LEALTAD EN EL AGRAVIO, Comedia famosa de, LA
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: LEALTAD EN EL AGRAVIO, Comedia famosa de, LA. Procedencia: Parte 22 de Diferentes Autores; copia manuscrita de Parma; verso final del Acto III
Título: EN LA MAYOR LEALTAD MAYOR AGRAVIO Y FAVORES DEL CIELO EN PORTUGAL. Procedencia: Suelta en la British Library y final en esta versión de la obra.
Título: EN LA MAYOR LEALTAD MAYOR AGRAVIO. Procedencia: Suelta en Bancroft Library de la Universidad de California, perteneciente al tomo facticio 132 de Osuna
Título: QUINAS DE PORTUGAL, LAS. Procedencia: Las Quinas de Portugal es el título de una obra que aparece citada por Lope en P1 y P2, y que Menéndez Pelayo supone que es la misma que La lealtad en el agravio.
Observaciones:
Con el título de Las Quinas de Portugal escribió también Tirso de Molina uno de sus dramas, posiblemente el último, en 1638, cuyo manuscrito se conserva autógrafo (al menos en parte) en la BNE, según M.Menéndez Pelayo.
Se dice en los versos finales del Acto III de la Parte 22: "Y aquí, famoso senado, / da fin, pidiendo perdón, / la lealtad en el agravio."
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría dudosa
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No
Observación: Según Castro-Rennert (1969, 471) La lealtad en el agravio es probablemente la misma comedia que en la primera lista deEl Peregrino lleva el título de Las Quinas de Portugal. Siguen en esto a Menéndez Pelayo. No obstante, cabe precisar que Las Quinas de Portugal aparece en las dos listas de El Peregrino.
Morley-Bruerton (1968, 491) opinan que dada la versificación (de hacia 1623-1625) se ve claramente que no es la misma obra citada en 1604.
Parte
No presente en la colección de Partes de Lope de Vega
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 27.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XLVI
Otras ediciones del siglo XVII
Título: COMEDIA FAMOSA DE LA LEALTAD EN EL AGRAVIO
Colección: Parte 22 (Zaragoza, P. Verges - J. Ginobart, 1630) de la Colección de Diferentes Autores
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: Profeti, Maria Grazia: La collezione "Diferentes autores". Kassel, Reichenberger, 1988. 29, 33-34.
Título: EN LA MAYOR LEALTAD MAYOR AGRAVIO Y FAVORES DEL CIELO EN PORTUGAL
Suelta: Suelta (Madrid?, 1700?)
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: A. Castro y H. A. Rennert: Vida de Lope de Vega (1562-1635) (Notas adicionales de F. Lázaro Carreter). Salamanca, Anaya, 1969. 461.
Nota: British Library. Signatura 11728.h.4.(1) confirmada por RRM en el Catálogo On Line.
Título: EN LA MAYOR LEALTAD MAYOR AGRAVIO
Suelta: Suelta (Zaragoza, ¿16--?)
Atribución: Lope de Vega
Nota: Procedente del tomo facticio 132 de Osuna, que desapareció de la BNE y fue reencontrado por A. Bonilla. Actualmente en
Bancroft Library (University of California, Berkeley). Signatura PQ6438.A61600, confirmada por RRM en el Catálogo On Line. Véase para la descripción de este tomo, A. Bonilla y San Martín: "Sobre un tomo perdido de Lope de Vega", en Miscelânea de estudos em honra de D. Carolina Michaëlis de Vasconcellos. Coimbra, Universidade, 1933, 101-110.
Por otra parte, Sainz de Robles (II, 1955, p. 1813), al desglosar el t. 132 de Osuna, menciona: En la mayor lealtad , mayor agravio y favores del cielo. Impresa en Portugal, suelta.
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. VIII (BAE CXCVIII).
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Roig, Adrien. "Le Miracle d'Ourique dans deux comedias espagnoles: La lealtad en el agravio, de Lope de Vega et Las Quinas de Portugal, de Tirso de Molina". Revista Española de Teología. núm. 44. p. 217–240. 1984.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1623-1625
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 491.
Dedicatorias
No existe dedicatoria.
Cómputo de versos
Número: 2812
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 490.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Edad Media
Nota: Reinado de Alfonso I (1109-1185), primer rey del reino independiente de Portugal, y de Alfonso VII el Emperador, rey de Castilla y León.
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: Santarén, [Santarém]. [Portugal]. Europa. Espacio: campo; Palacio del Rey.
Topónimo: Toledo. [España]. Europa. Espacio: palacio real.
Acto 2
Topónimo: lugar indeterminado. [Portugal]. Europa. Espacio: exterior de una torre; campo a la orilla del Tajo; calle.
Acto 3
Topónimo: Santarén, [Santarém]. [Portugal]. Europa. Espacio: palacio del Rey, campo.
Duración
Acto 1: Número indeterminado de días
Acto 2: Número indeterminado de días
Acto 3: Número indeterminado de días
Género
Género principal:
- Drama > historial > profano > hechos famosos públicos > Europa.
