HALCÓN DE FEDERICO, Comedia famosa, EL



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: HALCÓN DE FEDERICO, Comedia famosa, EL. Procedencia: Parte 13

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II:

Parte

Parte XIII (1620)

Manuscrito

No consta

Otras ediciones del siglo XVII

No consta

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.

Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. XIV (BAE, CCXLVIII).

Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. XIII.

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones


- EL HALCON DE FEDERICO, trad. de Anschütz, R., Erlangen, F. Jungen, 1892
Nota: En Boccaccios novelle vom falken und ihre verbreitung in der literatur. nebst Lope de Vegas komödie "El halcón de Federico", edición bilingüe con traducción al alemán. Reed. en Amsterdam, 1970.

Bibliografía secundaria


- Anschütz, R.. Boccaccios Novelle vom Falken und ihre Verbreitung in der Literatur. Nebst Lope de Vegas Komödie El halcón de Federico. Erlangen: F. Junge. 1892.

- Maggi, Eugenio. "El halcón de Federico de Lope de Vega, una reinterpretación anticortés de Decamerón, V, 9". Anuario Lope de Vega. núm. 19. p. 67-93. 2013.
Nota: http://revistes.uab.cat/anuariolopedevega.

- Rosendorfsky, Jaroslav. "Einige italienische Motive in Lope de Vega’s Dramen". Sborník Prací Filosofické Fakulty Brnénske University. núm. 9, 7. p. 130-148. 1960.
Nota: El artículo trata especialmente de: El halcón de Federico, El anzuelo de Fenisa, dramas derivados de Boccaccio, y de El genovés liberal y El castigo sin venganza, cuyas fuentes se encuentran en Bandello.

- Schizzano Mandel, Adrienne. "Lope de Vega y Boccaccio: funciones paradigmáticas en El halcón de Federico". Profeti, Maria Grazia. "Otro Lope no ha de haber". Florencia: Alinea. 2000. III, p. 9-20.
Nota: Atti del convegno internazionale su Lope de Vega, 10-13 febbraio 1999.

- Thacker, Jonathan. "La autoridad de la figura del loco en las comedias de Lope de Vega". Arellano, Ignacio; Strosetzki, C.; Williamson, E.. Autoridad y poder en el Siglo de Oro. Madrid / Frankfurt am Main: Iberoamericana / Universidad de Navarra / Vervuert. 2009. p. 175-188.
Nota: Colección Biblioteca Áurea Hispánica; 294.


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1599-1605, probablemente 1601-1605
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 335.

Dedicatorias

Dirigida a Sebastián Jaime, Ciudadano de Valencia

Cómputo de versos

Número: 3021
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 334.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Criados y lacayos
  • Soldados
  • Personajes computables

  • Alcalde villano, villano

  • Aureliano, [médico]

  • Bandera

  • Caja

  • Camilo, caballero, [marido de Celia]

  • Casero labrador, labrador

  • Celia, mujer de Camilo, [dama protagonista], mujer de Camilo

  • César, hijo de Celia y de Camilo

  • Clavela, [criada de Celia]

  • El Capitán Rutilio

  • Eliano, hermano de Celia, [mancebo], hermano de Celia, [hermano de Lelio]

  • Fabio, criado, criado [de Federico]

  • Federico, caballero, [galán protagonista]

  • Feliciano, criado, criado [de Celia]

  • Julia, dama

  • Lelio, hermano de Celia, [hermano de Eliano], [mancebo]. Nota: En el elenco está equivocado por "Celio". Además, para más confusión, a principios del 2 Acto aparece un Celio que, rápidamente, se observa que no es otro que Celia. Con lo que, en resumen, ningún personaje se llama Celio.

  • Lidio, criado, criado [de Camilo]

  • Ludovico, caballero

  • Perote, loco

  • Riselo, [criado de Federico], [alférez]. Nota: primero es criado de Federico y luego alférez.

