Félix Lope de Vega y Carpio

LA INTENCIÓN CASTIGADA




Autoría: Dudosa
Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, La intención castigada, Emilio Cotarelo (ed.), Obras de Lope de Vega, VI. Obras dramáticas, Madrid, RAE, 1928, pp. 554-579.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA

GRAMAGO, gracioso
DON ENRIQUE
EL REY
MARQUÉS
UN INDIO
UN ESCRIBANO
BLANCA, dama
DOÑA LEONOR, dama
BÁRBULA, criada
DON JUAN
DON PEDRO, caballero
UN ALGUACIL
[DOS ESCUDEROS]
[UN CRIADO]
[DANIEL], judio

Acto I

Sale DON ENRIQUE y GRAMAGO.

Don Enrique
Quintilla
Necio estás, pues que mi gusto
siendo tan justo me impides.

Gramago
No pensé darte disgusto,
mas si a la razón te mides
5
darás mi intento por justo.
Quintilla
Yo te confieso, señor,
que es tu amor superior
a cuantas fábulas tratan,
pues hasta ausencias te matan,
10
que son albardas de amor.
Quintilla
¿No fuera mucho mejor
que vieras primero al Rey
que a tu esposa?

Don Enrique
Manda amor
con más poderosa ley.

Gramago
15
¿Cuando eres embajador
Quintilla
del Rey y a Portugal
con recibimiento igual
a tu jornada se espera,
quieres que el amor prefiera?
20
A mí me parece mal.
Quintilla
Haz tu gusto. Sé decir
que si el Rey llega a sabello...

Don Enrique
¿Qué?

Gramago
Que lo ha de sentir
y aun enfadarse por ello.

Don Enrique
25
¿Quién me podrá descubrir
Quintilla
si dejo a mi amada esposa
antes que entre nieve y rosa
el sol con nuevos desvelos,
siga atropellando velos
30
las huellas del alba hermosa?
Quintilla
Llama, Gramago.

Gramago
Detente.

Don Enrique
No provoques mi rigor,
que es sol de mi Rey ausente
Alejandro vencedor.
35
Ya he conocido el Oriente.
Quintilla
Que aunque mar, la noche fría
sombras antípodas fría
entre nevados vellones;
bien conozco los balcones
40
por donde amanece el día.
Quintilla
Como a su Oriente os adoro,
rejas, con mayor decoro
que el indio tostado, al Sol;
seré antípoda español
45
de vuestros celajes de oro.
Quintilla
¡Loco estoy, estoy perdido!
Llama, si mi bien deseas.

Gramago
Gente en la calle he sentido.

Don Enrique
Mira que quiero que seas
50
alba de mi sol dormido.

Gramago
Quintilla
Estrella quisiera ser,
que alba no puede ser
un hombre caritrigueño,
pues no habrá quien deje el sueño
55
si por mí ha de amanecer.
Quintilla
Mira que siento la gente.

Don Enrique
¿Que tan necio inconveniente
me quite la luz divina
de mi sol?

Gramago
(Ya se amohína.)
60
Pues, señor, ¿quieres que intente
Quintilla
un hecho aromatizado
por lo que ha de ser sonado?
Seré, si me determino,
otro Catón Censorino.

Don Enrique
65
Deja ese necio cuidado,
Quintilla
que cuando importante fuera,
siendo gente principal,
yo sé que merced me hiciera.

Gramago
¿Y si no fuera tu igual?

Don Enrique
70
Tiempo en rogar se perdiera.
Quintilla
Porque no hay mayor trabajo
que rogar a un hombre bajo,
pues siempre a negar se anima
al paso que uno le estima.

Gramago
75
Lo mismo siente Gramago.

Don Enrique
Quintilla
Sígueme.

Gramago
Yo te prometo
que me holgara que me vieras
en un importante aprieto.
¿Son más de unos portugueses
80
pulidejos?

Vase DON ENRIQUE, y salen EL REY y EL MARQUÉS.

Marqués
¡Dulce afeto
Quintilla
puede esperar Vuestra Alteza!

Rey
Cáusame grande extrañeza,
Marqués, tanta dilación.

Gramago
(Ya he trazado la quistión,
85
a herida por cabeza.)
Quintilla
¿Ollay homes que faceys
narua que así nos ponéis?

Marqués
¿Qué queréis vos?

Gramago
¿Qué quero?
Teño un gusto pracentero.

Rey
90
No es justo que os empeñéis,
Quintilla
porque no es bien que se pierda
nuestra ocasión.

Marqués
Si me advertís,
erráis, que mi gente es cuerda,
pues os deja.

Gramago
¿Homes, oys?
95
¡Por Cristo, que tudo es merda
Quintilla
y nausa contra un león
dous ratones!

Rey
Su razón
muestra que será algún loco.

Marqués
Idos.

Gramago
¡Nau quero tampoco!

Marqués
100
Eso es ya dar ocasión
Quintilla
a que el respeto perdamos.

Gramago
Ya demasiado han temido,
muy bien avisados vamos.
De buena habemos salido,
105
pues junto a palacio estamos.
Quintilla
[Aparte]
(¡El Marqués es este, cielos!)

Marqués
Perded, si amáis, los recelos,
que los que en la calle están
de guardas os servirán.
110
Mirad cómo os darán celos.

Gramago
Quintilla
Ya fora gran villanía
nau dar agradecemento
a vosa alta cortesía,
ca teño mi pensamiento
115
posto sobre a luz del día.
Quintilla
Ficad en bora fidalgo.
[....................]

Marqués
Si para serviros valgo,
que me mandéis gustaré.

Gramago
120
¡Ficay, ficay!

Marqués
Ya se fue.

Rey
Quintilla
Si el poder que amor alcanza
tuviera, al que más pecara
contra amor, le condenara
a que tuviera esperanza.
125
[......................]
Quintilla
Tantos sus tormentos son,
que puede el menor matar,
mas es tan la aprehensión
del bien que no osa llegar
130
a la desesperación.
Quintilla
No hay cosa que más desvele
ni pena que aflija más,
pues contra el orden que suele
se nos vuelve el tiempo atrás
135
cuando pedimos que vuele.
Quintilla
¡Ay, bellísima mujer,
tú sola pudiste hacer
que mi esperanza naciera,
y que yo la recibiera
140
en los brazos del poder!
Quintilla
Que en sola una majestad
se pudiera hallar segura,
pues en menos calidad,
si viviera en tu hermosura,
145
muriera en tu honestidad.

Marqués
Quintilla
Dulcemente vas templando
tu pasión, y acreditando
lo mismo que vas perdiendo.

Rey
Como la siento muriendo
150
la voy con ella cebando.
Quintilla
¡Niño Amor, viven los cielos
que es tanta la confusión
de mis rabiosos desvelos,
que aun la misma dilación
155
viene ya a causarme celos!
Quintilla
Y el robar una mujer
es empresa para hacer
discursos tan dilatados.
¡Ah, malhayan los criados!

Marqués
160
Pues, señor, ¿no echas de ver
Quintilla
que lo que tú facilitas
va el temor dificultando?

Rey
¡Bien mi esperanza acreditas,
pues cuando la voy buscando
165
eres tú quien me la quitas!

Marqués
Quintilla
Estruendo de espadas suena.

Rey
Ya el amor mi dicha ordena.

Marqués
Por la puerta del jardín
han salido.

Rey
Llegó el fin
170
de mi dilatada pena.

Dicen dentro.

Escudero
Quintilla
¡Villanos, veréis primero
diluvios de sangre nuestra
que el bárbaro intento fiero
cumpláis!

Marqués
La ocasión te muestra
175
lo que has de hacer.

Rey
Bien espero
Quintilla
victoria de tu valor,
mientras yo, preso de amor,
con el robo me retiro.

BLANCA dentro.

Blanca
Vuestro poco esfuerzo admiro.
180
¿Criados, tanto temor
Quintilla
os causan viles espadas,
que así permitís mi afrenta?

Rey
¡Dejad voces excusadas!

Vase EL REY.

Escudero
Su voz nuestra furia aumenta.
185
Obligaciones honradas
Quintilla
nos dan esfuerzo, villanos;
encomendad a las manos
el valor, si lo tenéis,
que hoy la presa dejaréis
190
o la vida.

Sale GRAMAGO y DON ENRIQUE.

Gramago
Cortesanos
Quintilla
son los que riñen, señor.

Marqués
No he visto dalle a un agravio
tan alentado favor.

Gramago
Digo que es el Marqués sabio.

Don Enrique
195
Darele mudo favor.

Gramago
Quintilla
¡Cobardes!, ¿qué os detenéis,
si un rayo del cielo veis
que para abrasaros baja?

Escudero
Conocida es la ventaja;
200
retirémonos.

Marqués
¿Qué hacéis?
Quintilla
Teneos, por vida mía,
que este esfuerzo y valentía
de Marte competidores,
piden contrarios mayores.

Don Enrique
205
Agradeceros querría
Quintilla
con obras lisonja igual,
porque nos muestra caudal
de mi fe, si bien temí
vuestro valor inmortal.

Marqués
210
¡Qué venturoso que fui!

Don Enrique
Quintilla
¿Y por qué la quistión fue?
Porque, si no me engañé,
acentos no bien formados
de una mujer escuché.

Marqués
215
Delitos fueron causados
Quintilla
de una empresa peregrina:
acometí a la divina
luz del sol de Portugal,
que no tiene el mundo igual
220
belleza, ni la ruina
Quintilla
del muro en venganza griega
causó mujer tan hermosa.

Don Enrique
Mucho amor las almas ciega.
¡Fortuna ha sido dichosa
225
la vuestra!

Marqués
Por vos navega
Quintilla
golfos de amor sosegado,
y porque me da cuidado
la causa en que me amparáis.

Don Enrique
Hasta que en salvo os pongáis
230
me tendréis a vuestro lado.

Marqués
Quintilla
¡Guárdeos Dios, no es menester!
Y que voy corrido juro
de que no podáis saber
quién soy.

Don Enrique
Pues también procuro
235
no darme yo a conocer.

Marqués
Quintilla
¡Vive Dios que he de trazar
máquinas de amor sutiles
hasta venirla a alcanzar!

Vase, y sale GRAMAGO.

Gramago
Corrí, alcanceles y diles;
240
ya los llevan a curar.

Don Enrique
Quintilla
¿A quién?

Gramago
A aquellos pobretos,
que fueron harto discretos
en mostrárseme tan bravos,
sin ver que yo, como nabos,
245
iba pasando coletos.

Don Enrique
Quintilla
¿Mataste alguno?

Gramago
Sospecho
que maté setenta y tres.
¡Qué se ha de hacer! ¡Ya está hecho!
Fuera el sastre portugués
250
difunto hecho y derecho
Quintilla
si meto más la dañosa;
la herida es más venturosa
que ha visto lacayo humano:
con humor de cirujano
255
parece dificultosa.

Don Enrique
Quintilla
¿Que era sastre?

