ESCLAVOS LIBRES, Comedia famosa, LOS



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: ESCLAVOS LIBRES, Comedia famosa, LOS. Procedencia: Parte 13 (1620); Final del Acto III; P1; P2

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable

Peregrino

Citado en El peregrino I:
Citado en El peregrino II:

Parte

Parte XIII (1620)

Manuscrito

No consta

Otras ediciones del siglo XVII

No consta

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. V.

Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. X.

Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria


- Gavela, Delia. "Obras hacen linaje o la fuerza de la sangre: identidades ocultas en la producción lopesca". Lobato, María Luisa . Máscaras y juegos de identidad en el teatro español del Siglo de Oro. Madrid: Visor. 2011. p. 217-234.
Nota: Sobre Los donaires de Matico, Los esclavos libres, La prisión sin culpa, El secretario de sí mismo, El dómine Lucas, Pobreza no es vileza, Quien ama no haga fieros, ¿De cuándo acá nos vino?, La venganza venturosa, El perro del hortelano.


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1599-1603
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 50, 81.
Nota: MB proponen 1599 por similitud del patrón métrico de esta comedia con El amigo por fuerza, una comedia que está fechada en la copia Gálvez el 14 de octubre de 1599.

Dedicatorias

A don Juan Antonio de Vera y Zúñiga, caballero del hábito de Santiago, Comendador de Sierrabrava.

Cómputo de versos

Número: 3293
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 50.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Alabarderos
  • Criados y lacayos
  • Moros
  • Soldados
    Observación: Criados moros y cristianos.

  • Personajes computables

  • [Alabarderos] (4). Nota: 4 ó 6 alabarderos en dos bandas.

  • Alférez Leonardo, [galán de Lucinda], [protagonista]; que actúa de [Medoro], [moro pariente del Rey de Granada, hermano de Lucinda/Zaide.]. Nota: Se hace pasar por moro en el Acto I y siguientes. En el Acto III, bajo la identidad de Medoro, se finge hermano de Zaide / Lucinda.

  • Amir, [criado moro]. Nota: A veces se le llama Amur.

  • Arbolán, [moro], [arráez de Biserta], [alférez], [esposo de Belaida]

  • Avendaño, [soldado]

  • Belaida, [dama mora], [esposa de Arbolán]

  • [Biedma], [paje del virrey]

  • Capitán Luján, [padre de Lucinda]

  • Carpio, [soldado]

  • Celia, [hija del Conde Fabricio], [hermana del Alférez Leonardo]

  • César, [caballero italiano]. Nota: Aparece en escena, pero no habla.

  • Cómitre

  • Conde Fabricio, [padre del Alférez Leonardo y de Celia]

  • Don Francisco de Alvarado, [caballero del Hábito de San Juan]

  • [Don] Julio, [caballero del Hábito de San Juan]

  • Dueñas, [soldado]

  • Duque de Osuna,[ virrey], [virrey]

  • Enrique, [soldado]

  • Gómez, [soldado]

  • [Guarda], [guarda del Duque]

  • [Guzmán], [paje del virrey]

  • Lucinda, [cristiana cautiva], [hija de Luján], [dama de Leonardo, protagonista]; que actúa de [Zaide], [esclavo moro, hermano de Medoro/Leonardo]. Nota: Cuando sale de esclavo, "muy gallardamente vestida", Acto III, se hace pasar por hermano de Medoro.

  • Manfredo, [caballero italiano]

  • Marinero

  • [Marineros] (3). Nota: Hablan, desde una embarcación, al menos tres marineros.

