DONDE NO ESTÁ SU DUEÑO ESTÁ SU DUELO, Comedia famosa,



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: DONDE NO ESTÁ SU DUEÑO ESTÁ SU DUELO, Comedia famosa,. Procedencia: Parte 23 (hoy perdida) de la Colección Diferentes autores; Doce comedias de Lope de Vega. Parte 29 (Huesca, 1634), espúrea, de la Colección de Diferentes Autores; final Acto III

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría dudosa

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No

Parte

No presente en la colección de Partes de Lope de Vega

Manuscrito

No consta

Otras ediciones del siglo XVII

Título: DONDE NO ESTÁ SU DUEÑO ESTÁ SU DUELO
Colección: Parte 23 [s.l., s.i., s.a.] (hoy, según Profeti, perdida) de la Colección Diferentes autores
Atribución: Lope de Vega Carpio
Ref. bibliográfica: Profeti, Maria Grazia: La collezione "Diferentes autores". Kassel, Reichenberger, 1988. 35, 37.
Nota: Parte descrita por Profeti. No queda ningún ejemplar de ella, sino que parece que algunas sueltas son desglosadas de ella.
Título: DONDE NO ESTÁ SU DUEÑO ESTÁ SU DUELO
Colección: Doce comedias de Lope de Vega Carpio [y otros]. Parte 29 (Huesca , Pedro Lusón, 1634)
Atribución: Lope de Vega Carpio
Ref. bibliográfica: Profeti, Maria Grazia: La collezione "Diferentes autores". Kassel, Reichenberger, 1988. 155, 157.
Nota: Según Profeti se trata de una Parte espúrea, que excluye de la Colección de Diferentes autores
Título: DONDE NO ESTÁ SU DUEÑO ESTÁ SU DUELO
Suelta: [s.l., s.i., 1750?]
Atribución: Guillén de Castro y Bellvis
Nota: British Library, signatura T.1736.(2.) [consulta en el catálogo on line por TFV].

Observación: Según RC, p. 460, existía una suelta en la BNE (quizá en realidad una desglosada) en la que se atribuía la obra a Lope, ya perdida cuando redactan su nota dichos investigadores y que no figura hoy en el catálogo de la Nacional.

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: E. Cotarelo et al. eds.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española [nueva edicion] (Con prólogos de E.Cotarelo y Mori y otros, 13 vols.). Madrid, RAE, 1916-1930. V.

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas


- Castro, Guillén de, Donde no está su dueño, está su duelo, ed de Juliá Martínez, Eduardo, Madrid, Real Academia Española, Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1926
Nota: En Obras de don Guillén de Castro y Bellvís, vol. 2, p. 40-91.

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria

No consta


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Sin datación
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 449- 50, 606.
Nota: Incluida por MB entre las "Imposibles de fechar" y de dudosa atribución, p. 606.

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 3255
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 449.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Criados y lacayos
  • Gente
  • Personajes computables

  • Aurelia, [dama], [esposa de Don Diego], [protagonista]. Nota: Aparece "mal vestida y destocada, con una ropa de levantar" en el Acto III.

  • Banquete, gracioso, [soldado], [galán de Silvia]

  • Conde [Federico], [galán], [rival de don Diego], [antiguo prometido de Doña Juana (Leonor)]

  • Criado [de Don Diego].. Nota: Sale con peto y morrión.

  • Don Diego, [capitán, protagonista], [esposo de Aurelia], [hijo de Don Juan]; que actúa de [El Conde]. Nota: Se hace pasar por el conde en el Acto III.

  • Don Juan de Icunza, veedor, veedor [del rey], [padre de Don Diego]

  • Don Pedro, [capitán]

  • Doña Juana [de Vargas], [dama], [antigua prometida del conde]; que actúa de [Leonor], [criada de Aurelia]

  • Duque de Parma [Alejandro Farnesio]

  • Duque de Terranova

  • Maestre de campo. Nota: "Con barba", Acto II.

  • Paje, paje [de don Diego]. Nota: No se ve en la obra.

  • Sabina, [criada de Aurelia], [viuda], [amada de Banquete]. Nota: "Con tocas de viuda largas", Acto I.

