INGRATITUD VENGADA, Comedia famosa, LA
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
Ver / Ocultar secciónTítulo
Título: INGRATITUD VENGADA, Comedia famosa, LA. Procedencia: Parte 14; P1; P2
Título: INGRATITUD VENGADA, Comedia de, LA. Procedencia: Final del Acto III
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Observación: Para ARJONA ("Ten plays attributed to Lope de Vega", Hispanic Review, XXVIII, 1960, pp. 310-40), aunque La ingratitud vengada fuera de Lope, el texto que nos ha llegado no lo es. Es decir, estaríamos ante una refundición de la obra que aparece nombrada en el Peregrino
Peregrino
Citado en El peregrino I: Sí
Citado en El peregrino II: Sí
Parte
Parte XIV (1620)
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca de Palacio (España)
Ref. bibliográfica: S. Arata: Los manuscritos teatrales (siglos XVI y XVII) de la Biblioteca de Palacio. Pisa, Giardini Editori, 1989. 51.
Nota: Aunque el manuscrito se encontraba en la Biblioteca de Palacio Real de Madrid, a día de hoy está perdido. Como indica Stefano Arata en su catálogo: "Este título se menciona en el índice de manuscritos de la Biblioteca de Palacio (s.v. Lope), remitiendo a un códice de "Papeles varios". El tomo, sin embargo, parece haberse extraviado, y ya en 1962 Justa Moreno y Consolación Morales no pudieron recoger este título en el catálogo Obras de Lope de Vega".
Tipo: Copia
Localización:
Ref. bibliográfica: Biblioteca Nacional (España). Junta Nacional del III Centenario de la muerte de Lope de Vega.: Catálogo de la Exposición Bibliográfica de Lope de Vega. Madrid, Biblioteca nacional, 1935. 44.
Nota: Puesta en propiedad de García de Armesto. Desconozco su situación actual o si tiene algo que ver con la copia perdida de la Biblioteca de Palacio. Su texto mejoraba el de la Parte 14, pero no fue usado para la edición de Acad. N.
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. VI.
Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. III.
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Arjona, J. H.. "Ten Plays Attributed to Lope de Vega". Hispanic Review. núm. 28. p. 319-340. 1960.
- Dixon, Victor F.. "Dos comedias ‘ejemplares’ en la evolución del primer Lope: La ingratitud vengada y El sufrimiento premiado". Berbel Rodríguez, José Juan. En torno al teatro del Siglo de Oro: actas de las jornadas XII-XIII celebradas en Almería. El Ejido: Instituto de Estudios Almerienses de la Diputación Provincial. 1996. p. 193-202.
- Guarino, Augusto. "La Ingratitud vengada de Lope de Vega, ¿un modelo de comedia?". Etiópicas. núm. 3. p. 1-34. 2007.
- Guarino, Augusto. "El gran teatro de la ciudad. Apuntes sobre la relación entre el teatro y el desarrollo urbano a finales del siglo XVI". Annali dell’Università degli studi di Napoli L’Orientale. Sezione Romanza. núm. 47, 1. p. 7-19. 2005.
- Guimont, Anny y Pérez Magallón, Jesús. "Matrimonio y cierre de la comedia en Lope". Anuario Lope de Vega. núm. 4. p. 139–163. 1998.
- McGrady, Donald . "El sentido de la alusión de Cervantes a La ingratitud vengada de Lope". Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America. núm. 22, 2. p. 125-128. 2002.
- Poteet-Bussard, LaVone C.. "La ingratitud vengada and La Dorotea: Cervantes and La ingratitud". Hispanic Review. núm. 48, 3. p. 347-60. 1980.
Nota: El Cervantes del título es Francisco Cervantes de Salazar.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1590-1595, probablemente 1585-1595?
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 247.
Dedicatorias
Dirigida a don Fernando Bermúdez, y Carvajal.
Cómputo de versos
Número: 2778
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 54.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Observación: Acompañamiento real
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Época contemporánea
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: lugar indeterminado. Europa. Espacio: casa de Luciana; casa de Lisarda; calles de la ciudad.
