HONRADO HERMANO, Tragicomedia famosa, EL



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: HONRADO HERMANO, Tragicomedia famosa, EL. Procedencia: Parte 18; P2; final del Acto III

Título: LOS HORACIOS. Procedencia: P1; P2

Observación: El título de Los Horacios es una posibilidad. Lo apuntan MB, CR y Acad.

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable

Peregrino

Citado en El peregrino I:
Citado en El peregrino II:
Observación: El honrado hermano aparece citada en P2 y seguramente, según MB, p. 341, es la misma que aparece citada como Los Horacios en P1 y P2

Parte

Parte XVIII (1623)

Manuscrito

Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 27.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XXXVI.

Otras ediciones del siglo XVII

No consta

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.

Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. VI (BAE, CXCI).

Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. IX.

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria


- Buchanan, Milton A. "Notes on the Spanish Drama". Modern Language Notes. núm. 22, 7. p. 215-218. 1907.

- Gatto, Vincenzo; Lettieri, Michael. "L''Orazia dell'Aretino e El honrado hermano di Lope de Vega". Campi Immaginabili: Rivista Quadrimestrale di Cultura. núm. 3. p. 47-55. 1991.

- Gonano, Eleonora C.. "El honrado hermano, de Lope de Vega. Espacio, poder e historia ". Assaig de teatre: Revista de l'associació d'investigació i experimentació teatral. núm. 36. p. 53-58. 2003.

- Lasserre, François. "Horace, El honrado hermano et la Cité de Dieu". Papers on French Seventeenth Century Literature. núm. 19, 36. p. 111-131. 1992.

- Leite de Vasconcellos, J.. "A propósito de El honrado hermano, de Lope de Vega". Zeitschrift für romanische Philologie. núm. 30. p. 323-333. 1906.
Nota: Adición al artículo de Stiefel en esta misma revista.

- Levi, Ezio. "Roma e Lope de Vega". . Atti del IV Congresso Nazionale di Studi Romani. Roma: Istituto di Studi Romani. 1938. p. 1-7.
Nota: Según Levi solo hay tres comedias que traten realmente sobre Roma: El esclavo de Roma, El honrado hermano y Roma abrasada.

- Lombardero Suárez, Nuria. "Del 'epos' latino al drama de honor: Tito Livio, Cicerón y El honrado hermano de Lope de Vega". Studi Ispanici. núm. 35. p. 158-177. 2010.
Nota: Número monográfico con el título: Tradición latina en las letras hispánicas.

- Stiefel, Arthur Ludwig. "Zu Vegas El honrado hermano". Zeitschrift für romanische Philologie. núm. 29. p. 333-336. 1905.

- Vaccari, Debora. ""Máscara fue mi locura, mis mudanzas acabé: las máscaras en el teatro del primer Lope"". Lobato, María Luisa. Máscaras y juegos de identidad en el teatro español del Siglo de Oro. Madrid: Visor Libros. 2011. p. 189-205.
Nota: Sobre: Las Batuecas del duque de Alba, El príncipe perfecto, La traición bien acertada, La inocente sangre, El honrado hermano, El caballero del milagro, La imperial de Otón, Los torneos de Aragón, La mocedad de Roldán, Las ferias de Madrid, La viuda valenciana.


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1596-1603, probablemente 1598-1600
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 341.

Dedicatorias

A Iván Muñoz de Escobar, del Consejo de Su Magestad, su Contador mayor de cuentas, Administrador general de los Almojarifazgos de Sevilla, y Juez de su desempeño.

Cómputo de versos

Número: 3117
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 341.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Acompañamiento
  • Bailarines
  • Gente
  • Máscaras
  • Pueblo
  • Soldados
    Observación: Acompañamiento romano y albano
    Gente de fiesta, máscaras
    Gente armada
    Soldados albanos y romanos

  • Personajes computables

  • Aquileyo, embajador [albano]

  • Auspicio, [senador romano]

  • [Bandera albana]

  • [Bandera romana]

  • [Caja albana]

  • [Caja romana]

  • Casino, labrador [romano al servicio de Horacio]

  • Cayo Horacio, [senador romano], [viejo], [padre de los Horacios]

  • Criado, criado [romano]

