EN LOS INDICIOS, LA CULPA, Comedia famosa de,



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

Ver / Ocultar sección

Título

Título: EN LOS INDICIOS, LA CULPA, Comedia famosa de,. Procedencia: Parte 22 (1630); final del Acto III

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría probable

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No

Parte

No presente en la colección de Partes de Lope de Vega

Manuscrito

Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 24.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XLVI

Observación: Cotarelo y CR se hacen eco de una noticia proporcionada por Cayetano A. de la Barrera en su Catálogo del teatro antiguo español (1860, p. 435). Según La Barrera, en la biblioteca ducal de Osuna hubo un manuscrito de esta obra (fechado en 1620) que a su juicio "parece autógrafo" . Nada sabemos hoy del paradero de este manuscrito.

Otras ediciones del siglo XVII

Título: EN LOS INDICIOS LA CULPA
Colección: Parte 22 de la Colección de Diferentes autores (Zaragoza, Pedro Berges - Jusepe Ginovart, 1630)
Atribución: Lope de Vega Carpio
Ref. bibliográfica: Profeti, Maria Grazia: La collezione "Diferentes autores". Kassel, Reichenberger, 1988. 29, 34.
Título: EN LOS INDICIOS LA CULPA
Suelta: [s. l., s..i., s.a.]]
Atribución: Lope de Vega Carpio
Nota: British Library (Londres), signatura 11728.h.6.(3.) . Según se indica en el catálogo on line se trata de una desglosada de la Parte 22 de Diferentes autores: "Parte veynte y dos de las Comedias del Fénix de España L. de V. C. Imperfect; wanting f. 239 which has been supplied in MS". [TFV]

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. V.

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria


- Antonucci, Fausta. "Lo trágico y lo cómico mezclado". Poggi, Giulia; Profeti, Maria Grazia. Norme per lo spettacolo / Norme per lo spettatore. Teoria e prassi del teatro intorno all’Arte Nuevo. Firenze: Alinea. 2011. p. 99-118.
Nota: Sobre: Los embustes de Fabia, En los indicios la culpa, Los enemigos en casa y El amigo hasta la muerte.


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

Ver / Ocultar sección

Datación

Fecha: 1596?-1603
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 457, 601.
Nota: MB proponen este intervalo "si es de Lope —y no hay motivos para creer otra cosa—, la fecha es: 1596?-1603".

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 3385
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 457.


CARACTERIZACIONES

Ver / Ocultar sección

Personajes no computables

  • Sin personajes no computables
  • Personajes computables

  • [Campuzano], [escudero de Doña Inés], [vejete]. Nota: Aparece con tocador y linterna.

  • Celio, [criado]

  • Don Felipe de Aragón, [galán], [caballero], [amigo de don Juan], [protagonista]

  • Don Juan de Toledo, [esposo de Doña Clara], [caballero]

  • Don Luis, [caballero], [pretendiente de doña Clara], [amigo de don Juan]

  • Doña Clara de Arellano, [dama], [esposa de Don Juan], [prima de Doña Inés], [protagonista]

  • Doña Inés de Vibero, [dama], [prima de Doña Clara], [enamorada de don Felipe]

  • Gonzalo, [gracioso], [criado de Don Felipe], [pretendiente de Teodora], [rival de Guzmán]

  • Guzmán, [criado de Don Luis], [pretendiente de Teodora], [rival de Gonzalo]

  • Músico

  • Teodora, criada [de Doña Clara]
  • Universo social

  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Universo urbano. Caballería urbana (caballeros, damas)
  • Tiempo histórico

    Época contemporánea

    Marco espacial

    Acto 1
    Topónimo: Madrid. [España]. Europa. Espacio: exterior de la casa de doña Clara y don Juan; interior de la casa de doña Clara y don Juan.

    Acto 2
    Topónimo: Madrid. [España]. Europa. Espacio: interior de la casa de doña Clara y don Juan.

