INTENCIÓN CASTIGADA, Comedia famosa de, LA



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: INTENCIÓN CASTIGADA, Comedia famosa de, LA. Procedencia: Parte

Título: INTENCIÓN CASTIGADA, Comedia de, LA. Procedencia: Final Acto III

Observación: Quizá sea El intento castigado que aparece en las representaciones palaciegas en 1634, representada por Tomás Fernández (Shergold y Varey, "Some palace performance of seventeenth-century plays", BHS, XL, 1963, p. 227)

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría dudosa
Observación: Acad. N. no duda de su autenticidad, y llega a afirmar: "Aunque el texto de esta comedia esté bastante estropeado, se ve que es de las mejor versificadas de su autor"

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No

Parte

No presente en la colección de Partes de Lope de Vega

Manuscrito

Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 27.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XXXVIII

Otras ediciones del siglo XVII

Título: LA INTENCIÓN CASTIGADA
Colección: Parte 22 (Zaragoza, Pedro Verges, 1630) de la Colección de Diferentes autores
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: Profeti, Maria Grazia: La collezione "Diferentes autores". Kassel, Reichenberger, 1988. 29.

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. VI.

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria

No consta


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: Imposible datación
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 484, 606.
Nota: Incluida por MB entre las "Imposibles de fechar" y de dudosa atribución, p. 606.

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 2200
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 484.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Acompañamiento
  • Criados y lacayos
    Observación: Acompañamiento real

  • Personajes computables

  • Alguacil

  • Bárbula criada, criada [de doña Blanca]

  • Blanca dama, [esposa de don Enrique], [protagonista]

  • [Criado], [criado del Rey]

  • [Daniel], [judío]

  • Don Enrique, [embajador del Rey de Portugal], [esposo de doña Blanca], [protagonista]

  • Don Juan, [caballero]

  • Don Pedro, caballero

  • Doña Leonor dama, [hermana de don Enrique]

  • El Rey [Manuel], rey [de Portugal]

  • Escribano [David]

  • [Escudero]

  • [Escuderos], [escuderos viejos al servicio de don Enrique] (2)

  • Gramago gracioso, [lacayo de don Enrique]; que actúa de [Epifanio de Chaves], [deudo de don Enrique], [noble]

  • Indio

  • Marqués

  • [Soldados] (2)
  • Universo social

  • Universo de la corte. Altos cargos de gobierno (procuradores, consejeros...)
  • Universo de la nobleza. Alta nobleza
  • Universo de la servidumbre. Criados cualificados (mayordomo, escudero...)
  • Universo de las religiones. Judíos
  • Universo del poder soberano. Reyes
  • Universo urbano. Caballería urbana (caballeros, damas)
  • Tiempo histórico

    Tiempo indeterminado

    Marco espacial

    Acto 1
    Topónimo: lugar indeterminado. [Portugal]. Europa. Espacio: calle; sala de palacio; casa de Don Enrique.

    Acto 2
    Topónimo: lugar indeterminado. [Portugal]. Europa. Espacio: sala de palacio; casa de campo del rey.

    Acto 3
    Topónimo: lugar indeterminado. [Portugal]. Europa. Espacio: casa de Don Enrique; sala de palacio.

    Duración

    Obra: Número indeterminado de días
    Acto 1: 1 día (aprox.). Nota: Desde el atardecer hasta finalizar la jornada
    Acto 2: 1 día. Nota: Al día siguiente.
    Acto 3: 1 día (aprox.). Nota: Ha transcurrido el tiempo necesario para que Don Enrique salga al destierro, pero no se especifica.

    Género

    Género principal:

    • Drama > imaginario > libre invención > palatino.
      Nota: Con rasgos importantes de drama de la honra, pero sin carácter histórico.


