HERMOSURA ABORRECIDA, Comedia famosa de, LA



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: HERMOSURA ABORRECIDA, Comedia famosa de, LA. Procedencia: Parte 7 (1617); P2

Título: HERMOSURA ABORRECIDA (Y DESDICHADA FIRME), LA. Procedencia: Copia manuscrita de BNE

Observación: En el primer acto, dentro del texto, se refiere a la protagonista como a "la hermosura aborrecida y la desdichada firme" y otra vez a "la aborrecida amante y la desdichada firme".

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II:

Parte

Parte VII (1617)

Manuscrito

Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca Nacional (España)
Ref. bibliográfica: A. Castro y H. A. Rennert: Vida de Lope de Vega (1562-1635) (Notas adicionales de F. Lázaro Carreter). Salamanca, Anaya, 1969. 467.
Nota: Signatura Mss. 15.038

Otras ediciones del siglo XVII

Título: LA HERMOSURA ABORRECIDA
Suelta: Suelta [s.l., s.i., s.a.]
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: Universidad de Sevilla: Catálogo de la Exposición bibliográfica conmemorativa del IV Centenario de Lope de Vega.. Sevilla, Geha Imp., 1962. 11.
Nota: Dentro de un tomo facticio, Comedias de Lope de Vega, tomo IV, signatura A 250/153

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.

Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. VI.

Ref. bibliográfica: E. Hartzenbusch: Comedias escogidas de Lope de Vega. (4 volúmenes) (Integradas en la Biblioteca de Autores Españoles, vols. XXIV, XXXIV, XLI y LII. 4 volúmenes). Madrid, Rivadeneyra (BAE), 1853, 1855, 1857, 1860. II (BAE, XXXIV).

Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. VII, 2.

Observación: La edición de La hermosura aborrecida incluida en Comedias de Lope de Vega, Parte VII, 2, publicadas por el grupo Prolope, corre a cargo de Enrico di Pastena.

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones


- Celano, Carlo, EL CAPITANO FRACASSO EN LA TOMA DE GRANADA,
Nota: El Capitano Fracasso en la toma de Granada: una adaptación napolitana de Lope, Carmen Marchante, Criticón, N. 87-88-89, 2003, p. 459-468.

Bibliografía secundaria


- Arcelus Ulibarrena, Juana Mary. "Navarra en el teatro español del siglo XVII: cinco comedias de Lope de Vega". . Actas del Coloquio "Teoría y realidad en el teatro español del siglo XVII. La influencia italiana. Roma: Instituto Español de Cultura y Literatura de Roma. 1981. p. 133-144.
Nota: Sobre: El testimonio vengado, El casamiento en la muerte, El príncipe despeñado, Los Ramírez de Arellano y La hermosura aborrecida.

- Di Pastena, Enrico . "Hacia una edición crítica de La hermosura aborrecida, de Lope de Vega". Criticón. núm. 87-89. p. 239-249. 2003.

- Di Pastena, Enrico. "Sobre una fuente histórica de La hermosura aborrecida". A. M. Raugei. Figures du théâtre du monde. Studi in onore di Giancarlo Fasano. Pisa: ETS. 2005. p. 263-268.

- Di Pastena, Enrico. "La fiesta de San Juan en la comedia de Lope. Un sondeo". Trambaioli, Marcella. Texto, códice, contexto, recepción. Jornadas de estudio sobre Lope de Vega (en memoria de Stefano Arata). Pescara: Libreria dell’Università editrice. 2006. p. 87-108.
Nota: Sobre: Las mocedades de Bernardo del Carpio, El último godo, El bobo del colegio, La hermosura aborrecida, El Hamete de Toledo, La burgalesa de Lerma, Las flores de don Juan, El valor de las mujeres, La noche de san Juan.

- Elizalde, Ignacio. "Lope de Vega y Navarra". Criado de Val, Manuel. Lope de Vega y los orígenes del teatro español. Madrid: Edi-6. 1981. p. 805-828.

