Félix Lope de Vega y Carpio

EL HONRADO HERMANO




Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, El honrado hermano, Manuel Arroyo Stephens (ed.), Obras completas de Lope de Vega , Turner, Madrid. Colección Biblioteca Castro, 1994, Vol. IX, pp. 181-280.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Durá Celma, Rosa (Artelope)

Elenco

CURIACIO
FABIO, villano
CURIACIO 2º
CURIACIO 3º
MECIO, rey de Alba
JULIA HORACIA
TISALBO, labrador
FLORENIO, labrador
FREGELANO, labrador
CASINO, labrador
EUFROSINA, labradora
FLAVIA, dama
ROSARDO
HORACIO
HORACIO 2º
HORACIO 3º
UN CRIADO
TULIO HOSTILIO
CAYO HORACIO
QUIRINO
SEMPRONIO
AUSPICIO
LISANDRO, embajador
AQUILEYO, embajador
UNA MÁSCARA
UN CAJA
UN BANDERA
SOLDADOS

A JUAN MUÑOZ DE ESCOBAR DEL CONSEJO DE SU MAJESTAD, SU CONTADOR MAYOR DE CUENTAS, ADMINISTRADOR GENERAL DE LOS ALMOJARIFAZGOS DE SEVILLA Y JUEZ DE SU DESEMPEÑO

Esta romana historia de los Horacios y Albanos, que en su primero libro escribe el príncipe de ella, Tito Livio, ofrezco a Vuestra Merced por no entrar a conocerle sin reconocimiento, cosa que tanto he deseado por la fama (aunque menor que sus méritos) de su valor y prudencia, con las demás partes y virtudes por quien su Majestad ha puesto a Vuestra Merced en tan honrosos cargos, y de quien es servido con tanta satisfacción y confidencia, con esperanza justa de mayores premios, dignos de su entendimiento y generoso pecho, cuya bondad se conoce de que se los desean tantos a quien Vuestra Merced tiene obligados con sus buenos oficios y cortesía; porque fue opinión del Filósofo en las Éticas que aquello era bueno en sumo grado que no solo usaba de su virtud para sí, sino también para los otros. Esta bondad con prudencia, que celebraba Platón y le imitó Menandro, resplandece en Vuestra Merced con sumo encarecimiento, y a quien se debían mayores elogios que los que puede comprehender tan corto ofrecimiento. No quise que fuese fábula, sino verdadera historia, y tan calificada que no se desdeñó san Agustín de escribirla en el libro III de su Ciudad de Dios, en el capítulo 14, disculpando las lágrimas de Horacio con el ejemplo de Eneas y de Marcelo en Sicilia, que cuando no tuviera esta calidad, y la que le dan los principios de la sagrada Roma, haberla dedicado a Vuestra Merced y honrado de su nombre era calificación bastante. Dios guarde a Vuestra Merced, como deseo.
Su capellán, Lope de Vega Carpio


Acto I

Sale CURIACIO y FABIO, villano.

Curiacio
Redondilla
En el Imperio romano
se llaman, Fabio, entrerreyes
los que sustentas las leyes
que les dio Rómulo Albano
Redondilla
5
mientras que les falta rey.

Fabio
Y ¿quién son?

Curiacio
Los senadores.

Fabio
¿Cuántos?

Curiacio
Ciento.

Fabio
¡Cien señores!
Bueno, no les cabe a ley.

Curiacio
Redondilla
No se entiende que lo son
10
todos juntos que, si fuera
de aquella suerte, viniera
el gobierno a división.

Fabio
Redondilla
Pues ¿cómo?

Curiacio
De aquestos ciento,
cada uno es rey cinco días.

Fabio
15
Romanas filosofías
sobre su vil fundamento.
Redondilla
En el tiempo que uno de estos
reina, ¿no puede hacer,
con su absoluto poder,
20
daños, señor, manifiestos:
Redondilla
vengarse del enemigo,
quitar la hacienda al extraño?

Curiacio
No, porque del menor daño
le viene luego el castigo,
Redondilla
25
que ¿cuál rey en cinco días
se ha de atrever a hacer mal
si espera castigo igual?

Fabio
De algo son las quejas mías,
Redondilla
que mientras hay rey, no son
30
los labradores romanos,
en nuestros campos albanos,
rayos, fuego y destrucción.
Redondilla
Viene el gobierno a entrerreyes,
y vienen los labradores
35
a volverse robadores
de nuestros campos y bueyes.
Redondilla
Cree tú que en cinco días
no habrá rey tan singular
que no quiera aprovechar
40
más sus cosas que las mías.
Redondilla
Famoso rey era Numa:
no solo Roma le pierde,
puesto que la envidia muerde
de sus grandezas la suma,
Redondilla
45
que toda Italia le llora.

Curiacio
La romana religión,
por Numa presta en razón,
su divino ingenio adora.
Redondilla
Y cree que no se rige
50
Roma sin él, de manera
que el daño que os hacen quiera.

Fabio
¿Luego yo por mí lo dije?
Redondilla
De tus hermanos y tuya
es, Curiacio, aquesta hacienda
55
que tengo en encomienda,
más que la acabe y destruya.
Redondilla
Si tu padre vivo fuera,
que tuvo valor troyano,
no se alabara el romano
60
que su campo destruyera.
Redondilla
Que él solo, sin estorballo
cuanto a su arrogancia doma,
hasta las puertas de Roma
arremetiera el caballo.
Redondilla
65
Y con igual confianza
de su razón y su mano,
hasta su templo de Jano
les arrojara su lanza.
Redondilla
¡Bueno es que de un alquería
70
salgan cuatro labradores,
y que los bueyes mejores
roben de la tuya y mía!
Redondilla
Profesa tu ser quien soy,
y dame tu estado a mí
75
porque veas desde aquí
el castigo que les doy.
Redondilla
Y si no, busca quien viva
en tus campos y labranza.

Curiacio
Incitas a la venganza,
80
Fabio, mi furia excesiva
Redondilla
con el ejemplo paterno.
¿Es eso necesidad
para entrar en su ciudad,
y cuando fuera el infierno,
Redondilla
85
mayormente en una huerta
donde están cuatro villanos?

Fabio
Aquí vienen tus hermanos.

Curiacio
Ten la venganza por cierta;
Redondilla
hombre no ha de quedar vivo.

Salen dos hermanos menores de CURIACIO.

Curiacio 2º
90
¿Con quién estás enojado?

Curiacio
Con todo ese vil Senado
romano, arrogante, altivo,
Redondilla
que consiente y da licencia
que nuestros campos albanos
95
roben sus viles villanos
en nuestra misma presencia.
Redondilla
Pero no tiene el Senado
culpa de esto, sino yo.
Quien mi hacienda me quitó
100
de mí ha de ser castigado.
Redondilla
¿Cúya es aquella alquería?

Fabio
De un romano generoso.

Curiacio
¿Llámase?

Fabio
Horacio.

Curiacio 3º
Es famoso.

Curiacio
¿Por qué? ¿Por su valentía?

Curiacio 3º
Redondilla
105
Por su familia es ilustre,
que ya a decrépito viene,
y por tres hijos que tiene,
que son de sus canas lustre.

Curiacio
Redondilla
¡Donaires tienes, por Dios!
110
¿Cuál padre en el mundo ha habido
que otros tres haya tenido
como yo y vosotros dos?
Redondilla
Tomad lanzas y caballos,
que si en esa casa están,
115
en su defensa verán
si podemos igualallos.

Curiacio 2º
Redondilla
¡Cómo igualar, pesia Roma!
Tres hermanos albaneses
tomen caballos y arneses;
120
tú solo una caña toma,
Redondilla
para que así los espantes,
que si yo voy, muertos son.

Curiacio 3º
No ha criado su nación
otros tres más arrogantes.
Redondilla
125
¡Por Júpiter, que se cuenta
que come el mayor los hombres!

Curiacio
Nunca de famas te asombres;
ese déjale a mi cuenta.

Fabio
Redondilla
No entiendo que hay nadie allí
130
de los que son los señores,
que solo los labradores
recogerse dentro vi;
Redondilla
y por ventura, a comer
los bueyes que os han robado.

Curiacio
135
Cuando haya el huésped llegado,
podremos la cuenta hacer.
Redondilla
¡Pluguiera a Dios que estuviera,
según la furia me abrasa,
toda Roma en esta casa,
140
porque toda Roma ardiera!

Salen JULIA HORACIA y dos labradores: TISALBO y FLORENIO.

Julia
Redondilla
¿Volvieron mis hermanos
a Roma?

Tisalbo
Ya se volvieron.

Julia
¡Bien la obligación cumplieron
de caballeros romanos!
Redondilla
145
Sola me dejan aquí.

Tisalbo
Mucha injuria nos has hecho,
que, fuera de ellos, sospecho
que nadie me iguala a mí.

Julia
Redondilla
Tienes, Tisalbo, razón,
150
pero no de que te afrentes,
porque sois muy diferentes
los dos en la profesión,
Redondilla
porque en su Roma sagrada,
o en el campo cultivado,
155
tú ejercitas el arado,
y Horacio la blanca espada.

Florenio
Redondilla
No temas, Horacia hermosa,
aunque sola te han dejado;
fía más del limpio arado,
160
que no de la espada ociosa.
Redondilla
Roma tiene ese valor:
que no solo engendra fiero
el hidalgo caballero,
sino el tosco labrador.
Redondilla
165
Mira los tiempos presentes,
pues con hechos hazañosos,
labradores belicosos
hurtan laurel a sus frentes.
Redondilla
Segura estarás aquí
170
de esos cobardes albanos.

Salen FREGELANO y CASINO, labradores, con EUFROSINA, villana, en los brazos.

Fregelano
Camina aprisa.

Eufrosina
¡Romanos,
romanos, piedad de mí!

Casino
Redondilla
A mal tiempo hemos venido,
que la hija de nuestro amo
175
está a la puerta.

Fregelano
Hoy me llamo
desdichado y atrevido.
Redondilla
Casino, ¿qué hemos de hacer?

Casino
¡Que aquesta de Roma acuda
a tal tiempo!

Fregelano
Pues no hay duda,
180
sino que la han de traer
Redondilla
por fuerza padre y hermanos.

Casino
Sabe Dios lo que me pesa,
pero al fin, haz con la presa
lo que suelen los milanos.

Fregelano
Redondilla
185
¿Qué hacen?

Casino
Dan el suelo
con ella viendo el halcón.

Fregelano
Pollo de mi corazón,
adiós, que levanto el vuelo.

Casino
Redondilla
Huye al campo, Fregelano,
190
que entiendo que te han sentido.

Dejan a EUFROSINA y huyen.

Eufrosina
¡Ay de mí!

Julia
¡Qué gran rüido!

Tisalbo
¿Qué temes?

Julia
No temo en vano.

Florenio
Redondilla
Pues ¿de qué puedes temer?

Julia
Dos hombres huyendo vi.

Tisalbo
195
Pues ¡por Dios, que no hay aquí
sino sola una mujer!

Julia
Redondilla
Bien dices, y labradora.

Eufrosina
Si algo al ser mujer se debe,
o por serlo vos os mueve
200
mi llanto, hermosa señora,
Redondilla
misericordia de mí.

Julia
Enjuga el llanto, aldeana.

Eufrosina
Pues sois, señora, romana,
mostrad que lo sois en mí.

Julia
Redondilla
205
¿De dónde eres?

Eufrosina
Albanesa,
ilustre romana soy.
Vergüenza es decir que hoy
fui de Roma humilde presa;
Redondilla
no de sus águilas altas,
210
que ellas más gallardas son.

Julia
Pues ¿quién te ha puesto en prisión
y de qué familia faltas?

Eufrosina
Redondilla
Los que me prendieron creo
que son de tu casería.

Florenio
215
Fregelano es el que huía;
Casino el otro, o Timbreo.
Redondilla
De tu miedo la han dejado.

Julia
Por eso, sin duda, ha sido.

Eufrosina
Sí, que los dos que han huido
220
me hurtaron de mi ganado;
Redondilla
que ha llegado ya el rigor
a que hurten las mujeres.

Julia
La mejor oveja eres;
hurta el lobo lo mejor.
Redondilla
225
No debían de saber
que estaba yo ahora aquí;
tus albaneses en mí
lo mismo pueden hacer.
Redondilla
Ve, Florenio, en busca de ellos.

Tisalbo
230
Los dos iremos.

Julia
Partid,
y a esos villanos decid
que me he enfadado con ellos.
[Vanse FLORENIO y TISALBO.]
Redondilla
¿Cómo es tu nombre, pastora?

Eufrosina
Eufrosina, a tu servicio;
235
y pues te he dicho mi oficio,
direte mi dueño ahora.
Redondilla
Digo, el que lo es de mi padre,
y donde yo me crie,
porque de su madre fue
240
criada también mi madre.
Redondilla
Hay en Alba tres hermanos:
Curiacios tienen por nombre,
el que es de los tres más hombre,
conocen bien los romanos.
Redondilla
245
Este señor es el dueño
de esta hacienda en que yo estoy.

Julia
Aficionada le soy
por fama, mi fe te empeño.
Redondilla
Mil cosas he oído de él
250
en lo que a la guerra toca,
con que alabarle provoca
a su enemigo cruel.
Redondilla
Pero como en esta parte
más le va a Roma que a mí,
255
lo que es en la paz me di.

Eufrosina
De su paz puedo informarte,
Redondilla
que es tan gallardo y galán,
y tantas gracias encierra,
que las damas de su tierra
260
mil bendiciones le dan.
Redondilla
Y yo te juro, señora,
que sin hablar a ninguna,
conozco y sé más de una
que su pensamiento adora.

Julia
Redondilla
265
Y ¿él no quiere bien?

Eufrosina
No tiene
ese lugar con la guerra,
y cuando viene a su tierra,
solo a defenderla viene,
Redondilla
que antes su hermosura y trato
270
a más blanduras se aplica.

Julia
Es quien no la comunica
a naturaleza ingrato.
Redondilla
Paga el cielo lo que debe
quien, amado, a amar se inclina;
275
es la hermosura, Eufrosina,
una tiranía breve;
Redondilla
es una flor fresca al alba,
que a la tarde se marchita,
que porque se pone y quita
280
a su ocasión pintan calva.
Redondilla
No sé por qué a los soldados
el cielo hermosura dio,
si a vivir los obligó
de tanta defensa armados.
Redondilla
285
En fin, la guerra entretiene
sin amar tu ingrato albano.

Eufrosina
Bien sé yo por qué es tirano
de la hermosura que tiene,
Redondilla
y con nadie goza de ella.

Julia
290
¿Por qué, así te guarde Dios?

Eufrosina
Porque no os ha visto a vos,
que sois en extremo bella;
Redondilla
que, si os viera, no dudéis
que de condición mudara,
295
y con extremo os amara
por el que en todo tenéis.

Julia
Redondilla
¿Qué te parece de mí
que mereciera su amor?

Eufrosina
Gente suena. ¡Ay, qué temor!

Julia
300
Segura estarás aquí.
Redondilla
Mas ya no sé si lo estoy,
que no está aquí nuestra gente.

Eufrosina
Ya pasan del río la puente.

Julia
Entra.

Eufrosina
Cierra.

Julia
¡Muerta soy!

Salen los tres Curiacios con tres lanzas y sus escudos embrazados, y FABIO, villano.

Fabio
Octava real
305
La puerta es esta de la infame quinta,
Curiacios fuertes, que esta gente guarda.

Curiacio
¡Así pudiera ser la esfera quinta!
¡Entra, derriba, rompe, quiebra!

Curiacio 2º
Aguarda.

Curiacio
Al iracundo Marte, Apeles pinta
310
hoy en mi furia; ya su efecto tarda.

Curiacio 2º
Lo que quiero decir no es detenerte,
sino que no acometas lo más fuerte.

Curiacio 3º
Octava real
Busquemos de la casa lo más flaco;
¡qué bien dice Camilo!

Curiacio
¡Oh, fiera cueva
315
de otro ladrón de Italia, de otro Caco,
la fuerza de un albano Hércules prueba!
Hoy su hacienda, su gente, meto a saco.
¡No ha de quedar arado, trillo, esteva,
pala, bieldo, azadón, buey, carro y mula!

Curiacio 2º
320
Justa razón y enojo te estimula.

Curiacio
Octava real
¡Que no bastara que a mis labradores
robasen los villanos sus ganados!
Ya son de las mujeres salteadores:
rompe armellas, cerrojos y candados!

Fabio
325
¡Ay, hija! ¿Dónde estás?

Curiacio
No llores;
diez hombres llevarás por ella atados.

Fabio
No me contento, aunque me dieses once.

Curiacio
Rompe esa aldaba y lámina de bronce.

Curiacio 2º
Octava real
No pienses que es tan fácil, que ya intento
330
romper la antigua clavazón dorada,
ya con hierro, ya volviendo el cuento;
mas resiste su lámina acerada.

Curiacio 3º
Oíd un poco; abrir la puerta siento.

Curiacio 2º
La llave da la vuelta.

Curiacio
Eso me agrada;
335
poneos los tres en ala, y salgan trece.

Curiacio 3º
Detén la danza: una mujer se ofrece.

Sale JULIA HORACIA con una espada y rodela.

