PADRINO DESPOSADO, Comedia famosa de, EL
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: PADRINO DESPOSADO, Comedia famosa de, EL. Procedencia: Parte 2 (1609); P1; P2; final del Acto III
Título: ARGOLÁN, REY DE ALCALÁ. Procedencia: CR, p. 449 citan el catálogo de Fajardo como fuente que documenta este segundo título de esta comedia. En el catálogo de Fajardo figura en realidad como Argelán, rey de Alcalá, y así también en otros como el de Arteaga, Mesonero Romanos, o La Barrera. CR corrigieron "Argelán" por "Argolán", que es el nombre del rey, tal y como figura en la comedia impresa.
Observación: En El viaje entretenido de Agustín de Rojas Villandrando (Madrid, 1603), se hace referencia a la "comedia de El padrino desposado", aunque sin aludir a la autoría de Lope de Vega. Véase la ed. de Jacques Joset, Madrid, Espasa-Calpe, Clásicos Castellanos, 1977, 2 vols., t. I, p. 186.
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: Sí
Citado en El peregrino II: Sí
Parte
Parte II (1609)
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 29.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XXXII, es una copia moderna de la Parte 2
Otras ediciones del siglo XVII
Título: EL PADRINO DESPOSADO
Suelta: Suelta [s.l., s.i., s.a.]
Atribución: Lope de Vega
Nota: Biblioteca de la Universidad de Sevilla, signatura A250/096(13). Consultado en el Catálogo de la Biblioteca por ERG.
Título: EL PADRINO DESPOSADO
Suelta: Suelta [s.l., s.i., s.a.]
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: Universidad de Sevilla: Catálogo de la Exposición bibliográfica conmemorativa del IV Centenario de Lope de Vega.. Sevilla, Geha Imp., 1962. 13.
Nota: Biblioteca de la Universidad de Sevilla, signatura A250/154. Verificado en el Catálogo de la Biblioteca por ERG. Se trata de una desglosada de la Parte 2 y está en un volumen facticio de sueltas titulado Comedias de Lope de Vega, V.
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. VIII.
Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. VI.
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 3.
Observación: La edición de El padrino desposado incluida en Comedias de Lope de Vega, Parte II, 3, publicadas por el grupo Prolope, corre a cargo de Agustín Sánchez Aguilar.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
No consta
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1598-1600
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 46.
Nota: Sánchez Aguilar (Prolope, II. 3, 1696) se muestra de acuerdo con esta datación.
Observación: Menciona Rojas (Viaje entretenido, edic. 1603, 182) una comedia de igual título, representada por Ríos en Granada antes de 1600. Véase Schäffer, que da como fuente, Bandello, III, LIV. Escrita después de 1589 (CR, 481).
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 2950
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 46.
Número: 2955
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II-3, 1708.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Observación: Acompañamiento nobleza
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Edad Media
Nota: El drama concluye con unas bodas inspiradas en las que unieron en 1444 a Don Juan II de Aragón y a Juana Enríquez, hija de Fadrique Enríquez, Almirante de Castilla, matrimonio del que nacería Fernando el Católico.
Marco espacial
Jornada 1
Topónimo: Toledo. [España]. Europa. Espacio: exteriores del Alcázar de Toledo; palacio del duque; balcón; huerta de Galiana.
Jornada 2
Topónimo: Toledo. [España]. Europa. Espacio: Exteriores del Alcázar de Toledo; palacio del duque; campo de batalla.
Jornada 3
Topónimo: Barcelona. [España]. Europa. Espacio: Palacio del conde; camino.
Duración
Jornada 1: 1 día (aprox.)
Jornada 2: 1 día (aprox.)
Entreacto 2 a 3: Número indeterminado de días
Jornada 3: 1 día (aprox.)
Género
Género principal:
- Drama > historial > profano > hechos particulares > hazañas.
Nota: Están muy marcados algunos aspectos propios del drama morisco (drama historial profano de hechos famosos públicos, de materia morisca), sólo que aquí no se trata de la guerra de Granada. También son notables los aspectos palatinos, de intrigas amorosas imaginarias de palacio, de reyes que imponen su gusto, aunque en cortes históricas.
Extracto argumental
Jornada 1
A las afueras de Toledo, las hermanas doña María y doña Inés, hijas del Duque de Medina, gobernador de Castilla, huyen de Argolán, rey moro de Alcalá. Al llegar a la casa del Duque su padre, ya a salvo, se asoman al balcón para ver dónde está el Rey, y entablan conversación con él. Argolán se muestra deslumbrado por la belleza de las damas y les pide reiteradamente que le abran la puerta y le dejen pasar. Aunque ellas no lo consienten, un descuido de doña María hace que se le caiga un guante. El rey moro lo recoge, poniendo de esta manera en peligro el honor de la dama.
