FUERZA LASTIMOSA, Comedia de, LA



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: FUERZA LASTIMOSA, Comedia de, LA. Procedencia: Parte 2 (1609); final Jornada III; P1; P2; Sueltas

Observación: Varias veces se hace referencia en la obra al título de la comedia.
Así en la Jornada II, Enrique exclama: "¡Ay, fuerza lastimosa!"; y unos versos más adelante Fabio: "Ésta es fuerza lastimosa"

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable

Peregrino

Citado en El peregrino I:
Citado en El peregrino II:

Parte

Parte II (1609)

Manuscrito

Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca Nacional (España)
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 78.
Nota: Mss 17300

Tipo: Copia
Localización: Barcelona, Biblioteca Alberto Blecua (España)
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 79.
Nota: Sin signatura

Otras ediciones del siglo XVII

Título: LA FUERZA LASTIMOSA
Suelta: Suelta, s.l, s.i, s.a,
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 1, 80.
Nota: British Library, R. 11728 H1-10
Título: LA FUERZA LASTIMOSA
Suelta: Suelta, Sevilla, F. de Leefdael, s.a [1700-1717],
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 1, 80.
Nota: BNE, U-11331
Título: LA FUERZA LASTIMOSA
Suelta: Suelta, Granada, N. Prieto, 1715.
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 1, 81.
Nota: BNE, 10071
Título: LA FUERZA LASTIMOSA
Suelta: Suelta, encuadernada junto con otras piezas. Sevilla, viuda de F. de Leefdael, s.a.
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 1, 81.
Nota: BNE, T-15052
Título: LA FUERZA LASTIMOSA
Suelta: Suelta, encuadernada junto con otras piezas bajo el título general de Comedias Nuevas de los más célebres autores y realzados ingenios de España... . Amsterdam, David García, 1726.
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 1, 81.
Nota: Spanish Drama of the Golden Age reel 72
Título: LA FUERZA LASTIMOSA
Suelta: Suelta, encuadernada junto con otras piezas. Sevilla, Joseph Padrino, s.a.
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 1, 82.
Nota: BNE, R 21572
Título: LA FUERZA LASTIMOSA
Suelta: Suelta, encuadernada junto con otras piezas. Valladolid, Alonso de Riego, s.a.
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 1, 83.
Nota: BNE, T-14818
Título: LA FUERZA LASTIMOSA
Suelta: Suelta. Sevilla, Joseph Padrino, s.a.
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 1, 83.
Nota: BNE, T-5090
Título: LA FUERZA LASTIMOSA
Suelta: Suelta, s.l, Quiroga, 1792.
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 1, 84.
Nota: Hay 5 ejemplares diferentes de esta edición, uno de ellos en BNE, T-15003; otro en la London Library, sign. P974-6; los otros 3 son colecciones facticias de comedias, uno de ellos, sin título , es el vol. 2º de una colección de 7, todos con obras de Lope, en la Bib. Universitaria de Sevilla, sign. 250/151.
Título: LA FUERZA LASTIMOSA
Suelta: Suelta. Valladolid, Alonso de Riego, s.a.
Atribución: Lope de Vega
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 1, 83.
Nota: BNE, T-5147

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II, 1.

*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.

Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. XIV (BAE, CCXLVI).

Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. VIII.

Ref. bibliográfica: E. Hartzenbusch: Comedias escogidas de Lope de Vega. (4 volúmenes) (Integradas en la Biblioteca de Autores Españoles, vols. XXIV, XXXIV, XLI y LII. 4 volúmenes). Madrid, Rivadeneyra (BAE), 1853, 1855, 1857, 1860. III (BAE, XLI).

Observación: La edición de La fuerza lastimosa incluida en Comedias de Lope de Vega, Parte II, 1, publicadas por el grupo Prolope, corre a cargo de Montgrony Alberola.

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones


- Pallín, Yolanda, LA FUERZA LASTIMOSA, Guadalajara, Ñaque, 2001

Bibliografía secundaria


- Antonucci, Fausta. "Un ejemplo más de reescritura del teatro áureo en la Italia del siglo XVII: Giacinto Andrea Cicognini y el texto del Giasone". Gallo, Antonella; Vaiopoulos, Katerina. "Por tal variedad tiene belleza". Omaggio a Maria Grazia Profeti. Firenze: Alinea. 2012. p. 259-270.
Nota: Sobre la presencia de: La fuerza lastimosa, El vellocino de oro y La viuda valenciana en el libreto de Cicognini.

