DONCELLAS DE SIMANCAS, Comedia famosa, LAS



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: DONCELLAS DE SIMANCAS, Comedia famosa, LAS. Procedencia: Sueltas

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría dudosa
Observación: MMP la considera auténtica de Lope, aunque en ella posiblemente haya intervenido un refundidor de considerable mal gusto. MB, no creen que sea de Lope, "pero no podemos probarlo por el texto actual", probablemente mutilado (449).

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No

Parte

No presente en la colección de Partes de Lope de Vega

Manuscrito

No consta

Otras ediciones del siglo XVII

Título: LAS DONCELLAS DE SIMANCAS
Suelta: [s.l., s.i., s.a.]
Atribución: Lope de Vega Carpio
Ref. bibliográfica: Pérez y Pérez, María Cruz: Bibliografía del Teatro de Lope de Vega (Cuadernos Bibliográficos no.29). Madrid, C.S.I.C., 1973. 91.
Nota: BNE, signaturas U-10.046 ; T-4.540 ; T-14.820 ; T- 15.052
Título: LAS DONCELLAS DE SIMANCAS
Suelta: [s. l., s. i. , s. a.]
Atribución: Lope de Vega Carpio
Ref. bibliográfica: Pérez y Pérez, María Cruz: Bibliografía del Teatro de Lope de Vega (Cuadernos Bibliográficos no.29). Madrid, C.S.I.C., 1973. 91.
Nota: Barcelona, Colección Sedó, 61.185. Boston, Public Library, nº 6 en G. 3.353. Londres, British Library, signaturas 11.728. f. 62 ; 11.728 h. 1 (8) [con notas manuscritas de J. R. Chorley]. Madrid, Municipal, 2196. BNE, signaturas T- 14976; T-15.003-19 (ambos ejemplares con ex libris de Gayangos)
Título: LAS DONCELLAS DE SIMANCAS
Suelta: [s. l., s. i. , s. a.]
Atribución: Lope de Vega Carpio
Ref. bibliográfica: Pérez y Pérez, María Cruz: Bibliografía del Teatro de Lope de Vega (Cuadernos Bibliográficos no.29). Madrid, C.S.I.C., 1973. 91.
Nota: Barcelona, Colección Sedó, signaturas 57.386 ; 58.872
Título: LAS DONCELLAS DE SIMANCAS
Suelta: [Valladolid, Alonso del Riego, s.a.]
Atribución: Lope de Vega Carpio
Ref. bibliográfica: Pérez y Pérez, María Cruz: Bibliografía del Teatro de Lope de Vega (Cuadernos Bibliográficos no.29). Madrid, C.S.I.C., 1973. 91-92.
Nota: Barcelona, Colección Sedó, 56.515. Londres, British Library, signaturas 11.728. h. 3 (18) ; T. 1.738 (20). BNE, signaturas T-2.736 ; T-20.603 ; R-21.572
Título: LAS DONCELLAS DE SIMANCAS
Suelta: [s.l., s.i., s.a.]
Atribución: Lope de Vega Carpio
Nota: BNF (París), signatura 8-YG-1397 (6) [consulta en el catálogo on line TFV]

Observación: Pérez y Pérez no indica si estas sueltas podrían ser del XVII o posteriores.

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. VII (BAE, CXCV).

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria

No consta


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Sin datación
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 449, 606.
Nota: Para MB se trata de una comedia imposible de fechar por ser de dudosa atribución y aparecer posiblemente mutilada.

Dedicatorias

No existe dedicatoria.

Cómputo de versos

Número: 2210
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 448.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Criados y lacayos
  • Soldados
  • Villanos
  • Personajes computables

  • Abdalá, moro, [hijo de Abderramán]; que actúa de [Cristiano]. Nota: En la Jornada I aparece Abdalá vestido de cristiano.

  • Constanza, [criada de Leonor]

  • [Criado de Mauregato]

  • Elvira, [dama noble], [doncella de Simancas], [hermana de Leonor], [protagonista]. Nota: Aparece con las otras, con banda y manca.

  • Enrique, [noble al servicio de Mauregato]

  • [Esperanza], [doncella de Simancas]. Nota: No habla, pero aparece con las otras, con banda y manca.

  • [Estela], [doncella de Simancas]. Nota: No habla, pero aparece con las otras, con banda y manca.

  • Hazén, moro

  • Íñigo López, [noble cristiano protagonista], [galán de Leonor]. Nota: Aparece en escena preso con una cadena y el rostro ensangrentado.

