GALLARDO CATALÁN, Comedia famosa de, EL



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: GALLARDO CATALÁN, Comedia famosa de, EL. Procedencia: Parte 2 (1609)

Título: CATALÁN VALEROSO, EL. Procedencia: P1; P2; Final Acto III

Título: VALEROSO CATALÁN, Comedia famosa de, EL. Procedencia: Acad.

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable

Peregrino

Citado en El peregrino I:
Citado en El peregrino II:

Parte

Parte II (1609)

Manuscrito

No consta

Otras ediciones del siglo XVII

Título: EL GALLARDO CATALÁN: COMEDIA FAMOSA
Suelta: Suelta [s.l., s.i., s.a.]
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 1.
Nota: Es importante el título para diferenciar las sueltas de las desglosadas ya que en la Parte "Comedia famosa" va delante. Hay ejemplares en Universidad de Sevilla (sign.: A 250/153, en un tomo colectivo con otras sueltas de Lope); Biblioteca Municipal de Madrid (según Expo35, p. 151); British Library (Sign.: 11728.h.4.(5.)) y, según CR 1968, p. 465, había otra en posesión de Lord Ilchester.

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. XI.

Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. VIII (BAE, CXCVIII).

Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 1.

Observación: La edición de El gallardo catalán incluida en Comedias de Lope de Vega, Parte II, 1, publicadas por el grupo Prolope, corre a cargo de Enrique Turpin.

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria


- Nisa Cáceres, Daniel; Moreno Soldevilla, Rosario. "La mujer disfrazada de hombre en el teatro de Shakespeare y Lope de Vega: articulación e implicaciones de un recurso dramático". Neophilologus. núm. 86, 4. p. 537-555. 2002.

- Stone, Robert S.. ""Con arte se vence todo": Images of the English in Lope de Vega". Bulletin of the Comediantes. núm. 54, 2. p. 249-269. 2002.
Nota: Trata de El animal de Hungría, El gallardo catalán, La imperial de Otón, Los tres diamantes, Don Juan de Castro, La corona merecida, La resistencia honrada, Los pleitos de Inglaterra y Los Ramírez de Arellano.

- Trambaioli, Marcella. "Lope de Vega y la casa de Moncada". Criticón. núm. 106. p. 5-44. 2009.

- Turpin, Enrique. Edición y estudio de El gallardo catalán, comedia de Lope de Vega. Universidad Autónoma de Barcelona. 1998.
Nota: Luego fue publicado dentro de la edición de Prolope de las Comedias de Lope de Vega.


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1599-1603, probablemente 1600
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 50.

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 3511
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 50.
Número: 3560
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II-1, 420.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Acompañamiento
  • Alabarderos
  • Cajas
  • Guardias y guardas
  • Padrinos
    Observación: Acompañamiento real

  • Personajes computables

  • Altenio, caballero, caballero [bohemio de nación inglesa]

  • Belardo, [villano]

  • Carlos, Duque, [privado del Emperador Enrique IV]

  • Carpio, criado, criado [de Clavela]; que actúa de [Peregrino]; que actúa de [Padrino], [padrino de Isabel]

  • Clavela, dama, dama [donaire]; que actúa de [Mercader]; que actúa de [Don Juan], [peregrino, caballero y copero de la Infanta Isabela]; que actúa de [Villano]

  • Don Remón de Moncada, Conde de Barcelona, [galán], [protagonista]; que actúa de [Villano]

  • Eduardo, Rey de Inglaterra, [padre de Isabela]

  • El Almirante de Inglaterra

  • Enrique IV, Emperador, emperador [del Sacro Imperio Germánico]

  • Guardas (7)

  • Horacio, [criado de Clavela]

  • Isabela, [infanta], hija del rey de Inglaterra, [dama]

  • Lisardo, [músico villano]

  • Lotario, secretario del Emperador, [caballero alemán]

  • Lucinda, [villana]

  • Margarita, dama, dama [de la Infanta]

  • [Músicos], [músicos villanos] (2)