Extracto argumental
Acto 1
En Portugal, don Alfonso (Henriques) se ha levantado en armas contra su madre, doña Teresa (de León). La dama, tras quedarse viuda del Conde don Enrique (de Borgoña), se unió en segundas nupcias con don Fernando de Páez y se negó a entregar a su hijo el título y la herencia paternas. Don Alfonso, vencedor en la batalla, toma prisionera a su madre, pero no logra atrapar a don Fernando, al que un grupo de pastores ayuda a escapar.
El autoproclamado Conde don Alfonso se lamenta ante don Álvaro de Sousa y Ruy de Silva por no haber apresado a don Fernando y reafirma su derecho a reinar en Portugal por herencia paterna. A continuación, hace su entrada Egas Núñez, ayo del Conde, que regresa de su viaje a Roma, donde ha conseguido la aprobación papal a las pretensiones de don Alfonso. Gracias al buen resultado de esta mediación, el Conde nombra a Egas su consejero y mano derecha. Pero la sombra de un problema aparece cuando el viejo Egas presenta al Conde a la dama con la que tiene pensado desposarse en breve, doña Inés, que sale acompañada de Laura. El nuevo Rey de Portugal queda inmediatamente prendado de la belleza de la dama, aunque intenta controlar sus apetitos por respeto a su ayo.
A continuación, doña Teresa de León se asoma a la torre en la que está encerrada, recrimina a su hijo la actuación bélica y le reclama la libertad. Sin embargo, don Alfonso no cede y se marcha
Don Fernando viaja a Toledo para pedir ayuda al Rey de Castilla, Alfonso VII, hermano de su mujer. Lleva consigo a Brito, uno de los pastores que lo ayudaron a escapar y que ahora ejerce como criado, aunque no ha cambiado de atuendo. Brito reniega de la Corte aduciendo la falsedad de sus habitantes y se niega a cambiar de aspecto para no terminar como en las comedias / el lacayo, ahora enjerto / en secretario, y ahora / en veedor y despensero. El Rey de Castilla recibe a don Fernando y le ofrece su apoyo para liberar a doña Teresa y restablecer el orden en Portugal
En el palacio de Santarén, don Alfonso Henriques somete al juicio de dos de sus consejeros, don Álvaro de Sousa y Ruy de Silva, su inclinación por doña Inés. Ambos opinan que debe evitar la tentación, pues está obligado a velar por la honor de un vasallo tan leal y valioso como Egas; sin embargo, don Alfonso se confiesa hechizado y temeroso de perder la vida en caso de no satisfacer su apetito. Ante tal extremo, Ruy de Silva le aconseja, contra el parecer de don Álvaro, que debe hallar el medio de gozar a la dama aun a costa de la honra de Egas.
En cuanto don Alfonso ve a doña Inés, la invita a sentarse a su lado y se quita la corona para declararle su amor. Doña Inés, casta vigilante del honor de su ya esposo, se levanta al instante y se marcha aduciendo no entenderle. El Rey, lleno de rabia, se confiesa dispuesto a perder el reino con tal de gozarla.
Acto 2
El viejo Egas intenta convencer a don Alfonso de que se conduzca como un soberano piadoso y excarcele a su madre; el Rey se muestra dispuesto a obedecer a su mentor, pero reclama, para ese momento, soledad, pues estoy muy triste. Poco después, paseando bajo la torre en que se haya encarcelada doña Teresa, escucha un romance que denuncia la crueldad del nuevo Rey de Portugal hacia su madre. Este hecho enfada al monarca, que manda matar al paje que se lo está cantando a doña Teresa en su prisión. Los hidalgos van en su busca y Egas, ‘a la puerta’, preocupado por los problemas que aquejan a su Rey, descubre que éste pretende gozar a su esposa. Cuando el paje sale corriendo, suplicando a Alfonso por su vida, Egas protege al lacayo reprochando al Rey el poco juicio que demuestra al condenar a un inferior incapaz de ofenderlo. Pero ninguna palabra es capaz de ablandar el corazón de don Alfonso. En ese momento llegan noticias del ataque del Rey castellano para salvar a su hermana, y Egas, como general de la armada portuguesa, se dispone a demostrar su lealtad.
A orillas del Tajo, don Fernando hace un alto con el ejército castellano antes de atacar. Está desesperado porque cree que su hijastro don Alfonso, al verse asediado, puede tomar la decisión de matar a doña Teresa. Por ello, pretende ir a verla a ella antes de iniciar las maniobras militares. Sin embargo, Brito, que considera una locura el riesgo que está dispuesto a correr don Fernando, se ofrece para entregar él mismo a doña Teresa una carta de su esposo. Es tanta la alegría de don Fernando que abraza con fuerza desmedida al pastor, que se queja del dolor que le causa semejante muestra de afecto.