    Acto 3
    Topónimo: Madrid. [España]. Europa. Espacio: interior de la casa de doña Clara y don Juan; campo.

    Duración

    Obra: Número indeterminado de días
    Acto 1: Número indeterminado de horas. Nota: La acción del acto transcurre durante una noche.
    Entreacto 1 a 2: Número indeterminado de días
    Acto 2: 1 día
    Entreacto 2 a 3: Número indeterminado de días
    Acto 3: 1 día

    Género

    Género principal:

    • Comedia > universo de verosimilitud > urbana.


    Observación: En algunos motivos y secuencias de intriga, recuerda un drama de honor; el conflicto propiamente dramático sin embargo no llega nunca a desarrollarse.

    Extracto argumental

    Acto 1
    La acción comienza por la noche, en la calle delante de la casa de doña Clara de Arellano, donde Guzmán, criado de don Luis, intenta en vano convencer a su amo de que deje de cortejar con tanta insistencia a una dama que no le ha dado la menor muestra de querer corresponderle. Don Luis no admite consejos ni amonestaciones, convencido de "que siempre el desconfiado / pierde, por considerado, / lo que el confiado alcanza"; ni decide cambiar de actitud cuando por fin doña Clara se muestra a la ventana y le dice explícitamente que deje de molestarla, pues no piensa faltar a su honor ni al amor que le tiene a su marido don Juan de Toledo, amigo de don Luis, que está ausente de Madrid desde hace dos meses. Poco después, cuando el obstinado caballero sigue rondando todavía la casa, llega un escudero con un recado urgente para doña Clara: su prima doña Inés se está muriendo y es urgente que ella vaya inmediatamente a verla. Don Luis entonces concibe la idea de aprovecharse de la oscuridad de la noche para asaltar y violar a la dama cuando salga de su casa, aunque luego acepta el consejo del criado y decide aplazar la realización del atentado y limitarse de momento a seguir a doña Clara.
    Seguidamente don Juan, de vuelta de su viaje, llega a la puerta de su casa en compañía de don Felipe, un amigo de Barcelona a quien se ha empeñado en aposentar en su domicilio asegurándole que, a pesar de la hora, su mujer estará esperándolo, impaciente por abrirle la puerta. Todo le sucede al revés, pues en casa no hay nadie, y los aldabonazos sólo consiguen despertar y alborotar a la vecindad. Don Juan se siente afrentado y comienza a encolerizarse, pero un vecino le explica el justificado motivo de la salida de doña Clara y se ofrece para acompañarlo a casa de doña Inés, mientras don Felipe y su criado Gonzalo se quedan esperando. Tras un rato, que ocupan en discutir acerca de las ventajas y desventajas del matrimonio, don Felipe y su criado se percatan de que doña Clara regresa a su casa seguida de un insolente caballero que insiste en colarse allí a la fuerza, por lo que don Felipe sale en defensa del honor de la dama y hiere a don Luis, que huye de inmediato. Doña Clara se muestra agradecida por tan valerosa acción y, tras conocer que se trata del amigo de su marido, le pide que no diga nada de lo que ha ocurrido. A continuación regresa don Juan, avisándole don Felipe de que su mujer ha vuelto; con lo cual, todos entran en casa. No obstante, la situación se complica porque justo en ese momento don Luis, a pesar de las heridas, regresa lleno de celos porque ha visto entrar en casa al forastero con el que ha reñido, y sospecha que se trate del amante de doña Clara. Reta a gritos al forastero y golpea salvajemente la puerta, por lo que don Juan sale a ver lo que sucede y don Luis, sorprendido con tal presencia, no tiene más remedio que fingir un desmayo a causa de las heridas. Mientras los amigos meten al herido en casa para curarlo, don Felipe reconoce a su víctima e inmediatamente intuye sus celos, su atrevimiento y su sorpresa.
    Ya dentro de casa la inquietud es desigual en cada uno de ellos. Don Juan cae en la cuenta de que la herida no tiene excesiva importancia; don Luis y doña Clara comprenden que lo mejor es disimular y callar, pero don Felipe trama un singular enredo, engañando con una verdad a medias: se ausenta y, cuando vuelve, dice que tras perseguir y castigar a los agresores de don Luis ha entablado conversación con el supuesto culpable, quien le ha contado que toda la riña se ha debido a que don Luis ha faltado a las leyes de la amistad, pues en cuanto supo que él mismo se había ausentado, quiso cortejar a su mujer; don Felipe le ha prometido entonces que don Luis no tendrá más opción que enmendar su conducta, pues de lo contrario, la venganza de la afrenta la tomará él como propia. Con ello logra que don Luis se retire avergonzado a su casa y que doña Clara alabe el ingenio de don Felipe.


