DON JUAN DE CASTRO, La Segunda parte de las Comedias famosas de
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: DON JUAN DE CASTRO, La Segunda parte de las Comedias famosas de. Procedencia: Parte 19 (1624)
Título: DON JUAN DE CASTRO. SEGUNDA PARTE.. Procedencia: P2
Título: HACER BIEN A LOS MUERTOS, EL. Procedencia: final Acto III: "Aqui Senado discreto / acaba el estraño caso / del hazer bien a los muertos, / y del gran don Iuan de Castro".
Título: AVENTURAS DE DON JUAN DE ALARCOS. Procedencia: Parte 25 (1647)
Título: DON JUAN DE ALARCOS. Procedencia: Ms. copia de la Biblioteca Palatina de Parma
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: Sí
Parte
Parte XIX (1624)
Parte XXV (1647)
Nota: En esta la Parte 25, perfecta y verdadera aparece titulada como Aventuras de Don Juan de Alarcos. Según CR (460) "no hay modificación alguna [respecto a la Parte 19], fuera de cambiar el nombre de Clarinda en Lucinda"
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 24.
Nota: Con el título de Don Juan de Alarcos. Restori otorga a ambas Partes el número 38 de su Catálogo.
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. XIV (BAE, CCXLVI).
Ref. bibliográfica: Paloma Cuenca Muñoz y Jesús Gómez: El teatro de Lope de Vega. Madrid, Editorial Turner-Fundación Castro, 1993 ss. XV.
Ref. bibliográfica: E. Hartzenbusch: Comedias escogidas de Lope de Vega. (4 volúmenes) (Integradas en la Biblioteca de Autores Españoles, vols. XXIV, XXXIV, XLI y LII. 4 volúmenes). Madrid, Rivadeneyra (BAE), 1853, 1855, 1857, 1860. IV (BAE, LII).
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
No consta
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- González, Antonio. Análisis e interpretación de Don Juan de Castro de Lope de Vega. Miami: Ediciones Universal. 1981.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1607-1608, probablemente 1608
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 316.
Dedicatorias
A Don Alonso Pus Marín, relator del Consejo Supremo de Castilla.
Cómputo de versos
Número: 2955
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 315.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Personajes computables
Universo social
Observación: El espíritu de Tibaldo, caballero muerto en la primera parte, juega un papel determinante en esta obra.
Tiempo histórico
Edad Media
Nota: Una vaga e irreal Edad Media, en la que los reinos de Irlanda e Inglaterra están en guerra, en que hay un rey Eduardo (como los cinco Plantagenet con este nombre), y Galicia es un reino. Ninguno de estos tres datos es compatible con los otros.
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: Londres. Inglaterra, [Reino Unido]. Europa. Espacio: palacio; puerto.
Topónimo: lugar indeterminado. Irlanda. Europa. Espacio: palacio; torre; costa.
Acto 2
Topónimo: lugar indeterminado. Irlanda. Europa. Espacio: palacio; torre; espacio externo.
Topónimo: Londres. Inglaterra, [Reino Unido]. Europa. Espacio: palacio; puerto; monte.
Acto 3
Topónimo: Galicia. [España]. Europa. Espacio: palacio.
Topónimo: Londres. Inglaterra, [Reino Unido]. Europa. Espacio: palacio; cuarto de los niños; puerto; aposento de don Juan.
Duración
Acto 1: Número indeterminado de días. Nota: Este acto empieza un mes después de que se ha celebrado la boda entre Clarinda y el que creen ser don Juan. El acto se desarrolla de día, sin que se hagan otras referencias temporales pero, aunque no se diga explícitamente, ha pasado algún tiempo desde que Rugero deja el palacio, a comienzos del acto, hasta que llega a Irlanda, al final del mismo.
Acto 2: Tiempo indeterminado. Nota: No hay ninguna referencia temporal precisa
Acto 3: Tiempo indeterminado. Nota: Al empezar el acto, se subraya que desde que don Juan y Rugero dejaron Galicia (en don Juan de Castro I) han pasado tres años. No hay más referencias temporales precisas.
