PASTORAL ALBERGUE, EL
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: PASTORAL ALBERGUE, EL. Procedencia: Primera hoja del ms. de BNE; Fin del Acto III
Título: PASTORAL ALBERGUE, UN. Procedencia: Título en la segunda hoja del ms. de la BNE, antes de la relación de personajes
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: No es de Lope
Observación: Para MB, p. 528: "No creemos que Lope escribiese esta comedia". Por su parte M. Menéndez Pelayo (1927, VI, 363) citaba a Sánchez Rayón y el Marqués de la Fuensanta del Valle, loes editores del t. I (y único) de las Comedias inéditas de Lope de Vega (en la Colección de libros españoles raros y curiosos, VI, 1873) que llegaron a la conclusioón de que era comedia de tres ingenios, uno de ellos Lope, que en el Acto I dejó correcciones y enmiendas de su mano. Pero esta afirmación fue refutada desde el examen paleográfico por Paz y Meliá. Basándose en razones puramente literarias, y teniendo en cuenta las alusiones a Lope y Góngora que se hacen en la obra, el propio maestro santanderino llegó a la conclusión de que "es muy dudoso que sea de Lope". Y en el prólogo de su edición de Acad: "toda la obra parece compuesta por un poeta culterano de los más furibundos".
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No
Parte
No presente en la colección de Partes de Lope de Vega
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca Nacional (España)
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 527.
Nota: Signatura Mss. 14.982. Letra del siglo XVII de varias manos
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. XIII (BAE, CCXXXIV ).
Ref. bibliográfica: Lope Félix de Vega Carpio: Comedias inéditas de Frey Lope de Félix de Vega Carpio. (Tomo I (y único). Colección de libros españoles raros o curiosos, tomo 6.). Madrid, Imprenta de M. Rivadeneyra., 1873. I.
Observación: El tomo mencionado de Rivadeneyra es único, pues la muerte truncó su proyecto de publicar varios tomos. Este tomo incluye las comedias Amor con vista, Amor pleito y desafío, La prueba de los amigos y Un pastoral albergue.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Cruz Casado, Antonio. ""Un pastoral albergue: una comedia atribuída a Lope e influída por Góngora". Boletín de la Real Academia de Córdoba, de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes. núm. 129. p. 137-147. 1995.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Sin datación
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 527.
Nota: Es una de las comedias que MB clasifican dentro del grupo imposibles de fechar.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 2776
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 527.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Observación: Se ha seguido para el elenco de personajes la edición de la BAE realizada por Menéndez Pelayo
Universo social
Tiempo histórico
Edad Media
Nota: Epoca de Carlomagno, ss. VIII-IX..
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: París. [Francia]. Europa. Espacio: costas; París (ciudad y alrededores); San Dionís.
Acto 2
Topónimo: París. [Francia]. Europa. Espacio: París y sus alrededores; San Dionís.
Acto 3
Topónimo: París. [Francia]. Europa. Espacio: París y sus alrededores; San Dionís.
Duración
Acto 1: Número indeterminado de días
Acto 2: Número indeterminado de días
Acto 3: Número indeterminado de días
Género
Género principal:
- Drama > imaginario > materia literaturizada > caballeresco.
Extracto argumental
Acto 1
La mora Angélica, reina de Catay, llega a las costas francesas en una nave, acompañando a la expedición del rey Agramante contra Carlomagno. Ante uno de los miembros de su séquito, Ancarino, la joven se muestra soberbia por el poder de su belleza y manifiesta su deseo de dominar Francia entera gracias a ella, pues almas son de mi ley los hombres todos. Un moro irrumpe en escena trayendo a Peyrón, un villano francés, atado, pues lo ha capturado mientras dormía a los pies de una fuente. Cuando Angélica pregunta a Peyrón quién es, él contesta que es un pastor de humilde condición y desgraciado por haberse casado con su mujer. Peyrón comienza a maldecir a las mujeres y Angélica se enoja y manda lanzarlo al mar; sin embargo, el villano se retracta y la mora le perdona la vida. A cambio, lo obliga a intercambiar sus ropas con las del moro Brunelo, tras lo cual lo deja libre para que marche a París y anuncie su llegada presentándola con el título de vengadora de todas las mujeres.
