LLAVE DE LA HONRA, Comedia famosa, LA



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: LLAVE DE LA HONRA, Comedia famosa, LA. Procedencia: Partes 3 (1653) de la Colección de Escogidas; final del Acto III

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría dudosa

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No

Parte

No presente en la colección de Partes de Lope de Vega

Manuscrito

Tipo: Copia
Localización: Londres, British Library (Reino Unido)
Ref. bibliográfica: A. Castro y H. A. Rennert: Vida de Lope de Vega (1562-1635) (Notas adicionales de F. Lázaro Carreter). Salamanca, Anaya, 1969. 473.
Nota: No figura, sin embargo, en el catálogo on line de la British Library [TFV]

Otras ediciones del siglo XVII

Título: LA LLAVE DE LA HONRA
Colección: Parte 3 (Madrid, Melchor Sánchez, 1653) de la colección de Escogidas
Ref. bibliográfica: Cotarelo, Emilio : Catálogo descriptivo de la gran colección de "Comedias Escogidas", que consta de cuarenta y ocho volúmenes, impresos de 1652 a 1704, BRAE XVIII (1931), 232-80, 418-68, 583-636, 772-826; BRAE, XIX (1932), 161-218. . 249.
Título: LA LLAVE DE LA HONRA
Suelta: [1653]
Atribución: Lope de Vega
Nota: British Library, signatura 11725.b.3. Consulta realizada en el catálogo on line por TFV. Probablemente se trata de una desglosada.

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: E. Hartzenbusch: Comedias escogidas de Lope de Vega. (4 volúmenes) (Integradas en la Biblioteca de Autores Españoles, vols. XXIV, XXXIV, XLI y LII. 4 volúmenes). Madrid, Rivadeneyra (BAE), 1853, 1855, 1857, 1860. II (BAE, XXXIV).

Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. XII.

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria


- Grossi, Gerardo. "Napoli, città italiana privilegiata da Lope per l'ambientazione di opere teatrali: La llave de la honra, ovvero l'onestà delle donne". Sánchez García, Encarnación; Cerbo, Anna; Borrelli, Clara. Spagna e Italia attraverso la letteratura del secondo Cinquecento. Napoli: Istituto Universitario Orientale. 2001. p. 137–154.
Nota: Actas del coloquio internacional (Nápoles 21-23 octubre 1999).


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1614-1619
Nota: MB la incluyen entre las de dudosa o incierta autenticidad y afirman que si la comedia es de Lope, la fecharían entre 1614-1619.

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 2698
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 496.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Alabarderos
  • Criados y lacayos
  • Damas
  • Guardias y guardas
  • Personajes computables

  • [Alcaide]

  • Belisa, [dama], [hermana de Elena]

  • Celio, [caballero al servicio de Roberto]

  • Duque de Milán

  • Elena, [dama], [esposa de Lisardo], [hermana de Belisa], [protagonista]

  • Fabricio, [caballero al servivio de Roberto.]

  • Florencio, [secretario del duque]

  • [Guarda]

  • Inés, [criada de Elena], [amada de Marín]

  • Lisardo, [hidalgo], [marido de Elena], [protagonista]

  • Lucindo, [criado de Roberto]

  • Marín, [criado de Lisardo], [amado de Inés], [gracioso]

  • [Princesa Leonor], [hermana del Rey de Nápoles], [que no habla]

  • Rey de Nápoles, [hermano de Leonor]

  • Roberto, [privado del rey de Nápoles], [antagonista]
  • Universo social

  • Universo de la corte. Altos cargos de gobierno (procuradores, consejeros...)
  • Universo de la nobleza. Alta nobleza
  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Universo del poder soberano. Reyes
  • Universo urbano. Caballería urbana (caballeros, damas)
  • Tiempo histórico

    Edad Media
    Nota: La acción transcurre en algún momento de la Baja Edad Media, cuando supuestamente reina en Nápoles un rey llamado Alfonso, que no puede identificarse ni con Alfonso V de Aragón ni con Alfonso II de Nápoles.

    Marco espacial

    Jornada 1
    Topónimo: Nápoles. [Italia]. Europa. Espacio: interior del palacio real; interior de la casa de Lisardo; exterior de la casa de Lisardo.
    Topónimo: Milán. [Italia]. Europa. Espacio: interior del palacio ducal.

    Jornada 2
    Topónimo: Nápoles. [Italia]. Europa. Espacio: interior del palacio real; interior de la casa de Lisardo.

