Félix Lope de Vega y Carpio Lope de Vega y Carpio, Félix

EL REY POR TRUEQUE




Autoría: Inauténtica
Texto utilizado para esta edición digital:
Vega, Lope de. El rey por trueque Editado por Cotarelo y Mori, Emilio Obras de Lope de Vega, publicadas por la Real Academia Española (Nueva Edición). Obras Dramáticas, Tomo II, Madrid: Tipografía de la <Revista de Arch., Bibl. y Museos>, 1916, [vol. 2], pp. 525-559.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Martínez Fernández, Ángela (Artelope)

Elenco

REY
EDUARDO
ROBERTO
AMURATES
ISABELA
FÁTIMA
GUILLERMO
CONDE DE VANUBIO
RUGEL
ENRIQUE
EDMUNDO
ANULFO
LECTARIO
RODELICO
SOLIMÁN
VALENTÍN
AMEJE
ALABARDEROS
MUSA
LAERCIO

Jornada I

(Salen el REY EDUARDO y RUGEL.)

REY
Terceto
¿No habéis sabido, Conde, alguna cosa
de Salisberia?

RUGEL
Hasta ahora no he sabido
si se dio la batalla peligrosa.

REY
Terceto
Denos victoria el cielo.

RUGEL
¿Hase temido
5
algún fracaso?

REY
Pues Guillermo asiste,
gran desgracia ha de ser si él es vencido.
Terceto
¡Oh!, si en favor del cielo al Turco embiste,
habrá alcanzado la mayor victoria
que me haya sido alegre, al Turco triste.
Terceto
10
Aunque no sé qué aflige mi memoria,
no sé qué pensamientos me han venido
con que se ha oscurecido algo mi gloria.

RUGEL
Terceto
Alguien viene a la posta, que ha traído
algunas nuevas, que el postillón suena.

REY
15
Ya deseo saber lo sucedido.
Terceto
El alma tengo de congojas llena;
sobresaltado estoy, no sé qué diga;
pero al valor de un Rey nada enajena.
Terceto
También a furia y con razón me obliga;
20
mas hase de mostrar igual semblante
con la buena fortuna y enemiga.

(Entra EDMUNDO.)

EDMUNDO
Terceto
Dame, gran Rey, tus pies, ya que delante
de ti me puedo ver; que yo gustara
fuese mi nueva de placer bastante.

REY
Terceto
25
Alza, Edmundo, que ya la suerte avara
me ha mostrado su rostro; mas no importa:
cuenta lo que pasó con verdad clara.

EDMUNDO
Terceto
Escucha, pues, la relación, que es corta;
que siempre la desgracia ha de contarse
30
con pocas letras.

REY
Di, y en todo acorta.

EDMUNDO
Terceto
Estaba el Turco a punto de encontrarse
mejorando en lugar sus escuadrones
para poder más bien señorearse.
Terceto
Y por ir acortando de razones
35
el número no cuento de enemigos,
todos con arrogancia y con blasones.
Terceto
Llevó el Conde su ejército consigo,
ánimo, esfuerzo, en orden concertado,
de que el destrozo bárbaro es testigo.
Terceto
40
Salió animoso, ufano y adornado
de petos, golas, plumas y rodelas;
hecho otro nuevo sol cada soldado.
Terceto
De noche no faltaron centinelas,
corredores de día no faltaron
45
y por el agua no faltaron velas.
Terceto
Los caballos ligeros descansaron,
el sustento sobrado lo tuvimos
y los ánimos nunca desmayaron.
Terceto
Cuando el alba salió, los turcos vimos,
50
un marques, que contino es triste día,
que en día desastrado acometimos.
Terceto
Salieron con notable bizarría,
tremolando sus lunas por el viento
y aumentando las cajas su osadía.
Terceto
55
Tus rosas se mostraron al momento;
y, animando Guillermo sus soldados,
las glorias les mostró del vencimiento.
Terceto
Juntáronse los campos bien formados
con más gente que envió y canas hubo,
60
según que hubo de turcos denodados.
Terceto
Sin mostrarse ventaja un rato estuvo
su ejército y el tuyo valeroso,
que, no cobarde, desgraciado anduvo.
Terceto
Trocósenos el aire prodigioso,
65
y tanta fue la arena que arrojaba,
que cegaba tu campo lastimoso.
Terceto
El bárbaro, sin verlo, lo acosaba
matándote los tuyos, de tal suerte,
que un turco mil ingleses acababa.
Terceto
70
De Salisberia, el conde, invicto y fuerte
fue cautivo después que como Estena
con muertos quiso hacer muro a la muerte.
Terceto
Cuya prisión es justo dé más pena
que no todo tu ejército perdido,
75
pues a un Scévola pierdes y a un Porsena.

REY
Terceto
No digas más, que al Conde habéis perdido.
¡Mejor fuera muriérades delante,
afeminado ejército y corrido!
Terceto
Mas yo iré contra el bárbaro, que espante,
80
si más gente se pone a defenderlo,
que la que trujo Jerjes arrogante.

EDMUNDO
Terceto
No faltó quien quisiera guarecerlo;
mas, como pocos, cada cual miraba
por adonde huir, hasta perderlo.

(Sale el CONDE DE VANUBIO.)

CONDE
Terceto
85
Insigne Rey, a quien la fama alaba
con lenguas mil de Antártico a Calixto,
comenzando de nuevo donde acaba.
Terceto
Defensor fuerte de la fe de Cristo,
no sin ventura, porque es desgraciado
90
el que desgracia alguna nunca ha visto.
Terceto
Mi edad me estorba a que no salga armado
y que en un andaluz que saque fuego
lo saque yo del enemigo airado.
Terceto
Mi edad me estorba a que no parta luego,
95
y que si es menester esté cien días
armado en campo sin tener sosiego.
Terceto
Mi edad estorba, que las fuerzas mías
ya servirte no pueden, [rey] Eduardo,
que fenecieron bríos y osadías.
Terceto
100
No aguardara yo tanto como aguardo;
antes, sin darte cuenta, yo saliera
a poner el remedio, pues ya tardo,
Terceto
sabiendo toda Escocia la manera
como ha sido tu ejército arruinado
105
y que es cautivo el que temido era.
Terceto
A nuestro Salisberia te han cercado,
adonde mi Isabela, como Palas,
resiste al enemigo denodado.
Terceto
Sal, poderoso Rey, póngate alas
110
el ver que una mujer es quien defiende
tu reino contra flechas, fuego y balas.
Terceto
Si a Salisberia gana, entrar entiende
a toda Inglaterra el enemigo,
y así es la llave que tener pretende.
Terceto
115
Aprisa, gran señor, vaya contigo
la gente más lúcida que tuvieres;
lleve el bravo Escocés fino castigo
Terceto
si atajar más desgracias presto quieres.
¡Al arma, Rey, al arma! ¡Aprisa! ¡Aprisa!
120
¡Que, como salgas tú, vencedor eres!

REY
Terceto
De no estar ya con él sólo me pesa,
que el mísero Escocés se me ha atrevido
y que a ensoberbecerse tanto empieza.
Terceto
¿No sabe que soy rayo descendido
125
del cielo, y que si aguarda, en la pobreza
lo dejaré acabado y reducido?
Terceto
¿El Escocés se atreve a mi grandeza?
Pero a mujeres solas acomete;
sólo para mujeres su braveza.
Terceto
130
Como aguarde y no huiga, me promete
el cielo nuevo reino. ¡Al arma! ¡Guerra!
Que tengo la ocasión por el copete.

(Vanse el REY, ROGEL y EDMUNDO.)

CONDE
Terceto
Dete el cielo victoria y nueva tierra
y estés más que Alejandro respetado
135
por todo cuando Tetis baña y cierra.
Terceto
Parias te rinda el indio, el turco osado,
el scita, el trapobana, el troglodita,
el italio y flamenco levantado,
Terceto
el moro, el contrapuesto moscovita;
140
pegues fuego a la falsa sinagoga
y arrojes por el suelo la mezquita.

(Sale VALENTÍN.)

VALENTÍN
Redondilla
¡Gracias a Dios que he llegado
a verte, alcázar famosa,
aunque de la guerra odiosa
145
vengo herido y despojado!
Redondilla
¡Oh, gran Conde, a quien el cielo
prospere en tu grande Estado!

CONDE
¿Eres Valentín?

VALENTÍN
Mudado
vendré, si he mudado suelo.
Redondilla
150
Aún no sé cómo has podido
conocerme que de modo
estoy tan trocado todo,
que aun yo no me he conocido.
Redondilla
Fue tan contraria mi suerte,
155
que contino me es contraria,
que vide en la mar cosaria
la guadaña de la muerte.
Redondilla
Del conde Guillermo siento
el fin más que no mi pena.

CONDE
160
¿Qué dices, que me enajena
de todo contentamiento?

VALENTÍN
Redondilla
El Conde de Salberique
es muerto.

CONDE
¿Que el Conde es muerto?

VALENTÍN
Como a prudente no advierto
165
que el sufrimiento se aplique.
Redondilla
Escucha, y sabrás de mí
el suceso lastimoso.

CONDE
¡Oh, vejez sin el reposo
que por jamás conocí!

VALENTÍN
Redondilla
170
No quiero ahora contarte
su prisión por no afligirte;
su muerte quiero decirte
por más presto consolarte.
Redondilla
Después de cautivo el Conde
175
en la batalla reñida,
donde perdieron la vida
tantos como el campo esconde,
Redondilla
yo y otros cien soldados,
que también cautivos fuimos,
180
en una nave partimos,
confusos y aherrojados.
Redondilla
Llorábamos la prisión
y ausencia de nuestra tierra;
la desgracia de la guerra,
185
nuestro mal y su pasión.
Redondilla
Mas nuestro dolor callaba
con el del Conde, de suerte
que su prisión o su muerte
se sentía y se lloraba.
Redondilla
190
Aunque no mostró jamás
con extremo su dolor,
que era mucho su valor
y su dolor no era más.
Redondilla
Partimos, dando Neptuno
195
próspero viento a las velas
y, dando a la muerte espuelas,
que jamás perdona alguno.
Redondilla
Los enemigos, gozosos,
burlaban nuestra esperanza,
200
y nuestra suerte y mudanza
contemplábamos llorosos.
Redondilla
Sólo el llanto era sustento
para sustentar la vida,
que es menor mal ser perdida
205
que gozarla con tormento.
Redondilla
En fin, que se trueca el viento
en el bóreas y en el noto;
conoce al tiempo el piloto
y amainan en un momento;
Redondilla
210
el mar comienza engañoso
a subirse hasta el cielo,
al cual de nubes un velo
cubre el rostro deleitoso.
Redondilla
Como en la armada del griego,
215
las nubes rayos despiden,
donde las aguas no impiden
el ímpetu de su fuego,
Redondilla
rompen las olas y el viento
jarcias, mástiles y nave,
220
que en el ancho mas no cabe
y busca en el aire asiento.
Redondilla
Todos claman y se turban
para acudir al remedio;
hacen votos por buen medio
225
que las zalemas perturban.
Redondilla
Cuál echa al agua su ropa,
su cama y matalotaje;
cuál muda vestido y traje
y abraza el leño que topa;
Redondilla
230
cuál, abrazado a la tabla,
al mar soberbio se entrega;
cuál a la oración se llega,
cuál no se mueve ni habla.
Redondilla
Auméntase la tormenta;
235
llévanse el timón las olas;
velas, tablas y ventolas
cada cual asir intenta.
Redondilla
Al fin, rota por mil partes
la nao, cansada y deshecha,
240
cuando el llanto no aprovecha,
ingenio, trazas ni arte,
Redondilla
en lugar de ver la orilla
y hacer áncoras al puerto,
mira el ancho golfo abierto
245
y dan en su arena la quilla.
Redondilla
Allí, mentando a Isabela,
su dulce esposa y querida,
perdió Guillermo la vida,
si vive su fama y vuela.
Redondilla
250
Allí, el valeroso Conde,
decía, abrazando al viento:
“¡Isabela, adiós, que siento
dejarte y no saber dónde!
Redondilla
¡Toma este postrer abrazo,
255
que es el ausencia muy larga;
adiós, que la muerte amarga
tienda la guadaña y brazo!”
Redondilla
Fue su triste sepultura,
con esto, el mar engañoso;
260
sólo yo fui venturoso
en ver puerto con ventura.
Redondilla
Nadando, a una tabla asido,
pude escapar de la muerte,
siquiera para traerte
265
nueva que tan triste ha sido.
(Llora el CONDE.)
Redondilla
¡Oh, espectáculo lloroso,
que es fuerza que llore un roble!

CONDE
¡Oh, Rey! ¿Que esto gana un noble
que te sirve cuidadoso?
Redondilla
270
¿Aquesto, ¡oh, Conde!, ganaste
por tu lealtad y servicio,
que fue tu servicio indicio
del provecho que alcanzaste?
Redondilla
No alcanzaras igual paga,
275
que la mayor poca era,
y antes que más cargo hubiera
la muerte avara te paga.
Redondilla
No tuvo precio tu fe;
y así venderse no pudo,
280
que a peso de oro no dudo
sino que pesada fue.
Redondilla
Pero a tu patria le fuiste
padre, con sobrado amor;
que es el más justo y mayor,
285
si por mayor le tuviste.
Redondilla
No pudo el mundo tenerte,
según tu valor y peso;
y así el perderte confieso
que fue por no merecerte.
Redondilla
290
Y entiendo, sin duda alguna,
que la Fortuna, atrevida,
por no ponerte en caída,
quiso mostrarse importuna.
Redondilla
Que como es varia, inconstante,
295
siempre al que más ha subido,
si a espacio el subir ha sido
lo derriba en un instante.
Redondilla
Y así te fue tan contrario
tu hado y adversa suerte,
300
por estorbar con la muerte
no verte otro Belisario.
Redondilla
Estaba el mar envidioso
de ver honrada la tierra,
y así el mar te hizo guerra
305
por cobrar nombre glorioso.
Redondilla
No hay envidia o tiempo feo
que tu gran nombre oscurezca,
que aunque tu cuerpo perezca,
das nombre al mar, como Egeo.
Redondilla
310
¡Ay, mi Isabela, que quedas
sin sombra y sin alegría;
que es poca sombra la mía
para los males que heredas!

VALENTÍN
Redondilla
La causa ser no quisiera
315
de tu muerte, insigne Conde.

CONDE
No, Valentín; que se esconde
la muerte como se quisiera.

VALENTÍN
Redondilla
Acuérdate del valor
que siempre, ¡oh, Conde!, has tenido
320
y que tu consejo ha sido
el más temido y mejor.
Redondilla
No te falte, pues, ahora
consejo para tu pena.

CONDE
Es muy propia, es nada ajena,
325
toda es mía y no se ignora.
Redondilla
¡Oh, vejez!, forzoso archivo
de desventuras y males;
muerte en vida, que me iguales
es bien a un muerto y no a un vivo.
Redondilla
330
Fáltame ya en estos brazos
la fuerza que antes tenía;
vengara tu muerte y mía
haciendo al mundo pedazos.
Redondilla
Un monte en otro pusiera,
335
si se huyeran al cielo,
y allí, con más justo celo,
su fiero castigo viera.
Redondilla
Armarme quiero y mostrar
al Turco que hay en mí fuego:
340
daca las armas, que luego
al momento me he de armar.

VALENTÍN
Redondilla
Repórtate, gran señor;
que tu edad no pide aqueso.

CONDE
Es verdad, yo lo confieso:
345
humo es todo mi furor.
Redondilla
Ha quedado en la ceniza
algún ascua aún no bien muerta;
y así, el revivir es cierta
si el poco fuego se atiza.
Redondilla
350
Mas, entra luego acá dentro
y a Isabela llevarás
una carta, en que podrás
ser de su muerte instrumento.
Redondilla
Daréle de mis pasiones
355
cuenta, que es propio al Amor
comunicar su dolor
o gozo a dos corazones.

(Vase el CONDE.)