- Blundo, Adele. La discordante armonia dell’opera regia. Un’analisi della raccolta di scenari. Ciro Monarca dell’Opere Regie. Roma: Università degli Studi di Roma "La Sapienza". 1999. 2, p. 259-264.

- Carandini, Silvia. "Dar corpo alle metafore. Modelli spagnoli e drammaturgia dei comici italiani". . Relazioni letterarie tra Italia e Penisola Iberica nell’epoca rinascimentale e barocca. Florencia: Olschki. 2004. p. 85-93.

- García Lorenzo, Luciano. El tema del Conde Alarcos del Romancero a Jacinto Grau. Madrid: CSIC. 1972.
Nota: Junto con La fuerza lastimosa, estudia asimismo otras variaciones teatrales sobre el tema, como El Conde Alarcos de Guillén de Castro, El Conde Alarcos de Mira de Amescua, El valor perseguido y traición vengada de Pérez de Montalbán.

- Navarro Durán, Rosa. "La Santa Juana y el teatro contemporáneo". Pedraza Jiménez, Felipr B.; García González, Almudena. La Comedia de Santos. Almagro: Universidad de Castilla-La Mancha. 2008. p. 135-154.
Nota: Actas del Coloquio Internacional de Almagro, 1 - 3 de diciembre de 2006, publicadas con la participación de la Casa de Velázquez.

- Serralta, Frédéric. "Las tres justicias poéticas de La fuerza lastimosa(Lope de Vega)". Álvarez Barrientos, Joaquín; et. al.. En buena compañía. Estudios en honor de Luciano García Lorenzo. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas. 2009. p. 661-669.

- Trambaioli, Marcella. "Lope de Vega y la casa de Moncada". Criticón. núm. 106. p. 5-44. 2009.

- Vasco, Eduardo. "Tres visiones distintas de la pasión en Lope". Pedraza Jiménez, Felipe B.; González Cañal, Rafael; Marcello, Elena. Amor y erotismo en el teatro de Lope de Vega. Almagro: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha. 2003. p. 47-60.
Nota: Actas de las XXV Jornadas de Teatro Clásico de Almagro. (Almagro, 9 - 11 de julio de 2002).

- Vuelta García, Salomé. "La fuerza lastimosa de Lope de Vega en Florencia durante el siglo XVII". Trambaioli, Marcella. Texto, códice, contexto, recepción. Pescara: Librería dell’Università Editrice. 2006. p. 175-189.
Nota: Actas de las jornadas de estudio sobre el teatro de Lope de Vega (En memoria de Stefano Arata). (Pescara 25-26 novembre 2004).


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1595-1603
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 245.
Fecha: 1597-1604, probablemente 1600-1604
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II-1, 77.
Nota: Montgrony Alberola (Prolope) valora la sugerencia de Luciano García Lorenzo que sitúa la obra con posterioridad a El conde Alarcos de Castro (1600-02), por lo que podría situarse entre 1600-1604.

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 3521
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 54.
Número: 3537
Ref. bibliográfica: PROLOPE. Alberto Blecua y Guillermo Serés (directores): Lope de Vega, Comedias. (Edición crítica de las Partes de Comedias de Lope de Vega). Lleida, Milenio, 1997 ss. II-1, 91.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Guardias y guardas
  • Músicos
  • Soldados
  • Personajes computables

  • Belardo, criado, criado del Conde Enrique

  • Celinda, dama, dama de la Infanta

  • Clenardo, secretario del Rey

  • Don Juan niño, hijo de Doña Isabela y del Conde Enrique, [general de las tropas del Conde de Barcelona], niño. Nota: A lo largo de la obra el niño se convierte en un joven general

  • Doña Isabel, mujer del Conde Enrique; que se llama también [Isabela], [hija del Conde de Barcelona], [madre de Don Juan, coprotagonista]; que actúa de [Capitán Tomás], [en las filas que manda Don Juan, su hijo]. Nota: A lo largo del texto predomina el nombre de Isabela

  • El Capitán Carlos, capitán, español

  • El Conde de Barcelona [Don Ramón de Moncada], [padre de Dª Isabela]

  • El conde Enrique, [irlandés], [protagonista], [marido de Isabela]

  • El duque Octauio, [noble irlandés], [antagonista]

  • El marqués Fabio, [capitán de la guardia del Rey]