  • Leonor, [dama noble, protagonista], [hermana de Elvira], [dama de íñigo], [doncella de Simancas]. Nota: Aparece con las otras, con banda y manca.

  • Lope, [criado de Íñigo López], [gracioso]

  • Mauregato, [rey cristiano]

  • [Mayor], [doncella de Simancas]. Nota: No habla, pero aparece con las otras, con banda y manca.

  • [Sol], [doncella de Simancas]. Nota: No habla, pero aparece con las otras, con banda y manca.
  • Universo social

  • Universo de la nobleza. Nobleza media
  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Universo de las religiones. Moros
  • Universo del poder soberano. Infantes
  • Universo del poder soberano. Reyes cristianos
  • Tiempo histórico

    Edad Media
    Nota: La acción transcurre a finales del siglo VIII, durante el reinado de Mauregato en el reino de Asturias.

    Marco espacial

    Jornada 1
    Topónimo: Simancas. [España]. Europa. Espacio: montes cercanos a la villa; interior de la casa de Leonor; tierras de Nuño de Valdés.

    Jornada 2
    Topónimo: Simancas. [España]. Europa. Espacio: tierras de Nuño de Valdés; campo; interior de la casa de Leonor.

    Jornada 3
    Topónimo: Simancas. [España]. Europa. Espacio: interior de la casa de Leonor; interior de una torre en la villa; exterior de una torre en la villa; calles de la villa.

    Duración

    Obra: Número indeterminado de días. Nota: No hay apenas referencias temporales concretas a lo largo del drama, que aparenta desarrollarse a lo largo de unos pocos días (puede que incluso sólo dos días).
    Jornada 1: Número indeterminado de días
    Jornada 2: 2 días. Nota: El segundo acto retoma la acción en el mismo día en el que terminó el primer acto.
    Jornada 3: 1 día (aprox.). Nota: El tercer acto también parece retomar la acción en el mismo día en el que terminó el segundo acto.

    Género

    Género principal:

    • Drama > historial > profano > hechos famosos públicos > España > medievales.
      Nota: conflicto entre moros y cristianos

    Extracto argumental

    Jornada 1
    Dos moros acompañan a Íñigo López, ‘preso con una cadena y el rostro ensangrentado’, delante de Abdalá, hijo de Abderramán, y le cuentan las increíbles hazañas guerreras del cristiano que, con sólo diez hombres, se resistió al ejército moro que escoltaba cien vírgenes asturianas, tributo que el rey Mauregato se obligó a corresponder cada año a Abderramán. Delante de Abdalá, que lo recibe admirado de su valor, Íñigo López, en una larga tirada, cuenta su historia, revela su identidad y declara que sólo espera la muerte, pues se había propuesto rescatar a las cien vírgenes y no lo ha conseguido, perdiendo así el premio que esperaba: la mano de esposa de una mujer que siempre lo ha mirado con rigor. Abdalá le contesta que su deseo de morir desdice de su actitud valiente, y le promete que lo hará curar, pues "también vive / entre moros fe y lealtad".
    En su casa, Elvira le echa en cara a su hermana Leonor que, con su crueldad, haya impulsado a Íñigo a la muerte, causando también la suya, pues está enamorada de él. Entonces Leonor la desengaña: ella sí ama a Íñigo, y si no se lo ha revelado nunca es porque temía que, por ser pobre y enemistado con el rey Mauregato, su padre le habría negado el permiso para la boda. Pero ahora siente haberlo incitado a la hazaña que quizás le haya costado la vida. En eso llega Lope, criado de Íñigo, e informa a la dama de la suerte que ha corrido su galán. Ella, convencida de que no puede haber muerto, piensa rescatarlo del cautiverio. Cuando Leonor y su hermana se han ido, Lope mantiene una conversación cómica con la criada Constanza, que lo acusa de cobardía por haber huido de la refriega.
    Íñigo muestra a Abdalá, "vestido de cristiano", las tierras que son propiedad de Nuño de Valdés, padre de Leonor y de Elvira; y le pregunta por qué ha querido acompañarle allí, en traje cristiano, después de haberle dado la libertad. Abdalá se niega a explicarle su intento, y sólo le dice que quiere reunirle con su dama (cuya identidad él desconoce) para que su gratitud hacia él aumente. Pero Íñigo insiste, y entonces Abdalá le muestra un retrato de Leonor y le pregunta si él sabe quién es esa dama. Íñigo dice que sí la conoce y le pide que se explique más. Abdalá le revela que él pretende el trono de Córdoba, que no le corresponde por herencia, y que el rey moro de África, Homar, le ha prometido su ayuda a cambio de la dama, a la que conoció a través de un retrato. Íñigo, si quiere mostrarse agradecido hacia él, deberá entregarle a Leonor; a cambio, recibirá seis prisioneras para su dama (Abdalá no sabe, por supuesto, que esa dama y Leonor son la misma persona). Íñigo se queda solo, sin haber podido siquiera explicarle a Abdalá por qué ese pedido lo ha sumido en la desesperación.