  • Mendoza, cautivo

  • Moros (3)

  • [Peredo], [soldado]

  • Ricardo, [caballero italiano]

  • Rosales, [soldado]

  • [Saldaña], [soldado]

  • Salinas, [soldado]

  • [Soldados] (2)

  • Sultán, [moro]

  • [Toledo], [paje del virrey]

  • Zárate, [soldado]

  • Zarte, [criado moro]

  • Zulema, moro aljamiado
  • Universo social

  • Universo de la corte. Cargos de gobierno (alcaides, gobernadores...)
  • Universo de la guerra. Militares de rango medio (alférez...)
  • Universo de la nobleza. Alta nobleza
  • Universo de la nobleza. Nobleza media
  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Universo de las religiones. Cautivos
  • Universo de las religiones. Moros
  • Tiempo histórico

    Época contemporánea
    Nota: Se trata del reinado de Felipe II, pues aparece como personaje el Duque de Osuna como virrey de Nápoles, que lo fue entre 1582 y 1586. También se relata la muerte de Don Juan de Austria, acaecida en 1578. Y se evoca la guerra en Flandes.

    Marco espacial

    Acto 1
    Topónimo: Perpiñán. [Francia]. Europa. Espacio: playa.
    Topónimo: Biserta. [Túnez]. África. Espacio: interior de la casa de Arbolán; baños de Arbolán.

    Acto 2
    Topónimo: Biserta. [Túnez]. África. Espacio: interior de la casa de Arbolán.
    Topónimo: Mar. Espacio: cubierta de un barco cristiano en la costa africana.
    Topónimo: Nápoles. [Italia]. Europa. Espacio: interior de la casa del Conde Fabricio.

    Acto 3
    Topónimo: Nápoles. [Italia]. Europa. Espacio: puerto de la ciudad; interior del palacio virreinal; exterior del palacio virreinal.
    Observación: Cabe señalar que el último cuadro del acto I se caracteriza por una fluidez espacial, dado que la acción aparenta desarrollarse tanto en un espacio interior (los baños de Arbolán) como en uno exterior (tal vez una calle de Biserta), aunque no se especifica claramente en el texto que se produzca un cambio de espacio. Además, la presencia continua en el escenario del personaje de Arbolán contribuye a dotar al cuadro de cierta unidad espacial, y así lo hemos reflejado.

    Duración

    Obra: Número indeterminado de meses. Nota: meses
    Acto 1: Número indeterminado de días
    Acto 2: Número indeterminado de días
    Entreacto 2 a 3: Número indeterminado de horas. Nota: El tercer acto retoma la acción poco después del final del segundo acto.
    Acto 3: Número indeterminado de días

    Género

    Género principal:

    • Comedia > universo de irrealidad > tradición literaria > novelesca.
      Nota: Es un caso sorprendente de comedia novelesca, por su evocación de una época y de unos acontecimientos históricos, muy próximos al autor.
      De todas formas, su dimensión propiamente novelesca permite calificar su traza de bizantina, siguiendo a Daniel Fernández Rodríguez, "Entre corsarios y cautivos: las comedias bizantinas de Lope de Vega, su tradición y su legado". Madrid-Frankfurt, Iberoamericana-Vervuert, 2019, donde se considera esta comedia parte de un subgénero de comedias bizantinas.


    Observación: Los rasgos procedentes de la literatura de cautivos, el tipo de enredo, la falta de intento ejemplar, aconsejan ver en esta obra una comedia. La índole social de los personajes principales, la notable dosis de acción y aventuras, así como el continuo trasiego entre las costas italianas y las de berbería, son propias de la comedia novelesca. Sin embargo, en los ultimos versos, Lope la llama "historia verdadera"; de hecho el trasfondo histórico está diseñado con precisión, se hace alusión a las guerras de Flandes, a la muerte de Don Juan de Austria, e interviene como personaje el Duque de Osuna en su condición de Virrey de Nápoles, todo lo cual enmarca la acción en el reinado de Felipe II.