VALENTÍN
Redondilla
Escribe, que tras ti voy,
que es contino mi deseo
360
mostrarte como me empleo
en serte lo que hoy te soy.
Soneto
¡Oh, vida, corta siempre, mas querida;
más trabajosa mientras más amada;
aborrecida cuando eres cansada
365
y del que te aborrece pretendida.
Larga en trabajos; breve en la partida,
siempre más corta al gusto, dilatada
carrera de una bestia desbocada;
ligero viento y sombra presto huída.
370
Al estimado dejas presurosa;
al que es más abatido le acompañas,
la alcázar dejas, buscas pobre choza.
Corta al que es rico, larga al pobre, dañas.
Entras con llanto, párteste llorosa:
375
señales propias de tus malas mañas.

(Vase VALENTÍN, y asómase armada ISABELA en el muro.)

ISABELA
Quintilla
¡Vasallos del mayor Conde
que pisó el ánglico suelo,
cuyo esfuerzo admiró al cielo
y dio espanto hasta donde
380
reina de contino el hielo.
Quintilla
Cuyo nombre solamente
de aquesta enemiga gente
alcanzó muchas victorias,
que el nombre le daba glorias
385
sin que se hallase él presente,
Quintilla
mostrad cómo sois soldados
de un capitán valeroso!
¡Muera el enemigo odioso!

(Sale ROBERTO, rey de Escocia, armado.)

REY
No hay quien se le muestre airado
390
a un rostro que es tan hermoso.
Quintilla
En otro estoy convertido;
no soy el que hasta aquí he sido.
¿Yo, guerra contra Isabela?
¿Qué es tu intento? ¿Qué recela?

ISABELA
395
El ánimo que has tenido.
Quintilla
Pretendido has pelear,
cual cobarde, con mujer;
prosigue tu parecer,
que harás poco con hablar,
400
yo haré mucho con hacer.
Quintilla
No me has de hallar cobarde,
ni daré lugar que aguarde
esa gente afeminada,
que una mujer enojada
405
no teme a mayor alarde.
Quintilla
Si la mujer y el marido
son uno, mi Conde ausente,
yo te mostraré presente,
que aun su sombra te ha podido
410
bajar tu soberbia frente.
Quintilla
Prueba a subir la muralla
y arrime esa vil canalla
las escalas a este muro,
verá si mi acero es duro
415
y si es de acero mi malla.
Quintilla
Sube, Rey, donde yo estoy,
si acaso subir pudieres,
verás cuánto menos eres
que yo, que, si mujer soy,
420
para ti bastan mujeres.

REY
Quintilla
Una ha sido poderosa
para mí, Isabela hermosa;
y tan poderosa ha sido,
que transformarme ha podido
425
en una mujer medrosa.
Quintilla
Y en esta fuerza ha mostrado
que imprime en mí como estrella
que Isabela es la más bella,
que Octavio hubiera alcanzado
430
lo que en mí ha alcanzado ella.
Quintilla
No hubiera el mundo podido
verme trocado o rendido,
y han podido aquesos ojos,
que para aplacar enojos
435
en ese cielo han nacido.
Quintilla
Bien pudiera el fiero Marte
mostrárseme tan contrario
como a Creso o como a Dario;
mas no pudiera otorgarte
440
verme humilde y tributario.
Quintilla
Pudiera honrar este suelo
y quitarle su recelo
con mi sangre en él vertida;
mas no rendida y con vida
445
me diera sino a ese cielo,
Quintilla
que es propia guerra de amor
ser el vencedor vencido,
y así, vencedor he sido,
porque en tal guerra es mejor
450
que rendir el ser rendido.
Quintilla
Y volveré más ufano
que en Roma entraba el romano
triunfando con su victoria,
sólo en gozar mi memoria
455
un rostro tan soberano.
Quintilla
Y no te enojes en ver
mi notable atrevimiento,
que ya mi castigo siento
en ver que te he de querer
460
sin que veas mi tormento.
Quintilla
Mas como tengo esperanza
mayor, si hay mayor tardanza,
viendo que más cruel estés
a mí que ose cada vez
465
he de tomar por venganza.

ISABELA
Quintilla
Nuevo ardid para engañar
pudieras buscar, Roberto:
el pecho de ése está abierto,
no puedo [en] el golpe errar,
470
porque tengo el blanco cierto.
Quintilla
Del muro te aparta afuera,
si con esta flecha fiera
no quieres perder la vida.

REY
Con dos la tengo perdida;
475
sin ésa es fuerza que muera.
Quintilla
Para poder el Amor
más bien herir y matar
dos arcos te quiso dar,
los cuales usas mejor
480
que él el suyo sabe usar.
Quintilla
Y así, siempre que te veo,
muerto me tienes y creo
que me es costumbre el morir;
porque cuando te veo ir
485
verte ya volver deseo.
Quintilla
No son mis penas engaños,
ni soy griego en lo que pasa,
que es fuerza que, si me abrasa
el fuego, muestre sus daños
490
por las ventanas de casa.
Quintilla
Ni de aquese modo intentes,
cuando ya mi muerte sientes,
excusarte de homicida,
porque hablará la herida
495
viendo tus ojos presentes.

ISABELA
Quintilla
Paréceme cobardía
lo que dices que es Amor,
y, disfrazando el temor,
quieres con esa porfía
500
poner fin a mi rigor.
Quintilla
Es justo que al enemigo
que huyó el fiero castigo
se le dé puente de plata;
ni desechar la paz trata,
505
ni perder cualquier amigo;
Quintilla
huye, y si te pareciere
proseguir con tu locura,
verás cómo se apresura
tu muerta.

REY
Quien siempre muere,
510
¿qué vida o muerte aventura?
Quintilla
Piedad me fuera el morir
de una vez y no sufrir
que me des tan fieras muertes.

ISABELA
Quiero ver si haces suertes
515
después que me veas partir.

(Vase ISABELA.)

REY
Silva (tirada)
Cierra tu pecho, pues tu gusto ha sido
verme por ti perdido y engañado,
que mi pecho está abierto a tus desdenes;
cierra tu pecho siempre endurecido,
520
bello cual el marfil, cual nieve helado,
que aunque de ti olvidado
no pueda conocer lo que es ventura,
jamás olvidaré tu hermosura.
Ni olvidaré jamás el desearte,
525
porque el poder amarte
me es sólo permitido por castigo,
y tan determinado estoy a ello,
que si dejo de amar cesa mi gloria.
Aunque te vas, te sigo;
530
que está conmigo aquese rostro bello
pues lo tiene mi pecho y mi memoria.
Sigue, Isabela, los desdenes tuyos,
porque yo he de seguir los males míos,
siempre esperando en los tormentos suyos
535
ver vueltos en favores tus desvíos,
y tan firme en amarme
cuan firme te has mostrado en desdeñarme.
Marche el campo escocés a las galeras;
presto, soldados, que es el viento en popa.
540
Dejad de Salisberia las riberas.
Embárquense las armas y la tropa
y sosieguen los ánimos feroces
de la gente más ínclita de Europa.
Cese vuestro clamor, cesen las voces
545
y llevad arcabuces y mosquetes
las bocas delante, atrás las coces.
No por cobarde, Amor, que no entremetes
cobardes en tu escuadra valerosa,
ánimo y fuerza al amador prometes.
550
Pero es razón, si mi Isabela hermosa
queda y me parto, que el ciprés funesto
me sirva de corona victoriosa.
Temo enojarte, pues me parto presto;
quiero pasar tormento y placer darte,
555
que está mi gusto en tus placeres puesto.
Quiero, alcázar bellísima, abrazarte,
por ser archivo de mi dueño hermoso;
abrazos quiero en tus paredes darte.
¡Ay, retrato, en dureza venturoso!
560
¿Quién os ha de enojar, si dentro os tiene
a quien tengo en mi pecho cuidadoso?

(Sale LAERCIO.)

LAERCIO
Terceto
La capitana a recibirte viene,
todo embarcado, como tú mandaste.

REY
Vamos, que mi Isabela me detiene.

(Vanse, y salen el REY EDUARDO y EDMUNDO y ROGEL, armados.)

REY
Terceto
565
No aguardó el Escocés.

EDMUNDO
Como llegaste
dejó tu reino y tierra temeroso.
Era humo de niebla y lo acabaste;
Terceto
llegó tu ardiente fuego poderoso
y todo lo deshizo.

RUGEL
Eres temido
570
desde el Ganges dorado al Davio ondoso.
Terceto
Puede vencer a muchos tu apellido;
tu nombre solamente le hace guerra
al contrario más fuerte y atrevido.

EDMUNDO
Terceto
Date parias la más remota tierra;
575
date tributo el bárbaro lejano,
y el mar te rinde cuanto el mundo encierra.
Terceto
Témete siempre el arrogante hispano,
el flamenco industrioso, francés fiero,
el helado alemán y italo ufano,
Terceto
580
el turco pertinaz, moro grosero,
el gentil ciego y el judío odioso
y el hereje sofístico embustero.
Terceto
Que como el Macedonio poderoso
merece tres coronas tu cabeza,
585
que es una poca a un Rey tan valeroso.

REY
Terceto
¡Oh, vasallos, honor de mi grandeza,
amparo de mi reino, fuerte escudo
de mi corona y envidiada alteza!
Terceto
Ser por vosotros lo que soy no dudo,
590
porque un Rey sin vasallos es vasallo,
vencido, pobre, mísero y desnudo.
Terceto
Vosotros sois mis brazos, con que hallo
triunfos a mis victorias alcanzadas
y con que puedo a un monte derriballo.
Terceto
595
Holgara ver aquí vuestras espadas
vertiendo, cual soléis, sangre enemiga
en el fiero Escocés bien empleadas.
Terceto
Mas la verdad es fuerza que se diga
que victorias sin sangre son victorias,
600
no aquellas no la muerte al llanto obliga,
Verso suelto
que aquéstas son de gozo exaltatorias.

 (Sale la CONDESA ISABELA.)

ISABELA
Quintilla
Deme vuestra majestad
los pies.

REY
¡Oh, bella Condesa!
Alzaos, que en aquesta empresa
605
vuestro valor y beldad
a la par hicieron presa.
Quintilla
Con muchos soldados tales,
en belleza y fuerza iguales,
seguro mi reino estaba.

ISABELA
610
Menos favor no esperaba
ni amparo para mis males.

REY
Quintilla
Aunque estoy siempre obligado,
como Rey, a dar favor,
fue mi obligación mayor
615
para con vos, si he mostrado
mayor cuidado y vigor.
Quintilla
Al Conde Guillermo estoy
tan obligado, que soy
hoy Rey sólo por su espada,
620
mi cabeza es coronada
y soy respetado hoy;
Quintilla
pero quiso la Fortuna
cautivarlo y de manera
que Inglaterra estuviera
625
sin sol, pero no sin luna;
que vos sois la verdadera,
Quintilla
y porque acaso no quede
mi reino oscuro y herede
más desgracia sin los dos,
630
vine tan de presto a vos,
que por vos todo se puede.
Quintilla
(Ap.)
(¡Su belleza me ha admirado!)

ISABELA
Con tal sombra estoy segura,
ya que mi suerte procura
635
quitarme el bien que he ganado.

REY
(¡Loco estoy con su hermosura!)

ISABELA
Quintilla
Y si me mostré esforzada,
usando por rueca espada,
fue con vos.

REY
Eso es verdad;
640
que puede vuestra beldad
rendirme, aunque no esté armada.
Quintilla
Pueden esos ojos bellos
matar con sólo mirar,
pues para poder matar
645
basta que me miren ellos.
(Ap.)
(No me atrevo a declarar.)
(Habla a los cuatro.)
Quintilla
(Apartaos a un lado un poco.)
Con vuestro amor estoy loco;
no estoy desde que os vi en mí.

ISABELA
650
Aunque el Conde no está aquí,
vuestro seguro no es poco;
Quintilla
espero ser defendida
de cualquier agravio.

REY
Y yo,
ser ofendido; aunque no,
655
que ya me tenéis sin vida.

ISABELA
Sin fuerza al punto quedó.

REY
Quintilla
Fuerza tiene, pues no acierto
a salir menos que muerto
de esas manos, Isabela;
660
durmióse la centinela,
y así fue mi engaño cierto.
Quintilla
Y no os cause aquesto enojos,
pues que matáis a traición,
quejarme yo era razón;
665
pero no, que aquesos ojos
claros matadores son.
Quintilla
De modo que si os pidiera
que me amásedes, no fuera,
mi Isabela, grande espanto,
670
que si a vos os quiero tanto,
otro tanto de vos quiera.

ISABELA
Quintilla
Por guardaros el decoro
que a mi Rey debo, he callado.
¿Este socorro habéis dado
675
en mi peligro y mi lloro
contra un enemigo airado?
Quintilla
¿Aquéstas son justas pagas
con las cuales satisfagas
a unos servicios tan grandes,
680
de que son Escocia y Flandes
testigo? ¿Así, Rey, nos pagas?
Quintilla
Bueno está, Rey y señor,
que bien sé que es por tentarme,
y ha sido más obligarme
685
querer tentar a mi honor
para conforme él guardarme.

REY
Quintilla
¡Oh, valor; que es por demás,
matas al fuego que das
con el hielo que has mostrado!)

 (Sale VALENTÍN.)

VALENTÍN
690
Dame esos pies, que he llegado
vivo, bien sé adonde estás.

REY
Quintilla
¿Eres Valentín?

VALENTÍN
Yo soy.
vasallo que te ha servido.

REY
Alza.

VALENTÍN
Siempre he recibido
695
la merced que me das hoy.

REY
¿Contigo el Conde ha venido?
Quintilla
La muerte me fuera a mí.

(Secreto.)

VALENTÍN
La carta que traigo aquí
para ti, amada señora,
700
lo dirá.

ISABELA
Muestra, si es hora
de mi muerte. Ya la abrí.
(Carta.)
“Porque se haga el sentimiento debido, amada y desdichada hija, te escribo estos renglones tristes, que por ellos es bien que tú sepas la muerte de tu esposo el Conde, que yo supe por palabras.”

(Desmáyase ISABELA.)

REY
Quintilla
¡Tenedla! ¡Es muerta! ¡Oh! ¿Qué ha sido?

VALENTÍN
¡Señora!

REY
Llevadla en brazos.
¡Quién te diera mil abrazos!

RUGEL
705
La pena es que ha recibido.

 (Entrala EDMUNDO.)

REY
¡Ay, amor, y qué de lazos!
Quintilla
¿Murió el Conde, en fin?

VALENTÍN
Murió,
gran señor, donde dejó
dolor, memoria y pesar,
710
siendo su sepulcro el mar,
que grande lo mereció.
Quintilla
Era poco a su grandeza
la fábrica y la belleza
del túmulo de Artemisa,
715
y así hoy el agua lo pisa
por apagar su pavesa.
Quintilla
Hundióse la nave en donde
cautivos y aherrojados
partimos, y así ahogados
720
fueron todos con el Conde,
y a mí guardaron los hados.

REY
Quintilla
Pudiera a tiempo venir
tal nueva, que con oír
de Guillermo el fin lloroso,
725
fuérame luto forzoso
y corto ya mi vivir.
Quintilla
Pero viene cuando vivo
sin alma, cuando estoy muerto,
cuando me anego en el puerto,
730
cuando estoy preso y cautivo,
y así a sentirlo no acierto
Quintilla
y es causa de mi esperanza,
porque espero ver mudanza
en Isabela si es cierto
735
que el conde Guillermo es muerto,
que el esperar no me cansa.
Quintilla
A Londres quiero volverme,
en donde buscar entiendo
el remedio que pretendo,
740
aunque el remedio es perderme,
pues por librarme me vendo.—
Quintilla
Marche el campo, Enrique, Edmundo,
que antes fui señor del mundo,
ya esclavo soy, no señor.

EDMUNDO
745
Toca a marchar.

REY
¡Ay, Amor,
cómo eres rey sin segundo!

(Vanse, y sale el CONDE GUILLERMO en traje de cautivo, con un escardillo.)