Julia
Redondilla
Generosos albaneses
y valerosos soldados,
más que de razón, forzados
340
de los propios intereses.
Redondilla
Teniéndoos por labradores
me guardé de vuestra furia,
porque la villana injuria
no respeta a sus mayores.
Redondilla
345
Pero viéndoos caballeros
abrí y salí confiada,
porque, al fin, la hidalga espada
trae respeto a los aceros.
Redondilla
Salí a mostraros mi cara,
350
porque, a tan grande poder,
lo que no fuera mujer,
no es posible que bastara.
Redondilla
Lo primero en que me fundo,
es la obligación del hombre,
355
y lo segundo, mi nombre,
que tiene asombrado el mundo.
Redondilla
Porque, en efecto, si aquí
a robarme habéis venido,
mostré que romana he sido
360
muriendo como nací.
Redondilla
Los hombres que aquí vivían
fuera están, como veréis,
cuando la casa ganéis,
su es que ellos aquí os traían.
Redondilla
365
Mi padre y nobles hermanos
son idos a la elección
del rey, que en esta ocasión
no le tienen los romanos.
Redondilla
Que sola una labradora
370
que en estos campos hallé,
que presa dice que fue
de dos villanos ahora,
Redondilla
en toda la casa vive,
digo, con alma y razón.

Curiacio 2º
375
¿De qué es tanta suspensión?
Habla, la lengua apercibe.

Curiacio 3º
Redondilla
¿No respondes? Habla, hermano.

Curiacio 2º
Habla, ¿en qué te desvaneces?

Curiacio 3º
Marte de piedra pareces
380
con esa lanza en la mano.
Redondilla
¿Qué tienes? ¿Qué te suspende?

Curiacio 2º
¿Era esa la arrogancia?
¿Cómo en tan breve distancia
tanto el vil temor te ofende?
Redondilla
385
¡Romped las puertas, que es mengua,
las láminas y cerrojos!

Curiacio 3º
Mueve siquiera los ojos,
que ya no muevas la lengua.
Redondilla
Pon la lanza en tierra, y di
390
que eres hombre a esta mujer.

Curiacio 2º
Medusa debe de ser,
que le ha vuelto piedra así.

Curiacio 3º
Redondilla
¿De qué te has quedado inmoble?
¿Nunca has visto una mujer?

Curiacio
395
Si hallara qué responder,
dama generosa noble,
Redondilla
creo que, volviendo en mí,
pudiera satisfaceros;
y si hallé qué responderos,
400
ya lo dije cuando os vi;
Redondilla
pero, bien o mal, pues debo
responderos, por disculpa,
de la cometida culpa,
basta el castigo que llevo.
Redondilla
405
Engañado me han traído
a vengar ciertos agravios,
aunque no disculpen sabios
el que engañado ha ofendido.
Redondilla
A una humilde casería,
410
el padre de esta pastora
me trajo, por Dios, señora,
de los campos de otra mía,
Redondilla
donde el alma temerosa,
para ser de otros ejemplo,
415
halla que ha violado el templo
de tan soberana diosa.
Redondilla
Los instrumentos que el suelo
suelen arar y cavar,
viene, señora, a robar,
420
pero no estrellas del cielo.
Redondilla
Y el mismo en disculpa toma,
que no me dieron aviso
de que estaba el paraíso
a cuatro leguas de Roma.
Redondilla
425
Y el no haber puesto lo sea,
de mi engaño y de estos dos,
para un árbol como vos,
los dragones de Medea.
Redondilla
Esos tres hermanos vuestros
430
pensé, por ventura, hallar,
con ánimo de probar
contra los suyos los nuestros.
Redondilla
Pero si vuelven aquí,
decid al mayor Horacio
435
que se le rinde Curiacio
porque no le vio y os vi.

Julia
Redondilla
A tan noble proceder
y tales obligaciones,
parece que con razones
440
no se puede responder.
Redondilla
Noticia de vos tenía,
ilustre y noble albanés;
pero ya la fama es
como noche de este día.
Redondilla
445
Huélgome de haberos visto,
y aunque a Horacia y a romana
parezca cosa liviana
que esta casa no resisto,
Redondilla
franca os la doy toda. Entrad,
450
porque de locura pasa
que defendiese la casa
quien rindió la voluntad.
Redondilla
Bien sé yo que, si esto saben
mis hermanos, me debéis
455
la vida, que no dudéis
de que luego me la acaben.
Redondilla
Pero, en fin, cortés Curiacio,
entra, y pon en tu blasón
que has vencido el corazón
460
de Julia, hermana de Horacio;
Redondilla
no con armas ni con gente,
que eso fuera mucha mengua,
sino con humilde lengua
y con mirar blandamente,
Redondilla
465
que bien sabes que, si abrí
y me salí a defender,
no fue como vil mujer,
ni que al temor me rendí.
Redondilla
Antes por valor merece
470
que se celebrase al doble,
pues me rendí como noble
a un hombre que lo parece.
Redondilla
Por vencedor te declaras
cuanto un buen términos pueda,
475
con tener la espada queda,
que si no la ejercitaras.
Redondilla
Entra, que ¡viven los dioses!,
que, aunque el mundo me acobarde,
has de tener esta tarde
480
esta casa en que reposes.
Redondilla
Porque si es valor romano
hacer una hazaña fuerte,
¿qué más que darme a la muerte
por un enemigo albano?

Curiacio
Redondilla
485
No quiera el cielo, señora,
que a tal peligro os pongáis.

Julia
Entrad, que diréis que estáis
a Horacio temiendo ahora.

Curiacio
Redondilla
Bien me conocéis; entremos.

Curiacio 2º
490
Mira, hermano, dónde vas.

Curiacio
Quédate, villano, atrás
para hacer estos extremos.

Curiacio 2º
Redondilla
Bueno, yo entraré el primero.

Curiacio 3º
Fabio, aquí está tu Eufrosina.

Fabio
495
Ya lo sé, señor.

Julia
Camina,
generoso caballero;
Redondilla
confía de Julia Horacia.

Curiacio
Como otra Palas os veo.

Julia
Yo a vos, como otro Teseo.

Curiacio
500
(¡Qué lindo talle!

Julia
¡Qué gracia!)

Sale FLAVIA, dama, y ROSARDO.

Flavia
Redondilla
Con su hermana, ¿de qué suerte?

Rosardo
Iban en su compañía
los tres hasta su alquería.

Flavia
La causa de eso me advierte.

Rosardo
Redondilla
505
Querrán, por dicha, señora,
que fuera de Roma viva,
que esta su familia altiva
su honor como al cielo adora.

Flavia
Redondilla
¿Ha dado alguna ocasión
510
Julia Horacia?

Rosardo
Antes sospecho
que tiene de nieve el pecho
y de piedra el corazón;
Redondilla
porque en el decir y hacer,
tan valeroso en su nombre,
515
más tiene costumbre de hombre
que blandura de mujer.

Flavia
Redondilla
Pues ¿qué dices de su honor?

Rosardo
Que los Horacios son tales,
que previenen por señales
520
las tempestades de amor.

Flavia
Redondilla
Luego ya, si dio señal,
alguna ocasión le dio.

Rosardo
¿Ya no te he dicho que no,
y que es a un mármol igual?
Redondilla
525
Sino que, viéndola hermosa,
no temen que se enamore,
sino que alguno la adore
por sangre horaciana y por diosa.
Redondilla
En fin, ellos la han llevado
530
a su huerta y soledad,
que, lejos de la ciudad,
lo estarán de este cuidado.

Flavia
Redondilla
¿Quién te ha dicho a ti que amor
las soledades desprecia?

Rosardo
535
Quien sabe lo que se precia
del cortesano rumor.
Redondilla
Amor nace del deseo
engendrado de los ojos.

Flavia
Luego, ¿sin ver, no hay antojos?

Rosardo
540
De la vista nacen, creo.

Flavia
Redondilla
Antes, la imaginación
es más fuerte que la vista,
que no hay fuerza que resista
nuestra propia inclinación.
Redondilla
545
Pensamiento de mujer
en soledades guardado,
hará un hombre imaginado
que pueda el alma querer;
Redondilla
pero sin duda me engañas,
550
que Horacio a su huerta lleva
hoy alguna dama nueva.

Rosardo
¡Qué bien honras sus hazañas!

Flavia
Redondilla
Antes tú, que a Julia has hecho
esa afrenta, porque piensas
555
que va más en mis ofensas
que en su honor y casto pecho.
Redondilla
Turbado te has, ello es cierto.
El rostro es testigo mudo.
Responder quiero, ¿qué dudo?
560
La traición he descubierto.

Rosardo
Redondilla
Ni yo he mudado el color,
ni Horacio te ofende así.

Flavia
Llega este bufete aquí;
escribiré a tu señor.

Póngase a escribir.

Rosardo
Redondilla
565
Justamente, amor cruel,
te llama el mundo locura;
ved con qué furia apresura
la mano sobre el papel.

Flavia
Redondilla
Basta, que he echado un borrón.

Rosardo
570
Quiérelo el cielo impedir.

Flavia
Antes debe de salir
lo que está en el corazón.
Redondilla
Torno a escribir, que los cielos
dicen, como aquí se ve,
575
que en el papel de su fe
cayó esta mancha de celos.

Rosardo
Redondilla
Antes, siendo el papel tuyo,
muestra el borrón, Flavia hermosa,
que estás sin causa celosa,
580
y a tu engaño lo atribuyo.

Doble el papel.

Flavia
Redondilla
Otro cayó; toma allá.
Rásgale.

Rosardo
Ya está rasgado,

Flavia
Con la tinta me he enojado,
que no con Horacio ya.
[Échelos por el vestuario.]
Redondilla
585
Echa esos pedazos juntos
por aqueste corredor,
que son hijos de mi amor,
pero son celos difuntos.
Redondilla
El aire los engendró,
590
al aire se han de volver.

Rosardo
Más te debo agradecer
que Horacio, ese intento, yo,
Redondilla
que entiendo que, si le diera
ese papel, me matara.

Flavia
595
¿Quién sube?

Rosardo
Un poco repara.

Sale HORACIO con los papeles rotos en la mano.

Horacio
¿De qué te alteras? espera.

Flavia
Redondilla
¡Ay, mi Horacio! Pues ¿aquí
de día has osado entrar?

Horacio
¿A qué no dará lugar
600
ver tanta mudanza en ti?
Redondilla
De dejar vengo a mi hermana
en nuestra labranza ahora,
y vine a adorar, señora,
tu calle, puerta y ventana.
Redondilla
605
Pero a buen tiempo llegué,
que, apenas las conocí,
cuando por el viento vi
hecha pedazos tu fe.
Redondilla
Vi que estos rotos papeles
610
bajaban de tus balcones,
no con aquellas razones,
Flavia, que escribirme sueles.
Redondilla
Que tu letras es no podrás
negarme, ni que otro escribes
615
de quien ya celosa vives,
porque de mí no lo estás.
Redondilla
Viéndolos caer, dudé;
cogiéndolos, presumí;
juntándolos, lo creí;
620
leyéndolos, me abrasé.
Redondilla
Subí, atrevido, turbado;
hallé a Rosardo contigo,
donde todo lo que digo
viene a quedar confirmado,
Redondilla
625
porque, entrando, te hallaría
escribiendo este papel
que rasgaste, porque en él
no viese a quién escribía.
Redondilla
¡Oh, papeles, que, rompidos,
630
juntastes un desengaño
que ha de remediar el daño
de mis sentidos perdidos!
Redondilla
¡Oh, pedazos de la historia
de la condición de Flavia,
635
capítulos en que agravia
mi voluntad y memoria!
Redondilla
Puesto que os tengo en la palma,
posible es que verdad sea
que en un libro roto lea
640
los pensamientos de un alma;
Redondilla
y los que, en fin, no es posible,
fuera de Dios, entender,
¿dónde se pueden leer,
sino en un libro imposible?
Redondilla
645
Viole mi engañado amor
del mismo viento bajar,
y así he venido a pensar
que el viento ha sido su autor,
Redondilla
y está muy puesto en razón
650
hacer aqueste argumento,
de que compusiese el viento
libro de tu condición.
Redondilla
¡Oh, Flavia! ¿Cómo enmudeces?
¡Oh, Rosardo! ¿Qué me miras?

Flavia
655
Yo callo porque me admiras.

Rosardo
Y yo, porque me enloqueces.

Horacio
Redondilla
Pues, ¿no os he dicho verdad?

Flavia
El papel fue para ti,
que enojada te escribí
660
por irte de la ciudad.

Rosardo
Redondilla
A todo estuve presente.

Horacio
Este, por templar mi furia,
quiere consentir mi injuria,
que yo sé, Flavia, que miente.
Redondilla
665
Mira cómo dice aquí.

Flavia
Aquí dice... ¡Estoy corrida!

Horacio
Pues ¿cuándo, Flavia, en mi vida,
causa de estarlo te di?

Flavia
Redondilla
Pues si te vas a tu aldea
670
y llevas otra mujer,
¿no me tengo de correr
que tan desdichada sea?

Horacio
Redondilla
¡Oh, qué extremado color,
para encubrirme con él
675
el agravio que el papel
ha hecho a mi injusto amor!
Redondilla
¡Esto consienten los cielos!
Mas todo cabe en tu ser,
que es muy propio de mujer
680
agraviar y pedir celos.
Redondilla
Llevé a mi hermana a su aldea,
Flavia, y tú escribiste a otro hombre.

Flavia
Bastaba de serlo el nombre
para que ninguna os crea.
Redondilla
685
Mujer llevaste, y después...

Horacio
Rosardo, dilo.

Rosardo
Señora,
su hermana llevó, que adora
las estampas de tus pies.

Horacio
Redondilla
Tú sí que a un hombre escribiste.

Flavia
690
Rosardo, ¿tal hice yo?

Rosardo
Señor, a ti te escribió
porque sin vella te fuiste.
Redondilla
Sin causa estáis enojados,
que ninguno culpa tiene.

Horacio
695
El Senador, Flavia, viene.

Flavia
¿Qué haremos?

Horacio
No estéis turbados.

Sale QUIRINO, viejo senador, padre de FLAVIA.

Quirino
Terceto
Para mi pretensión importa poco,
Senado, hacerme rey por cinco días,
que no soy yo tan ambicioso y loco.
Terceto
700
¡Horacio!

Horacio
Gran Quirino, si venías
hablando en la elección del entrerreino
cuando esperanza de ser rey tenías,
Terceto
ninguno como yo te diera el reino
si fuera toda Roma un voto solo.

Quirino
705
Hijo, sobre las canas que ya peino,
Terceto
los mismo rayos del dorado Apolo
no quisiera tener, que ya no estimo
ser rey desde el romano al otro polo.
Terceto
No cuando sobre el báculo me arrimo
710
me dé su cetro Roma y cuando acaba
vida que apenas a sufrir me animo.
Terceto
Si fuera cuando el bozo me apuntaba,
jugaba todas armas diestramente,
y el caballo español ejercitaba,
Terceto
715
parece que me fuera conveniente,
que no cuando soy Tántalo. Mas dime,
¿qué mandas en mi casa, el dueño ausente?

Horacio
Terceto
No te espantes, señor, que me lastime
contigo ya, pues eres rey de Roma,
720
y que a pedirte igual favor me anime.
Terceto
Hablar al mío, como padre, toma
a cargo tuyo, pues ya sabes cuánto
tu discreción y autoridad le doma.

Quirino
Terceto
¿Que ha reñido contigo? No me espanto;
725
querría verte el mismo griego Aquiles,
a quien imitas y pareces tanto.
Soneto
No debes emplearte en cosas viles,
teniendo en sus hazañas tal respeto,
porque no las ofendas ni aniquiles.
Terceto
730
¿Sobre qué te ha reñido?

Horacio
Como es viejo,
mi libertad le ofende.

Quirino
No le enojes;
sigue, Horacio, su humor y su consejo.
Terceto
Yo apostaré que nunca te recoges
antes que el sol se bañe los cabellos.

Horacio
735
¿Tanto la libertad de un mozo encoges?
Terceto
¿No sabes ya lo que la extienden ellos?

Quirino
Esto te digo a ti, que a él, yo te juro
que le sepa reñir.

Horacio
(¡Ay, ojos bellos!
Terceto
¿No veis cómo le engaño y aseguro?)

Quirino
740
Ahora bien, ¿qué? ¿Me mandas otra cosa?

Horacio
Servirte solo, mi señor, procuro,
Terceto
y a vuestra hija noble y virtuosa.

Flavia
¡El cielo os guarde!

Horacio
¡Adiós, noble Quirino!
Ven, Rosardo.

Rosardo
(¡Qué industria!

Horacio
Provechosa.)

Vanse HORACIO y ROSARDO.

Quirino
Terceto
745
¡Si no fuera, villana, desatino,
con este mismo báculo, por Marte,
te abriera el alma infame un vil camino!
Terceto
¡Yo, con un hombre en mi aposento hallarte,
llamado en Roma el temerario, injusta!
750
¡Romano soy; hoy tengo de matarte!
Terceto
Si el brazo es flaco, el alma tan robusta
que al que tu fingido pecho esconde,
de su sangre a pesar, sacarte gusta.
Terceto
¿A qué ha venido aquí Horacio? ¡Responde!
755
¿Qué ha tenido contigo o qué pretende?
Di, ¿cuándo le has hablado, cómo y dónde?