Gramago
Imagina
que fue la herida mortal,
mas fue permisión divina
que topase en un dedal
260
que llevaba en la pretina.
Quintilla
En esto le conocí;
el cielo rogó por él,
y si no fuera por mí
soy fratricida cruel.

Don Enrique
265
Muchas fábulas oí,
Quintilla
pero las tuyas son tales...

Gramago
Siempre al encuentro me sales.
Si es porque todo valiente
presume al paso que miente,
270
no es bien con ellos me iguales.
Quintilla
Si yo fuera corredor
mintiera en ambos contratos,
mintiera con el pintor
lisonjero de retratos.

Don Enrique
275
¿Dónde vas?

Gramago
Al pescador
Quintilla
de caña, que, ¡vive el cielo!,
que miente con tal desvelo
que los dos peces del signo
los atribuye, imagino,
280
a su fabuloso anzuelo.
Quintilla
Una vez cierto pescante...

Don Enrique
No pases más adelante,
que la noche nos convida
a dar a mis glorias vida.

Gramago
285
¡Martirio es el ser amante
Quintilla
un hombre de su mujer!
Mas dime, así que te goces,
¿dejaste de conocer
al Marqués?

Don Enrique
Solo en tus voces
290
me pudieran conocer.

Gramago
Quintilla
En fin, la mujer se lleva.

Don Enrique
De amor amorosa prueba.

Gramago
Si, mas es un caso inhumano
que un marqués italiano
295
tanto en Portugal se atreva.

Don Enrique
Quintilla
Priva con el Rey; camina,
que me abraso en la divina
luz de mi adorada esfera.

Gramago
Vamos, que también me espera
300
Bárbula, mi compagina.

Vase, y sale EL REY, DOÑA BLANCA, EL MARQUÉS y criados.

Rey
Quintilla
Legítimo sentimiento
mostráis, pero no es razón,
viendo mi amoroso intento,
que en tan urgente ocasión
305
le deis fuerzas al tormento.
Quintilla
Juzgad mi causa piadosa,
o ya que tan rigurosa
me neguéis vuestra belleza,
culpad la Naturaleza,
310
que os pudo hacer tan hermosa.
Quintilla
Mas con respeto divino
os voy, señora, adorando.
Fuerzas son de mi destino,
que imito a Paris robando
315
mas no en la guerra a Tarquino.
Redondilla
El poder superior
le dio fuerzas al rigor
para que ahora os robase,
mas no hayáis miedo que pase
320
la jurisdicción de amor.
Quintilla
Sin fuerzas de Rey halláis
el firme amor que culpáis
y humilde con tanto extremo,
que por tan humilde temo
325
que no le favorezcáis.
Quintilla
Hermosísima señora,
no tan sin fruto perdáis
lágrimas que el sol adora,
si no es, mi bien, que mostráis
330
cómo ha de imitar la aurora.
Quintilla
Pero las ave veloces
serán en mi amor feroces
viendo llanto en vuestro oriente,
pues despertará la gente
335
con la salva de sus voces.
Quintilla
¿Cómo no me respondéis?

Blanca
Por veros cuán ciego estáis,
que vuestra culpa no veis.
Yo hablaré cuando corráis
340
las nubes que al sol ponéis.
Quintilla
¿Dónde está el alto blasón,
la católica opinión
de reyes de quien venís?
Si vos a robar salís,
345
¿qué le dejáis a un ladrón?
Quintilla
¿Tal bajeza en tal Alteza?
Si en un plebeyo se hallara
tan conocida bajeza,
el delito no costara
350
más de en su misma cabeza.
Quintilla
Pero en vos la tierra y mar
se habrán de escandalizar,
que en vos semejantes menguas
viste la fama de lenguas.
355
Mirad si podrá callar.
Quintilla
¡Ay, cielos, quién esperaba
de un rey cristiano tal robo!
Yo, que el temor me avisaba
que se ha transformado en lobo
360
el pastor que me guardaba.

Rey
Quintilla
¡Ah, Marqués!, de vos me espanto,
que aguardáis con ella tanto.

Blanca
¡Un rey cristiano tan cielo!

Rey
Amigos, llevadla luego,
365
que me enternece su llanto.
Quintilla
En mi casa de placer
para templar el pesar
que en mi agravio puede haber,
podrá con silencio estar.

Marqués
370
[Aparte]
(Ya está Blanca en mi poder.)
Redondilla
Vamos.

Rey
(Miradlo despacio,N
X
Nota del editor digital

Esta redondilla y la que le sigue presentan una rima anómala. RDC.

que si faltáis de palacio
cuando falta de su casa
doña Blanca, ser pudiera
Redondilla
375
que contra vuestro desvelo
mi delito se entendiera.)
No vais vos.

Marqués
[Aparte]
(Jamás el cielo
me dio ventura sin tasa.
Quintilla
Ya he perdido los sentidos;
380
mis discursos van perdidos.)

Rey
Don Pedro y cuatro criados
vayan.

Don Pedro
Ya están avisados,
y de esperar ofendidos.

Blanca
Quintilla
¡Cielos, que esta fuerza veis...!

Don Pedro
385
Lástimas en vano hacéis,
que es amante poderoso.

Blanca
¿En qué os ofendió mi esposo,
señor, que así le ofendéis?
Quintilla
¡Qué bien camináis los dos,
390
pues la sangre que le llama
haciendo testigo a Dios,
cuando por vos la derrama
se la estáis manchando vos.

Rey
Quintilla
Blanca, no penséis que aquí
395
tan torpe y bárbaro fui
que mi culpa no he entendido,
pues solo habéis repetido
lo que yo me he dicho a mí.
Quintilla
Esa es lición de mis labios
400
que pesa ya en mis enojos,
para disculpa de sabios,
un mirar de vuestros ojos
más que montañas de agravios.

Vanse, y sale GRAMAGO por una puerta y DON ENRIQUE por otra.

Gramago
Romance (tirada)
¿Hubo silencio mayor
405
en la soledad de un yermo?
Noruega no es ya nuestra casa
en los dos meses de invierno.
Ya estoy en el corredor.
Si no me ha engañado el miedo
410
aquí estaba atado el mono
por los muchos que andan sueltos.–
¿Quién va?

Don Enrique
Yo soy.

Gramago
¡Ah, señor!
¿Pues con los monos te encuentro?
¿Si es azar de la bodega
415
y nos la han dejado en cueros?

Don Enrique
Siempre de burlas estás,
cuando fabricando vengo
montes de quimeras locas
sobre este mudo silencio.
420
¿Mi casa abierta a estas horas?
¿Qué será?

Gramago
No habrá porteros.

Don Enrique
¿Cómo siquiera no hay luz?

Gramago
Habrá lechuzas.

Don Enrique
¡Qué necio
te hizo el cielo en mi daño,
425
que no has de medir los tiempos:
para entretener burlando
y para agradar sirviendo.

Gramago
Antes por venir a escuras
pienso que te hizo provecho.

Don Enrique
430
Dos mil dudas me acobardan.
Llama, quebranta el silencio
a voces, pero no llames,
que será causa tu estruendo
el despertar a mi esposa.
435
Pero cuando considero
sin luz y abierta mi casa,
pierdo, amoroso, el respeto.

Gramago
Si hubiera luz, fácilmente
viéramos si hay gente dentro.

Don Enrique
440
¿Hay más simple desatino?
¿Cuándo a la luz se encubrieron
las arenas más humildes?

Gramago
Fueras buscando aposentos
y descubriendo criados.

Don Enrique
445
¡Claro está!

Gramago
Perdiera tiempo.
Yo me saliera a la calle
y discursara, diciendo:
“¿Cédula y la puerta abierta?
No hay nadie. Fuérame luego,
450
sin dar voces a criados,
gritos a tu Barmondejo,
Salucio, Méndez, Pereyra.

Salen dos ESCUDEROS viejos, con dos candeleros, y espadas desnudas.

Escudero
¿Quién da voces?

Gramago
Si este es sueño,
¿para qué se alquilan camas
455
ni se entoldan aposentos?

Escudero
¡Válgame Dios!

Escudero 2º
¿Qué hemos visto?

Don Enrique
Amigos, si dais al sueño
los sentidos fatigados,
por ser tributo del tiempo,
460
¿cómo no cerráis la puerta?
¿Porque estaba ausente el dueño
ha de haber tan gran descuido?

Escudero
Señor, en las venas tengo
helada la sangre.

Gramago
En tanto
465
que a los buenos escuderos
preguntas nuevas de casa,
veré a mi rolliza Venus.

Don Enrique
Enmendaos, por vida mía.
No os aflijáis, que no vengo
470
más que a reñir los descuidos
para celebrar contentos.
Salud traigo, gloria a Dios,
y con próspero suceso
de mi embajada; pedidme
475
albricias, que las prometo.
¿Cómo está el Rey mi señor,
que goza este privilegio
la monarquía mayor,
que tiene lugar supremo
480
aun entre sombras de amor?
Y ya que de amor me acuerdo,
¿cómo está mi esposa, amigo?

Escudero
Señor, el turbado pecho
no da lugar a deciros.

Don Enrique
485
¡Válgame Dios!, ¿qué es aquesto?
Sosegaos, que no hay desgracia
que en llegando a un hombre cuerdo
no disminuya el agravio,
que solo cifra el imperio
490
las nuevas y las desdichas
en el cobarde y el necio.
¿Qué desgracia puede haber,
para que disculpe el veros
tan suspensos y turbados
495
como aquí a los dos contemplo?
Si ha sucedido desgracia,
si mi casa os han abierto
ladrones y la han robado,
considerar que es el dueño
500
un portugués Alejandro,
y sírvaos de claro ejemplo
de un gran señor de Castilla
que se le abrasaba en fuego
su casa, que desde entonces
505
pudo el voraz elemento
cobrar soberbia de rico,
preseas, joyas, trofeos,
bordados en paños de oro,
émulos firmes del tiempo;
510
en pirámides de humo
por artesones de fuego,
cubriendo la cara al sol
iba bordando arquitectos.
Dieron aviso al señor
515
del irremediable incendio,
tan turbados los criados
como ahora a los dos veo.
Y dijo: “Por vuestras vidas
que vais a librarme luego
520
una batalla curiosa,
que es de un gallardo maestro.”
Con esto les dio a entender
que los valerosos pechos
se burlan de la Fortuna.
525
Vestidas las cuadras veo
de tapices, muestras claras
de que en mi casa no ha muerto
la prenda que el alma adora;
¿pues por qué tanto silencio
530
siendo doña Blanca viva?
Si su padre, don Laurencio
de Meneses, dio a la tierra
el nunca excusado feudo,
sus largos años pedían
535
dulce paz en sueño eterno.
Ya me lo escribió mi esposa,
y al mejor criado pienso
que le pasa pocas veces
de la ropa el sentimiento.
540
Responded, por Dios; hablad,
que en este invencible pecho
caben más desdichas juntas
que en el diluvio cupieron.

Escudero
La edad desterró los bríos,
545
que a regir el limpio acero
como cuando fui soldado
de tu generoso abuelo,
primero en su sangre tintos
viera los cobardes hierros
550
la noche, pero venían...
Ahógame el sentimiento
y las palabras heladas
hurtan el oficio al miedo.