Mientras, en París se preparan las bodas de doña Alda y Roldán, unas bodas de estado, presenciadas por Carlomagno. El día del casamiento, Reinaldos irrumpe ante la concurrencia para avisar al Emperador del peligro que corre Francia por la llegada de los sarracenos. Ante la inoportunidad de la noticia, Roldán le recrimina que desbarate la boda; no obstante, Reinaldos comunica que la situación es grave, pues ya hay cien mil soldados que han desembarcado en suelo francés, y pide a Carlomagno que reaccione, ofreciéndose él mismo a liderar la defensa. Al oír esto Roldán rectifica, se adelanta y manifiesta su intención de ir a la guerra y posponer la boda hasta su regreso. Ante los gestos de prepotencia de Roldán, Reinaldos se ofende, de manera que nace entre ellos una violenta discordia que solo la ira de Carlomagno consigue aplacar. El Emperador manda convocar sus ejércitos para hacer frente a los invasores.
Mientras en el campo de batalla los ejércitos de Carlomagno y Agramante se disponen para la batalla, unos villanos hablan, en tono cómico, sobre las costumbres de los moros cuando, de repente, ven a Peyrón, vestido de moro, durmiendo. Entre todos lo atan con una soga y lo arrastran hasta la escena. El villano intenta impedir el ahorcamiento revelando su identidad y reclamando a Martinela, su mujer, que está presente, que lo reconozca. Resuelta la confusión, Peyrón explica que viene así vestido porque ha trocado sus ropas con las de un moro que anda por allí cerca, Brunelo, quien lleva un retrato de una hermosísima mujer: Angélica. Aparece entonces Brunelo y se dispone a clavar en un tronco el retrato de Angélica para asombro de todo quien llegue a verlo. En ese momento, llega el moro Medoro con dos compañeros, decididos los tres a abandonar las tropas de Agramante, impresionados por el poderío militar de Carlomagno. Los villanos cristianos huyen al ver aparecer a estos moros. Los tres recién llegados se acercan al retrato clavado en el árbol y todos, excepto Medoro, quedan cautivados por la belleza de esa mujer cuya identidad les revela Brunelo. En ese momento, llega Roldán, quien al ver a los moros se esconde para no ser descubierto. Roldán, al observar el retrato de Angélica, queda prendado y cuando Medoro, que se sigue mostrando insensible a la belleza de Angélica, saca su espada para destrozar el lienzo, Roldán no puede sufrirlo y se descubre para impedirlo. Asustados, Medoro y sus compañeros intentan huir. Roldán, asqueado por la cobardía de Medoro, le perdona la vida, le pide que le diga su nombre para recordar así su deshonor y le deja ir. Brunelo, quien vestido de cristiano permanece con Roldán, decide incitar a éste para que se lleve el retrato y que de este modo la belleza de Angélica cause estragos entre todos los Pares de Francia. Preguntado por Roldán sobre la identidad de la modelo, le revela que es Angélica, y Roldán decide quedarse el retrato. Una vez a solas, Roldán se confiesa que ha quedado enamorado de la hermosa mora y toma la determinación de conocerla en persona.
Mientras, Angélica contempla la batalla en compañía de Atalante, quien utilizando sus poderes mágicos hace surgir un castillo para que la reina de Catay se resguarde en él, donde ella se queda enseguida dormida. En esto aparece Roldán, que va en busca de un enemigo y se topa con el castillo y con Angélica. Tras reconocerla, la despierta para hablarle. Ella, arrogante, rechaza sus avances amorosos y llama al brujo Atalante en su ayuda. Este acude y la rescata, al tiempo que asegura a Roldán que no volverá a ver a Angélica.
Acto 2
Aparece en escena Reinaldos celebrando la victoria de las tropas francesas sobre las musulmanas. Inmediatamente, entra Roldán, quien desafia a Reinaldos, retomando la discordia nacida entre ellos antes; sin embargo, la llegada de Angélica detiene la lucha, pues Roldán prefiere atender al amor antes que a la contienda y sale corriendo tras ella, pese al enojo de su rival, que lo acusa de cobarde.
