire atribulado del caballero, le pide que le cuente el motivo de su pena, y don Félix desvela entonces a don Pedro la historia de sus relaciones amorosas con la que él cree doña Blanca. Don Pedro, impresionado y ya puesto en sospecha, oculta su identidad bajo el nombre de don Martín de Silva, e invita a don Félix a volver a Sevilla para poder gozar de su enamorada y le brinda su protección contra el impertinente caballero que le ha herido. Aunque don Félix rehúsa la invitación en un principio, finalmente accede a entrar en Sevilla de incógnito. El relato de don Félix ha suscitado en don Pedro las peores sospechas, como le confiesa a su criado Martín, el cual no quiere dar crédito a esas sospechas. Pero don Pedro, que se siente traicionado, rompe las cartas de su mujer, y desea llegar cuanto antes a Sevilla para confirmar sus temores y tomarse la venganza de los dos amantes.
    Mientras tanto, don Bernardo se ha atrevido a entrar en la casa de doña Blanca y le recrimina que se haya entregado en manos de un rico indiano, don Félix, por dinero, a quien se ha visto obligado a matar, dice, haciéndole pagar su osadía. Mientras doña Blanca se sorprende y queda ofendida con la acusación del galán, doña Inés escucha la noticia con sobresalto, temiendo por la vida de su amante. Despechado una vez más, don Bernardo abandona la casa, a la que de improviso llega don Pedro, que ha dejado escondido a don Félix. Doña Blanca, doña Inés y Leonor le reciben con gozo, aunque doña Blanca advierte en su esposo una actitud extraña. Esa misma actitud displicente, paralela a la de su señor, es la que observa Martín con Leonor. El Veinticuatro de Sevilla se debate entre sentimientos contradictorios, su adoración por Blanca y la perplejidad ante su traición que reclama una venganza en que mueran ella y su cómplice prima.
    Por otra parte, don Sancho, a quien su hija le ha escrito una carta contándole el atrevimiento y las acusaciones de don Bernardo, reta a éste en el campo de Tablada para reparar su honor ofendido; pero don Bernardo detiene su determinación asegurándole que tiene testigos de que el deshonor no se lo ha causado él sino don Félix.
    Mientras ambos van en busca de los testigos, don Pedro y su criado se marchan de su casa con la excusa inventada de poner orden en un altercado que han causado sus hombres a las afueras de Sevilla, dejando a doña Blanca perpleja de la actitud de su marido para con ella. Ahora es ya doña Blanca la que entra en la dinámica de los celos, aunque su prima intenta distraerla de tales pensamientos. La dama se retira temerosa y compungida. En ese momento, la esclava Leonor anuncia a doña Inés que su amante don Félix está esperándola en la puerta. Alterada, doña Inés va a disfrazarse de doña Blanca para recibir a su engañado amante.
    Don Pedro y Martín, que observan la escena entre la ira y la incredulidad, se acercan a don Félix, hablan y éste termina por confesarle a don Pedro la identidad de la dama a la que corteja. Don Pedro, al ver que Leonor hace entrar a don Félix en la casa, se determina a ejecutar de inmediato sus propósitos. Martín, sin embargo, le pide prudencia hasta no tener pruebas de absoluta evidencia.
    Por otra parte, en la misma casa de don Pedro, Lucindo, criado de don Bernardo, está confirmando a don Sancho que, en efecto, un hombre entró en casa de doña Blanca, ante la incredulidad del padre. En ese momento irrumpe furioso don Pedro para castigar la traición de su mujer; pero sale entonces doña Blanca desconcertada ante la situación y, a continuación, doña Inés con don Félix. Con ello se deshace todo el enredo: doña Inés descubre a don Félix que se hizo pasar por Blanca; don Pedro reconoce la inocencia de su mujer; doña Blanca perdona a todos y termina la comedia con el matrimonio de don Félix con doña Inés, y con la promesa de bodas de Martín y de Leonor.


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