    Jornada 3
    Topónimo: Nápoles. [Italia]. Europa. Espacio: interior de la casa de Lisardo; prisión de palacio; interior del palacio real; interior de la casa de Roberto.

    Duración

    Obra: Número indeterminado de días
    Jornada 1: Número indeterminado de días
    Entreacto 1 a 2: Número indeterminado de días
    Jornada 2: 1 día
    Entreacto 2 a 3: 1 día
    Entreacto 2 a 3: Número indeterminado de días

    Género

    Género principal:

    • Drama > imaginario > libre invención > palatino.


    Observación: El conflicto se centra en un caso de honra conyugal amenazada por la lujuria de un déspota (en este caso un privado), y de la resistencia honrada.
    La acción transcurre en una ciudad tan cercana al espectador de corral de comedias como Nápoles, pero se trata de una intriga de libre invención, sin ninguna referencia histórica, y de escenario cortesano, es por consiguiente un drama palatino.
    Los motivos dramatizados (el deseo amoroso injusto de un poderoso arrogante), y la actitud doctrinaria y ejemplarizante, aconsejan clasificar la pieza como drama.

    Extracto argumental

    Jornada 1
    Roberto, privado del rey de Nápoles, está enamorado de Elena, dama casada con Lisardo, un hidalgo. El Rey nota que Roberto está triste por algún motivo, y le ruega que se lo revele, pues sospecha que se trata de odio o de amor; pero el privado se niega y afirma que lo que teme es un cambio brusco de fortuna, habiendo subido desde la nada a la privanza. El Rey le contesta que la mudanza en la amistad es bajeza, y que además el monarca a firmeza se obliga. A solas ya con su criado Lucindo, Roberto se muestra consciente de que el amor por una mujer casada es injusto, motivo por el cual no ha querido revelarlo al Rey; pero no por esto deja de tramar cómo satisfacer sus deseos, alejando a Lisardo de su casa para poder así él acercarse a Elena.
    Mientras tanto, en casa de Lisardo y Elena, ésta se entera por el criado Marín de que su marido ha ido a comprarle una joya, motivo que da pie a una breve discusión entre ambos acerca del valor de los regalos en amor. Cuando Lisardo se presenta con un collar de diamantes, Elena se muestra disgustada pues, dice, no necesita regalos para quererle (son mis joyas tus brazos), aunque, afirma Lisardo, siempre el buen marido / ha de parecer galán. En esto, Lucindo llega a la casa pidiendo a Lisardo que se presente ante Roberto, que reclama su presencia. Elena, que muy acertadamente presiente un engaño e intuye las verdaderas intenciones de Roberto, comenta con su hermana Belisa el temor que tiene de que se trate de una estratagema.
    En las dependencias de Roberto, éste le comunica a Lisardo que el Rey está muy agradecido con él y por ello le envía de embajador a Milán para que le entregue al duque una carta en la que se le pide a éste que actúe como árbitro en un pleito entre Nápoles y Venecia. Lisardo, muy agradecido por la confianza depositada en él, se dispone a cumplir con el que él cree su deber.
    De nuevo en casa de Elena y Lisardo, Marín comunica a la dama que Lisardo debe partir a Milán, y se maravilla de que Elena no aprecie el favor que Roberto le demuestra a su marido. A continuación se produce la despedida del matrimonio, con una escena paralela a lo gracioso en que los criados Marín e Inés también se despiden. Una vez se han marchado Lisardo y Marín, Elena y Belisa quedan al cuidado de la casa, cuyas puertas y ventanas la primera cierra a conciencia para evitar deshonras.
    A pesar de que Lucindo le aconseja a Roberto que sea más discreto y que no dé mal ejemplo mostrando a todos el amor que siente por Elena con acudir muy a menudo a su calle, la misma noche que Lisardo se ausenta de casa el privado del Rey se acerca allí acompañado de Celio y Fabricio, quienes fingen una pelea para alborotar en la calle y provocar así que Elena salga al balcón. Sin embargo esta treta no funciona y la discreta y cautelosa Elena no se asoma a la reja, lo cual enfurece a Roberto.
    Por otro lado, Lisardo y Marín han llegado a Milán, donde son recibidos por el duque. Lisardo no sabe cuál es el motivo real de su ida a Milán, pero está satisfecho si llevando el recado sirve a Roberto y al Rey; mientras que su criado Marín le amonesta por no conocer con exactitud el contenido de la carta. Cuando el duque de Milán lee la carta que le envía Roberto, en la que éste le pide que entretenga a Lisardo, el duque se percata enseguida de las malas intenciones de Roberto y, tras consultarlo con su secretario Florencio y comprobar que Lisardo ha sido engañado y que desconoce el contenido real de la carta, manda inmediatamente de vuelta a casa a Lisardo, a quien obsequia con un diamante para Elena.