  • Piloto

  • [Remeros] (2). Nota: Uno de ellos se llama Amurate

  • Rocabruna, criado, criado [del conde de Barcelona]; que actúa de [Villano]; que actúa de [Padrino], [padrino de Isabela]

  • Rodulfo, caballero, caballero [alemán]

  • [Silvio], [músico villano]

  • [Turco]

  • Un paje, un paje [del Conde de Barcelona]

  • Volteador
  • Universo social

  • Universo de la corte. Altos cargos de gobierno (procuradores, consejeros...)
  • Universo de la nobleza. Alta nobleza
  • Universo de la nobleza. Nobleza media
  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Universo de las religiones. Turcos
  • Universo del poder soberano. Emperadores
  • Universo del poder soberano. Príncipes
  • Universo del poder soberano. Reyes
  • Tiempo histórico

    Edad Media
    Nota: Está ambientado en tiempos del Sacro Imperio Romano germánico, en la época del emperador Enrique IV (1050 – 1106).

    Marco espacial

    Jornada 1
    Topónimo: Barcelona. [España]. Europa. Espacio: palacio del conde.
    Topónimo: Imperio Germánico, [Alemania]. Europa. Espacio: Corte.
    Topónimo: lugar indeterminado. [Francia]. Europa. Espacio: puerto.
    Topónimo: Inglaterra, [Reino Unido]. Europa. Espacio: corte; Plemúa (Plymouth); aposentos Isabella.

    Jornada 2
    Topónimo: Inglaterra, [Reino Unido]. Europa. Espacio: Plemúa; Londres; puerto.
    Topónimo: Imperio Germánico, [Alemania]. Europa. Espacio: puerto; corte.

    Jornada 3
    Topónimo: Imperio Germánico, [Alemania]. Europa. Espacio: corte; monte; exteriores del palacio.

    Duración

    Obra: Número indeterminado de meses
    Jornada 1: Número indeterminado de semanas
    Entreacto 1 a 2: 1 mes
    Jornada 2: Número indeterminado de semanas
    Jornada 3: Número indeterminado de días

    Género

    Género principal:

    • Comedia > universo de irrealidad > libre invención > palatina.