  • [Soldado 1.º]
  • Universo social

  • Universo de la guerra. Militares de alto rango
  • Universo de la nobleza. Alta nobleza
  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Universo rural. Alcaldes villanos
  • Universo rural. Villanos
  • Universo urbano. Caballería urbana (caballeros, damas)
  • Tiempo histórico

    Época contemporánea

    Marco espacial

    Acto 1
    Topónimo: Florencia. [Italia]. Europa. Espacio: casa de Federico; casa de Celia; calle; casa de Julia.

    Acto 2
    Topónimo: Florencia. [Italia]. Europa. Espacio: casa de Celia; calle; casa de Julia.

    Acto 3
    Topónimo: Florencia. [Italia]. Europa. Espacio: Aldea cercana; espacio exterior; casa de Celia; casa de Federico.

    Duración

    Obra: Número indeterminado de años
    Acto 1: Número indeterminado de días
    Entreacto 1 a 2: Número indeterminado de meses. Nota: Entre el acto primero y el segundo media un lapso de tiempo corto, quizá de uno o de varios meses
    Acto 2: 1 día (aprox.)
    Entreacto 2 a 3: 2 años (aprox.). Nota: Transcurre después de algunos años, dos como mínimo
    Acto 3: 1 día (aprox.)

    Género

    Género principal:

    • Comedia > universo de irrealidad > tradición literaria > novelesca.

    Extracto argumental

    Acto 1
    En su casa de Florencia, Federico se muestra satisfecho tras haber obtenido una pluma de diamantes en un torneo, premio que desea enviar con su criado Fabio a su amada Celia. Fabio trata de convencerlo de que no lo haga, por dos razones: por un lado, Celia es una mujer casada y bien situada, y por otro, Federico se está arruinando con tantos regalos, como ya se comenta por toda la ciudad. A ninguna de las razones se aviene Federico, pues, como caballero, desprecia hablar de dinero, y que la dama sea casada la hace más atractiva a sus ojos: "que la fruta y la mujer / la hurtada es la más sabrosa". Cuando Fabio parte a entregar el regalo a Celia, aparece en casa de Federico Julia, que, despechada porque el galán la ha olvidado en favor de Celia, se marcha tras un cruce de palabras amenazando con desprestigiar a Federico ante Celia.
    Mientras tanto, en casa de Celia, su marido Camilo le anuncia que parte a su heredad, cercana a Florencia, en donde permanecerá un día para comprar unas tierras. Se cruzan los esposos palabras de amor, aunque Celia se muestra celosa, y por ello, al abandonar Camilo la escena, acuerda con su criado Feliciano que lo siga con la excusa de llevarle unas devotas reliquias de las que nunca se aparta, y así compruebe si es cierto que marcha a la heredad y no al encuentro de otra mujer. Al quedar Celia sola llega Fabio con el regalo de Federico, que la dama acepta cortésmente "por ser precio de torneo", pero manifestando su firmeza en el amor a Camilo. Cuando Fabio insiste en el amor que le tiene su señor y califica de enfermedad la obsesión que siente éste por ella, Celia, a modo de burla, le responde que sólo si Perote (un loco que tienen en casa) recobra el seso ella podrá amar a Federico. Al dejar Celia la escena aparece Perote, y Fabio decide llevarlo a casa de Federico, proposición que el loco acepta gustoso ante la perspectiva de que le den de merendar. A pesar de su locura, como Fabio observa, Perote sabe decir verdades, y así juzga a Federico tan loco como él, pues ha dilapidado su herencia en tres o cuatro meses.
    Entretanto, en una calle de Florencia, Camilo se dirige con su amigo Ludovico a encontrarse con una dama, cansado de los celos de Celia. A su encuentro sale Feliciano, el criado, quien, traicionando a Celia, desvela a Camilo las sospechas de su esposa. Camilo se muestra todavía más hastiado de su carácter celoso, a pesar de que confiesa amarla, y decide continuar con su plan de ver a la dama que va a presentarle Ludovico.
    Por otra parte, Fabio y Perote, el loco, llegan a casa de Federico. Perote, cuya locura se relaciona con su excesivo amor a los estudios, muestra en sus respuestas una mezcla de sabiduría y locura que asombra a Federico. Ambos divagan sobre la locura y su relación con el amor, la hermosura, la valentía y la poesía. Federico, animado por sus respuestas, decide pedirle consejo sobre el modo de obtener a Celia, y Perote le recomienda que la conquiste con un halcón. Federico cree que vuelve a desvariar, y en broma se compromete a devolverle el seso (la cordura) si tiene razón, aunque en su fuero interno está convencido de que sólo la riqueza puede vencer el rechazo de Celia.
    Mientras tanto, Camilo y Ludovico han llegado a casa de la dama, que resulta ser Julia, la amante despechada de Federico. Julia, que al principio acepta la visita intentando distraerse de su amor por Federico, al enterarse de que Camilo está casado, les pide que se marchen de su casa, no sin antes confesarles que ya está enamorada de un hombre -se refiere a Federico-, y que su amor es imposible porque el ingrato caballero está enamorado de Celia. Ludovico advierte a Julia de que Camilo es el marido de Celia, pero ya es tarde, pues Camilo se precipita en un océano de celos.