  • Curiacio segundo [Camilo], [caballero albano], [hermano menor de Curiacio], [hermano de Curiacio tercero]

  • Curiacio tercero, [caballero albano ], [hermano menor de Curiacio], [hermano de Curiacio segundo]

  • Curiacio, [caballero albano], [hermano mayor de Curiacio segundo y Curiacio tercero], [enamorado de Julia]

  • Eufrosina, labradora [albana al servicio de Curiacio], [hija de Fabio]

  • Fabio villano, villano [albano al servicio de Curiacio], [padre de Eufrosina]

  • Flavia dama, dama [romana], [hija de Quirino], [enamorada de Horacio]

  • Florenio, labrador [romano al servicio de Horacio]

  • Fregelano, labrador [romano al servicio de los Horacio]

  • Horacio primero, [caballero romano protagonista], [hermano mayor de Horacio segundo, Horacio tercero y Julia], [enamorado de Flavia]

  • Horacio segundo, [caballero romano], [hermano menor de Horacio primero], [hermano de Horacio tercero]

  • Horacio tercero, [caballero romano], [hermano menor de Horacio primero], [hermano de Horacio segundo]

  • Julia Horacia, [dama romana], [hermana de los Horacios], [enamorada de Curiacio]. Nota: Se disfraza de hombre en el Acto II

  • Lisandro, embajador [albano]. Nota: Su nombre aparece repetido en el elenco

  • Los dos Albanos. Nota: Aparecen únicamente en el elenco, pero no intervienen en la acción.

  • Máscara

  • [Máscaras] (4). Nota: Cuatro o seis danzando, con instrumentos de máscara y hachas

  • Mecio, Rey de Alba

  • Quirino, [senador romano], [viejo], [entrerrey de Roma], [padre de Flavia]. Nota: Aparece en ocasiones como Querino

  • Rosardo, [criado de Horacio]

  • Sempronio, [senador romano]

  • Tisalvo, labrador [romano al servicio de los Horacio]

  • [Trompeta albano]

  • [Trompeta romano]

  • Tulio Hostilio, [senador mozo], [rey de Roma]
  • Universo social

  • Universo de la nobleza. Alta nobleza
  • Universo del poder soberano. Reyes
  • Universo urbano. Caballería urbana (caballeros, damas)
  • Tiempo histórico

    Antigüedad clásica
    Nota: Roma en época de los reyes.

    Marco espacial

    Acto 1
    Topónimo: Albania. Europa. Espacio: campo.
    Topónimo: Roma. [Italia]. Europa. Espacio: quinta de Cayo Horacio a cuatro leguas de Roma; aposento de Quirino en su casa; palacio; calle.

    Acto 2
    Topónimo: Albania. Europa. Espacio: palacio.
    Topónimo: Roma. [Italia]. Europa. Espacio: exteriores de palacio; la casa de Quirino; interior de la casa de Horacio; calle.

    Acto 3
    Topónimo: Roma. [Italia]. Europa. Espacio: puente sobre el río Tíber; casa de Horacio; palacio.

    Duración

    Obra: 4 días
    Acto 1: 1 día
    Acto 2: 2 días. Nota: sucede en los dos días siguientes al primer acto
    Acto 3: 1 día. Nota: sucede al día siguiente del segundo acto.

    Género

    Género principal:

    • Drama > historial > profano > hechos famosos públicos > Antigüedad.
      Nota: Algunos rasgos de comedia urbana