  • El Rey de Irlanda, [padre de la infanta Dionisia]

  • Fenicio, soldado, soldado, español

  • Hortensio [Octavio], criado, criado del Conde Enrique. Nota: Se le llama de las dos maneras

  • Infanta Dionisia, [irlandesa], [coprotagonista]

  • [Laurencia], [hija de Doña Isabel y del Conde Enrique], [niña]

  • [Lisarda], [que aparece erróneamente como Ricarda, hija de Doña Isabel y del Conde Enrique], [niña]

  • Lucindo, soldado, soldado, español

  • Pescadores (2)

  • Polibio [Filipo], criado, criado del Duque Octavio. Nota: Se le llama de las dos formas

  • Tereo, criado, criado del Duque Octauio

  • Villanos (2)
  • Universo social

  • Universo de la corte. Altos cargos de gobierno (procuradores, consejeros...)
  • Universo de la guerra. Soldados
  • Universo de la nobleza. Alta nobleza
  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Universo de la servidumbre. Criados cualificados (mayordomo, escudero...)
  • Universo del poder soberano. Príncipes
  • Universo del poder soberano. Reyes
  • Tiempo histórico

    Edad Media
    Nota: Una vaguísima Edad Media, en la que uno de los personajes es un Conde de Barcelona, que aparece como soberano. La dinastía de los Condes de Barcelona, como señores feudales y soberanos de la ciudad abarca desde Wilfredo el Belloso, a finales del siglo IX hasta Ramón Berenguer IV (1131-1162), que al casarse con Dª Petronila, heredera de la Corona de Aragón, se convierte en príncipe de Aragón y padre del que será el primer rey de su casa, Alfonso II de Aragón.

    Marco espacial

    Jornada 1
    Topónimo: lugar indeterminado. Irlanda. Europa. Espacio: monte; casa del Conde Enrique; palacio real; balcón de la infanta.

    Jornada 2
    Topónimo: lugar indeterminado. Irlanda. Europa. Espacio: palacio real: jardín y aposentos; casa del Conde Enrique; playa en tierras del Duque Octavio.

    Jornada 3
    Topónimo: lugar indeterminado. Irlanda. Europa. Espacio: palacio real; aldea; puerto; campo.
    Topónimo: lugar indeterminado. Europa. Espacio: tierras del Duque Otavio.

    Duración

    Obra: Número indeterminado de años. Nota: Más de cuatro años o de seis años (se dan ambas cifras en la obra), en todo caso.
    Jornada 1: 2 días. Nota: Se desarrolla durante dos días empezando en las horas diurnas del primero y terminando al día siguiente.
    Entreacto 1 a 2: 4 años
    Jornada 2: Número indeterminado de días. Nota: Empieza de día, por la mañana. La acción se desarrolla durante el día y entre el fin de éste (en que Isabela es abandonada en el mar con un barco) y el fin de la jornada (cuando Octavio la pone a salvo) no pueden pasar más que algunos días, y no obstante el Duque Octavio afirma haber dejado la corte de Irlanda hace seis años. Hay pues un desajuste de dos años.
    Jornada 3: Tiempo indeterminado. Nota: transcurre durante un período de tiempo que no se precisa, pero bastante después del final de la jornada anterior

    Género

    Género principal:

    • Drama > imaginario > libre invención > palatino.