Acto 2
Topónimo: lugar indeterminado. Europa. Espacio: casa de Luciana; casa de Lisarda; calles de la ciudad; casa del Marqués.
Acto 3
Topónimo: lugar indeterminado. Europa. Espacio: casa de Luciana; casa de Lisarda; calles de la ciudad; casa del príncipe Cesarino; camino a Italia.
Duración
Acto 1: 1 día
Entreacto 1 a 2: 1 día
Acto 2: 1 día
Entreacto 2 a 3: 1 mes
Acto 3: 1 día
Género
Género principal:
- Comedia > universo de verosimilitud > picaresca.
Extracto argumental
Acto 1
En su casa, Luciana, mujer principal y rica, forcejea con Octavio, un soldado algo aprovechado que, después de haber disfrutado de la riqueza de la dama, se muestra decidido a abandonarla para marcharse a Alessandria, en Italia, pues sólo por maravilla le tuvo afición. Nada puede hacer Luciana contra la voluntad de Octavio, que la deja traicionada y agraviada. En mitad del llanto la encuentran el príncipe Cesarino y Tancredo, hidalgo que ejerce como criado de éste, ambos enamorados de la dama. Luciana, que no desiste en su amor hacia el soldado boquirrubio, acusa a Cesarino de no haber favorecido lo suficiente a su "primo" Octavio (relación familiar con la que trata de encubrir sus amores con el soldado), y éste ha tenido que marchar por ello rumbo a Italia en busca de fortuna. El príncipe aprueba que el mozo pobre trate de hacerse un hombre en la milicia y ofrece cartas de recomendación para él, aunque se marcha de la casa sin haber prometido acomodo a Octavio en su tierra. Cesarino, en realidad, informado por Tancredo, conoce la verdadera relación entre Luciana y el soldado, y resuelve matarlo. Tancredo conoce que la casa a la que acude el soldado, abrasado en amores, no es otra que la de Lisarda, y va en busca de dos rufianes que cumplan el fatal encargo.
Entretanto, en casa de Lisarda, Octavio es rechazado por ésta, que prefiere la riqueza del marqués Fineo, pretendiente favorito de sus padres, sobretodo de Corcina, su madre, y que le ha engalanado la casa, en lugar de la pobreza del soldado. Octavio promete entregarle trescientos ducados esa noche a cambio de que abandone a Fineo, oferta que aprueba sin dudarlo la dama: "Octavio, si aqueso es/ que ese dinero tienes,/ haz cuenta que a casa vienes/ y que echas de ella al marqués". Fineo, que ha acudido a visitar a Lisarda, escucha escondido la conversación, celoso del coqueteo de ella con un soldaducho como Octavio, al que, para colmo, Lisarda ha citado a las nueve. Cuando se marcha el soldado, habla el marqués con su amada y consigue controlar su enfado. A solas con Mauricio, le confía, sabedor de que Octavio acudirá esa noche, su intención de recurrir, también él, a unos sicarios para asesinar a su rival.
Ese mismo día, tanto el secretario del príncipe como Mauricio, criado del marqués, contratan a sicarios para que asesinen a Octavio. El primero escoge a Garrancho y a Céspedes; el segundo, a Barboso y a Matamoros. Mientras se apercibe su muerte, ajeno a la amenaza, Octavio consigue sonsacar a Luciana trescientos ducados: "ciento y cincuenta de a dos"; a cambio, ofrece eterna gratitud y se muestra cariñoso con la generosa dama.
Todo está listo esa noche para la emboscada: a cada lado de la casa de Lisarda están apostados el príncipe y el marqués con sus respectivos sicarios esperando a Octavio; pero cada grupo cree que el otro lo forman amigos del soldado, por lo que nadie se decide a intervenir cuando Octavio acude a casa de Lisarda y entra en ella tras mostrarle los trescientos ducados prometidos. Desconsolados, tanto el marqués como el príncipe se retiran prometiendo venganza.