Don Enrique
¿Hay confusión semejante?
555
¿Necesidad de dos viejos
tiene mi casa que ya
echan las espadas menos?
Ya no os falta espada y brazo,
que en los polos contrapuestos
560
don Enrique de Alencastro
roba la fama a Pompeyo.
¿Os agraviado, amigos?
¿Os han perdido el respeto
en virtud de mis criados?
565
Mas por imposible tengo
que hombre noble se atreviese
a casa que falte el dueño.
Si fueron hombres humildes,
ni agraviaron ni pudieron,
570
que solo cifra el agravio
venir a vengarme de ellos.
Sacadme de tantas dudas,
por Dios, si no es que advirtiendo
mi valor queréis probarme
575
con desgraciado suceso.
Y como el que por ventura,
o por mi desdicha, temo
que vuestra lengua es mayor
que los que alteran mi pecho,
580
para hacerlo más terrible,
más espantoso y más feo,
lo vestís de dilaciones
y lo prevenís de miedos.

Escudero
En el jardín esta noche,
585
como robó julio al viento
entre escamas enfadosas
sus calurosos efectos,
doña Blanca, mi señora,
gozaba el templado fresco;
590
blanda risa de las fuentes,
de las flores dulce acento.

Don Enrique
Dejad vanas diversiones,
y considerar que es necio
el que entretiene en pinturas
595
a quien espera el suceso.

Escudero
Con las mujeres de casa
estaba, pues, cuando abrieron
la puerta falsa al jardín...

Don Enrique
¿Y en abriendo?

Escudero
Entraron dentro
600
seis hombres enmascarados,
y provocando a silencio...

Don Enrique
Proseguid.

Escudero
Acometieron...

Don Enrique
¿A quién, amigo?

Escudero
Al sol mismo,
guiados de sus reflejos:
605
robaron a mi señora...

Don Enrique
¡Válgame Dios!

Escudero
Ya hemos puesto
en peligro nuestras vidas,
con razón su furia temo;
nunca tuviera mi lengua.

Don Enrique
610
Ya, mortales sentimientos,
presa habéis hecho en el alma,
¿pues cómo os vais deteniendo
que no acabáis con la vida?
¿Pero sabéis que sospecho
615
que como nacéis de causa
que obliga a haceros eternos
no os atrevéis a matarme
porque no os falte el imperio?
Hombres, si el dolor que obliga
620
agravios de honor han puesto
fuego a la caduca sangre,
si acaso os toca este fuego,
por hombres nobles, por hombres
a quien obligar pudieron
625
beneficios recibidos,
deudas que conocen buenos,
vengad la ofensa de Enrique;
en vuestras manos he puesto
el que ayudó a su deshonra.
630
¿Qué miráis? Yo soy el mesmo
que detuvo a los criados
de Blanca, mis armas fueron
freno que les tuvo el paso,
monte que se pudo en medio.
635
¿Hay robador más dichoso?
¿Qué fábulas escribieron
tan extraños desatinos?
Júpiter, al mar huyendo,
llevaba robada a Europa,
640
pero sus padres y deudos
hasta vencer imposibles
al robador persiguieron.
Mas, ¿qué plumas han escrito,
escribiendo infames hechos,
645
que ayude el marido al robo
de su mujer? No os lo cuento
porque haya sido culpado,
que no ha inventado el infierno
tan grande infamia en los hombres,
650
que más infame tercero
de su adúltera mujer
querrala poner en precio,
pero no que se la quiten,
por no perder el provecho.
655
El primero soy del mundo,
no hay de este caso otro ejemplo,
por nuevo y por espantoso
será dos veces eterno.
Mas si el cielo permite
660
que con mis armas el honor me quite
y vive mi despecho,
peña es mi corazón, diamante el pecho.
Traidor Marqués italiano,
¿cuándo viste en siglos nuestros
665
de atreverse Italia a España,
pues en el timbre sangriento
apenas hubo laureles
que de españoles trofeos
entre banderas latinas
670
no las humillara el tiempo?
Y cuando brotaba Roma
capitanes tan hambrientos
que iban talando la tierra,
ya con sangre, ya con fuego,
675
un portugués, Viriato,
al quinto planeta opuesto,
ganó a Roma más victoria
que tuvo Roma trofeos.
Pues si el mundo me conoce
680
y sabe el ardiente suelo
del África que mi espada
tiene por vaina sus pechos,
¿cómo de Italia ha venido
un hombre tan sin respeto
685
que la sangre de Alencastro
la trate con menosprecio?
Mas si las estrellas todas
tiranamente me han hecho
el dueño de mi deshonra,
690
no culpo su atrevimiento.
Prodigiosa estratagema
de la Fortuna y el tiempo,
que a no estar entretenido
en mis agravios, sospecho
695
que no estuvieran seguros
los romanos ni los griegos,
en que abrasadas las armas
murieran sus movimientos.
Mas al fin mi espada sola
700
libran los cielos mi desdicha toda.
Si yo quebré mi espejo,
en vano lloro, sin razón me quejo.
Mas resuélvome a morir.
Ea, venganza, ya es tiempo
705
en que mostréis el agravio
de mortales instrumentos.
Si una palabra afrentosa
obliga el desnudo acero,
otras tan infames piden
710
otra venganza de griegos.
Al Rey pediré justicia
por no perderle el respeto,
y si me la niega el Rey
vendrá a tener más derecho
715
mi venganza. El Marqués muera,
que brota de rabia el pecho
al paso de mi desdicha.
Fiera mujer, hoy perdieron
su curso tus verdes años
720
que tus lascivos deseos
lazos de la muerte han sido
que el infame amor te ha puesto;
que si culpada no fueras
recogida en tu aposento
725
te hallaras toda la noche
en ausencia de tu dueño.
Y ya que al jardín bajaste,
cuando escuchaste el estruendo
de la gente de armas, ¿cómo
730
no te amparaste huyendo?
Serás ejemplo infame
con que agonices en tu misma sangre,
porque un marido honrado
forma el cuchillo de su mismo agravio.


Acto II

Salen por una puerta GRAMAGO y DON ENRIQUE, y por otra EL REY y acompañamiento, y dos soldados dando memoriales.

Don Enrique
Redondilla
735
De afrentado no me atrevo
entrar donde el Rey me vea.

Rey
¡Que el sol tan prolijo sea!

Marqués
No es a quien espera nuevo
Redondilla
parecerle largo el día.

Vanse EL REY y los soldados y EL MARQUÉS.

Don Enrique
740
¡Ay, cielos, mi honor perdido
y estar tan favorecido
mi ofensor, desdicha es mía!

Gramago
Redondilla
Pues dime tu pensamiento.
¿Qué intentas?

Don Enrique
Pedille al Rey
745
justicia.

Gramago
Por justa ley
debo hacer un escarmiento
Redondilla
en la vida del Marqués,
ladrón de tu claro honor;
pero pregunto, señor,
750
nada la pregunta es:
Redondilla
¿qué has de hacer si no te guarda
justicia el Rey?

Don Enrique
Bien dijiste,
que necia pregunta hiciste.
Siempre el necio se acobarda,
Redondilla
755
pensando que no merece
lo que es suyo de justicia.

Gramago
No pregunté sin malicia.

Don Enrique
Si mil ejemplos te ofrece
Redondilla
el famoso don Manuel,
760
luz de las virtudes todas,
¿cómo tú no le acomodas,
siendo vasallo fiel?
Redondilla
La justicia, pues, consiste,
que es blasón de su corona.

Gramago
765
Porque el delito pregona,
que es del paño que se viste.
Redondilla
Bien sé que grave y severo,
sin que la ocasión le impida,
castigará al homicida,
770
al ladrón y al usurero,
Redondilla
y a cuantos conozca el Rey
malos por diversos modos;
mas a los amantes todos
ha de amparallos la ley.

Don Enrique
Redondilla
775
No pases más adelante,
que ya sé tu pensamiento.

Gramago
El Rey sale.

Don Enrique
El sufrimiento
que mis venganzas iguale.
Redondilla
Allá fuera aguardaremos
780
que acabe de despachar.
¡Que el Rey se quiera fiar
de un hombre de estos extremos!
Redondilla
Porque en esta casa habita
callo, que si en otra fuera,
785
ya mi venganza estuviera
en llamas de sangre escrita.

Gramago
Redondilla
¡Pues yo pajas, vive el cielo,
que el lacayo que me ofende
(¡brava cólera me enciende!)
790
ha de caer en el suelo!
Redondilla
Y más también que yo fundo
mi venganza en su interés,
pues caminará el Marqués
con lacayo al otro mundo.
Redondilla
795
¡Qué alegre y contento viene,
no sabe lo que le espera!

Vanse, y sale EL REY y EL MARQUÉS.

Rey
El premio es la propia esfera
del valor; soldados tiene
Redondilla
el Rey, si prisiones de oro
800
les echa a la voluntad
el premio de autoridad
a un reino; mas tiembla el moro
Redondilla
de ver que estimo soldados
en el número que he visto
805
y sus fronteras conquisto
con pocos y bien pagados.
Redondilla
Que muchos, cuando no esperan
que el Rey les ha de premiar,
buscan, por no pelear,
810
la ocasión de que se alteran.
Redondilla
Estos dos sirvieron bien
en África muchos días,
y dándoles compañías
les doy peligros también,
Redondilla
815
porque los busca el soldado
con cuerda seguridad,
conforme la calidad
del salario que le han dado.

Marqués
Redondilla
Honrallos luego es premiallos
820
dos veces.

Rey
Sí, porque entiendo
que es tenellos pretendiendo
lo mismo que desterrallos.
Redondilla
¡Así me premiara amor,
mas como es señor tirano
825
le sirvo y pretendo en vano!

Marqués
Siendo absoluto señor
Redondilla
de la prenda deseada,
¿qué tiene ya que temer?

Rey
Antes si queda el poder,
830
al paso que vence enfada.
Redondilla
¿Qué importa que yo posea
a doña Blanca, si esquiva,
cuanto hermosa el bien que estriba,
que amor sin fuerza desea?

Marqués
Redondilla
835
Yo aseguro que la ablandes
siendo su llanto el remedio,
que una noche de por medio
ablanda firmezas grandes.
Redondilla
Consuelo buscan también
840
las que más honradas nacen
si las fuerzas que las hacen
nacen de quererlas bien.
Redondilla
Esta noche la verás
menos esquiva y llorosa.

Rey
845
Piedad me causa amorosa.
Conmigo a aplacarla irás
Redondilla
esta noche, que estoy tal,
que siendo el amor tirano
aun a tocarle una mano
850
tiembla mi pena mortal.

Marqués
Redondilla
Espero que la has de ver
con gusto.

Rey
¿Cómo es posible,
siendo el dolor invencible
de verse en otro poder?

Marqués
Redondilla
855
No las obliga a llorar
la fuerza.

Rey
¿Por qué podía?

Marqués
El faltar la cortesía
de llegarlas a rogar.
Redondilla
Y ese breve sentimiento
860
se le olvida a una mujer
si en la fuerza del poder
conoce agradecimiento.