CONDE
Quintilla
¡Quién con estas bellas flores
coronara tus cabellos,
más hermosos y más bellos
750
que el sol con rubios colores!
¡Quién tomara por favores,
Quintilla
mi Isabela, el presentarte,
hecho con ingenio y arte,
un ramillete oloroso!
755
Mas ante tu rostro hermoso
olor no pudiera darte.
Quintilla
¡Ay, ausencia rigurosa
para un cautivo forzado!
Ya, Isabela, te he dejado.
760
Ausente yo y tú hermosa,
la mudanza es peligrosa,
Quintilla
el combate será fuerte,
y, como el contrario acierte
a reconocer flaqueza,
765
¿quién no tendrá por certeza
tu gran mudanza y mi muerte?
Quintilla
No puedo apartar de mí
las sospechas que me vienen,
que tales recelos tienen
770
que del temor concebí.
Siempre pienso que hay en ti
Quintilla
mudanza, y todo lo creo,
que parece que te veo,
si me tardo, en otros brazos.
775
Pues ¿cuándo te daré abrazos
si no sólo con deseo?
Quintilla
El sueño, alivio al tormento
de un desgraciado, me aflige;
pero, aunque alivio se dice,
780
aumenta mi descontento;
mas ya de veras lo siento.
Quintilla
Quiero recostarme un poco,
si no es que en él me provoco
a dejarlo como suelo,
785
que aun el sueño es desconsuelo
para el que despierto es loco.

(Recuéstase, y sale FÁTIMA.)

FÁTIMA
Quintilla
¿Dó está mi cautivo en quien
tengo puesta mi memoria?
Sólo el mirarlo me es gloria;
790
su ausencia me quita el bien.
¡Quién pudiera saber bien
Quintilla
quién es tan bello cautivo,
que ya con su pecho vivo
y es mi posada su pecho!
795
Aún no sé si bien he hecho
en las penas que recibo.

(En sueño.)

CONDE
Quintilla
Guarte, Isabela querida,
de los dientes del león.

FÁTIMA
Yo vine a buena ocasión.

CONDE
800
No puedo guardar tu vida,
¡ay, mi Condesa querida!

FÁTIMA
Quintilla
Aquí encubierta lo veo.

 (Encúbrese con ramos.)

CONDE
Guarte, Isabela, que creo
que has de manchar a mi honor.
805
¡Detén, fiera, tu furor!
 (Despierta.)
¡Oh, sueño prolijo y feo!
Quintilla
¿Qué me queréis ilusiones,
que ausente estoy y estoy lejos
donde fuerzas ni consejos
810
bastan para mis pasiones?
Ya no es razón que blasones,
Quintilla
Isabela, de tu fe,
que si me tardo bien sé
que te he de hallar trocada,
815
y aun gozándote casada
con quien mi enemigo fue.
Quintilla
¿Para qué me vuelves, sueño,
a dar tormento? ¡Ay, ausencia!

(Vuélvese a dormir.)

FÁTIMA
Bien conocí en tu presencia
820
tu valor, querido dueño.
De amarte no me desdeño;
Redondilla
desde hoy se aumenta mi amor.

 (En sueño.)

CONDE
Detén un poco el favor,
detén un poco la mano,
825
aguarda; mas llamo en vano.
¡Oh, sueño, deja el rigor!
 (Levántase.)
Romance (tirada)
Amor, para mí terrible,
que siempre te sirvo al remo
aborrecido y amado,
830
amando y aborreciendo.
Celos en mi oscura noche,
luces que alumbra de lejos,
y he visto que en ser mujer
la más firme es como el viento,
835
¿por qué me mostráis mudanzas
más mudables que los tiempos,
de una alevosa mudable,
más mudable que son ellos?
Efectos son de la ausencia,
840
que es prueba en que al oro pruebo
por ver salir sus quilates
acrisolados y bellos;
pero es fuerza que el olvido
me dé ocasión si me quejo,
845
porque hay recelos forzosos
si son de honor los recelos.
Despierto contemplo males;
gozo de males en sueños,
y aun si fueran sueños todos
850
tuviera del mal lo menos.
Sólo el temor me acompaña,
ya mis esperanzas dejo
de verte, ingrata Isabela,
entre mis lazos estrechos.
855
Ya no hay paciencia que pueda
resistir a mis desvelos,
pues aun durmiendo soy Argos
y el robo a los ojos veo.
Quedad, dolores, conmigo,
860
pues del descanso estoy lejos,
y con no tener recibe
mi amor deshecho en mi fuego.
Amor, celos y mudanzas,
ausencia, olvido, recelos,
865
sueños, temor, esperanzas,
paciencia, dolores, fuego,
¿dónde huiré de mí que no me dejo?

FÁTIMA
Quintilla
(¡Ay, cautivo! ¡Quién pudiera
mostrarte lo que deseo!)

CONDE
870
(¡Ay, mudanza, y cómo os veo!)

FÁTIMA
(Llegarme a hablarle quisiera.
Redondilla
Llego a hablarle.) ¡Quién te viera
más alegre y más gozoso!

CONDE
¡Oh, mi reina! ¡Oh, sol hermoso!
875
Bella y celestial esfera,
Redondilla
perdona si me has oído,
que son pasiones de amor.

FÁTIMA
Ya conozco tu valor.

CONDE
(Ap.)
(Todo lo oyó. Estoy corrido.)

FÁTIMA
Verso suelto
880
Levanta.

CONDE
Es nuevo favor.

FÁTIMA
Redondilla
Levanta, que esa humildad
más me prende y me enamora.
Alza, que la que te adora
tiene humildad y piedad.

(Levántase.)

CONDE
Redondilla
885
Bien es que tan gran beldad
me burle y se regocije.

FÁTIMA
Sombra es la verdad que dije
de la interior verdad;
Redondilla
las palabras que he hablado
890
sombra son del corazón,
que conozco, en tu razón,
la nobleza de tu estado.
Redondilla
En extremo te he adorado
desde el punto en que te vi.

CONDE
895
No sé de qué merecí
verme de ti tan honrado.
Redondilla
No se iguala mi vileza
a tu alteza y majestad,
ni puede haber igualdad
900
conmigo y con tu belleza.
Redondilla
Indigno soy que tu alteza
me quiera hacer tal favor.

FÁTIMA
No guarda ley el amor,
que el no guardarla profesa;
Redondilla
905
aunque a lo que he visto entiendo
que está encubierto en ti el oro;
no me niegues, pues te adoro,
lo que conocer pretendo.
Redondilla
Así te goces viviendo
910
en los brazos de tu dama,
y así en la mesa y la cama
te esté adorando y sirviendo;
Redondilla
así estés libre y ufano,
aunque no de mi querer,
915
te guarde fe la mujer
que te otorgare su mano,
Redondilla
y así del Amor tirano
siempre vivas victorioso
y jamás vivas celoso,
920
que es tu tormento inhumano,
Redondilla
me digas ya [y] quién eres,
pues tanto te lo he pedido.

CONDE
Basta, ya te he obedecido,
con que calles lo que oyeres.

FÁTIMA
Redondilla
925
Las palabras que dijeres
han de vivir como en ti.

CONDE
Escucha, y comienzo.

FÁTIMA
Di.

CONDE
Breve seré.

FÁTIMA
Cual quisieres.

CONDE
Romance (tirada)
En Inglaterra, isla
930
a quien el mar baña y cerca,
y a quien Anglía dio nombre
de Sajonia, insigne reina.
Fue mi padre Federico,
desgraciado, causa cierta
935
de que también yo lo fuese,
que las desgracias se heredan,
y fue contino estudiante
en las cursadas escuelas
donde Amor es el maestro
940
y naturales las letras.
También del sangriento Marte
fue discípulo de veras,
pues, aunque fuesen de burlas,
mis victorias eran ciertas.
945
Alcancé en mis mocedades
muchas, triunfando con ellas,
las cuales no te las cuento
porque no es con lenguaje ajena.
En fin, que alcancé con hechos
950
ser Conde de Salisberia,
y por muy querida esposa
a una hermosa Isabela.
Gocé poco su compaña
por tener mi gusto en ella,
955
si no fue por mejoría
o por poco merecerla,
que en la batalla que tuve
con tu padre me fue adversa
la fortuna, aunque mal digo,
960
que te he visto, y me fue buena.
Fui vencido, que es dudoso
el propio fin de la guerra,
y en una nave, cautivo,
partí levantando velas.
965
Sucedió, como es costumbre
en el mar, una tormenta,
en la cual, venciendo el viento,
el agua cubrió la entena.
Hundióse la nave rota,
970
tocó la más honda arena,
sepultando en sus abismos
la gente que iba con ella.
Escapé yo en una tabla,
y, cogiendo puerto y tierra,
975
fui cautivo, aunque lo estaba,
y así te sirvo en tu huerta.
Esta es mi historia, aunque breve,
por no afligirte con ella,
que, pues que sabes de Amor,
980
también sentirás mis penas.

(Sale SOLIMÁN.)

SOLIMÁN
Quintilla
Bien pareces entre flores,
mi Fátima.

FÁTIMA
¡Extraño enfado!

SOLIMÁN
Que el lirio y clavel preciado
te robarán sus colores.
985
¿Ya muestras el rostro airado?

FÁTIMA
Quintilla
Es mucha desenvoltura
el perseguirme.

SOLIMÁN
Es locura,
y de un loco son efectos.

FÁTIMA
Antes son todos defectos
990
en lo que tu amor procura.

SOLIMÁN
Quintilla
¿Posible es que eres tan fiera?

FÁTIMA
¿Posible es que no me entiendes?

SOLIMÁN
Bien entiendo que pretendes
que sin esperanza muera.

FÁTIMA
995
Más me hielas.

SOLIMÁN
Más me enciendes.
Quintilla
¿Por qué tanto me desdeñas?
¿Por qué tal crueldad enseñas?
¿Soy cobarde? ¿Soy villano?
Lo contrario de esto es llano;
1000
mas son tus entrañas peñas.

FÁTIMA
Quintilla
Solimán, ya te he pedido
que me olvides. Déjame.

SOLIMÁN
No puede olvidar mi fe,
que con firmeza he querido.

FÁTIMA
1005
Bien tu locura se ve.

SOLIMÁN
Quintilla
También se ve tu dureza,
pues serviré a tu belleza
con cuanto el mundo posee,
lo que tu gusto desee
1010
traerá mi liberaleza.
Quintilla
Traeré para tu tesoro
las ricas perlas del moro,
los zafiros de Ceilán,
las granas que en Tiro están
1015
y de toda Arabia el oro.
Quintilla
De los Asirios las sedas,
de Cochín la especería,
ámbar que Hipoboro cría,
finas telas de los Medas
1020
y el cedro que da amasia;
Quintilla
el coral del Eritreo,
la plata del indio feo,
el marfil que hay en Tartaria,
y de Sala tributaria
1025
enseñará tu deseo
Quintilla
el rico anís de Canira;
mármol blanco de Toscana,
de Tiro la fina grana,
los chamelotes de Ancira,
1030
tapetes de Tucumana;
Quintilla
de las Marulas el curso,
de Baviera el oso bravo,
aves de Puesu hermosas,
de Pesto las tiernas rosas
1035
y de la Española el pavo;
Quintilla
de Bretaña el rubio lino,
de Candia el alto ciprés
y de Elba el precioso vino,
y para cubrir sus pies,
1040
de Esmirna brocado fino,
Quintilla
de la Campa el menjuí,
de Ava el precioso rubí,
de Malta la dulce miel,
de la Bretaña el lebrel
1045
y de la Islandia el neblí;
Quintilla
de Bengala el algodón
y el blanco arroz de Milán,
de Abruzo el fino azafrán,
porcelanas de Sajón
1050
y trigo de Turquestán;
Quintilla
las gamuzas de Tirol,
de Loo el precioso arrebol
y las púrpuras de Lostro;
en fin, que para tu rostro
1055
los rayos hurtaré al sol.

FÁTIMA
Quintilla
¡Cuánto traes estudiado!
¿Qué piensas que importa, di,
si falta el amor en mí,
el cual no ha de ser mercado
1060
con oro ni [con] menjuí?
Quintilla
Y si dura tu porfía,
te juro por la ley mía
que he de vengar mis enojos.

 (Vase FÁTIMA.)

SOLIMÁN
Con no mirarme tus ojos,
1065
ya el castigo se me envía.—
Quintilla
Cautivo, más venturoso
que yo, pues soy más cautivo,
que porque gloria recibo
con verla, me es riguroso,
1070
su rostro aquí no es esquivo,
Quintilla
¿has sabido acaso amar?
¿Sabes qué cosa es pasar
amor y sufrir desdenes?

CONDE
Ya yo siento el mal que tienes.

SOLIMÁN
1075
¿A quién no podré apiadar?
Quintilla
Pero, pues dices que sientes
mis males y has merecido
hablarla, y tanto has podido
mirar sus ojos presentes,
1080
que a mí negado me ha sido,
Quintilla
vuelve por mí, si pudieres,
los desdenes que le vieres
reducillos a piedad,
y mi liberalidad
1085
pagará bien lo que hicieres.

CONDE
Quintilla
Acudiré a tu servicio
muy de veras.

SOLIMÁN
Toma, pues,
esta sortija.

CONDE
Tus pies
beso.

SOLIMÁN
Si haces mi oficio,
1090
libre te verás después.

CONDE
Quintilla
No espero menos mercedes
de tus manos.

SOLIMÁN
Si hacer puedes
que me quiera, será poco
darte un mundo.

CONDE
¡Oh, Amor loco,
1095
y qué de gustos concedes!

(Sale MUSA.)

MUSA
Quintilla
El gran Amurat te llama,
Solimán.

SOLIMÁN
¿Sabes qué quiere?

MUSA
No sé cierto.

SOLIMÁN
Si viniere
hoy, haz eso.

CONDE
(Bella trama
1100
he de pensar, si pudiere.)
Quintilla
Bien te puedes descuidar,
que por mí no ha de faltar
el descubrirle tu amor.

SOLIMÁN
Pues voime, que tu favor
1105
es quien vida me ha de dar.

 (Vanse SOLIMÁN y MUSA.)

CONDE
Soneto
Ya tanto de mi estado me hallo incierto,
que en vivo ardor temblando estoy de frío;
a un tiempo juntamente lloro y río
y es lo dudoso claro y no lo acierto.
1110
Es todo cuanto siento un desconcierto,
mi alma, fuego; mi vista vierte un río;
ahora espero, ahora desconfío,
ahora desvarío, ahora acierto.
Estando en tierra, al cielo voy volando;
1115
esme un hora mil años sin provecho,
que en un año no puedo hallar un hora.
No sé cómo decir en lo que ando;
pero temo a mujer, y, en fin, sospecho
que se me ha de mudar, si es firme ahora.


Jornada II

(Salen el REY EDUARDO y ISABELA.)

ISABELA
Quintilla
1120
A tu mandado he venido.

REY
Mejor, ruego le dirás,
que mal obedecerás
a quien te está tan rendido.

ISABELA
Siempre obediente he vivido
Quintilla
1125
a mi Rey y a mi señor,
que en no tocando a mi honor,
todo lo demás es justo;
que siempre del Rey el gusto
es propia ley en rigor.
Quintilla
1130
¿Qué me quieres?

REY
¿Ya no sabes
lo que te puedo querer,
que comenzaste a poner
remedios a mis males graves?
Mejor es que luego acabes
Quintilla
1135
conmigo, si es que procuras,
por aumentar mis locuras,
engañarme con favores,
que no sufren mis dolores,
que des de espacio las curas.
Quintilla
1140
Pusisteme tan ufano
con un favor que me diste,
que hasta el cielo me subiste
en la palma de tu mano.
Mas favor tan soberano
Quintilla
1145
de tarde en tarde lo das,
que cuando pienso que estás
más rendida a mi querer,
ni tengo que poseer
ni tengo que esperar más.
Quintilla
1150
Si es que no estás satisfecha,
Isabela, que te adoro,
pídeme del sol el oro,
pídeme de Amor la flecha;
y si aquesto no aprovecha
Quintilla
1155
a que me quieras amar,
es en vano mi porfiar,
que de esta razón se sigue
no querer que yo te obligue
o no quererme obligar.
Quintilla
1160
No obligarme que te quiera,
porque sola tu hermosura
es causa de mi locura,
que de otra causa no fuera;
pero obligarme pudiera
Quintilla
1165
a que, siendo el fundamento
de mi gloria y mi contento
el gozarte mi memoria,
penar por ti fuese gloria,
no penar fuera tormento.

ISABELA
Quintilla
1170
Ya te he dicho desde luego
que dejes esa pasión,
bastante a satisfacción
para sosegar tu fuego.