    Observación: El marco espacial (la corte de Portugal), y los personajes principales (el Rey de Portugal, nobles y embajadores, etc) son los característicos de un drama historial, y el conflicto es propio de los dramas historiales de la honra. Sin embargo, al no apoyarse más que en vaguísimas reminiscencias históricas (los nombres de los personajes: el rey Don Manuel, Leonor...) que no se ajustan en absoluto a los hechos históricos (Ese Don Manuel no tiene ningún rasgo peculiar, ni realiza ningún acontecimiento propio del Rey Manuel I el Afortunado, y la dama Leonor con la que se casa nada tiene que ver con la Dª Leonor , Infanta de España y Archiduquesa de Austria, hermana del emperador Carlos V, tercera esposa de Manuel I). Esa falta de referentes históricos y el desenlace suavizado del conflicto llevan a caracterizar la obra, fundamentalmente, como un drama imaginario, palatino.

    Extracto argumental

    Acto 1
    Don Enrique, emisario del rey luso don Manuel, regresa a Portugal tras realizar una embajada. Antes de visitar al monarca para darle cuenta de sus gestiones, decide, acompañado por el gracioso Gramago, y pese a los consejos de éste ("¿No fuera mucho mejor/ que vieras primero al Rey/ que a tu esposa?" (…) "Si el Rey llega a sabello…"), llegar a su casa para ver a su mujer, doña Blanca. La visita, pues, tendrá que ser secreta y por ello, cuando sienten gente, don Enrique se aparta. Las personas que rondan la calle son el Rey don Manuel y el Marqués, que tienen planeado raptar a doña Blanca. Gramago reconoce al Marqués tras un breve diálogo y se aparta también él de la calle. Poco después, los escuderos de don Enrique intentan defender a su señora de sus agresores; el Marqués les hace frente mientras el Rey se marcha con Blanca. Don Enrique y Gramago escuchan la reyerta y se dan cuenta de que son cortesanos los perseguidos, así que deciden salir en su ayuda. Aunque el Marqués cree que no lo han reconocido, el embajador y su criado saben muy bien quién es él y que ha secuestrado a una dama. Una vez terminada la disputa, don Enrique se dirige a ver a su esposa, ignorante de que ella y su criada Bárbula, a quien pretende Gramago, han sido las víctimas del secuestro en el que ha colaborado el Marqués.
    Mientras tanto, en palacio, don Manuel justifica sus actos en el ardoroso amor que despierta en él la dama y se declara abiertamente a ella, que, sumida en la desesperación, se enfrenta con duras palabras al monarca, pues el rapto es impropio de un rey cristiano, hazaña de bribones: "¡Ay, cielos, quién esperaba/ de un Rey cristiano tal robo!". Don Manuel ordena que sea trasladada a su "casa de placer" para que se temple su pesar. El Marqués quiere acompañarla y de sus palabras se desprende el interés que tiene hacia la dama: "Ya está Blanca en mi poder", pero el Rey, para evitar sospechas por la ausencia del Marqués de palacio, prefiere enviar a don Pedro, caballero, con cuatro criados.
    Cuando don Enrique llega a su casa, la ve abierta y totalmente a oscuras. Sus dos escuderos viejos salen armados a recibirlo y refieren a su señor el rapto de su esposa. Don Enrique se da cuenta de que ha colaborado en su propia afrenta, puesto que el Marqués se ha llevado a Blanca. Desesperado, reflexiona acerca de sus actos: "Yo soy el mesmo/ que detuvo a los criados/ de Blanca, mis armas fueron/ freno que les tuvo el paso,/ monte que se puso en medio". Convencido de que el Marqués es el traidor que ha raptado a su esposa, la única solución a su agravio es acudir al Rey para que imponga justicia ante el deshonroso suceso, pero, mientras tanto, don Enrique no puede esquivar la sospecha, e incluso la certeza, de que su esposa ha consentido el agravio y lo ha engañado. Si culpada no fuera, habría permanecido la noche entera en sus aposentos, ausente su dueño; y concluye: "Serás ejemplo infame/ con que agonices en tu misma sangre,/ porque un marido honrado/ forma el cuchillo de su mismo agravio".