    Jornada 2
    Días después, en palacio, el rey sigue notando que Roberto está triste y, tras maravillarse de ello, le concede el título de Almirante para animarlo, cosa que el privado agradece, aunque, a solas con su criado Lucindo, comenta que, mientras Elena siga rechazándolo, no habrá bien del mundo que pueda aliviar su pena. En ese momento, un criado le anuncia la llegada de Lisardo, quien regresa de Milán antes de lo previsto portando una carta del duque para Roberto. Roberto empieza a leerla y se interrumpe lleno de enfado ante los reproches que le mueve el Duque por su comportamiento; pero disimula, finge que ha recibido buenas noticias y le agradece a Lisardo sus servicios, dándole seis mil ducados. Lisardo queda muy agradecido y manifiesta su intención de servirle toda la vida. Roberto se queda solo con Lucindo, desesperándose por la vuelta de su rival.
    Mientras tanto, Elena está impaciente por que le lleguen noticias de su marido, ya que todavía no ha recibido ninguna carta de él. La dama se lleva una gran sorpresa cuando lo ve aparecer antes de lo previsto y, cuando Lisardo le cuenta cómo ha sido recibido por Roberto y le comenta sus intenciones de comprar un coche con el dinero que éste le ha regalado, ella manifiesta su desacuerdo, pues este improvisado cambio de la pobreza decente a la ostentación de riqueza podrá dar pábulo a las malas lenguas. Al mismo tiempo se produce una escena paralela de encuentro de los criados Marín e Inés. Poco después Lisardo se retira a descansar. Nada más marcharse Lisardo, Lucindo llega a la casa trayendo unos regalos de Roberto para Elena, a quien además le promete que les concederá un título. Elena, que adivina las verdaderas intenciones de Roberto, rechaza los regalos y las atenciones del privado, y se va afirmando que sólo teme a Dios y a su marido.
    Al mismo tiempo, en palacio, el rey informa a Roberto de que ha decidido casar a su hermana la princesa Leonora con el duque de Milán. Roberto, que no le perdona al duque su reacción a la carta que le enviara con Lisardo, trata de persuadir al rey a que case su hermana con otro príncipe italiano, aduciendo que el duque de Milán lo ha tratado con descortesía. Sin embargo, el rey no se deja convencer por las palabras de Roberto, y ante su insistencia, se marcha recordándole que no hay que replicar dos veces a los reyes. En cuanto a la relación con Elena, Lucindo comunica a Roberto que ella no ha aceptado sus regalos, por lo que el privado del rey decide cambiar de estrategia y sobornar a Marín, para que éste les abra la puerta de casa de Elena y así poder entrar aprovechando una ausencia de Lisardo, a quien por engaño él mandará llamar para luego ausentarse fingiendo que lo reclama el rey. Marín, aparentemente, acepta el soborno.
    A continuación hay una escena en la que Lisardo le confiesa a su esposa las nuevas preocupaciones que le causa el cambio de estado determinado por los regalos de Roberto; pero le asegura que nunca nada podrá cambiar el amor que siente por ella, y lo confirma en un soneto al que ella contesta también con un soneto de contenido análogo. Cuando Elena se va, Marín, que esperaba impaciente por hablar a solas con su amo, le pide licencia para marcharse a España, y se resiste a revelar el motivo de una decisión tan imprevista. Finalmente, tras muchas insistencias de Lisardo, le confiesa las intenciones de Roberto respecto a Elena y el soborno del que ha sido objeto. A pesar de que está totalmente seguro de la fidelidad de su esposa, Lisardo no puede evitar una larga queja sobre la cruel ley de la honra y lo inevitable de los celos; reprehendido en esto por las sensatas objeciones del criado, que lo exhorta a encontrar una solución rápida pues la noche se acerca y con ella la llegada de Roberto. Finalmente, Lisardo decide ir a casa de Roberto cuando éste lo llame, para regresar inmediatamente a su casa; mientras, Marín no le abrirá la puerta al privado, sino que le dirá por la ventana que la llave la tiene Elena. Y diré verdad muy clara – comenta el criado – que la llave de la honra / sola la mujer la guarda.