REY
Mal dices, que Amor es ciego,
Quintilla
1175
y un ciego mal puede ver,
y el querer tú conocer
satisfacciones de un loco,
es soñar que quieres poco
o que no sabes querer.
Quintilla
1180
Perdona si te he enojado,
que, como lo estoy conmigo,
sin sentir las cosas digo,
de que ahora me ha pesado.
Y aun el haberme turbado
Quintilla
1185
tanto como sólo mirarte,
entiendo que ha sido parte
a que, cuando vengo a verte,
ni pueda bien entenderte
ni yo pueda bien hablarte.
Quintilla
1190
Eres el bien que pretendo,
Isabela, para mí;
no siento gloria sin ti
ni voy más gloria siguiendo.
Muy bien tus voces entiendo
Quintilla
1195
contra el fuego que en mí arde;
mas no importa que se tarde
el bien que a mi pena ofrezco,
que el gozo porque padezco,
si viene, no vendrá tarde.
Quintilla
1200
Pues soy tuyo, será justo
que mi gusto te entretenga;
tu gusto es justo que tenga,
pues que no tengo otro gusto.
Tu pesar es mi disgusto,
Quintilla
1205
tu contento es mi alegría,
tu intención es mi porfía,
tu padecer, mi dolor;
mandarme tú, gran favor;
no penar yo, demasía.

ISABELA
Quintilla
1210
Como Cleopatra debiera
seguir a mi esposo muerto
y buscarme el fin más cierto
que mi casto honor pidiera.
Mas ya que de esta manera
Quintilla
1215
no muestro la fe debida,
bien podré perder la vida;
mas si fuere menester,
con fuego se podrá ver
mi limpieza ya ofendida.
Quintilla
1220
Lo que puedes es quitarme
mi vida, mas no mi honor;
podrás seguir con rigor,
pero no podrás trocarme.
Y a entender que era el llamarme
Quintilla
1225
para decir tu porfía,
no pusiera la honra mía
en el punto en que la he puesto.

(Vase ISABELA.)

REY
Aguarda, que es manifiesto
mi fin por mi cobardía.
Quintilla
1230
Siempre ha de ser atrevido
el Amor, que el que es cobarde
bien es que llorando aguarde
el bien nunca bien venido.
Pero ¿quién lo hubiera sido
Quintilla
1235
contigo, Isabela hermosa,
que te quiero desdeñosa
más que contra mí enojada,
para que, desengañada,
conozcas mi fe amorosa?

(Vase. Sale el CONDE DE VANUBIO.)

CONDE
Redondilla
1240
Los negocios que he tenido
el verte me han estorbado.

REY
Ya conozco tu cuidado,
Conde, en que siempre has vivido;
Redondilla
y así, tanto me descuido
1245
contigo, que ya me olvido
de todo.

CONDE
Yo he recibido
tus cuidados, de que cuido.

REY
Redondilla
Mas, ¡ay, Conde!, a quien pedí
siempre consejo en mis cosas
1250
y a quien graves y dudosas
siempre en secreto las di.
Redondilla
Ahora he de menester
tu ayuda; pero antes quiero
que me prometas primero
1255
que me has de favorecer.

CONDE
Redondilla
¿Menester es que prometa
yo hacer lo que me mandas?
¡Dudosas son tus demandas,
no sé quién será profeta!

REY
Redondilla
1260
Bien dices; pero conviene
que me prometas ahora
lo que te pido. (¡Ay, autora
del loco mal que me tiene!)

CONDE
Redondilla
Digo que prometo y juro,
1265
a fe de noble soldado
y por la fe que he guardado
de leal y no perjuro,
Redondilla
por la nobleza que heredo,
por el Dios que siempre vela
1270
y por mi amada Isabela,
que es cuanto jurarte puedo,
Redondilla
de hacer cuanto mandarme
quisieres.

REY
Dame esos brazos.

CONDE
Dame tus pies.

REY
Mil abrazos
1275
te daré, porque es honrarme.
Redondilla
¡No sé por dónde comience
a contarte mis fatigas!

CONDE
Di como quiera.

REY
Me obligas
a que más ya no lo piense.
Redondilla
1280
Escucha, y sabrás de mí
en lo que me has de ayudar.

CONDE
Ya te deseo escuchar
y hacer lo que prometí.

REY
Romance (tirada)
Un día, cuando mi noche
1285
entrar quiso y comenzarse
tan oscura para glorias
cuanto clara para males;
cuando con Flegón y Ethonte
más bello salió que antes,
1290
el sol, no sé si fue envidia,
sé que la tiene, y muy grande,
yendo ufano a resistir
al Escocés arrogante,
descuidado de traiciones,
1295
que para un traidor no hay arte,
un enemigo cosario,
con ser pigmeo, un gigante;
un fuego del cielo mismo,
un rayo que rompe el aire;
1300
en fin, un rey que me tiene
hoy por su esclavo y que hace
que juzgue yo por favores
tormentos, penas y males,
me salió al cuento, usando
1305
de un arma tan admirable,
que, dándome muerte al punto,
puso dos almas a un ángel.
Vide de una nueva Palas
el rostro, en quien quiso darle
1310
Aquel que pintó los cielos
más gracia que en ellos cabe.
Su belleza y hermosura
no me atreveré a pintarte,
si no es que pintarla quiero
1315
con imitar a Timantes;
que si sus partes dijera,
aunque apriesa las contase,
volviera al principio el día
sin acabar de pintarle.
1320
Fuéme siempre desdeñosa,
siendo en ellas siempre iguales
su hermosura y su crueldad,
su ingratitud y donaite.
Callen Vestas y Dianas,
1325
las Floras y Palas; callen
las Marcias y Atheneas,
las Hipodamias y Onfales;
callen las Fulvias y Celias,
Pantasileas y Dafnes,
1330
las Penélopes y Aulestias,
las Europas y Ariadares,
Polifemas y Artemisas,
las Cleopatras y Anajartes,
las Elisas y Euridices,
1335
las Atalantes y Aragnes;
que cuantas gracias tuvieron,
perfecciones y donaires,
puso la Naturaleza
en quien se hiela y me arde.
1340
No hay que buscarlas, sus gracias,
que todas tres de ella nacen,
en quien, como en propia fuente,
rompiendo cristales salen.
Ya bien habrás conocido,
1345
oyendo alabanzas tales,
como en mis cortas razones
sólo a Isabela se alabe.
Esa tu hermosa hija,
aquese celestial ángel,
1350
teniendo en sí gloria y cielo,
quiere en tormentos matarme.
Esta es dueño de mi alma,
cuyos tiernos ojos valen
para dar vida a los muertos
1355
y muerte a los vivos darles.
Ya sólo he puesto el remedio,
Conde, en tus manos, ¿qué haces?
¿Por qué no sacas un alma
de entre tormentos tan graves?
1360
Has de forzarle me quiera.
Pero, mal digo, que en balde
es para el Amor la fuerza,
que quiere de gracia darse.

CONDE
Romance (tirada)
Después de haberte servido,
1365
desde que tuve desgracias,
que son hartas las de aquel
que sirviendo a reyes anda;
después que desde la cuna
conozco tu corte y casa,
1370
adonde cortan las lenguas
y adonde cortan las pagas;
después que he hecho las noches
días para lo que mandas,
siempre mirando a tus gustos,
1375
que de cumplirlo gustaba;
después que en la paz y guerra
te he servido con las armas,
de lo cual serán testigos
las heridas que en mí hablan,
1380
¿así me pagas?
Después que, como adestrado
en las reñidas batallas
cuarenta y siete heridas
me han dado, y no en las espaldas;
1385
después, cual otro Horacio,
en una puente quebrada,
hice cara a dos mil moros
con mi escudo y con mi espada;
después que, como otro Estena,
1390
he hecho ante mi muralla
en las mayores refriegas
de los moros que mataba;
después que, como Camilo,
he defendido mi patria,
1395
aunque, porque te he servido
me ha sido fiera madrastra,
¿así me pagas?
¿son aquéstas las mercedes
que de tu mano aguardaba?
1400
Aunque para hacer mercedes
no tienes las manos largas.
¿Son aquéstas las riquezas
que estos mis servicios ganan,
que quien como yo te sirve
1405
pérdidas tan sólo saca?
¿Son aquéstas tus promesas
para engañar mi esperanza?
Aunque consideré siempre
ser mis esperanzas vanas,
1410
¿son aquéstos los descansos
a que mis trabajos pasan?
Aunque fuera venturoso,
si ya de mí se pasara.
¿Así me pagas?
1415
Sola una prenda que tengo,
sola una hija adorada,
un archivo de mis glorias,
un consuelo en mis desgracias,
el honor de mi linaje,
1420
por quien acabé batallas
que, como soy desdichado,
en pórfido no se estampa,
¡aquésta también me quitas,
con la cual me contentaba!
1425
Que porque Apeles lo quiso
le dio a su amiga un Monarca,
todas mis fuerzas te he dado,
y cuando ves que se acaban
mis fuerzas para servirte,
1430
me quieres quitar el alma.
¿Así me pagas?
Redondilla
(Tiene razón. Yo enmudezco.
Pero ¿qué importan razones?
En mí manda[n] mis pasiones,
1435
pues que remedio me ofrezco.)

CONDE
Redondilla
Ya te juré y prometí
Rey, ayudarte, y lo haré,
porque es de noble mi fe
y la palabra que di.
Redondilla
1440
Persuadirla es lo que puedo;
pero no podré forzarla;
con ruegos podré obligarla,
mas no castigar su miedo.
Redondilla
Con esto me voy, por dar
1445
principio al remedio tuyo.
Así, Rey…

 (Secreto.)

REY
Todo soy tuyo,
no tengo que poseer.
Redondilla
Ya de aquesta traza entiendo
poner fin a mi esperanza
1450
y navegar con bonanza
por el mar que voy rompiendo.
Redondilla
Y si acaso he sido loco
con tal remedio y tal trama,
forzoso es serlo el que ama
1455
o es señal de que ama poco.

(Vase el REY y sale ISABELA.)

ISABELA
Soneto
Conoce mejor el buen soldado
cuando se ve en batalla constreñido,
y el buen piloto cuando oscurecido
el cielo está y el mar se ve alterado.
1460
Los quilates del oro se han mostrado
cuando su escoria el fuego ha consumido;
conoce el que es médico escogido
cuándo el enfermo [al] tiempo es ya llegado.
Del justo la virtud más resplandece
1465
cuando el vicio la sigue y no la daña,
y el sabio puesto junto al ignorante.
Con lo feo lo hermoso más parece;
lo blanco, si lo negro le acompaña,
y pretendida la mujer constante.
Octava real
1470
No es bastante tu muerte, dulce esposo,
hermoso espejo donde yo me vía,
a buscar otro dueño poderoso,
a quien entregue la libertad mía;
que, si atada con lazo riguroso,
1475
te entregué el alma desde el primer día,
y se fue con la tuya en mortal sueño,
¿qué alma tendré que dar a otro algún dueño?
Octava real
No me pierdes, mi bien, si te he perdido,
que ante mis ojos tu retrato veo;
1480
jamás te pongo en tenebroso olvido,
ni de otro vicio ni bien tengo deseo.
Cual la egipcia te hubiera ya seguido
y dejara el llorar en que me empleo;
mas es razón que dure mucho el llanto
1485
de tanto bien perdido y gozo tanto.
Octava real
Quien no supo de bien, que el mal no sienta
no es maravilla, como a veces suele,
ni que sienta el dolor que le atormenta
aquel a quien contino algo le duele;
1490
que aquel que vive al hielo y sol frecuenta,
el sol no abrase ni la nieve hiele,
y que alguno no vea con la lumbre,
porque es naturaleza la costumbre.
Octava real
Mas ¿qué no llorará quien supo tanto
1495
de gloria y vida como supe y tuve?
¿Quién olvidará el gozo, el gusto, el canto,
si lo gocé en el tiempo que entretuve?
Poco es si el mar aumento con mi llanto,
si mis suspiros hacen al sol nube:
1500
que aquel que tiene amor sin esperanza
es poco cuerdo si su furia amansa.

(Sale el CONDE DE VANUBIO.)

CONDE
Octava real
Sola, hija, estás siempre y pensativa,
aunque mal te pregunto, que es muy justo
que llores siempre, que es tu suerte esquiva;
1505
fiel el vasallo y el señor injusto.

 (Muestra sentimiento el CONDE.)

ISABELA
Padre y señor, no es justo que reciba
pena tu edad por lo que a mí es disgusto:
tal sentimiento a una mujer le toca.

CONDE
Lloraran [hasta un] risco y fuerte roca.
Octava real
1510
Si, cual hijo de Cleso, fuera mudo,
mi lengua hablara con el pesar mío,
que si el dolor hacerle hablar pudo,
no es menos mi dolor, no es desvarío.
¿Juicio tengo? Que lo tenga dudo.
1515
¿Yo soy tu padre? No, porque yo fío
que no hubiera venido ante tus ojos
a recibir yo muerte y darte enojos.
Octava real
¡Oh, fe cruel, promesa mal debida;
freno de un noble y siempre honor perdido,
1520
pues que no la gozo con quitarme vida
a lo que yo he jurado y prometido!
Tu padre no soy ya, hija querida,
si hasta aquí ser tu padre he merecido,
pues es forzoso aconsejarte ahora
1525
pierdas tu honor, ¡oh fe, de todo autora!

ISABELA
Octava real
Confusa me han tenido tus razones,
y si [es que] ver no quieres presuroso
mi fin, deja, gran Conde, tus pasiones
y declárate más.

CONDE
[¡Oh,] tiempo odioso!
1530
Que contra aquesta ley no hay opiniones,
no, que es guardarla al desleal forzoso,
y, según Cicerón, en fe y palabra
su fundamento la virtud entabla.
Octava real
Llámala Lipsio un justo y noble efecto,
1535
que de lo que hemos dicho poseemos,
y Séneca la llama el más perfecto
y santo bien que con razón tenemos,
Honra de Dios, del sabio y del discreto,
honor divino con que nos honremos,
1540
y tanto, que es forzoso ser guardada,
aun cuando a un desleal injusto es dada.
Octava real
Fuerza es cumplirla y prometerte, hija,
que… ¿Cómo lo diré, lengua medrosa?

ISABELA
Padre y señor, mayor piedad te rija;
1545
no me tengas suspensa y sospechosa.

CONDE
Es mi palabra ley ¡oh, ley prolija!
¡Oh, cansada vejez! ¡Oh, fe afrentosa!
Escucha y pídote de parte mía.
¡Oh, rey tirano! ¿Quién en reyes fía?
Octava real
1550
Prometió Jepté a Dios sacrificarle
la primer cosa que en su casa viese
como quisiese la victoria darle
y que el contrario idólatra huyese.
Volvió triunfante a casa, y a abrazarle
1555
salió su única hija; y como fuese
la primer cosa que el encuentro vía,
la palabra cumplió que dado había.
Octava real
Tu sacrificio es éste; pero es hecho,
no a Dios, sino a un tirano fementido.
1560
Aun soy cruel, a quien abrasa el pecho
un amor torpe, porque tú has nacido.
Prometíle, ignorante de tal hecho,
darle mi ayuda, como siempre ha sido,
y dicénd[ote], en fin, los males suyos,
1565
fuerza es que mudes los intentos tuyos.

ISABELA
Octava real
Señor, detente, que ya te he entendido.
Mi honor no aguarda peticiones tales,
que es bien que cumplas ya lo prometido,
aunque es palabra para propios males;
1570
yo quitaré lo que ocasión te ha sido.
Hechos verás, Lucrecia, tus iguales,
en los cuales, Nicérato, tu esposa
no se mostró más fuerte y valerosa.
Octava real
Pero mal digo; tomo en mí venganza
1575
debiéndola tomar de mi enemigo.
Yo, en fin, le pondré fin a su esperanza
buscando cielo próspero y amigo.
Mi patria dejaré sin más tardanza,
sin aguardar a que otra vez contigo
1580
me ponga en ocasión de hacer un hecho
que ser no pueda de un tan noble pecho.
Octava real
Como Lucio Virginio ser debieras,
derramando mi sangre noble y casta,
y como tú también me lo dijeras,
1585
por ti hiciera lo que a mi honor basta.
Serán estas palabras las postreras
que oigas de mí mientras mi honor contrastas,
que en tocando al honor, aunque sea padre,
ni habrá respeto ni piedad que cuadre.