    Extracto argumental

    Acto 1
    En Alba Longa, Fabio, villano que se ocupa de la hacienda de los Curiacios, se queja ante el mayor de sus señores a causa de los desórdenes y el pillaje que los labradores romanos, algo desmandados tras la muerte de su rey Numa, cometen en tierras albanas, e incita a Curiacio (este nombre se utiliza en la obra para designar al hermano mayor) a poner orden por la fuerza. No tarda éste en referir a sus dos hermanos su estado de irritación, producida por la dejadez del senado romano, que en tanto escoge nuevo rey, no castiga a los romanos que roban en campos albanos. Los tres Curiacios deciden atacar la cercana alquería de Horacio, donde Fabio ha visto recogerse a algunos de los villanos que han robado bueyes de la hacienda que custodia.
    En el interior de la alquería, Tisalbo y Florenio, labradores, prometen protección a Julia, a quien su padre y sus tres hermanos, los Horacios, que debían acudir al senado en Roma, han dejado sola. A continuación, llegan hasta las puertas de la alquería dos labradores de la casa, Fregelano y Casino, que traen secuestrada a Eufrosina, hija de Fabio. Al detectar la presencia de su señora, los dos villanos huyen y dejan a la puerta de la casa a Eufrosina, que explica a Julia que fue secuestrada por dos villanos romanos de su casa, vil acción confirmada por Florenio, que ha reconocido a Fregelano en una de las personas que han huido. Eufrosina refiere a Julia su identidad y su origen, y no pierde la ocasión para alabar a su señor, el mayor de los Curiacios, elogio que despierta el interés de Julia, famosa hasta ese momento por su frialdad y por el escaso interés que presta a los galanes. También Curiacio se muestra desinteresado por las damas, aunque, a juicio de Eufrosina, la hermosura y la nobleza de Julia a buen seguro llamarían su atención.
    Llegan en ese momento a la puerta de la alquería los tres hermanos albanos, con lanza y escudo, y el villano Fabio, dispuestos a penetrar en la clausurada hacienda. No es necesario, no obstante, que derriben la puerta, ya que Julia, con espada y rodela, les franquea, rendida, la entrada, confiada en la nobleza de los que empuñan las armas. La dama romana les explica que se encuentra sola en la hacienda, únicamente acompañada por una labradora albana, Eufrosina. La presencia y la nobleza de Julia inmoviliza al mayor de los Curiacios, que no acierta a proferir palabra alguna, y, cuando lo consigue, no puede sino disculparse líricamente por haber tratado de irrumpir con violencia "en el templo/ de tan soberana diosa", cuando en realidad trataban, él y sus hermanos, de probar sus aceros con los de los tres valientes romanos. Julia acepta la galán disculpa de Horacio, cuya fama confiesa conocer, y lo invita a entrar para descansar esa tarde en su casa.
    Mientras tanto, en Roma, en casa de Quirino, Flavia conversa con Rosardo (en principio, criado de Horacio, aunque también es designado en cierto momento esclavo de Flavia). Éste explica a la dama que Horacio (también en referencia al mayor de los hermanos), su señor, ha llevado a su hermana Julia a la quinta, lejos de la ciudad, para guardar su honra y prevenir "las tempestades de amor", ya que sólo los ojos, opina Rosardo, hacen antojos, aunque, añade el criado, Julia no ha dado razón para tomar semejantes prevenciones, pues "tiene de nieve el pecho/ y de piedra el corazón". No termina de creer Flavia que Horacio haya llevado a su hermana a la huerta, y expone que, antes bien, habrá llevado a una dama, creyendo haber descubierto, por el demudado rostro de Rosardo, la traición. Se dispone, celosa, Flavia a escribir una irritada nota para su amado, pero los nervios provocan el borrón; la dama, enojada, rasga la nota y la arroja por la ventana. A continuación, Horacio, con los trozos en la mano, penetra en la estancia de su amada para pedir explicaciones del recompuesto papel de celos, ya que no ha podido ocasionarlos él. Su ausencia ha provocado, explica la dama, celos y papel. Las irritadas explicaciones de ambos amantes son reconfiguradas por Rosardo, que consigue pacificarlos. Inmediatamente entra en escena Quirino, que acaba de ser nombrado "entrerrey", por cinco días, por el senado, y pregunta a Horacio por su presencia en la casa, "el dueño ausente". El galán trata de salir del apuro fingiendo haber venido a pedirle consejo tras una disputa con su padre. Cuando se marchan Horacio y Rosardo, Quirino, al que no ha conseguido engañar aquél, descarga su ira sobre Flavia por haber introducido a un hombre con fama de casquivano y burlador en su casa, y amenaza con matarla.
    De nuevo en el senado, donde se reúnen con Tulio Hostilio, Cayo Horacio, Sempronio y Auspicio, Quirino recibe a dos embajadores albanos, Lisandro y Aquileyo, que anuncian al senado que su rey, Meocio, dada la dejadez con la que han tolerado, muerto Numa, el pillaje de los labradores romanos ("Dice que ante vos se queja/ de agravios de su comarca,/ porque Roma hacerlos deja,/ más por falta de monarca,/ que porque bien se aconseja"), ha decidido declararles la guerra. Quirino manda llamar al mayor de los Horacios y le ordena marchar a Alba Longa para quejarse en presencia las divinidades que los albanos adoran. Quirino ordena, además, que sea prevenido el ejército para el día siguiente.
    Horacio, a solas en la calle de Flavia, se lamenta por tener que alejarse de su amada; sale ésta a hablar con su amado, convencida de que ha sido su padre, Quirino, el que ha ordenado tal empresa para separarlos, empresa, por otra parte, que lo honra, a juicio de Horacio: "me ha honrado en el castigo".