    Acto 2
    Días más tarde la acción se desarrolla en casa de don Juan. Superada la grave enfermedad, doña Inés ha ido a visitar a su prima, para saber de ella los sucesos de los días anteriores. Las dos damas no dejan de asombrarse del ingenio y la gallardía de don Felipe; doña Clara lo estima honestamente "con particular cuidado", pero doña Inés, aunque disimula, declara en un aparte su interés por el caballero y sus deseos de casarse con él. Ambas damas abordan a Gonzalo, el criado de don Felipe, en el momento en que sale a recoger el correo de su señor; enseguida sospechan un amor secreto del caballero y trazan un engaño: doña Inés entretendrá al lacayo mientras doña Clara irá a apropiarse de las cartas. Cuando por fin Clara vuelve y el criado puede marcharse, las damas tienen un coloquio con don Felipe y aprovechan para pedirle que relate los motivos de su viaje a Madrid; así se enteran de primera mano de su enamoramiento y de su relación con una mujer casada, de cómo los sorprendió un marido furioso y de la huida urgente de don Felipe de Barcelona. Cuando el caballero se va, doña Inés muestra en su actitud el amor que siente por él y Clara promete ayudarla, sustrayendo las cartas para que no tenga aliciente el amor de don Felipe por la dama barcelonesa. Leen la carta robada, en la que la dama le ruega a su amante que vuelva pronto, disfrazado, a Barcelona, y se congratulan por haber evitado que don Felipe la lea. Éste, sin embargo, vuelve furioso porque Gonzalo no ha encontrado las cartas; ya que su nombre venía en la lista del correo, teme que las cartas hayan sido robadas por algún emisario del marido burlado, que le sigue los pasos para vengarse del agravio. Ante este temor, doña Clara aconseja a don Felipe que permanezca oculto y encerrado en casa durante unos días, lo cual aprueba don Juan y congratula sobremanera a doña Inés. Don Felipe accede, aunque teme que su decisión pueda interpretarse como cobardía. Don Juan, que se ha quedado solo, recibe la visita de don Luis que, en tono muy formal, le pide licencia para galantear a doña Inés con el fin, dice, de casarse con ella. Don Juan muestra su contento por las intenciones del amigo, pero, cuando éste se va, descubre que Guzmán, criado de don Luis, ha arrojado disimuladamente al suelo un papel cerrado que dice: "Don Felipe de Aragón / te pretende a tu mujer; / consulta lo que has de hacer / con tu mismo corazón". Don Juan lo lee y enseguida se inician sus sospechas; duda de la fidelidad de su mujer y de la lealtad de su amigo don Felipe, aunque por el momento no quiere enjuiciarlos sólo por los indicios. Sin embargo, poco después pierde los nervios con una declaración que sorprende a todos. Gonzalo ha encontrado a Guzmán, criado de don Luis, hablando amorosamente con la criada Teodora; don Felipe le advierte que si reincide, será castigado, pero extrañamente don Juan le concede licencia para entrar y salir cuando quiera. Don Felipe, doña Clara y doña Inés sospechan que tras esa decisión se encierre algún otro recelo.