(Vase ISABELA.)

CONDE
Octava real
1590
¡Oh, noble hija, de mi honor escudo,
matrona insigne de tu sangre noble,
fuerte presidio con que ya no dudo
de no temer que tu valor se doble!
Sois leal vasallo, de traición desnudo;
1595
eres roca firmísima, eres roble:
cumple tu voluntad; yo, Rey, la tuya;
mas no le puedo hacer fuerza a la suya.

(Sale VALENTÍN.)

VALENTÍN
Quintilla
A llamarte el Rey me envía
aprisa.

CONDE
Contigo voy.
1600
¡Oh, Rey, y cuán leal te soy!
pues aun contra la honra mía,
como su enemigo estoy.
Quintilla
Mas ¿si ya está arrepentido?
que apenas de allí he venido
1605
y ya me vuelve a llamar:
trocado le temo hallar.
Vamos.

VALENTÍN
Sin huelgo he corrido.

(Vanse, y salen el REY DE ESCOCIA y ANULFO, en traje de pastores.)

REY
Quintilla
Ya, Anulfo, habemos llegado
adonde mi bien se encierra.
1610
Disimula en esta tierra
quién soy, que Amor me ha obligado
si lo que es ser rey lo yerra.

ANULFO
Quintilla
Rey y señor, yo haré
lo que importa, que bien sé
1615
disimular cuando importa.

REY
¡Ay, Isabela, qué corta
es mi suerte y no mi fe!
Quintilla
No puedo vivir sin verte,
ni veo sin tu presencia;
1620
mi fe aumenta [tu] inclemencia,
presente quiero perderte,
si he de perderte en ausencia.
Quintilla
Si armado te vine a dar
tal enojo y tal pesar,
1625
bien es que mude de estilo,
y que de tu espada al filo
pueda mi cuello entregar.
Quintilla
Que si presto se envainó
por ti mi espada y perdió
1630
darme esta tierra ganada.
Por una imagen pintada
Demetrio a Rodas dejó.
Quintilla
Mas dime: ¿no te parece
que en tal disimulación
1635
podré tener ocasión
de verla?

ANULFO
El tiempo la ofrece,
según nuestros trajes son.

REY
Quintilla
En este traje podré
saber de quien sólo sé
1640
que mi libertad robó;
por esto he mudado yo
de traje, aunque no de fe.

ANULFO
Quintilla
Paréceme que nos vamos
hacia palacio, que es hora.

REY
1645
Vamos, por que sepa agora
de mi Isabela, y con ramos
su puerta adorne al aurora.

 (Vanse, y sale EDUARDO.)

REY
Quintilla
Los repuestos y litera
apercebid de manera
1650
que se parta junto todo,
que es forzoso de este modo
gocen el bien que quisiera.
Quintilla
Perdona, Felipa, en quien
puse algún tiempo mi gusto.
1655
Que padezcamos no es justo,
yo con amor y desdén,
tú con celos y disgusto.
Quintilla
No soy el primero yo
que la mujer repudió,
1660
si hubo un Nerón y un Sulpicio
que lo usó sin ver indicio
de la mancha de su honor.

 (Salen el CONDE DE VANUBIO y VALENTÍN.)

CONDE
Quintilla
Con la presteza que fui
a cumplir lo que mandaste,
1665
vengo cuando me llamaste.

REY
¿Quién sino tú podrá en mí
hallar lo que siempre hallaste?
Quintilla
Pero dime: ¿has ya hablado
a Isabela?

CONDE
Ya he tratado
1670
con ella el mal que padeces.
Pintéle lo que le ofreces;
[y] persuadíla porfiado;
pero ella se está en sus trecesN
X
Nota del editor

«Sobra este verso en la quintilla.»

.
Quintilla
Y por que entiendas quién soy,
1675
te aviso que ha prometido
dejar su tierra, y cumplido
tengo, si obligado estoy,
a cumplir lo que has pedido.

REY
Quintilla
Dejarme quiere y no sabe
1680
que es fuerza que en eso acabe
con mi vida, y que ¡locura!
sigo siempre su hermosura,
que en todo el mundo no cabe.
Quintilla
Dile al conde Felisberto
1685
que ponga a Isabela presa
en la torre.

VALENTÍN
Voy apriesa.

CONDE
¡Qué mal que a servirte acierto
cuando mi desdicha empieza!

REY
Quintilla
Escúchame, que con esto
1690
quiere echarme Amor el resto,
dando a Isabela y a ti
lo que puede dar, y así
alcanzaré el fin propuesto.
Quintilla
Será Isabela mi esposa;
1695
pondré sobre su cabeza
mi corona; su belleza
será adorada por diosa;
pondré a sus pies mi grandeza.
Quintilla
No te espantes ni te alteres,
1700
que enamorado no eres,
y así te espanta mi amor.
Escucha, Conde, y señor.

CONDE
Bueno está, señor, si quieres,
Quintilla
prudente rey Eduardo.
1705
Felipa es tu esposa ahora;
ella es reina, ella es señora;
yo sólo seré el resguardo
de quien es de todo aurora.

REY
Quintilla
No es nuevo el repudiar
1710
la mujer ni desechar
compaña de tantos años,
porque a los mayores daños
menores han de estorbar.
Redondilla
Y así, tú mismo has de ser
1715
el que al Rey de Francia lleve
a Felipa.

CONDE
¿Que se atreve viuda hacer
lo que a mi gusto se debe?

REY
Quintilla
No te replique en mi gusto.
De que se la entregues gustoN
X
Nota del editor

«Este pasaje está muy alterado. Probablemente se escribiría, poco más o menos, así:CONDE. ¿Qué, se atreve[tu majestad] viuda...REY. Hacerlo que a mi gusto se debe.CONDE. No te replico: es muy justo.REY. De que se la entregues gusto,»

,
1720
que muero sin heredero.
A punto está todo.

CONDE
(¡Oh, fiero!
¡Oh, rey tirano y injusto!)
(En secreto.)
Quintilla
Señor, si con esto intentas
alcanzar en tus tormentas
1725
el puerto que has deseado,
mira no quedes burlado,
que para un rey son afrentas.
Y si quieres todavía
seguir tu intento, otro había
1730
que la lleve…

REY
Basta ya.
Isabela ha de ser mía;
Felipa contigo irá.
Quintilla
No te tardes un momento,
ni entre a verme a mi aposento
1735
Felipa. Sin verme parte.

CONDE
Señor…

REY
No cures tardate.
Haz lo que acabar intento.

(Vase el REY.)

CONDE
Quintilla
¡Oh, tirano! ¡Oh, rey cruel!
Ya aquel Fálaris te iguala;
1740
Bóreas que todo lo tala,
fuego que más quema a aquel
que más te acerca y regala.
Quintilla
No te puedo, hija, ver;
pero puedo conocer
1745
de lejos tu claridad,
que muros ni oscuridad
estorbo no le han de ser.

 (Sale VALENTÍN.)

VALENTÍN
Quintilla
No falta sino que vengas,
gran Conde, para que partas.
1750
Ropa, dineros y cartas
tienes.

CONDE
(El fin triste tengas,
pues de crueldad no te hartas.)
Quintilla
Vamos, Valentín, agora.
(Y si acaso el que te adora
1755
¡oh, hija! tu amor alcanza,
plegue a Dios que su mudanza
la veas dentro de un hora.)

 (Vanse y sale el REY DE ESCOCIA y ANULFO.)

REY
Quintilla
Yo vengaré su crueldad,
[rey] Eduardo, a mi placer.
1760
¿Presa Isabela? ¿A mujer
muestras tu ferocidad,
cobarde, cuando hay poder?

ANULFO
Quintilla
Ya al rey de Francia envió
su hija.

REY
¿Ya se partió?

ANULFO
1765
Ya está buen rato de aquí.

REY
Pésame de que partí
del traje que Amor me dio.
Quintilla
Bebiera, como hizo Ciro,
tu sangre; mas yo te juro,
1770
por el dueño que procuro
y bien por quien yo suspiro,
de ser señor de tu muro.
Quintilla
¿Sabes si es la torre aquésta
donde está Isabela puesta?

ANULFO
1775
Sí, señor.

REY
Ya te he avisado
que no vivas descuidado.

ANULFO
Tu dicha está manifiesta.

REY
Quintilla
Pues la noche nos ayuda,
lleguémonos cerca, y tanto,
1780
que pueda escuchar tu canto.

ANULFO
Aquesta noche tan muda
dará el remedio a tu llanto.

REY
Quintilla
Como dentro pueda entrar,
yo me atrevo a negociar
1785
mi vida, aunque esté enojada,
que si la quiero obligada,
también la sabré obligar.

ANULFO
Quintilla
La reja de su retrete
es aquella que promete
1790
mostrarte los rayos suyos.

REY
Canta.

ANULFO
¿Canto males tuyos?

REY
Canta un romance o motete.

ANULFO
Romance (tirada)
“Bajajá, la más hermosa
que pisa aquesta ribera,
1795
tan fiera cual pretendida
tan ingrata como bella,
escucha, si estas paredes
no te hacen más de piedra;
porque si ellas se ablandaren,
1800
puedas resistir por ellas.
Un desdichado pastor
que celos sólo sustenta,
que para ser desdichado
tenerlos basta en ausencia,
1805
quisiera, por agradarte,
no declararte sus veras;
mas como su mal no es burla,
no sabe qué cosa sea.
Quisiera no darte enojos,
1810
aunque por ello los tengas,
que, como tienes su alma,
él siente que tú los sientas.
Mas perdona si te enoja,
que ya rebotan sus penas
1815
y son tales, que ellas hablan
cuando enmudece su lengua.
Licencia sólo te pide
para amarte, que con ella
piensa vivir más ufano
1820
que señor de Troya y Grecia.
Si aquesto quieres negarle,
bien puedes, mas no aprovecha,
que estar en pena y tormento
bien puede uno sin licencia.”

(Entre tanto que canta, la CONDESA está en la reja.)

ISABELA
Redondilla
1825
¿Pastores, a tales horas
debajo de aquesta reja
con amores y con quejas?

REY
Es, señora, porque lloras.
Redondilla
Supimos que estabas presa
1830
tres pastores, y intentamos
darte el solaz que te damos
tan de noche y tan de priesa.

ISABELA
Redondilla
Agradecia os estoy
de ese cuidado.

REY
Señora,
1835
¿tu santidad presa agora?

ISABELA
Porque desdichada soy.

REY
Redondilla
Mala pascua sea con él,
pues tan mal trataros quiere.
Hideputa, ¡quién lo viere
1840
tan dispuesto y tan doncel!
Redondilla
Pero aquesa hermosura
es la ocasión de ese mal;
sois bella sin otra igual,
sois diosa, no sois criatura.
Redondilla
1845
Que os prometo que estoy
tan en extremo rendido,
que sin comer, suspendido,
viéndoos me estuviera hoy.

ISABELA
Redondilla
¿De amor sabéis?

REY
¿Luego no?
1850
Sé tanto de él, que os prometo
que hace en mí el mismo efecto
que en ese Rey que os prendió.

ISABELA
Redondilla
Apasionado vivís,
y como que eso es verdad,
1855
¿queréis mucho mi amistad?

REY
¡Qué al desgaire lo decís!
Redondilla
Estímola en tanto grado,
que, aunque burláis de mi amor,
recibo por gran favor
1860
el vivir menospreciado.
Redondilla
Que si os acordáis de darme
desdenes con que me mate,
sé que cuando no me cate
os acordaréis de amarme.

ISABELA
Redondilla
1865
Mucho gusto he recibido
de oíros.

REY
Si es vuestro gusto,
de daros placeres gusto,
pues que dároslo he podido,
Redondilla
mañana os traeré unas flores
1870
con que os podáis alegrar.

ISABELA
Andad agora [a] acostar.

REY
¿Os cansa el darme favores?

ISABELA
Redondilla
No, por cierto; mas es tarde.
Adiós, amigo.

REY
¿Ya os vais?

ISABELA
1875
Si es de día, ¿a qué aguardáis?

REY
Al amante es propio aguarde.

ISABELA
Redondilla
Esas flores me traed,
que gustaré conoceros.

 (Vase ISABELA.)

REY
También yo gustaré veros,
1880
pues es la mayor merced.—
Redondilla
En gloria, mi Anulfo, he estado.
Aquésto ha sido mi gloria;
queda ufana mi memoria,
queda mi placer colmado.
Redondilla
1885
Si sólo con escucharte
tan loco me tienes ya,
mi Isabela, ¿qué será
cuando yo pueda gozarte?
Redondilla
Pienso llevarle las flores,
1890
y, como la pueda ver,
yo me daré a conocer
y pintaré mis dolores.
Redondilla
Sacaréla de a dó está
con guerra, y reina la haré,
1895
si quiere admitir mi fe
y la suya darme ya.
Redondilla
Vamos por los ramilletes
antes que se pase el alba
y haga a Isabela la salva
1900
el sol dentro en sus retretes.

(Vanse, y salen RUGEL y dos GUARDAS.)

RUGEL
Redondilla
Mirad que no os descuidéis
con esta puerta, que importa.

GUARDA 1
De digresiones acorta,
no de comida.

RUGEL
¿Coméis?

GUARDA 2
Redondilla
1905
Los bueyes que hurtó Caco
y de Caribdes los bueyes
nos comeremos con leyes
que entre a cada credo el Baco.

RUGEL
Redondilla
Aquí os traerán de comer.
1910
No dejéis a nadie entrar.

 (Vase RUGEL.)

GUARDA 1
Procuraos, pues, descuidar.

GUARDA 2
Saca y empieza a beber.

GUARDA 1
Redondilla
¿Que quieres la bota?

GUARDA 2
Sí.

GUARDA 1
Vesla aquí; mas está enjuta.

GUARDA 2
1915
¡Oh, pese al hijo de puta!

GUARDA 1
¿Qué quieres, si lo bebí?

(Sale el REY EDUARDO.)

REY
Redondilla
¿Ha mucho que aquí os han puesto?

GUARDA 2
Señor, mil años hará.

REY
¿Mil años?

GUARDA 2
Es que no da
1920
horas el reloj ingiesto.

REY
Redondilla
Tened cuenta con la puerta,
no entre nadie por ahora.

(Entrase el REY.)

GUARDA 2
¡Oh, pobre de la señora!

GUARDA 1
Pues no se esté ella tan cierta.

GUARDA 2
Redondilla
1925
Ya el sol empieza a quemar;
entrémonos acá dentro.

GUARDA 1
El sueño será mi centro.

GUARDA 2
El mío será espulgar.

ISABELA
Soneto
Es dulce la mujer cuando es querida,
1930
amada es la mujer si es olvidada,
es tierna la mujer cuando es rogada,
es dura la mujer si es oprimida.
Humilde es la mujer cuando es pedida,
soberbia es la mujer si es desechada,
1935
sufrida es la mujer si es adorada,
es furia la mujer si está corrida.
Cobarde es la mujer mandando en ella,
terrible es la mujer cuando es amada
y es un infierno si desdén padece,
1940
y es, brevemente, la mujer aquella
que es dulce y buena con la cosa amada,
mala y amarga con la que aborrece.

(Sale el REY EDUARDO.)

REY
Quintilla
Solamente os desveláis,
mi bien, en cómo matarme,
1945
aunque no quiera enojarme
si a mi muerte espuelas dais.
Si con mi fuego os heláis,
Quintilla
con vuestro hielo me enciendo,
y es tanto que no pretendo
1950
que ya el amor satisfaga,
que aun con desdenes se paga
un alma que a vos os vendo.
Quintilla
Sé que ando bien castigado
por el tiempo en que os dejé
1955
que aunque os quiero guardar fe,
la fe me deja burlado.
Y he tal crédito cobrado
Quintilla
por ser nueva mi afición,
que si os pido compasión,
1960
que creáisme padecer,
o no me queréis creer
o creéis que burlas son.
Quintilla
No quiero que me creáis
el mal que por vos padezco,
1965
sino sólo que merezco
que mayor mal [no] me hagáis.
Que si vos os acordáis
Quintilla
de darme el mal que queréis,
sin duda alguna creeréis
1970
que no me quejo de vicio,
o que tengo por oficio
quejarme de cuanto hacéis.
Redondilla
Detente, Isabela mía;
aguarda, que eres mi esposa;
1975
no estés de mí recelosa,
que es honrada mi porfía.
Redondilla
Por fuerza no es mi intención
enojarte, mi Isabela.
¿Es posible que te hiela
1980
mi dolor y mi pasión?
Redondilla
Advierte que he desechado
por ti mi propia mujer.

