REY POR TRUEQUE, La gran comedia de, EL
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: REY POR TRUEQUE, La gran comedia de, EL. Procedencia: Copia manuscrita BNE
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: No es de Lope
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No
Parte
No presente en la colección de Partes de Lope de Vega
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca Nacional (España)
Ref. bibliográfica: Paz y Mélia, A.: Catálogo de las piezas de teatro que se conservan en el Departamento de Manuscritos de la Biblioteca Nacional. (La primera edición en: Madrid, Colegio nacional de sordomudos, 1899.). Madrid, 2ª edición, Blass, S.A. Tipográfica, 1934. 480.
Nota: Signatura mss. 14.928, letra del siglo XVII.
Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca Nacional (España)
Ref. bibliográfica: Paz y Mélia, A.: Catálogo de las piezas de teatro que se conservan en el Departamento de Manuscritos de la Biblioteca Nacional. (La primera edición en: Madrid, Colegio nacional de sordomudos, 1899.). Madrid, 2ª edición, Blass, S.A. Tipográfica, 1934. 480.
Nota: Signatura mss. 14.930, letra del siglo XIX.
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. II.
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
No consta
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Sin datación
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 549, 607.
Nota: MB creen que no es de Lope.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 3062
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 549.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Edad Media
Nota: La acción transcurre en el siglo XIV.
Marco espacial
Jornada 1
Topónimo: Londres. Inglaterra, [Reino Unido]. Europa. Espacio: interior del palacio del rey de Inglaterra.
Topónimo: Salisberia, [Salisbury]. Inglaterra, [Reino Unido]. Europa. Espacio: exterior de la muralla del palacio de Isabela; interior del palacio de Isabela.
Topónimo: lugar indeterminado. [Turquía]. Asia. Espacio: jardín en el interior del palacio del Gran Turco.
Jornada 2
Topónimo: Londres. Inglaterra, [Reino Unido]. Europa. Espacio: interior del palacio del rey de Inglaterra; exterior de una torre; prisión en el interior de una torre.
Topónimo: Salisberia, [Salisbury]. Inglaterra, [Reino Unido]. Europa. Espacio: interior del palacio de Isabela; camino entre Escocia y Salisberia.
Jornada 3
Topónimo: lugar indeterminado. [Turquía]. Asia. Espacio: interior del palacio del Gran Turco.
Topónimo: Londres. Inglaterra, [Reino Unido]. Europa. Espacio: prisión en el interior de una torre; campo a las afueras de la ciudad; plaza real de la ciudad.
Duración
Género
Género principal:
- Drama > imaginario > libre invención > palatino.
Nota: Con algunos rasgos de comedia novelesca (sobre todo en la ambientación morisca).
Observación: A pesar del marco historial (los pleitos entre Escocia e Inglaterra), la intriga y todos sus protagonistas no tienen nada de histórico; algunos ejes semánticos importantes de la intriga, como el tema de la fidelidad conyugal y de los deseos amorosos injustos de un poderoso, y la ambientación en palacio, entre monarcas y nobles de gran alcurnia, aconsejan una clasificación de esta obra como drama palatino.
Extracto argumental
Jornada 1
La acción se abre en el palacio del rey de Inglaterra en Londres. El rey Eduardo de Inglaterra, turbado, pregunta al conde Rugel por Guillermo, conde de Salisberia y fiel vasallo, que está luchando contra los turcos; justo entonces entra Edmundo para referir que el conde ha sido hecho cautivo. Esta noticia enfurece al rey que quiere vengar tal ultraje; a la guerra se añadiría, si no fuera por la edad, el conde de Vanubio, suegro de Guillermo, que ha venido a pedir ayuda para su hija Isabela, que está luchando como un hombre en defensa de su condado. En efecto, los escoceses, habiéndose enterado del cautiverio del conde de Salisberia, han decidido atacar alevosamente sus tierras; y el rey Eduardo decide en el acto ir a ayudar a la valerosa Isabela. Valentín, el gracioso criado de Eduardo, llega, "herido y despojado", comunicando la muerte de Guillermo después de un naufragio del que él pudo escaparse, y relatando cómo el conde había estado llamando a su esposa Isabela hasta ser tragado por las olas. El conde de Vanubio llora la muerte de su yerno y decide contarle la verdad a su hija mediante una carta.