- Gallo, Antonella. "Conflitti di lingue e di culture nella pianura di Granata: La hermosura aborrecida di Lope de Vega e Nelle cautele i danni di Carlo Celano". Profeti, Maria Grazia. Il viaggio della traduzione. Florencia: Firenze university press. 2006. p. 109-126 .
Nota: Actas del congreso celebrado en Florencia 13-16 junio 2006.

- Marchante, Carmen. "El 'Capitano' Fracasso en la toma de Granada: Una adaptación napolitana de Lope". Criticón. núm. 87-89. p. 459-468. 2003.

- Oliva, César. "Corona y máscara en la comedia lopesca". García Lorenzo, L.. El teatro clásico español a través de sus monarcas. Madrid: Fundamentos. 2006. p. 45-64.

- Profeti, Maria Grazia. "Los Reyes Católicos en el teatro de Lope de Vega". Salvador Miguel, N.; Moya, C.. La literatura en la época de los Reyes Católicos. Madrid / Frankfurt am Main: Iberoamericana / Vervuert. 2008. p. 229-247.

- Serralta, Frédéric. "Sobre una referencia histórica de La hermosura aborrecida (Lope de Vega)". Criticón. núm. 111-112. p. 323-326. 2011.


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1604-1610
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 335.

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 3111
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 335.
Número: 3131
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. VII-2, 854.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Acompañamiento
  • Caballeros
  • Criados y lacayos
  • Guardias y guardas
  • Músicos
  • Soldados
    Observación: Acompañamiento real
    Guardas con alabardas

  • Personajes computables

  • Arnaldo, viejo, [escudero], [tío de doña Juana]

  • Barbero [Sancho]

  • Bartolo, villano

  • Belardo, [alcalde villano viejo], [padre de Constanza]

  • Beneficiado El, [cura]

  • Caballeros (2)

  • Chanciller, El, [cargo palatino]

  • Constanza, [villana], [hija de Belardo]

  • Crispín, villano. Nota: Aparece como Crespin en la lista de personajes

  • Don Lope, [soldado]

  • Don Luis de Narváez, [noble cortesano]

  • Don Sancho [de Guevara], [caballero protagonista], [marido de doña Juana]. Nota: Se disfraza de moro (final del Acto I)

  • Doña Juana [de Navarra], [dama protagonista], [mujer de Don Sancho de Guevara]; que actúa de [Rodrigo], [estudiante]; que actúa de [barbero y cirujano, de capitán con hábito de Santiago, y de juez de instrucción]. Nota: Se disfraza de varón y juega diversos pàpeles; como Rodrigo es primero estudiante y después barbero-cirujano, después será capitán y juez de instrucción.

  • El [Maestre] de Calatrava, maestre de Calatrava

  • El Maestre de Santiago

  • El Rey don Fernando [el Católico]

  • Enia, villano

  • Fabricio, [músico]

  • [Félix], [criado de doña Juana]

  • Flora, [villana]

  • Garcilaso de la Vega, [noble cortesano]

  • Guzmán, [soldado]

  • La Reina doña Isabel [la Católica]

  • [Labradores] (2)

  • Leonardo, [soldado]

  • Mateo, villano

  • Mauricio, [músico]

  • Mujer

  • Músicos, [villanos] (2)

  • Portero, portero [del virrey]

  • Regidor, regidor [villano]

  • Ricardo, [hidalgo]

  • Soldado

  • Tello, soldado, [gracioso]

  • Urbano, criado

  • Vargas, montero, montero [de Espinosa]

  • Viejo
  • Universo social

  • Universo de la guerra. Soldados
  • Universo de la nobleza. Alta nobleza
  • Universo del poder soberano. Reyes cristianos
  • Universo rural. Hidalgos rurales
  • Universo rural. Villanos
  • Tiempo histórico

    Época de los Reyes Católicos
    Nota: La obra se inicia en tiempos del campamento de los Reyes Católicos para la toma de Granada (1492).

    Marco espacial

    Acto 1
    Topónimo: Granada. [España]. Europa. Espacio: camino; campamento extramuros; fuente en Dinadama.

    Acto 2
    Topónimo: Pamplona. [España]. Europa. Espacio: corte del Virrey en Pamplona; prado; calle en Pamplona; casa de Belardo en una aldea.