    Extracto argumental

    Jornada 1
    Don Remón de Moncada, conde de Barcelona, regresa a su ciudad tras haber estado algún tiempo en el extranjero; primero en Inglaterra, después en Italia y finalmente en Francia, ya de paso hacia España. Su antigua amada, Clavela, le reprocha que la haya olvidado durante su viaje y se haya enamorado de otra mujer. Todo lo admite don Remón, que explica a la dama barcelonesa -a quien, como dama honrada, no debe engañar- que se enamoró de la Infanta o Princesa Isabela, dama, hija del Rey de Inglaterra, de la que consiguió el amor, pero no la mano, pues Isabela casó con el Rey de Bohemia. Pese a todo, el conde de Barcelona sigue enamorado de la Princesa, aunque acepta que Clavela intente hacerle olvidar a la ingrata: "Reliquias traigo en el pecho / de una ingrata; podrá ser / que podáis vos deshacer / lo que el tiempo no ha deshecho". Clavela abandona, enojada y humillada, su lamento amoroso, y, al irse, anuncia que no participará en las fiestas de bienvenida que va a celebrar la ciudad en honor al conde.
    Ninguna celebración logra apartar a Isabela del pensamiento de don Remón. En mitad de las fiestas, llega a la ciudad un caballero bohemio, aunque de nación inglés, Altenio, que anuncia al conde el fallecimiento del Rey de Bohemia y el posterior regreso de Isabela, ahora bellísima viuda, con su padre a Londres, libre y contenta, pues se casó forzada y en realidad enamorada de don Remón. Lo confirma una carta de la propia Isabela dirigida al conde, que, alentado por Altenio, decide partir de inmediato hacia Londres para solicitar su mano.
    Pero el conde de Barcelona no es el único pretendiente de Isabela. Rodulfo, pariente del Emperador Enrique de Alemania, también confía en ganar la mano de la hermosa viuda, y se encamina a Londres a tal efecto con la venia y la recomendación del Emperador. Ya ausente Rodulfo, el propio Enrique, enamorado de oídas de Isabela, cuyo casamiento le conviene además por razones políticas, envía una carta al Rey inglés por medio de su secretario Lotario en la que solicita la mano de su hija para sí mismo.
    La marcha del conde Barcelona a Inglaterra no amilana a Clavela. La dama, en hábito de caballero, navega en persecución de su amado. Un fuerte temporal la detiene en un puerto francés y allí tiene la oportunidad de rescatar al conde, a su criado Rocabruna y a Altenio del poder de unos corsarios turcos que los habían hecho prisioneros en alta mar y les habían robado todo su dinero. Don Remón y Clavela se reconocen mutuamente, pero deciden guardar silencio en espera del transcurso de los acontecimientos. En el mismo barco navegarán todos hacia Inglaterra.
    Mientras tanto, en Londres, Rodulfo descubre por boca del Rey de Inglaterra que el Emperador Enrique ha solicitado también la mano de Isabela. El monarca inglés, ante la calidad del pretendiente, ha accedido de muy buen grado a otorgársela. Rodulfo se marcha enojadísimo ante lo que considera una traición del Emperador, cuyo intermediario, Lotario también anda ahora enamorado de la viuda y se lamenta por no haber tenido la oportunidad de conquistarla.
    Arribados a Inglaterra, Clavela abandona al Conde en Plemúa (Plymouth) con la promesa de enviarle dinero y caballos. La dama marcha de inmediato a Londres para llevar adelante su plan de impedir el encuentro del conde con Isabela. Clavela logra presentarse ante Isabela vestida de peregrino y, en el transcurso del encuentro, descubre que la viuda está destinada a ser esposa del Emperador, pese a que ella no está conforme con tal enlace. Clavela la convence de la idoneidad de la boda, máxime cuando el conde de Barcelona queda cautivo de los turcos: él es, de hecho, quien le ha pedido que comunique tan triste noticia a la viuda. Isabela reconoce en éste hecho la intervención de la Providencia y consiente en casarse con el Emperador. Clavela, en su hábito de peregrino y bajo el nombre de don Juan ha ganado el favor de Isabela, que decide mantenerlo junto a sí, sea como asesor, sea como copero.