    Acto 2
    Transcurrido aproximadamente un mes, la acción se reinicia en casa de Celia. Ésta se lamenta ante el criado Feliciano de la actitud que mantiene con ella su marido Camilo desde que regresó de la heredad, ya que se muestra desabrido con ella e inquieto. Celia teme que, a pesar de su fidelidad, Camilo, enterado del asedio de Federico, se haya sentido herido en su honor. Ante la desesperación que muestra la dama, Feliciano decide confesarle lo ocurrido el día en que siguió a Camilo hasta la casa de Julia, e, ignorante de que Julia rechazó a Camilo, advierte a Celia que se prevenga contra ella, y se ofrece a mostrarle la casa en la que vive. En ese momento aparece Camilo fuera de sí, y los criados que lo acompañan explican a Celia que su reacción comenzó al acercársele el hijo de ambos, César, a quien no quiere ver. Camilo desea que todos se marchen, atormentado por los celos y las sospechas ante la posibilidad de que César no sea su hijo. A solas pronuncia un monólogo sobre los celos cuando aparece el loco Perote, a quien hace partícipe de sus disquisiciones sobre el amor y los celos, y acaba pidiéndole consejo. Perote le recomienda dar solución a sus sospechas vigilando a su mujer sin hacer públicos sus recelos. Camilo acaba dando una moneda a Perote por el consejo, no sin antes intentar, sin éxito, convencerlo que bromeaba cuando afirmaba sentir celos.
    A la puerta de casa de Julia, Federico es informado por sus criados de que Celia se encuentra dentro visitándola y auguran que la dama por fin se ha rendido e intenta encontrarse con Federico acudiendo a casa de Julia. Encuentran a la criada de Celia, Clavela, enamorada de Riselo, criado de Federico, y ésta confirma la presencia de su señora en el interior, aunque nada sabe de las intenciones de Celia, a la que ha escuchado levantar la voz a Julia. En ese momento aparecen las dos damas discutiendo. Celia recrimina a Julia que le quite lo que adora, y, al escucharla, Federico piensa que se refiere a él, y va interrumpiendo la discusión entre las mujeres intentando sacar a Celia de un inexistente error, mientras ésta lo juzga loco y acaba marchándose con su criada. Al quedar Federico con Julia, ésta con sorna lo saca de su error: los reproches de Celia a Julia tenían que ver con su marido Camilo, no con él. El galán se muestra desesperado y duda de que Julia le diga la verdad, pero ésta se muestra desdeñosa con él y afirma que hace un mes que ha puesto sus ojos en Camilo. Al quedarse sola, sin embargo, confiesa su amor por Federico.
    En la puerta de casa de Julia aparece Camilo, que ha visto entrar y salir a su mujer de allí, sin explicarse qué puede hacer Celia en casa de una "cortesana", a no ser que Julia sea la tercera de sus amores con Federico. En ese momento sale de la casa Federico con sus criados. Camilo escucha los comentarios de éstos sobre la locura de su amo por Celia, que lo ha llevado a arruinarse con tal de regalar a la dama. Conscientes de los apuros económicos de su señor, los criados de Federico toman resoluciones distintas: Fabio permanecerá fiel a su lado, mientras que Riselo decide marcharse. Al quedar de nuevo a solas, Camilo piensa en darse muerte y acaba enloqueciendo, quitándose el vestido y arrojando la espada.
    Han pasado ya unos días y en su casa Celia explica al médico los desvaríos de su marido y su creencia de que Julia lo ha hechizado, momento en el que se presenta Ludovido anunciando que Camilo anda por las calles de Florencia medio desnudo y dando gritos. Enseguida aparece Camilo fuera de sí, desvariando sobre los celos y el honor, y gritando que no desea ver a su hijo. Aureliano, el médico, recomienda que lo lleven a la cama y, aunque Camilo se resiste, acaba siendo conducido fuera de escena por Ludovico, quien, al escucharlo desvariar sobre su honor, le recuerda que su esposa Celia es ejemplo de honestidad.