  • Villalta, [capitán]

  • Zamudio, [capitán]
  • Universo social

  • Universo de la guerra. Capitanes
  • Universo de la nobleza. Alta nobleza
  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Tiempo histórico

    Época contemporánea
    Nota: La acción tiene lugar durante el asedio y toma de Amberes, acaecida en el verano de 1585.

    Marco espacial

    Acto 1
    Topónimo: Milán. [Italia]. Europa. Espacio: interior de la casa de don Diego; interior del palacio virreinal.

    Acto 2
    Topónimo: Milán. [Italia]. Europa. Espacio: interior de la casa de don Diego.
    Topónimo: Amberes. Flandes, [Bélgica]. Europa. Espacio: campamento español a las afueras.

    Acto 3
    Topónimo: Milán. [Italia]. Europa. Espacio: interior de la casa de don Diego; calle de la ciudad.

    Duración

    Obra: 1 año
    Acto 1: 1 día
    Entreacto 1 a 2: 1 año
    Acto 2: Número indeterminado de días
    Entreacto 2 a 3: Número indeterminado de días
    Acto 3: 2 días

    Género

    Género principal:

    • Drama > historial > profano > hechos particulares.


    Observación: Sobre el fondo histórico de la guerra de Flandes, con intervención en la intriga del Duque de Parma, se desarrolla una acción cuyo conflicto central es la honra conyugal amenazada.

    Extracto argumental

    Acto 1
    En Milán, en casa de don Diego, éste le está manifestando al Conde su felicidad de recién casado; mientras hablan, se anuncia Banquete, 'soldado gracioso', alistado en la compañía de don Diego, que se presenta contando con humor cosas de su vida pasada, en la que dice haberse "casado / cosa de trecientas veces". Las picarescas declaraciones de Banquete anticipan las tensiones que se ciernen sobre el matrimonio de don Diego y de su esposa Aurelia: el Conde también está enamorado de la dama, y una criada de ésta, que se hace llamar Leonor, es en realidad doña Juana, a la que don Diego había galanteado bajo palabra de esposo en Madrid y que se ha venido a Milán en busca de su amado. Aurelia sale de casa acompañada por el Conde, y Leonor-doña Juana se queda sola con don Diego recriminándole su traición; éste se justifica explicándole que tuvo que marcharse de Madrid con el resto de los soldados de la corte sin poder despedirse de ella, y, alegando no deberle nada en términos de honor, le ruega que lo deje en paz con su amada esposa.
    Pero el Duque de Terranova recibe del rey una carta en la que se le piden refuerzos para el ejército que se encuentra en Flandes al mando de don Francisco de Bobadilla: seiscientos soldados y cuatro capitanes deberán partir desde Milán para ir a ayudarlo. Tres capitanes, Don Pedro, Zamudio y Villalta, se ofrecen a ir, y Don Diego se siente obligado a imitarlos para demostrar su valor, aunque teme dejar sola a su hermosa y reciente esposa. Su padre, Don Juan de Icunza, veedor del rey, le recrimina su decisión y le advierte que su esposa puede ser la causa de su deshonra si la deja sola. Don Diego, pues ya no puede desdecirse con el Duque de Terranova, le pide a su padre que vele por su honor durante su ausencia, y don Juan se lo promete.
    En casa de Don Diego, Banquete corteja a Sabina, criada viuda de Aurelia; llega don Diego y confiesa a la criada la noticia de su marcha, pidiéndole que sea ella quien se lo cuente a su esposa con delicadeza. Sabina se va, después de reprocharle ásperamente la imprudencia de su proceder y los riesgos a los que se expone dejando a su esposa; lo mismo que le reprocha Banquete, con tonos más groseros, cuando se entera de la noticia; y cuando también Leonor-Doña Juana llega a recriminarle su marcha, pidiéndole que la lleve con él, Don Diego le encomienda que se quede en casa para vigilar a su esposa, prometiéndole que si Aurelia lo traiciona, ella se convertirá en su nueva mujer. Cuando finalmente sale Aurelia, llena de dolor y de despecho por la marcha de Don Diego, se explaya en una larga queja y finalmente, para tranquilizar a su esposo, le promete que estará siempre al lado de Don Juan de Icunza. Éste llega a anunciar que ya es hora para don Diego de marcharse, y Aurelia y su esposo se despiden con mil extremos de dolor de ambas partes, mientras el Conde se alegra de la noticia porque así le queda abierto el camino para conquistar a la dama. Finalmente, Don Diego se marcha con el temor de que "donde no está su dueño, está su duelo".