    Extracto argumental

    Jornada 1
    Irlanda. Dos nobles –el conde Enrique y el duque Octavio– están enamorados de la hija del Rey, la infanta Dionisia. Estando ésta de caza por el monte, y alejada del resto de la gente en un descanso, el conde Enrique, que la encuentra, aprovecha la ocasión para declararle su amor, aunque temeroso de verse rechazado por ser de condición social más baja. Sin embargo, Dionisia, que no reconoce otra igualdad que la de la coincidencia en el amor, le corresponde declarándose su mujer. El encuentro entre los amantes concluye con una cita para verse secretamente esa noche en palacio, en la estancia de la Infanta. El duque Octavio, que ha sorprendido esta conversación escondido, se acerca para interrumpirla, pero no es bien recibido y le dan la espalda. Despechado y atacado por los celos, promete vengarse suplantando al Conde en la cita para gozar de la Infanta. Octavio se encuentra también en el monte con el Rey, que ya quiere poner fin a la jornada de caza, y gana su confianza para lograr que ordene el apresamiento del conde Enrique por razones que le confesará al día siguiente y que tienen que ver con su vida y honor. El Rey promete mantener la confidencialidad y accede a la petición.
    Mientras tanto, el conde Enrique vuelve eufórico a su casa y, sorteando las bromas de sus criados –Belardo y Hortensio– les confiesa la causa de su alegría. En esta escena irrumpe Clenardo, Secretario del Rey, para comunicarle el deseo real de que acuda a su presencia inmediatamente. El conde Enrique, algo inquieto, se marcha con Clenardo, no sin antes advertir a sus criados que le aguarden en el terrero del palacio.
    Por su parte, Dionisia hace partícipe a su dama Celinda del amor que se profesan ella y Enrique y de la cita que tienen concertada para verse secretamente esa noche. Celinda, que se muestra poco partidaria de esa relación por la desigualdad de los amantes, advierte del peligro que corren con la cita. Pero al fin ha de obedecer a su señora, que la instruye para asegurar la cita concertada con el Conde, esperando en la ventana del aposento de la Infanta hasta que llegue Enrique y abriéndole la ventana del balcón para facilitarle el acceso.
    Mientras tanto, Enrique ha llegado a palacio, donde es apresado por el marqués Fabio, capitán de la guardia real, el cual no ha dejado de sorprenderse de la decisión real y ha protestado por un apresamiento tan inaudito. No obstante, obedeciendo al Rey, apresa al Conde aunque con toda la dignidad que le merece como noble y amigo.Llegada la noche, Belardo y Hortensio, como estaba acordado, velan ante el balcón de Dionisia cuando baja por una escalera, embozado, el duque Octavio, a quien los criados confunden con su señor el conde Enrique. Octavio, dándose cuenta de quiénes se trata, y ante la sorpresa de los criados, disimula dándoles una paliza para obligarlos a huir. En efecto, a Octavio le ha resultado exitoso su plan y se regocija de haber gozado a la Infanta.
    Al amanecer, el Rey recibe una carta en la que Octavio le comunica que ya puede liberar al Conde, justificando –falsamente– su encarcelamiento con la excusa de protegerlo de unos soldados extranjeros que deseaban matarlo, y se despide porque se marcha a su tierra a castigar desacatos de sus vasallos. El Rey y los demás –Fabio, Clenardo–, quedan confusos y perplejos ante las razones para el encarcelamiento expuestas por el Duque. Liberado el conde Enrique, comparece ante el Rey, que, como desagravio, le nombra Almirante.
    El Conde, también confuso por la conducta del Rey, llega a su casa, donde los criados le comentan los hechos de la noche anterior y se quejan de la paliza que les propinó. En éstas, aún desbordada de gozo, entra en la escena la Infanta, que tampoco ha advertido la impostura del duque Octavio la noche anterior, queriendo abrazar a Enrique. Pero éste, perplejo ante las referencias a las vivencias de la noche que hace Dionisia, termina por negar que fuera él su amante nocturno ya que estaba preso. Ahora bien, al ver la reacción de Dionisia, que se siente furiosa y burlada por la negativa de su –supuesto– amante que niega hechos y promesas de la noche anterior, el conde Enrique se ve obligado a mentirle, admitiendo haber acudido a la cita y excusando su negativa primera para salvaguardar el honor de la Infanta. Cuando queda solo con sus criados es cuando Enrique toma conciencia de la situación, de que ha sido engañado y de que otro hombre lo ha suplantado junto a la Infanta. Decide entonces dejar la Corte, embarcándose hacia España.