    Jornada 2
    La acción de la segunda jornada se reanuda donde había terminado la de la primera. Lope se ha dado cuenta de la llegada de Íñigo y lo recibe con gran alegría; para cobrar las albricias, llama a Leonor y a Elvira pero es precedido por Constanza. Leonor, feliz, da regalos a todos y abraza a Íñigo, que sin embargo dice avergonzarse por no haber salido vencedor de su empresa, y que la libertad que tiene se la debe al moro noble que lo ha cautivado, y que pide un rescate desproporcionado. A continuación, le pide a Leonor la mano de esposa, y ella se la concede aunque, como señal de desgracia, en ese instante cae la daga del galán y hiere a la dama. De hecho, Abdalá los ha estado escuchando escondido ‘entre unas ramas’, y cuando todos se han ido, menos Íñigo, sale y le echa en cara no haberle dicho la verdad acerca de Leonor. Íñigo contesta que no ha sido su intención engañarle, sino que Abdalá no le ha dado tiempo de contestarle tras su petición; de todas formas, Íñigo nunca le dará su dama, y si Abdalá no acepta un rescate en oro, él volverá a su cautiverio dispuesto a morir. Los dos se separan con recíproco enojo, y Lope sale de su escondite decidido a prepararle una buena sorpresa a Abdalá.
    Mientras, el rey Mauregato, que ha salido a una cacería con Enrique y otros criados, manifiesta su descontento y su melancolía, por no verse amado del pueblo que lo llama tirano y usurpador del reino. Enrique le contesta que esta actitud se debe al tributo infame de las cien doncellas que Mauregato ha ofrecido al rey moro, a cambio del apoyo que obtuvo de él contra los partidarios del derecho de su sobrino Alfonso al trono. Como están pasando cerca de las tierras de Nuño de Valdés, que también fue uno de los opositores de Mauregato, éste decide que sus hijas Leonor y Elvira formarán parte del grupo de las doncellas que irán como esclavas al moro. En ello, suenan voces dentro: es Lope, acompañado por otros villanos, que persiguen a Abdalá y le tiran ‘con palos y hondas’; Mauregato y Enrique con sus criados se adelantan a defenderle y entonces, cuando ya los villanos han huido, Abdalá se descubre ante Mauregato que lo reconoce y lo abraza. El moro dice que se encuentra allí porque está enamorado de Leonor y desea obtener sus favores; y le ruega que incluya a la dama "entre el feudo prometido". Mauregato, que ya había decidido lo mismo, se lo promete; ordena además que Lope vaya preso, pero Abdalá le ruega que se lo deje, porque quiere que el castigo del criado de Íñigo corra por su cuenta. Mauregato siente remordimientos por lo que acaba de hacer, pues su sumisión pone de manifiesto que no es él quien reina, sino el moro; y lo mismo opina Lope, que cierra el cuadro con una cita de sabor romancístico: "Rey que a moros favorece / non debiera de reinar".
    En casa de Leonor, Íñigo ha venido a ver a su amada para saber cómo está, y porque está temeroso pues sabe que el padre de ella ha ido a León con la intención de casarla allí; por su parte, Leonor le reprocha no haberle hablado de la presencia de Abdalá y del motivo de su venida, que le ha contado Lope. Antes de que puedan terminar de explicarse, ‘sale Constanza turbada’ a decir que la casa está cercada de gente armada, y Leonor, que teme que Mauregato haya sabido de la presencia allí de Íñigo y haya enviado gente a apresarlo, le manda esconderse en un jardín cercano. En realidad, se trata de soldados al mando de Enrique que han entrado en casa para llevarse a Leonor y a Elvira. Cuando reciben la noticia, las dos hermanas quedan como desmayadas, ‘las dos abrazadas, reclinadas las cabezas sobre los pechos’; y Enrique y los soldados las dejan un momento para que se recuperen del golpe recibido. Íñigo, en vez de huir como le había recomendado Leonor, acude otra vez ante ella, y no consigue explicarse su estado de ánimo: Leonor no quiere decirle lo que ha pasado para no apesadumbrarle, pero su desesperación y estado confusional son tan evidentes que él queda desconcertado hasta que, volviendo a entrar en la habitación Enrique con los soldados que se llevan presa a Leonor, por fin entiende qué ha pasado y sale también desesperado, ‘sacando la espada’, desafiando a los que se llevan a su amada.