    Acto 2
    Al día siguiente, en el palacio de Mecio, rey de Alba Longa, Curiacio se lamenta ante uno de sus hermanos por la ausencia de su amada Julia, en la que no puede dejar de pensar y que, probablemente, ya lo habrá olvidado. Curiacio explica que dejó a Eufrosina, la hija del villano Fabio, al servicio de Julia para que alimentara en los oídos de la dama romana su afición por él. La relación, sin embargo, se verá necesariamente estorbada por la guerra que debe trabarse inminentemente entre albanos y romanos. En ese momento entran en escena Lisandro y Aquileyo, de regreso tras su embajada en Roma, y Mecio, que había citado a Curiacio, precisamente por ser uno de los caballeros más agraviados por el pillaje rural de los romanos. La opinión general es que Alba Longa debe plantar inmediata batalla a Roma.
    Llega en ese momento Horacio, en calidad de embajador, y es tratado como villano, trato extensible a Roma, a la que ni siquiera se ofrece asiento en el senado de Alba. El orgulloso romano extiende su manto sobre el suelo y se sienta sobre él para no hacerlo en tierra albana. Trae el mensaje de que los romanos aceptan la guerra, pero quiere dejar constancia ante los dioses de que ellos no han querido romper el pacto de paz y sólo aceptan la batalla por defender su ciudad. Al hablar Horacio, Curiacio se da cuenta de quién es y decide tratarlo noblemente, ofreciéndole asiento, pero el romano lo rechaza y se marcha dejando su manto en el suelo: "No me acostumbro llevar/ la silla en que me asenté". Curiacio lo recoge y se lo queda como prenda valiosa; la humildad mostrada por el albano y su respeto hacia Horacio están motivados, adivina uno de sus hermanos, por el amor que siente hacia Julia, y le pide cautela: "que nuestro Rey y ciudad/ no han de entender que Curiacio/ tiene a Horacia voluntad", pues ello podría ocasionar problemas. El hermano mayor se compromete a dar prioridad al honor sobre el amor.
    En Roma, ante las puertas del Capitolio, los senadores Cayo Horacio, Auspicio y Tulio Hostilio comentan la necesidad que tiene Roma de Rey que gobierne y estabilice al pueblo, que pide a una sola voz soberano: "¡Rey, Senado romano; rey, Senado;/ que no queremos rey por cinco días!". Cayo propone que sea el águila sagrada la que elija nuevo rey; en la vivienda donde su vuelo se detenga estará el Rey, siempre y cuando, claro está, su morador sea noble y ciudadano, añade Auspicio. El águila para sobre la casa de Tulio Hostilio, que es nombrado entre vítores rey de Roma.
    Mientras tanto, Quirino, en su casa, confiesa Flavia que alejó deliberadamente a Horacio de Roma y ofrece a su hija, a la que imagina deshonrada, dos caminos: el matrimonio con Sempronio o el ingreso como "monja" en el templo de Vesta. Flavia replica que puede casarla con Horacio, que la iguala en nobleza y hacerla feliz, pero no accede Quirino, que la ofreció a Sempronio como esposa a cambio de su voto de senador para ser Rey de Roma. El ruido en las calles despierta su interés y marcha a comprobar su causa dejando encerrada a Flavia. Ésta decide escribir una nota a Julia para que la ayude a salir de su encierro. Mientras Julia comenta en la calle con Eufrosina sus recién estrenados amores con Curiacio, Rosardo se acerca a ella para entregarle la nota de Flavia. Julia, de brava sangre Horacia, se muestra decidida a sacar de su encierro a la que se presenta como mujer de su hermano.