Acto 2
Al día siguiente Octavio se muestra exultante, pues no sólo ha disfrutado del amor de Lisarda, sino que ha comprado un buen caballo con dinero de Luciana para presumir. Además, recibe en casa de su benefactora a dos pajes, Alejo y Belardo, y a un gracioso lacayo, Rodrigo, para que lo sirvan y le aporten más prestancia. Fatuo, Octavio encarga al servicio recién contratado que le ensille el caballo para salir de paseo, no sin antes agradecer la generosidad de la dama: "está segura, Luciana,/ de que mi alma te adora".
Entretanto, Corcina, la madre de Lisarda, rectifica su pasada aprobación a Octavio , cegada por el lucir de los doblones, y reprocha a su hija Lisarda que se haga cortejar por un maltrapillo extrañamente enriquecido, poniendo en peligro el interés y los favores del enamorado marqués Fineo. Lisarda acepta el reproche y ruega a su madre que ella misma aleje a Octavio y le devuelva los trescientos ducados. Llega Mauricio con la noticia de que el marqués tiene que regresar a Italia y, para alegría de las mujeres, les refiere que, como Fineo quiere tener a Lisarda a su lado, piensa ofrecer a su padre cierto oficio. Pregunta igualmente Mauricio por el nuevo galán que les pasea la calle con caballo bayo, dos pajes y un lacayo: "Pasea cierta doncella,/ hija de una sevillana", corta Corcina, y despide a Mauricio con el firme propósito de deshacerse del ridículo galán.
Octavio sube a la casa, pero, a pesar de su amabilidad y de su rica apostura, Corcina, entre risas y burlas, le devuelve el dinero, se lo tira al suelo, y le ordena marcharse; Octavio implora compasión, llora, se pone de rodillas y llama a Lisarda hasta conseguir que Corcina ceda, lo cite por la noche y vuelva a coger los ducados: "que esta bolsa me traspasa/ el pecho pedernalino". Con todo, la verdadera intención de las mujeres es la de deshacerse del soldado, y Corcina llega a decir "que haré un cierto conjurillo,/ con que una sombra levante,/ que de la calle le espante,/ con revolver mi librillo".
Acto seguido, Mauricio refiere al marqués que ya ha descubierto quién es la persona que subvenciona al maltrapillo, Luciana, dama que se deshonra por su trato con Octavio. Entretanto, Tancredo, que declara querer bien a Luciana, la avisa de las relaciones que Octavio mantiene con "cierta afeitadilla/ que en Nápoles conoció", y se ofrece como honrado y respetuoso marido. En medio de la duda la sorprende Octavio, que asegura su amor por la dama y ve premiada su afición con una cadena de oro. Debe esconderse Octavio porque se presenta el príncipe, quien, con la intención de deshacerse de una vez del soldado, advierte a Luciana de que su "primo" Octavio corre peligro de muerte, pues frecuenta en amores a la pretendida de un caballero principal; le pide que lo obligue a marcharse a Italia, con carta y dineros del propio Cesarino. De nuevo se deja engañar la dama con las falsas promesas de amor del soldado, a quien vuelve a premiar, esta vez con un diamante de cien escudos y valiosas joyas: rubí, rica esmeralda y amatista. Seguidamente llegan Mauricio y el marqués Fineo, quien informa a Luciana de que Octavio está engañándola con la dama a la que él pretende. Al irse el marqués, Mauricio recrimina a Luciana sus amores con Octavio y, ante la reacción airada de la mujer ante estos comentarios descarados, termina por darle una bofetada. Octavio sale de su escondite y mata al criado por su "desvergüenza". Aunque el soldado trata de huir y acogerse a sagrado y la dama intenta ocultar el cadáver con la ayuda de los pajes y Rodrigo, nada se puede hacer. La Justicia ha capturado al apresurado Octavio, que no ha sabido disimular su culpa: "él mismo la culpa tuvo/ en turbarse al preguntalle". Y, tras una divertida escena en la que Rodrigo contesta graciosamente a las preguntas del escribano, van todos a la cárcel, adonde de seguro confesarán la verdad. Entretanto, un alguacil registra la casa.