Mientras tanto, los caballeros don Luis y don Antonio conversan con el Duque, padre de las damas, y don Luis les hace la relación de las fiestas y el torneo organizados en Madrid, en los que al mismo Duque le habría gustado participar si no hubiese tenido que defender el Alcázar de Toledo del ataque del moro Argolán. Don Luis detalla quién participó en los juegos, qué invenciones hubo y qué banderas, enseñas y colores se pudieron ver.
Inesperadamente llega el conde don Pedro, deudo del Duque, que viene de Barcelona. Aunque el Duque le había prometido la mano de doña Inés, el Conde, al ver a doña María, se enamora de esta. La llegada del Conde y su encuentro con las damas son vistos con desconfianza por parte de los caballeros don Luis y don Antonio, enamorados de doña María y doña Inés, respectivamente. Por su parte, las dos hermanas discuten aparte acerca de cuál de las dos será la elegida por don Pedro y, viendo doña María que su hermana está enamorada del Conde, le promete renunciar a él en el caso de que sea ella la favorecida.
Esta escena es interrumpida por don García, quien llega con la noticia del reto de Argolán a las puertas de Toledo: el rey moro declara su amor por doña María, enseña su guante y desafía a aquel que pretenda arrebatárselo y casarse con la dama.
El propio don García se ofrece a luchar contra Argolán, pero don Antonio, don Luis y el recién llegado conde don Pedro también se ofrecen. Los cuatro caballeros se marchan apresuradamente para prepararse para el combate y, mientras tanto, el paje del conde revela a doña Inés que en realidad don Pedro se ha enamorado de Doña María, su hermana, aunque la intención original era favorable a ella. Las dos damas discuten sobre este asunto y doña María se reafirma en su renuncia al amor del Conde a favor de Inés.
Improvisadamente y sin armas, por salir cuanto antes, llegan los cuatro caballeros frente a Argolán. Echan a suertes entre ellos quién peleará primero contra el rey moro y, para resolverlo, juntan las dagas y piden a Argolán que elija una: la suerte es favorable al conde don Pedro. Entablan el combate y ambos caballeros quedan heridos. El rey Argolán, ante su mala fortuna, admite su derrota, reconoce el valor de don Pedro, le cede el guante de doña María y emprende la retirada.
Herido pero victorioso, don Pedro vuelve al palacio del Duque, donde a una ventana están asomadas las jóvenes damas. Al verlas, tiende el guante a doña María, pero esta, para estupor del conde, le comunica que ese guante ya no es suyo, sino de su hermana doña Inés.
Jornada 2
En el palacio del Duque, don Antonio se declara a doña Inés. Ante la negativa de la dama, el galán le reprocha su ingratitud y su amor mudable, a lo que ella responde que nunca le dio esperanzas y que no puede acusarla de tal. Ante su indiferencia, don Antonio amenaza con suicidarse estrangulándose con una banda, pero la doncella lo impide y él se aleja dejándole la banda.
Marcelo, el criado del Conde, se encuentra con Inés e intenta esconder un papel de su amo. Ella, al darse cuenta, le exige que se lo muestre: es una carta del Conde para doña María pidiéndole un presente, una banda, pero Marcelo miente y afirma que la carta y la petición son para ella. La dama, consciente de la ambigüedad de las palabras de Marcelo y del Conde, pero enamorada de éste, acepta la carta y le manda como regalo la banda que don Antonio le había dejado, a condición de que le diga que es de doña María, y entrega, en señal de gratitud, un anillo a Marcelo.
Mientras tanto, en casa del Duque, el Conde, convaleciente de las heridas, se entretiene jugando a los dados con don Luis. En la partida don Pedro le gana un anillo con un diamante valorado en sesenta escudos, regalo que le hiciera doña María a don Luis. En mitad del juego, don García llega con la noticia de que Argolán ha aceptado, gracias al combate con el Conde, una tregua de dos meses y que manda, en prenda por firmar la paz, las dos mejores yeguas de su campamento, una para don García en su calidad de negociador y otra para el conde don Pedro, en señal de amistad tras el combate. De este modo, mientras el Conde crece en estima ante el Duque, don Luis se siente deshonrado por haberse jugado el regalo de su amada y haberlo perdido. De esta manera, pide al Conde que se lo devuelva a cambio de una fuerte suma de dinero.
