LOCURA POR LA HONRA, Comedia famosa de, LA



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: LOCURA POR LA HONRA, Comedia famosa de, LA. Procedencia: Parte 11; copia manuscrita de Parma; P2; versos finales del Acto II y III.

Título: AGRAVIO DICHOSO, EL. Procedencia: Versos finales del Acto III

Observaciones:
Lope compuso un auto sacramental del mismo título, en el cual reprodujo en parte algunos temas poéticos del drama. Castro-Rennert (1969, p. 472) afirman que hubo en la biblioteca de Osuna un auto de igual título.
En los últimos versos del Acto III se corrobora el título de la comedia, y al mismo tiempo se propone un segundo título. Balduino dice: "Aqui Senado se acaba, / la Locura por la honra." Y el Conde replica que ya de otra suerte se llama: "El agrauio dichoso, / pues merezco a doña Blanca."

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Observación:

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II:

Parte

Parte XI (1618)

Manuscrito

Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 27.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XXXIII. Lleva el título de Locura por la honra.

Otras ediciones del siglo XVII

No consta

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.

Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. VII.

Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. XI, 2.

Observación: La edición de La locura por la honra incluida en Comedias de Lope de Vega, Parte XI, 2, publicadas por el grupo Prolope, corre a cargo de Florence D’Artois.

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria


- McKendrick, Melveena. "Lope de Vega’s La victoria de la honra and La locura por la honra: Towards a Reassessment of his Tratment of Conjugal Honour". Bulletin of Hispanic Studies. núm. 1, Vol. 64. p. 1-14. 1987.

- Oleza, Joan. "Los géneros en el teatro de Lope de Vega: el rumor de las diferencias". Arellano, Ignacio; García Ruiz, V.; Vitse, M.. Del horror a la risa. Los géneros dramáticos clásicos. Homenaje a Christiane Faliu-Lacourt. Kassel: Reichenberger. 1994. p. 235-250 .
Nota: Sobre, entre otras cosas: La locura por la honra en relación con El Marqués de Mantua.

- Suárez López, Jesús. "La construcción de lo popular: héroes viejos y nuevos de los romances". Uría, Jorge. La cultura popular en la España contemporánea. Doce estudios. Madrid: Biblioteca Nueva. 2003. p. 45-54.

- Swislocki, Marsha. "El romance de La adúltera en algunas obras dramáticas de Lope de Vega: pretextos, intertextos y contextos". Bulletin of Hispanic Studies. núm. 63. p. 213-223. 1986.
Nota: Sobre la presencia del romance de: La adúltera y otros en: La locura por la honra, Los Comendadores de Córdoba, Peribáñez.

- Valdés, Ramón. "Sátira y sátira menipea en la Comedia Nueva y el entremés en la primera mitad del siglo XVII". Nider, Valentina. Teatri del Mediterraneo: riscritture e ricodificazioni tra ‘500 e ‘600. Trento: Università degli Studi di Trento. 2004. p. 117-209.
Nota: Aparte de La locura por la honra, el autor trata Los torneos de Aragón, La fe rompida, El sembrar en buena tierra y obras de Quevedo, Quiñones de Benavente y Antonio de Solís.


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1610-1612
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 349.
Nota: Según San Román la comedia pertenecía a Domingo Balbín el 18 de mayo de 1612

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 2978
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 348.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Caballeros
  • Cajas
  • Cazadores y monteros
  • Criados y lacayos
  • Músicos
  • Soldados
  • Personajes computables

  • Belariso, labrador

  • Celio, paje

  • Criado

  • Don Carlos, Delfín [de Francia], [hermano de doña Blanca], [hijo del rey don Carlos de Francia]

  • Doña Blanca, Infanta [de Francia], [dama], [hermana de Don Carlos], [hija del rey don Carlos de Francia]

  • Doñalda, hermana del Conde, [dama], hermana del Conde [Floraberto]

  • El Conde Floraberto, [galán], [hermano de Doñalda], [protagonista]

  • El Duque Balduino, [general], [padre de Flordelís]

  • El Rey, su padre [Carlos de Francia], padre de Don Carlos [y doña Blanca], [primo del Duque Balduino], [pariente con autoridad de don Carlos, doña Blanca]

  • Fabio, paje

  • Florante, caballero

  • Flordelís, dama, [hija del Duque Balduino]

  • Isabela, criada, criada [de doña Blanca]

  • Lanfredo, cazador

  • Laureta, villana

  • Leonardo, paje

  • Lisuarte, [caballero]

  • Marín, cazador

  • Melanto, labrador

  • Mirón, criado [del Conde Floraberto], [gracioso]

  • Norandino, moro, [rey de África], moro

  • Pierres, cazador

  • Ricardo, caballero

  • [Riniero], escudero viejo; que se llama también Rimero, escudero viejo. Nota: Aparece en el texto como Riniero, probablemente el nombre que figura en el elenco es error de lectura.