Acto 3
Ha pasado más de un mes y Lisarda comenta con su madre que el precio de la libertad de Octavio tras el asesinato de Mauricio se ha fijado en tres mil ducados. Corcina concluye que terminará remando en una galera, pues no se espera que nadie pague la fianza. Los comentarios de ambas quedan interrumpidos por la inesperada aparición del propio Octavio, que ha conseguido pagar los tres mil ducados de pena gracias a un "pariente", y se queja del ingrato olvido en que lo ha tenido Lisarda. No ceja, sin embargo, Octavio en su cortejo y promete más dinero a su amada. La alegría de Octavio dura poco, pues Lisarda y Corcina le comunican su inmediata salida hacia Nápoles con el marqués: "Estamos para partir;/ Octavio, vete con Dios,/ que yo estoy determinada", sentencia Lisarda. Esta resolución irrita al soldado, que promete seguirla.
Entretanto, en casa de Luciana, el espectador descubre que ha sido el príncipe quien ha pagado la pena de Octavio para salvaguardar el honor de Luciana, a la que aconseja que se case con el soldado, que le ha menguado el honor y la hacienda: "no puede haber otra enmienda/ a tan enorme pecado". Cesarino se marcha con la promesa de la dama de tomar como esposo a Octavio. No tarda en llegar éste para despedirse, pues la ingrata a la que ama, y a la que ofreció la hacienda de Luciana, se marcha a Italia y está determinado a seguirla. Luciana, con calma, le pide tranquilidad y que tome en ella esposa menos libre y más honrada, pero Octavio se niega, completamente resuelto a ir en pos de Lisarda. De nada sirven las súplicas de Luciana, pues Octavio se marcha. La dama intenta darse muerte con un cuchillo, pero la aparición de Tancredo, el secretario del príncipe, impide la tragedia. Al enterarse de lo que ha hecho Octavio, Tancredo se ofrece a Luciana como marido, más noble y más propio, proposición que ella acepta gustosamente.
De camino a Italia, el marqués, Lisarda, su madre y dos criados se detienen para descansar. Octavio los alcanza poco después con la intención de rogar a la dama que regrese con él, pero el marqués y sus criados lo reciben a palos. Cuando están a punto de ahorcarlo interviene Lisarda, que pide que lo dejen libre, aunque lo desnudan para su vergüenza y lo instan a volver a la ciudad con apenas una camisa entre las burlas de Corcina y de la propia Lisarda. Por fin parece dispuesto a apreciar el maltrapillo la generosidad que Luciana usó para con él y se resuelve, denostado por Lisarda, a volver con la dama que lo honró. Cómicamente, afirma el soldado aborrecer a Lisarda y preferir, rechazado por ésta, a Luciana, que de seguro lo recibirá con ropa y cómoda cama. Entretanto, Tancredo ha recibido la bendición de Cesarino a su matrimonio con Luciana; gran celebración que correrá a cargo del generoso príncipe.
Esa noche, y después de varias escenas de preparativos de bodas, Octavio vuelve a casa de Luciana y encuentra que es demasiado tarde, pues ya se ha celebrado su unión con Tancredo, de cuyo resultado se muestra la dama muy satisfecha. La ridícula presencia del soldado, medio en cueros, provoca la hilaridad de Luciana, que considera que no es digno siquiera de descalzarla, y de la criada Felina, que opina que el galán tiene su merecido. El soldado, "hecho un ejemplo de ingratos", confiesa sus engaños y reconoce su mal comportamiento, "que aunque cual pródigo vengo,/ no hallo perdón ni salud,/ solo, porque ingratitud/ es el pecado que tengo".
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: En la edición princeps se lee: Representóla Osorio, el autor antiguo.
Miguel de Cervantes menciona con elogio esta comedia en el capítulo XLVIII de la primera parte de Don Quijote de la Mancha.
Corcina, madre de Lisarda, desempeña el papel de madre-celestina (en un momento dado se refiere a cierto librillo de conjuros que tiene).