    Acto 2
    En palacio, don Enrique no se atreve a presentarse afrentado ante el Rey, aunque confía en la justicia de don Manuel, "blasón de su corona", pese a las suspicacias de Gramago, que desliza que el Rey no será severo con los amantes. El Rey, que se encuentra acompañado por el Marqués, es informado de la llegada de don Enrique. Don Manuel, al escuchar el nombre del embajador, siente de inmediato que ha obrado con inexcusable tiranía y hace esfuerzos esfuerzos para disimular en su gesto la vileza; también está obligado a disimular el Marqués para que no detecte don Enrique la traición en su rostro. Durante la relación de la embajada, cuyo objetivo era tratar el enlace entre el Rey de Portugal y la hermana del rey de Castilla, uno y otro se imaginan descubiertos por la mirada inquisitiva de don Enrique. La tensión y el despiste de ambos llama la atención del embajador, que tampoco logra concentrarse en exponer con claridad el mensaje. Don Enrique pide entonces licencia para narrar en aparte su agravio al Rey, pero éste autoriza la presencia del Marqués en la sala. Expone don Enrique su deseo de matar al traidor que lo ha deshonrado robándole a su esposa. El Rey, que no logra saber a quién se refiere don Enrique, le propone demorar su justicia hasta que el hombre que lo ha afrentado sea grande de Portugal, pues así su castigo será más severo; hasta que llegue ese momento, le pide que se marche de la ciudad. Don Enrique, totalmente ajeno a la treta del monarca, confía en su justicia. Pero en realidad don Manuel ve en el destierro del embajador la posibilidad de traer a Blanca a la ciudad para poder gozarla.
    Por la noche, los caballeros don Pedro y don Juan vigilan la "casa de placer" donde se encuentra Blanca y a la que acude con regularidad Leonor, hermana de don Enrique, para hablar con el Marqués sobre sus amores con el Rey. Esa misma noche don Enrique, acompañado por Gramago, va en busca de su hermana, que vive cerca de la casa de campo, para buscar consuelo; caminando hacia su quinta, se detienen al escuchar los comentarios de don Pedro y don Juan sobre el secuestro de Blanca. Don Enrique descubre que está en la casa de campo encerrada y decide entrar para vengar su honra matando a Blanca y al Marqués, pues no acierta a averiguar cuál es el grado de voluntad de su esposa en el secuestro.
    Entretanto, llegan el Rey y el Marqués. El monarca agradece la ayuda de éste ofreciéndole como esposa a Leonor, que anteriormente lo había aficionado. El Marqués finge que este matrimonio lo hace muy feliz, aunque en realidad preferiría conseguir los favores de Blanca. Mientras tanto, don Enrique y Gramago consiguen entrar en la casa haciéndose pasar por criados; el gracioso se queda rezagado al descubrir a Bárbula con un "lacayo de barbas pajizas". Bárbula, amenazada por la espada del criado celoso, intenta desviar la atención de Gramago con el relato del rapto de su señora.
    Don Enrique se topa con su hermana en una sala de la casa, donde Leonor esperaba poder revelar sus sentimientos al monarca esa misma noche. Leonor confiesa a su hermano que el Marqués es su confidente e intermediario en sus amores con don Manuel, pero don Enrique no cree en las palabras de su hermana y la considera cómplice de su afrenta. Cuando se dispone a matarla, aparece su esposa y trata de sacarlo de su error. Leonor aprovecha la ocasión para huir en busca del amparo del Rey.
    Doña Blanca, de rodillas, se muestra dispuesta a sacrificarse si ello satisface a su esposo; don Enrique pide a Gramago que apague la luz sin que sepamos a ciencia cierta cuáles son sus intenciones. El Rey entra en la sala a oscuras decidido a defender él mismo la vida de Blanca. Don Enrique reconoce enseguida su voz y cree que el monarca está encubriendo al Marqués. Blanca, temerosa de que maten a su marido, va a su aposento y rompe una puerta que da al campo; por allí podrá salir su esposo. En ese momento y en la oscuridad se produce una confusión: Leonor entra en la sala y le ofrece al Rey ser su esclava; acto seguido, doña Blanca, creyendo que se dirige a su esposo, le dice a don Manuel: "Señor, libra tu persona, /ya tienes las puertas francas". El Rey imagina que ambos mensajes eran de Blanca y concluye que la dama está ya enamorada de él.


