MIRAD A QUIEN ALABÁIS, Comedia famosa
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: MIRAD A QUIEN ALABÁIS, Comedia famosa. Procedencia: Parte 16
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No
Parte
Parte XVI (1621)
Manuscrito
No consta
Otras ediciones del siglo XVII
Título: MIRAD A QUIÉN ALABÁIS
Colección: Sexta parte de comedias escogidas de los mejores ingenios de España, Zaragoza, herederos de Pedro Lanaja y Lamarca, 1653
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: Cotarelo, Emilio : Catálogo descriptivo de la gran colección de "Comedias Escogidas", que consta de cuarenta y ocho volúmenes, impresos de 1652 a 1704, BRAE XVIII (1931), 232-80, 418-68, 583-636, 772-826; BRAE, XIX (1932), 161-218. . 263.
Título: MIRAD A QUIÉN ALABÁIS
Suelta: suelta
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: Pérez y Pérez, María Cruz: Bibliografía del Teatro de Lope de Vega (Cuadernos Bibliográficos no.29). Madrid, C.S.I.C., 1973. 101.
Nota: Probablemente publicada en Madrid, 1680, según indica Pérez y Pérez. Se conoce un ejemplar en British Library, con signatura 11728.h.4.(21.)
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. XIII.
Ref. bibliográfica: E. Hartzenbusch: Comedias escogidas de Lope de Vega. (4 volúmenes) (Integradas en la Biblioteca de Autores Españoles, vols. XXIV, XXXIV, XLI y LII. 4 volúmenes). Madrid, Rivadeneyra (BAE), 1853, 1855, 1857, 1860. IV (BAE, LII).
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
- Agustín Moreto, LO QUE PUEDE LA APREHENSIÓN,
Nota: Según Couderc es una refundición de la pieza de Lope.
Bibliografía secundaria
- Couderc, Christophe. "Refundición de refundiciones: Dom César d’Avalos de Thomas Corneille (1674) y la Comedia española". Criticón. núm. 72. p. 125-142. 1998.
Nota: Sobre la comedia de Lope como una de las fuentes de inspiración de L’Heureuse constance de Rotrou (1633), e hipotexto de una refundición de Moreto, Lo que puede la aprehensión, adaptada por el mismo Corneille (Les charmes de la voix).
- Silverman, Joseph H.. "Una anécdota en Lope de Vega y Juan de Luna: Mirad a quién alabáis, En los indicios la culpa y la Segunda parte de la vida de Lazarillo de Tormes". González, Angel; Holzapfel, Tamara; Rodríguez, Alfred. Estudios sobre el Siglo de Oro en homenaje a Raymond R. MacCurdy. Albuquerque / Madrid: Univ. of New Mexico, Dept. of Mod. & Classical Langs.; Cátedra. 1983. p. 103-108.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1613-1620, probablemente 1620
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 362-363.
Dedicatorias
Señora doña María de Noroña
Cómputo de versos
Número: 2912
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 363.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Edad Media
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: Nápoles. [Italia]. Europa. Espacio: palacio, extramuros.
Acto 2
Topónimo: Nápoles. [Italia]. Europa. Espacio: extramuros, palacio
.
Acto 3
Topónimo: Nápoles. [Italia]. Europa. Espacio: palacio, calle, casa.
Duración
Acto 1: Número indeterminado de días
Acto 2: Número indeterminado de días
Acto 3: Número indeterminado de días
Género
Género principal:
- Comedia > universo de irrealidad > libre invención > palatina.
Extracto argumental
Acto 1
El Almirante César de Ávalos vuelve a Nápoles desde Milán donde ha sido enviado por orden de Rey para comunicar, mediante una carta, a la Duquesa de Milán las intenciones que éste tiene de casarse con ella. En realidad, el Rey está enamorado de Celia, hermana del Almirante, y piensa que aprovechando su ausencia podrá acercarse a ella con más facilidad, a la vez que utilizaría el matrimonio con la Duquesa para hacerse con el dominio de Milán. Roberto, que ha sido quien ha aconsejado al Rey la posibilidad de que fuese el Almirante a la misión, también está enamorado de Celia, y de igual manera intenta aprovechar la ausencia del hermano para cortejarla.
A su llegada de Milán, Don César de Ávalos, en palacio, le relata en octavas su viaje y su gestión y le comunica al Rey que la Duquesa, Juana Essforcia, conoce sus intenciones y que está esperando a diez leguas de allí, a que se le dé la licencia para entrar en Nápoles. La descripción que hace el Almirante de la Duquesa es tan espléndida en alabanzas que el Rey sospecha de la lealtad de su súbdito, creyendo que éste ha osado enamorarse de ella. Esta sospecha enfurece tanto al Rey que decide no autorizar su entrada, arrepintiéndose de su proposición de matrimonio y ordenándole a don César a través de un papel que le envía por Roberto que la devuelva a su origen.