Rey
Redondilla
Ingenioso estás; mas veo
que no es cuerda tu opinión,
865
porque las que honradas son
piden venganza al deseo
Redondilla
contra el amante ofensor,
y venganzas de mujer
no dan lugar a perder
870
ni la fuerza ni el dolor.
Redondilla
Y como Blanca me agrada
por honrada cuanto hermosa,
quisiera verla llorosa
para saber que es honrada.
Redondilla
875
Pues cuanto mejor se desvela
si objeto apacible adora,
me dará pena si llora
y enfado si se consuela.

Sale un CRIADO.

Criado
Redondilla
De su embajada ha llegado
880
don Enrique, y para entrar
pide licencia.

Marqués
Dudar
puede el sentido turbado
Redondilla
su no pensada venida.
¿Qué responderás?

Rey
Decid...

Criado
885
¿Qué, señor?

Rey
Que espere. (Oíd,
confusa como advertida
Redondilla
se halla el alma, y el temor
a no ser mía,
porque al fin es tiranía
890
aunque la disculpe amor.
Redondilla
Aquí es razón que me valga
del alto valor que heredo
pues ahora rebozo el miedo
para que al rostro no salga.
Redondilla
895
Que el miedo en mí es la sospecha
de que con justicia y ley
publique el mundo que un rey
hizo una cosa mal hecha.
Redondilla
Tanto esta ofensa cruel
900
justicia al alma pidió,
que quisiera no ser yo
porque se vengara él.)
Redondilla
Que entre le decid a Enrique.

Marqués
¡A fuerte ocasión llegó!

Rey
905
¿Tienes temor?

Marqués
Señor, no.

Rey
Temo que el daño publique
Redondilla
ver tu semblante medroso.

Marqués
Como tú fingir sabré.

Rey
¿Y sabes tú que podré,
910
siendo Rey, ser mentiroso?

Marqués
Redondilla
Conviénele así a tu honor.

Rey
Pues si a mi honor le conviene,
salte afuera, porque tiene
apariencias tu temor
Redondilla
915
de confesar, y no puedo,
cual dices, guardar mi honor
si negando mi valor
viene a confesar tu miedo.

Marqués
Redondilla
Bien sabes que entro en campaña
920
con escuadras de enemigos.

Rey
Diferente es con amigos
cuando un noble los engaña.
Redondilla
De que puedes advertir
que donde se viene a hallar
925
valor para pelear
no hay cara para mentir.
Redondilla
A Enrique haré matar
si llegase a tanto extremo
mi ciega pasión, y temo
930
que no he de saber negar.
Redondilla
Mas porque un rey no se empeñe
tú me podrás asistir,
que como no sé mentir
he menester quien me enseñe.

Sale ENRIQUE.

Don Enrique
Redondilla
935
Deme Vuestra Majestad
la mano. (¡Válgame el cielo!)

Rey
Alzad, Enrique, del suelo.

Don Enrique
[Aparte]
(No hay humana potestad,
Redondilla
aunque resista el dolor,
940
de ver mi enemigo fiero.)

Rey
La respuesta, Enrique, espero
de mi primo el Rey.

Don Enrique
Señor,
Redondilla
llegué a Castilla...

Rey
Decid.

Don Enrique
Y mandome aposentar.
945
(Hoy me tiene de matar
la congoja.)

Rey
Proseguid.
Redondilla
(Pienso que el temor me vio,
y como vasallo fiel
le tiene, por pensar él
950
que es mengua el tenerle yo.)

Don Enrique
Redondilla
Propúsele tu embajada,
y como mi casa hallé
abierta y sin luz...

Rey
¿Qué fue?

Don Enrique
[Aparte]
(Imaginación turbada,
Redondilla
955
detente.

Rey
¿Qué respondió
don Juan?

Don Enrique
Como no salía
mi gente, aunque no dormía...

Marqués
[Aparte]
(Mucho Enrique me miró.
Redondilla
Y el divertirse sospecho
960
que de su afrenta ha nacido
el mirarme, y que ha sabido
que yo la traición he hecho.
Redondilla
¿Mas de quién lo ha de saber?)

Rey
¿Parece que os divertís?

Don Enrique
965
Como vos, señor, no oís...

Rey
¡Si vos no os dais a entender!

Don Enrique
Redondilla
Con mucho gusto os promete
su hermana.
Rey El concierto espero.

Don Enrique
Sacó luz un escudero...

Rey
970
Buscad quien os interprete
Redondilla
la embajada.

Don Enrique
Bien sería,
y con razón me culpáis;
mas quizá si me escucháis
sabré deciros la mía,
Redondilla
975
que como fue la primera
y toda el alma ocupó,
la memoria la encontró
y quiso arrojarla fuera.

Rey
Redondilla
Decid.

Don Enrique
Váyase el Marqués,
980
si es que de ello sois servido.

Rey
Mis secretos ha sabido
el Marqués.

Don Enrique
Quédese, pues.
Redondilla
Aunque advirtiendo defetos,
si abonáis mi parecer,
985
menos público ha de ser
quien guarde vuestros secretos.

Rey
Redondilla
[Aparte]
(¡Válgame Dios si ha sabido
que yo quien le ofende soy!)

Marqués
[Aparte]
(De sus palabras estoy
990
medroso y arrepentido.)

Don Enrique
Redondilla
Yo estoy sin honra, señor.
Esto es, para no cansaros.

Rey
¿Quién hay que pueda agraviaros
siendo de España el valor?
Redondilla
995
Decid quién, porque se trate
vuestra causa entre los dos.

Don Enrique
Si me dais licencia vos,
lo diré cuando le mate.

Rey
Redondilla
Mas si sabido que fui
1000
el que el honor le quitó,
¿cómo a su rey se atrevió?

Marqués
Mi delito conocí
Redondilla
en su semblante.

Rey
¿En qué modo
el honor os ha quitado?

Don Enrique
1005
A mi esposa me han robado.

Rey
¿Luego ya lo sabéis todo?

Don Enrique
Redondilla
Sí, señor.

Rey
¿Y al que os ofende
conocéis?

Don Enrique
Y que desdice
de quien es.

Rey
Por mí lo dice.

Marqués
1010
Claro mi delito entiende.
Redondilla
Que aunque mis atrevimientos
de ser tercero han nacido,
el cielo, que se ha ofendido,
castiga mis pensamientos.
Redondilla
1015
Los criados de su casa
sin duda me conocieron,
porque al Rey jamás pudieron.

Rey
Si vuestra noticia pasa
Redondilla
a conocer el que os quita
1020
el honor, ¿qué pretendéis?

Don Enrique
Como licencia me deis,
lo demás lo facilita
Redondilla
mi honor, que a reyes iguala,
y para acortar de plazos,
1025
le hiciera dos mil pedazos
dentro en vuestra misma sala.

Marqués
Redondilla
Ya no puede hablar más claro.

Rey
¿Qué más claro puede hablar?–
¿Al fin os queréis vengar?

Don Enrique
1030
En la licencia reparo.

Rey
Redondilla
En que ha de vengarse fundo
su razón con justa ley,
que el pedir licencia al Rey
es por cumplir con el mundo.
Redondilla
1035
Mas con justicia aparente
de él me pretendo librar.–
De modo os quisiera honrar
en la desdicha presente,
Redondilla
que me holgara que el culpado
1040
fuera grande en Portugal,
para hacer castigo igual
al honor que os han quitado.
Redondilla
Y porque más presto halléis
justicia en cuanto pidáis,
1045
no quiero que me veáis
hasta que vengado estéis.
Redondilla
Salíos de la ciudad
luego, que un hombre agraviado
le da, si está retirado,
1050
su venganza calidad.

Don Enrique
Redondilla
Beso vuestros pies, señor,
por la licencia que llevo,
pues ya con ella me atrevo
a dalle vida a mi honor.
Redondilla
1055
Y de modo, que pretende
mi amor en esta esperanza
tomar tan grande venganza
como es el que me ofende.

Marqués
Redondilla
¡Vive Dios, que habla conmigo!

Rey
1060
¡Atrevido es su valor!
Yo le tuviera temor
a no ser quien soy.

Don Enrique
Ya sigo
Redondilla
vuestra voluntad, y voy
muy contento a mi destierro,
1065
será castigo del hierro
que, ciego, trazando voy.
Redondilla
Porque como sé que hacéis
justicia en cuanto mandáis,
primero me desterráis
1070
porque después no podréis.

Rey
Redondilla
Parece que me amenaza.

Marqués
Él pronostica mi muerte.

Rey
Amor, echada es la suerte,
tu industria mis glorias traza;
Redondilla
1075
porque Enrique desterrado
traeré a Blanca a la ciudad,
y gozaré su beldad
sin temor.

Vase EL REY.

Marqués
A vuestro lado
Redondilla
me tenéis ya.

Don Enrique
Guárdeos Dios,
1080
y estimo esa cortesía,
porque la venganza mía
no se puede hacer sin vos.

Vase, y sale DON JUAN y DON PEDRO, de noche.

Don Pedro
Pareados endecasílabos
Para el amor que el Rey a Blanca tiene,
poca es la prisa con que a vella viene.

Don Juan
1085
Como hay de la ciudad distancia poca,
aguarda que la noche cubra el cielo
con manto azul de su estrellado velo.

Don Pedro
Tanto puede aguardar que salga el día
rompiendo lazos a la noche fría:
1090
¿qué más silencio ni tiniebla quiere?

Don Juan
Dudo que alcance el bien por más que espere.
Porque Blanca, encerrada en su aposento,
pide la muerte al cielo por sustento.
A nadie quiere abrir.

Don Pedro
¡Necia cordura!

Don Juan
1095
Querrá morirse de tristeza pura.

Don Pedro
Lo que me admira más y más me espanta
es que la fama su desdicha canta,
que tanto presto Leonor, de Enrique hermana,
cubriendo su hermosura soberana,
1100
de su vecina quinta viene a vella,
con sola una mujer.

Don Juan
¿Sabéis si es ella?

Don Pedro
Descubriose a mí cuando llegaba
a la casa de campo.

Don Juan
¿Y sospechaba
la afrenta de su hermana?

Don Pedro
¿Quién lo duda?
1105
Si bien me respondió con lengua muda.
Pero diome a entender que ella venía
a hablar con el Marqués porque sabía
que ha de venir sin falta, aunque de noche.
Esto me dijo, y despidiendo el coche
1110
me pidió que secreto le tuviese,
avisando al Marqués cuando viniese.
Llevela con recato y cortesía
al cuarto del jardín.

Don Juan
Sospecha es mía
que del Marqués se vale en los amores
1115
del Rey. Hízole en tiempo mil favores,
honestos siempre, mas Leonor es cuerda
y no permite que su honor se pierda.

Don Pedro
No espero buen suceso de esta junta.

Don Juan
Lo mismo el alma con temor barrunta.

Don Pedro
1120
Entre estas alamedas esperemos
a que pase el Marqués, porque le demos
sin que lo entienda el Rey del caso aviso.