Sin embargo, mientras el pretendiente don Luis va en busca del dinero, llega el criado Marcelo, quien entrega a su señor don Pedro la banda, diciéndole que es de doña María. Como agradecimiento, el Conde manda, con su criado Marcelo, a doña María el anillo que ha ganado. Cuando don Luis vuelve con el dinero pactado para retirar el anillo, el Conde se excusa diciendo que lo ha enviado a un orfebre para que haga uno igual para María.
Por su parte, doña María se extraña al recibir un anillo igual al que tenía y, cuando don Luis acude ante ella, le recrimina agriamente que hubiera apostado su regalo: a quien tan mal prendas guarda / no es justo guardarle fee; despechada, la dama determina casarse con el Conde, aunque para ello tenga que romper la promesa hecha a su hermana.
Viéndose perdido por el juego, don Luis decide desafiar a duelo al Conde para intentar reparar de tal modo su honor. A su causa se suma don Antonio, receloso de las galanterías del Conde hacia doña Inés, su amada; don Antonio se ha enterado, por vía de don García, en secreto, de que el Conde va a casarse con doña María, y, al confirmárselo don Luis, ambos se conjuran para acabar con él.
Cuando se topan don Antonio y don Pedro, aquél reconoce la banda de doña Inés en poder de su rival, pero éste lo niega y declara que pertenece a doña María. En ese momento aparecen las damas: doña María agradece al Conde su anillo, el Conde le contesta que es un regalo en respuesta a la banda enviada y la dama, al final, aclara que ésa no es suya, sino de doña Inés, como había dicho don Antonio. Es entonces cuando todos señalan a Marcelo como culpable de todo el enredo. La solución que encuentra doña María es que el Conde se case con doña Inés, como se habían prometido las damas, pero el Conde declara su amor por doña María, apoyado por don Antonio, quien no quiere perder a doña Inés. Sin embargo, la determinación de la dama es inflexible, por lo que don Antonio maldice al Conde.
Súbitamente llega don García, para comunicarle al Conde que a las puertas del Palacio le espera Argolán, de incógnito, pues ha entrado en la ciudad de Toledo aprovechando que el tiempo de paz permite las relaciones comerciales entre moros y cristianos y, naturalmente, las entradas y salidas de la ciudad. Cuando el Conde le permite el paso al Palacio, ambos celebran su amistad y se agasajan: Argolán le muestra admiración por su valentía y su nobleza y le ofrece las parias recaudadas. Además, siendo los moros expertos en astrología y medicina, le hace partícipe de una profecía que se le ha revelado: doña María, a quien el Conde adora, será apartada de su esposo por un rey, de cuya unión nacerá un príncipe heroico, que ganará Granada para los cristianos y será llamado por todos Rey Católico. Ante tal predicción, el rey moro renuncia a doña María para evitar los daños del cielo y que se cumpla la profecía, pues él es rey y teme ser él mismo quien engendre al conquistador de Granada, y le confirma al caballero que levantará el campamento en el campo de Toledo y se retirará a Alcalá.
Inesperadamente, Marcelo anuncia la llegada de don Luis, quien, ofendido porque el Conde enviara su anillo a doña María, viene a desafiarle. El duelo queda fijado para esa misma noche a las nueve. El rey moro se sorprende de la gallardía de los cristianos y se retira discretamente reafirmándose en los compromisos contraídos. Don Luis también se marcha a la espera del duelo.
Ante el Conde llega el Duque y aquél le comunica la resolución de Argolán de levantar el campamento a las afueras de Toledo, siempre y cuando se lo pida el Conde. El Duque se maravilla de esta noticia y se rinde ante el Conde: le dice que no sabe con qué pagarle tal favor y el Conde, aprovechando la inclinación de su amigo, le pide a doña María, su hija, como esposa. El Duque acepta sin reparos, pero le aconseja que se la lleve a Barcelona y que celebren allá las bodas. Ambos caballeros cierran el pacto.
Una vez se ha marchado el Conde, Marcelo se acerca a su amo e intenta disuadirlo de que vaya al reto con don Luis, esa misma noche a las nueve, pues ya está en camino de conseguir su propósito. No obstante, el Conde no puede hacer un desprecio semejante, pues sería deshonroso para él.
Ya en el campo de batalla, don Luis espera al Conde para luchar por el amor de María. Sin embargo, Argolán se adelanta a don Pedro, para sorpresa del caballero, y hiere al galán. En el momento en que llega el Conde, don Luis cae malherido. Argolán explica su actuación por la amistad que los une: desde mi tierra vendré / a matar a tu enemigo. Y el Conde se maravilla del valor de la amistad ante el cuerpo herido de don Luis: no hay en el mundo tesoro / como un amigo perfeto.