    Extracto argumental

    Acto 1
    El alférez moro Arbolán, arráez de Biserta dedicado al corso por las costas del Rosellón, cautiva en un jardín junto al mar en Perpiñán a Lucinda, hija del capitán Luján. Sale a escena con ella en sus brazos como gran botín e inmediatamente embarca con sus soldados y zarpa para su tierra. Nada han podido hacer para impedir el secuestro ni el capitán Luján ni sus soldados, aunque algunos de ellos han apresado a Zulema, moro aljamiado, cuya jerga morisca pondrá gracia a la obra. Zulema les dice quién fue el corsario que se llevó a Lucinda, pero deshace la esperanza del capitán de que podrán trocarlo a él, que es un simple soldado, por la joven. Ya que Zulema no sirve para el trueque, el capitán manda que lo maten a arcabuzazos, y los soldados se disponen a hacerlo cuando éste les dice, con engaño, que sabe dónde está escondido en la playa un gran tesoro; hacia allá se encaminan.
    Sale el alférez Leonardo, prometido de Lucinda, llorando el rapto de su amada e increpando al mar por haberlo permitido; allí se encuentra con Zulema y los soldados con azadas. Por el diálogo nos enteramos de que los soldados han cavado aquí y allá sin encontrar el tesoro; ante la insistencia de los cristianos Zulema pide que le den de comer y beber para recordar dónde lo puso. En una escena cómica los soldados le dan a Zulema tocino y vino, que él acepta y prueba a pesar de las prohibiciones de su ley, aprovechando la ocasión para fingirse borracho y eludir así las preguntas acerca del tesoro. Leonardo se le acerca y le pregunta si admitirán rescate por la cautiva. Responde afirmativamente Zulema y pide Leonardo que se diga al Capitán que él toma al moro a su cargo.
    Ya en Biserta, Arbolán ofrece hiperbólicamente a Lucinda todas sus riquezas y trofeos para convencerla de que sea su mujer; pero Lucinda no sólo rehúsa, sino que le pide que la trate como a una cautiva de bajo rango. Finalmente, exasperado por las negativas de la joven, Arbolán manda que le quiten sus vestidos y le den a cambio un pobre alquicel de esclava, y Lucinda se cambia de ropa muy contenta. En esto llega Belaida, una de las cuatro mujeres de Arbolán, que empieza a sospechar de las intenciones de su marido con la cautiva. Por otra parte, uno de los criados de Arbolán lo informa de que en sus baños hay un cautivo cristiano diestro en las artes mágicas que quizás pueda ayudarle a obtener el amor de Lucinda.
    Por otra parte, en la playa de Perpiñán, Leonardo llega a un acuerdo con Zulema para que éste, a cambio de su vida, y disfrazado Leonardo de morisco español, lo haga pasar por pariente del rey de Granada ante Arbolán. Se servirán para pasar a Biserta de las naves del arráez Sultán, que todavía merodea por la costa.
    Mientras tanto, Arbolán, en Biserta, requiere los servicios de Mendoza, cristiano cautivo. Éste lo convence de que para ganar el amor de Lucinda lo mejor es hacerle creer que Leonardo, su novio, ha muerto. Lucinda es llevada a presencia de Mendoza, que simula que los desdenes de la joven hacia Arbolán han determinado que los criados de éste lo apaleen a él y a otros cautivos; conmovida, Lucinda le pide más noticias de su cautiverio y Mendoza, fingiendo haber sido uno de los soldados de Leonardo, le cuenta el falso relato de la muerte de éste. Lucinda estalla en sollozos y quejas, y a continuación se marcha desesperada. Arbolán, decepcionado por la reacción de la dama, está a punto de hacer matar al cautivo, pero éste le asegura que pronto la joven olvidará a su novio, pues "lágrimas de mujer son / tempestades de verano". Arbolán lo cree y se queda fantaseando con sus amores.
    Acompañado por Zulema, ha llegado Leonardo a Biserta, disfrazado de moro y haciéndose llamar Medoro. Enseguida se gana la confianza de Arbolán, que se ofrece a hospedarlo en su casa. Se enteran de que Arbolán, enamorado de Lucinda, la ha convencido de que su marido está muerto, lo que provoca los celos de Leonardo, que antes de revelar su identidad a Lucinda quiere comprobar si ella sigue siéndole fiel o si el moro ya la ha gozado.