Don Juan
Aquí pudo más bien pastor Anfriso
al disfrazado sol guardar ganado.

Don Pedro
1125
Brota la selva olor, belleza el prado.

Sale DON ENRIQUE y GRAMAGO, de noche.

Don Enrique
Vete encubriendo más, porque he sentido
rumor de gente.

Gramago
Aquí se han detenido.

Don Enrique
Que me conozca alguno me pesara.

Gramago
En verdad que la noche está muy clara
1130
para que treinta linces te conozcan;
el tufo es de ladrones, pues se emboscan.

Don Enrique
Encúbrete más bien.

Gramago
Ya estoy cubierto.

Don Enrique
Solo me queda por seguro puerto
de mi hermana el consuelo.

Gramago
Y de tu madre,
1135
que los bárbaros no han de tener padre;
madre es más ordinario, porque aspiran
a suegras, cuyas vidas nos admiran
las edades del tiempo del tomillo.

Don Enrique
¿Si tendría valor para decillo
1140
en la quinta a Leonor, la fama ociosa?

Gramago
De noche acá, si es tan perezosa,
ya lo sabrán Samaria y Palestina.

Don Enrique
Si mi vergüenza a su compás camina,
vuelve la fama de mi grave afrenta.
1145
No estamos lejos ya, pues nos presenta
la torre su dispuesta hermosura
entre los rayos de la noche oscura.

Gramago
También se nos descubre la grandeza
de la casa del campo de su Alteza.

Don Pedro
1150
No quisiera, don Juan, que el Rey pasara
sin que verle pudiéramos.

Don Enrique
Repara
que están hablando de mi pena dura
entre las sombras de la noche oscura;
de mi pública afrenta.

Gramago
En ocasiones
1155
murmuran su poquito los ladrones,
y por no estar ociosos los de hogaño
le quistarán la honra a un ermitaño.
Acerquémonos más.

Don Enrique
Ven poco a poco.

Gramago
Apenas con los pies la hierba toco.

Don Juan
1160
Si va a decir verdad, desdicha es grave
contra quien es de Portugal la llave.
No sabéis qué es amor.

Don Pedro
Robar mujeres
es contra la piedad.

Don Juan
Sus pareceres
aguardará el Marqués cuando, atrevido,
1165
se la entrase a quitar de su marido.

Don Pedro
El amparo del Rey lleva por guía.

Don Enrique
¡Que tan pública esté la afrenta mía!
La privanza del Rey le ha dado aliento;
mas yo castigaré su atrevimiento.

Don Pedro
1170
En parte me holgaría no manchase
Blanca su claro honor, porque guardase
limpia la fama de su esposo Enrique.

Don Juan
Yo aseguro que el tiempo no publique
la deshonra de Blanca. Está encerrada,
1175
como te dije, y ya con alma honrada
se dejará matar antes que vea
mancha en su honor.

Don Enrique
¿habrá quien esto crea?
La parte principal de estos desvelos
siento segura.

Gramago
¡Quién pudiera, ah, cielos,
1180
otro tanto escuchar de Barbudilla!
Forzada está la simple tortolilla.

Don Pedro
Casa de campo y campo de batalla
ha de ser esta noche.

Don Enrique
Escucha y calla.

Don Pedro
Piensa el Marqués que habiéndola robado
1185
que la han de persuadir.

Don Juan
Mucho han tardado.

Don Enrique
¡Cielos, aun el deseo no podía
pedir tan presto la venganza mía!
En la casa de campo está mi esposa
y aguardan al Marqués.

Gramago
¡Qué linda cosa!

Don Pedro
1190
Dos caballos apriesa van llegando.

Don Juan
Ellos deben de ser; yo estoy temblando
de ver que un ciego amor tanto se atreva.

Vanse.

Don Enrique
¡Págueos el cielo tan dichosa nueva!

Gramago
¿Qué hemos de hacer, señor? Con nuevo acuerdo
1195
has de mirar el caso.

Don Enrique
¡Esa es locura!

Don Enrique
Sola estará la casa, por ventura.
Cuatro ni seis criados mal criados;
solo de verme los verás turbados.

Gramago
¡Ea, que no se turban!

Don Enrique
¡Calla, necio!

Gramago
1200
Nunca de mi adversario hice desprecio.–
¡Ah, señor!, ¿dónde vas?

Don Enrique
Sígueme, amigo,
que la dicha del César va contigo.

Vanse, y salen EL MARQUÉS y EL REY.

Marqués
Romance (tirada)
Mientras el llanto forzoso
voy a mitigar de Blanca,
1205
las flores de este jardín
entretendrán tu esperanza.

Rey
No sé, marqués, con qué premio
de servicios satisfaga
agradecidas memorias;
1210
Alejandro aun no bastara
a premiar tu diligencia.
Y en esta ocasión me honrara
que la pasada afición
de Leonor tuviera el alma
1215
tan cautiva como entonces,
para que el don estimaras
por único, pues ahora
con mano más alejandra
de otra más bella Campaspe
1220
te hiciera dueño.

Marqués
Me agravias,
señor, cuando así me honras;
tu hechura soy.

Rey
No te engañas
si presumes que te estimo,
pues cuando fuera más clara
1225
la prueba de mis riquezas,
si cuando a Leonor amaras
te la diera por esposa,
ahora es con más ventaja,
pues te la doy sin que tengas
1230
recelos de mí, que basta
que por tu esposa la elijo.

Marqués
¿Qué dices, señor?

Rey
Que ganas
la bella hermana de Enrique.
Pues tiene cerca su casa,
1235
mañana con orden mía
irán por ella.

Marqués
[Aparte]
(Esperanza,
¿quién os malogró tan presto?
Cuando está adorando el alma
a Blanca, y gozar intenta
1240
la dulce ocasión que llama
a las puertas del amor,
¿con otro amor me amenazas?
¡Ánimo, amor atrevido!
Pues me dicen que está en casa,
1245
sin que lo entienda ha de ser
el instrumento la causa
del bien que me niega el cielo.)

Rey
¿Qué dices?

Marqués
Que me levantas
casi a igualarme contigo,
1250
y que verás, si me casas
con Leonor, el bien que esperas,
pues lo que en tu honor no alcanza
con Blanca, podrá Leonor,
que, en efecto, son cuñadas
1255
y amigas.

Rey
Por mil caminos,
Marqués, me sirves y agradas.
Serás de Leonor son duda.

Marqués
Yo voy a ver si la ingrata
que adoras si el llanto deja.–
1260
Diré mejor a dar traza
de quitar al Rey la presa.
Ya para mi fuego tarda.

Vase, y sale DON ENRIQUE.

Don Enrique
[Aparte]
(Altos principios me ofrece
hoy mi fortuna.)

Rey
(¿Qué aguardas,
1265
amor, que no te anticipas,
cuando has de gozar a Blanca?)

Vase EL REY.

Don Enrique
Dichoso en entrar he sido,
pues por criados de casa
a los dos nos han tenido.
1270
Mas, ¿dónde está? Mucho tarda,
pues entró al jardín conmigo.

Sale EL MARQUÉS.

Marqués
Corridas quedan las aguas
de ver a Blanca sus ojos.
En vez de llanto derrama
1275
estrellas que envidian cielos
y rayos que abrasan almas.
Agradecida y contenta
el plazo amoroso aguarda
para celebrar mis bodas.

Don Enrique
1280
Para celebrar mi infamia
mi enemigo es este, y piensa
que yo soy quien le acompaña.
Prudencia, tus cuerdos modos
piden ocasión tan alta.

Marqués
1285
Si de los tesoros indios
fuera señor, los gastara
en albricias de este bien.

Don Enrique
¡Si de mis manos te escapas!

Marqués
Direte lo que has de hacer.
1290
Sigue mis pasos. –Si alcanzas,
amor, victoria de un rey,
seré tu esclavo.

Vase EL MARQUÉS.

Don Enrique
Fantasmas
fueron los hombres sin duda,
pues, falsos, acreditaban
1295
tan vil mujer. Sepa el mundo
que este brazo y esta espada
con sangre adúltera sabe
sacar del honor las manchas.

Sale BÁRBULA con una luz y GRAMAGO con una espada desnuda amenazándola.

Gramago
¡Noramala lo comiste!

Bárbula
1300
¿En qué he sido yo culpada,
que así a matarme has venido?

Gramago
Confiésate, ajusta el alma,
comienza yo pecadora,
y no de las más culpadas.

Bárbula
1305
Si has de matarme, concluye.

Gramago
Compendiosa estás. ¿No hallas
disculpa?

Bárbula
Si te he ofendido
mátenme celos, y en tu ausencia olvido.

Gramago
¡Solo falta que me hables
1310
con estribillo! Relata
tus culpas. ¿Qué es del lacayo?

Bárbula
¿Qué lacayo?

Gramago
El de las barbas
pajizas.

Bárbula
¡Máteme un rayo
si sé quién es!

Gramago
Por su dama
1315
te ha repudiado Lisboa.

Bárbula
Yo te diré lo que pasa.

Gramago
Lo que se queda es mejor.

Bárbula
Cuando sacaron robada
a mi señora –¡ay de mí!–,
1320
la fui siguiendo descalza,
dando gritos, y unos hombres
que no les vide las caras...

Gramago
Muchas hay que no los ven
hasta tenellos en casa.
1325
Prosigue.

Bárbula
Piadosamente,
dijeron: “Ella criada
llevará en su compañía.”
Y mientras ella hablaba,
otros hombres...

Gramago
Muchos hombres
1330
han entrado en esta danza.

Bárbula
Metiéronnos en un coche.
Por abreviar...

Gramago
¡Abreviada
tengas el alma en los dientes!

Bárbula
Trujéronnos a esta casa
1335
de placer, que es de pesar,
pues tanto ha sentido el alma
la afrenta de mi señora.

Gramago
No moralicéis, hermana.
Por el lacayo os pregunto.

Bárbula
1340
Tu imaginación te engaña,
que no hay tal hombre en el mundo.

Gramago
¿Hay desvergüenza más clara?
¿Pues quieres que sea este hombre
lacayo hipogrifo?

Bárbula
¡Acaba
1345
con mi vida y no me ultrajes
con afrentosas palabras,
pues sabes que yo te adoro!

Gramago
Dice verdad la muchacha.–
¿No soy yo tu espejo?

Bárbula
Sí.

Gramago
1350
Pues corre, avisa a tu ama
que se ponga luego en cobro,
porque ha venido a matalla
mi señor.

Bárbula
Está sin culpa
y su inocencia la salva.
1355
Apenas oirá su voz
cuando a recibille salga.
Más bien es que se lo diga.

Vase BÁRBULA.

Gramago
¡No hay tal Bárbula en España!

Dentro DON ENRIQUE.

Don Enrique
¡Hoy lavará vuestra sangre
1360
mi honor manchado!

Gramago
¿Qué mancha?
¡Vejigazo hay, vive Cristo!

Sale DOÑA LEONOR y DON ENRIQUE con la espada desnuda.