  • Serrano, labrador
  • Universo social

  • Universo de la nobleza. Alta nobleza
  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Universo del poder soberano. Infantes
  • Universo del poder soberano. Reyes
  • Universo rural. Labradores ricos
  • Tiempo histórico

    Edad Media

    Marco espacial

    Acto 1
    Topónimo: París. [Francia]. Europa. Espacio: interior del palacio real; jardín del palacio real.

    Acto 2
    Topónimo: París. [Francia]. Europa. Espacio: exterior de la casa de Flordelís; camino en dirección a los "montes de León" a las afueras de la ciudad; interior de la casa de Flordelís.

    Acto 3
    Topónimo: París. [Francia]. Europa. Espacio: interior del palacio real; bosques a las afueras de la ciudad; aldea a las afueras de la ciudad.

    Duración

    Obra: Número indeterminado de días
    Acto 1: 1 día
    Entreacto 1 a 2: Número indeterminado de días
    Acto 2: 1 día. Nota: La acción transcurre el Lunes de la Ascensión.
    Entreacto 2 a 3: Número indeterminado de días
    Acto 3: 2 días

    Género

    Género principal:

    • Drama > imaginario > libre invención > palatino.

    Extracto argumental

    Acto 1
    Comienza la obra cuando la infanta doña Blanca aborda al Conde Floraberto y lo felicita por su boda, ya hace un mes, con Flordelís. Ofrece la infanta toda clase de parabienes, entre los que asoma su dolor de mujer amorosa y abandonada. Ya sabe que fue el Rey quien obligó al Conde a casarse precisamente con Flordelís, la amada de su hermano, el príncipe Carlos, para así impedir a los príncipes bodas que no les convenían. Pero a ella eso no le parece excusa: podrían haberse fugado juntos, ella estaba dispuesta... Al separarse de doña Blanca, el Conde habla con su criado Mirón, gracioso, y amplia la información sobre esta boda obligada, al tiempo que le confiesa que ama a Flordelís y le pide que atienda él a doña Blanca si, como supone, no se ha ido lejos y está aguardando. Mirón, en efecto, es abordado por la infanta y, sonsacado por ella, irrita todavía más sus celos al declararle lo tiernamente enamorados que conviven el Conde y Flordelís. Don Carlos, desesperado de amor por Flordelís, a cuya boda no se ha resignado, pide a su hermana que lo ayude a encontrarse con ella, cosa que la infanta acepta; trama doña Blanca llevar a Flordelís de noche al jardín donde él estará escondido y podrá entonces abordarla y poner a prueba su condición.
    El Duque Balduino, padre de Flordelís, regresa victorioso de los confines de Francia, de donde ha desterrado, cautivándolo, a Norandino, Rey de África. El Rey, muy contento, lo anuncia a su hijo, que le insinúa que podría haber recompensado sus hazañas con una boda mejor de la que dio a Flordelís. El Rey, ahora muy molesto, lo hace callar. El Duque presenta al Rey a su prisionero y en un ostentoso parlamento relata sus hazañas, especialmente la batalla naval en que derrotó a Norandino. Se muestra contento con la noticia de que el Rey ha casado a su hijo. El Rey declara, varias veces, que estando ausente su primo el Duque, el padre de Flordelís es él, y por tanto tiene derecho a casarla. El Conde y Flordelís se presentan entonces ante el viejo guerrero, que se congratula por sus bodas, y todos juntos, a instancias del Rey, se disponen a celebrar en la corte el triunfo del Duque. A solas con el Conde, Mirón le manifiesta lo muy airada que está doña Blanca, y el Conde se siente temeroso de lo que pueda hacer, a la vez que hace el relato de la inocente historia de amor que lo unió a la infanta.
    Por otro lado, Isabela, criada de doña Blanca, conduce al infante al escondite que había pactado con su hermana. Entre hojas de jazmín y desde detrás de una fuente, don Carlos escucha la conversación que mantienen su hermana y Flordelís. Declara ésta lo muy feliz que se siente con un marido tan fervoroso y entregado como el Conde, mientras la infanta, en apartes, corroída por los celos, se consuela con la idea de matar a Floraberto o a Flordelís. Sale entonces don Carlos de detrás de un grupo escultórico que representa la muerte de Adonis y el dolor de Venus, y le muestra a Flordelís vehementemente su amor, al tiempo que le ofrece la posibilidad de matar al Conde y así cortar el lazo que el Rey unió. Flordelís lo insta a que olvide ese amor y sale corriendo, pero doña Blanca se interpone y la invita a hacer caso de los ruegos de su hermano. Le recrimina Flordelís a doña Blanca que debiendo velar por su honra se esfuerce en su deshonra. Llega entonces el Conde y todos disimulan. Al irse los esposos, unidos de las manos, se quedan los príncipes en el jardín declamando su despecho.