En Salisberia, Isabela, armada, se asoma a la muralla animando a sus soldados contra Roberto, rey de Escocia, al que desafía; pero éste, deslumbrado por la belleza de la mujer, en lugar de aceptar la lucha, la corteja y le declara su amor; luego, por amor, decide levantar el campo y volver a las galeras ya que tienen el viento a favor. El rey Eduardo acude cuando el escocés ya se ha ido. Isabela lo recibe echándose a sus pies, pero enseguida el rey, también fascinado por su belleza, empieza a cortejarla a pesar de que estime a su marido. Isabela no quiere creer que el monarca sea tan desagradecido hacia el conde de Salisberia, y finge considerar sus palabras como una estratagema para poner a prueba su honor; en ello llega Valentín, que trae la carta del conde de Vanubio a Isabela por la cual ésta se entera de la muerte de su marido, noticia que hace que se desmaye. El rey decide marcharse, esperando que, con la muerte de su marido, Isabela se deje conquistar más fácilmente.
Lejos de Inglaterra, en tierra de turcos, se encuentra el conde Guillermo en traje de cautivo, cansado y triste por la lejanía de su esposa, y temeroso de que en su ausencia Isabela pueda serle infiel; al dormirse un poco, sueña con Isabela, y la ve amenazada por un león (símbolo transparente de los apetitos del rey); se despierta asustado y, cuando vuelve a dormirse, sueña nuevamente con ella, imaginándola a punto de casarse con un enemigo. La ilusoria escena es observada por la princesa turca Fátima, hija de Amurat, el gran sultán. La muchacha, que se ha enamorado del cristiano, se le revela y le pregunta por su identidad; así es como escucha su historia hasta el naufragio. Durante esta escena sentimental y casi romántica llega Solimán, tremendamente enamorado de ella, pero al que Fátima desprecia. No obstante los ofrecimientos y las súplicas de Solimán, Fátima le niega una vez más su amor y se marcha enfadada. Guillermo se muestra muy comprensivo con el turco el cual le promete, a cambio de su intercesión, la libertad.
Jornada 2
En Londres, el rey de Inglaterra acosa insistentemente a Isabela, que se defiende y, ofendida, se va. Al llegar el conde de Vanubio, el rey le hace prometer que lo ayudará, y el conde, ignaro de la voluntad real, le jura obedecer a sus deseos por su honor y por el amor de su hija. Sin embargo, cuando escucha el nombre de la mujer deseada por el rey, le declara en una amarga tirada su desencanto; no obstante, según su promesa, se compromete a intentar persuadir a su hija, aunque no a forzarla.
En su casa, Isabela habla con el alma de su marido añorando sus tiempos felices y asegurándole su fidelidad; entra en ello el conde, su padre, quien, padeciendo, le confiesa la promesa que ha hecho, ignaro de los deseos del rey. Isabela lo tranquiliza y decide irse lejos para permitir que su padre mantenga la promesa y que el rey no se salga con la suya. Poco después Valentín lo llama para llevarlo ante el rey.
Mientras tanto Roberto, rey de Escocia y Anulfo, vestidos de pastores, llegan para buscar a Isabel.
En palacio, el rey Eduardo sabe por el Conde cómo su hija ha amenazado con irse. Entonces, manda a Valentín que lleven presa a una torre a Isabela, y explica a Vanubio que quiere casarse con ella; el Conde le recuerda que él ya tiene esposa, pero el rey responde que es normal que un rey repudie a la reina por otra mujer y ordena al viejo conde que lleve inmediatamente a su mujer Felipa al rey de Francia.
Mientras, el rey de Escocia, que se ha enterado del arresto de Isabela, decide intervenir y vengarse. Frente a la torre donde Isabela está prisionera, Roberto manda a Anulfo que cante un romance para llamar la atención de la condesa; en efecto Isabel se asoma a la reja y habla tranquilamente con los supuestos pastores, requebrándola Roberto con lenguaje pastoril y prometiéndole volver al día siguiente con unas flores. A la puerta de la cárcel de Isabela, se hallan dos guardas que beben y se quejan de la larga vigilancia. El rey Eduardo llega y entra en la cárcel, mandando a los guardas que no permitan el paso a nadie. En la celda, Isabela reflexiona en un soneto sobre los encontrados sentimientos que puede abrigar una mujer, cuando llega el rey: la informa de que ha repudiado a su esposa porque quiere casarse con ella, y la ruega que se apiade de él, pero Isabela no cede; furioso el rey se va porque, por el momento, no quiere conseguirla con la fuerza. Poco después vuelven los dos pastores fingidos, con las flores y una bota de vino; empieza la estrategia del rey de Escocia para poder hablar con Isabela. Hacen comer y beber mucho a los guardas y mientras Anulfo los entretiene y empieza a jugar a los naipes, Roberto entra a hablar con Isabela que en seguida lo reconoce y, aun pensando en su marido, promete amarlo y casarse con él que asombrado y feliz se va, jurando liberarla y vengarse del rey inglés.