La marcha de Roldán coincide con la llegada de Carlomagno, victorioso después de la batalla contra los moros, y doña Alda junto con otros cristianos. La victoria bélica abre paso para la celebración del matrimonio entre doña Alda y Roldán, aunque Reinaldos se encarga de infundirle a la dama la sospecha de que si su enamorado tarda mucho en llegar es quizás porque no la ama: no hay amor donde hay descuido. En efecto, Roldán se presenta de repente y tanto Carlomagno como doña Alda se apresuran a componer la boda, pero el caballero, aturdido por el amor de Angélica, enoja a los presentes con sus titubeos: Señor, / si es que tengo de casarme, / a traer el alma voy, / que la tengo en otra parte. Debido a la gravedad de su falta, Carlomagno ordena prender a Roldán, quien ya se ha marchado, pero Astolfo, hermano de doña Alda, declara su intención de matarlo, pues ha deshonrado a su hermana y, por lo tanto, a él mismo. El Emperador, para evitarlo, ordena a Reinaldos que prenda a Roldán. Por su parte, una vez Reinaldos le ha revelado la identidad de la mujer a la que Roldán ama, doña Alda se lanza al campo en busca de su enemiga, la mora Angélica, para recuperar el amor de su prometido.
Mientras tanto, Medoro, junto con su hermano Claridiano, se aventura entre las montañas de cuerpos muertos en la batalla para hallar el de su rey, Dardinelo, y darle supultura, como su piedad le exige. En la oscuridad de la noche, Claridiano pisa a un soldado cristiano y hace que se despierten todos los soldados, que, furiosos, quieren matar a los dos moros. En lugar de mostrar temor, Medoro sólo pide que le dejen vivir lo suficiente para cumplir su deber para con su rey y que lo maten luego. Enternecido por la bondad de la empresa de Medoro, Cerbris, el jefe del grupo de cristianos, se apiada de él y lo perdona, pero uno de los soldados se niega a perdonar a un moro enemigo y hiere a Medoro con su espada. Enfurecido, Claridiano quiere vengar a su hermano y entrar en refriega con los cristianos. Herido y desolado, Medoro se tumba en el campo donde Angélica, que paseaba, lo encuentra. Al verlo, Angélica queda prendada de la belleza del joven y llena de piedad por él: "compasiva le miro, y amorosa, / en mí el rigor ser ya piedad desea". Al hablarle, Medoro le pide que le deje morir, que no se detenga a ayudarlo; la indiferencia de Medoro ante su belleza acrecienta el deseo de Angélica: "¡Que esto puede un desdén! Que ansí enamora / un rigor!". Angélica decide parar a un pastor, que resulta ser Peyrón, para que le ayude a trasladar a Medoro a un pastoral albergue donde curarlo.
Por su parte, doña Alda se ha disfrazado de mora para seducir a Roldán, quien la confunde con Angélica; sin embargo, cuando la reconoce, le recrimina su engaño y le reitera su amor por Angélica. Como había prometido, el duque Astolfo, hermano de doña Alda, llega para exigirle a Roldán que cumpla su compromiso matrimonial y le insta a que dé media vuelta en su camino. Roldán se niega y pide a la dama que deje de seguirlo o se verá obligado a enfrentarse a su hermano; la desesperación de doña Alda ya no puede ser mayor y decide dejarlo marchar, ante el temor de que Roldán mate a su hermano: "Te dejo y no te sigo, que ansí gano, / muriendo yo, la vida de mi hermano".
Ajenos a todo, Angélica y Medoro celebran su amor, pues finalmente Medoro ha caído rendido ante Angélica; tanta es su felicidad que Medoro escribe con un cuchillo las iniciales de los amantes en un árbol, y Angélica reparte entre los pastores las prendas y los regalos que sus amantes le han ido ofreciendo a lo largo del tiempo. La feliz pareja decide marchar hacia las naves y los pastores los acompañan, cantando radiantes los amores de Angélica y Medoro. La desdicha hace que Roldán, de camino, escuche estos cantos y, de esta manera, se entere de los amores de Angélica y Medoro. Roldán se da cuenta de que el amante de Angélica es el mismo moro a quien él perdonó la vida. Informado de Peyrón, que le confirma la identidad de Medoro y le comunica que Angélica y él han partido en naves hacia el reino de Catay para que Medoro sea coronado, Roldán promete impedirlo. Su ira se hace mayor si cabe cuando descubre las inscripciones en los árboles con las iniciales de los amantes. Fuera de sí, comienza a talarlos salvajemente con su espada. En esta situación, llegan Angélica y Medoro, que no han podido partir en las naves a causa del viento. Sorprendidos por la furia vengadora de Roldán, huyen volando gracias a un sortilegio.