Flavia
Terceto
¿Pues cómo, di, señor, lo que te ofende
su atrevimiento de este joven loco,
para agraviarme a mí tu pecho enciende?
Terceto
760
Aquí se entró, tardando tú tan poco
que solo por ti pudo preguntarme.

Quirino
¡Oh, Júpiter Ammón, tu rayo invoco!
Terceto
También, como él, pretendes engañarme;
pero yo no soy rey por cinco días.
765
Entra, que de los dos pienso vengarme.

Flavia
¡Venturas breves, pero fueron mías!

Sale TULIO HOSTILIO, senador mozo; CAYO HORACIO, viejo; SEMPRONIO y AUSPICIO.

Tulio
Quintilla
No debe de haber tenido
Quirino el ser entrerrey
por muy honrado partido.

Cayo
770
Quisiera ser, para rey,
de vos, Senado, elegido.

Sempronio
Quintilla
No entiendo lo que desea,
y así no es bien que se crea
ambición de tal varón.

Auspicio
775
Cuando eso fuese ambición,
no es milagro que lo sea.
Quintilla
No es buena filosofía
de nuestra Roma sagrada
desechar la monarquía;
780
si de mí fuese envidiada,
conozco que es honra mía.

Cayo
Quintilla
No se entiende que Sempronio
lo dice más que por dar
de su valor testimonio.

Tulio
785
Ese honesto desear
es romano patrimonio.
Quintilla
Quien no aspira a tanta gloria
no diga que fue romano.

Sempronio
Estar presente la historia
790
de Numa, rey soberano,
de buena y santa memoria,
Redondilla
hace que en tanto se estime,
que es justo que desanime
ese glorioso deseo.

Tulio
795
Paso, que a Quirino veo.

Sale QUIRINO.

Quirino
Tardaste, Senado, y fuime.

Cayo
Quintilla
Aquí te hemos aguardado.

Quirino
Eso conozco que os debo.
Sentaos, Padres y Senado,
800
y decidme, ¿qué hay de nuevo
en la materia de Estado?

Siéntense en unas gradas, y QUIRINO en lo alto.

Cayo
Quintilla
Solo esta nueva venida
y embajadores albanos.

Quirino
Merece ser admitida,
805
que no es bien que esté, romanos,
la fe jurada rompida.
Quintilla
Entren, déseles audiencia,
y en justa correspondencia
les decid, romanos sabios,
810
que desharéis los agravios
que se han hecho en vuestra ausencia.
Quintilla
Que si nuestros labradores
a los de Alba agravio han hecho,
no los reciben menores.

Auspicio
815
Los albaneses sospecho
que tienen causas mayores;
Quintilla
y así, juzgas bien, Quirino,
que nuestro Numa divino
con la paz nos gobernó,
820
que jamás bandera alzó
contra el albano o latino.

Cayo
Quintilla
Ya vienen.

Quirino
Daldes asiento.

Salen LISANDRO y AQUILEYO, embajadores albanos.

Lisandro
¡Senado y pueblo romano
que nos escucháis atento,
825
hoy os envía el albano
salud y próspero aumento!
Quintilla
Dice que ante vos se queja
de agravios de su comarca,
porque Roma hacerlos deja,
830
más por falta de monarca,
que porque bien se aconseja.
Quintilla
Pues no lo habéis remediado,
ya no pide, gran Senado,
que aqueste yerro enmendéis.

Quirino
835
Pues albanos, ¿qué queréis
si es el remedio excusado?

Aquileyo
Quintilla
Nuestro rey Mecio, este día,
desde el mayor al plebeyo,
guerra publica y envía;
840
por Lisandro y Aquileyo,
Alba a Roma desafía.
Quintilla
Defended, Senado, a Roma,
porque ya las armas toma,
y perdonad esta furia,
845
que el embajador no injuria
cuando las piedras se coma.

Quirino
Quintilla
Roma, albaneses, quisiera
satisfacer vuestros daños;
pero si ya alzáis bandera
850
como enemigos extraños,
¿qué medio o concierto espera?
Quintilla
Partid, y decid a Mecio
que siente Roma el desprecio,
de suerte, del desafío,
855
que en la presteza y el brío
no pueda ganarle el precio.
Quintilla
Si armando en Alba se queda,
haz cuenta que marcha Roma.

Lisandro
¡Júpiter vida os conceda!

Tulio
860
(¡Ved la arrogancia que toma!

Cayo
¡De tales padres la hereda!)

Quirino
Quintilla
¿Dónde está Cayo, tu Horacio?

Cayo
¿Cuál de los tres?

Quirino
El mayor;
venga al sagrado palacio.

Cayo
865
Llámenle.

Tulio
Basta, señor,
que vuelve a Roma otro Tacio.
Quintilla
Perdonad, Senado, en esto,
si os parezco descompuesto
contra el pacífico Numa,
870
que no hay cosa que consuma
la república más presto.
Quintilla
Perdido ya el ejercicio
de las armas, sepultadas
en el ocio y en el vicio,
875
las espadas desterradas
por personas sin oficio,
Quintilla
¡la romana juventud
bien mostrará su virtud!
Creedme a mí, que la guerra
880
importa al bien de la tierra
y a la plebeya salud.

Sale HORACIO.

Horacio
Quintilla
Horacio viene a saber,
pueblo y romano Senado,
qué servicio os puede hacer.

Quirino
885
¡A Roma han desafiado:
mira lo que puede ser!

Horacio
Quintilla
Bien decís, Padre, que yo,
a quien la desafió,
basto solo a dar la muerte;
890
que soy el hombre más fuerte
que entre sus muros nació.
Quintilla
Conozco que tanto honor
no le hubiera merecido
menos que Horacio el mayor.

Tulio
895
¡Qué soberbio!

Sempronio
¡Qué atrevido!

Cayo
Romano, diréis mejor.

Quirino
Quintilla
No te quiere Roma ahora
para vengar su disgusto,
que nunca amenazas llora;
900
acudir quiere, que es justo,
a la religión que adora.
Quintilla
Para hacer justa la guerra
has de ir, Horacio, a su tierra,
y a los dioses protestar
905
que su Rey la quiso dar
y que nuestra paz destierra.
Quintilla
Parte, y haz como romano.

Horacio
Voy.

Auspicio
¡Qué poco respondió!

Vanse.

Cayo
A las obras remitió,
910
puesta a la espada la mano,
lo que a la lengua quitó.
Quintilla
No lo digo porque Horacio
es mi hijo, mas no hubiera,
fuera del sacro palacio,
915
hombre que de Alba trajera
más honra en menos espacio.

Quirino
Quintilla
Vamos luego a prevenir,
Senado, ejército y gente
que mañana ha de cubrir,
920
pasando el Tibre, su puente,
y de su margen salir.
Quintilla
¿Mecio, a Roma?

Tulio
Haz una suma,
aunque el erario consuma,
de la gente que levantas.

Cayo
925
Salgan las águilas santas
de Remo, Rómulo y Numa.

Sale HORACIO.

Horacio
Sestina
¡Famosa calle de mi hermoso dueño,
donde, como sabéis, fui tan dichoso,
veisme aquí donde vuelvo, desdichado,
930
a enternecer con lágrimas las piedras,
que bien pueden romper piedras las lágrimas
de un cuerpo que se va dejando el alma,
por celos, que enloquecen siempre el alma!
De Flavia el padre, y de esta casa el dueño,
935
me halló casi llorando tiernas lágrimas,
y cuando imaginé que era dichoso
y que solo mi amor sabían las piedras,
vengo a ser en extremo desdichado.
¡Qué le importa al que nace desdichado
940
y en triste punto el cielo infunde el alma,
mover, llorando, a lástima las piedras,
que no digo los ojos de su dueño,
pues cuanto más se tenga por dichoso,
más cerca está de confusión y lágrimas,
945
si de un pecho robusto salen lágrimas!
¡Ahora es tiempo, Horacio desdichado,
que llores el estado tan dichoso
en que se vio tan engañada el alma!
Pues ya me parto de mi dulce dueño,
950
ayudadme a llorar, amigas piedras.
¡Cuántas veces, sentado en estas piedras,
vi que a Flavia enjugaba el sol las lágrimas,
partiéndose, y llamándome su dueño,
y me tuve yo por desdichado
955
de no tener entonces más de un alma,
que en no tenerla fuera más dichoso!
Ya se parte de vos aquel dichoso,
calle, paredes, puertas, rejas, piedras
–que un tiempo, de las quejas de su alma
960
testigos os hacía con sus lágrimas–,
a ser en vuestra ausencia desdichado,
y de los ojos de mi hermoso dueño.
¡Dueño de aquel que un tiempo fue dichoso,
y desdichado, mueve ya las piedras,
965
con lágrimas te doy, partiendo, el alma!

Sale FLAVIA.

Flavia
Quintilla
¿Es Horacio?

Horacio
Sí, yo soy;
dijera mejor que fui.

Flavia
¿Cómo estás?

Horacio
Muriendo estoy.

Flavia
¿De qué?

Horacio
De que ya me voy.

Flavia
970
¿De dónde?

Horacio
De ti sin mí.

Flavia
Quintilla
¿Es de Roma?

Horacio
Y de tus ojos.

Flavia
¿Adónde?

Horacio
A un Alba sin día,
que toda es noche de enojos.

Flavia
¿Por quién?

Horacio
Tu padre me envía.

Flavia
975
O fueron celos, o antojos.

Horacio
Quintilla
Todo es muy propio de un viejo.

Flavia
Suya ha sido esta invención.
Excúsalo.

Horacio
No hay consejo.

Flavia
¡Cómo!

Horacio
Es honra y opinión.

Flavia
980
Pues ¿vaste?

Horacio
El alma te dejo.

Flavia
Quintilla
No quiero alma, sino a ti.

Horacio
Pues ¿puédome ir y quedar?

Flavia
Escóndete, Horacio, en mí.

Horacio
No habrás, señora, lugar.

Flavia
985
Pues ¿vienes más que tú?

Horacio
Sí.

Flavia
Quintilla
¿Quién?

Horacio
Todo el honor de Roma.

Flavia
¡Ah, padre, cuánto has sabido!
¿No ves el color que toma?

Horacio
Sé que le tengo perdido
990
y que mi arrogancia doma.

Flavia
Quintilla
¿No es posible detenerte?

Horacio
¿No te digo que es honor?

Flavia
Luego ¿el honor es más fuerte?
¿No sabes que es el amor
995
tan fuerte como la muerte?

Horacio
Quintilla
La honra no sufre excusa.

Flavia
En fin, ¿el partirte es fuerza?

Horacio
Así en el mundo se usa.

Flavia
Luego ¿he de morir por fuerza?

Horacio
1000
Ya te doy mi alma confusa.
Quintilla
Si mueres con el partir,
con esta vuelve a vivir
que, partiendo, yo te doy.
En fin, a morir me voy.

Flavia
1005
Y yo me quedo a morir.
Quintilla
¡Que mi padre nos divida!

Horacio
No le culpo en mi partida,
pues me ha honrado en el castigo.

Flavia
No es mi padre; es mi enemigo.

Horacio
1010
Sin alma estoy.

Flavia
Yo, sin vida.

Horacio
Quintilla
Paciencia, Flavia.

Flavia
No puedo.
¿Cuándo vendrás?

Horacio
Luego es tarde.

Flavia
Ya tengo celos.

Horacio
Yo, miedo.

Flavia
Dios te guía.

Horacio
Dios te guarde;
1015
triste parto.

Flavia
Triste quedo.

Horacio
Quintilla
¡Qué bien la noche temí,
viendo al alba tu arrebol!

Flavia
En fin, ¿te vas a Alba?

Horacio
Sí;
aunque, faltando mil sol,
1020
¿dónde la habrá para mí?

Flavia
Quintilla
¡Buenos quedamos los dos!

Horacio
Ahora bien, partámonos.

Flavia
¿Vaste?

Horacio
Voyme.

Flavia
Espera.

Horacio
¿Qué?

Flavia
¿Vendrás?

Horacio
Sí.

Flavia
¿Presto?

Horacio
Sí, a fe.

Flavia
1025
Horacio, adiós.

Horacio
Flavia, adiós.


Acto II

Salen CURIACIO y el hermano segundo.

Curiacio 2º
Endecasílabos sueltos (tirada)
¿Así la ausencia de tu Horacia sientes?

Curiacio
¡Ay, hermano, que tengo muchas causas
sin la más principal, que fue perdella!
Si fuera este mi amor de algunos años,
1030
o ya, ¡pluguiera Dios!, de algunos días,
pudiera estar seguro de mudanza.
Ver a Horacia no más, hablarme Horacia,
perder a Horacia; todo un mismo día,
¿qué confianza puede dar a un alma
1035
que ya no vive sin pensar en ella?

Curiacio 2º
¿Quiéresla bien de solo haberla visto?

Curiacio
De solo haberla visto, estoy muriendo.

Curiacio 2º
Pues eso mismo puedes pensar de ella.

Curiacio
Es mujer, y sujeta a ser mudable.

Curiacio 2º
1040
Antes, lo que una vez mujer percibe,
no lo suele dejar sin mucho agravio.

Curiacio
Engáñaste, que en esto las mujeres
tienen la condición de la memoria,
que si percibe presto, presto olvida;
1045
si tarda en percibir, olvida tarde.
Un sello imprime en cera fácilmente,
pero cualquiera cosa la deshace;
imprime en piedra mal, mas siempre dura.
Cera fue Horacia; desharanse presto
1050
del sello de mi vista las imágenes.

Curiacio 2º
¿Fuera mejor tardando como piedra?

Curiacio
Más seguro, a lo menos para el alma.

Curiacio 2º
¡Oh, varia condición de los amantes!
Si no los quieren luego, todo es furia;
1055
todo es desconfianza si los quieren.

Curiacio
Dejé a Eufrosia, que pedí a su padre,
en servicio de Horacia, y ya sospecho
que las dos estarán, hermano, en Roma;
roguele que su amor solicitase
1060
y que le diese cuenta largamente
de mi padre y abuelo, y de que somos
de la mejor familia de esta tierra.
Creo que me habrá sido de importancia.

Curiacio 2º
Cuando casarte con Horacia emprendas,
1065
méritos tienes que le son iguales,
porque sin duda Julia Horacia, en Roma,
es la sangre más noble, ilustre, antigua,
y la familia de más gente heroica.
Si eso deseas, solo te lo estorba
1070
la nueva guerra que publica Mecio.

Curiacio
¡Qué seas yo tan desdichado en todo!
¡Que cuando ya pudiera, en nuestro campo,
pasarme a verla cada día al suyo,
el Rey me llame y diga que le importa
1075
que le venga a ayudar en esta guerra!
¡Ay, Júpiter! ¡Ah, estrella adversa mía!

Curiacio 2º
El Rey sale; suspende amor un poco.

Curiacio
¿Cómo puedo, que estoy de amores loco?

Salen MECIO, rey de Alba, LISANDRO y AQUILEYO.

Mecio ¿Que
Quintilla
ya vino Curiacio?

Curiacio
1080
Aquí vengo a tu servicio.

Mecio
La brevedad te regracio;
ya te dará de esto indicio
el rumor de mi palacio.

Curiacio
Quintilla
Dicen que vas contra Roma.

Mecio
1085
Hoy saldrán, antes que coma,
mis banderas de este muro;
que del amigo perjuro
esta venganza se toma.
Quintilla
Creo que te alcanza parte
1090
del agravio que a Alba han hecho,
y que te obliga a vengarte,
que a tu padre yo sospecho
que no le agraviara Marte.

Curiacio
Quintilla
La mayor parte me alcanza,
1095
que mi ganado y labranza
de tal manera quemaron,
que alguna vez me obligaron
a tomar la espada y lanza.
Quintilla
Y te juro que, a no estar
1100
una romana matrona
un día en cierto lugar,
que no quedara persona
ni se pudiera escapar.
Quintilla
No solo campos y llanos
1105
asolaban los romanos
de la suerte que refieres,
pero las propias mujeres
de los ausentes albanos.
Quintilla
Respeté la que te digo,
1110
y volví a casa lo hurtado,
sin darles otro castigo.

Mecio
¿Qué os parece, gran Senado,
de este romano enemigo?

Lisandro
Quintilla
Que salgas sin detenerte,
1115
y que hasta Roma no pares.

Aquileyo
El Tibre en sangre convierte,
robando hasta sus altares,
dando hasta sus viejos muerte.

Curiacio
Quintilla
Piensa aqueste pueblo fiero
1120
que su Rómulo hechicero
y su filósofo Numa,
con la espada o con la pluma,
con el ardid o el agüero,
Quintilla
han de vencer la grandeza
1125
de la albanesa arrogancia.
Tu campo a Roma endereza;
verás en poca distancia
tus pies sobre su cabeza.

Curiacio 2º
Quintilla
Un embajador romano
1130
quiere hablarte.

Curiacio
Asiento toma.

Mecio
Asentaos, Senado albano,
y no deis asiento a Roma;
tratadle como a villano.

Todos se sienten, y sale HORACIO.

Horacio
Quintilla
¡Guárdete, rey de Alba, el cielo,
1135
y a ti, Senado famoso!

Mecio
Habla en pie.

Horacio
En la paz no suelo;
y pues sentarme es forzoso,
quiero sentarme en el suelo.

Pone el manto en el suelo, y siéntase sobre él.

Mecio
Quintilla
Di presto.