    Jornada 3
    También en esta tercera jornada la acción parece reanudarse donde había terminado la de la segunda. Íñigo ha sido detenido en su furia por alguien que lo ha encerrado en una sala de la casa, y explota en gritos de rabia clamando que si no le abren se suicidará. Cuando derriba la puerta, sale a detenerle Abdalá, que trata de convencerle de su amistad, y de que ya le hubiera dado a Leonor si estuviera enamorado de ella y no le sirviera para el fin más alto de la conquista del reino de Córdoba. Mientras discuten, llega Lope que informa de la rebelión de las siete doncellas de la villa destinadas al moro, rebelión encabezada por Leonor y Elvira, que han matado a dos guardas y se han encerrado con las armas de éstos. Íñigo teme que Leonor y Elvira decidan matarse para evitar la deshonra.
    La acción se desplaza al lugar donde están reunidas las doncellas prisioneras. Leonor, ‘con una espada desnuda’, se lanza a una larga arenga en la que exhorta a sus compañeras a matarse antes de rendirse al moro. Acude Íñigo y, ‘dentro’, ruega a Leonor que le abra; pero las demás doncellas se lo impiden, porque no quieren que él las disuada de su decisión.
    Vuelven a mostrarse en escena las reacciones de los que están del otro lado de la puerta cerrada: Íñigo se desespera porque teme que Leonor se mate, y pide a voces que se derriben las puertas. Se oyen del otro lado las réplicas de las doncellas, hasta que Leonor y las demás se muestran ‘a lo alto de una torre… cada una con su banda, puestas en ellas las manos izquierdas’. Otra vez es Leonor quien se adelanta a arengar a los que la escuchan abajo: en octavas, les echa en cara su sumisión al moro y su aceptación del tributo infame, y enseña el brazo izquierdo al que ha cortado la mano, gesto que han hecho las demás doncellas para evitar ser entregadas al infiel, pues el trato preveía que se entregaran cien doncellas "que de hermosura y sanidad constasen". Cierra la arenga Elvira, afirmando que, si el moro no desistirá de su intento, ellas aún tienen una mano para matarse. Admirado por su valor, Abdalá declara que, aun mancas, desea llevarse a las mujeres, pues "honrarse / podrá el Moro a quien la suerte / de ser vuestro le tocare"; y manda derribar las puertas para apoderarse de ellas. Entonces Leonor arroja las llaves de la torre y se prepara al combate. Cuando ellas han desaparecido, Íñigo arenga a su vez a los hombres que han asistido a la escena, que se sublevan bajo su mando y atacan a los moros. ‘Tocan cajas, y vanse, sacando todos las espadas’.
    Aparecen en escena Mauregato y Enrique, comentando la muerte de Nuño de Valdés, por el pesar de haber perdido a sus dos hijas, y la rebelión de los vasallos. Salen para ir a combatir contra los sublevados, y aparece Íñigo defendiendo a Abdalá, que se avergüenza de recibir la vida del cristiano; también aparecen las mujeres acometiendo a Mauregato. A pesar de las advertencias de Enrique de que es el rey, no cejan en su agresividad, y primero Leonor, luego Elvira, finalmente Constanza, le espetan todas sus culpas y lo que su actuación cobarde les ha costado a ellas y a sus familias. Mauregato trata de aplacarlas asegurándoles que ya están libres, y que Abdalá escogerá otras doncellas para llevar, pero ellas no quieren ya oír hablar de tributo, y exigen que el rey otorgue un estatuto de "libertades francas" a su villa. Piden además el perdón regio para Íñigo López, y el rey lo concede, junto con su permiso para que se case con Leonor; Elvira se casará con Enrique y Constanza con Lope. En el escudo de la villa, se grabarán a partir de ahora "siete manos / por trofeos soberanos", llamándose Simancas, de "siete mancas".


    OBSERVACIONES A LA OBRA

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    Observación: Explicación del origen de Simancas.


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