    Acto 3
    Topónimo: Barcelona. [España]. Europa. Espacio: corte de los Reyes Católicos.
    Topónimo: Navarra. [España]. Europa. Espacio: casa de Belardo en una aldea; corte del Virrey en Pamplona.
    Topónimo: Zaragoza. [España]. Europa. Espacio: de camino entre Barcelona y Pamplona, a la altura de Zaragoza.
    Topónimo: Pamplona. [España]. Europa. Espacio: puertas de la corte.
    Topónimo: Navarra. [España]. Europa. Espacio: casa de Belardo en una aldea; corte del Virrey en Pamplona.
    Topónimo: Pamplona. [España]. Europa. Espacio: casa de Belardo en una aldea; corte del Virrey en Pamplona.

    Duración

    Obra: 7 años (aprox.)
    Acto 1: Número indeterminado de semanas
    Entreacto 1 a 2: Número indeterminado de semanas. Nota: Tiempo suficiente para que la acción se traslade de Granada a Pamplona.
    Acto 2: Número indeterminado de días
    Entreacto 2 a 3: 6 años
    Acto 3: 1 día (aprox.)

    Género

    Género principal:

    • Drama > historial > profano > hechos particulares.
      Nota: El carácter histórico está muy acentuado en la obra, con la participación como personajes relevantes en la acción de los reyes Isabel y Fernando, y la resonancia en ella de grandes acontecimientos, como la conquista de Granada,


    Observación: La traza principal es la de las pruebas de la mujer casada.
    Complementaria es la traza de las mudanzas de fortuna.
    Más en segundo plano asoma la de la lujuria del déspota.

    Extracto argumental

    Acto 1
    Doña Juana ha sido abandonada por su marido don Sancho de Guevara, caballero de la estirpe de los Ladrones. Don Sancho, viéndose pobre, ha ido a guerrear a Granada con ánimo de hacer fortuna; doña Juana lo ha seguido desde Navarra, pues le tiene gran voluntad y temía quedarse sola y pobre en su tierra. Cuando se encuentran, se produce un enfrentamiento en el que el hombre arremete contra la hidalguía de la familia de su mujer y se lamenta de la difícil situación económica en la que viven; ella se defiende alegando que el dinero fue derrochado en realidad por el propio don Sancho, cuyos excesos los abocaron a la pobreza. Aun con todo, doña Juana le pide que regrese con ella a Navarra, pero él le confiesa que se ha marchado porque la aborrece y la abandona llorosa y desconsolada.
    Así la encuentra la reina doña Isabel, quien, tras escuchar su relato, el de la hermosura aborrecida, la acoge como criada. Como parte del séquito de la reina, doña Juana se dirige al campamento de los soldados.
    Éstos, a las órdenes del rey don Fernando, han asaltado una torre victoriosamente. En la empresa ha destacado la valentía de don Sancho, a quien, en recompensa, el monarca toma a su servicio. Cuando aparecen la reina y doña Juana, don Sancho manda callar a su esposa con un gesto y acto seguido, a solas, la amenaza con darle muerte si revela que están casados; le ordena decir que su marido ha muerto en la batalla. Ella consiente los deseos de don Sancho y le pide un abrazo a cambio, pero le es negado.