Horacio
No seré largo,
1140
mas pues Roma os dio su asiento,
de este agravio os hago cargo;
mas porque agravio le cuento,
mucho en su ofensa me alargo.
Quintilla
Ya, ni digo que es agravio,
1145
ni muevo en defensa el labio
de su grandeza y poder,
que diferencia ha de haber
de un pueblo bárbaro y sabio.
Quintilla
Porque ya ninguno habría,
1150
si su misma policía
pudiésedes imitar.

Mecio
Poco prometiste hablar.

Horacio
No he dicho a lo que venía;
Quintilla
cuanto más, que pues no estoy
1155
sentado en cosa que es vuestra,
bien puedo hablaros por hoy.

Curiacio
Extraña arrogancia muestra.

Horacio
Muestro que romano soy.

Curiacio
Quintilla
Advierte que hablarás bien,
1160
romano, y a tu contento,
y como ese tu desdén
trajo de Roma el asiento,
trajera tierra también.
Quintilla
Así que, pues ya no estás
1165
en aquel tu gallinero,
sino en el nido no más,
habla poco y menos fiero,
o no sé si volverás.

Horacio
Quintilla
Respondiendo a desafío,
1170
dices que arrogante soy;
bien puedo mostraros brío,
que en el lugar que yo estoy,
todo cuanto cubro es mío.

Curiacio
Quintilla
¿Tuyo es eso? Error segundo.

Horacio
1175
¿Sabes en lo que me fundo?
Porque no le quitará
a Horacio de donde está
toda Alba ni todo el mundo.

Curiacio
Quintilla
¿Horacio eres tú?

Horacio
Yo soy.

Curiacio
1180
¿Cuál de ellos?

Horacio
El menor de ellos
cuando en vuestra tierra estoy;
pero cuando estoy con ellos,
el menor lugar les doy.

Curiacio
Quintilla
¿Que eres Horacio?

Horacio
¿Qué dudas?
1185
¿Es porque me ves tan bajo?

Curiacio
Ya no me espanto que acudas
a quien eres.

Horacio
Antes bajo
de quien soy, donde me mudas.

Curiacio
Quintilla
Toma, Horacio, este lugar
1190
por tu padre y tus hermanos.

Horacio
Vuelve, albano, a asentar,
que no caben los romanos
donde tú puedes estar,
Quintilla
que el no haberme asiento dado,
1195
bien sé que aquesto tendría
por fundamento pensado
que un Horacio no cabía
en todo vuestro Senado.
Quintilla
Mas diciendo a lo que vengo,
1200
digo que Roma sagrada,
cuya autoridad hoy tengo,
fue de vos desafiada;
la causa no la prevengo.
Quintilla
Y es tanta su religión,
1205
que, porque sois sus amigos,
hace de esta sinrazón
todos los dioses testigos
por esta protestación.
Quintilla
Jurastes paz y amistad;
1210
y porque de aquesta guerra
no se enoje su deidad,
hace dentro en vuestra tierra
aquesta solemnidad.
[Levántese.]
Quintilla
Dioses de Roma sagrada,
1215
Marte, y vos, Rómulo y Numa,
si contra la paz jurada
viéredes que alzar presuma
contra los de Alba la espada,
Quintilla
mirad que es por su defensa.
1220
Esto protesta, esto dice,
y esto ha de hacer, y esto piensa,
que a nadie se contradice
lo que es resistir su ofensa.

Vase.

Curiacio
Quintilla
Vuelve, Horacio fuerte.

Horacio
¿A qué?

Vuelve.

Curiacio
1225
Toma el manto.

Horacio
¿Para qué?

Curiacio
Pues ¿por qué le has de dejar?

Horacio
No me acostumbro llevar
la silla en que me asenté.

Vase.

Mecio
Quintilla
¡Valor notable, bajad!

Curiacio
1230
Este tomo para mí,
Rey, con vuestra autoridad,
que creo que tiene en sí
te¡¡reliquias, honra y deidad.

Mecio
Quintilla
No te espanten estos fieros,
1235
que ya conozco, romanos,
sus invenciones y agüeros.
¡A Roma, fuertes albanos,
plebeyos y caballeros!
Quintilla
Roma tiene que esta traza
1240
no es que a los dioses estima,
ni que sus cultos abraza,
sino que la desanima
saber que Alba la amenaza.

Curiacio
Quintilla
¿En mí, temor? Bien lo entiendes;
1245
no digo si a Roma emprendes,
pero al mundo, iré a tu lado.

Mecio
Seguidme, albano Senado.

Queden CURIACIO y su hermano.

Curiacio 2º
Mucho a tu valor ofendes.

Curiacio
Quintilla
¿Cómo, hermano?

Curiacio 2º
En la humildad
1250
que has mostrado con Horacio,
que nuestro Rey y ciudad
no han de entender que Curiacio
tiene a Horacia voluntad.

Curiacio
Quintilla
Déjame, que ¡por Apolo!,
1255
que adoro este manto solo
porque es de Horacio, su hermano.

Curiacio 2º
Cosa indigna de hombre albano,
famoso de polo a polo.

Curiacio
Quintilla
Calla, que, en viendo a los ojos
1260
la ocasión del santo honor,
me dará el amor enojos,
que el manto que aquí es favor,
entonces será despojos.

Vanse. Salen TULIO HOSTILIO y los senadores romanos SEMPRONIO, CAYO HORACIO, AUSPICIO.

Sempronio
Octava real
Donde parece el águila sagrada,
1265
que se ha puesto de Marte en su alto templo,
de Roma la corona será dada,
que el pueblo pide rey.

Auspicio
Basta ese ejemplo.

Cayo
Corre la multitud desenfrenada,
que ya con furia, capitán, contemplo,
1270
hasta las puertas y el sagrado solio
del romano palacio y Capitolio.
Octava real
No quiero entrerreyes, rey os piden.
Dadle, Senado, un rey, todos conformes.

Tulio
Si el ímpetu feroz no les impiden,
1275
harán fechos sacrílegos y enormes.
Si con los tiempos de los reyes miden
los que presentes miran disconformes,
¿qué mucho que por honra de sus leyes,
más quieran tener rey que no entrerreyes?

Dentro el pueblo.

[Pueblo]
Octava real
1280
¡Rey, Senado romano; rey, Senado;
que no queremos rey por cinco días!

Cayo
Las puertas rompe el pueblo acelerado.

Dentro.

[Pueblo]
¡Rey queremos hacer, si rey no crías!

Cayo
Quede, Padres conscriptos, decretado,
1285
por las vulgares voces y porfías,
que donde pare el águila, ese sea
el rey que la república desea.

Auspicio
Octava real
Con tal que sea noble y ciudadano,
yo lo consiento.

Sempronio
Y yo.

Cayo
Lo mismo digo.

Dentro.

[Pueblo]
1290
¡Danos rey que nos libre del albano
o harémosle del pueblo!

Tulio
¡Oh, Marte amigo,
detén al vulgo la furiosa mano,
más fiera que del bárbaro enemigo!

Sempronio
El águila mirad que se levanta.

El águila baje de alto con fuego, y pare en un frontispicio con fuego.

Auspicio
1295
¿Dónde vas a parar, águila santa?

Sempronio
Octava real
Ahora es tiempo que me des tu auxilio,
¡oh, Marte santo!

Cayo
Ya pasó su vuelo
sobre tu casa, ilustre Tulio Hostilio.

Auspicio
No tiene otro varón tan digno el suelo.

Tulio
1300
Mirad, Senado, que es la de Pompilio.

Cayo
No te resistas al poder del cielo;
Rey eres, Tulio; da a besar tu mano,
desde el más noble al popular romano.

Tulio
Octava real
Senado, al cielo, si lo ordena y quiere,
1305
obedezco y acepto la corona.

Cayo
Guárdete el cielo.

Sempronio
El cielo te prospere.

Auspicio
Viva mil años tu real persona.

Cayo
No es justo, pues, que el pueblo inquieto espere,
pues ya su aplauso tu elección abona.
1310
Ponelde ese laurel, y salga al Foro.

Auspicio
Vayan delante las insignias de oro.

Tulio
Octava real
Senado, pues a un tiempo al cetro y lanza
me pone Roma en una y otra mano,
por padre de la patria en esperanza,
1315
que la defienda del injusto albano,
el efecto de tanta confianza
no ha de faltar en el valor romano.
Luego la gente militar se apreste,
y en sus legiones la lucida hueste.
Octava real
1320
Las cuatro letras, que a las otras cuatro
de los sabinos pueblos respondieron,
salgan al viento en el marcial teatro,
como en tiempo de Rómulo se vieron;
los sacerdotes Furio y Antipatro,
1325
que ayer el templo del dios Jano abrieron,
hagan a Marte airados sacrificios;
quémense aromas de Sabá y fenicios.
Octava real
Limpiad las armas que el orín corrompe,
que con la blanda paz su acero cría,
1330
pues Alba la jurada paz nos rompe,
no goce más la suya alegre día.

Cayo
El pueblo ya tu plática interrompe.

Tulio
Pues goce el pueblo la presencia mía.

Sempronio
Echemos por la calle de Pompolio.

Auspicio
1335
¡Rey Tulio Hostilio!

Todos
¡Viva Tulio Hostilio!

Salen QUIRINO viejo y FLAVIA.

Quirino
Quintilla
Ese fue mi intento, Flavia,
por eso le desterré.

Flavia
Mucho tu enojo me agravia;
advierte, señor, que haré
1340
lo que los perros con rabia.

Quirino
Quintilla
Ya sé yo que, si estuviera
Horacio en Roma, no hubiera
león en Albania como él.

Flavia
Que yo no te digo de él
1345
lo que intentara ni hiciera.
Quintilla
De mí solamente digo
que él no tiene culpa en nada,
sino el dar causa al castigo
que hace en mí la furia airada
1350
de un padre y de un enemigo.

Quirino
Quintilla
Bien sé, te vuelvo a decir,
que lo supiera impedir;
resuélvete en la respuesta:
o te has de casar, o a Vesta
1355
en su templo has de servir.

Flavia
Quintilla
Si tenías concertado
darme al viejo senador,
padre injustamente airado,
porque es el voto mejor
1360
de todo vuestro Senado,
Quintilla
y tú codicias reinar,
¿para qué a Horacio destierras?
¿O le presumes honrar
con hacer en estas guerras
1365
su autoridad singular?
Quintilla
Él es noble; si sospechas
que le quiero, con él puedes
casarme, y quedan deshechas;
que yo sé que no le excedes,
1370
ni aquel por quien le desechas.

Quirino
Quintilla
¿Hay tan fiero atrevimiento?
¿Posible es que te he escuchado?
Apercíbete al momento;
la cabeza te has cortado
1375
con ese vil pensamiento.
Quintilla
Monja serás, hoy te apresta,
que has de ir al templo de Vesta;
ya tengo, Flavia, entendido
que soy de Horacio ofendido.

Flavia
1380
¡Buena industria!

Quirino
¿Industria es esta?
Quintilla
Cerrarle quiero entretanto,
que voy a ver qué rumor
causa en Roma tanto espanto.

Flavia
¿A mí encerrarme, señor?

Quirino
1385
Y aun más, ¡por Júpiter santo!

Flavia
Quintilla
¿Que prisiones?

Quirino
Si entendiera
que aquesta puerta no era
tan fuerte, te la echara;
baja hasta el suelo cara.
1390
¿Tú romana? ¡Scita fiera!

Vase.

Flavia
Quintilla
¿Posible es que a tal extremo
haya llegado mi suerte?
Que me lleve al templo temo,
o que aquí me dé la muerte;
1395
que tiene imperio supremo.
Quintilla
¿Quién me sacará de aquí?
Horacia está en Roma ya,
que hoy en el templo la vi.
Mujer es; ella sabrá
1400
lo que puede hacer por mí.
Quintilla
Quiero escribirle un papel,
que algún esclavo fiel,
dándole por un resquicio,
hará este piadoso oficio
1405
contra un padre tan cruel.

Sale JULIA HORACIA, y EUFROSINA ya en otro hábito cortesano.

Julia
Redondilla
En fin, Eufrosina mía,
que entiendes que en esta guerra
vendrá mi bien de su tierra.
¡Ay, si amaneciese el día!
Redondilla
1410
Que después que se partió,
cuantos he tenido aquí,
he estado fuera de mí.

Eufrosina
Y de verte, lo estoy yo.
Redondilla
Con notable sentimiento
1415
has tomado su partida.

Julia
¿Qué mucho si es de mi vida
el espíritu y aliento?
Redondilla
Si por la fama se ama,
antes de verle le amé,
1420
y mucho más cuando fue
su vista más que su fama.
Redondilla
¿Quién, fuera de Curiacio,
me pudiera merecer?
Y él, ¿a quién pudo querer
1425
sino a una hermana de Horacio?
Redondilla
¡Cuánto envidio su ventura,
que en Alba al fin le verá!

Eufrosina
Y él, a quien gozando está
esa divina hermosura.
Redondilla
1430
Bien te dije yo, señora,
que el albanés no quería,
porque nunca visto había
lo que está adorando ahora.
Redondilla
No fue helada condición
1435
la causa de no querer;
mas no haber visto mujer
de tan rara perfección.
Redondilla
Contábame el mismo día
con la gracia y la cautela
1440
que con la espada y rodela
mostraste heroica osadía;
Redondilla
porque cree que no hay cosa
que engendre amor tan furioso,
como ver que un cuerpo hermoso
1445
tenga un alma belicosa.
Redondilla
Suspiraba, y me decía
que te persuadiese a amalle,
encareciendo su talle,
su sangre y su valentía.
Redondilla
1450
Pero veote de suerte
que le quisiera afear,
porque te he visto llegar
en esta ausencia a la muerte.

Julia
Redondilla
¡Ay, Eufrosina! El amor,
1455
que no se elige ni siente,
sino que un presto accidente
imprime al alma su ardor,
Redondilla
¿dónde hallará resistencia?
Y más cuando no le cura
1460
la falta de la ventura
ni la ocasión de la ausencia.
Redondilla
Él es un daño cruel.

Sale ROSARDO.

Rosardo
Un esclavo de una dama,
sin decir cómo se llama,
1465
me ha dado aqueste papel.

Julia
Redondilla
Muestra, y salte luego afuera
si respuesta no pidió.

Rosardo
Luego al punto se partió.

Vase.

Eufrosina
¿Qué será, señora?

Julia
Espera.
[Lea así.]
Romance (tirada)
1470
“Puesto que tienes hermanos,
Julia Horacia, Palas nueva,
a quien pudiera contar
mis desdichas y mis penas,
por ser honra de mujer,
1475
que el hombre a veces desprecia,
y ser tú mujer tan hombre
que a muchos hombres afrentas,
has de saber que tu hermano,
el que está ausente en la guerra,
1480
me quiere más que a su alma;
si miente, no hay sangre buena.
Celoso mi padre de él,
con su industria le destierra
de Roma porque entretanto
1485
me lleve al templo de Vesta.
Mientras, procura forzarme
para que su monja sea,
o que me case con otro.
En su aposento me encierra.
1490
Cerrada estoy, Julia Horacia,
que si no, quiero que creas
que en lugar de este papel,
en sus manos estuviera.
Si tienes de quien te fíes,
1495
como ninguno lo entienda,
venga esta noche a mi casa
y romperemos la puerta.
Iré con él a la tuya,
donde es razón que me tengas
1500
como a mujer de tu hermano
en tanto que a Roma vuelva.
La casa es del senador
Quirino, para que sepas
adónde vivo y quién soy,
1505
llamando con una seña.”
Redondilla
¡Notable suceso!

Eufrosina
¡Extraño!

Julia
Ya conozco la mujer.

Eufrosina
¿Qué piensas, señora, hacer?

Julia
Poner remedio a su daño.

Eufrosina
Redondilla
1510
¿De qué suerte?

Julia
Ven conmigo,
que ya le debo favor,
por ser negocio de amor,
cuando fuera mi enemigo.

Vanse. Salen SEMPRONIO y QUIRINO.

Quirino
Octava real
En fin, ¿que Tulio Hostilio es rey de Roma?

Sempronio
1515
Dios sabe lo que de ello me ha pesado;
mas ya el laurel y las insignias toma,
y está a su cargo el militar cuidado.
Dicen que el de Alba por el Tibre asoma,
que por ventura duerme descuidado,
1520
y que nuestros siete montes cubre
y abrasa más que el agostado octubre.
Octava real
Si esta elección se hiciera por los votos,
Quirino fuera rey, y yo su yerno,
pero vi de tu bien poco devotos
1525
por la codicia del real gobierno.

Quirino
Cuando por los confusos alborotos,
y el ver a Roma Troya, o vuelta infierno,
salí, Sempronio, de mi casa, en ella
dejé cerrada a Flavia.

Sempronio
¡Ay, Flavia bella!

Quirino
Octava real
1530
Porque sin duda el temerario Horacio
debe de pretender su casamiento,
y quise hacer el tuyo en este espacio;
pero resiste con diverso intento
o sea en el templo, o sea en el palacio,
1535
hoy la quiero sacar de mi aposento;
y teniéndola allí, dar por respuesta,
volviendo Horacio que ya es monja en Vesta.
Octava real
Importa para esto ayuda y prisa,
que ya no es tiempo de mudar consejo,
1540
porque, su Flavia algún Horacio avisa,
la vida y honra entre sus manos dejo.