ISABELA
No puedo yo padecer
tanto silencio forzado.
Redondilla
1985
¿Pensaste que me obligabas
con eso que causa ha sido
de ser más aborrecido
que antes ya de mí lo estabas?
Redondilla
Déjame si no quisieres
1990
que, viva, me despedace.

 (Vase ISABELA.)

REY
¡Oh, ingrata! ¡Que aquesto hace
ser quien soy, ser tú quien eres!
Redondilla
Reina, crimen es mi pecho,
soy Mongibelo encendido,
1995
el mismo infierno, que ha sido
para mi tormento hecho.
Redondilla
Forzárate, aunque murieras
entre mis brazos, ingrata;
pero aqueso desbarata
2000
mis esperanzas primeras.
Redondilla
No quiere fuerza el Amor,
que quiere ser muy gracioso,
y así moriré rabioso,
más que un Ayax, con furor.
Redondilla
2005
Quédate, ingrata adorada,
si acaso esperas mi muerte,
que tan trocada he de verte
cuan desdeñosa y airada.

(Vase, y salen las GUARDAS.)

GUARDA 1
Redondilla
¿Ha salido el Rey?

GUARDA 2
No sé.

GUARDA 1
2010
Muy buena cuenta has tenido.
Quizá la causa habrás sido
de que mil palos nos den.

GUARDA 2
Redondilla
¿Qué más palos ni trabajo
que hacerse un palo la bota,
2015
tener yo la ropa rota,
no tener un pan ni ajo?
Redondilla
Por el dios que hizo el sarmiento,
que vendiera por el vino
a mi padre.

GUARDA 1
Eres muy digno
2020
de su gloria y su contento.

GUARDA 2
Redondilla
Sustentarse, como el gallo,
de amores. Y ¿piensa el Rey
que corre acá aquesa ley?

 (Sale el REY DE ESCOCIA y ANULFO con las flores y una bota.)

REY
El trago ha de efectuallo;
Redondilla
2025
la bota abrirá la puerta.
¡Gente de guarda en la torre!

GUARDA 2
Ahora este mundo corre.

GUARDA 1
La Condesa no lo acierta.

GUARDA 2
Redondilla
Si le pegaran dos palos,
2030
de trabajo nos quitara
y fuera de aquí gozara
el hombre algunos regalos.

GUARDA 1
Redondilla
Más quisiera ser pastor
y comer que estar hambriento.

REY
2035
¿Queréis beber?

GUARDA 1
Muy buen tiento
para un lindo bebedor.
Redondilla
Dad acá si hay que beber,
si no son ventosidades.
Sentaos, que mis voluntades
2040
buenas contino han de ser.

(Siéntanse, y saca el REY comida.)

GUARDA 2
Redondilla
Buena gente son pastores.

GUARDA 1
Y a las derechas honrada.

ANULFO
(Tu intención será alcanzada.)

REY
(Son trazas de pretensores.)
Redondilla
2045
Tomad, comenzá a comer.

GUARDA 2
Dad acá la bota ahora.

REY
Veisla aquí.

GUARDA 1
Si ella me llora,
(Bebe.)
será para mí placer.

GUARDA 2N
X
Nota del editor

«Se ha podido comprobar que este personaje se corresponde con el GUARDA 2 y no con el GUARDA 1 como aparecía en la anterior edición. La intervención anterior le corresponde al personaje GUARDA 1 y esta, por tanto, al GUARDA 2.»

Redondilla
Poco a poco, camarada;
2050
dejad algo que bebamos.

REY
¿No coméis?

GUARDA 2
Ya comenzamos
a beber.

GUARDA 1
Buena tajada.

GUARDA 2
Redondilla
¡Oh, bien haya tal licor!

GUARDA 1
Muestra acá otra vez la bota.

GUARDA 2
2055
Toma. ¿Has de dejarle gota?

GUARDA 1
¡Par Dios, que es lindo sabor!

REY
Redondilla
(Entretenlos entre tanto
que yo negocio.)

ANULFO
(Sí haré.)

(Entrase el REY.)

GUARDA 1
¿Fue acaso por vino?

ANULFO
2060
Fue a traer un vino santo.

GUARDA 2
Redondilla
Santa sea su ventura
y la puta que lo hizo.

GUARDA 1
Cosa no me satisfizo,
si no fue la bota pura.

ANULFO
Redondilla
2065
(¡Oh, enredos de amar ingrato,
que todos sois de una suerte!)

GUARDA 1
¿Queréis jugar?

ANULFO
Como acierte,
el juego me será grato.

GUARDA 1
Redondilla
¿Traéis los naipes, compañero?

GUARDA 2
2070
Sí. Ganad para beber.

ANULFO
(Provecho me puede ser
si acaso éstos traen dinero.)

GUARDA 1
Redondilla
Entrad acá dentro, hermano,
y un buen trago gurgaremos.
2075
¡Oh, qué galera y qué remos!
¡Oh, qué monte y oh, qué llano!
Redondilla
Más ligero estoy que un ave.

ANULFO
¿Queréis que os ayude yo?

GUARDA 2
¿Estoy yo borracho?

ANULFO
No;
2080
mas ya el vino en vos no cabe.

 (Entranse, y salen ISABELA y el REY.)

ISABELA
Redondilla
Ya te conozco, Roberto,
que eres siempre un atrevido.

REY
Soy quien por ti ha padecido
por ver si a servirte acierto;
Redondilla
2085
el que gusta padecer
por amarte, aunque le olvidas,
y que gusta que le pidas
su muerte por tu placer.
Redondilla
Quien conquistará por ti
2090
al indio bárbaro y scita,
al robusto troglodita
y idólatra del Sofi.
Redondilla
Quien el vellocino de oro
para martas te traería,
2095
al ramo de oro daría
por perlas del alba el lloro,
Redondilla
las manzanas del dragón
y la fénix en ceniza.
Que a ti siempre te es ceniza
2100
tu hermosura y mi afición.
Redondilla
Y un alma también daré
a tu voluntad rendida,
un cuerpo en sombra y sin vida
y sin mudanza una fe.
Redondilla
2105
No quiero, Isabela amada,
por malos medios tenerte,
ni pienso en cosa ofenderte.
Si te sientes enojada,
Redondilla
con ejército vendré
2110
y te sacaré de aquí,
y, coronada por mí,
mi propia reina te haré.
Redondilla
No he querido por mal medio
alcanzarte. Ten piedad,
2115
que, habiendo en ti tal beldad,
no tiene mi mal remedio.
Redondilla
Deja el enojo y la ira.

ISABELA
(No puedo dejar de amarle.
Quien a esto pudo obligarle,
2120
no hace razón si se aira.)

REY
Redondilla
Mira que otra vez te digo
que por esposa y señora
te quiero.

ISABELA
Ya, Rey, te adora
un alma que está contigo.

REY
Redondilla
2125
¿Que es posible que me quieres?

ISABELA
Cumplido lo prometido.

REY
Presto lo verás cumplido,
pues toda mi gloria eres.
Redondilla
No me cortaré el cabello
2130
hasta que venga a vengarte
y hasta poder coronarte
con los rayos del sol bello.
Redondilla
Dame entre tanto una mano,
por favor.

ISABELA
Aqueso no.
2135
Basta, pues te quiero yo,
y ya mi amor está llano.
Redondilla
Hasta que el tiempo se llegue
de ser tu esposa, perdona.

REY
Tu honestidad me aficiona.

ISABELA
2140
Es justo que esto te niegue,
Redondilla
y vete a poner por obra
lo que importa.

REY
Parto al punto,
que ya contra el mundo junto
tengo valor que me sobra.
Redondilla
2145
Quisiera siempre mirarte,
aunque siempre en mí te miro;
mas por gozarte suspiro,
y así es forzoso el dejarte.

ISABELA
Redondilla
Vete con Dios.

REY
Queda adiós.
2150
¿Que me quieres?

ISABELA
Más que a mí.

REY
¿Que has de ser mi esposa?

ISABELA
Sí.
Un alma servirá a dos.


Jornada III

 (Salen el GRAN TURCO y SOLIMÁN.)

TURCO
Terceto
Mereces, Solimán, que mi corona
descanse en tu cabeza.

SOLIMÁN
Tus razones,
2155
gran señor, acompañan tu persona.
Terceto
Vuelan por todo el mundo tus blasones,
y sólo con ser tuyos han podido
victoriosos salir tus escuadrones.
Terceto
Del uno al otro Polo eres temido,
2160
y así sólo, por ser sus capitanes,
han alcanzado el triunfo conseguido.
Terceto
Los húngaros soberbios y alemanes
se han rendido a los filos de mi espada,
casi estimando de que tú los ganes.
Terceto
2165
Quemé en el ancho mar su grande Armada,
enarbolé tus lunas por el viento,
que ha de ser de ti el agua sujetada.

TURCO
Terceto
Tuyo es, gran Solimán, el vencimiento;
pide mercedes, que por Alá juro
2170
de conceder tu gusto y pensamiento.

SOLIMÁN
Terceto
Beso tus pies, a quien el sol procuro.

TURCO
Pide sin miedo lo que más quisieres,
que ser más que Alejandro te aseguro.

SOLIMÁN
Terceto
Sólo pido la prenda que más quieres,
2175
en quien tus ojos de contino has puesto,
y cuyo padre, gran señor, tú eres.

TURCO
Terceto
Ya te he entendido. Basta lo repuesto.—
Ameto, llama a Fátima.— Has pedido
 (Vase AMETO.)
lo que he querido darte antes de aquesto.
Terceto
2180
Hasla mejor que nadie merecido,
porque con darte a Fátima te he dado
el alma que en mi Fátima ha vivido.

SOLIMÁN
Terceto
Beso tus pies mil veces.

TURCO
Obligado
me tienes. Alza.

(Sale FÁTIMA.)

FÁTIMA
Como fui llamada,
2185
vengo, padre y señor, a tu mandado.

TURCO
Terceto
Dame esos bellos brazos, prenda amada,
en quien quiso cifrar naturaleza
las bellezas de que ella es adornada.
Terceto
No hay luna sino tú, que esa belleza
2190
es nuestra luna más hermosa y bella
que la que al primer cielo da nobleza.

FÁTIMA
Terceto
Basta, señor, que ya tendré querella
de que me alabes tanto. Dime ahora
tu voluntad, que es justo obedecella.

TURCO
Terceto
2195
Escucha, pues, que ese temor no ignora
la voluntad que siempre te he guardado
para buscar tu bien y tu mejora.
Terceto
Bien ves mi grande y extendido Estado,
que envidiara en su tiempo el Macedonio
2200
y el ínclito Romano respetado.
Terceto
En mis riquezas calla Marco Antonio;
Jerjes calla en mi ejército famoso,
y con su valor calla el valor jonio.
Terceto
Sola tú el heredero eres forzoso,
2205
que, porque el alma no se repartiese,
sola te me dio Alá, yo fui dichoso.
Terceto
Injusto fuera, pues, que se perdiese
en ti mi sangre y que perpetuamente
heredero legítimo no hubiese.
Terceto
2210
Razón es que nos quede descendiente,
y así es justo que tomes propio estado
a solo tu valor perteneciente.
Terceto
Esposo te he escogido, que ha alcanzado,
por su sangre, poder y valentía,
2215
ser tu marido y ser de ti adorado.
Terceto
Solimán [es] tu esposo, hija mía;
dale luego la mano.

SOLIMÁN
¿Que he podido
ver con mis ojos tan glorioso día?

TURCO
Terceto
¿En qué dudas? ¿Qué haces? ¿Qué has sentido?
2220
¿No haces lo que digo? ¿Qué enmudeces?
¿Qué haces? Tanta crueldad no he merecido.

FÁTIMA
Terceto
Si esposo, como dices, ya me ofreces,
bien sabes que es razón y que es justicia
considerar las cosas muchas veces.
Terceto
2225
Si no te obedeciere, no es malicia,
razón es que me mire en lo que pides,
y querer lo contrario es injusticia.
Terceto
Si cosa tan perfecta tú me impides
que no la considere, es porque sea
2230
hija de Danao en la crueldad y ardides.
Terceto
Hacer tu gusto el mío lo desea;
plazo pido de un día solamente,
y si aquesto es malicia no te crea.

TURCO
Terceto
Tú has de hacer mi gusto, y si al presente
2235
no quieres responder, de hoy a mañana
te determina.

FÁTIMA
Soy siempre obediente.
Terceto
Voime, con tu licencia.

TURCO
Esa te es llana.

FÁTIMA
Alá te guarde.

(Vase FÁTIMA.)

SOLIMÁN
¡Oh, fiera más temida
que el cocodrilo egipcio; tigre hircana!

TURCO
Terceto
2240
¿De qué estás disgustado, que debida
fuese su petición?

SOLIMÁN
Soy propio amante,
y me es un siglo un hora concedida.

TURCO
Terceto
Segura está mi hija; no te espante
el mirarla dudosa, que es muy justo
2245
que la honesta doncella esté constante.
Terceto
Y aunque tuviese de ello muy buen gusto
en público no quiso descubrillo,
antes mostró su honestidad disgusto.
Terceto
Ella ha de ser tu esposa, y si a impedillo
2250
Mahoma decendiera de su cielo,
me opusiera a su ejército y caudillo.
Terceto
Fátima es tu mujer, pierde el recelo,
que ¡por Mahoma! que la despedace
si no otorga mi gusto y justo celo.
Terceto
2255
Y si por fuerza al casamiento entrase,
no te dé pena, que halagos pueden
hacer a veces lo que el Amor [no] hace.

 (Vase el GRAN TURCO.)

SOLIMÁN
Endecasílabos sueltos (tirada)
El libre pajarillo se cautiva
y en la jaula se viene a hacer afable;
2260
dómase el animal más indomable,
y hácese que humilde y manso viva.
Con gobernar la nao al puerto arriba
por el furioso mar inexorable,
y el hielo y sol, con la costumbre estable,
2265
sucede que con gusto se reciba.
Tanto la industria y la costumbre puede,
si no es en la mujer, que si es forzada,
se puede de su amor tener recelo.
No se domeña si ella no concede,
2270
que es más furiosa, amando disgustada,
que el pájaro, animal, mar, sol y hielo.

(Vase SOLIMÁN, y sale el CONDE GUILLERMO.)

CONDE
¡Oh, larga ausencia, para mí castigo,
pues guardar quise vergonzosa vida
y no morir con honra por mi patria!
2275
Fuera mi fin como se esperó siempre,
pues no es debida hasta el fin la gloria,
y cuanta gloria fuera bien lo dice
Cicerón, de quien son estas palabras:
“Para patria y sin patria, mors preclaras.”
2280
De modo que el morir dentro en la patria
en su defensa y libertad es gloria.
Y en otro lugar dice dulcemente:
“¡Oh, fortunata mors que natura et vita
pro patria potisima ne est bendita!”
2285
Y esto es lo que sentía el Eneas
cuando en la tempestad que causó Juno
venturosos llamó a los que murieron
ante los muros de esta insigne Troya.
Porque vivir vencido es vituperio,
2290
y así aquel Michael, que fue en Bizancio
emperador famoso, ya vencido
de los scitas quedó tan vergonzoso,
que de su voluntad dejó el Imperio.
Y cuando venció César a Pompeyo,
2295
a los que honor y honra les hacían
mandaba que al gran César las hiciesen.
Oscurecido queda el honor mío
y castigada está mi cobardía
sólo en vivir ausente de Isabela,
2300
que es mujer y hermosa, y no hay Ulises
que tenga otra Penélope constante.
La más soberbia torre combatida
algunos sentimientos hacer debe,
pues de la pretensión de mi Isabela
2305
¿quién dudará, si todos apetecen
la hermosura? Y como Platón dijo,
entre bienes humanos, el segundo;
y de Ovidio, es llamada don divino;
y Aristóteles dice juntamente
2310
que es carta de favor. Y así, del modo
que en Caín puso Dios señales tales
con que fuese de todos mal querido,
así algunos les dio don de hermosura
por que fuesen queridos y adorados.
2315
Y fue tan estimada la hermosura,
que los lindos de Oriente en la Catea
hacían siempre rey al más hermoso.
¡Ah, Isabela! ¿Quién tendrá esperanza
de volverte a tener como te tuve?
2320
Si son los ojos al amor entrada,
burla es creer tu fe. Fátima es bella;
adoraréla, pues me adora y quiere,
porque el perseverar es poderoso
hacer muy querido al que es odioso.