    Jornada 3
    El acto tercero se abre en casa de Elena, con una discusión entre ésta y su hermana Belisa, acerca de si es bien que Elena le cuente a su marido la persecución a que la somete Roberto. Elena defiende que el silencio es la mejor opción para la esposa honrada, y le relata a su hermana lo sucedido la noche anterior, en la que Roberto llegó a la casa con Fabricio y Leonardo, aprovechando que Lisardo se había marchado un momento. Afortunadamente Marín no les abrió la puerta excusándose diciendo que estaba allí el hermano de Elena. Mientras esperaban para poder entrar, Lisardo regresó y los caballeros se enfrentaron con él, cuatro contra uno; Lisardo se defendió con valor, y por suerte salió a ayudarle Marín, que hirió a uno de los caballeros. En ello llegan Lisardo y Marín; Lisardo finge creer que la pelea de la noche anterior se debe a la envidia que su privanza con Roberto ha suscitado en los criados de éste, y que por ello ha decidido irse a Sicilia; Elena apoya la decisión de su marido y lo mismo hace Belisa. De repente se presentan en la casa Roberto y Lucindo acompañados de criados y alabardas, y, alegando que la pasada noche Lisardo mató a Celio, lo apresan, aun sabiendo que es inocente. Lisardo se va encomendando a Elena su honra, aun a expensas de la vida de él; y Elena advierte a Roberto que ni aun con la amenaza de matar a Lisardo logrará sus propósitos respecto a ella.
    Marín llega a la prisión, donde Lisardo se lamenta de la injusta situación por la que atraviesa, y le transmite al preso noticias de Elena, quien se ha encerrado en la torre de su casa, cuya llave envía a Lisardo para que él sea el guardián de su honra. Lisardo, en cambio, confía tanto en el buen hacer de su mujer que le remite de vuelta esta llave, depositando en Elena toda la responsabilidad porque la buena mujer, / es la llave de la honra. No será recluyéndose en la torre como su esposa podrá salvar su propia honra, sino yendo a hablar con el rey, denunciándole el abuso de su privado, que nunca a los justos reyes / amor de privanza estorba. Inmediatamente llega el alcaide, anunciando que Lisardo ha sido condenado a muerte, ya que Roberto ha aportado seis testigos que acreditan la muerte de Celio. Sin embargo todos saben que son falsos testimonios y el alcaide le apunta a Lisardo la posibilidad que tiene de pedir el indulto al rey, en ocasión de la boda de la princesa Leonora con el duque de Milán. Lisardo, esperanzado con esta noticia, decide recurrir al duque y al rey.
    Por otro lado, en palacio, el duque de Milán agradece al rey el estado en el que actualmente se halla y comenta que lo único que desentona en la general atmósfera de alegría es la tristeza del Almirante. El rey le comenta haber tratado en vano de conocer el motivo de ese estado de ánimo de Roberto, por lo cual ha imaginado que éste quería casarse con la princesa, con lo que se explicaría también la antipatía que manifestó hacia el duque. El duque le cuenta entonces las verdaderas razones de esa antipatía, revelándole el engaño que tramó el Almirante contra un caballero casado, y su propia reacción al recibir una carta tan desleal de parte de Roberto. En ese momento, ante la presencia del rey y del duque aparecen Marín y Elena. Ésta, vestida de luto y con manto, pide justicia al rey relatando la historia de su marido, a quien, después de oír el caso, el rey manda rescatar enseguida de la cárcel. Cuando Lisardo se presenta, libre, ante el rey, éste le nombra su capitán de la guarda para que él mismo prenda a Roberto.
    En casa del privado, éste comenta muy ufano con sus criados la arrogante estratagema que, según cree, llevará a Elena a someterse a sus deseos para salvar a Lisardo; pero, en vez de Elena, quien llega es Lisardo, que apresa a Roberto a pesar de las resistencias de éste y ante la incredulidad de los presentes.
    En palacio, Elena muestra su disponibilidad de servir a la princesa en cualquier momento. Cuando llegan Lisardo, Marín y Roberto, el rey decide que el mismo Lisardo deberá juzgar a su ofensor; y Lisardo sentencia a muerte a Roberto, como éste había hecho con él. Entonces Roberto apela a Elena, quien acaba perdonándolo. Finalmente el rey concede los títulos que poseía Roberto a Lisardo y el duque otorga al matrimonio una serie de villas. Lisardo cierra la comedia diciendo: que el tener buena mujer /es la llave de la honra.


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