Sempronio
Eso de Horacios tenga ya por risa,
fuera de que los mozos, con el viejo,
asisten con el nuevo rey, ufanos
1545
de ver los espectáculos romanos.
Octava real
Árdese Roma de contento y fiestas
todo es ahora grita y luminarias,
ventanas de laurel y luz compuestas,
y danzas, discurriendo a partes varias.
1550
Entre estas cosas, que parece que estas
fueron para tu intento necesarias,
podrás sacar a Flavia, pues conoces
que no se oirán sus lágrimas y voces.
Octava real
Llevaremos criados que la guarden;
1555
y, por su algún hermano aviso tiene,
tales que de ninguno se acobarden,
y viva así mientras Horacio viene.

Quirino
Las voces crecen, y las luces arden.
Armar gente aprisa nos conviene.

Sempronio
1560
¿Nos vamos por la calle de Pompolio?

Dentro a voces.

[Pueblo]
¡Rey Tulio Hostilio! ¡Viva Tulio Hostilio!

Salen JULIA HORACIA y EUFROSINA, en hábito de hombres, con sus espadas y embozadas.

Julia
Redondilla
Las fiestas de la ciudad,
para mi intento y secreto,
han hecho de un mismo efeto
1565
la luz que la oscuridad.
Redondilla
No vamos mal disfrazadas
para no ser conocidas.

Eufrosina
Si fuéramos defendidas
de otras mejores espadas,
Redondilla
1570
que voy temblando, señora,
de que se ofrezca cuestión
según es la confusión
y la libertad ahora.

Julia
Redondilla
¿De qué tiemblas?

Eufrosina
De saber
1575
cómo podemos reñir,
que al fin nos han de herir
o nos han de conocer,
Redondilla
que cuanto a tu talle y gracia,
el hábito extremo ha sido.

Julia
1580
¿Quién pudiera haber temido
al lado de Julia Horacia,
Redondilla
sino una mujer albana,
que no debe de saber
que esta sangre no es mujer
1585
en siendo Horacia y romana?
Redondilla
Si fueras de alguien pudiera
formar mi persona agravio,
entre la lengua y el labio,
ya el alma perdón pidiera.
Redondilla
1590
¿Horacia, miedo? Esto puedo
jurarte o darte a entender,
que no he visto, aunque mujer,
de qué color es el miedo.
Redondilla
Tú sí lo sabrás mejor,
1595
no es mucho que le tuvieses,
porque allá a tus albaneses
se fue de Roma el temor.
Redondilla
¡Ay, Curiacio! Perdonad
si os he hecho en esto ofensa,
1600
pues mi romana defensa
rindió a vuestra voluntad.
Redondilla
Pero tampoco me allano
a creer, llegando a verme,
que pudiérades vencerme
1605
con solo ser hombre albano.
Redondilla
Que como fue cosa llana
que Horacia su alma os dio,
albano que la venció
ya tuvo el alma romana.

Eufrosina
Redondilla
1610
Delicado pensamiento
y digno de tu valor,
pues, sin ofender tu amor,
hizo tan alto argumento.
Redondilla
En fin, que vas confiada
1615
que no moverás el pie.

Julia
Oye un poco, si sabré
jugar de la blanca espada.
Redondilla
Haz cuenta que vienen tres.

Eufrosina
Cojo piedras entretanto.

[JULIA juegue la espada así.]

Julia
1620
Así me revuelvo el manto:
esta es tajo; este, revés;
Redondilla
mira esta treta, esta herida.
¡Oh, perros! Pues ¿tres a uno?

Eufrosina
¡Tente!

Julia
¡Afuera, que ninguno
1625
ha de quedar con la vida!

Eufrosina
Redondilla
¡Tente!

Julia
¡Afuera!

Eufrosina
¡Tente, pues,
que no es cuestión verdadera!

Julia
Pues si verdadera fuera,
¿no hubiera treinta a mis pies?
Redondilla
1630
Ya me había encarnizado,
ya estaba como un león.

Eufrosina
Esta es la reja y balcón.
Envaina.

Julia
Ya está envainado.

Eufrosina
Redondilla
¿Cómo habemos de llamar?

Julia
1635
Yo haré señas con el pie.

Eufrosina
¿Podrás muy recio?

Julia
Podré
hacer la calle temblar.

FLAVIA en lo alto.

Flavia
Redondilla
¡Ce! ¿Quién es?

Julia
Un caballero
que os quiere más que a su vida.

Flavia
1640
Yo os la diera agradecida
si fuérades el que espero,
Redondilla
pero ¿a qué venís, amigo,
con señas a este lugar?

Julia
Querríaos, dama, llevar
1645
no más de a dormir conmigo.

Flavia
Redondilla
A fe, que sois de palacio.

Julia
Tal cual soy, el alma os jura
que podéis estar segura
mejor que al lado de Horacio.

Flavia
Redondilla
1650
Horacio dijo. ¡Ay de mí!
¿Si sus dos hermanos son?

Julia
Entraos, dama, del balcón,
que anda gente por aquí.

Rebócense y arrímense, y salen sus hermanos Horacios.

Horacio 2º
Redondilla
No debe de estar Quirino
1655
bien con la elección del Rey.

Horacio 3º
Él quisiera a toda ley
ser de su corona dino.
Redondilla
No hay en su ventana y calle
una luz.

Horacio 2º
¡Qué oscuro está!

Horacio 3º
1660
Gente hay enfrente.

Horacio 2º
¿Quién va?

Horacio 3º
Dos son, y no de mal talle.
Redondilla
¿Pasaremos, caballeros?

Julia
O pasen, o estense ahí.

Horacio 2º
No es honra sufrir aquí
1665
que aquestos nos hagan fieros,
Redondilla
que en la puerta de la casa
donde sirve vuestro hermano
a Flavia, es hecho villano
que así hablen a quien pasa.

Eufrosina
Redondilla
1670
Julia, ¿apretaré los pies?

Julia
¡Detente!

Eufrosina
¡Escucha, por Dios!
¿Tienes lección para dos?
Que la otra era de tres.

Julia
Redondilla
De dos, de tres y de mil.

Horacio 2º
1675
¡Ah, caballeros!

Julia
¿Qué quieren?

Horacio 2º
Allá en otra parte esperen.

Julia
¿Tenéisme por hombre vil?

Horacio 3º
Redondilla
Pues como digan quién son,
nos iremos de la calle.

Julia
1680
¿No os dice el valor y el talle
quién somos y la ocasión?
Redondilla
Sabed que somos los dos
dos caballeros romanos,
de Horacio, el famoso, hermanos.

Horacio 2º
1685
¿De Horacio? ¡Bueno, por Dios!
Redondilla
Bastardos de Horacio, el padre,
debéis de ser, caballeros,
que aquí están los verdaderos
si no mentido su madre.

Eufrosina
Redondilla
1690
¡Por Dios, que son sus hermanos!

Julia
Que así entendáis he querido
que os habemos conocido,
ilustrísimos hermanos.
Redondilla
Horacio me ha puesto aquí,
1695
que soy su mayor amigo,
mientras está ausente.

Horacio 2º
Digo
que estéis norabuena así;
Redondilla
y mirad si de los dos
queréis en algo serviros.

Julia
1700
Más me obligaréis en iros;
Horacios, adiós.

[Los dos]
¡Adiós!

Vanse.

Julia
Redondilla
¡Oh, qué bien se ha negociado!

Eufrosina
Da otro golpe con el pie.

Flavia
¿Y la gente?

Julia
Ya se fue;
1705
bajad, y perded cuidado.

Flavia
Redondilla
Antes me tenéis en él
por no haberos conocido.

Julia
Pues en verdad que he tenido
de vuestra mano un papel.
Redondilla
1710
Bajad y romped la puerta,
o arrojaos de ese balcón.

Flavia
Ya bajo.

Eufrosina
A mala ocasión
quedará, señora, abierta,
Redondilla
que suena grande rüido.

Julia
1715
Gente de la fiesta es.

Eufrosina
Huye, y volverás después.

Julia
¿Huir? ¡Bien me has conocido!
[Pasan cuatro o seis danzando, con instrumentos de máscara y con hachas.]
Redondilla
Desvíen allá las hachas.

Máscara
Desviaros vos del camino.

Julia
1720
Todo debe de ser vino.

Máscara
¡Mientes!

Julia
¡Máscaras borrachas,
Redondilla
salid de la calle afuera!
¡Fuera, picaños; salid!

Máscara
¿Es diablo o es hombre? ¡Huid!

Eufrosina
1725
¿Tiro estos cantos?

Julia
Espera.
Redondilla
¿Viste ahora los reveses?
Treta fue de más de tres.

Eufrosina
¿Romanos huyen?

Julia
¿No ves
que vienen como albaneses?

Eufrosina
Redondilla
1730
¡Qué bien has vuelto por ellos!

Sale FLAVIA,

Flavia
Ya, amigos, estoy aquí.
¿Quién sois?

Julia
Quien viene por ti;
dame aquesos brazos bellos.

Flavia
Redondilla
¡Detente!

Julia
No hay detener.

Flavia
1735
¿Quién eres?

Julia
Un hombre soy
que a engañar mujeres voy;
hoy has de ser mi mujer.

Flavia
Redondilla
Huiré, que me has engañado.

Julia
No huyas, que Julia soy.

Flavia
1740
¿Julia Horacia?

Julia
Sí, que estoy
en hábito disfrazado;
Redondilla
por no dar parte a quien sabes,
vine con otra mujer.

Flavia
¿Quién, sino tú, puede hacer,
1745
Horacia, hazañas tan graves?

Julia
Redondilla
Gente viene; espera un poco.

Flavia
Si es mi padre, ¿he de esperar?

Salen QUIRINO, su padre, y SEMPRONIO con gente armada.

Quirino
Así la pienso guardar
de aquel temerario loco.
Redondilla
1750
No hay, amigos, más que hacer
si llorare descompuesta,
sino fingir que esto es fiesta,
y a toda prisa correr.
Romance (tirada)
Oíd; gente en la calle;
1755
recoged esa gente.

Julia
¡Teneos allá, impertinente!

Sempronio
Dos hombres son, de buen talle,
Redondilla
que llevan una mujer.

Quirino
Pues, ¡sus!, dejadlos pasar.

Sempronio
1760
Si es disfraz, dadles lugar.

Quirino
Máscara debe de ser;
Redondilla
aguardad, iré por Flavia.

Sempronio
Váyanse aquestos primero.

Vanse JULIA, EUFROSINA y FLAVIA.

Quirino
Ya son idos; entrar quiero.

Sempronio
1765
Ya pasan la calle Octavia.

Quirino
Redondilla
¡Ay, Sempronio! ¡Ay, de mí, triste!

Sempronio
¿Cómo?

Quirino
La puerta está abierta.

Sempronio
¿La puerta abierta?

Quirino
La puerta.
¡Flavia! ¡Flavia!

Sempronio
Bien dijiste
Redondilla
1770
que era máscara; ellos son,
que sin duda te la hicieron.

Quirino
Vamos, que hacia el Foro fueron.
¡Traición, romanos, traición!

Vanse. Sale HORACIO.

Horacio
Soneto
Muros de Roma, plazas, teatros, cuevas,
1775
imagen de la fábrica troyana;
en siete montes máquina tan llana
que, con sus puertas ciento, vence a Tebas;
pirámides, colosos, torres nuevas,
arcos, baños y templos, barbacana
1780
donde la nueva juventud romana
hace de su valor tan altas pruebas.
¡Salud, divina patria, madre noble
de Horacios, Tulios, Fabios y Fabricios!
¡Salud, del Tibre espléndida ribera!
1785
¡Salud, penates, lares! Y tú, al doble;
templo de mis divinos sacrificios,
casa de Venus, de mi fuego esfera.
Canción
Y tú, la luz primera
de aquestos ojos, junta nuevamente,
1790
al alma que te he dado, el cuerpo ausente.

Sale su hermano de HORACIO, el segundo.

Horacio 2º
Redondilla
En sabiendo tu venida,
quise venir a buscarte.
Guárdete, Horacio, el gran Marte;
dete, hermano, larga vida.

Horacio
Redondilla
1795
Así haga, Horacio, a ti,
que en todo te soy mayor,
hasta en desear tu honor
y tu vida, más que a mí.
Redondilla
¿Qué hay de nuevo en Roma, hermano?

Horacio 2º
1800
A eso, Horacio, venía.

Horacio
Si es del Rey, que lo es sabía
Tilio Hostilio, Rey romano.
Redondilla
Si es de la guerra, ya sé
que Roma está prevenida,
1805
y sabe la partida
del rey de Alba, y cuándo fue.

Horacio 2º
Redondilla
Ya sé que de esto la fama
nuevas por el mundo lleva.
Esta es más secreta nueva.

Horacio
1810
Pues ¿de quién?

Horacio 2º
De tu dama.

Horacio
Redondilla
¡De Flavia! Pues ¿qué hay de nuevo?

Horacio 2º
Que falta a Quirino Flavio
de su casa, y que este agravio
ha echado a cierto mancebo.

Horacio
Redondilla
1815
¿A quién, hermano? ¿Quién fue?
¿Quién es el que me robó
el alma?

Horacio 2º
Tú mismo.

Horacio
¡Yo,
que ahora pongo en Roma el pie!

Horacio 2º
Redondilla
Tú dice que la has robado,
1820
y al Rey ha dado querella.

Horacio
Ya lo entiendo. ¡Oh, Flavia bella,
ya muerta del viejo airado!
Redondilla
Sin duda que la mató
creyendo que la ofendí,
1825
y por disculparse a sí
dice que la tengo yo.
Redondilla
Es verdad que yo la tengo,
pero es en el alma, Horacio.
¿Dónde está el Rey?

Horacio 2º
En palacio,
1830
que ahora de hablarle vengo.
Redondilla
Juntose con el Senado
para salir al camino
al rey de Alba.

Horacio
¡Que Quirino
me haya, hermano, desterrado,
Redondilla
1835
para entretanto matalla!
¡Muerto soy! ¡Oh, falso viejo,
ignorante en el consejo
y cobarde en la batalla!
Redondilla
¿Para qué te quiero, Roma?
1840
Pero presto, de su muerte,
conocerás de la suerte
que el cielo venganza toma.
Redondilla
Parte conmigo al Senado,
que en dando razón de mí,
1845
porque sepan que volví
de donde he sido enviado,
Redondilla
veré en Roma en mí la furia
que por Briseida se vio
en Aquiles, a quien yo
1850
imito en fuerza e injuria.
Redondilla
Que no ha de quedar, ¡por Marte!,
piedra sobre piedra a Flavio,
hasta que vengue mi agravio
y pueda, Flavia, vengarte,
Redondilla
1855
que con aquesto restauro
lo que mi enojo pretende.
Hércules soy; ya me enciende
la camisa del Centauro.

Vanse. Y sale TULIO, rey; QUIRINO, CAYO HORACIO y SEMPRONIO.

Cayo
Canción
¿Posible es que mi hijo,
1860
Quirino, estando ausente,
tu hija te robase de su casa?

Quirino
¿No pudo, en su partida,
hacer este concierto?
¿No tiene dos hermanos? ¿No hay amigos?
1865
¿No hay juventud en Roma
inclinada a locuras?

Cayo
No suele acompañarse
Horacio de esos hombres,
porque, si fuera tal, no fuera Horacio;
1870
y tu opinión le salva,
que por Roma le envías el rey de Alba,
donde, por dicha, es muerto
defendiendo su patria.

Quirino
Yo probaré de Horacio la querella,
1875
que tú y yo somos padres,
y cada cual defiende
la sangre y el honor que le provoca.

Tulio
Dejad ahora un poco
suspenso vuestro enojo,
1880
que bien sabéis que es justo
acudir a la patria
y al bien de la república, que al propio
ha de ser antepuesto;
que, pasada la guerra, hablaréis de esto.
1885
Ya llega Mecio a Roma,
según las nuevas llegan,
con tanta alteración de nuestra gente,
que importa que salgamos
a detener su furia.
1890
No piensen unos y otros que estos es miedo;
que Horacio, que está ausente,
no es justo que le injuries
de robador, Quirino;
y cuando Cayo Horacio
1895
vuelva por él, es padre, y eso es justo.

Quirino
Y yo, ¿no soy de Flavia
el padre, que este Horacio ausente agravia?
Débente de haber dicho,
famoso rey de Roma,
1900
que fui de tu elección contrario voto
y que la pretendía.

Sempronio
¿Qué miras a Sempronio?
Yo no le he dicho nada a Tulio Hostilio.
Antes, pues eso piensas,
1905
quiero advertirte ahora,
que sin duda he pensado
que sabes de tu hija,
que a mí me prometiste en casamiento
si te daba mi voto,
1910
y por negarla has hecho este alboroto.

Quirino
Si la real presencia
no impidiera mis manos,
ellas te respondieran, no la lengua.

Tulio
No se trate más de esto,
1915
que haré, ¡por el gran Júpiter!,
un castigo ejemplar en unos y otros.

Sale un CRIADO.

Criado
Horacio, de camino,
en este punto, llega.

Tulio
Pues decid que entre Horacio
1920
y sea bien venido,
que es un valiente y próspero mancebo.
Sentaos, padre, y oídle.

Quirino
¡Qué alma fiera encubre el rostro humilde!

Sale HORACIO.