    Acto 2
    Florante, Ricardo y Carlos, acompañados por músicos y disfrazados en hábito de noche, cubren la puerta de la casa de Flordelís con ramos de flores y de árboles emulando a los labradores del arrabal de París en la víspera de la Ascensión. También cantan una canción de alba, a la manera labradora.
    Al amanecer, escuchan los caballos del Conde, que se prepara para salir de caza, y todos desaparecen. Mirón comenta a su señor esa costumbre tan peculiar de entoldar las puertas de una dama con flores como demostración de amor y el Conde muestra su desconfianza hacia su mujer. Flordelís sale a despedir a su marido que, junto a otros cazadores, Pierres, Lanfredo y Marín, se dispone a partir. Entre los esposos se desarrolla una escena de amorosa despedida, que doblan de manera paródica los criados. Una vez que su marido ha partido, Flordelís confiesa a su criada Isabela en un delicado romance lírico que don Carlos ha sido quien ha entoldado su puerta con verdes ramas y flores y que no es feliz con el Conde porque sigue enamorada de Don Carlos, el delfín de Francia, el hijo del Emperador.
    Don Carlos y Florante salen entonces al encuentro de la dama y su criada disfrazados de cazadores. El Infante revela su identidad y ambos se cortejan amorosos. Flordelís invita a su alcoba al delfín no una noche, como él desea, sino una y tres más, pues su marido estará fuera. Ella conjura para su marido, allí en los montes de León, todos los males, y sobre todos una muerte feroz. El miedo y el respeto al Duque, que puede despertar y encontrarlos juntos provoca la separación, pero antes de marcharse Carlos conciertan su encuentro nocturno.
    Camino de los Montes de León, el Conde se detiene en la cacería y decide volver a París junto a Mirón para estar allí esa noche. Los celos y ciertos detalles que ha observado en el comportamiento de su mujer le llevan a sospechar que ésta está enamorada de otro hombre, de manera que decide regresar inmediatamente a su casa, junto con Mirón.
    Mientras, Flordelís y su criada ya lo han preparado todo para la cita. Unos jóvenes pajes se burlan de un viejo escudero, ante la impaciencia de la dama, que querría verlos a todos ya acostados. Cuando llega Carlos aún se escucha bullicio, así es que con sumo cuidado la criada lo introduce en la alcoba de su ama. En esos momentos el Conde aparece y su llegada provoca que Isabela intente avisar a su señora dando voces, pero el Conde le ordena a Mirón que la aparte y éste la atrapa y la tira desde lo alto del corredor, reventando su cabeza contra el suelo. Flordelís sale de la cámara algo desnuda y trata de disimular, pero su marido la acusa, y ella quiere pedir ayuda a su padre. Mirón ve pasar a un hombre por la alcoba y avisa. El Conde entra en la alcoba, descubre a Florante que se había escondido tras un tapiz y lo mata, creyendo que él es el amante de su mujer. Flordelís intenta convencer a su marido de que ella no esperaba a nadie en su alcoba y que eran Florante y su criada los que estaban juntos. Pero el Conde no la cree y la interroga sobre quién es el dueño de lo que encuentra en la alcoba: armas y una capa; ella improvisa respuestas, pero él ve entonces unos pies que asoman debajo de un paño; ella se derrumba y ofrece su cuello pidiendo que no la mate él, sino Mirón. Es el Conde quien la mata. Al salir Carlos de su escondrijo, desnudo y demudado, el Conde le pregunta quién es, y el Delfín le responde: tu señor. El Conde lo niega: su señor no atentaría contra su honor. El Delfín insiste y le aconseja que deje pasar el asunto. Entonces llega el Duque Balduíno; al ser informado de todo, y mientras el Delfín le pide que mate al Conde o que le permita empuñar su espada para defenderse, el viejo Duque prorrumpe en un discurso en el que hace alarde de su honor y da por bien muerta a su hija. El Conde, que alaba el discurso romano del Duque, le advierte que, a pesar de todo, debe dejar marchar al Delfín, y lo teoriza con la célebre frase: Más vale, aunque caballero / soy de tan alto valor / que viva yo sin honor / que Francia sin heredero. El Duque aprueba doblemente los actos de su yerno. El Delfín sale escapado, ante las burlas de Mirón. Al quedar solos, Mirón comprueba con tristeza que su amo desvaría, sumido en un estado de delirio.


