LOCO POR FUERZA, Comedia, EL



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: LOCO POR FUERZA, Comedia, EL. Procedencia: Manuscrito copia de la BNE; versos finales de las Jornadas I y III.

Observación: Se dice en los versos finales de la Jornada III: "Con que agrade la comedia, / a lo menos el deseo, / que es éste el loco por fuerza."

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría probable
Observación: Según Castro-Rennert (1969, 472), el editor Cotarelo no basa la atribución a Lope con argumentos sólidos. Morley-Bruerton (1968, 495) afirman que puede ser de Lope.

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No

Parte

No presente en la colección de Partes de Lope de Vega

Manuscrito

Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca Nacional (España)
Ref. bibliográfica: Biblioteca Nacional (España). Junta Nacional del III Centenario de la muerte de Lope de Vega.: Catálogo de la Exposición Bibliográfica de Lope de Vega. Madrid, Biblioteca nacional, 1935. 47.
Nota: Signatura Ms. 15029, confirmada por RRM en el Catálogo On Line. Letra del siglo XVII, según el Catálogo de Paz y Meliá. Lleva el título de El loco por fuerza. Comedia de Lope de Vega.

Observación: Se dice en los versos finales de la Jornada III: "Con que agrade la comedia, / a lo menos el deseo, / que es éste el loco por fuerza."

Otras ediciones del siglo XVII

No consta

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. II.

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria


- Tropé, Hélène. "El loco por fuerza, trasunto de los sucesos de Aragón (1591). Algunas hipótesis de lectura". Cuicuilco. núm. 16. {Falta páginas artículo}. 2009.
Nota: En línea.


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1597-1608
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 495.

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 3151
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 494.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Gente
  • Muchachos
  • Personajes computables

  • Albano, [caballero], [zaragozano]

  • Alguacil 1º

  • Alguacil 2º

  • Atión, [bandolero]

  • [Bandolero 1]

  • [Bandolero] (4)

  • Bartolomé, loco

  • Bernal, [bandolero]

  • Celio, [amigo de Feliciano]

  • Clarinda, dama, dama [toledana], [protagonista], [hija de Torcato]; que actúa de [Bandolero]. Nota: Se disfraza de bandolero en el Acto III

  • Criado 1º del Justicia

  • Criado 2º, criado 2º [del Justicia]

  • El Justicia de Aragón

  • [Fabio], [criado de Leonardo]

  • Feliciano, [caballero], [toledano], [protagonista]

  • Fenicio, galán

  • Fulgencia, [hermana de Feliciano]

  • Gonzalo, loco

  • Leonardo, cabellero, caballero, [zaragozano], [hermano de Rosela]; que actúa de [Bandolero]. Nota: Se disfraza de bandolero en el Acto III

  • Lisardo

  • Marín Félix, capitán de bandoleros

  • Martín, loco

  • Nicolás, loco

  • Osuna, retraído

  • Rosela, dama, [zaragozana], [hermana de Leonardo]

  • Soldado 1

  • Torcato, [viejo], [padre de Clarinda], [pariente con autoridad de Clarinda]

  • Turín, [bandolero]

  • Un Escribano

  • Un Guarda de locos

  • Un maestro de locos

  • [Un Muchacho]

  • Una Frutera
  • Universo social

  • Universo rural. Bandoleros
  • Universo urbano. Caballería urbana (caballeros, damas)
  • Universo urbano. Funcionariado medio (Justicia)
  • Universo urbano. Locos
  • Universo urbano. Pequeños funcionarios (alguaciles, escribanos...)
  • Tiempo histórico

    Época contemporánea
    Nota: La acción transcurre hacia finales del reinado de Felipe II, porque se menciona como contemporánea la muerte del bandolero aragonés Lupercio Latrás, fallecido en 1590.

    Marco espacial

    Jornada 1
    Topónimo: Zaragoza. [España]. Europa. Espacio: calles de la ciudad; exterior de una iglesia; interior de la casa de Leonardo; interior de un hospital de locos.

    Jornada 2
    Topónimo: Zaragoza. [España]. Europa. Espacio: interior de la casa de Leonardo; interior del hospital de locos; interior de la casa de Albano.

    Jornada 3
    Topónimo: Zaragoza. [España]. Europa. Espacio: calles de la ciudad; interior de la casa de Leonardo; laderas del Moncayo.

    Duración

    Obra: Número indeterminado de días

    Género

    Género principal:

    • Comedia > universo de verosimilitud > urbana.