Leonor
Detén, hermano, la espada
y mis disculpas escucha.

Don Enrique
¡Válgame Dios! ¿He soñado?
1365
¿Cómo estás aquí?

Leonor
La fama
te habrá dicho como al Rey,
con pensamientos de hermana
tuya, le he querido bien,
y como al marqués fiaba
1370
mis secretos, vine a hablalle,
pues que llegando a su casa
criados suyos me han dicho
que aquesta noche sin falta
vendrá el Marqués con el Rey.
1375
Cumplió amor mis esperanzas
de poderle hablar, y apenas
pude en una oscura sala,
que así el Marqués lo trazó,
hablar sola una palabra,
1380
cuando tú, como si fuera
injusto mi amor, pues pasa
a pretensión de marido,
con la muerte me amenazas.

Don Enrique
¿Dónde está Blanca?

Leonor
Señor,
1385
en la ciudad o en tu casa
estará.

Don Enrique
¿No sabes de ella?

Leonor
El lunes tuve una carta
de que estaba buena.

Don Enrique
¡Mientes,
vive Dios! ¡Tuya es la traza
1390
de mi afrenta!

Leonor
¡En gran peligro
tengo la vida!

Sale DOÑA BLANCA, y arrodíllase a los pies de ENRIQUE.

Blanca
A tus plantas
tienes, Enrique, a tu esposa;
el cuello te ofrezco, lava
las sospechas de tu afrenta,
1395
que para venganza basta
el pensar que te he ofendido,
que ya cuando rinda el alma
entre mi sangre inocente
moriré alegre y ufana
1400
de que a mis últimas voces
confieses tú que te engañas.

Leonor
¡Prodigios son los que miro!
Mas entre tanto que paga
la suspensión de la sombra,
1405
será justo que me valga
del Rey en tanto peligro.

Vase.

Don Enrique
Tan fuertes son tus palabras
que me obligas a creelas,
puesto que las acompañas
1410
al valor con que te ofreces
a los filos de mi espada;
mas aunque pierda mil vidas
la ha de perder quien me agravia
aun con solo el pensamiento,
1415
porque así mi honor se lava.–
Mata esa luz.

Gramago
¿Pues a escuras
hemos de reñir?

Don Enrique
¡Acaba,
que no es tiempo de razones!

dentro EL REY.

Rey
Si por vengarse la mata,
1420
no es bien que yo lo permita
teniendo valor y espada.

Don Enrique
Gente viene.

Blanca
Esposo, mira
que te pierdes.

Marqués
Si hay en casa
criados que le matemos,
1425
no te aventures.

Rey
La causa
y amor me obliga NOTA XXXXX
a que yo defienda a Blanca.
Dentro.
[Gente] ¡Traición! ¡Traición!

Rey
¿Qué es aquesto?
[Gente] ¡Traición al Rey!

Don Enrique
Bien repara
1430
mi honor en estas razones.
El Rey sin duda está en casa,
él al Marqués favores,
mas el honor no se agravia
si opongo a ofensas del Rey
1435
defensas de doña Blanca.

Rey
Si veis que traición publican,
¿qué aguardáis? Sabed la causa
mientras mi valor resiste.
el daño que le amenaza.

Marqués
1440
¿He de dejarte, señor?

Rey
¡Necio, mi valor agravias!

Marqués
Presto volveré a servirte.

Blanca
Señor, en mi propia sala
hay puerta que sale al campo,
1445
deja que a rompella vaya
para que librarte puedas.

Don Enrique
Sirve a mi esposa de guarda
mientras mi venganza busco.

Gramago
Justísima es tu demanda.
1450
(Vínome a pedir de boca.)

Sale EL REY con la espada desnuda.

Rey
¿Cómo, villano, la espada,
no rindes a mi valor.–
Pero si es Enrique basta
su agravio para mi culpa;
1455
si bien la noche me guarda
de que conocerme pueda.

Don Enrique
En la voz, aunque turbada,
he conocido a mi Rey.
Aquí los cielos me valgan.
1460
Prudencia, tus cuerdos modos
en esta ocasión tan alta
para quitar de una vez
las dos vidas que me agravian,
provocando mi rigor
1465
a los filos de mis armas.

Sale LEONOR.

Leonor
La voz del Rey me ha servido
de norte: será la guarda
que de mi hermano me libre.–
Señor, aquí está tu esclava.

Sale BLANCA.

Blanca
1470
Señor, libra tu persona,
ya tienes las puertas francas.
Esta es Blanca; amor me ofrece.

Dentro.

[Gente]
¡Muera! ¡Muera!

Don Enrique
Alborotada
viene la gente del Rey
1475
en mi busca, prenda amada.
Así defiendo mi honor.

Rey
Así logro mi esperanza.


Acto III

Salen LEONOR, dama, y GRAMAGO, gracioso.

Gramago
Redondilla
¿Por qué te había de matar
mi señor?

Leonor
¿No te parece
1480
que mi culpa lo merece?

Gramago
Nadie es culpado en amar.
Redondilla
Y más tú, que honestamente
quieres al Rey por esposo.

Leonor
Sí, que el blasón generoso
1485
de Alencastro dignamente
Redondilla
le ha visto el mundo mezclado
con reyes de Portugal.
Pero fue el miedo mortal
de ver a Enrique agraviado
Redondilla
1490
por el robo de su esposa,
y que cuando imaginaba
que blanca a su lado estaba,
era yo, que temerosa
Redondilla
de él mismo, favor pedía
1495
al Rey, que juzgué por él;
bien pudo andar más cruel
de lo que el caso pedía.
Redondilla
Pero al fin, como prudente,
tengo el reciente dolor,
1500
y disculpando mi amor
busca el medio conveniente
Redondilla
para sacar, como Anchises,
del fuego el honor perdido.

Gramago
Peligros corre un marido
1505
que no los pasara Ulises.
Redondilla
¿Hay borrasca como ver
un hombre, teniendo hacienda,
en el golfo de una tienda
dar ferias a su mujer?
Redondilla
1510
Mas esto aparte, sospecho
que se atrevió mi señor
en palacio.

Leonor
Puede honor
mucho romper el derecho
Redondilla
de las leyes.

Gramago
Desterrado
1515
está de aquí.

Leonor
Siempre ha sido
temerario el ofendido,
al paso que ha sido honrado;
Redondilla
que el hombre vil no merece
la afrenta desvelo tanto,
1520
porque solo lo es en cuanto
lo siente el que la padece.
Redondilla
Y como el honor manchado
es hijo del sentimiento,
lo que da de atrevimiento
1525
es lo que tuvo de honrado.

Gramago
Redondilla
Así tenga yo salud
como está dicho muy bien.

Leonor
Siento que luchando estén
la afrenta con la virtud
Redondilla
1530
en doña Blanca.

Gramago
Los cielos
le han de dar crédito honrado.

Leonor
¿Cómo, si el Rey la ha robado?

Gramago
Eso es ya tener recelos
Redondilla
del Rey.

Leonor
No, que bien se ha visto
1535
que para el Marqués la lleva.

Sale BÁRBULA.

Bárbula
Tráigote una mala nueva:
la Justicia...

Gramago
¡Juro a Cristo!
Redondilla
¿Mas si es de participantes
el destierro?

Leonor
¿Pues qué ha sido?

Bárbula
1540
Un alguacil ha venido
cercado de platicantes,
Redondilla
y también un escribano,
que aunque no suena muy bien
hace su copla también
1545
en guarismo y castellano.

Bárbula
Redondilla
Embargando están apriesa
todo cuanto en casa está.

Leonor
Mandato del Rey será.

Gramago
Por mis alhajas me pesa,
Redondilla
1550
y porque no he de tener
de quien mi salario cobre:
lacayo con amo y pobre,
no en mi vida lo he de ser.
Redondilla
Si cualque ropa o vestido
1555
agarro de mi señor,
cobraré de mi sudor
el salario recibido.
Redondilla
Aunque luego haré la cuenta,
que estoy divertido ahora.

Leonor
1560
¡Tantos agravios!

Bárbula
Señora,
mientras pude estar atenta
Redondilla
oí decir al escribano
que era cierta ejecución.

Leonor
Menos mal si deudas son;
1565
pero no debe mi hermano
Redondilla
más que a David el judío.

Bárbula
Con ellos viene también.

Leonor
Pues negociemos bien,
mediante Dios.

Gramago
Esto es mío;
Redondilla
1570
digo lo tomo a mi cuenta.

Leonor
¿Ejecuciones no más?

Gramago
¿Pues hubo rayo jamás
de ejecución tan violenta?
Redondilla
Yo les había de mandar
1575
que un gordo fuese deudor,
porque al ver el acreedor
tuviese que desbastar.
Redondilla
Que el dolor de ver cumplir
una rabiosa escritura,
1580
se le embebe en la gordura
y no le deja sentir.

Bárbula
Redondilla
Ya suben.

Leonor
¿De qué os turbáis?

Gramago
Jamás tuve yo temor;
que suba todo acreedor.
1585
Capa, en mi poder estáis.
Redondilla
Vive Dios que han de arrancaros
del cuerpo. Ya me la visto.

Bárbula
Al condenador de Cristo
pareces.

Sale UN ALGUACIL, UN ESCRIBANO y un INDIO.

Bárbula
Yo he de ampararos
Redondilla
1590
en la ejecución, David.

Escribano
¿Quién será aquel caballero?
Bueno fuera que primero
se hubiera hablado. Advertid
Redondilla
que debe de ser pariente
1595
de don Enrique, señor.

Gramago
¿Si me ha de cobrar temor?
La apariencia es excelente.
Redondilla
¡Vive Dios que me han tenido
por hombre grave, señora!;
1600
que me acreditéis ahora
importa. Di que he venido
Redondilla
de donde te pareciere,
y que soy Marqués o Conde.

Leonor
¿De adónde?

Gramago
No sé de adónde;
1605
diga de donde quisiere.

Alguacil
Redondilla
Sospecho que se ha enojado.

Gramago
Llamarasme señoría.

Alguacil
Señor, a pensar que había...

Gramago
¿Por qué no lo habéis pensado?
Redondilla
1610
¿Así en casas principales
se entra sin guardar respeto?

Alguacil
Que fue ignorancia os prometo.

Gramago
Sois unos tales por cuales.

Leonor
Redondilla
Quítese, por vida mía,
1615
señor Marqués, porque al fin
han venido con buen fin.

Alguacil
Sírvase Vueseñoría
Redondilla
de perdonarnos, y advierta...

Gramago
¿Pues qué puedo yo advertir?

Alguacil
1620
Que todos le han de servir.

Gramago
¿No hay en esta casa puerta?
Redondilla
¿No hay aldabas? ¿No hay porteros?
¿No hay poyos donde sentarse
a esperar? ¿Luego han de entrarse
1625
si está mi cuñada en cueros?
Redondilla
¿Han de entrarse al camarín?
¡Tosco intento! ¡Urbanidad
agreste! ¡Esta es libertad
sola capaz de un rocín!

Leonor
Redondilla
1630
Bueno está.

Gramago
Estáis muy tierna.