Jornada 3
En el castillo del gran sultán Amurat, Solimán pide a la hija de éste Fátima, como premio a sus servicios, y el sultán la concede con mucho placer, pero cuando manda llamar a su hija, ésta, dudosa en la respuesta, pide a su padre un día de meditación. A Solimán le disgusta tener que esperar aunque sólo sea un día, pero acata la decisión del sultán.
Mientras, Guillermo a solas se queja por no haber muerto en defensa de su patria, aunque lo que más le duele son los celos de Isabela; y está tan convencido de que ella no puede haberle quedado fiel, que decide aceptar el amor de Fátima. Justo en ese momento llega Fátima, que incrédula escucha de Guillermo una declaración de amor; hasta le dice que, si se convirtiera al cristianismo, se casaría con ella repudiando a su mujer Isabela. Entonces Fátima le propone fugarse con ella esa misma noche; sólo le pide que la respete hasta el casamiento. Guillermo promete jurando que la querrá hasta la muerte.
En la prisión de Isabela, el Conde de Vanubio cuenta a su hija la estratagema que ha imaginado para permitir la victoria a los ejércitos del rey escocés: ha dicho al rey Eduardo que su hija acepta recibirlo, y ella deberá fingir amor hacia él para entretenerlo e impedirle participar en la batalla. Aunque incierta y dudosa, Isabela consiente. Eduardo entra en la cárcel, dichoso porque cree haber vencido por fin la esquivez de Isabela; y no le importa nada que su ejército esté a punto de sufrir una derrota espantosa, como se lo avisan a turno Enrique, Rogel y Edmundo, que entran uno tras otro para tratar de convencer al rey a volver al mando de sus soldados. A todos, el rey los echa de mal modo; hasta que resuenan los gritos de victoria de los escoceses, y el rey se desespera porque ve próxima la muerte; pero Rogel y Edmundo valerosamente hacen frente a los enemigos que quieren entrar a matarle y el rey logra huir mientras ellos siguen luchando. A continuación irrumpe en la cárcel el rey de Escocia, ansioso de recibir los amorosos agradecimientos de Isabela, que jura ser suya aunque le niega las manos hasta verse casada con él.
Llegan a vista de las murallas de Londres el conde Guillermo con Fátima; el conde se ha enterado rápidamente de la situación y siente tristeza por la suerte de su rey; por azar se encuentra precisamente con el rey Eduardo y le ofrece su ayuda al mismo tiempo que intercambia con él su ropa para que el monarca pueda huir. Luego hace como que entra en la ciudad (la acotación dice que "van andando de una parte a otra") y llega a la plaza Real justo en el momento en que un desfile de cortesanos acompaña a Roberto y a Isabela. Haciendo que Isabela se siente en un trono, Roberto le ofrece la corona y el cetro de reina y le hace jurar que defenderá su reino en paz y en guerra; todos aclaman a Isabela como reina. Entonces, cuando Roberto le pide la mano de esposa y está a punto de darle la suya para realizar la boda tan ansiada, Guillermo interviene y revela su identidad, reivindicando a su esposa. Fátima entonces cuenta su triste historia, pidiendo justicia de las mudanzas del Conde; y éste, convencido de que su mujer le ha sido infiel, decide dejársela a Roberto y casarse con Fátima. Pero Roberto, que ha quedado deslumbrado por la belleza de la mora, propone un cambio: él se casará con Fátima, mientras Guillermo volverá con su esposa, y ambos reinarán en Inglaterra. Fátima acepta, Guillermo también, tras repetidos juramentos de Isabela acerca de su fidelidad.
Acaba la jornada y la comedia con la boda y la aclamación de Guillermo como rey de Inglaterra.