(Sale FÁTIMA.)

FÁTIMA
Redondilla
2325
¡Oh, mi Conde, en quien he puesto
tan de veras mi afición,
que ni ya miro a razón
ni miro a lo que es honesto!
Redondilla
Pensando ahora estarás
2330
en Isabela.

CONDE
De modo
que aborrecimiento es todo
cuanto fue amor y algo más.
Redondilla
Yo sé que ella me ha ofendido,
y como está mi venganza
2335
tan lejos a su mudanza,
es justo ponerle olvido.

FÁTIMA
Redondilla
¿Qué me darás y haré
que dejes la prisión ya?

CONDE
Si el alma cautiva está,
2340
bien es que el cuerpo lo esté.

FÁTIMA
Redondilla
¿Que el alma tienes cautiva?

CONDE
De ti.

FÁTIMA
¿Burlas?

CONDE
Veras son.

FÁTIMA
¿Que me quieres?

CONDE
Mi afición
es fuerza que más reviva.
Redondilla
2345
No te merezco, señora;
pero si cristiana fueras
y con desdén no me oyeras,
fueras mi reina y señora.

FÁTIMA
Redondilla
Ya te he entendido, ya sé
2350
lo que me quieres decir,
y escucha: si has de cumplir
lo que prometes…

CONDE
Lo haré.

FÁTIMA
Redondilla
Mi padre casarme quiere
con Solimán, y el amor
2355
gusto quiere, no rigor,
sólo con gusto se adquiere.
Redondilla
Pedíle de plazo un día
para darle la respuesta;
pero ella será más presta
2360
con tu partida y la mía.
Redondilla
En una nave extranjera
esta noche partiremos.

CONDE
¿Qué me dices?

FÁTIMA
Lo que haremos.

CONDE
Dame esas manos siquiera.

FÁTIMA
Redondilla
2365
Por favor te las daré;
pero advierte que primero,
como noble caballero,
me has de prometer con fe
Redondilla
de no ofender a mi honor
2370
hasta que estemos casados.

CONDE
Mire tus ojos airados
con enojo y desamor,
Redondilla
antes que pueda gozarte
me olvides y en otro adores
2375
y ante mí los ojos llores
de quien quisiere enojarte.
Redondilla
No merezca ver el día
en que te nombres mi esposa,
antes, siempre desdeñosa,
2380
no muriendo la fe mía,
Redondilla
piérdase con larga ausencia,
como a Isabela he perdido,
y deje el ser tu marido
por castigo y inclemencia.
Redondilla
2385
No pueda ver acabado
lo que conseguir pretendes,
y aunque dices que me entiendes,
me quede de ti burlado.
Redondilla
Ante mis ojos te mire
2390
adorar en mi enemigo,
te pueda llevar consigo
porque yo en ausencia espire,
Redondilla
y plega…

FÁTIMA
No digas más,
que ya te tengo creído.

CONDE
2395
Tu honor no será ofendido;
de mí segura estarás.
Redondilla
Desde ahora he repudiado
y repudiaré a Isabela.

FÁTIMA
Mira, pues, que el tiempo vuela
2400
y la noche se ha llegado,
Redondilla
y sólo a decirte aquesto
he venido.

CONDE
Do mandares
estaré.

FÁTIMA
Do los dos mares
se juntan.

CONDE
Yo iré muy presto.

FÁTIMA
Redondilla
2405
Aguarda que haga escuro
porque vayas encubierto
y porque no haya en el puerto
gente y en la puerta o muro.
Redondilla
En traje de turco irás,
2410
como importa. Ven conmigo,
te vestirás.

CONDE
Yo te sigo,
tu gusto haciendo y no más.

FÁTIMA
Redondilla
¿Me quieres?

CONDE
Me hallo en ti.

FÁTIMA
¿Hasme de olvidar?

CONDE
Muriendo.

FÁTIMA
2415
¿En vida no?

CONDE
Ni aun durmiendo,
que en sueños te miro en mí.

(Vase, y salen el CONDE DE VANUBIO e ISABELA.)

CONDE
Redondilla
Viene cerca el Escocés
a cumplir lo prometido,
y porque en bien haya sido,
2420
fue mi consejo al revés.
Redondilla
Al Rey dije que lo amabas
y que yo te llevaría,
porque con tu compañía
el fin de la guerra acabas.
Redondilla
2425
Él no ha de salir por ti
y ha de perder la victoria,
dale esta pequeña gloria
por la mucha que hay en mí.
Redondilla
Aquí conviene que quieras
2430
al que hasta aquí no has querido.

ISABELA
¿Y no estarás ofendido?

CONDE
Si yo de algo me ofendiera…

ISABELA
Redondilla
Pues ¿no dices que lo quiera?

CONDE
Digo que finjas querello.

ISABELA
2435
¿Quién podía forzarme a ello?

CONDE
La ventura que te espera.
Redondilla
Tú has de fingir adoralle,
aunque no de todo punto.

ISABELA
Pues ¿cómo podía andar junto
2440
aborrecelle y amalle?
Redondilla
Que lo que en el pecho vive
muy mal se podrá encubrir.

CONDE
Fuerza es ahora cumplir
lo que el desamor prohibe,
Redondilla
2445
que el Escocés estará
hoy aquí, y es de manera,
que sin resistir siquiera
cualquier lugar se le da,
Redondilla
porque están tan enfadados
2450
de Eduardo, que con gusto
lo dejan por rey injusto
y están a otro sujetados.
Redondilla
Voime, que el Rey viene. Advierte
lo que te he dicho, que importa.

ISABELA
2455
De digresiones acorta.
Sí haré, pues es su muerte.

(Vase el CONDE, y sale el REY EDUARDO.)

REY
Redondilla
Como vi volverse en cielo
el palacio, conocí
que estabais, mi bien, aquí,
2460
que con vos cielo es el suelo.

ISABELA
Redondilla
Supuesto que ya yo os quiero,
lisonjas son demasías.

REY
Son de casi de las mías
imagen.

ISABELA
Sois lisonjero.

REY
Redondilla
2465
Estoy tal, que ya no siento
los tormentos que he pasado.
Todo mi mal se ha olvidado
con este placer violento,
Redondilla
cual suelen los navegantes
2470
que dulce puerto han cogido,
que luego ponen olvido
en lo que pasaron antes.

ISABELA
Redondilla
Yo no, porque estoy confusa
de lo que os fui desdeñosa.

REY
2475
Por eso sois más preciosa.
Vuestro honor es buena excusa.
Redondilla
Lo que más se ha deseado
se estima más de contino;
luego vuestro amor es digno
2480
de ser ya más estimado.

ISABELA
Redondilla
En algo estoy consolada.

REY
Ahora estoy yo penoso.

ISABELA
¿Y es?

REY
Porque pedir no oso
un favor.

ISABELA
¿Esto [no] es nada?

REY
Redondilla
2485
Es mucho; pero quisiera
una mano de las dos.

ISABELA
Esa se os negará a vos
hasta que el tiempo lo quiera.

REY
Redondilla
Mi esposa seréis.

ISABELA
Entonces
2490
os la daré muy de grado.

REY
Todavía os han quedado
en lugar de entrañas bronces.
Redondilla
Por veros sólo no he ido
contra el Escocés; mirad
2495
si estimo vuestra beldad
y si es vuestro amor debido.

(Sale ENRIQUE.)

ENRIQUE
Redondilla
¡Apriesa, señor, apriesa!
¡Favor, que en Londres ha entrado
el Escocés arriscado
2500
con su victoria empresa!
Redondilla
Sal, señor, que tus lugares
se han rendido sin batalla,
y el Francés por empezalla
te cerca por tierra y mares.
Redondilla
2505
Sal, y verás el denuedo
con que el Escocés asoma.
Sal, señor; las armas toma,
que tienen los tuyos miedo.

REY
Redondilla
¿Ya teméis, gente cobarde?
2510
¿No tengo quien me defienda?

ENRIQUE
No hay, señor, ya quien pretenda
defenderte ni que aguarde.

REY
Redondilla
¿No está el duque Felixberto
en mi lugar? Vete afuera.

ENRIQUE
2515
¡Señor!

REY
¿Aguardas que quiera
matarte?

ENRIQUE
Tu fin es cierto.

(Vase ENRIQUE.)

REY
Redondilla
Teniendo yo en mi favor
tales ojos, nada temo.

ISABELA
Mostráis con extraño extremo
2520
que me tenéis grande amor.

REY
Redondilla
Esme forzoso el mostrarte
lo que siento en gozo y pena.

 (Sale RUGEL.)

RUGEL
La enemiga trompa suena
y se muestra adverso Marte.
Redondilla
2525
Gran Eduardo, si tienes
esperanza de gozarte,
contra tu enemigo parte,
que te despoja tus bienes.
Redondilla
Sal, y verás la grandeza
2530
del ejército enemigo,
que, aunque furioso, atestigo
no pintarte su fiereza.
Redondilla
Sal, y verás las banderas
tremolando por el viento,
2535
y al Escocés que su intento
lo va siguiendo de veras.
Redondilla
Sal, y verás que los tuyos
te llaman con recias voces
y a los contrarios feroces
2540
verás animar a los suyos.
Redondilla
Sal, y verás que tu tierra
no te promete victoria,
y verás la ufana gloria
con que te comienzan guerra.
Redondilla
2545
Sal, corre a Londres siquiera,
y anima toda tu gente.
Mira al peligro presente
antes que el remedio muera.

REY
Redondilla
¿No tengo fuertes soldados
2550
que me puedan dar victoria?

RUGEL
Tú perderás esa gloria,
si no son de ti animados.

REY
Redondilla
Anda, no me digas más,
que me tienes enfadado.

RUGEL
2555
Vuelve, señor, por tu Estado.

REY
Para eso tú bastarás.

RUGEL
Redondilla
Mira tu gran perdición,
que a que le siga le obligas.

REY
Conde, cosa no me digas,
2560
ni me alegues más razón.

RUGEL
Redondilla
Señor, mira que te engaña
el gran ocio que en ti vive.

REY
Por que de vida te prive,
acrecientas más mi saña.
Redondilla
2565
No me vuelvas a hablar,
que te costará la vida.

(Sale EDMUNDO.)

EDMUNDO
Tu tierra veo perdida
si ocioso piensas estar.
Redondilla
Sal, y verás que te obliga,
2570
de Roberto el brazo odioso,
a que no estés más ocioso
contra su furia enemiga.
Redondilla
Sal, y verás cómo cubren
tu tierra sus escuadrones,
2575
y, siguiendo sus pendones,
ya las espadas descubren.
Redondilla
Sal, y verás que tu gente
temerosa se recoge
antes que el contrario arroje
2580
las flechas que pone enfrente.
Redondilla
Sal, y verás cómo ufanosN
X
Nota del editor

«Le falta un verso a la redondilla.»

van entrando la ciudad,
con que ejercitan sus manos.
Redondilla
Sal, y verás que te ofrecen
2585
las fuerzas que gozan ellos
de tus vasallos los cuellos,
que temerosos parecen.

REY
Redondilla
¿Venís ambos de concierto
a quitarme mi reposo?
2590
¿Pensáis que si estoy ocioso
me habéis de hallar ya muerto?
Redondilla
Andad, dejadme los dos,
que bien defendéis mi tierra,
y no me contéis más guerra,
2595
sino deos victoria Dios.

EDMUNDO
Redondilla
Ten de los tuyos piedad,
que te demandan favor.

REY
Harta guerra me da Amor,
viniendo con más crueldad.

EDMUNDO
Redondilla
2600
Plega a Dios, señor, que puedas
cuando quieras defenderte.

RUGEL
Y que a tu contraria suerte
manos y armas no concedas.

(Vanse RUGEL y EDMUNDO.)

REY
Redondilla
Si me dan guerra esos ojos,
2605
¿para qué quiero más guerra
aunque de toda mi tierra
contemple los campos rojos?
Redondilla
Sin vos no tengo ventura
y sin vuestra luz no veo:
2610
sois todo el bien que deseo
y tema de mi locura.
Redondilla
Penar por vos es mi bien,
si no es penando no vivo,
con penar gloria recibo
2615
y con el veros también.
Redondilla
Cuando estoy sin mí estoy cuerdo
y es señal que estoy en vos,
y el estar juntos los dos
es el bien por quien me pierdo.

ISABELA
Redondilla
2620
Bien lo habéis estudiado,
pues tan bien lo platicáis.

REY
Todo lengua me tornáis
viendo ese cielo estrellado,
Redondilla
y es de modo que, aunque callo,
2625
de vos habla todo en mí.

ISABELA
Bien lo encarecéis así.

REY
Aún no digo lo que hallo.

(Dicen dentro.)

DENTRO
Redondilla
¡Viva nuestro rey Roberto!

REY
¡Escucha! ¿Qué es esto?

DENTRO
¡Viva!

REY
2630
Esta voz es quien me priva
de mí. Mi desastre es cierto.
Redondilla
¡Oh, afeminados vasallos!
prendido os habéis, cobardes,
los escoceses alardes
2635
os vencieron sin matallos.

ISABELA
Verso suelto
(Ya se llega mi ventura.)

 (Dicen dentro.)

DENTRO
Redondilla
¡Huye, Rey! —¡Teneos afuera!

REY
¡Perdido estoy!

DENTRO
Perderéis
las vidas.

OTRA VOZ
También daréis
2640
las vuestras.

REY
Salir quisiera.

ISABELA
Redondilla
¡Señor, huye, que tu vida
corre peligro!

REY
¿Es posible?

(Salen RUGEL y EDMUNDO haciendo rostro a otros tres o cuatro ESCOCESES, y páranse peleando en la puerta por no dejarlos entrar.)

RUGEL
¡Teneos, villanos!

REY
¡Terrible
es mi suerte!

ISABELA
Ve en huída.

EDMUNDO
Redondilla
2645
Huye, Rey, mientras hacemos
resistencia por salvarte.

REY
Por fuerza habré de dejarte.

 (Huye el REY.)

ESCOCÉS
¿No os rendís?

RUGEL
Morir tenemos,
Redondilla
si acaso salís con vida
2650
de nuestras manos.

(Salen peleando.)

ESCOCÉS
Agora
te lo diremos.

EDMUNDO
No es hora
de que la veáis perdida.

ESCOCÉS
Redondilla
Pues ¿para qué os retiráis,
cobardes?

RUGEL
La cobardía
2655
no es nuestra.

(Entranse peleando.)

ISABELA
Aqueste es el día
en que bien me he de vengarN
X
Nota del editor

«Vengar no rima con retiráis.»

.

(Salen el REY DE ESCOCIA y ANULFO.)

REY
Redondilla
¿Qué, en fin, se escapó Eduardo?

ANULFO
De huir tuvo lugar.

REY
No me he podido vengar.
2660
En rabia y enojo ardo.
Redondilla
Fueras, como Bayaceto
el poyo para mis pies,
y cual pájaro después
cantara y tu buen efecto.

ANULFO
Redondilla
2665
Buena presa hemos hallado.

REY
¡Oh, mi Isabela, por quien
he alcanzado el mayor bien
que en mi vida he deseado!
Redondilla
Bastante escudo le fuistes
2670
a Eduardo.

ISABELA
Antes le he sido
su cuchillo.

REY
Ya he sabido
lo que por vos se ha ordenadoN
X
Nota del editor

«Tampoco riman ordenado y fuistes.»

.
Redondilla
No os pedí los pies primero,
como súbdito y vasallo,
2675
porque por mi cuenta hallo
que me negáis cuanto quiero,
Redondilla
y así os demando perdón
si no usé de cortesía.