    Por su parte, Quirino se ha enterado, por medio de Sempronio, de que Tulio Hostilio es el nuevo Rey de Roma. Quirino sigue decidido a casar a Flavia con Sempronio, pero sabe que el tiempo apremia, pues Horacio no tardará en volver a Roma. El plan consiste en sacarla de la casa y comunicar al joven, a su regreso, que la dama es "monja" vestal. Para llevar a buen término su plan, pretenden aprovechar el griterío que se ha desencadenado en Roma tras la elección del nuevo Rey.
    No cuentan, claro está, con la intervención de Julia, que llega poco después, acompañada por Eufrosina, ambas en hábito de hombres, hasta la casa de Quirino. Julia, de sangre romana y Horacia, no conoce la cobardía y parece dispuesta a enfrentarse, tal y como simula, a cualquier caballero que aparezca por la calle. Los que aparecen son los dos Horacios más jóvenes, a los que Julia, que los ha reconocido, provoca, haciéndose pasar ella misma y Eufrosina por los propios Horacios. Tras un breve momento de tensión, Julia les explica que los ha reconocido y que ella misma es el mejor amigo de Horacio el mayor, a quien éste ha encargado vigilar la casa de su amada. Cuando se marchan, sale Flavia de la casa (no sabemos si por el balcón) y las tres evitan por muy poco a Quirino y a su gente, armada, a quienes piden paso y les es concedido, para descubrir acto seguido Quirino que con ellos/as iba su hija.
    Nada más llegar a Roma, Horacio se encuentra con uno de sus hermanos, que le refiere, ya informado el mayor de la elección de Tulio y de la movilización del ejército romano, que Quirino lo ha acusado ante el monarca de haber hecho desaparecer a Flavia. Horacio, sorprendido, piensa que Quirino la ha matado durante su embajada para limpiar su supuesta deshonra, y ahora lo culpa para disculparse. Se dispone a marchar al Senado a dar cuenta de su inocencia y a mostrar su enfado, que compara a la furia de Aquiles tras serle arrebatada Briseida por orden de Agamenón.
    Entretanto, en el Senado, Cayo y Quirino discuten sobre la posible o imposible culpabilidad de Horacio hasta que Hostilio los obliga a posponer su disputa en vista de la proximidad de la guerra contra el albano. A continuación, llega Horacio para dar cuenta de su incómoda embajada y para pedir justicia ante la acusación de Quirino. Tulio repite que ya se tratará más adelante el tema de Flavia e impone diez días de silencio sobre el particular a ambas partes. Un criado anuncia entonces la llegada de un Curiacio al senado romano y éste lo acoge con la cortesía que el albano no ofreció a Horacio. El noble Curiacio, no obstante, rechaza las comodidades ofrecidas y pretende sentarse sobre la misma capa de Horacio, como ya hizo él en Alba. Horacio se enoja ante tal posibilidad y Curiacio, en señal de respeto, se pone por encima la capa: "Yo sobre mí le pondré,/ que en ser tu manto es del cielo". La embajada consiste en solicitar a Tulio que salga al Tíber para hablar de paz con Meocio. Concluido el mensaje, Horacio ofrece al embajador su propia casa, cosa que provoca su alegría, pues podrá ver a Julia.
    Allí se produce un doble encuentro: Flavia se reúne con Horacio y Julia con Curiacio. Éstos dos pasan la noche juntos y se prometen matrimonio.