    Acto 3
    Con el paso de los días la situación en casa de don Juan es cada vez más complicada. Los dos criados, Guzmán y Gonzalo, se disputan el favor de Teodora: ella se inclina más por Gonzalo, pero éste es enemigo declarado del matrimonio mientras ella desea casarse. Para zanjar el dilema, la criada les advierte que su amor será para el que se muestre más discreto, pero ambos le parecen iguales en discreción y entonces declara que aquel que logre engañar al otro será su "absoluto señor". Entretanto, doña Inés manifiesta a su prima su desaliento por ver que don Felipe no parece enterarse de su amor; doña Clara le garantiza que si se corta la correspondencia de don Felipe con la dama de Barcelona será más fácil atraparlo en las redes del amor. Por ello, cuando se enteran de que Gonzalo tiene que llevar a la estafeta unas cartas de su señor, se las sustraen con una excusa: otro criado irá con ellas, pues Gonzalo corre el riesgo de verse reconocido y atacado por el emisario del marido engañado, que sin duda lo estará esperando allí. Agradecido, Gonzalo le deja a doña Clara las cartas, y las dos primas se disponen a leerlas pero, en ese instante, aparece inesperadamente don Juan, quien al ver que las damas se alteran con su presencia sospecha que le ocultan alguna infamia. Las despide bruscamente y se queda solo, incierto sobre lo que tiene que hacer, hasta que cierra su monólogo exclamando: "¡Mi mujer muera!". La criada Teodora, que lo ha escuchado, previene a su señora, que, no obstante el desconcierto y la preocupación, decide enfrentarse a su marido y pedirle razón de sus sospechas, para demostrarle así su inocencia. El coloquio se realiza a puerta cerrada, e Inés, que teme por la vida de su prima, avisa a don Felipe para que socorra inmediatamente a doña Clara; en su pronta intervención don Juan halla nuevos indicios de la culpa de su mujer y de su amigo; sin embargo, disimula y se excusa diciendo que la frase escuchada por Teodora se refería al disgusto que su mujer tendría al saber que él quería regalar unas joyas suyas, y que todo ha sido una mala interpretación de la criada. La tensión de esta escena se diluye con un entremés cómico protagonizado por los criados: Gonzalo se finge dormido para engañar a Guzmán, que, con la ayuda de Teodora, le quita del bolsillo un escudo. Entonces Gonzalo se despierta, y finge estar muy afligido porque, de veinte escudos que tenía y que se ha jugado, sólo le ha quedado uno; Guzmán, convencido de que ya a Gonzalo no le queda ni ese escudo, apuesta a que todo es mentira y que el pañuelo de Gonzalo está vacío. Gonzalo acepta, y deciden que quien salga ganador será dueño del amor de Teodora: dicho y hecho, el criado saca de su pañuelo otro escudo, que había guardado allí bien escondido, y a Guzmán no le queda más remedio que abandonar la contienda amorosa. En ello sale don Felipe que, una vez a solas con Gonzalo, le manifiesta su intención de marcharse inmediatamente a una posada, pues se ha dado cuenta de que el trato que recibe de su amigo ha cambiado durante los últimos días y, además, el hecho de no tener noticias de su amada le inquieta. Gonzalo se ofrece entonces a matar al marido de la dama, justo cuando llega don Juan que escucha sus palabras y piensa que se referían a él y que don Felipe está tramando su muerte. Sus sospechas se ven confirmadas por la reacción dolida de doña Clara cuando don Felipe la informa de su resolución; don Juan, cuya presencia no ha sido advertida por los demás, se marcha entonces decidiendo matar a los dos adúlteros y huir luego de Madrid con las joyas de su mujer. En realidad, como le confiesa don Felipe a Gonzalo una vez han quedado solos, él se ha enamorado de doña Inés; Gonzalo le promete ayudarle pues sabe que ella le corresponde.