    Extracto argumental

    Jornada 1
    Feliciano, hidalgo toledano, es detenido en Zaragoza, por donde trataba de pasar camino de Italia. Viaja en compañía de una dama, Clarinda, con la que afirma estar casado y cuya identidad, le explica un escribano, está tratando de averiguar don Pedro, el Justicia de Aragón. Feliciano, después de intentar sobornar sin éxito a sus captores con cien escudos, arremete contra ellos con un fingido cuchillo, pues no es otra cosa que la punta del dedo índice, y consigue escapar al tiempo que éstos se buscan imaginarias heridas. Entretanto, el Justicia acuerda con Leonardo, noble aragonés, que la dama, de distinguida presencia, sea depositada en su casa bajo su amparo. Clarinda afirma ser desdichada, sobre presa, y se niega a revelar su origen y su identidad. Leonardo trata de congraciarse con ella, deseoso de servirla y, confiesa en aparte, de revelarle su amor, pues se ha prendado al instante de la belleza de la joven.
    Don Pedro, avisado de la fuga de Feliciano, que se ha acogido a sagrado para evitar la prisión, deja a Clarinda en manos de su secreto enamorado, que comienza a cortejar a la dama, y se dispone a apresar él mismo al fugitivo. Feliciano, en el templo en que estamos, refiere su historia a Osuna, hombre que lo ha ayudado a defenderse de sus perseguidores. Le explica que se enamoró de Clarinda, nada más verla, en Toledo, durante la fiesta de San Pedro de Sahelices, así llamada en honor a una antiquísima ermita de la zona. Correspondido en amores, Feliciano la pidió en casamiento, pero ya la tenía Torcato, el padre, prometida a cierto heredero, Fenicio, razón por la que los amantes decidieron huir juntos, dos años después de haberse conocido. En Zaragoza, un caballero dio parte a la justicia de su presencia y fueron prendidos.
    Poco después, llega hasta el templo el Justicia de Aragón y pregunta a Feliciano por el caso y por su huida; se niega el toledano a dar razón e insiste en la honestidad de su proceder; don Pedro lo invita, por su parte, a confiar en la justicia y le jura, a fe de caballero y por la vida de un hijo, no llevarlo a la cárcel hasta que se aclare su situación. Feliciano confía en la palabra de la autoridad y sale del refugio haciendo oídos sordos a las desconfianzas de su compañero Osuna, que lo sigue a distancia por si necesitase de nuevo ayuda. Y no anda del todo equivocado, ya que el Justicia, encaprichado también él de Clarinda, no está dispuesto a dejarlo en libertad.
    En casa de Leonardo, entretanto, Clarinda intercambia confidencias con Rosela, la hermana de su nuevo protector, y le refiere el noble origen y el rico entendimiento de Feliciano, así como sus propios deseos de convertirse en su esposa. También Rosela presume de su galán, Albano, que llega en ese momento en compañía de Leonardo y queda inmediatamente impresionado por la irresistible belleza de Clarinda. De hecho, en cuanto Leonardo se aparta ligeramente a fin de consultar con Rosela la estrategia para alcanzar el corazón de la protegida, Albano declara abiertamente su atracción a Clarinda. Semejante arrojo ofende a la toledana, primero por la deslealtad cometida contra Leonardo y segundo por la poca voluntad con la que paga Albano la inclinación de Rosela; acto seguido, se marcha de la habitación visiblemente alterada. Leonardo la sigue y su hermana aprovecha esos instantes para conversar a solas con su amado, cuyas disgustadas palabras hacen encubierta referencia en todo momento a Clarinda; Rosela, confusa, lo imagina celoso y afirma sin tapujos el amor que por él siente; no reacciona, sin embargo, Albano y abandona la escena distraído.
    Al mismo tiempo, en otro lugar de la ciudad, la suerte de Feliciano empeora. Ha sido engañado por don Pedro, que ha cumplido su promesa de no encarcelarlo, pero lo ha llevado a un hospital para perturbados. Cuando intenta marcharse, el Maestro, que lo cree efectivamente loco y se extraña por ello de la cordura con la que se expresa, lo detiene. Ambos protagonizan entonces una divertida escena en la que Feliciano trata de loco al hombre que trata de retenerlo mientras éste lo desarma y lo encierra, no sin asentir a cada una de sus explicaciones y quejas. Pronto se ve rodeado Feliciano por un grupo de perturbados que lo desnudan y lo visten como loco mientras él se lamenta juiciosamente de su mala fortuna. Osuna, que llega al hospital tras Feliciano, corre su misma suerte y toma con humor la forzada locura para tratar de alzar el ánimo de su amigo.