    Acto 2
    Arbolán, que confía en Medoro / Leonardo y en su amistad, le cuenta la historia de sus amores por Lucinda, de cómo ella enloqueció al enterarse de la muerte de su esposo y de su posterior convalecencia; asimismo le expresa los celos que siente Belaida de Lucinda. Para disolverlos pide a Leonardo / Medoro que finja estar enamorado de Lucinda. Cuando coinciden, Lucinda ve en Medoro una gran semejanza con su esposo Leonardo y no sabe determinar si se trata o no de él. Por otra parte, Leonardo sigue temiendo que Lucinda haya cedido a Arbolán y desconfía de ella. Aun así, consiguen engañar a Belaida, quien, para curar definitivamente sus celos, pide a Arbolán que case a Lucinda con Medoro; Arbolán accede, aunque no piensa cumplir la promesa, puesto que, en cuanto ve a Lucinda y a Medoro abrazados tras la petición de Belaida, empieza a consumirse de celos y pide a Zulema que vigile a la pareja.
    Cuando Arbolán se aleja, Lucinda, segura de encontrarse ante Leonardo, le pide que vuelva a abrazarla, pero Leonardo niega su identidad y, despechado, la deja a solas con Zulema. Éste, que sabe que el cristiano aún ama a Lucinda, le aconseja que se finja muerta para reavivar el amor de Leonardo con una punzada de culpabilidad. Acto seguido, Leonardo, creyendo muerta a su amada, llora amargamente, mas nada tarda ella en volver en sí. Una vez reconciliados se abrazan nuevamente con mayor ardor, pero es entonces cuando son sorprendidos por Arbolán. El moro decide mandar a Medoro / Leonardo a las costas españolas con cuatro galeras que debían ir al mando de Sultán para alejarlo de Lucinda. Leonardo / Medoro finge aceptar gustoso; Sultán, que tiene celos de la privanza alcanzada por el recién llegado, le dice a Belaida, aconsejado por Zulema, que Arbolán aleja a Medoro porque sigue enamorado de Lucinda. Para que Belaida compruebe la traición de su esposo, bastará que, una vez en compañía de Arbolán, finja mirarse en un espejo: allí verá cómo su marido, a sus espaldas, habla y hasta abraza a la cautiva. Y así sucede en efecto: mientras Leonardo / Medoro, que ha ido a despedirse, habla con Belaida, Arbolán trata de abrazar y besar a Lucinda, pero Belaida, que todo lo ve en el espejo, prorrumpe en gritos y amenazas contra su esposo que, muy disgustado, se va corriendo; entonces Medoro / Leonardo propone a Belaida la solución: llevarse él a Lucinda a las costas de España y volver a Biserta con el alto precio de su rescate. Belaida acepta y Lucinda se dice dispuesta a ir con Medoro / Leonardo, disfrazada de moro.
    En un paraje desolado de la costa africana cuatro soldados con arcabuces y dos caballeros del hábito de San Juan, don Julio y don Francisco de Alvarado, han sido arrojados a tierra por una tormenta. Ya que el mar parece más calmo deciden volver a su embarcación, y en ello aparecen las demás galeras de su escuadra, que se muestran "en lo alto"; un marinero desde allí otea el mar y los avisa de la presencia de cuatro galeras de moros (son las capitaneadas por Leonardo / Medoro). Teniendo a su favor el viento, la flota cristiana decide perseguir a las galeras moras.
    En Nápoles, el capitán Luján, padre de Lucinda, y el Conde Fabricio, padre de Leonardo, comentan la pérdida de su progenie. El Conde, cuyo hijo marchó de la casa paterna hace ya más de dieciséis años, no sabe que ese mismo hijo suyo había estado a punto de casarse con la hija del capitán, pues éste no nombra en su presencia a Leonardo. Cuando el capitán se va, Celia, hija del Conde, le comunica que han sido hechas cautivas cuatro galeras que iban al mando de un corsario novato llamado Medoro Arráez; todos los que venían en ellas se venderán como esclavos, y, ya que todos dicen que el jefe corsario es muy parecido a Leonardo, Celia le pide a su padre que trate de comprarlo "para consuelo de entrambos". Con esta intención se encaminan ambos hacia el puerto.