    Acto 3
    El Rey, furioso con su hijo, recibe al Duque Balduino, quien en un ostentoso relato vuelve a contar todo lo ocurrido, ratificando la doctrina del honor y de la preservación del heredero, e informando que al pobre Conde, incapaz de soportar su deshonra, y convertido en nuevo Orlando furioso, lo han cobijado en una aldea sus villanos y allí lo tienen encerrado. El Duque, por su parte, y la infanta, por la suya, deciden ayudarlo.
    Los labradores Melanto, Serrano y Belariso huyen de Floraberto, que los persigue con la cabeza llena de plumas creyendo ser un águila y que uno de ellos, Melanto, es su amada Flordelís, a la que abraza. Belariso comenta a sus compañeros que la mejor solución para conseguir que el Conde recupere su cordura es presentarle a la pastora Laureta cuyo parecido con Flordelís es sorprendente. Van a buscarla para llevarla a ante él.
    A solas, el Conde imagina hallarse en un juicio en el que intervienen alegorías y en el que se juzga su caso, y una y otra vez repite: la honra vale más que todo el seso. Llegado Mirón, le sigue la corriente y se entregan ambos a una conversación llena de sátiras y agudezas delirantes, hasta que, armados de una supuesta linterna, se ponen a buscar el seso de él en el bosque, tropezando con otros muchos, de casos que describen.
    Don Carlos, por miedo a que su padre lo mate, y arrepentido, se dispone a partir como cruzado hacia Jerusalén. El Rey pide a Balduino que lo busque y lo traiga de vuelta. Mientras tanto, ordena a Blanca que saque del convento en donde se encuentra a la hermana del Conde, Doñalda, para convertirla en la mujer de su hijo Carlos y hacerla así reina de Francia, compensando al Conde por su desgracia.
    Los labradores encuentran a Laureta en un frondoso bosque junto a un arroyo y allí la convencen para que finja ser Flordelís. En su camino hacia la cruzada don Carlos se encuentra con la villana y observa con asombro el enorme parecido con su amada; se desarrolla entonces una escena de requiebros de caballero y pastora. Floraberto, que también se encuentra por esos parajes, descubre al delfín hablando con Laureta y cree revivir su deshonra; en ira se redobla su locura. Irrumpe en la escena con recriminaciones y clamando que el vulgo no acepta que dé por excusa la locura por la honra. Don Carlos ordena a los suyos huir. Floraberto se arroja sobre la asustada pastora, queriéndola matar, pero los pastores consiguen hacerla huir con ellos. Llega Mirón y cuando su amo le dice que no le hable, pues está muerto, le sigue la corriente y le pregunta si no ha visto en el otro mundo a Carlos, que también ha muerto al despeñarse en su huida. De pronto, el Conde vuelve en sí y recupera el juicio al pensar que su honor ya ha sido restituido, pide ropa para vestirse, pues va desnudo y siente vergüenza, y anuncia que quiere regresar a París.
    El Duque encuentra al Delfín y le hace volver con él, para sus bodas, que el Defín acepta para compensar al Conde. En el camino encuentran a Laureta y el Delfín aconseja al Duque que la lleve junto a él para que le sirva de consuelo ante la ausencia de su hija, pues tanto se parecen. Sin embargo, el Duque entra también en un estado de delirio y pretende matarla, ya que no pudo matar a Flordelís. Una vez más los pastores ayudan a escapar a Laureta de esos locos que llegan de dos en dos.
    Ante el Rey se presentan la Infanta, la hermana del Conde y Carlos, que pide y obtiene perdón del Rey y acepta casarse con Doñalda. Pero en ese momento llega Floraberto, y cuando todos temen enfrentarse a un loco, se encuentran a un caballero cuerdo y muy galán, a quien presenta Mirón. El Rey lo nombra Condestable de Francia y le ofrece la boda de su hermana con el Delfín, todo ello a cambio de su perdón para el heredero. Lo otorga el Conde y se congratulan todos. En el reparto de mercedes, a Mirón le caen diez mil ducados de renta, y al Conde, la boda con doña Blanca. Despide la obra el Duque Balduíno:
    Aquí, senado, se acaba
    la locura por la honra.
    Lo curioso es que el Conde le interrumpe para anunciar Ya de otra suerte se llama. ¿Cómo?, pregunta el Duque. Y contesta el Conde:
    El agravio dichoso,
    pues merezco a Doña Blanca.

    Observación:


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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    Observación: Según San Román la comedia pertenecía a Domingo Balbín el 18 de mayo de 1612 (MB, 349).


    EDICIONES DIGITALES DISPONIBLES

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