    Jornada 2
    A fin de que ceda a los requerimientos de Leonardo, Rosela refiere a Clarinda que Feliciano, cuando fue apartado de ella, perdió el seso y tuvieron que encerrarlo en un hospital para locos; sin embargo, lo único que consigue es enojar a su nueva amiga, que se queja de su situación, retenida y asediada por tres hombres: Leonardo, el Justicia y Albano. Las palabras de Clarinda, que se marcha sulfurada, dejan algo confundida a Rosela, ya que uno de los aludidos es su pareja, aunque imagina que también la toledana ha perdido el seso.
    Mientras tanto, Albano anuncia a don Pedro que Leonardo pretende a Clarinda y lo acompaña hasta la casa de éste para que pueda arrebatársela. Leonardo, conociendo las intenciones del Justicia, le explica que la mujer ha escapado de su hogar, hecho que provoca el enfado del don Pedro, que se marcha airado. A solas con Albano, Leonardo le confiesa que Clarinda en realidad sigue bajo su amparo y le pide que la esconda durante una temporada para apartarla de don Pedro. Albano ve así cumplido su deseo, pues podrá gozar de la presencia de Clarinda, y lidia como puede con los celos de Rosela, ya que su relación con ésta es la coartada perfecta para ocultar sus intenciones. La aparición de un criado, Fabio, anunciando la huida, esta vez real, de Clarinda da al traste con las ilusiones de Leonardo y Albano.
    Entretanto, en el hospital, Feliciano, vestido de loco, lamenta su situación y se muestra despechado por el olvido al que parece haberlo relegado Clarinda, que no ha mostrado interés alguno por él desde que fueron separados. Llega en ese momento el Justicia para informarlo de la desaparición de la dama y para preguntarle si fue él quien se la llevó de la casa de Leonardo. Feliciano, algo aturdido, confiesa ignorar el lance, encerrado como está en al hospital, y, teme que su amada se haya marchado con otro galán; pierde la cordura, ésta vez en realidad, arremete contra los guardias, que tratan de calmarlo.
    Clarinda se ha fugado de la casa de Leonardo precisamente para encontrarse con su amado en el hospital de locos. Allí encuentra a Osuna, con el que entra en divertida conversación acerca de la locura, concluyendo el cuerdo loco que la mujer es sin duda la cosa más loca; replica con donaire Clarinda que debe serlo el hombre, pues enloquece por la mujer. Pronto aparece Feliciano para demostración de la teoría de Clarinda. Una furia de celos le ciega el entendimiento y, cuando ambos enamorados logran hablarse a través de una reja, él reniega de su pareja alegando que sólo viene en su busca, deshonrada, tras ser rechazada por el hombre junto al que escapó. De nada sirven las explicaciones de Clarinda, que alega que fue la mala fortuna la que los separó, pues Feliciano se marcha maldiciendo el momento en que se dieron palabra de esposos. Osuna trata de mediar ante Clarinda en favor de su amigo, pero ella marcha despechada del hospital.
    Cuando Feliciano vuelve a salir a la reja, ya arrepentido de su arrebato, ya es tarde. Osuna, que ha escuchado las confesiones solitarias de la dama, convence a su amigo de que ella sigue siéndole fiel, e idea un plan para poder visitarla al día siguiente. Dos locos, acompañados por un guarda, salen cada día a pedir por la ciudad; Feliciano y Osuna podrán de este modo abandonar el hospital por unas horas y visitar a Clarinda en casa de Leonardo.
    La historia se complica todavía más cuando se presenta Fulgencia, la hermana de Feliciano, en casa de Albano para pedirle ayuda. Por su boca nos enteramos de lo que ha ocurrido en Toledo desde la fuga de los amantes. Fenicio, el prometido de Clarinda, se vengó de Feliciano deshonrándola a ella, tras prometerle matrimonio, y ahora anda en busca de su rival para matarlo. Albano decide prestar ayuda a Fulgencia, ya que Don Diego, el padre de ésta, le salvó la vida en Toledo en cierta ocasión.