    Garcilaso de la Vega y uno de los Maestres (no se especifica de qué orden), informan al rey de la muerte en combate, en Rivialmazán (topónimo inidentificable), del comendador Luján. El rey decide otorgar la encomienda a don Sancho, que la agradece y marcha a reunirse con sus nuevos soldados. A continuación, en un monólogo del monarca, nos enteramos de que se ha encaprichado de doña Juana, aunque pretende hacer violencia al amor, por respeto a la Reina, y centrar sus esfuerzos en la empresa bélica.
    Doña Juana, a solas, llora el desdén de su marido. El rey, decidido, al menos a hablar a la dama, "¿qué me puede resultar de hablarla?", le pregunta la causa de su llanto. Doña Juana representa entonces el papel que le ha encargado don Sancho y finge llorar la muerte de su marido en campaña. La reina sorprende la íntima conversación y se irrita; las explicaciones del monarca y de la dama no sirven para aplacar su celosa rabia, sobre todo porque doña Juana es "viuda" y don Fernando la mira con deseo. Doña Isabel decide repetir la práctica habitual cada vez que descubre inclinaciones amorosas del rey: casar a la dama y enviarla lejos de la presencia real.
    Primero lo intenta con el propio don Sancho que, a la pregunta de la reina sobre su estado civil, creyéndose descubierto por su mujer, responde que está casado. A continuación, el rey hace partícipe al propio don Sancho de su inclinación hacia doña Juana y le pide ayuda para gozarla. Con algunos de sus hombres, todos disfrazados de moro, deberá secuestrarla en la fuente de Dinadamar, adonde don Fernando la enviará ese mismo día, y ocultarla en su propia tienda, donde el rey podrá visitarla sin que la reina sospeche. Don Sancho empieza a sentir celos ante la posibilidad de que el monarca goce a su mujer.
    Entretanto, doña Isabel ha encontrado en don Luis de Narváez esposo para doña Juana. Mientras éste va en busca de su futura esposa, la reina explica a don Sancho que habría casado a doña Juana con él si no lo hubiera estado ya. Don Luis, de regreso, informa a la reina de que don Fernando ha enviado a doña Juana a la fuente de Dinadamar con un escudero. Doña Isabel imagina la traición y envía hacia allá a don Sancho, al que seguirá a poca distancia con don Luis.
    En la fuente, tal y como estaba planeado, don Sancho, disfrazado de moro, intenta secuestrar a su propia esposa, pero es descubierto por la reina, cuyos hombres lo cercan. Cuando llega el rey y ve lo que sucede excusa su presencia en el lugar diciendo que temía por la integridad de su esposa, sabedor de la presencia de moros en la zona. Don Sancho, descubierto y sin coartada, no tiene más remedio que confesar su identidad a la reina y admitir que está casado con doña Juana; si no lo había revelado antes fue a causa de su deseo de seguir luchando junto al rey. Doña Isabel, astuta y bien acostumbrada, los manda a ambos a Navarra como virreyes, lejos del alcance, la dama, de don Fernando.