    Jornada 2
    Han pasado cuatro años desde los hechos de la Jornada anterior. En el transcurso de ese tiempo, el conde Enrique se ha casado en España y ha tenido tres hijos. De todo esto está informada la Infanta Dionisia. Es por la mañana, y en el jardín del palacio se encuentran el Rey, la Infanta, Celinda y Clenardo. El Rey, preocupado por la extrema melancolía de su hija, quiere alegrarla y manda a unos músicos que canten. Los músicos cantan una canción cuyo motivo recuerda la historia de la Infanta, una amante melancólica deshonrada y abandonada por el amante que se embarcó para tierras lejanas. Celinda, que piensa que la marcha de Enrique a España estuvo motivada por el temor a que el Rey desaprobara su relación con Dionisia, comenta con Clenardo la causa real de la melancolía de la Infanta, que no es tanto la pérdida de su honra como sus celos por el matrimonio del Conde. El marqués Fabio anuncia entonces, poniendo fin a esta escena de melancolías y reproches, la llegada a palacio del conde Enrique con su mujer, la condesa Isabela, y con el mayor de sus tres hijos, el pequeño don Juan. El Rey cree inoportuno el momento para recibirlo por el estado en que se encuentra su hija, pero ésta insiste en que se les dé audiencia. Durante un rato Dionisia logra dominarse conteniendo sus celos, pero cuando le pregunta a la Condesa si Enrique la ama y ésta le responde que goza del mejor marido del mundo, reacciona furiosamente y la echa de su presencia. Ante lo violento de la escena, el Rey ordena a todos que se marchen. Solos ya Dionisia y el Rey, éste, desorientado sobre las causas que pueden motivar la melancolía de su hija, ruega a la Infanta que le confíe su secreto. Ella explica al Rey que la razón de su mal es su honor perdido. Pero como el Rey le insiste porque su hija no termina de concretar las causas, la Infanta, que no se atreve a confesarse de palabra a su padre, manda a Celinda por un papel para contárselo por escrito. En él declara haberse casado en secreto con el conde Enrique, que la gozó y la abandonó, dejándola sin honor. El Rey, entonces, furioso, manda llamar a Enrique. Llegado éste a su presencia, el Rey le dice –engañosamente– que desea someter a su juicio un caso que le expone su amigo el Rey de Albania en una carta, pidiéndole consejo. Y el caso que le expone no es otro que la historia de Dionisia con el conde Enrique. Resueltamente, el Conde juzga que debe ser el amante huido quien repare lo que hizo, casándose con la Infanta y, en caso de estar casado, que sea él mismo quien mate a su esposa, en justa pena de su delito. Ante las prevenciones de todo orden que le hace el Rey sobre su resolución, no deja Enrique de justificar la justicia de la decisión apoyándola con casos bíblicos. El Rey, satisfecho, aprueba el dictamen y es entonces cuando le enseña el papel de Dionisia. El incauto Enrique se queda turbado ya que, sin saberlo, ha sido "juez discreto" de su mismo caso. Así que el Rey, en consecuencia, le ordena ejecutar la sentencia y volver inmediatamente a palacio para casarse esa misma noche con la Infanta. Enrique se dirige a su casa con Fabio, lamentando su desgracia.
    En casa del Conde, mientras tanto, Isabela, algo inquieta por la tardanza de su esposo, cuenta a su criado Belardo un sueño que resulta ser premonitorio de la suerte que le espera. Llega entonces Enrique, acompañado de Fabio, y exponen a la Condesa la decisión del Rey. Isabela, por amor a su marido, acepta resignadamente la muerte pero pide que sus tres hijos se críen en España con su padre, el Conde de Barcelona. Después de la dramática escena en la que Isabela se despide de sus hijos, el Conde se dispone a ejecutar la sentencia, pero, lleno de dolor, se muestra incapaz. Fabio, entonces, propone otra forma menos cruenta de cumplir la sentencia: Isabela será entregada a un criado suyo, que la pondrá en un barco para que se hunda en el mar.
    Ya en palacio, Dionisia y el Rey sienten remordimientos por la crueldad de la sentencia contra la Condesa. Pero el conde Enrique llega y Dionisia vuelve a hacerle reproches por las consecuencias de su indigna conducta con ella, y le pide que se olvide de Isabela puesto que va a ser su esposo.
    No lejos de allí, en una playa, el duque Octavio, acompañado de sus criados Polibio y Tereo y unos pescadores, divisa una barquilla a punto de hundirse: se trata de la barca de Isabela. Rescatan a la Condesa, quien, a pesar de identificarse como española y de Barcelona, oculta su verdadera identidad. Por su parte, Octavio tampoco le revela su nombre. Pero, preocupada la Condesa por el lugar en que se encuentra, se le hace saber que está en tierras del duque Ocavio. Éste, que ha quedado impresionado por su belleza, promete mantenerla secretamente escondida en su tierra.