Leonor
Esa es represión pesada.

Gramago
Por vuestros ojos, cuñada,
que los deis una fraterna,
Redondilla
por no hacer un hecho mío;
1635
mas basta mandarla vos.–
¿Pues a qué venís los dos?

Alguacil
Es este honrado judío
Redondilla
que de un dinero que fio
la parte.

Gramago
Pues no me espanto
1640
que no se atreviera tanto
la necedad con que entró.

Alguacil
Redondilla
Después del tiempo pasado
a hacer esto le ha movido
el haber ahora oído
1645
decir que está desterrado
Redondilla
don Enrique, y ser podría
que cargasen más deudores.

Gramago
¿Y ha de haber acreedores
también por la hacienda mía?
Redondilla
1650
¿Sin distinguir el menaje,
plata, caballos, trabaron
la ejecución?

Leonor
No pensaron.

Gramago
Pues que piensen.

Daniel
Vaya un paje
Redondilla
y señale los caballos
1655
que tiene Vueseñoría.

Gramago
¿esa es buena cortesía?

Daniel
Que yo debo respetallos
Redondilla
por suyos, y los demás.

Gramago
¿Es señalallos forzoso?
1660
Pues el Hosco y el Meloso.

Leonor
¿Qué has hecho? ¿Nombres les das
Redondilla
de toros?

Gramago
¿No ves que digo
que dos torillos maté
con el rucio?

Alguacil
Bien se ve
1665
que es famoso.

Gramago
Estén conmigo.
Redondilla
El Alazán y la Pía
aunque en tropezar cruel,
son míos.

Alguacil
¿Y es el Argel
también de Vueseñoría?

Gramago
Redondilla
1670
Y el Marruecos.

Alguacil
De ese modo
todo se podrá borrar
del inventario.

Gramago
Eso es dar
famosa salida a todo.

Escribano
Redondilla
¿Luego no tiene caballos
1675
don Enrique?

Alguacil
No lo entiendo.

Gramago
Como fueren pareciendo
podrán inventariallos.

Escribano
Redondilla
Más limpio se escribirá.

Daniel
Quédese esta diligencia
1680
[......................]
en el estado en que está,
Redondilla
pues mi buena suerte quiso
que esté el dinero abonado.

Gramago
Por Dios, cuñada, que ha andado
1685
liberal el circunciso.

Daniel
Redondilla
Así le obligo al Marqués
a que salga por fiador.

Gramago
Daniel, yo soy el deudor,
y pagaré el interés
Redondilla
1690
de la dilación que hubiere;
y no será mucha, creo,
que ahora el primer correo
me han avisado que espere
Redondilla
letra.

Daniel
¿Y de adónde, señor,
1695
libran dinero a Vuesía?

Gramago
El librarme yo querría.–
Letra es del monte Thabor.

Daniel
Redondilla
¿En un monte?

Gramago
Decís bien.
Es que cierto amigo hebreo
1700
dejó a Roma con deseo
de ver a Jerusalén,
Redondilla
y esta ha sido la ocasión
de enviarle desde allí.

Daniel
¿Y él es conocido aquí?

Gramago
1705
Nicodemus Zabulón
Redondilla
se llama; no sé, en verdad,
si es conocido.

Leonor
¡Jesús!

Gramago
Otra espero de Emaús.

Daniel
¡Extraña puntualidad!–
Redondilla
1710
Pues diga Vueseñoría
el nombre, porque se haga
memoria.

Gramago
¿A quién tan bien paga?

Escribano
Esta es diligencia mía.
Redondilla
El contrato he de otorgar,
1715
su nombre hemos de saber
para que se pueda hacer,
que después podrá firmar.

Gramago
Redondilla
Don Epifanio de Chaves.

Escribano
¿Marqués?

Gramago
De la Epifanía.

Escribano
1720
¿Y qué armas tiene Vuesía?

Gramago
Tengo un manojo de llaves.

Escribano
Redondilla
Ya, señor, está tomada
la minuta; volveré
a que la firme.

Gramago
Yo iré
1725
al escritorio.

Daniel
¡Qué honrada
Redondilla
presencia tiene el Marqués!

Escribano
Mándenos Vueseñoría.

Gramago
Ya quedan por cuenta mía
los derechos.

Alguacil
Interés
Redondilla
1730
nuestro es haberle servido,
y Vuesa merced nos mande.

Vanse.

Leonor
Serviré merced tan grande.

Gramago
¿Fuéronse ya?

Bárbula
Ya se han ido.

Gramago
Redondilla
Y dirá, pues, que no hace
1735
el hábito al monje.

Leonor
Aquí
se ha visto el ejemplo en ti.

Gramago
Ahora el respeto nace
Redondilla
del traje, cuyo interés
al hombre más bajo anima,
1740
pues por lo menos le estima
el que tan honrado ves.

Leonor
Redondilla
Poco te admira el cuidado
de saber de tu señor;
si le tuvieras amor
1745
estuvieras a su lado.

Gramago
Redondilla
Tú estás de gentil humor.
¿Es mal hecho que yo entienda
en defenderle su hacienda
mientras defiende su honor?
Redondilla
1750
¿Verdad es que el alma adora
desdichas no imaginadas,
pues entre voces y espadas
se le escapó mi señora?
Redondilla
En fin, a palacio iré,
1755
que yo te soy buen amigo.

Bárbula
Quiero que vayas conmigo,
quizá remediar podré,
Redondilla
si hablo al Rey, desdicha tanta.
Haz que me pongan la silla.

Gramago
1760
Ponedme esta lechuguilla.
Marquesa, mucho me espanta
Romance (tirada)
vuestro descuido, en verdad,
que si dais conmigo en eso,
que pienso dar en travieso.

Bárbula
1765
¡Heredó la gravedad
Redondilla
el picaño!

Gramago
Cortesía
debéis, Marquesa, a mi amor.
No he de pasar.

Bárbula
Ea, señor.

Gramago
No haré.

Bárbula
Obedezco a Vuesía.

Vanse, y sale EL REY y BLANCA.

Rey
Redondilla
1770
Blanca, ¿qué rigor es este
después de tanto favor?

Blanca
Mirad cómo habláis, señor,
que aunque la vida me cueste
Redondilla
no sufriré que digáis
1775
que pude yo ni aun miraros.
¿Que lleguéis tanto a cegaros
que el respeto me perdáis?
Redondilla
Si os habló alguna mujer,
sería doña Leonor,
1780
que con ilícito amor
se puso en vuestro poder.
Redondilla
Y pues que queréis que crea
favores no imaginados,
teneldos, señor, guardados
1785
en vuestra engañada idea.
Redondilla
Porque en la ofensa que toco,
crisol en que me apuráis,
la diré que la engañáis
y os vendrá a tener en poco.

Rey
Redondilla
1790
Si estuve anoche con vos
en mi casa de placer,
y ciego amor pudo ver
las finezas de los dos;
Redondilla
y entre vuestros brazos bellos
1795
amor, que nos escuchaba,
los requiebros nos hurtaba
para aprovecharse de ellos;
Redondilla
si cuando yo os defendía
del rigor de vuestro esposo
1800
con un efecto amoroso
iguala la pena mía,
Redondilla
me llegasteis a decir:
“Señor, libra tu persona”,
para mí mayor corona
1805
que la que llego a regir.
Redondilla
Y a las ancas del caballo,
casi de mi cuello asida,
os traje de amor perdida,
¿cómo estas mudanzas hallo?
Redondilla
1810
De noche son los favores
y los desdenes de día;
mas como la noche fría
sintió del sol los rigores.
Redondilla
Huyó medrosa a la mar,
1815
medrosa que el sol la venza.
Os ha vuelto la vergüenza
que le distes a guardar.

Blanca
Redondilla
A desengañaros más,
vierais en la luz que os doy
1820
que, por vergüenza estoy
que no la perdía jamás.
Redondilla
Y, pues, sabes que mi mal
si bien nunca os querido,
que conozcáis solo pido
1825
que a mi esposo soy leal.

Rey
Redondilla
Blanca, en vano os defendéis
cuando en mi poder estáis,
y en vano al cielo os quejáis.

Blanca
Mas en vano os atrevéis.
Redondilla
1830
Soltad la mano, que tiene,
haciendo testigo a Dios,
un dueño mejor que vos;
nombre humilde se os previene.
Redondilla
Porque al vasallo humilláis
1835
vuestra coronada frente,
cuando él goza justamente
los favores que le dais.
Redondilla
Y como el cielo piadoso,
que castiga, si perdona,
1840
os dio a vos esa corona,
le dio esta mano a mi esposo.

Rey
Redondilla
Enigmas son para mí.
¡Vive Dios que estoy confuso!
¿Con qué máquinas dispuso
1845
amor lo que escucho aquí?
Redondilla
El Marqués vendrá a hablaros,
que es testigo verdadero
de nuestro amor.

Vase.

Blanca
Y terceroN
X
Nota del editor digital

El pasaje que aquí comineza se caracteriza métricamente por la alternancia de redondillas y quintillas alternativamente. RDC.

de cuanto pienso negaros.
Quintilla
1850
Cielos, ¿cómo nos ponéis
tan grandes cargos de honor,
pues que veis vuestro valor
y nuestra flaqueza veis?
Pero bien sé que lo hacéis
Quintilla
1855
por dejar tan conocida
la luz del honor perdida
donde tal valor se halla,
poniendo para muralla
una mujer combatida.

Sale ENRIQUE.

Don Enrique
Redondilla
1860
¿Qué es esto, ofendido honor,
ya os vuelve al perdido centro,
donde las causas encuentro
de mi mal pagado amor?

Sale EL MARQUÉS.

Marqués
Quintilla
Blanca, quejoso de vos
1865
va el Rey, y yo lo agradezco.

Don Enrique
¿Qué aguardo que no me ofrezco
a dalles muerte a los dos?
Consejo que pido a Dios,
Quintilla
porque si uno me ha agraviado,
1870
otro a dudar me ha obligado;
porque en la ocasión presente
las dudas del inocente
sirven de escudo al culpado.
Quintilla
¡Oh, quién pudiera escuchar
1875
lo que dicen!

Marqués
Parabienes
vengo a dar de los desdenes
que al Rey le habéis de hacer,
si puede amor merecer
Quintilla
vuestra divina hermosura,
1880
de mi amor y la ventura
en merecer conquistaros,
pues viene, por adoraros,
a ser ya mi amor locura.
Quintilla
El Rey os piensa burlar
1885
cuando más por vos se muere,
que por accidentes quiere
quien quiere por olvidar.
Yo soy más firme en amar,
Quintilla
porque vuestros ojos bellos
1890
los miro y me abraso en ellos,
y es porque juzgo a mi amor
en el peligro mayor
con fuerza para vencellos.

Don Enrique
Redondilla
Si tienes más que decir,
1895
habla, aunque más te adelantes,
que palabras semejantes
todas se deben oír.
Redondilla
Todas las quiero escuchar
en mi infelice fortuna,
1900
porque el vulgo por alguna
no tenga que sospechar.
Quintilla
¡Vive Dios, que pues aquí
venganza al alma faltó,
que estoy por matarme yo
1905
por no hallar sujeto en ti!