    Acto 2
    En Pamplona, tiempo después, Arnaldo, pobre y viejo familiar de doña Juana, trata de entrar en el palacio virreinal ante la oposición del portero. Don Sancho, que aparece en ese momento, reniega de la baja parentela de su esposa y destierra a Arnaldo de Pamplona. A continuación, el virrey, de despótico carácter, rechaza todas las peticiones que le presentan diversas personas, locales y foráneas. Rechaza igualmente, enojado, los regalos, en forma de truchas que le ofrecen como cortesía los pescadores Mateo y Crispín, también parientes, aunque villanos, de "Juanica", doña Juana.
    Ante su esposa, que sale a verlo, don Sancho se muestra tremendamente enojado, pues se siente avergonzado y deshonrado por la parentela pobre de doña Juana. Ella le recuerda que en cierta ocasión ambos fueron pobres, pero el virrey, ambicioso, replica que su nueva posición queda deslucida por los deudos y parientes poco favorecidos por la fortuna, "y más si pretende / el dueño mayor lugar". La solución planeada por don Sancho pasa por la muerte de doña Juana. La dama replica que no será necesario llegar hasta tal extremo, pues bastará con el destierro. El virrey podrá fingir la muerte de su mujer y ésta simplemente se ocultará en las sierras para no volver; autoriza además doña Juana a su marido, en caso de que la treta sea descubierta, a difamarla en público: "yo mismo te doy licencia entonces/ que en el mismo honor me afrentes". Don Sancho acepta, y su esposa, todavía enamorada, parte, no sin antes rogar a su marido un abrazo de despedida, que le es una vez más negado.
    En su destierro, disfrazada de hombre para preservar su honor, que podría verse en peligro en hábito femenil, llega doña Juana hasta una aldea navarra cuando todo el pueblo está reunido alrededor de un olmo (previamente a su aparición se desarrolla una discusión entre labradores y labradoras sobre la necesidad de las mujeres de pedir dinero al no disponer de él más que a través de los hombres). Bajo su nueva identidad, Rodrigo, pide hablar con el cura, ante el que se finge aragonés, pobre y estudiante de Letras; la escasa habilidad del cura rural en latín permite a Rodrigo / doña Juana salir airosa en su engaño. La dama es acogida como aprendiz por el barbero del lugar.
    Mientras tanto, en Pamplona, don Sancho finge estar de luto por la muerte de su esposa ante el Canciller y algunos caballeros distinguidos. Explica que ha referido a los Reyes el funesto caso de la muerte de su esposa (de camino a casa de sus deudos, se quebró un puente y la virreina perdió la vida en el río) y su firme voluntad de renunciar a su cargo para recogerse en un convento donde pueda servir a Dios, como ejemplo de inquebrantable fidelidad conyugal. En cuanto los nobles se retiran, admirados por el ejemplo del virrey, y éste queda a solas con su criado Tello, el maltrapillo que había sido su soldado, se cambia rápidamente de ropa para entregarse a una lasciva ronda nocturna junto a Fabricio y Mauricio, que ya lo esperan en compañía de un grupo de músicos.
    Por su parte, doña Juana comienza a ejercer en la aldea como nuevo barbero y cirujano. Su belleza, también de varón, no pasa desapercibida a ojos de Constanza, la hija del viejo alcalde, Belardo; la villana finge estar enferma, lo está de amor, para hacerse visitar por el nuevo cirujano. Rodrigo / doña Juana no encuentra síntoma alguno de enfermedad, antes bien de rebosante salud, en la lozana muchacha, que insiste en su treta, pronto descubierta por el cirujano. Cuando declara que ha de marchar en busca del "oficial", pues es él quien debe practicar la innecesaria sangría, Constanza se declara: "Ahora bien, dame un abrazo"; Rodrigo / doña Juana cede a los requerimientos de la villana (no sabemos muy bien por qué) y Belardo los encuentra abrazados. El fingido barbero se marcha dictando una misteriosa receta, que incluye pelos de piedras, humo de estopas y diez onzas de estrellas; el alcalde, que no es tonto, opta por aplicar a su hija otro remedio: un garrote de vara y media.