    Jornada 3
    Mucho tiempo después. La Infanta no está contenta del comportamiento del conde Enrique, que parece estar sumido en la profunda melancolía que le ha producido la muerte de su esposa, y que impide la boda con la infanta. Sale Enrique como un loco, pero en su aparente delirio vuelve a contradecir la versión de la Infanta sobre su responsabilidad en la causa de su deshonra, reprocha al mismísimo Rey su injusta sentencia y, recordando la muerte de Isabela, revela sus visiones alucinatorias en las que se le aparece su esposa vestida de luto con sus tres hijos. Los delirios del Conde llegan a tal extremo, insultando descaradamente al Rey y atemorizando con su actitud a todos los presentes, que finalmente el Rey ordena a los criados que lo encierren, temiendo que sus gritos terminen haciendo pública la infamia de la Infanta. Pero las inquietudes del Rey encuentran un nuevo motivo cuando el marqués Fabio anuncia la llegada a las costas de Irlanda del Conde de Barcelona con una armada para reparar la injusticia cometida contra su hija. El Rey de Irlanda manda llamar al duque Octavio para ponerlo al frente de su armada.
    En las tierras del Duque, por otra parte, éste e Isabela se confiesan sus verdaderas identidades; Isabel pide al Duque que la deje volver a España; Octavio le descubre que durante dos años fue antagonista de Enrique y le revela que quien realmente gozó de Dionisia fue él, por lo que Enrique es inocente de lo que se le atribuye. Y como prueba de ello, le enseña el anillo que la Infanta le regaló la noche de su cita, en correspondencia al que él le regaló a ella. La Condesa Isabela le pide que le dé ese anillo, cosa que el Duque le concede. Manda entonces Octavio a su criado Polibio que la acompañe al puerto para embarcarla hacia Barcelona.
    El Rey de Irlanda, mientras tanto, ha decidido entregar a Enrique al Conde de Barcelona, tratando así de evitar la guerra, pero incluso Octavio, que ya ha llegado a la corte y ha sido nombrado general de la armada por el Rey, protesta de la crueldad que supone entregar al conde Enrique a los españoles, siendo inocente.
    Por su parte. Isabela, en hábito de hombre, llega a una aldea donde es capturada por Lucindo y Fenicio, dos soldados españoles que la toman por espía. A esta escena llega el general don Juan –el hijo pequeño de los Condes– acompañado por el capitán Carlos, e Isabela, aunque enseguida reconoce a su hijo, sigue ocultando su identidad y haciéndose pasar por un soldado que servía al Conde Enrique. Don Juan, impresionado por la semejanza de rostro entre este soldado y su madre, la libera y la nombra capitán. Mientras tanto llega Clenardo con Enrique para entregarlo al Conde de Barcelona, que tiene la intención de matarlo, pero su hijo don Juan se apiada de él y consigue retrasar el castigo. Confuso entre dos sentimientos, el joven don Juan decide por el momento que el capitán Tomás –ese es el nombre adoptado por Isabela– se encargue de la custodia de su padre. Ya Isabela y el conde Enrique solos, la Condesa le reprocha su crueldad y le cuenta a Enrique que el verdadero culpable de todo es el duque Octavio. A la escena llegan el Rey de Irlanda, Octavio, la Infanta y Fabio. El Conde de Barcelona, enterado por el Rey de la verdad de los hechos, y que había que reparar el honor real, declara como único culpable a Enrique, pero interviene entonces Isabela, que revela ante todos la identidad del verdadero culpable –Octavio–, y en prueba de ello, enseña la sortija que Dionisia entregó aquella noche a Octavio como señal de amor. Octavio no tiene más remedio, pues, que confesar la verdad. Los hechos se precipitan. Dionisia acepta a Otavio por esposo para reparar su honor. Octavio, por su parte, descubre la verdadera identidad del soldado Tomás, con la consiguiente emoción de su padre, su marido y su hijo. Aparece ahora en escena Polibio, que viste la ropa de Isabela y al que han capturado Lucindo y Fenicio tomándolo por desertor. La comedia termina felizmente cuando el Rey de Irlanda propone volver a la ciudad donde se casarán la Infanta y Otavio y se entregará una dote a Celinda para su casamiento con Fabio. Dionisia confiesa entonces, ya que todo ha quedado al descubierto, que del encuentro con Otavio nació una niña, y el Rey decide que su nieta sea la prometida de don Juan, futuro heredero del trono de Irlanda.

    Observación: La obra tiene como fuente principal, que condiciona en buena medida su argumento, el romance del Conde Alarcos, en diversas versiones (Prolope II-2, 71ss).


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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    Observación: T.Wilder deduce que pudo ser una de las obras escritas por Lope para su representación por Baltasar de Pinedo (Prolope, II-1, 77).
    También fue representada en Constantinopla, por cautivos españoles, según Lope (CR, 464)


    EDICIONES DIGITALES DISPONIBLES

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