    Acto 2
    Un año después de la marcha de Don Diego, el Conde sigue visitando constantemente a Aurelia, pero sin atreverse a declarar su amor. En una de esas visitas, mientras el Conde espera a que Aurelia lo reciba después de despertarse de la siesta, tanto Banquete como Sabina le animan a ser más osado, asegurándole su ayuda. Sin embargo, Don Juan, que empieza a sospechar de tantas visitas, pone en práctica su papel de guardián del honor y logra llevarse al Conde de la casa. Cuando Aurelia sale a recibirlo, el Conde ya no está y Sabina y Leonor-doña Juana aprovechan la ocasión para hablarle en favor del caballero y de sus sentimientos, insinuándole además que tanta fidelidad de ella para con su marido puede no ser correspondida por éste, pero Aurelia declara que, "con olvido o sin olvido", quiere seguir pensando en don Diego. En esto, vuelve el Conde, que ha conseguido escaparse de Don Juan. La dama, que ya sabe lo que pretende el galán, lo pone en evidencia al hablarle de las cartas que ha recibido de su marido en las que alaba su amistad y lealtad. El Conde, en vez de declararse abiertamente, le comenta a Aurelia que está enamorado de una dama casada cuyo marido está ausente de la ciudad. Aurelia sabe que habla de ella y le reprocha su osadía aconsejándole que deje su pretensión. Entonces el Conde dice que va a rasgar un papel que le había escrito a esta dama; al sacarlo, se le cae al suelo un retrato de Aurelia y, con este pretexto, declara estar enamorado de la dama retratada. Aurelia se encoleriza, rompe el retrato y quiere marcharse, pero se lo impide la llegada de don Juan, que nuevamente sospecha de los dos al encontrarlos juntos. El veedor les entrega dos cartas de Don Diego dirigidas a ellos y les insinúa que están traicionando su confianza. Aurelia se va enfadada y Banquete profetiza que los celos de su suegro harán que, despechada, acabe rindiéndose al Conde.
    Mientras, en Flandes, el Duque de Parma y sus tropas tienen cercada Amberes. El Duque recibe un pliego de Milán donde se le pide licencia para que Don Diego pueda regresar a su tierra. Al mismo tiempo, el capitán recibe una carta de su padre con un mensaje claro que lo deja intranquilo: "Donde no está su dueño, está su duelo". El Duque sospecha de que la causa por la que se le pide que regrese el capitán es su mujer y le da permiso para que se marche porque, según él, "es imposible ser / buen marido y buen soldado". Las palabras del Duque confunden al capitán porque tiene miedo de manchar su honor como soldado, pero al final decide regresar, no sin antes cumplir con sus deberes militares demostrando al Duque de Parma que es un buen soldado y ayudándole a conseguir la victoria de Amberes.
    En casa de Don Diego, Leonor-Doña Juana y Banquete aprovechan la ausencia de Don Juan para favorecer la entrada del Conde. Al hablar con éste, Leonor-doña Juana descubre que uno de sus títulos es el de Ponciano; de repente se le llenan los ojos de lágrimas y, pues ella no revela el motivo de su tristeza, el Conde cree que posiblemente la criada esté enamorada de él. Aurelia se encuentra al Conde en su casa y se siente traicionada; aunque él intenta hacerle creer que su inesperada visita se debe a que trae una carta de su marido, la dama sigue desconfiando. Al ver esto, Banquete, Sabina y Leonor-doña Juana trazan un plan para que el Conde pueda quedarse a solas con Aurelia: Banquete provocará una pendencia en el zaguán para que Leonor-doña Juana y Sabina, al escuchar el ruido de espadas, tengan un pretexto para dejar sola a su señora. El Conde aprovecha la ocasión para violentar a Aurelia, pero se lo impide la llegada de don Juan, que ha venido a averiguar el porqué de la disputa. Don Juan, que una vez más se encuentra al Conde y a Aurelia juntos y en situación equívoca, les cuenta que don Diego ha sido nombrado Maestre de Campo por haber hecho prodigios de valor en la conquista de Amberes; y que él no permitirá que este gran honor se lo quiten un amigo falso y una esposa traidora. Aurelia reacciona ofendida proclamando su inocencia; el Conde también finge inocencia pero Don Juan, que no le cree, dice que lo retará a duelo, aunque en otro momento porque matarle ahora sería escandalizar a la ciudad.