    Acto 3
    Han pasado seis años desde entonces y doña Juana está ahora en Barcelona, todavía con aspecto masculino, como médico particular del rey don Fernando, que estuvo a punto de morir tras el ataque de un loco, que le habría cortado la cabeza si no hubiese portado un grueso collar. Comienza el cuadro con una relación, hecha por Urbano, criado del rey, a Arnaldo, el viejo pariente de doña Juana, de la conquista de Granada en 1492, que quedó bajo el amparo y gobierno del arzobispo Fernando de Talavera. Fue en Barcelona, ciudad en la que pretendían los reyes hacer Cortes, donde posteriormente don Fernando sufrió el ataque. La intervención de un joven cirujano navarro, natural de Pamplona, salvó milagrosamente la vida del monarca. Aparece a continuación doña Juana, que relata a su vez a Félix cómo aprendió en la aldea el oficio de cirujano y cómo tuvo que irse del pueblo tras la muerte del barbero. Fue perseguida por los familiares de éste, que intentaron terminar con su vida, pues temían que heredase todos los bienes del difunto. Por casualidad llegó a Barcelona y le salvó la vida del rey.
    Ambas parejas se encuentran en palacio, donde Arnaldo ha decidido visitar a los reyes para pedir justicia por lo que él imagina el asesinato de doña Juana a manos de don Sancho. Arnaldo se interesa por el origen y la identidad del cirujano navarro, en el que descubre un inmenso parecido con su sobrina. Ésta logra empero salvar el trance pidiéndole cuenta de su petición al rey. Arnaldo explica su caso y anuncia que quiere solicitar "vara o espada" al monarca contra el tirano de Navarra. Salen en ese momento los reyes, tremendamente obsequiosos con Rodrigo / doña Juana, que les refiere el caso de Arnaldo y les pide ser nombrado juez para ir a tomar información sobre los actos de don Sancho. Los monarcas le conceden autoridad para el juicio e incluso para la prisión, si la juzga necesaria. Al quedarse solos, Isabel y Fernando conversan sobre la locura del fallido regicida, que no lo exime, empero, con miras al escarmiento, de la condena a muerte.
    En la aldea, entretanto, Constanza confiesa a Flora que fue deshonrada en el monte por don Sancho; de regreso a la aldea, pidió a su padre que le diese marido y el alcalde decidió casarla con el heredero del barbero, Rodrigo / doña Juan. Sin embargo, para colmo de males, supieron que éste se había marchado de la aldea (para escapar, sabemos nosotros, de la ira de los parientes de su maestro). Flora encuentra una solución: Constanza debe fingirse deshonrada por el propio Rodrigo / doña Juana y pedirlo como esposo, algo que aceptará, intuye Flora, el propio virrey si se lo solicitan. Constanza duda, pero accede, y la propia Flora informa del terrible caso al padre de la deshonrada. Belardo acepta poner pleito a Rodrigo / Doña Juana, escondido, miente Flora, en Pamplona, aunque no confía mucho en que el virrey lo acepte como delito, pues "tiene tal fama/ que esas cosas no castiga".
    En palacio, en Pamplona, don Sancho es advertido por Tello de la llegada de un juez, enviado por los reyes para investigar los estragos del virrey. Entra en palacio doña Juana como gallardo capitán y con el hábito de Santiago; habla con misteriosa calma y pronto imagina don Sancho estar oyendo a su propia esposa. Anuncia doña Juana, enigmática, que viene a hacer simple información y no pretende levantar alboroto ni juzgar con pasión, pues, todavía fiel y enamorada de su esposo, confiesa que cree que la envidia ha motivado las acusaciones de desgobierno. Informa al temeroso virrey que ha mandado echar un pregón para que se presenten los testigos de las injusticias cometidas por él. Lo que nadie sabe es que los Reyes Católicos, de viaje por Zaragoza, han decidido personarse en Pamplona para comprobar por sí mismos lo que está ocurriendo.
    Poco después, doña Juana comienza a escuchar, en compañía de Arnaldo, a los que denuncian las correrías de su marido, desechando cada uno de los testimonios: el de Tello por alcahuete de la lascivia del virrey, que en realidad no puso en peligro a Navarra; el de Ricardo, un músico, pues don Sancho premió a sus concubinas y no ofendió a su rey; el de Mauricio, pues el virrey no hirió ni mató a ningún hombre durante sus juergas, cosa que sí habría hecho el criado, lo reconoce él mismo, para proteger a su señor. Los tres son azotados, para regocijo de don Sancho, que, al paño, ha aplaudido la intervención de juez tan cabal. El virrey sale de su escondite para abrazar al capitán y confesarle que, debido al parecido que guarda con él su aborrecida mujer, ahora le resultaría más simpática.
    En ese momento aparecen los Reyes Católicos, a quienes Rodrigo / doña Juana explica que no ha encontrado, hecha información, cargo firme alguno contra don Sancho. Entran entonces Belardo y Constanza para reclamar la deshonra cometida por el aprendiz del barbero, presente en la sala con "el hábito en los pechos". Arnaldo aprovecha para acusar al juez, cuyos interrogatorios ha escuchado, de estar untado por don Sancho. Hay una imputación, añade, que no podrá esquivar ni siquiera con ayuda del juez, la del asesinato de doña Juana. Toma ésta la palabra para anular ambas acusaciones, la de Belardo y Constanza, y la de Arnaldo. Primero se descubre mujer, incapaz, por tanto, de deshonrar a Constanza, y a continuación anuncia que desvelará su identidad si don Sancho es perdonado por el único delito que puede atribuírsele; la reina lo concede. Doña Juana descubre su verdadera identidad, tras lo cual el rey confirma el virreinato de don Sancho y le concede la encomienda que había prometido a Rodrigo. La obra termina con don Sancho abrazando por fin a su mujer y prometiendo una segunda parte para la historia.


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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    EDICIONES DIGITALES DISPONIBLES

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