Don César se queda desconcertado y aconsejado por su hermana Celia decide contarle a la Duquesa la verdadera resolución del Rey para evitar tener responsabilidad con Juana y su pueblo. A Otón le confiesa su arrepentimiento por las alabanzas dispensadas a la Duquesa y se decide a devolverla como el que va a la muerte. La Duquesa que espera ansiosa ser la esposa de Alfonso X de Aragón, recibe la noticia con gran despropósito y sorpresa, reconociendo en la ofensa el desprecio del Rey, y arrebatada de furia le propone a Don César que se case con ella y ocupe el ducado de Milán.
Acto 2
A las afueras de Nápoles, Don César convence a la Duquesa de Milán para que ella vuelva sola a su ducado, nombre un general con su ejército y defienda el desprecio del Rey con una guerra. Mientras él, por la lealtad que le debe a su Rey, podrá volver a Nápoles a contarle que se casará con la Duquesa. Cuando Don César regresa a Nápoles, le cuenta al Rey que la Duquesa, enfurecida, ha organizado a sus hombres para la venganza; el Rey resuelve entonces que sea el Almirante, ya que describe con tanta alabanza el estado de enojo de la Duquesa, el que defienda la situación como General. Don César queda aturdido y es Fabio, su criado, quien le vuelve a dar los consejos para su actuación, a la vez que detecta indicios de amor en su señor, Don César, hacia la Duquesa. Entre tanto Celia y doña Blanca han dialogado sobre el amor del Rey hacia Celia, protagonizado por los desdenes de la dama pero también sobre la inclinación de doña Blanca hacia don César. Extramuros de Nápoles la Duquesa, valiente, prepara sus escuadrones cuando le advierten que se acerca un ejército presumiblemente del Rey de Nápoles. De él se adelantan Don César, con plumas y bastón, y Fabio. La Duquesa los recibe con sorpresa y cierto desconsuelo cuando el Almirante le dice que, a pesar del amor que le profesa, ha sido enviado por el Rey para frenar la venganza de los milaneses; ella decide que se volverá a Milán donde está preparando a sus soldados y esperando a ese Rey que la desprecia y que él, don César, se vuelva a Nápoles para mantener su lealtad, puesto que el hombre que la ame no ha de encontrar parapeto ni licencia en ningún Rey. Don César, confuso y decepcionado admite volver para obtener el permiso de su Rey y casarse con ella, pero ella, enojada, no acepta. Fabio, aconseja a su señor que no demore su amor y aproveche el momento porque la mujer que hoy está enamorada mañana puede ser su enemiga. A su regreso a Nápoles, el Almirante pide licencia al Rey para casarse con la Duquesa de Milán después de haber cumplido con su mandato: haber enviado a la Duquesa de vuelta a Milán. El Rey, enfurecido, le ordena a Otón o Roberto que lo encarcelen en una torre porque entiende que las sospechas de tantas alabanzas a la Duquesa que escondían amor se han hecho realidad y le han hecho perder el Ducado, tal y como él pensaba. Además, la situación de desaliento en el Rey está agudizada por los desdenes de Celia, que le han forzado a renunciar a su amor y cederle el terrero a Roberto.
Acto 3
A pesar de la furia que ha desatado en el Rey la actitud de venganza de la Duquesa, decide liberar al Almirante, aconsejado por Octavio. Con la excusa de venir desde Roma, llega a Nápoles, a casa de Celia, la Duquesa de Milán, disfrazada de peregrina y haciéndose pasar por la Reina de Hungría, con el fingido objetivo de liberar a un hermano preso; cuando el Rey la ve queda sobrecogido por su belleza y encuentra un motivo para provocar celos en Celia, así se lo hace saber a Roberto. Don César, aunque liberado de su cautiverio, se siente afligido porque el Rey no le concede licencia para casarse con la Duquesa, supuestamente en Milán. Sin embargo, Don César encuentra cierto alivio, a la vez que confusión, cuando se encuentra en su propia casa con la peregrina fingida y reconoce en ella a la Duquesa, aunque ella mantiene ante el Almirante y Fabio su identidad falsa. Estando en palacio, el Rey confiesa que se casará con la "nueva reina" pero antes tiene que traer cautiva a la Duquesa de Milán, tarea que encomienda a Roberto, ofreciéndole el bastón que había llevado Don César para la misma afrenta. Al Almirante le otorga el título de Duque de Calabria y le ofrece la mano de su hermana, Doña Blanca; después de un momento de desconcierto, y de haber protagonizado un largo parlamento con la Duquesa, que mantiene su acusación hacia él por no haber aprovechado su oferta de casamiento con ella, el Almirante decide ser él quien vaya a Milán. La Duquesa le descubre al Rey su verdadera identidad resolviéndose el enredo y, con todos en palacio, obliga al Rey a que cumpla la palabra que había dado de permitir a Don César casarse con ella. El Rey, sin remedio, accede por no poder retractarse de su palabra real y se empareja con Celia, la hermana del Almirante, decisión que ella alaba, a lo que el Rey contesta: "alabadla/ y acabando la Comedia,/ Mirad a quien alabays", y Celia concluye:"con licencia del Poeta/ alabando a tal Señado/ Serà la alabança cierta."