Horacio
Romance (tirada)
Después de dar, Tulio Hostilio,
1925
mil parabienes del mundo,
que no digo de mí solo,
puesto que te ofrezco muchos,
a la investidura santa
de tu imperio y reino justo,
1930
que en celebralle no creas
que me ha igualado ninguno,
digo que, en nombre de Roma,
a los altos dioses sumos,
protesté al Senado de Alba
1935
que era el desafío injusto;
estaban tan enojados
con nosotros, que te juro
que hombre que no fuera Horacio
quedara entre ellos difunto.
1940
No me dieron, para hablar,
asiento; mas no les culpo,
que no era bien avisar
a quien tomársele supo.
Y porque en esto con Roma,
1945
su Rey y Senado cumplo,
de cosas que a mí me tocan
escucha un breve discurso:
Hoy he puesto en Roma el pie;
ni he dado al cuerpo el tributo
1950
que paga al sueño y descanso,
tras el camino importuno,
ni he visto mi casa y padre,
¡plegue a Dios, que en este punto
me parta un rayo del cielo
1955
o el cuchillo de un verdugo!
Dígolo porque he sabido
la acusación que me puso
ante ti Quirino Flavio,
de traición, robo y estupro.
1960
De serviros vengo, Roma;
por vos esta afrenta sufro,
y de que Quirino ha muerto
a quien me pide le acuso.
Verdad es que la he servido;
1965
mas el intento que tuvo
mi alma fue honrado intento
y que nos cubriese un yugo.
Muerta es Flavia, Rey, Senado,
que no sé cómo lo sufro.
1970
¡Venganza, Padres, justicia;
que en la que tengo me fundo!

Tulio
Quintilla
No es tiempo de hablar en esto;
silencio os pongo diez días.

Quirino
A no haber silencio puesto,
1975
de tus quejas y las mías
la verdad se viera presto.

Tulio
Quintilla
Calla, pues; siéntate, Horacio,
que yo te doy ese honor.

Sale un CRIADO.

Criado
Ahora llega a palacio
1980
un albano embajador,
de linaje curiacio.

Sale CURIACIO.

Tulio
Quintilla
Entre.

Curiacio
Sin pedir asiento,
ni saludaros, romanos,
porque no entendáis que os miento,
1985
mi Rey y Senado albanos...

Horacio
No prosigas.

Curiacio
¿Qué es tu intento?

Horacio
Quintilla
Mándale, señor, sentar.

Tulio
Toma, embajador, lugar.

Curiacio
¿No te le dieron a ti
1990
en Alba, y en Roma a mí
asiento me quieres dar?

Horacio
Quintilla
Es porque veas, Curiacio,
que hubo diferencia extraña
de ti entonces a un Horacio.
1995
La arrogancia, en la campaña;
la cortesía, en palacio.
Quintilla
Siéntate, di tu razón;
si son bárbaros allá,
acá diferentes son.

Curiacio
2000
Tu silla me traje acá
para esta misma ocasión.

Enséñele el manto.

Horacio
Quintilla
No la pongas en el suelo,
que no lo consentiré,
y pagas mal mi buen celo.

Curiacio
2005
Yo sobre mí le pondré
que en ser tu mano es del cielo.
Quintilla
Y digo, en fin, que el Rey llega
a Roma, Hostilio, y te ruega
salgas hasta el Tibre a hablalle
2010
de paz.

Tulio
Di que iré a buscalle,
y que me aguarde en su vega.

Curiacio
Quintilla
Pues ve cuando apunte el día.
A aquesto solo venía.

Horacio
Puesto que eres mi enemigo,
2015
ven a mi casa conmigo
y aprenderás cortesía.
Quintilla
Deme licencia tu Alteza,
y mi padre también.

Tulio
Parte.

Cayo
Mi aposento le adereza.

Curiacio
2020
(¡Que podré verte y hablarte,
divina y rara belleza!
Quintilla
¿Por cuál hombre aquesto pasa?
¡Horacio, su mismo hermano,
me lleva a su propia casa! )

Horacio
2025
Ven, albano.

Curiacio
Voy, romano.
(¡Oh, Julia, tu amor me abrasa!)

Vanse HORACIO y CURIACIO.

Tulio
Quintilla
¿Qué os parece que será
lo que el rey de Alba me quiere?

Sempronio
Algún partido querrá;
2030
y sea, en fin, lo que fuere,
pues ya junto a Roma está.

Tulio
Quintilla
Todo el ejército a punto
quiero que salga, y que vea
todo su número junto.

Quirino
2035
Si vino, ¿cómo desea
partido? Aquesto pregunto.

Tulio
Quintilla
¿No sabéis ya lo que doma
solo el ver la cara a Roma?
En viéndola, habrá querido
2040
paces, concierto y partido.
Cayo amigo, el cargo toma;
Quintilla
y salgan mañana al alba,
haciendo a los rayos salva
del sol, las águilas nuestras.

Cayo
2045
Si esta noche se las muestras,
amanecerán en Alba.

Vanse. Salen CURIACIO y HORACIO.

Horacio
Redondilla
Esta es mi casa, Curiacio,
para que te sirvas de ella.

Curiacio
Para que reciba en ella
2050
merced, valeroso Horacio.

Horacio
Redondilla
Ya, pues a mi padre viste,
verás mi hermana y hermanos.

Sale JULIA HORACIA y EUFROSINA.

Julia
¿Huéspedes a casa albanos?
¡Con buena suerte allá fuiste!
Redondilla
2055
Seas, Horacio, bien venido.

Horacio
¡Ay, Julia, desesperado
vengo!

Julia
Ya te habrán contado
el negocio sucedido.

Horacio
Redondilla
¿Flavia robada?

Julia
Eufrosina,
2060
llámame aquella persona.

Eufrosina
Voy.

Julia
Que no la has visto abona
tu pena.

Curiacio
(¡Ay, Julia divina!)

Julia
Redondilla
(¡Ay, cielos! ¿Es mi Curiacio
el albanés que está allí?
2065
¡Qué bien me pagas así
el darte tu dama, Horacio!
Redondilla
¿Llegarele a hablar? ¿Qué haré?)

Sale EUFROSINA con FLAVIA.

Flavia
¿Horacio venido?

Horacio
¡Ay, cielo!
¿Es sombra?

Flavia
¡Horacio!

Horacio
Recelo
2070
que el alma y vista engañé.
Redondilla
Julia, ¿es mi Flavia?

Julia
Ella es,
que te la tengo escondida.

Flavia
¡Mi Horacio!

Horacio
¡Flavia querida!

Julia
Entra, y sabraslo después;
Redondilla
2075
no venga aquí quien os vea.

Horacio
Habla el huésped, Julia mía,
porque de tu cortesía
regalado en todo sea.

Vanse HORACIO y FLAVIA. Y queden CURIACIO y JULIA HORACIA.

Curiacio
Redondilla
¿Podrete hablar?

Julia
Ya podrás
2080
con los brazos que te doy.

Curiacio
Julia, ¿que en tu casa estoy?

Julia
Y aun en el alma, que es más.
Redondilla
¿Vienes a posar aquí?

Curiacio
Pues ¿quién, sino tú, es mi centro?

Julia
2085
¿Cómo estás?

Curiacio
Como aquí dentro.

Julia
¿Contento?

Curiacio
Adorando en ti.

Julia
Redondilla
¿Sentiste mi ausencia?

Curiacio
Mucho.

Julia
¿Y de verme?

Curiacio
Un sumo bien.

Julia
¿Deseábaslo?

Curiacio
También.

Julia
2090
¡Que te oigo hablar!

Curiacio
¡Que te escucho!

Julia
Redondilla
¿Conociste allá a mi hermano?

Curiacio
Sí, mas no le regalé.

Julia
¿Por qué?

Curiacio
Porque se me fue.

Julia
¿Es arrogante?

Curiacio
Es romano.

Julia
Redondilla
2095
¿Cómo de paz has venido?

Curiacio
Mi Rey, señora, me envía.

Julia
Rogóselo el alma mía.

Curiacio
Y mi abrasado sentido.
Redondilla
¿Quién es aquesta mujer?

Julia
2100
Dama de Horacio.

Curiacio
Bien viene.

Julia
Mientras suspenso la tiene,
me podrás hablar y ver.
Redondilla
Entra, que ya me han mandado
que te regale.

Curiacio
¿Es posible?

Julia
2105
¡Oh, ausencia!

Curiacio
Es dolor terrible.

Julia
¡Oh, presencia!

Curiacio
Es bien doblado.

Julia
Redondilla
¡Cuánto anima!

Curiacio
¡Cuánto esfuerza!

Julia
¿Vive el alma?

Curiacio
El cuerpo ayuda.

Julia
¿Seré tu mujer?

Curiacio
Sin duda.

Julia
2110
¿Serás mi esposo?

Curiacio
Por fuerza.


Acto III

Salen por una parte caja, bandera y soldados del rey de Alba, y por otro, otra caja, bandera y soldados del rey de Roma, y en llegando los Reyes, digan así:

Tulio
Endecasílabos sueltos (tirada)
Seas, rey de Alba, bien venido a Roma,
puesto que contra Roma airado vengas.

Mecio
Guárdete, Tulio Hostilio, el alto Júpiter,
que debo, por tu sangre, desearte
2115
toda salud, aunque enemigo seas.

Tulio
Después de haber venido airado a Roma,
y cinco millas de ella puesto el campo,
cercándolo de grandes y anchos fosos,
¿qué te ha movido, Mecio, a prevenirme
2120
que hoy te hablase de paz sobre esta puente?

Mecio
Yo he visto que la causa de esta guerra
fue nuestro rey Civilio, de quien sabes
que yo heredé el albano imperio, y ahora
tuve por ocasión vuestro descuido
2125
en no darles castigo suficiente
a los romanos que robar solían
nuestras labranzas, campos y ganados,
o en no querer, pidiéndolas, volvérselas.
Y yo no dudo, Tulio, que tú digas
2130
que la misma ocasión y queja tienes;
mas si verdad decimos unos y otros,
guerra entre dos vecinos y parientes
debe de ser codicia del imperio.
Fue mi elección después de comenzada,
2135
y después que marchando vine a Roma,
supe cómo los volscos y de Etruria
mueven a Roma y Alba injusta guerra.
Viéndonos encontrados, he sabido
que la suspenden, esperando solo
2140
el fin de la batalla, porque luego,
al que venciere, acometiendo, venzan,
pues, aunque vencedor, quedará flaco.
Pues si los dioses permitiesen, Tulio,
que quedásemos todos destrozados,
2145
¿quién duda que los volscos nos venciesen?
Si ellos nos aman, ¿no es pecado grave
poner la libertad nuestra en el juego
de la fortuna variable en todo?
Busquemos, pues, alguna industria o traza
2150
por donde, sin que tanto se aventure,
queden señores los de Roma de Alba,
o los de Alba señoreen a Roma,
y junto los señores, y sujetos,
vencer podremos nuestros enemigos.

Tulio
2155
Conozco, Mecio, que algún dios te inspira
esas palabras que en provecho dices
de la común república de entrambos.
Deudos somos, vecinos y parientes;
determinemos cuál de los dos pueblos
2160
vendrá, sin tanta sangre derramada,
de esta suerte a quedar señor del otro,
que yo confío que los dioses altos
no quitarán a nadie su justicia.

Mecio
Tulio, ninguna cosa me parece
2165
más conveniente, que de nuestros campos
escoger de soldados cierto número,
y los que de estos venzan a los otros,
den a su patria y Rey el triunfo y reino.

Tulio
Roma te lo agradece, albanés ínclito,
2170
que no cría soldados que rehúsen
la igual batalla y campo cuerpo a cuerpo.
Gracias a Marte que te dio la industria.

Mecio
Pues alto; escoge el número y la gente,
que si arrogancia muestras de la tuya,
2175
bien puedo estar seguro de la mía.

Tulio
Escoge tú, que das principio a todo.

Mecio
Yo tengo tres hermanos en mi ejército,
de un vientre, de un esfuerzo y de una gracia;
es los Curiacios su apellido ilustre,
2180
bien conocido en Roma por su padre,
y de los deudos que ha tenido en ella.
Escoge contra aquestos tres romanos.

Tulio
Quieren los dioses este pacto nuestro,
Mecio, rey de Alba, confirmar en todo,
2185
que yo tengo en mi campo tres hermanos,
parientes de esos y de igual familia,
de no menos valor, esfuerzo y ánimo;
que ya sabrás que los Horacios digo;
que no será, sospecho, inconveniente
2190
que una hermana que tienen trate ahora
con uno de los tuyos casamiento.

Mecio
Para el bien de la patria, es justa cosa
aventurar, el que es buen ciudadano,
lo que más estimare, hasta la vida.
2195
Hágase tres a tres esta batalla;
y si vuestros Horacios los vencieren,
Alba desde hoy quede sujeta a Roma;
pero si los vencieren los Curiacios,
quede sujeta Roma a nuestro imperio.

Tulio
2200
Para que más de veras se confirme,
vamos al templo del sagrado Júpiter,
donde el fecial que nuestros pactos jura,
sobre las aras y el altar divino,
por Alba y Roma el juramento diga.

Mecio
2205
Vamos donde se haga a nuestros dioses,
con las solemnidades que requiere,
aquesta conveniencia y pleitesía.

Tulio
Hoy, Alba, eres de Roma.

Mecio
Hoy Roma es mía.

Cada uno por su parte se vuelvan, y entren CURIACIO y JULIA HORACIANA.

Curiacio
Quintilla
¿Tendrase a mal, Julia hermosa,
2210
que ahora del campo falte
por ser la ocasión forzosa?

Julia
Bien sé que eres el esmalte
de su muestra belicosa;
Quintilla
pero pues de paz se ven,
2215
¿qué importa ahora, mi bien,
que dejes tu albana tierra,
pues a las cosas de guerra
sabes acudir tan bien?
Quintilla
Si esto fuera haber juntado
2220
los campos a pelear,
pecho tengo tan honrado
que te hiciera levantar
de mi cama y de mi lado;
Quintilla
pero a tratar de partido,
2225
muy coronado y vestido
de plumas y de arrogancia,
no es negocio de importancia
para un hombre bien nacido.
Quintilla
Acudir a la reseña,
2230
a la lista y al alarde,
donde el soldado se empeña,
suele ser donde el cobarde
más oro que acero enseña.
Quintilla
No vayas tú, por mi vida.

Curiacio
2235
Antes, mi Julia querida,
en la reseña el soldado
queda más aficionado
y allí la flaqueza olvida.
Quintilla
Que como con la trompeta
2240
cobra el caballo furor,
así el hombre se inquïeta
con el son del atambor
para el tiempo que acometa.
Quintilla
Y cualquiera caballero,
2245
de las galas al acero
pasa mejor el vestido,
que se empeña en lo fingido
para lo que es verdadero.
Quintilla
Bien sé que tu amor detiene
2250
el ánimo belicoso
que tu noble esfuerzo tiene,
que, como ya soy tu esposo,
a ser temeroso viene.
Quintilla
Quien nunca tuvo temor
2255
huya de tener amor,
que quien ama ha de temer.
Celo y temor suelen ser
hijos de amor y de honor.

Julia
Quintilla
Bien sabes, esposo mío,
2260
que, enemigo, te esperé
en campaña y desafío,
cuando contra tres mostré
horacio y romano brío;
Quintilla
pero ya que eres amigo
2265
tan del alma como digo,
no me mandes, no, temerte,
pues de que soy flaca y fuerte
tienes amor por testigo.

Curiacio
Quintilla
Mi Julia, partir es fuerza;
2270
no me echen los de Alba menos
y el Rey conmigo se tuerza,
que soy yo de aquellos buenos
con quien su ejército esfuerza.
Quintilla
Palabra te doy, mis ojos,
2275
o sea presto despojos
de mi enemigo, de ser
tan cuidadoso en volver.

Julia
Que, en fin, ¿quieres darme enojos?

Curiacio
Quintilla
¿Qué más, por ventura, hicieras
2280
si saliera a la batalla?

Julia
Si a la batalla salieras,
te apercibiera la malla
y te rogara que fueras;
Quintilla
mas vas galán, y por Roma,
2285
y esto de ser extranjero,
con mucho gusto se toma.

Curiacio
Un enemigo tan fiero,
hombres, no mujeres, doma.
Quintilla
Yo pensé que tus razones
2290
dirías a excusar
que me echasen maldiciones
viendo casi en Roma entrar
los albanos escuadrones.

Julia
Quintilla
Truécalo bien, dame enojos,
2295
que ya parece que pruebas
a confirmar mis antojos;
pues bien sabes tú que llevas
de quien te mira, los ojos.
Quintilla
Vete, que el cielo, recelo,
2300
no llevará más estrellas.

Curiacio
Si para darme consuelo,
me miran las tuyas bellas,
seré de tus ojos cielo.
Quintilla
¡Adiós, dulce Julia mía!

Julia
2305
¿Volverás a mediodía?
Que esto, por huésped, lo debes.

Curiacio
Haces la horas tan breves,
que al salir volver podría.

Julia
Quintilla
Al mediodía, ya sabes
2310
que has de volver a comer,
aunque haya negocios graves.

Curiacio
Volveré, señora, a ver
aquesos ojos süaves.
Quintilla
Volveré a ver, Julia mía,
2315
las estrellas que solía,
porque al mediodía, sospecho
que dirás que verme has hecho
estrellas a mediodía.