Don Enrique
Ecos de venganza oí.
Quintilla
Decidme, piadosos cielos,
si son venganzas o celos.

Blanca
Villano, tú te atreviste;
1910
mas, como loco, tuviste
desatinados desvelos.
Quintilla
Si el Rey tuvo atrevimiento,
en solo el poder fundó
la locura que animó
1915
su lascivo pensamiento;
pero en ti ha sido portento.
Quintilla
Aunque se venga a escuchar,
pájaro que aprenda a hablar.
Y como a tu Rey oíste,
1920
simplemente repetiste
lo que pudiste alcanzar.

Marqués
Quintilla
Ya cansan tus vanidades,
pues tanto te desvaneces,
que has pensado que mereces
1925
títulos y majestades.
A creer me persuades
Quintilla
que tu defensa mayor
nace de guardar tu honor,
y es porque el que te pretenda
1930
cuando te alcanzare entienda
que fue milagro el favor.

Don Enrique
Quintilla
Nada escucho, nada entiendo
para que pueda saber
si Blanca pudo ofender
1935
el claro honor que defiendo.

Marqués
Mas porque humillar pretendo
Quintilla
tu arrogante presunción,
sirva aqueste bofetón
de sombra a tu honor fingido.

Don Enrique
1940
Ahora sí que estoy perdido,
que estos mis agravios son.–
Quintilla
¡Villano, ya llegó el día
que mis agravios publique!

Blanca
¡Ay, cielos!

Sale EL REY.

Rey
¿Qué es esto, Enrique?

Don Enrique
1945
Trazo la venganza mía.
Que si mi Rey me desvía
Quintilla
hasta que vuelva por mí,
el destierro obedecía,
que en buena razón fundado
1950
aquí mi Rey me ha enviado,
pues vengo a vengarme aquí.

Rey
Quintilla
Salíos, Marqués, allá fuera.
¿Por qué matarle queréis?

Don Enrique
¿Lo que vos, señor, sabéis
1955
queréis que yo lo refiera?
Si con esta espada fiera
Quintilla
su pecho hubiera rompido,
el por qué hubierais sabido;
porque lo dice mejor
1960
la sangre del ofensor
que la lengua del marido.
Redondilla
Y pues es la confusión
tanta, que el agravio ignora,
vengo el bofetón ahora
1965
que le dio sin ocasión.

Rey
Quintilla
Blanca, ¿en vuestro rostro hermoso
se atrevió a poner la mano?

Blanca
[Aparte]
(Si aquí lo confieso, es llano
que está en peligro mi esposo,
1970
que el Marqués es poderoso.
Quintilla
Quiero su riesgo excusar.)
Señor, púdose engañar
mi esposo, porque no ha sido
el Marqués tan atrevido
1975
que de él se pueda pensar.

Don Enrique
Quintilla
(¡Vive Dios que le defiende,
porque me ofende con él!)
De vuestra piedad cruel
el mismo cielo se ofende.
Quintilla
1980
Advertid que el mundo entiende
contra ley y contra Dios,
que es el uno de los dos
quien con agravios me ofende.
Quintilla
A vuestro honor aprovecha
1985
el declararme quién es,
que si no mato al Marqués
tendré de vos la sospecha.

Rey
Cierta diligencia hecha
Quintilla
podrá decir la verdad;
1990
en esta cuadra esperad.

Don Enrique
Yo os obedezco, señor.

Sale LEONOR.

Leonor
Vengo a hablar al Rey.

Don Enrique
Tu honor
pide menos libertad.
Quintilla
Verasle después.

Leonor
Conmigo
1995
jamás el Rey me ha negado
su vista.

Don Enrique
Si está ocupado
es yerro.

Leonor
Tu gusto sigo.

Vanse los dos.

Rey
Romance (tirada)
Blanca, si fueron favores
nacidos de parte vuestra
2000
pudiera servir de freno
la vergüenza a vuestra lengua;
para recibir de un hombre
tan conocidas ofensas,
y callarlas es dejar
2005
campo abierto a la sospecha.
Al cielo de vuestra cara,
cuyos ojos son estrellas
que se opusieron al sol,
pueden con las nubes negras
2010
de la muerte escurecer
sin que vuestro honor se pierda.
Mirad, Blanca, lo que hacéis:
si calláis dejáis abierta
la puerta para pensar
2015
que sois conocida prenda
del Marqués.

Blanca
Jamás permitan
los cielos que se escurezca
mi limpia fama. Quería,
disimulando mi ofensa,
2020
excusar mayores daños;
mas donde honor se interesa
perdonen vanos respetos:
el Marqués con alma ciega,
tope de amor se atrevía.

Rey
2025
¿Qué dices de amor?

Blanca
Que intenta,
con pensamientos lascivos
entre villanas promesas,
manchar mi honor.

Rey
¿El Marqués?

Blanca
Menos que con la violencia
2030
del mandamiento real
no os publicara mi afrenta
ni su atrevimiento loco.

Rey
¿Que a mi persona se atreva,
a mi gusto y a mi honor,
2035
un hombre que en mis ausencias
era mi persona misma?–
Blanca.

Blanca
Señor.

Rey
Yo quisiera
que supierais lo que estimo
la conocida nobleza
2040
de vuestra casa; y de modo
siento la desdicha vuestra,
que a estar en vuestro lugar
no diera el sol una vuelta
a la máquina que dora
2045
sin que dieran mis ofensas
entera satisfacción,
aunque mil veces rompiera
los privilegios que hacen
palacios de reyes.

Sale un CRIADO.

Criado
Venga
2050
Vuestra majestad, señor,
que Enrique al Marqués, con fuerza
más que humana, entre los pies
le tiene.

Rey
¿Qué?

Criado
En la cabeza
le ha dado un golpe.

Rey
Seguid,
2055
que esta venganza es vileza.

Blanca
¡Cielos, librad a mi esposo
y a mí, pues veis mi inocencia!

Vanse, y sale EL MARQUÉS retirándose, y ENRIQUE tras él.

Marqués
Enrique, detén la espada;
da lugar antes que muera
2060
a que pueda confesar
mis delitos.

Don Enrique
Diligencia
era para aquí excusada,
pues cuando el postrero sea
el marido el que lo sabe,
2065
sé que a mi querida prenda
robaste como traidor.

Marqués
No tenga el cielo clemencia
del alma que entre mi sangre
va caminando a su esfera,
2070
siendo el verdugo tu espada,
si han pasado mis ofensas
de las palabras que oíste,
pues que te hallaste tan cerca
que vengaste el bofetón
2075
de tu esposa, a quien la Grecia
mira con ojos de envidia.

Don Enrique
No queda satisfecha
mi intención si no quedara
entre las claras sospechas
2080
con la intención castigada.

Marqués
No la tuve de ofendella,
los cielos fueron testigos,
cuando por orden expresa
del Rey la robó mi gente.

Don Enrique
2085
¿Qué dices?

Marqués
Que fue la presa
para el Rey, y esto te advierto
dando ya la sangre muestras
de que ya se rinde el alma.

Vase.

Don Enrique
¿Qué confusiones son estas?
2090
Ya descubro otro enemigo.
Aquí serán las sospechas
más claras, porque el poder
rinde mujeriles fuerzas.
¿Que pudo ofenderme el Rey?

Sale EL REY y acompañamiento.

Rey
2095
¡Prendedle!

Don Enrique
Solo Su Alteza
puede hacello; humilde estoy
a esos pies.

Sale BLANCA.

Blanca
Si hay clemencia,
señor, en los reyes justos...

Don Enrique
¡Vive Dios, que si estuviera
2100
donde pudiera matarte
que había de excusar la afrenta
de que rogases por mí,
porque la mujer, si es buena,
ha de pedir encerrada
2105
el bien que alcanzar desea
al cielo con oraciones,
y no a los hombres con quejas.–
Señor, yo maté al Marqués
por agravios que él confiesa,
2110
si bien se quedaron todos
en la intención.

Rey
¿Y esa es buena
disculpa para matar
un hombre de tales prendas?

Don Enrique
Pues si falta alguna parte
2115
para hacer mayor la ofensa,
suplidla vos, pues que fuisteis
olvidando las empresas,
los triunfos y las victorias
que os he ganado en la guerra
2120
del África y otras partes.
Sé que a mi querida prenda
robastes.

Rey
¿Yo a vuestra esposa,
que a las romanas y griegas
vence en virtud? ¿Quién lo dice?

Don Enrique
2125
Quien ya no podrá, aunque quiera,
arrepentirse: el Marqués,
entre las últimas quejas
que dio agonizando el alma,
que quien se parte a dar cuenta
2130
a tan justo tribunal,
no es razón que de él se entienda
que os pudo culpar sin culpa.

Rey
(Aquí es razón que prevenga
el remedio.) Don Enrique,
2135
pasiones habrá tan ciegas,
que turbando los sentidos
condenen, finjan y mientas
en el más estrecho paso
y en la cuenta más estrecha.
2140
¿Y cómo fuera posible
que yo ofenderos pudiera,
si vuestra hermana Leonor
ha sido la dulce prenda
de mi alma, y la que anoche,
2145
con mil juradas promesas,
ganó el nombre de mi esposa
y el que yo le doy de reina,
que aunque fue tercero amor,
no ha sido ella la primera
2150
de su casa que ha mezclado
sangre, valor y nobleza
con reyes de Portugal.–
Haced que vayan por ella,
cuñado...

Blanca
¡Suerte dichosa!

Rey
2155
...que quiero en vuestra presencia
darle la mano de esposo.

Don Enrique
Escuchando está ella mesma
la gran merced que le hacéis.

Sale LEONOR.

Leonor
Humilde beso la tierra
2160
que han honrado vuestros pies.

Rey
Mis brazos es bien que sean
el fénix de vuestro amor.
El cielo esta causa ordena
para que el nombre que el mundo
2165
me da de justo no pierda,
por el borrón de un agravio,
las luces que en él campean.
Ya sois mi esposa, Leonor.

Leonor
Ya que soy esposa vuestra
2170
os suplico perdonéis
a mi hermano.

Rey
Fue muy cuerda
su venganza, que hombres tales
y de tan alta nobleza
hasta la intención castigan
2175
si les ofenden con ella.–
General de África sois.

Don Enrique
Dele Dios a Vuestra Alteza
las dos coronas ilustres
que mira Alemania y Grecia.

Gramago
2180
Yo, señor, aunque es forzoso
que de las mercedes vuestras
me dé alguna mi señor,
es dura cosa que vengan
por jeringa. Hacedme alguna,
2185
porque siquiera con ella
goce mi Bárbula, ausente,
un pedazo de esta fiesta.

Rey
Dénsele dos mil cruzados.

Gramago
En dos mil cruces se vea
2190
quien darlos me lo dilate
un cuarto de hora.

Rey
Prevengan
grandes fiestas a mis bodas,
dándole aquí a la comedia
de La intención vengada
honroso fin el poeta.