Doña Inés regresa de visitar a la Condesa encarcelada. Por el camino, se tropieza con el Rey don Alfonso, que le pide una prenda para llevar a la batalla. Ella en todo momento esquiva hábilmente los galanteos. Alfonso Henriques, molesto por la negativa, trata con uno de sus consejeros, Ruy de Silva, la forma de raptar a doña Inés mientras Egas esté en el combate, y esconderla en una aldea donde pueda gozarla. En ese instante aparece Egas para anunciar la salida del Rey castellano al campo de batalla. El viejo ayo se confiesa celoso por el asedio al que don Alfonso somete a su esposa, pero, consciente de sus obligaciones, permanece leal en el agravio.
Brito se hace el simple ante los guardias de la torre en que está encerrada doña Teresa de León para que lo dejen pasar. Después de escuchar una divertida historia, los soldados le permiten la entrada. Poco después, don Álvaro de Sousa atraviesa la escena acompañado por varios soldados, todos ellos embozados, con los que trata de impedir el rapto de doña Inés. Los guardas de la torre, intrigados, se disponen a investigar a tan sospechosa comitiva. Justo entonces, antes de cerrar las puertas de la prisión, escapa doña Teresa disfrazada con las ropas de Brito.
El Rey de Portugal pierde la batalla contra los castellanos, de los que consigue escapar con vida gracias a la intervención de Egas, que lo saca a hombros del campo de batalla. El valeroso mentor recomienda a Alfonso que hable con su madre. Don Alfonso cede a esta idea, pero, cuando llega a la torre, Brito, haciéndose pasar por uno de los guardas, le explica que la señora ha huido.
Egas, que se muestra herido por el comportamiento de Alfonso, se ofrece, sin embargo, a tratar la paz con el monarca castellano.
Acto 3
El Rey de Portugal recibe malas noticias en el palacio de Santarén. El rapto de doña Inés no ha podido ser llevado a término; cuando la dama ya estaba metida por la fuerza en un coche, un grupo de hombres enmascarados frustró la acción y se la llevó. A continuación, los guardas de la torre llevan a Brito ante la presencia de Alfonso; el pastor, enlazando disparates, confiesa que ayudó a doña Teresa a escapar. El mal humor del monarca aumenta cuando Egas le comunica que acaba de firmar una muy desventajosa capitulación ante el Rey castellano. Don Alfonso se enfada terriblemente con su ayo por las condiciones pactadas, rompe el papel, dispuesto a enfrentarse de nuevo a Alfonso VII, y despide airado a su leal mentor.
Poco después, Egas reaparece ante el Rey para acusarlo de haber secuestrado indignamente a doña Inés. Don Alfonso lo conmina a no perderle el respeto, pero Egas le recuerda que debería sentirse avergonzado por afrentar a quien, por su lealtad y valor, merece estima. La altanera actitud del joven Rey irrita a Egas, que saca la espada contra su señor para restaurar el agravio del que se cree objeto; Alfonso, simplemente, ‘vuelve las espaldas y vase’. Egas, con la espada desnuda, no se resuelve a atacar a su Rey; así lo encuentra don Álvaro de Sousa, que lo tranquiliza comunicándole que rescató a su esposa, que había sido secuestrada por Ruy Silva por orden del Rey, y la llevó a una quinta de su propiedad.
Ambos se van en su busca mientras Alfonso, airado por todo lo ocurrido, pide a los suyos un rato de soledad y termina durmiéndose sentado en una silla. En sueños, se le aparece su padre, don Enrique (de Borgoña), para recriminarle un terrible descuido: En tanto que te ocupas en las guerras / civiles, que te tienen tan cercado, / los moros salen a correr tus tierras, / castigo de tu pecho descuidado. Don Alfonso despierta y es informado de que, efectivamente, cinco reyes moros le han invadido el reino.
El Rey corre a preparar su ejército para la defensa, sin poder atender a su padrastro, don Fernando de Páez, que llega como embajador de Castilla. Desairado, éste se queja ante Egas por el desprecio del Rey portugués al castellano por no haber acatado las capitulaciones pactadas y se marcha. Egas, que aún después de todo lo ocurrido, sigue siendo fiel a su señor, debe proteger Lusitania ante el inminente ataque de los castellanos.
Don Fernando y el Rey de Castilla marchan sobre Portugal. A su encuentro salen Egas y doña Inés, que asumen la culpa por la ruptura del tratado de paz, pues fue firmado sin el consentimiento del monarca portugués. Alfonso VII, conmovido por la lealtad mostrada por Egas, los perdona y ofrece su ejército para la defensa del reino de la embestida de los musulmanes.
Los portugueses salen victoriosos del enfrentamiento contra los moros. El Rey de Portugal explica que ha sido la mano divina la que le ha ayudado en la batalla. En plena celebración de la victoria, llegan los castellanos y Alfonso aprovecha para pedir perdón a Egas y a doña Inés por su comportamiento. Solicita, además, a su madre y a don Fernando que permanezcan a su lado y afianza la paz con Alfonso VII, el Emperador.