    Jornada 3
    En la calle, Feliciano y Osuna, vestidos de locos y acompañados por un guarda, se tropiezan con Torcato y Fenicio, padre y prometido, respectivamente, de Clarinda, a los que don Pedro, el Justicia, explica en ese momento que Feliciano está encerrado en un hospital para locos y Clarinda depositada a salvo en la casa de un caballero aragonés. Para evitar un enfrentamiento, Feliciano se finge loco y Torcato y Fenicio, apenados por su estado, se marchan sin hacerle daño. Idos, recupera la cordura Feliciano, pero de nuevo enloquece, esta vez de furiosa realidad, cuando ve aparecer a su hermana en compañía de un caballero, Albano. Ambos hermanos se reconocen y Feliciano, que no atiende a razones, se abalanza sobre ella creyéndola deshonrada; la rabiosa reacción de Feliciano obliga a Albano a sacar la espada para rechazarlo. Fulgencia explica a Albano y a Lisardo que Feliciano es efectivamente su hermano y se muestra asustada, ya que imagina que terminará matándola al imaginarla deshonrada. Albano le ofrece entonces, para ponerla a salvo de la furia fraternal, ocultarse en una hacienda que posee a las afueras de la ciudad.
    Lisardo, criado de Leonardo que acompañaba a Albano y a Fulgencia, cuando se queda solo, se asombra de la desvergüenza de Albano, que no duda en pasear acompañado de otra mujer cerca de los balcones de Rosela. La propia Rosela sorprende el monólogo de Lisardo y éste le explica la treta de Albano, que pretende gozar a Fulgencia en la apartada hacienda. Clarinda entretanto, enterada gracias a Leonardo de la presencia en Zaragoza de su prometido y de su padre, se muestra dispuesta a huir de cualquier manera. Leonardo le ofrece entonces escondite en la montaña de Moncayo, en la tropa de bandoleros capitaneada por Marín de Félix, mientras él mismo hará las gestiones necesarias para sacar de su "prisión" a Feliciano. Cuando ambos parten, Rosela comenta con Lisardo que quizás se decida ella a ir en busca de su ingrato amante, ya que ha quedado sola, sin Leonardo, el guarda de su honor.
    Feliciano y Osuna llegan en ese momento a casa Leonardo; allí, Rosela los recibe y despide al guarda mostrándose convencida de la cordura de los visitantes, una vez conocida la identidad de Feliciano. A solas, el toledano pide a la dama capas, espadas y cuellos para salir, con Osuna, en persecución del caballero que acompañaba a su hermana. La dama pide a Lisardo parejo atuendo para ella, pues acompañará a Feliciano en la búsqueda del caballero que acompaña a Fulgencia, Albano, pues le había dado palabra de ser su esposo. Una vez vestidos cuerdamente los forzados locos, se presenta el Justicia en casa de Rosela, y ésta presenta a Feliciano y a Osuna como primos catalanes, Martín Juanes, el primero, Juan Martín, el segundo. No tiene mucho tiempo don Pedro para inquirir la identidad de los supuestos parientes, ya que llega para él una carta del Rey en la que se le ordena ir en busca de ciertos bandoleros, la tropa de Marín de Félix, para integrarlos, indultados, en el ejército: Daréis orden de que marchen a Vinaroz, donde se puedan embarcar en las galeras de don Pedro de Toledo.
    Leonardo y Clarinda, algo recelosa, de bandoleros, se encuentran con la tropa de Marino Félix, a quien piden entrar a formar parte de la misma; el capitán, amigo de Leonardo, tras una conversación en aparte con éste, se muestra comprensivo y ofrece ricas cama y mesa a los recién llegados. No lejos, Albano intenta forzar a Fulgencia; los gritos de la dama son advertidos por Marín, que envía a dos de sus hombres, Turín y Bernal, a socorrerla, intervención que provoca la huida de Albano. El capitán, seducido por los encantos de Fulgencia, la reserva para su propio disfrute.
    Más tarde, asoman por el monte Feliciano, Osuna y Rosela, que son capturados por los bandoleros y amarrados a unos árboles. Así los encuentra Clarinda, que llega hasta allí huida, pues sospecha de las verdaderas intenciones de Leonardo; al topar con su amado, se enzarzan de nuevo en una discusión a causa de las desconfianzas y los celos mutuos. Al final es Leonardo, que llega hasta allí con la tropa de Marín Félix, el que pide al capitán que desate a los apresados y respete la honra Fulgencia, hecho que Marín le recomienda, a su vez, en relación a Clarinda.
    El aviso de la llegada del Justicia pone a todos los presentes de un mismo bando, aunque el previsible ataque no es tal. Llegan Fenicio, Albano y Torcato con don Pedro, que lee la carta en la que el Rey perdona a los bandoleros sus fechorías a cambio de que se pongan al servicio de la corona; Feliciano y Osuna, que llevan en la tropa No menos de un cuarto de hora, en palabras del segundo, se acogen al indulto real. [Aparentemente, falta un fragmento que debería explicitar, al menos, las diversas uniones: entre Feliciano y Clarinda; entre Albano y Rosela; y entre Fenicio y Fulgencia.]


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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    Observaciones:
    La parte final está bastante estropeada, faltando el fragmento donde sucederían las uniones matrimoniales propias de este tipo de comedias.
    Es digno de resaltar en la escenografía el uso de una ventana enrejada que sobresaldría del tablado porque se oiga y vea a Feliciano, que estará por dentro.


    EDICIONES DIGITALES DISPONIBLES

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