    Jornada 2
    Al cabo de un mes de espera en Plemúa, el conde de Barcelona se queja ante Altenio del abandono al que lo ha condenado Clavela, su benefactora en el mar, que se comprometió a enviarle sin tardanza caballos, joyas y vestidos. El conde había reconocido a su antigua amada en el disfraz masculino e imagina que existe doblez en el comportamiento de la dama: "Fuese sin duda Clavela, / o se quiso adelantar, / para no verme llegar / a los ojos de Isabela". Rocabruna, criado don Remón, que fue enviado por éste a Londres para tratar de concertar una entrevista con Isabela, lo informa de los esponsales acordados entre la viuda y el Emperador Enrique.
    El conde insiste en su empeño y decide ver a Isabela antes de que embarque rumbo a los dominios de su prometido. Mientras tanto, Lotario y Rodulfo, celosos de la afición de Isabela por don Juan / Clavela e irritados contra el Emperador, cuya elección les impide el amor de Isabela, acuerdan levantar falso testimonio contra la dama ante Enrique aprovechando la intimidad de la Princesa con su criado español.
    El conde de Barcelona llega al puerto desde donde debe partir con gran acompañamiento Isabela. Don Remón, fingiéndose platero, solicita al Almirante británico que le facilite el acceso a la futura Emperatriz, pues ha llegado desde España para ofrecerle el más bello de los diamantes. El Almirante, admirado, traslada la joya a Isabela, que reconoce en ella el anillo que le entregó tiempo atrás a su amado don Remón; si el diamante está en venta, concluye, su dueño ha muerto: "Este le di / al Conde; pues ya se vende, / muerto es el Conde". Isabela llama a su presencia al supuesto platero. El conde se presenta ante ella y le explica que ha llegado hasta Inglaterra para solicitar su mano tras haber leído la carta que le entregó Altenio. Isabela confiesa que el relato de don Juan / Clavela, al que lleva a Alemania precisamente para conversar sobre su amor legítimo, la decidió a comprometerse con Enrique, perdida la esperanza de volver a ver a su todavía amado don Remón. De nada sirven ya los lamentos del conde, que se queja de la ingratitud de su amada. Isabela embarca con su séquito mientras don Remón lanza duras palabras a su amada y jura vengarse de Clavela por ser la causa, en gran medida, de su infelicidad.
    El Emperador recibe a Isabela en el puerto con salvas, pompa y una escena villanesca cómico-musical. Cuando la inglesa se retira descansar, Clavela, siempre como don Juan, se pregunta por el paradero del Conde, que quizás haya regresado a Barcelona. Lotario le comunica, falsamente, que su señora lo busca y, cuando se marcha el supuesto criado, el secretario queda a la espera de Enrique, tramando la difamación de Isabela. Cuando aparece el Emperador, finge disgusto y, preguntado por Enrique, confiesa con rodeos la infidelidad de Isabela, mujer deshonesta, con el criado español. El Emperador no puede creer la veracidad de tal infamia y llega a amenazar con la muerte a Lotario por ultrajar a su señora, pero éste se compromete a aportar el testimonio de Rodulfo, que también ha presenciado la continua intimidad de Isabela con el copero don Juan / Clavela. Enrique queda solo lamentando la situación y debatiéndose entre los sentimientos opuestos de su corazón y su cerebro: amor y honor.