Acto 3
Tanto el emperador como la Corte andan consternados por la locura de amor de Roldán, quien sin humana razón, solo y desnudo, / las grutas vive y los desiertos mora, sin duda por el encantamiento de la mora. Cuando Carlomagno da licencia a doña Alda para que vaya en busca de su prometido, Reinaldos se compromete a acompañarla y traer a Roldán a París.
Al enterarse los villanos de que quieren prender a Roldán y de que pagarán mil doblas a quien lo entregue, Peyrón se propone capturarlo mientras duerma. Para cumplir la misión, Guarino le dice que debe vestirse de mujer, lo cual da lugar a toda una serie de comentarios cómicos. Habiendo convencido al pastor, aparece Roldán y pregunta a los villanos por Angélica y Medoro; éstos lo entretienen mientras Peyrón se viste, diciéndole que se encuentra en cuerpo y alma en el infierno, que ellos son almas en pena y que Angélica se encuentra allí también. Cuando Roldán llama a Angélica, Peyrón contesta desde dentro y solo consiente en darle la mano sin salir del todo. El caballero se deshace en galanterías por su amada, pero ésta le contesta con evasivas cómicas, hasta que Roldán, queriendo redimir a su amada del infierno, tira del brazo y se lo arranca a Peyrón. Al arrancar este a gritar, Roldán descubre el engaño y monta en cólera, lo que provoca la huida de los pastores. Encolerizado, Roldán exclama: Todos morid, pues yo muero / en un pastoral albergue, / que ha de ser troyano incendio.
Mientras tanto, doña Alda y Reinaldos caminan en busca de Roldán. Al tiempo que Reinaldos se retira para avisar a los criados de que se recojan, doña Alda oye cómo dos hombres pelean en las aguas de un río cercano y uno da muerte a otro: Roldán a Medoro. Exhausto, aparece el caballero y, al ver a la dama, le pregunta si es su Angélica amada. Para aplacarlo, doña Alda asiente y se hace pasar por la mora, llegando incluso a aceptar su amor y pedirle que deje a los cristianos para combatir con los moros; él contesta ya es Orlando moro, / lloren su ruïna / cruzados pendones, / cristianas provincias. El regreso de Reinaldos enreda todavía más la situación, pues éste, a instancias de doña Alda, acrecienta el engaño de Roldán y se pone a su servicio; Roldán lo nombra capitán de sus legiones y parten a San Dionís.
Por su parte, Carlomagno se encuentra preocupado, pues los moros han avanzado hasta las cercanías de París. Sin embargo, Astolfo llega exultante, pues ha conseguido un remedio para devolver la cordura a Roldán que ha surtido efecto cuando este se encontraba ya en San Dionís dispuesto a atacar París: ahora ya no se acuerda de Angélica y está dispuesto a cumplir con su compromiso de matrimonio con doña Alda. La noticia es tan feliz que el emperador abre las puertas para que entren todos los villanos a ver las bodas y esta ocasión la aprovechan Peyrón, para conseguir un brazo de plata en compensación por el que le arrancó Roldán, y Guarino, para obtener las mil doblas de recompensa. Finalmente, Carlomagno manda que el Conde [Roldán] se vista, / porque en sus bodas comience / su sosiego, y tenga en ellas / fin el Pastoral albergue.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservaciones:
El manuscrito de la BNE indica que "Esta comedia se hizo diez y ocho días en Sevilla" (MMP, 1927, Vi, 363).
Interesantes acotaciones desde el punto de vista de la tramoya, al aparecer una nave, una serpiente o salir volando dos personajes; lo que indica una cierta complejidad escénica para la representación.