    Don Juan acaba de encontrar en el escritorio de doña Clara la carta que ella y su prima robaron a Gonzalo, carta que don Felipe dirigía a su amada de Barcelona pero que don Juan cree destinada a su mujer. Por otra parte, el testarudo don Luis sigue tramando cómo poder quedarse a solas con doña Clara. Para ello emplaza a don Juan y a don Felipe, a quienes ha hablado por separado, para que salgan al campo (a la partida del Ángel) y se enfrenten entre sí. Diabólicamente, a don Juan le ha contado que se encontrará allí con un hombre que es enemigo suyo, y que le dará un papel en el que don Juan podrá leer el agravio recibido; a don Felipe le ha dicho que, si va allá, podrá estorbar el duelo entablado por don Juan sólo con darle un papel (que dice: "El que este papel te da / a tu mujer te pretende"). Aprovechando la ausencia de los dos caballeros, don Luis vuelve a insistir a doña Clara para que acceda a su trato, pero ella insiste en su negativa.
    En el campo, don Juan no se sorprende en demasía al encontrarse con don Felipe, y cuando lee la carta que éste le tiende, desnuda la espada y se dispone a acometerle. Don Felipe sin embargo no entiende nada, pues no ve a otro contrario, y se niega a reñir con don Juan sin saber primero en qué lo ha ofendido. Empiezan entonces a explicarse: don Juan le muestra la carta que encontró en el escritorio de su esposa; don Felipe le explica que se trata de la carta que escribió a Barcelona y no comprende por qué está en poder de su amigo. Tras recibir otras explicaciones menores de su amigo, don Juan empieza a convencerse de que ha sido engañado por don Luis; entonces don Felipe se ofrece a aclararle todo el enigma, y deciden regresar a casa para averiguar los fundamentos de la acusación de don Luis.
    Casi de noche don Luis sigue en sus trece, manifestando la intención de permanecer en casa de doña Clara a pesar de que tanto ella como doña Inés le ruegan que se vaya, pero el regreso de don Juan y don Felipe trastoca todos sus planes. Don Luis, viendo que ya no hay modo de ocultar su engaño, huye avergonzado y entonces su criado Guzmán confiesa toda la verdad, que don Luis intentó forzar a doña Clara y que ésta fue defendida por don Felipe quien, para que no se pusiera en entredicho su honor, calló la ofensa; y que ofendido y despreciado, don Luis echó un papel para acusar injustamente a su enemigo. Ante tales evidencias don Juan reconoce su error, basado únicamente en algunos indicios, y recupera la confianza en su esposa y en su amigo; doña Inés confiesa que fue ella quien siguiendo las voces de su corazón robó la carta que don Juan ha encontrado en el escritorio de su esposa, circunstancia que aprovecha don Felipe para manifestar públicamente el amor que siente por doña Inés y darle la mano de esposo. Finalmente todo ha quedado resuelto. La única objeción la manifiesta el criado Gonzalo, quien, a pesar de su astucia amorosa, manifiesta el deseo de marchar a Turquía para seguir en su mocedad y evitar el casamiento con Teodora

    Observación: Es de gran interés el desarrollo del conflicto de honor conyugal, que, cada vez que está a punto de tomar una una dirección trágica (violación de la dama por parte del pretendiente obstinado, asesinato de la mujer pretendidamente infiel por parte del marido), se tuerce hacia una solución cómica, feliz, debido sobre todo a la presencia de la segunda dama (doña Inés). También es de interés señalar que las cualidades de don Felipe no se ven mermadas en lo más mínimo por el adulterio (consumado con una dama barcelonesa), hecho que tiene también una solución cómica, o cuando menos no explícitamente trágica, pues el marido engañado no consigue vengarse ni en su mujer ni en don Felipe.


    OBSERVACIONES A LA OBRA

    Ver / Ocultar sección

    EDICIONES DIGITALES DISPONIBLES

    Ver / Ocultar sección