    Acto 3
    Don Diego, que acaba de regresar a Milán, entra sigilosamente en su casa acompañado por Leonor-Doña Juana, que lo convence de que Aurelia se va a encontrar esa noche con el Conde. Don Diego decide matar enseguida a su mujer, para esperar luego la llegada del falso amigo y matarle. Entonces, Leonor-doña Juana, dándose cuenta de las consecuencias de su conducta, empieza a arrepentirse; cuando llega el Conde, en vez de guiarle al aposento de Aurelia le revela el peligro que corre su vida, y le confiesa su verdadera identidad: ella es Doña Juana de Vargas, dama con la que el Conde estuvo a punto de casarse en Madrid. Doña Juana esconde al Conde en un aposento de la casa, que ya está completamente rodeada por los hombres armados que don Diego había llevado consigo. Por la misma razón hay que ir a avisar a Banquete, que está esperando al Conde en la calle y corre el riesgo de verse atacado por los criados de don Diego; cuando Sabina sale a buscarlo, protagoniza con Banquete una escena cómica en la que, al intentar esconderse y ponerse a salvo en la oscuridad, los dos acaban chocándose.
    Al día siguiente, Aurelia se levanta 'mal vestida y destocada': esa noche un hombre ha entrado en su aposento y en su cama, y ella teme que se trate del Conde; se desespera y no sabe qué hacer, porque contar lo sucedido sería confesar la culpa que empaña su honra, aunque ella sabe que está inocente.
    Por el diálogo que mantienen en otra parte de la casa don Juan y don Diego, sabemos que en realidad ha sido Don Diego quien ha entrado en el aposento de su esposa con la intención de matarla. Una vez allí, se ha entretenido en contemplarla dormida y le han entrado dudas acerca de su culpabilidad; por lo cual, sin herirla, se ha hecho pasar por el Conde y la ha besado. Aurelia ha dado un grito y se ha desmayado, pero Don Diego duda si aquello fue un desmayo o si realmente Aurelia cayó rendida al creer que era su amigo el que la estrechaba entre sus brazos. Su padre sólo puede confirmarle las constantes visitas del Conde y su sospecha de que las criadas han sido sobornadas por él, y le aconseja que trate de averiguar la verdad hablando directamente con su esposa. En esto llega Aurelia, llorosa y triste, y lo confiesa todo a su marido: que siempre le ha sido fiel, pero que esa noche alguien ha entrado en su aposento sin su consentimiento y la ha abrazado, desmayándose ella en sus brazos. Ya de mañana, ha encontrado en el suelo una daga (es el arma con la que pretendía matarla Don Diego), y se la pone ahora en manos de su esposo para que la mate. Don Diego se enternece y, tras tranquilizarla, le manda esconderse para averiguar cumplidamente el caso. Mientras Aurelia está escondida, doña Juana y Sabina confiesan ante el capitán que su esposa es honrada y que ellas han intentado traicionarla. Sus criados le ayudan a encontrar en los aposentos a Banquete y al Conde; para salvarse la vida, éste declara que entró en la casa para estar con doña Juana. Entonces don Diego le dice que sólo le perdonará la vida si se casa de inmediato con ella; él así lo hace, y asimismo se concierta el matrimonio de Banquete y Sabina.


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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    Observación: Antes del inicio de la obra se indica: "Representóla Prado". En las notas de representaciones dramáticas verificadas en el Palacio Real de Madrid figura Donde no está su dueño, hecha por la compañía de Hernán Sánchez de Vargas el 3 de septiembre de 1623 (AN: VI).


    EDICIONES DIGITALES DISPONIBLES

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