    Acto 3
    La acción se reinicia dos años más tarde en una aldea a las afueras de Florencia. Allí ha llegado para alojarse provisionalmente una compañía de soldados, de la que Rutilio es capitán y Riselo, el antiguo criado de Federico, es alférez. Por el alcalde que organiza el alojamiento de Rutilio y su gente en casa de Celia, sabemos que Camilo murió loco hace dos años, y Celia, que no ha querido volverse a casar, vive en su heredad con César, su hijo de dieciséis años. Frente a ellos vive Federico, arruinado, que se mantiene cultivando la tierra, junto a su fiel criado Fabio y un halcón del cual Federico no quiere desprenderse, pese a que le han ofrecido mil escudos de oro por él.
    Mientras marchan los soldados a alojarse a casa de Celia, la acción se traslada a casa de Federico, en donde éste, junto con Fabio y un casero, tratan de la venta de las hortalizas en la ciudad, lo que le permitirá sobre todo comprar alimentos para el pájaro. Aparece Riselo, su antiguo criado, que viene a visitarlo, y enseguida se informa por Federico de la situación: todavía ama a Celia, aunque trata de evitarla, pues sigue ella sin corresponder a su amor, y ha trabado amistad con su hijo César, que siente un gran aprecio por el halcón que posee. Entre el antiguo criado y su amo se establece una conversación afectuosa: el señor se muestra alegre de la prosperidad de Riselo, y éste, a su vez, dando pruebas de su fidelidad y de su origen hidalgo, se compadece de Federico, a quien entrega cincuenta escudos antes de marchar de su casa. A solas con su criado Fabio, Federico le comunica su intención de regalarle el dinero en pago por sus años de servicio, pero Fabio, fiel a su señor, lo rechaza. Federico piensa entonces en comprarle un regalo a César, aunque enseguida, bien aconsejado por su fiel Fabio, decide emplear el dinero en saldar sus deudas. Llega entonces César a ver al halcón y Federico se lo ofrece como regalo, a pesar de que el Duque de Florencia le ha ofrecido por él los mil escudos que le permitirían salir de su pobreza. El muchacho, que sabe de su valor, noblemente renuncia a él y marchan juntos a divertirse haciéndolo volar.
    La acción se traslada a casa de Celia. Ya ha transcurrido un día y el capitán Rutilio, prendado de la bella viuda, antes de abandonar su casa, le propone matrimonio, proposición que Celia cortésmente rechaza. Al quedar sola, su criada Clavela trata de convencerla de que siendo joven y hermosa debe volverse a casar, pero Celia insiste en permanecer consagrada a su hijo. En ese momento regresa César de cazar con el halcón, y sintiéndose indispuesto pide que lo acuesten; su madre se dispone a llamar a un médico, temiendo que padezca el mismo mal del padre.