    Acto 3
    Los reyes de Alba Longa y Roma, Mecio y Hostilio, se adelantan a sus respectivos ejércitos para dialogar. Mecio explica que una guerra abierta entre romanos y albanos sólo redundaría en beneficio de volscos y etruscos, que aprovecharían la posterior debilidad militar de vencedores y vencidos para atacarlos y hacerse con la región. Tulio se muestra de acuerdo con las palabras de Mecio, a buen seguro dictadas por alguna divinidad partidaria de ambos pueblos hermanos, y Mecio propone que la suerte de la guerra se decida en un combate reducido a un puñado de soldados de ambos bandos. Los tres Curiacios que propone Alba se enfrentarán a los tres Horacios que designa Roma. Quien gane hará vencedor a su pueblo y someterá al contrario. Ambos reyes se dirigen al templo de Júpiter a fin de sellar con juramento divino su pacto.
    En casa de Horacio, Julia trata de retener a su amado, y ya prometido, Curiacio y evitar que marche al campo de batalla, pues, argumenta, los reyes ya hablan de paz y no más de guerra. El albano, en cambio, no puede renunciar a sus obligaciones militares y la pareja termina despidiéndose. Llega a continuación Horacio y comunica, con pesar, a su hermana la decisión que han tomado los reyes; Julia, al oírla, se desmaya. A solas con Eufrosina, la dama romana, apasionada, declara tomar partido en el combate por los albanos y llega a renegar de su apellido: "Ya no es Horacio mi hermano,/ sino mi enemigo fiero". Aprovechando su ausencia, toma la espada de su hermano y comienza a embotarle los filos con una piedra, acción a la que se suma Flavia, a la que engaña diciéndole que trata de quitar los filos a la espada de Curiacio. Cuando Horacio las sorprende en tal tarea, Flavia le explica el engaño de Julia y ésta huye de la ira de su hermano. En ese momento llega Curiacio para recoger sus armas y se produce un enfrentamiento verbal entre ambos rivales. Cuando Horacio se marcha, Flavia intenta ahogar a Curiacio; llega Julia y se produce otro enfrentamiento verbal, esta vez entre las mujeres. Curiacio y Julia vuelven a despedirse amorosamente y ella le da un manto de seda como prenda para que lo lleve durante la batalla; su animadversión hacia su hermano va en aumento: "Este manto de seda/ lleva en mi nombre a la batalla injusta,/ y el cielo te conceda/ tanto valor y fuerza tan robusta,/ que le vuelvas teñido/ en sangre de mi hermano, ya vencido".
    Entretanto, los reyes inician una breve discusión sobre la ascendencia y el derecho de un pueblo sobre el otro, pero, de encontrados pareceres, resuelven abandonar la cuestión y contemplar el inminente combate. Salen primero los Horacios, que reciben ánimos de su padre, Cayo. Después entran los Curiacios, que encorajinados por Mecio. Quirino y Lisandro, árbitros de la contienda, revisan las armas y obligan a unos y a otros a jurar por los dioses que sólo se valdrán de su propia fuerza y valor. Se entabla la batalla. Caen muertos dos Horacios y el tercero, el mayor, mata a los tres hermanos albanos y le quita al mayor el manto que le dio Julia. Roma vincit, y así lo reconoce Mecio, que felicita a Tulio: "De hoy más podéis mandar en Alba, romanos".
    Aparece Julia, ‘de luto’, y en un bello y desesperado monólogo desprecia la victoria de su sangre y pide a su hermano que la traspase con su espada, pues sólo así será real y completa la victoria de los Horacios, viviendo en ella el alma de su amado Curiacio. Horacio se siente deshonrado ante la actitud de su hermana y la mata, cumpliendo con su deber de honrado hermano. Por esta acción, es detenido y el rey, muy a su pesar, lo condena a muerte, en aplicación de la ley romana. Quirino le suplica que le entregue a su hija, pues, vista la consideración en la que tiene a su honor, está obligado a no deshonrar tampoco a su familia. Horacio le confiesa que la tiene guardada en su casa, asegurándole que la ha respetado. Quirino le pide que la tome por su esposa, "y honrada en tu muerte esté". Tulio ofrece a Horacio la posibilidad de que apele al pueblo implorando piedad. Quirino vuelve con Flavia y se la entrega como esposa al tiempo que ruega a Cayo, también él, que apele al pueblo. Así lo hace el padre, que, en honor al triunfo que ha conseguido para Roma y por haberse comportado como honrado hermano quitando la vida a Julia por renegar de su sangre y su patria, consigue el perdón del pueblo, que termina vitoreando a Horacio. Tulio sanciona el perdón y el matrimonio entre Horacio y Flavia, y todos, albanos y romanos, se dirigen en paz hasta el templo de Marte "celebrando de Horacio el triunfo".


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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    Observación: Morley y Bruerton (341) señalan que probablemente la obra Los Horacios que aparece en la lista P2 sea la misma que El honrado hermano. Véase el campo Título.


    EDICIONES DIGITALES DISPONIBLES

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