Vase.

Julia
Soneto
Esto es amar, esto es temer, que en esto
2320
consiste el fin de mi amorosa vida.
Temer de un alto estado gran caída,
¿quién duda que ha de estar en razón puesto?
Ya toma el alma por partido honesto
detener lo que puede tu partida,
2325
hermoso dueño, de quien vive asida,
porque acortando el tiempo vuelvas presto.
Amé, temí, lloré, que son efetos
de esta primera causa. ¡Tanto puede
temer de un buen estado la mudanza!
2330
¡Oh amor! Si eres manjar para discretos,
¿qué confianza quieres que me quede,
si es de necios la propia confianza?

Sale HORACIO, su hermano.

Horacio
Quintilla
Por Flavia solo me pesa,
porque, en llegando al honor,
2335
cuanto es amor luego cesa.
¡Delia Eufrosina!

Sale EUFROSINA.

Eufrosina
¡Señor!

Horacio
Di que me pongan la mesa.

Julia
Quintilla
¡Oh, hermano!

Horacio
¿Está acaso aquí
nuestro huésped?

Julia
¿Cómo así?
2340
¿De qué vienes disgustado?

Horacio
De que es mi medio cuñado,
que hoy a mi padre le oí,
Quintilla
y ya es todo mi enemigo.
Toma este manto y espada.

Dele la espada a la criada.

Julia
2345
Declárate más conmigo.

Horacio
La paz quedó concertada.

Julia
A Marte alabo y bendigo.
Quintilla
¿De qué suerte?

Horacio
Tres albanos
y tres valientes romanos
2350
la batalla hemos de hacer.

Julia
¡Cosa que vengan a ser
de mis cuñados y hermanos!

Horacio
Quintilla
¿Que lo dudas? Los Curiacios
Alba escogió, y nuestra Roma
2355
los tres hermanos Horacios.
[Desmáyase JULIA.]
¡Hola! En los brazos la toma,
que son lúcidos espacios.
Quintilla
¿Que te desmayas? Di, loca.

Eufrosina
Tu amor, señor, lo provoca.

Horacio
2360
De su esposo, ¿no?, dirás.
Vuelve en ti, Julia, que estás
ya con el alma a la boca.
Quintilla
Pues, ¿qué hará Flavia también?

Eufrosina
Aguardándote está Flavia.

Horacio
2365
Di que de comer me den,
que ni sé si es hambre o rabia,
ni si es por mal o por bien.

Julia
Redondilla
¡Ay!

Horacio
Suspira; di que calle
si a su esposo oyes nombralle
2370
mientras me voy a comer.

Eufrosina
¿Qué haré?

Horacio
Dejarla caer
del corredor a la calle.

Éntrase airado, y vuelve en sí JULIA.

Julia
Quintilla
¿Posible es, airado cielo,
que ocasión de tanto honor,
2375
por bien del romano suelo,
quite la fuerza al amor
y alargue a la fama el vuelo?
Redondilla
¿Que no se puede excusar
que salgan a pelear
2380
mi arrogante hermano Horacio
y mi esposo Curiacio?
¿Que uno al otro ha de matar?
Quintilla
¿Hay medio en esta desgracia?
Sí, bien le pudiera haber
2385
con dar la vida de gracia
la que es hermana y mujer,
la desventurada Horacia.
Quintilla
¡Ay de mí! ¿Qué considero?
Ya no es Horacio mi hermano,
2390
sino mi enemigo fiero;
luego más debo a mi albano,
mi esposo y mi amor primero.
Quintilla
¡Muera Horacio, muera aquel
que consintió, de cruel,
2395
en hacer esta batalla!

Eufrosina
¡Calla, Horacia, por Dios, calla,
que aún estoy temblando de él!

Julia
Quintilla
No quiero, sino dar voces
contra aqueste Horacio injusto.

Eufrosina
2400
Mal a tu esposo conoces,
que puede, aunque no es robusto,
matar a tu hermano a coces.

Julia
Quintilla
Mira, yo sé que esta espada
de Horacio es tan estimada
2405
que a cualquier cosa la lleva;
que muestra, en cuantas la prueba,
lindo acero y bien templada.
Quintilla
Quiero embotalle los filos
porque no pueda cortar,
2410
que con tan tiernos estilos,
¿de qué me sirve llorar,
ni hacer mis ojos dos Nilos?
Quintilla
¡Ánimo; dame una piedra!

Eufrosina
¡Cómo la sangre desmedra
2415
en lo que toca al marido!

Julia
Bien que hasta ahora no he sido
Isifiles, Tacia o Fedra.

Eufrosina
Quintilla
Ya está la espada desnuda.

Julia
¿Y la piedra?

Eufrosina
Aquí también;
2420
guárdate que Horacio acuda.

Julia
Que ya no hay mal para quien
todo su bien tiene en duda.
Quintilla
Embotaos, filos rabiosos;
duro acero, no cortéis
2425
aquellos miembros hermosos,
porque no es bien que saquéis
sangre horacia rigurosos.
Quintilla
Que sois de Horacio, os confieso,
pero estoy en ellos yo,
2430
y sacarla es fiero exceso.
¡Ay, cielo!

Eufrosina
¿Qué te espantó?

Julia
Vi un rostro en su acero impreso.

Eufrosina
Quintilla
Anda, que es el mismo tuyo.

Julia
Imaginé que era el suyo,
2435
o el alma, que se quejaba,
que esta espada la sacaba.
Todo a mi mal lo atribuyo.

Eufrosina
Quintilla
Es que, como estás llorosa,
la espada sirve de espejo.

Julia
2440
Punta fiera, rigurosa,
parece que aguda os dejo
y que está el alma quejosa.
Quintilla
Mirad que al pecho no entréis,
que entrambas las sacaréis,
2445
que en la tuya está la mía.
Pruébala a ver.

Eufrosina
Aún podría
herilla.

Sale FLAVIA.

Flavia
¡Oh, Julia! ¿Qué hacéis?
Quintilla
¿Qué espada es esa?

Julia
¿Has sabido
la batalla concertada?

Flavia
2450
Sus lágrimas he comido.

Julia
Es de mi esposo esta espada,
que yo tengo aborrecido,
Quintilla
porque, en tocando a mi hermano,
la sangre vence, eso es llano.

Flavia
2455
¿Con esa piedra la embotas?

Julia
Ya están los dos partes rotas.

Flavia
¿Temes al valiente albano?

Julia
Quintilla
No temo; siéntate aquí,
[Siéntense las tres.]
pero, en fin, por sí o por no,
2460
quiero embotársela así.

Flavia
Lo mismo quiero hacer yo,
que también me toca a mí;
Quintilla
dadme otra piedra.

Eufrosina
Esta toma.

Flavia
Así tu filo se doma
2465
fiero albanés.

Julia
Dale más.

Flavia
¡Qué bien, hermana, le das!

Julia
Vuelvo por mi sangre y Roma.

Flavia
Quintilla
Otra, por ventura, fuera
que a su hermano la embotara
2470
porque su esposo viviera.
¡Qué romana ilustre y clara!
¿Quién, sino Horacio, pudiera...?
Quintilla
¡Cómo das en esto ejemplo!
La misma Roma contemplo
2475
cifrada en este valor.
Hagan, Horacio, en tu honor
aras, culto, altar y templo.

Sale HORACIO.

Horacio
Quintilla
¿Qué es esto?

Eufrosina
¡Julia, tu hermano!

Horacio
¿Cómo mi espada embotáis?
2480
¡Muy bueno, a fe de romano!
¿Luego entrambas deseáis
la vida del fiero albano?
Quintilla
¡Suelta!

Flavia
Julia me decía
que de Curiacio era,
2485
y yo por eso lo hacía.

Julia
Ve, mátale, tigre, fiera,
indio, león, sierpe, arpía;
Quintilla
que Dios ha de castigar
esta arrogancia.

Horacio
¡Villana!
[Húyase JULIA.]
2490
¡Fuera, que la he de matar!

Flavia
Mira, Horacio, que es tu hermana.

Horacio
Déjame, Flavia, pasar.

Flavia
Quintilla
¡Tente ya, pues!

Horacio
¡Oh, traidora,
que la espada me embotaba!

Sale CURIACIO.

Flavia
2495
Curiacio viene.

Curiacio
Aunque ahora
de decirme el Rey acaba
lo que ya mi afición llora,
Quintilla
a tu casa vuelvo, Horacio,
no para tomar espacio,
2500
como otras veces solía,
ni por ver la esposa mía,
que ya solo soy Curiacio.
Quintilla
Por mis armas vengo aquí.

Horacio
Por lo que quisieres ven,
2505
que ya no eres para mí
más de enemigo.

Curiacio
Está bien:
lo mismo siente de ti.

Horacio
Quintilla
Sentiré lo que quisiere.

Curiacio
Sentirás lo que es razón,
2510
y no lo que no lo fuere.

Horacio
¿Sabes bien mi condición?

Curiacio
Tu lengua me la refiere.

Horacio
Quintilla
A no ser por el concierto,
creo que te hubiera muerto.

Curiacio
2515
Pues, a no estar concertado,
ya estuvieras enterrado.

Horacio
¡Bien, por cierto!

Curiacio
¡Bien, por cierto!

Horacio
Quintilla
¡Ay de ti, cuando me veas
donde conozcas quién soy!

Curiacio
2520
¡Ay de ti, cuando no creas
que desarmándote estoy,
si vida entonces deseas!

Horacio
Quintilla
(¿Hay tal Curiacio en el mundo?)

Curiacio
(¿Hay tal Horacio en el suelo?)

Horacio
2525
Yo no he tenido segundo,
si no es a Marte en el cielo,
y a Plutón en lo profundo.

Curiacio
Quintilla
Yo no he tenido primero,
si no ha sido en Troya a Eneas,
2530
y allá, en Grecia, a Aquiles fiero.

Horacio
Pues yo me huelgo que seas
tan valiente caballero,
Quintilla
que del vencedor la gloria,
es el valor del vencido.

Curiacio
2535
Grande será mi victoria,
porque en todo el mundo ha sido
esa arrogancia notoria.

Horacio
Quintilla
Quédate, adiós, Flavia mía,
que rabio por ver el día
2540
en que este tierno mancebo
conozca lo que le llevo
de valor y cortesía.

Flavia
Quintilla
¿Que te vas?

Horacio
Llevo disgusto.

Curiacio
Bien es que robusto seas;
2545
y de que soy tierno, gusto,
porque, cuando allá me veas,
te pareceré robusto.

Horacio
Quintilla
Déjame ir; no haga este hombre
por donde Roma se pierda.

Flavia
2550
¡Ay, mi Horacio!

Horacio
De ese nombre,
mientras que vuelvo, te acuerda.

Vase.

Curiacio
¿Eso quieres que me asombre?

Flavia
Quintilla
¡Que has de procurar matar,
albanés fiero, mi bien!
2555
¡Estoy por...!

Curiacio
Dame lugar
a que mis armas me den;
déjame a Julia llamar.

Flavia
Quintilla
¡Qué hecho haré de romana
en ahogarte con mis manos!

Ásgale.

Curiacio
2560
¡Suéltame, Flavia inhumana!

Flavia
¡Mataré dos mil albanos!

Curiacio
¡Ah, loca! ¡Ah, injusta! ¡Ah, villana!

Flavia
Quintilla
¡Morir tienes!

Curiacio
Has de hacer
que un hombre albano, y Curiacio,
2565
mate a una frágil mujer.

Flavia
¿Tú, traidor, matar a Horacio?

Curiacio
Ya sabes tú que ha de ser.

Sale JULIA.

Julia
Canción
¿Qué es lo que estoy mirando?
¿A mi esposo, cruel? ¡Suelta a mi esposo!

Flavia
2570
Pues estoy procurando
la vida de tu hermano generoso,
¿y a mí, Julia, te atreves?
Ni eres Horacia, ni haces lo que debes.

Curiacio
Déjala, Julia mía.
2575
Déjala.

Julia
¿Cómo es eso? ¡Matarela!
Ya está la sangre fría
de Horacio en mí; la que tenía, saquela
para darla a mi esposo.

Flavia
No importa; Horacio es hombre valerosos;
2580
él matará tu albano.

Julia
Déjame que la mate.

Curiacio
¡Huye, enemiga!

Flavia
¡Hoy morirás, tirano!
Hoy verás cómo el cielo te castiga,
2585
fraticida sangrienta.

Julia
¿Que no la he de matar?

Curiacio
¡Huye, escarmienta!

Julia
Muestra, dame esa daga.

Curiacio
Vete de aquí, mujer.

Flavia
2590
Horacio es fuerte;
yo haré que satisfaga
mi rigurosa afrenta con tu muerte.

Curiacio
Deja, suelta; ya es ida.

Julia
¡Que se va de mis manos con la vida!
2595
Pero si en casa queda,
no dudes que la mate.

Curiacio
¡Julia mía,
licencia me conceda
tu alma, llena de honra, que este día,
tú misma me decías
2600
que de tu lado me despertarías!
Bien sabes que no puedo
dejar caso tan grave y tan honroso.

Julia
Ya satisfecha quedo,
que es tu partida y mi dolor forzoso;
2605
no quiero detenerte,
ni con llorar pronosticar tu muerte.
Parte, albanés divino,
hermosa media vida de este pecho,
que no es este camino,
2610
si murieses, tan áspero y estrecho
que por él no te siga
tu Horacia esposa, tu mujer y amiga.
Si vencieres, ya es cierta
de tu famoso triunfo en mí la gloria;
2615
si mueres, ya soy muerta,
y hará una misma fama una memoria,
una muerte, una vida,
de nuestro amor la historia conocida.
Este manto de seda
2620
lleva en mi nombre a la batalla injusta,
y el cielo te conceda
tanto valor y fuerza tan robusta,
que le vuelvas teñido
en sangre de mi hermano, ya vencido.
2625
Dame tus brazos caros.

Curiacio
Si así me los esfuerzas, hoy mis hechos
serán altos y claros.

Julia
Como se juntan esta vez los pechos,
y con las mismas veras,
2630
se han de juntar, que vivas o que mueras;
que no hay fuerza en la muerte,
ni en la vida fortuna, que me aparte
de amarte, de quererte
en vida y muerte, en una y otra parte.

Curiacio
2635
Y yo lo mismo digo,
haciendo al mismo Júpiter testigo.
¡Adiós, hermosa prenda
del alma, que hasta veros no descansa,
que la que me encomienda
2640
vuestro valor, si la fortuna amansa
que sigue a los romanos,
volverá vencedora a vuestras manos!
¡Adiós, esposa mía!
único bien del alma a Curiacio,
2645
que hoy ha de ser el día
que habéis de dar por vuestro esposo a Horacio!

Julia
Mil que tuviera, ofrezco.

Curiacio
¡Adiós!

Julia
Por adoraros lo merezco.

Salen TULIO, rey de Roma, y MECIO, de Alba; QUIRINO y CAYO, LISANDRO y AQUILEYO.

Tulio
Quintilla
Después de jurado así,
2650
¿qué duda puede quedarte,
Mecio, de Roma y de mí?

Mecio
Solo el favor del gran Marte,
a quien mi causa ofrecí,
Quintilla
que, como padre piadoso
2655
de Rómulo victorioso,
temo que me sea contrario.

Lisandro
Aplacarle es necesario
con sacrificio forzoso.

Tulio
Quintilla
El más cierto sacrificio
2660
es la justicia y razón,
y el más agradable oficio.

Mecio
Pienso que en esta ocasión
hago a los dioses servicio,
Quintilla
porque de una y otra suerte,
2665
con la victoria o la muerte,
quedamos todos en paz,
pues el furor pertinaz
en amistad se convierte.

Tulio
Quintilla
Yo tengo en Marte esperanza
2670
que tendrá Roma victoria,
ya por la razón que alcanza,
ya por la pasada historia,
que es de mayor confianza,
Quintilla
que bien sabéis que mató
2675
Rómulo a Amulio tirano,
y que a Númitor le dio
el cetro e imperio albano,
y luego a Roma fundó.
Quintilla
Pues si Rómulo quisiera,
2680
Alba entonces suya era,
y por herencia lo es;
pero su valor después
no cupo en menor esfera;
Quintilla
fundó ciudad para sí,
2685
a quien debe estar sujeta
la vuestra.

Mecio
Suspende aquí
tu razón, pues se decreta
que no se averigüe así.
Quintilla
Que si Rómulo, criado
2690
de Fáustulo y de Laurencia,
en las márgenes hallado
del Tibre, a la gran presencia
vino de su abuelo, atado,
Quintilla
donde, ayudándole Remo,
2695
sacó el imperio supremo
de las manos de tirano,
primero fue el rey albano,
aunque fue piadoso extremo.
Quintilla
Dejar el reino a su abuelo
2700
y fundar en este suelo
a Roma, bien se averigua
que es Alba la más antigua
y que hoy os sujeta el cielo.

Tulio
Quintilla
Si en las academias fuera
2705
ventilada esta cuestión,
bien Roma se defendiera,
pero ya está la razón
en esta batalla fiera.
Quintilla
Así, que tomad lugar,
2710
jueces de Alba y de Roma,
que sois quien lo ha de juzgar.
Tu asiento, rey de Alba, toma,
que Horacio comienza a entrar.