    Acto 3
    Lucinda, en hábito de moro, lo mismo que Leonardo y Zulema, se hallan en Nápoles, muy preocupados porque, aunque van a ser vendidos como esclavos, no pueden declarar su verdadera identidad: de hecho, Leonardo hubo de matar a algunos caballeros de la Religión de Malta, como capitán moro, en la refriega con las galeras cristianas, y si revela quién es lo tomarán por renegado e infamará su linaje. Por lo menos, para evitar la separación, él y Lucinda fingirán que son hermanos. Salen don Francisco de Alvarado y los soldados, y, tras examinar a los cautivos, deciden mandar a Medoro / Leonardo y a Zulema como regalo al Virrey, Duque de Osuna. Pide Medoro / Leonardo que lo acompañe su hermano Zaide / Lucinda, pero no se le concede. Don Francisco le solicita que lo sirva a él, pero se niega Zaide / Lucinda, pues, siendo don Francisco soldado, tendrá que irse de Nápoles y eso lo alejará del lugar en el que queda su supuesto hermano Medoro. El Conde Fabricio, que venía a comprar al cautivo semejante a su Leonardo, compra en su lugar a su hermano Zaide / Lucinda; a éste le pide noticias acerca de su familia y de su hermano, y se tranquiliza porque temía que el capitán Medoro fuese, de hecho, su Leonardo, convertido en renegado entre los moros.
    Con acompañamiento de ‘cuatro o seis alabarderos en dos bandas’, los soldados llevan a Zulema y a Leonardo ante el Duque de Osuna, quien, en señal de agradecimiento, invita al Conde a comer con él. Leonardo, que ha pedido información a un soldado sobre el paradero de su supuesto hermano, y Zulema suspiran, aquél por la amada ausente, éste por la patria lejana.
    Por otra parte, Sultán y Arbolán se encuentran en Nápoles con salvoconducto y el supuesto propósito de rescatar a los componentes de su perdida armada, cuyo destino les ha sido confiado por Mendoza, que, liberado tras la victoria de la flota cristiana, ha pasado de mísero galeote a galán bien vestido; en realidad, a lo que ha venido Arbolán es a recuperar a Lucinda. Habiendo sabido que Medoro y Zulema son esclavos del Virrey, pretende entrevistarse con el Duque de Osuna para decirle que Medoro y Zulema en realidad son emisarios de Selim y que proyectan matarlo con unos venenos preparados por una mujer cristiana que con ellos traían. Así será el propio Virrey quien busque a Lucinda.
    Ya en el patio del palacio del Virrey, ven salir a Zulema y a tres o cuatro pajes haciendo gracias antimahometanas, momento que aprovechan Arbolán y Sultán para entrar en palacio. Sale Leonardo ya de esclavo, y obliga a los pajes a dejar en paz a Zulema, reprochando sin embargo a éste su afición por el vino y el juego, y otras "cosas / cuya conversación para en desprecio". Mientras hablan, sale Lucinda ‘de esclavo, muy gallardamente vestida’ y se abraza a su amado; le comunica que está muy bien tratada en casa del Conde Fabricio, tanto que incluso la hija de este parece haberse enamorado de ella creyéndolo varón. En aparte, Leonardo se alegra de saber que su padre sigue vivo y se maravilla de la extraordinaria coincidencia de que tanto él como su hermana quieran a la misma mujer.
    En esto, sale el capitán Luján discutiendo con los italianos Manfredo, Ricardo y César: el capitán defiende las excelencias militares del Duque de Alba contra el parecer de los italianos, que alaban al Marqués de Pescara. La discusión degenera en riña, y, viendo al capitán en peligro, Leonardo, que lo ha reconocido, se pone por medio blandiendo el palo de una silla y mata a Ricardo. El capitán huye, y acto seguido llegan los alabarderos de guardia y tras ellos el Virrey y el Conde Fabricio. Cuando el Duque se entera de que el esclavo ha muerto a Ricardo, ordena que lo ejecuten, pero el Conde Fabricio se pone de rodillas delante de él pidiendo clemencia para el moro. Leonardo entonces puede contarle al Virrey el motivo del lance, y éste le perdona la vida, aunque lo condena a galeras y ordena prender a Zulema. El Virrey se va con los guardias llevándose a Zulema, y el Conde se queda solo con Leonardo. Entonces el Conde, que quiere averiguar de una vez el porqué de la afición que siente hacia el supuesto moro, le pide que le cuente su historia sin darse a conocer (aunque bien sabe que el moro es en realidad su hijo), pues teme que lo haya deshonrado abrazando la fe de Mahoma. Así Leonardo puede contarle todas sus peripecias y el Conde, ya desengañado acerca de la inocencia de su hijo, pero aún sin manifestarse, se ofrece a llevarlo a casa para que vea allí a su amada Lucinda.
    Cuando se han ido, sale el Duque con su guarda, Arbolán y Sultán: para saber dónde está la cristiana traidora que, según le han contado los moros, quiere matarlo, el Duque hace traer a Zulema. Éste, viendo a Arbolán y comprendiendo que su enredo ha sido descubierto, revela que Lucinda está en casa de Fabricio. Entonces el Duque, recordando la piedad del Conde hacia el pretendido esclavo moro, empieza a sospechar de su posible complicidad con los conjurados y ordena que lo traigan también junto con todos los de su casa. Estando en ello, dos soldados traen preso al capitán Luján como culpable de la muerte de Ricardo: éste se defiende contando el lance, hablando de sus servicios y de cómo, estando en Perpiñán, perdió allí a su hija y yerno por culpa de moros corsarios. Traen al Conde preso y a Lucinda, Leonardo y Celia. Arbolán denuncia la verdadera identidad de Zaide, que es Lucinda, pero acto seguido ella es reconocida por su padre, y se empieza a descubrir el complot de Arbolán: Leonardo se presenta como quien es y el capitán lo reconoce; el Conde Fabricio declara entonces que es su hijo y que está de acuerdo con la boda entre él y Lucinda. Celia le reprocha a Lucinda haberla burlado, y ella le pide que la abrace como a hermana. Arbolán confiesa que lo hizo todo por amor; Zulema declara que quiere ser cristiano y el Duque se ofrece a ser su padrino. Leonardo pide al Duque la libertad para Arbolán y se ofrece a darle hospitalidad y un presente para Belaida, lo que agradece el moro, dando fin a la comedia.