ISABELA
Ya, señor, es demasía
2680
darme tal satisfacción.
Redondilla
La vuestra es mi voluntad,
vuestro gusto será el mío,
sois dueño de mi albedrío
y rey de mi libertad.

REY
Redondilla
2685
Cobré tal atrevimiento
viendo que por vos volvía,
que a un mundo en poco tenía
y en mucho [a] mi pensamiento.
Redondilla
Como a Troya quemó el Griego
2690
a Londres quemara yo;
mas vuestro fuego estorbó
que no se pegase fuego.
Redondilla
Vos mi corazón regís
para lo que vos queréis,
2695
cual eco, si hablado habéis,
repite lo que decís.
Redondilla
Dadme esas manos, diré
mi ventura, si las veo;
seré mi gitano, y creo
2700
que todo lo acertaré.

ISABELA
Redondilla
Reportaos un poco, que ellas
son vuestras.

REY
Dudoso estoy
si sois mía y vuestro soy.
¿Aún no puedo merecellas?

ISABELA
Redondilla
2705
Vuestra soy, no hay que temer,
que con el traje lo muestro.

REY
No sé más, el desdén vuestro
sin alma me quiere ver.

ISABELA
Redondilla
Hasta que pueda llamarme
2710
vuestra esposa, perdonad.

REY
Ese honor y esa crueldad
pueden más enamorarme;
Redondilla
porque la que sabe amar,
de presto está sospechosa,
2715
de que en estando quejosa
de presto sabrá olvidar.
Redondilla
Antes, pues, de conseguir
mi fin, quiero reina haceros,
después mi esposa, y teneros
2720
por dueño que he de servir.
Redondilla
No quiero nombrarme yo
rey primero, que es injusto;
serlo vos primero es justo,
yo serlo primero no.
Redondilla
2725
Derechamente ha de ser
vuestro este reino, no mío,
que vuestro extraño desvío
puede tanto merecer.

ISABELA
Redondilla
Dadme vuestros pies.

REY
Si ha sido
2730
porque os alce, ya he tocado
las manos que he deseado.

ISABELA
Habéis con todo salido.

REY
Redondilla
No tengo más sufrimiento.
Vamos afuera, mi bien,
2735
porque todos los que os ven
reciben igual contento.
Redondilla
En público quiero daros
la corona.

ISABELA
Yo obedezco.

REY
Es poco el don que os ofrezco;
2740
el mundo quisiera daros.
Redondilla
Vamos, Isabela hermosa,
que me es un siglo un momento.
Salid.

ISABELA
Eso no consiento.

REY
Yo obedezco.

ISABELA
Es justa cosa.

 (Vanse y salen el CONDE GUILLERMO y FÁTIMA en trajes de turcos.)

CONDE
Redondilla
2745
Aquestas son las murallas
de Londres, Fátima hermosa.
¡Oh, fortuna rigurosa,
en todo disgusto hallas!

FÁTIMA
Redondilla
Cuando entendí que vivieras
2750
alegre, triste te hallo.

CONDE
Soy, Fátima, leal vasallo;
servile al Rey muy de veras;
Redondilla
por adonde hemos pasado
hallo su Estado perdido.
2755
De Roberto el apellido
suena en todos respetado.
Redondilla
Todos a una voz repiten
que su desastre es muy justo,
y al fin, ¿quieres que mi gusto
2760
tantas cosas no lo quiten?

FÁTIMA
Redondilla
No lloren aquesos ojos
si no quieres anegarme.
No quieras más engañarme,
que ya miro tus antojos.

CONDE
Redondilla
2765
Máteme el cielo sin ver
el fin que tanto he querido,
y el Escocés fementido
me sujete a su poder.
Redondilla
No pueda vengar la afrenta
2770
de mi Rey, pues le pretendo,
y el fuego en que yo me enciendo
tu alivio y favor no sienta
Redondilla
si ha sido mi amor fingido,
si te he querido engañar,
2775
y si ha venido a quedar
mi amor menos del que ha sido,
Redondilla
salgan tus soles y quiten
la oscuridad de mis ojos,
por ti es justo que se eviteN
X
Nota del editor

«Le falta un verso a la redondilla.»

.

(Quédanse hablando en secreto, y sale el REY EDUARDO.)

REY
Silva (tirada)
2780
No sé si voy seguro,
que el miedo me acompaña.
¿Adónde voy perdido y afrentado?
¿Cómo te dejo, muro,
con impiedad extraña,
2785
y no te libro o muero bien vengado?

CONDE
Si no estoy engañado,
mi Rey es el que veo.

REY
Agora he conocido
que al que ya está caído
2790
le hacen sólo torpe en su deseo,
pues aun un rey, si es pobre,
no cobra amigos porque males cobre.
No es desastre primero
por la mujer venido.
2795
¡Oh, Amor, principio a males inhumanos!
Pues por amor grosero
tinto en sangre se vido
el campo entre Focenses y Tebanos;
vinieron a las manos
2800
los Fenices y Argivos,
y en Colcos, por Medea,
hubo mortal pelea;
por Elena entre Troicos y entre Argivos.
Y la guerra primera
2805
que hubo Roma por mujeres era.
Por su Lucrecia echaron
a los romanos reyes;
por Virginia acabó el decenvirato,
y los moros gozaron,
2810
con fueros y con leyes,
a España por la Cava. ¡Amor ingrato!
¿No vide yo tu trato?
Ya tengo mi castigo,
pues voy por ti huyendo.
2815
¿Adónde iré, que entiendo
que ha de estar dondequiera mi enemigo?
Y el miedo, con mi sombra,
dondequiera que voy allí me asombra.

(Llégase el CONDE.)

CONDE
Aquí tienes al lado,
2820
y a tus pies puesto agora,
el que en tu gran desdicha será amigo.

REY
¿Quién eres?

CONDE
Demudado
vendré.

REY
Ya no se ignora,
si no eres sombra.

CONDE
Vivo estoy contigo.

REY
2825
Ya a recobrar me obligo
lo que perdido tengo.
Dame, Conde, tus brazos,
veré con estos lazos
si eres sombra. (La duda no detengo;
2830
de dolor está mudo.)
¡Oh, amparo de mi reino! ¡Oh, fuerte escudo!

CONDE
Ya sé que habrás sabido
que yo, Rey, era muerto.
Vivo estoy, gran señor; ten esperanza,
2835
que te he de ver subido
en tu trono.

REY
Bien cierto
tengo el ver de mi suerte la mudanza.

CONDE
No hagas más tardanza.
Vístete, porque importa,
2840
este vestido mío,
que de otro nada fío,
que te ha de dar la Parca vida corta.

REY
Bien dices, que imagino
que llevaré seguro mi camino.

(Vanse desnudando y trocando ropa.)

CONDE
2845
Cuando estés más seguro,
te contaré despacio
mi suceso y fortuna variable.
Auséntate del muro,
deja corte y palacio,
2850
que agora corre tu desdicha estable.

REY
¡Oh, Conde, favorable
en las dichas mías!
Entiendo que, aunque muerto,
fuera tu favor cierto.

CONDE
2855
Sin engañarte de mi amor confías,
que si Londres ardiera,
como Eneas en salvo te pusiera.
Allí dejé un caballo
atado en una encina.
2860
Sube, señor, en él, y parte al punto.

REY
Consejo es de vasallo
que mi bien determina.
Yo voy, pues, que peligro ya barrunto.
Dónde iré no pregunto,
2865
que a Salisberia guío.
Adiós, gran Conde.

CONDE
Parte
con Dios, que el fiero Marte
presto será por ti, príncipe mío,
que si cordura fuera,
2870
yo solo te vengara y rey te hiciera.
 (Vase el REY.)
Perdona, reina mía, si he dejado
mucho los ojos tuyos,
que obliga un rey que miren por los suyos.

FÁTIMA
A compasión me ha movido
2875
tu rey.

CONDE
Mediante tu ayuda,
mi espada vengar no duda
el agravio recibido.
Entremos en la ciudad,
que oigo alboroto de gente;
2880
daréis, con estar presente,
luz a todo y claridad.

(Van andando de una parte a otra.)

FÁTIMA
Redondilla
No seáis más lisonjero,
que admito mayor llaneza.

CONDE
De vuestra grande belleza
2885
todo será verdadero.
Redondilla
Esta es la Plaza Real.
¿Qué os parece?

FÁTIMA
Que es muy buena.

CONDE
Gran tropel de gente suena.
Tomemos este portal.
Redondilla
2890
Roberto viene; quisiera
ejecutar yo mi ira.

(Salen dos ALABARDEROS, y van saliendo ANULFO, LOTARIO y RODELICO, y el REY ROBERTO y ISABELA.)

ALABARDEROS
¡Aparta! ¡Afuera!

CONDE
Me admira
la rueda varia y ligera.

REY
Quintilla
Sentaos, señora.

ISABELA
Después.
2895
Siéntese tu majestad.

REY
Con más amor me tratad.

ISABELA
Lo que debo hago.

REY
Es,
más que amor, riguridad.
Quintilla
Tratadme como quien soy.

ISABELA
2900
Delante de vos estoy
como quien debe serviros.

REY
Sentaos.

ISABELA
No he de resistiros.

REY
Yo a vos la obediencia doy.

CONDE
Quintilla
(¿No es Isabela, o me engaño?
2905
¿Estoy durmiendo, o la veo?
Que esta es Isabela creo.)

REY
Ya más tardanza me es daño
y desespera el deseo.
Quintilla
Aquí quiero coronaros;
2910
por mi mano quiero daros
lo que os es debido a vos,
porque en uno de los dos
no haya que pueda humillaros.
(Corónala.)
Quintilla
Recibid esta corona,
2915
que, puesta en vuestra cabeza,
os da de reina la alteza;
pero si ella a vos corona,
vos a ella le dais belleza.
Quintilla
El cetro tomad, por que
2920
rectitud, justicia y fe
debéis contino guardar.
En piedad no oso hablar,
porque vuestro gusto sé.—
Quintilla
Mostrad agora el Misal
2925
por que haga el juramento
como es costumbre y asiento.

CONDE
(¿Quién tuvo confusión tal?
A mí mismo no me siento.)

REY
Quintilla
La mano, su majestad,
2930
ponga en él, y con verdad
prometa de defender
su reino.

ISABELA
Le juro ser
defensa y seguridad.

REY
Quintilla
¿También jura de guardar
2935
ley y justicia?

ISABELA
Sí juro;
y, con el corazón puro,
la ley de Dios ensalzar
y de sus templos al muro.

REY
Quintilla
¡La reina Isabela viva!

TODOS
2940
¡Viva la reina Isabela!

CONDE
(¡Reina Isabela! Se hiela
mi sangre.)

REY
¿Sois más esquiva?

ISABELA
Mi amor por vos se desvela.

REY
Quintilla
Agora, pues, que ya estáis
2945
hecha mi reina, si dais
licencia os daré la mano.

ISABELA
Todo agora os está llano
para que deis y pidáis.

REY
Quintilla
Dadme la mano de esposa,
2950
que yo de esposo os la doy.

(Vanse a dar las manos, y llega el CONDE.)

CONDE
Tente, Rey, que vivo estoy.
Tente, Isabela alevosa,
que yo tu marido soy.
Quintilla
Por verte reina has querido
2955
recibir otra marido
sin saber si el tuyo es muerto.
Mujer, en fin, pues es cierto
que por subir has caído.

REY
Quintilla
¡Matarlo!

ISABELA
¡Matadme a mí!

REY
2960
Sentaos.

CONDE
Quien llegaré aquí,
aquí perderá la vida.

ISABELA
Mi esposo, no está ofendida
tu honra.

REY
¿Qué oigo de ti?

 (Llega FÁTIMA.)

FÁTIMA
Romance (tirada)
Reyes, que estáis obligados
2965
a guardar justicia y leyes,
escuchad a una mujer,
pues que por ley se le debe.
Yo soy de Amurates hija,
aunque desdichada siempre,
2970
que a quien nace sin ventura
no aprovecha honra ni bienes.
No supe amar en mi vida
sino una vez, y ésta puede
servirme a mí de castigo
2975
y a otras escarmiento serle.
Amé a quien supo engañarme,
a un Conde, que está presente,
que supo esconder engaños
y quiere ya que se muestren.
2980
Dejé por él de casarme
y mi Estado por tenerle,
no entiendo que pudiera
usar conmigo dobleces.
Prometió de ser mi esposo,
2985
su esposa prometí serle;
él hizo letras en agua,
yo en mi pecho, donde crecen.
Dejé mi tierra, partíme,
llegamos aquí, do quiere
2990
olvidarme, pues le adoro,
querer a quien le aborrece.
Si acaso tenga justicia,
dádmela, que se pretende,
pues que vive la justicia
2995
más recta en los nuevos reyes.

REY
(De Isabela la hermosura
es sombra con ella.)

CONDE
Advierte,
mi Fátima, que soy noble.
La fe dada se te debe.
3000
Goce Isabela [a] su esposo;
seguir su mudanza puede.
Tú, Fátima, eres mi esposa;
por tuyo puedes tenerme.

(Vanse a dar las manos.)

REY
Tente, Conde; aguarda un poco,
3005
que es la justicia tan fuerte,
que aunque el enojo la cubra
al fin su verdad parece.
Vive el amor que es primero,
el primero permanece;
3010
mi amor es después del tuyo,
hay razón si el tuyo vence.
Tu muerte se tuvo cierta,
y de este modo no ofende
la mujer que, si es viuda,
3015
a casarse otra vez vuelve.
No te ha agraviado Isabela,
por el Dios que está presente,
pues aun por tocar su mano
no fue posible vencerle.
3020
Dame a tu Fátima bella
por esposa, y haré en trueque,
que pues es reina Isabela,
tú, rey, con ella te quedes.
Los trueques serán iguales;
3025
si das reina y reina lleves,
que sé que de parte suya
se admitirán mis presentes.
Fátima bella, yo soy
rey de Escocia; a ti se ofrece
3030
mi voluntad muy rendida
para que a servirle acierte.

ISABELA
Si te he ofendido, mi bien,
me mate un toro o serpiente,
beba veneno en el agua
3035
la vez que más sed tuviere,
me vuelva en ceniza un rayo,
fuerte pólvora me vuele,
una tormenta me hunda
y me consuman desdenes.
3040
Sirva a quien fuere tu amiga,
por que más me menosprecies,
y déte contento y gozo
cuando llorosa me queje.
En ausencia esté olvidada
3045
mientras más de ti me acuerde,
y en mi presencia suspires
por la que alcanzar intentes.
Niégame siempre tu cara,
de tu mesa me deseches,
3050
te den contento mis penas
y disgustos mis placeres.
Toro, serpiente, veneno,
rayo, pólvora, desdenes,
tormenta, quejas y amiga,
3055
tu mesa, cama y placeres,
sí en algo te he ofendido,
me dé muerte, [me dé muerte.]

CONDE
Fátima, ¿qué me respondes?

FÁTIMA
Lo que tu gusto quisiere.

CONDE
3060
No quedas mal empleada.

FÁTIMA
Yo gusto si tú concedes.

CONDE
Yo a mi Isabela me vuelvo.

FÁTIMA
Tu esposa soy, Rey.

REY
¿Quién puede
vivir con tanto bien cuerdo?
3065
¡Yo su esposo! ¡Oh, tiempo alegre!

CONDE
Perdona si te he enojado.
¡Oh! Cual Semíramis, puedes
mandar agora matarme.

ISABELA
Mi amor lo hará como suele.

REY
3070
Dame, Conde, aquesos brazos,
que ha sido mi gozo el verte
en compaña de Isabela.

CONDE
Beso tus manos mil veces.

REY
Nuestra enemistad se ha vuelto
3075
en grande amistad, que suelen
los muy grandes enemigos
grandes amigos volverse.
Decid ¡viva el rey Guillermo!
[Porque tú, Guillermo,] debes,
3080
desde que me has dado esposa,
ser rey.

CONDE
Son muchas mercedes.

REY
Entrémonos en palacio
por que despacio celebre
mis bodas y tu corona,
3085
tu placer y mis placeres.

CONDE
Hágase como lo mandas.
Y aquí, senado excelente,
se da fin a la comedia
que se dice El Rey por trueque.