    Jornada 3
    Se lamenta Isabela ante Margarita, dama de la corte alemana, porque su esposo la rehúye. Clavela, todavía como don Juan, se acerca a su señora para despedirse de ella, pues, desposada Isabela, ha decidido regresar a Barcelona en busca del conde. En la despedida, don Juan e Isabela intercambian tiernas palabras, gestos y abrazos, confirmación aparente de las acusaciones de Rodulfo y Lotario, que espían la escena junto a Enrique y le envenenan los oídos; le aconsejan deshacerse en secreto de la infame pareja.
    Cuando se marcha la Emperatriz, Lotario y Rodulfo sujetan a don Juan y, cubriéndole los ojos con un paño, se lo llevan a un descampado para matarlo. El Emperador, mientras tanto, piensa en la manera de deshacerse de Isabela, a la que sorprende leyendo una carta en secreto, que trata de esconder al ver a su marido. Éste se la arrebata y lee en ella la petición que Isabela dirige a su padre Eduardo, Rey de Inglaterra, para que la mande llamar antes de que Enrique la repudie. El Emperador explica entonces a su esposa la razón de su proceder: su indigna inclinación por un criado. Isabela piensa que una dama la ha calumniado ante su esposo y trae de nuevo su memoria el amor del conde de Barcelona. Llega entonces Altenio a recoger la carta dirigida por Isabela a su padre; la dama le explica que no ha podido evitar que el Emperador la leyera. El cortesano decide acudir inmediatamente ante el Rey Eduardo.
    Se presenta a continuación ante Isabela el duque Carlos con una copa y dos guardas, y pide a su señora que tome voluntariamente el veneno, pues, en caso de negarse, será asesinada. Isabela no accede a suicidarse. Afortunadamente la situación queda interrumpida por la llegada del Almirante de Inglaterra, que exige una explicación. Enterado de los cargos contra su señora, exige al Emperador que sea tratada según el fuero germánico; esto es, los acusadores deberán sustentar en campaña la acusación y, si salen vencedores, Isabela será quemada viva. Consiente Enrique, pero abrevia ilegalmente de un mes a tres días el plazo del desafío para dificultar la llegada de caballeros (ingleses, suponemos) en defensa del honor de Isabela.
    Entretanto, el conde de Barcelona y Rocabruna han llegado hasta Alemania a causa de un temporal, algo que no disgusta a don Remón, que confía en ver una vez más a su Isabela. Hasta ellos, casualmente, llegan los gritos de Clavela, a quien, cubierto el rostro, se disponen a asesinar Lotario y Rodulfo. Don Remón y Rocabruna se lanzan contra ellos y los ponen en fuga. Al auxiliar al encubierto, descubren que se trata de Clavela. Ésta ofrece tiernas palabras al conde y le explica que había decidido volver a España en su busca cuando fue atrapada por dos hombres. Le refiere igualmente el desgraciado casamiento de Isabela, lo que hace pensar a don Remón en la posible influencia de las maldiciones lanzadas contra la británica en el puerto. Los tres se disponen a ir a la ciudad disfrazados de carboneros.
    Lotario y Rodulfo comunican a Enrique que el español murió despeñado; el Emperador les anuncia, por su parte, que deberán sustentar su testimonio en campaña para dar satisfacción al Almirante inglés. La insistencia de Lotario y Rodulfo en asesinar a Isabela en secreto para no publicar el deshonor empieza a levantar las sospechas de Enrique: "mucho blandean estos caballeros".
    Entretanto, ya en la ciudad, Clavela, el conde y Rocabruna escuchan a Rodulfo y Lotario leer el bando en el que anuncian que sostendrán tres días más tarde en campaña su testimonio contra Isabela. Clavela identifica a los calumniadores como buenos espadas, portadores seguramente de la razón, dada la rectitud por la que son conocidos en la corte. Rocabruna, en cambio, ha adivinado en ellos a los hombres que intentaron asesinar a Clavela, pese a que ésta lo considera impensable.
    El conde traza un plan para entrar en la cárcel y poder así hablar con Isabela: fingirán una pelea y él, simulando defenderse, penetrará en la torre. En efecto, mientras los guardias intentan detener la supuesta refriega el conde se cuela en la fortaleza. Don Remón se entrevista con isabela, y, tras después de asegurarse de su inocencia, simula hartazgo de desprecios y no parece dispuesto a defender a su amada de las calumnias de Lotario y Rodulfo, que la difaman, sostiene ella, porque los rechazó. El conde, evidentemente, ha decidido amparar a su amada, aunque no se lo comunica.
    Ya todo está dispuesto en la plaza para la ejecución pública de Isabela, pues ningún caballero parece dispuesto a sostener con las armas su inocencia. Entra, por un lado, el Emperador con acompañamiento. Por otro lado, Altenio con Isabela, de luto. Después, con cajas y padrinos, el duque Carlos junto a Lotario y Rodulfo, armados. Se publica la causa del desafío y los calumniadores se ratifican en sus palabras, pensando que no tendrán contrincantes. Pero salen Carpio y Rocabruna, embozados, de padrinos, y detrás el conde y Clavela, de caballero, armados. Carpio presenta a los dos caballeros españoles que vienen a defender el honor de la reina. Tiemblan los calumniadores por la lejanía de la que han llegado los defensores, distancia imposible de recorrer en tres días, por lo que los imaginan enviados del cielo; caen muertos en la lucha a manos del conde y de Clavela.
    El Emperador ordena quemar a los calumniadores Lotario y Rodulfo en el fuego preparado para Isabela. Ésta pide al conde que se descubra para saber quién la ha defendido: se presenta don Remón, cuya hazaña y valor son alabados. El conde pide gracias también para el caballero que lo acompaña, que él imagina ser Rocabruna. Descubierto éste, tanto don Remón como Enrique se sorprenden; aquél porque descubre a Clavela; éste porque reconoce a don Juan. Llama el conde por su nombre a Clavela y se asombra todavía más Enrique de que así llamen a don Juan; si don Juan es mujer, queda más clara inocencia de Isabela. El conde, admirado por la firmeza de Clavela, ya no puede negarle ser su marido. El Emperador pide a sus vasallos que el desafío se convierta en fiesta y abraza a su esposa. Otorga el condado de Provenza al conde de Barcelona y a Clavela una rica dote de cien mil ducados de plata. Invita a ambos a celebrar las dobles bodas en palacio, dobles porque renueva las suyas con Isabela. Durante los festejos, el conde y Clavela podrán contarle sus aventuras pasadas.


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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    Observación: Fue representada en la sala del Ayuntamiento de Toledo, por Baltasar Pinedo, en las fiestas que se hicieron para celebrar el nacimiento del príncipe Felipe IV (8 abril 1605). (CR, p. 465).


    EDICIONES DIGITALES DISPONIBLES

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