    Observación: Se juega con las reminiscencias ariostescas, pues elegir Leonardo el nombre Medoro (que, de hecho, en el "Orlando furioso" es un moro), trae consigo las referencias a Lucinda como Angélica.
    El trasfondo histórico remite a las guerras de Flandes en la época de Felipe II, pues Leonardo ha servido bajo las banderas de don Juan de Austria y refiere la muerte de éste; otro elemento de colocación cronológica es la presencia como virrey de Nápoles del duque de Osuna.
    Es de interés la dialéctica entre Leonardo y Zulema, amigos a pesar de la diversa fe religiosa, y asimismo los numerosos lugares comunes e historietas antimahometanas que Lope pone en la boca de soldados y pajes que se burlan de Zulema, en el I y en el III acto.


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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    Observaciones:
    Lope al publicarla en la Parte 13 indicaba "Representóla Granados". Por otro lado en El peregrino en su patria también había dejado constancia de ello al escribir: "La hizo Granados, gallardo, galán, gentil hombre, y de la tierra del Peregrino" [i. e. de Madrid, como Lope].

    La dama se llama Lucinda y es hija del Capitán Luján, más que probable alusión a Micaela Luján, con quien Lope vivía por entonces los primeros años de sus amores.
    El personaje Leonardo en la despedida pide perdón por las faltas en nombre de Belardo, el alias tantas veces usado por Lope de Vega.
    Se hacen grandes alabanzas al Duque de Osuna, virrey de Nápoles, lo que evoca la relación de Lope con la familia de Osuna.


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