Texto utilizado para esta edición digital:
De Vega, Lope, El honrado hermano, Manuel Arroyo Stephens (ed.), Obras completas de Lope de Vega , Turner, Madrid. Colección Biblioteca Castro, 1994, Vol. IX, pp. 181-280.
- Durá Celma, Rosa (Artelope)
Elenco
| CURIACIO |
| FABIO, villano |
| CURIACIO 2º |
| CURIACIO 3º |
| MECIO, rey de Alba |
| JULIA HORACIA |
| TISALBO, labrador |
| FLORENIO, labrador |
| FREGELANO, labrador |
| CASINO, labrador |
| EUFROSINA, labradora |
| FLAVIA, dama |
| ROSARDO |
| HORACIO |
| HORACIO 2º |
| HORACIO 3º |
| UN CRIADO |
| TULIO HOSTILIO |
| CAYO HORACIO |
| QUIRINO |
| SEMPRONIO |
| AUSPICIO |
| LISANDRO, embajador |
| AQUILEYO, embajador |
| UNA MÁSCARA |
| UN CAJA |
| UN BANDERA |
| SOLDADOS |
A JUAN MUÑOZ DE ESCOBAR DEL CONSEJO DE SU MAJESTAD, SU CONTADOR MAYOR DE CUENTAS, ADMINISTRADOR GENERAL DE LOS ALMOJARIFAZGOS DE SEVILLA Y JUEZ DE SU DESEMPEÑO
Esta romana historia de los Horacios y Albanos, que en su primero libro escribe el
príncipe de ella, Tito Livio, ofrezco a Vuestra Merced por no entrar a conocerle sin
reconocimiento, cosa que tanto he deseado por la fama (aunque menor que sus méritos)
de su valor y prudencia, con las demás partes y virtudes por quien su Majestad ha
puesto a Vuestra Merced en tan honrosos cargos, y de quien es servido con tanta satisfacción
y confidencia, con esperanza justa de mayores premios, dignos de su entendimiento
y generoso pecho, cuya bondad se conoce de que se los desean tantos a quien Vuestra
Merced tiene obligados con sus buenos oficios y cortesía; porque fue opinión del Filósofo
en las Éticas que aquello era bueno en sumo grado que no solo usaba de su virtud para
sí, sino también para los otros. Esta bondad con prudencia, que celebraba Platón y
le imitó Menandro, resplandece en Vuestra Merced con sumo encarecimiento, y a quien
se debían mayores elogios que los que puede comprehender tan corto ofrecimiento. No
quise que fuese fábula, sino verdadera historia, y tan calificada que no se desdeñó
san Agustín de escribirla en el libro III de su Ciudad de Dios, en el capítulo 14,
disculpando las lágrimas de Horacio con el ejemplo de Eneas y de Marcelo en Sicilia,
que cuando no tuviera esta calidad, y la que le dan los principios de la sagrada Roma,
haberla dedicado a Vuestra Merced y honrado de su nombre era calificación bastante.
Dios guarde a Vuestra Merced, como deseo.
Su capellán, Lope de Vega Carpio
Acto I
Acto II
Acto III