    Acto 3
    Leonor siente que su culpa es suficiente para que su hermano la mate, y así se lo confía a Gramago, que ejerce de confidente y trata de restar importancia al error de la dama, que en realidad amaba a don Manuel con la honesta intención de convertirse en su esposa. Gramago, además, tiene que defender los bienes de su señor, desterrado, cuando se presentan en su casa un alguacil y un escribano que pretenden embargarlos. Don Enrique, antes de marcharse, no saldó sus deudas con el judío Daniel y el gracioso tiene que defender ahora la hacienda de su amo del acoso del usurero. Para ello, decide ocultar su verdadera identidad. Se cubre con una capa y se hace pasar por un familiar de don Enrique. El criado convence a Daniel y al alguacil de que él es un rico noble llamado Epifanio de Chaves, Marqués de la Epifanía, y se hará cargo de la deuda.
    En palacio, don Manuel reprocha a la esquiva doña Blanca tanto rigor "después de tanto favor". La dama intenta convencer al Rey de que no fue ella la que se declaró su esclava y, al parecer, se le entregó: "Si os habló una mujer,/ sería doña Leonor,/ que con ilícito amor/ se puso en vuestro poder". Doña Blanca reafirma su inquebrantable amor y fidelidad por su esposo al tiempo que recrimina al Rey una vez más su actitud, indigna de la corona que porta. Don Manuel, todavía convencido de que gozó a Blanca, recurre al Marqués para que trate de ablandarla.
    El embajador, por su parte, llega a palacio y es testigo, al paño, de la conversación entre el Marqués y su esposa. Sin embargo, no consigue escuchar con claridad las palabras que intercambian uno y otra. El Marqués se declara a la dama y pretende sus favores, pero Blanca se resiste y se enfrenta con él, asediada por dos pretendientes a los que aborrece: "Si el Rey tuvo atrevimiento,/ en sólo el poder fundó/ la locura que animó/ su lascivo pensamiento;/ pero en ti ha sido portento". Don Enrique, que sólo escucha ecos, no puede averiguar si su honor sigue a salvo: "Nada escucho, nada entiendo/ para que pueda saber/ si Blanca pudo ofender/ el honor que defiendo", pero sale en defensa de su esposa al ver cómo el Marqués, ante la resistencia de Blanca, le propina un bofetón. Llega el Rey en el momento en que don Enrique se dispone a atacar al Marqués y detiene el intento. Blanca, para evitar riesgos a su esposo, pues el Marqués es poderoso, niega haber sido abofeteada, lo que provoca nuevas dudas en don Enrique acerca de la lealtad de su esposa.
    El Rey ordena a don Enrique que salga de la sala y pregunta a Blanca si es verdad que ha sido golpeada. Ella explica que lo negó para excusar mayores daños, y afirma que el Marqués la ronda con torpe amor; el monarca, súbitamente, censura sus propios intentos y alaba la nobleza con la que se ha conducido la dama. Mientras tanto, don Enrique se ha enfrentado al Marqués y lo ha golpeado con furia en la cabeza. Acosado, el Marqués, antes de retirarse, confiesa a don Enrique que fue don Manuel quien ordenó el rapto de doña Blanca y que él no logró ofender a la dama más que de palabra, pese a su intención de gozarla. Intención castigada, pues, por don Enrique, según él mismo refiere al Rey cuando éste ordena que sea prendido por matar al Marqués. Ante la acusación de don Enrique: "sé que a mi querida prenda/ robastes", el monarca se defiende acusando al Marqués de mentiroso y haciéndole creer que sería incapaz de ofenderlo. Para procurar el remedio, don Manuel confiesa que ama a Leonor "a la que quiero en vuestra presencia/ darle la mano de esposo". Don Enrique agradece la merced que hace el Rey a su casa. Don Manuel, además, ante la solicitud de Leonor, lo perdona por castigar la intención del Marqués y lo nombra General de África; Gramago recibe dos mil cruzados del monarca.


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