Jornada 3
En Barcelona, el Conde se lamenta de la tardanza de doña María en llegar para la boda. Su criado Marcelo le anuncia la llegada del rey de Aragón desde Zaragoza, pero don Pedro continúa con su lamento: el criado le aconseja leer a Ovidio, montar a caballo, ir a ver el mar, etc. para matar el tiempo de espera. El Conde decide escribir a Argolán, para invitarle al casamiento, en nombre de su amistad, aprovechando que su criado Zulema se halla en Barcelona. Así pues, Zulema llega y recibe la carta, y anuncia que su señor Argolán se ofreció al Duque para escoltar a doña María hasta Barcelona, pero que éste lo rechazó.
Entretanto llega el rey de Aragón con todo su séquito, y se queda admirado de Barcelona, pues es la primera vez que visita la ciudad. Al saludar al Conde, le pregunta si se ha casado y este contesta que no lo ha hecho, por faltarle el consentimiento real; en cambio, le anuncia que está prometido y esperando a su amada, y le pide que sea su padrino de bodas. El rey acepta gustoso y, ante la noticia que trae el criado Julio de la llegada a Barcelona de las damas y de los caballeros de Castilla sin el Duque ni don García, que se han vuelto a Toledo por orden del rey castellano, insiste en acudir a recibirlos.
Por el camino, don Antonio y don Luis se quejan por su fortuna adversa en el amor: el primero reprocha a doña Inés el querer llegar pronto a Barcelona para ver al Conde; el segundo se lamenta de no poder tener ni siquiera celos de doña María, pues no es correspondido. Por su parte, las doncellas discuten también de amores: doña Inés pregunta a su hermana si ama aún a don Luis, pero ella le contesta que ya no, y que se va a casar con el Conde, a pesar de que tampoco lo ama; doña Inés, como gesto de buena voluntad, afirma haber renunciado al amor del Conde y anima a su hermana a que lo ame. En estas conversaciones llegan el Rey de Aragón y el conde don Pedro a recibir a la comitiva y el Rey se queda, al instante, prendado de doña María. Incluso anuncia a Fernando, vasallo suyo, su deseo de ser esposo antes que padrino: FERNANDO: Rey eres y eres padrino. / REY: Mejor fuera desposado.
Tras el recibimiento, se produce también la llegada de Argolán a Barcelona, donde es recibido por el conde don Pedro con gran alegría. El rey moro pide al Conde que le haga amigo de don Luis, a pesar de haberse batido en duelo, y así sellan las paces.
Ya retirado y sufriendo las penas de amor, el rey de Aragón consulta a Fernando lo más conveniente: este le aconseja celebrar el matrimonio y marcharse pronto a Zaragoza; en cambio, la idea del rey es totalmente distinta: decide que se casará con doña María y hará matar al Conde: rey soy, haré mi gusto; Fernando le replica que será crueldad, infamia, tiranía, por lo que el monarca toma la determinación de no matar a don Pedro, sino de entregarle a doña Inés, y casarse él con doña María.
A su vez, la impresión que el rey había causado en las damas hace que, a punto de empezar la celebración, cuando el rey de Aragón aparta a doña María para darle a elegir entre ser esposa del Conde o su esposa y reina, esta se entregue a él y acepte su proposición.
De vuelta a la ceremonia, el rey le anuncia a don Pedro que será él mismo quien se casará con doña María, y que, en compensación, le entrega a su hermana doña Inés. El Conde acepta los deseos de su señor.
En este momento, Zulema avisa a su amo Argolán de que la profecía va camino de cumplirse: que doña María será arrebatada por un rey, de cuya unión nacerá un príncipe admirable, Rey Católico, que se casará con Isabel y conseguirá así la unión de Castilla y Aragón, tras lo cual conquistará Granada para desgracia de los moros. Incluso la profecía anuncia la llegada de reyes magníficos, como el gran Carlos o los dos Filipos. Argolán se convence de la predicción y, ante los acontecimientos, decide retirarse y emprender la marcha hacia su reino. Sin embargo, el rey de Aragón le pide, como último favor, que les honre con su presencia en las bodas que están a punto de celebrarse. De esta manera acaba la comedia / del Padrino Desposado.
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: El drama se inspira, mucho más que en crónicas o leyendas históricas en un relato de M. Bandello (III. 54) protagonizado por el rey Don Juan de Aragón, y que evoca el nacimiento de su hijo D. Fernando (el Católico) y la dinastía a que dio lugar.