    La acción se traslada de nuevo a casa de Federico, adonde ha llegado Perote, recuperado de su locura desde el mismo día en que Camilo perdió el juicio. Mientras conversa con Federico sobre el amor que todavía éste siente por Celia, aparece Fabio anunciando la visita de la dama. Al ser la hora de comer, lo apropiado sería invitarla. Federico se lamenta de su pobreza, pues no tiene ni una sola ave que ofrecer a la dama. De repente se le ocurre algo y desaparece corriendo de escena. Al reaparecer Federico, Celia le da cuenta de la enfermedad de César, ocasionada por su deseo de poseer el halcón. Aun a sabiendas de que su hijo rechazó el ave cuando Fedderico se la ofreció como regalo, Celia le pide que se la entregue y se ofrece a pagar por el animal. Pero Federico lo acaba de matar con el fin de prepararle a Celia un poco de comida, y se siente el hombre más desdichado del mundo. A pesar de todo, y tras advertir a Federico de que a causa de sus acciones ha perdido a su marido y ahora perderá a su hijo, Celia reconoce su nobleza y su buena intención. Avisada por un criado del agravamiento del estado de César y de la llegada de sus dos hermanos, regresa a casa.
    Ya en casa de Celia sus dos hermanos comentan la situación: el muchacho, enterado del sacrificio del halcón, ha muerto de sentimiento, y los hermanos de Celia, que venían a tratar de su matrimonio, se disponen a regresar con el cuerpo del muchacho a Florencia. Antes de marcharse insinúan a Celia la conveniencia de que se case, a pesar de su dolor, pues muerto su hijo, ha quedado por heredera de toda la fortuna. A la escena acude el capitán Rutilio, acompañado del alférez Riselo, para ofrecer a sus soldados como acompañamiento para el regreso. También acude Federico lamentando el fallecimiento del muchacho. Los hermanos lo acusan de ser el causante de la muerte del marido y del hijo de Celia. Federico desmiente que haya tenido relación alguna con Celia, defiende su castidad y recuerda que la única perjudicada verdaderamente por la situación fue Julia, quien, acusada por Celia de haber hechizado a su marido, fue desterrada de Florencia. La fama de Celia quedó intacta (es mediante esta narración a posteriori como conocemos el final de la historia interrumpida de Julia). El capitán Rutilio entonces ofrece a los hermanos su espada para matar a Federico y vengar así la muerte del muchacho. Pero Riselo, el antiguo criado de Federico y ahora alférez, saca su espada para defenderlo. Todos acaban terminan desenvainando. Es el momento del desenlace, en el que Celia interviene para pedir calma y relatar a sus hermanos el ejemplo de perseverancia y fidelidad de Federico, a pesar de su rechazo y de haber perdido la hacienda por agasajarla. Por este motivo, Celia, agradecida y reconociendo la conveniencia de contraer de nuevo matrimonio, lo toma por marido, dándole una dote de cien mil ducados, de los cuales Federico, actuando hasta el final como un noble generoso, reparte seis mil entre Riselo, Fabio, Clavela y Perote, y decide emplear otros dos mil en un sepulcro de mármol en que se esculpan las figuras del muchacho, del halcón, de Celia y de sí mismo. Con la aprobación de los hermanos y la satisfacción y reconocimiento de todos "se acaba / El halcón de Federico".


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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    Observación: Al publicarla Lope en la Parte 13 apunta: "Representóla [Alonso de] Riquelme


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