Salen caja y trompeta, los tres Horacios y el acompañamiento que puedan.

Cayo
Octava real
Hijos, romanos sois, que basta, creo,
2715
haberos dicho yo que sois romanos;
tras esto sois mis hijos, y en quien veo
tres Cayos, cual yo soy, en rostro y manos,
pues para conseguir este trofeo
no es pequeña ocasión que sois hermanos.
2720
Mirad lo que os obliga que esto os pida
Roma, honor, padre, sangre, hermano y vida.
Octava real
Cada cual de los tres, hijos, defiende
su patria justamente, y en sus ojos
tiene la gloria que en el fin pretende,
2725
dando a su padre y sangre los despojos;
la de los tres, a cada cual enciende.
¿Perder la vida a quien no causa enojos?
Torno a decir la causa referida:
Roma, honor, padre, sangre, hermano y vida.

Horacio
Octava real
2730
Padre famoso y claro, ilustre espejo
en que se ven tus hijos retratados,
hijos que, con decir de Horacio el viejo,
bastaba para ser del mundo honrados.
Tu exhortación piadosa, tu consejo,
2735
cuando fuéramos hombres delicados,
nos infundiera aquel esfuerzo honroso
de padre tan gallardo y valeroso.
Octava real
¡Ojalá que tú fueras escogido
solo, señor, contra los tres albanos,
2740
que más seguro a Roma hubiera sido,
pero en deshonra de estos tres hermanos!
Con tal ejemplo cada cual movido
de tus hijos, de Horacios, de romanos,
verás de qué manera se ejercita.
2745
El que mira tal sol tal padre imita.

Salen los tres Curiacios, caja y trompeta y acompañamiento.

Mecio
Quintilla
Ya estáis, Curiacios, en el campo adonde
consiste el bien de nuestra patria cara.
Pues vuestro padre ya la tierra esconde,
miradme en su lugar; Mecio os compara.
2750
Si cada cual a su valor responde,
puesta a los ojos su difunta cara,
daranle la corona merecida
patria, honor, padre, gloria, fama y vida.
Octava real
Generoso principio habéis tenido,
2755
grande ejemplo tenéis en vuestro padre,
el hecho de la empresa esclarecido,
digno que a solo vuestro nombre cuadre;
el valor del suceso remitido,
por el bien de la patria, vuestra madre,
2760
a vuestros brazos, donde cuelga asida
patria, honor, padre, gloria, fama y vida.

Curiacio
Octava real
Rey invicto albanés, si no es que el cielo
tiene determinado en su concilio
que sea del romano y nuestro suelo
2765
rey absolutamente Tulio Hostilio,
hoy de este campo levantando el vuelo,
con el favor de Marte y de su auxilio,
la fama de los tres, y tu honra salva,
dirá al mundo que es Roma esclava de Alba.
Octava real
2770
Bien conocen quién solos los romanos;
yo te digo que teme y tiembla Roma;
sus muros digo, que sus tres hermanos
poco harán en temblar de quien los doma
dioses de Alba, latinos y troyanos.
2775
Y tú, gran Númitor, la espada toma;
la sangre silvia fue primero nuestra;
Rea fue albana, luego Roma es vuestra.

Horacio
Octava real
¿A tal tiempo, albanés, soberbias dices?
¡Por Júpiter, que tienes lindo seso!
2780
Mas bien es que te ensalces y autorices,
que siempre fue del poco valor eso.

Curiacio
¡Oh, míseros Horacios, infelices,
que ya tenéis del corazón impreso
el temor en el rostro! ¿Qué arrogancia
2785
puede caber a donde no hay distancia?

Tulio
Octava real
No es justo ahora que al hablar se atienda.
Mirad las armas todas, y los pechos,
los que habéis de juzgar esta contienda,
para que estéis entrambos satisfechos.

Quirino
2790
Las armas son iguales; no hay qué ofenda
los pechos. Del valor que fueron hechos
muestran bien los albanos.

Lisandro
Y los vuestros,
igual verdad que los famosos nuestros.

Quirino
Octava real
¿Protestáis a los dioses que ninguno
2795
de hierba o de palabra se ha valido,
ni ha hecho encantamiento o hechizo alguno,
so pena de cobarde y fementido?

Todos
Sí, protestamos.

Tulio
Tiempo es oportuno
para que quede el caso definido.
2800
Toque la caja y militar trompeta,
y cada cual repare y acometa.

Toquen, y hágase la batalla. Caigan muertos los dos Horacios; quede el uno con los tres albanos, y parando las cajas diga:

Horacio
Octava real
No desmayéis, romanos, yo soy vivo;
Horacio soy, y ahora más valiente,
porque las llamas de estos tres recibo
2805
y su valor me anima justamente.
Virtud unida soy, Curiacio altivo,
que la esparcida menos valor siente.
¡Ánimo, Roma; no desmayes, Roma;
todo tu peso Horacio en brazos toma!
[Tornen a tocar, y mate los tres Curiacios él solo, y quite a CURIACIO el manto que le dio JULIA.]
Octava real
2810
¡Vencí, albanés, vencí! ¡Roma triunfante,
Alba es esclava vuestra!

Tulio
¡Oh, fuerte mozo,
cuyo valor divino el mundo espante!

Cayo
En medio del dolor consiste el gozo.

Dentro:

[Pueblo]
¡Venció! ¡Roma venció!

Quirino
Ya va delante
2815
el pueblo, con estruendo y alborozo,
a publicar la nueva y la victoria.

Mecio
Vuestra es, romanos, hoy la palma y gloria;
Octava real
veisme aquí, Roma, a vuestros pies rendido.
Alba es vuestra, que ya tuve por cierto
2820
que rey de vuestro imperio hubiera sido
el uno y otro Horacio viendo muerto;
pero el valor, mancebo esclarecido,
en ese pecho espléndido encubierto,
venció los tres con un ardid tan noble,
2825
que has dado en el dolor la gloria al doble.
Octava real
De hoy más podéis mandar a Alba, romanos.

Cayo
Dame tus brazos, hijo, aunque el ver muertos,
con tan grave dolor, tus dos hermanos,
de luto me los dé también cubiertos.

Tulio
2830
Ponedle ese laurel en frente y manos;
triunfe por Roma, y sus vecinos, ciertos
de la victoria, le bendigan y amen,
y de la patria defensor le llamen.

Horacio
Octava real
Este manto quitado a Curiacio,
2835
que solo por despojos le contemplo
de esta batalla, quiera Roma, Horacio,
colgar de Marte en el famoso templo,
pues vamos por el foro y el palacio;
dará en su altar a los demás ejemplo.

Tulio
2840
Julia, tu hermana, viene.

Cayo
Razón tiene
si a darle el parabién del triunfo viene.

Sale JULIA, de luto.

Julia
Quintilla
No vengo, enemigo hermano,
a ver de tu gloria el fruto
para el imperio romano;
2845
sino, cubierta de luto,
a llorar a mi esposo albano.
Quintilla
No vengo con alegría
a celebrar este día,
sino con mi llanto triste
2850
pues que el homicida fuiste
de la vida que fue mía.
Quintilla
No vengo a ver tus despojos
llenos de gloria y contento,
sino mis propios enojos,
2855
y a verte, infame, sangriento
contra el cielo de mis ojos.
Quintilla
No vengo a darte mis brazos,
como a mi esposo lo hicieran,
a quien has hecho pedazos;
2860
porque, si de cordel fueran,
te diera dos mil abrazos.
Quintilla
No vengo a que el parabién
mi lengua y ojos te den
con aplauso y gusto igual;
2865
que lo que fue por mi mal,
no puedo decir que es bien.
Quintilla
Vengo a que pases mi pecho
con esa traidora espada,
autora de lo que has hecho,
2870
porque, en su sangre bañada,
entrará mejor sospecho.
Quintilla
Junta esa sangre a la mía,
que ya está la tuya fría,
y habré sangre menester,
2875
para tener que verter
mejor que la que tenía.
Quintilla
El alma del muerto es cierto
que vive, traidor, en mí;
luego es vencimiento incierto
2880
si, no me matando a mí,
piensas que a mi esposo has muerto.
Quintilla
Para matar a mi esposo
que me mates es forzoso,
porque a quien mataste en él
2885
yo fui, tirano cruel,
que de mí estás victorioso.
Quintilla
Roma y Rey, loco estáis.
¿Por qué ha muerto una mujer,
triunfo a Horacio, y gloria, dais?
2890
¿Cómo es posible vencer
si no es que a mí me matáis?
Quintilla
Yo soy Curiacio, yo soy;
Roma, dadme a mí la muerte,
que en su cuerpo muerto estoy;
2895
y él en mí, que de esa suerte,
porque muera, a morir voy.
Quintilla
¡Suelta el manto y los despojos,
infame Horacio, que yo
los labré con estos ojos!

Horacio
2900
¿Cuál hombre infame escuchó
a su sangre estos enojos?
Quintilla
¿Así vienes a llorar
la muerte de dos hermanos,
y el que está vivo a abrazar?
2905
¡Perdonad, dioses romanos!
¡Hoy la tengo de matar!

Julia
Quintilla
¡Ay! ¡Aguárdame, Curiacio!
[Mátela.]
¡Esposo, aguarda; ya muero!

Cayo
¿Qué has hecho?

Horacio
En más breve espacio,
2910
un triunfo más verdadero.

Tulio
¡Gran maldad! ¡Prended a Horacio!

Quirino
Quintilla
¡Date preso!

Horacio
Ya lo estoy.

Tulio
Atadle las manos luego.

Horacio
Digno de la muerte soy;
2915
venga el cuchillo y el fuego.

Cayo
¡Dioses, mis quejas os doy!
Quintilla
¡Todos mis hijos son muertos!

Horacio
¡Matadme, pueblo romano
y enemigos encubiertos,
2920
que por ser honrado hermano,
no son grandes desconciertos!

Cayo
Quintilla
Pues ¿cómo, hijo, en mi cara,
a tu hermana has dado muerte?

Horacio
Padre, y a vos os matara
2925
cuando de la misma suerte
honor perdiera o ganara.

Tulio
Quintilla
Las leyes, Horacio fiero,
de Roma te han condenado
a morir.

Horacio
Pues morir quiero;
2930
para eso estoy atado.
Matadme; la muerte espero.

Tulio
Quintilla
Pésame en esta ocasión
porque te tuve afición;
pero lo que puedo hacer
2935
es que te quiero ofrecer
para el pueblo apelación.

Quirino
Quintilla
Horacio, pues por tu honor
la ley de Roma has quebrado,
y has de morir en rigor,
2940
al mío estás obligado,
y no menos a tu amor.
Quintilla
¿Sabes de Flavia?

Horacio
Sí sé.

Quirino
Pues no la dejes así;
padre soy, conmigo esté,
2945
siquiera porque de ti
amada en la vida fue.

Horacio
Quintilla
Vayan por ella a mi casa,
que allí la tengo, Quirino,
donde, aunque su amor me abrasa,
2950
¡por Marte y Numa divino,
que ha sido en extremo escasa!
Quintilla
Juró no darme contento
hasta el mismo casamiento;
y así, Quirino, te juro
2955
que puedes estar seguro
de su honrado pensamiento.
Quintilla
Como en tu casa la hallé,
te la devuelvo.

Quirino
Pues yo iré,
y aquí la traeré conmigo,
2960
porque se case contigo,
y honrada en tu muerte esté.

Vase.

Cayo
Quintilla
Tanto es mayor el dolor
de verte, Horacio, afligido,
en la empresa vencedor,
2965
que si te viera vencido
viendo de Roma el rigor.
Quintilla
si fue grande tu delito
contra las leyes romanas,
su rigor es infinito.

Horacio
2970
No afrentéis, padre, esas canas,
pues de su afrenta las quito.
Quintilla
Más quiero que Roma diga
que he sido un honrado hermano,
y que por tal me castiga,
2975
que un defensor ciudadano
de la ley que a muerte obliga.

Tulio
Quintilla
Las leyes de Roma, Horacio,
hoy te condenan a muerte;
apela en tan breve espacio
2980
al pueblo, que, por no verte,
me voy solo a mi palacio.
Quintilla
¡Pueblo romano, doleos
de Horacio, que en este día,
os dio tan grandes trofeos!

Vase el Rey. Y salen QUIRINO y FLAVIA.

Quirino
2985
Aquí tienes, Flavia mía,
todo el fin de mis deseos.
Quintilla
¿Ves? Aquí está tu marido.

Flavia
Pues ¿cómo, señor, atado,
cuando Roma libre ha sido?
2990
¿Ella absuelta, vos culpado,
y el que es vencedor, vencido?
Quintilla
¿Para qué vienen mis ojos
a veros de aquesta suerte
con tanta gloria y enojos,
2995
pues vine a ser vuestra muerte,
de la victoria despojos?
Quintilla
¿Para qué vengo a casarme
cuando manos no tenéis,
que podáis, Horacio, darme?
3000
Y ¿qué importa que os caséis
si luego habéis de dejarme?
Quintilla
Apenas de la victoria
llegó la nueva ganancia,
cuando es la muerte notoria
3005
porque no hubiese distancia
entre la pena y la gloria.
Quintilla
Llega el piadoso clamor
de que Horacio es vencedor,
y a sus ecos junto llega
3010
otro que dice: ya entrega
la vida al mismo furor.
Quintilla
¡Pluguiera a Dios que murieras
sin dar a Roma esta gloria!

Quirino
Hijo, primero que mueras,
3015
pues ya es tu muerte notoria,
que solo el cuchillo esperas,
Quintilla
deja con honra este viejo.

Horacio
Flavia, pues no tengo manos
que darte, el alma te dejo.
3020
No me quejo a los romanos;
de mi desdicha me quejo.
Quintilla
Cumplan sus leyes, pues son,
de justicia y religión,
tan raro ejemplo en el suelo.
3025
Tú, Flavia, por mi consuelo
recibirás mi intención.
Quintilla
Échame al cuello tus brazos,
pues no tengo brazos yo
con que igualar tus abrazos.

Flavia
3030
Y del alma que te amó
serán los postreros lazos.
Quintilla
¿Soy tu mujer?

Horacio
Sí, mis ojos.
¿Y yo, tu marido?

Flavia
Sí.

Cayo
¡Que para tales enojos
3035
les deis, dioses, vida aquí
a mis caducos despojos!
Quintilla
Las lágrimas de este viejo,
¿no os mueven?

Quirino
Ya dejo
tu gobierno, Roma ingrata;
3040
que quien a su padre mata
no tiene ley ni consejo.
Quintilla
Cayo Horacio, decid vos
a vuestro hijo que apele
al pueblo, y del pueblo, a Dios.

Cayo
3045
Hijo, apela.

Horacio
Si es que os duele,
padre, apelad por los dos.

Cayo
Romance (tirada)
Pueblo romano, ¿es posible?
¿Es posible, ciudadanos,
que no os duele la desdicha
3050
del mísero Cayo Horacio?
Cuatro hijos hoy tenía,
gloria de mis largos años;
no he dado a la patria poco,
pues que le doy tres, de cuatro.
3055
Dejadme, Roma, este solo;
dadme este solo, romanos,
o quitadme a mí la vida
para que os dé cinco Horacios.
Conmutad esta sentencia
3060
de un mozo a un viejo, pasando
la espada de un cuello fuerte
a aqueste inútil y flaco.
¿Para qué queréis un viejo
que está de vivir cansado?
3065
Viva este mozo robusto,
vencedor de tres albanos.
¿Es posible que del cuello
os quite el forzoso lazo
con aquellas manos fuertes,
3070
y que ahora atéis sus manos?
¿Por el que no sois ahora
todos juntos de Alba esclavos,
como esclavo le tenéis,
al pie del verdugo atado?
3075
Si dio la muerte a su hermana,
no ha sido tan fiero caso,
sino muy justo castigo,
digno de un honrado hermano.
Aún no era Julia su esposa,
3080
puesto que fue concertado,
que parece que es disculpa,
y que la culpa su llanto.
Mal hizo Julia, mi hija,
miradlo bien, pueblo amado,
3085
cuando debiera llorar
la muerte de dos hermanos.
Y cuando fuera bien hecho,
porque amor es temerario,
yo soy parte, y no querello,
3090
antes perdono mi agravio.
Mirad que los albaneses,
con haber perdido el campo,
la libertad de su patria
y los fuertes Curiacios,
3095
están llorando de verme
y llamándoos pueblo ingrato.
¿Quién jamás cabeza ha visto,
ni cabello coronado
para cortalle el verdugo,
3100
ni un hombre muerto triunfando?
¿Nadie se duele de mí?
¿Qué me respondéis, romanos?

Todos
¡Viva Horacio, Horacio viva!
¡Viva Horacio, viva Horacio!

Sale el rey TULIO.

Tulio
3105
¿Qué alboroto es este? ¿Es muerto?

Cayo
Antes la vida le han dado.

Tulio
Yo os lo agradezco en su nombre,
valerosos ciudadanos,
os alabo y os bendigo,
3110
os honro, estimo y ensalzo;
que es bien revocar las leyes
para tan piadoso caso.

Quirino
Flavia, señor, es su esposa.

Tulio
Pues gócela largos años;
3115
y acompañando su triunfo
hasta el templo, a Marte sacro
vamos todos en paz juntos
Alba y Roma, celebrando
de Horacio el triunfo, y aquí
3120
dé fin El honrado hermano.