Género
Género principal:
- Drama > historial > profano > hechos particulares.
Nota: Más que de carácter historial es de carácter legendario, vinculado a los orígenes del linaje de los Castro, y por consiguiente al del Conde de Lemos, uno de los principales mecenas de la época de Lope, y en esta Segunda parte se acentúan todavía más los elementos imaginarios y sobrenaturales, por lo que se acerca bastante a los dramas palatinos.
Géneros secundarios:
- Drama > imaginario > libre invención > palatino.
Nota: En los Actos I y II, el juego de la suplantación de identidades entre príncipes, y la índole muy imaginaria de la acción, tienen un notable carácter palatino. - Comedia > universo de irrealidad > tradición literaria > novelesca.
Observación: En esta Segunda parte puede repetirse lo observado sobre la Primera. Se acentúa, no obstante, el registro dramático.
Si en los Actos I y II predomina la aventura militar, con la guerra entre Irlanda e Inglaterra y la empresa de liberación de Don Juan de Castro por su hermanastro Rugero de Moncada, y por tanto las trazas ya citadas de las mudanzas de fortuna y de la amistad a toda prueba entre los dos protagonistas, en el tercero, tras el episodio de la sanación de Rugero gracias a ese nuevo sacrificio de Isaac que Don Juan cree realizar con sus hijos, en el que culmina la traza de la amistad por encima de todo, se impone el tono altamente dramático del pacto más allá de la muerte, del compromiso con los muertos, que se convierte en la traza principal de esta Segunda Parte y, por proyección sobre la Primera, del conjunto de los dos dramas.
Extracto argumental
Acto 1
El primer acto se abre con el desfile y la despedida en Londres de Rugero, a quien todos creen don Juan, de su esposa Clarinda y del padre de ella, el rey de Inglaterra, que le da su parabien, para dirigirse a Irlanda y vengarse de la afrenta que hizo a Inglaterra el rey de aquel país, y moverle guerra. La despedida ocurre un mes después de la boda de Don Juan/Rugero y Clarinda.
En paralelo, Roberto, que acompaña a Don Juan/Rugero, se despide de Floriana, quien le hace saber que Rugero no ha tocado a Clarinda en todo este tiempo, durmiendo siempre de espaldas a ella y la cara contra la pared. A Roberto esto le confirma su sospecha de que es el espíritu de Tibaldo el que ocupa el cuerpo de Don Juan, pero a su vez, Rugero, al percatarse que Roberto sabe de su continencia con Clarinda, lo juzga un demonio y no un criado de Don Juan, y decide dejarlo en el puerto. Con esto, se ponen en orden las tropas y emprenden la marcha.
Mientras tanto en Irlanda, el rey Arnaldo comenta a su hermana Francelisa su voluntad de retornar a Inglaterra para pretender a Clarinda. Ella trata de averiguar quién es el preso, que mantiene tan secreto y a quien oye suspirar de noche y de día, pero el Rey contesta con evasivas. Por otra parte Francelisa le advierte que es inútil su pretensión pues se comenta en el país que Clarinda se ha casado con don Juan de Castro. Pero Arnaldp lo desmiente, él sabe muy bien por qué. Cuando sale el Rey, la curiosa Francelisa asalta a preguntas a Feniso y consigue finalmente sacarle la verdadera historia de la traición de su hermano al valeroso Don Juan, la muerte de Mauricio a manos del bravo Roberto, y la prisión de Don Juan, de la que él es el alcaide. Francelisa fascinada por la fama de don Juan de Castro, consigue del alcaide las llaves de la torre y y se presenta allí. En la cortesana entrevista con Don Juan, ella le promete ayuda y le ofrece su amor, pidiéndole correspondencia. Don Juan se echa a sus pies, pero el anuncio de la llegada del Rey hace que Francelisa oculte a Don Juan. El Rey comenta a su hermana que la armada de Inglaterra viene contra Irlanda, y que para evitar la guerra lo mejor será entregarle al preso, que es Don Juan de Castro, pero Francelisa maniobra astuta, para no perder las riendas de la situación , y le convence que ha proceder a la defensa de su reino. llega entonces Alejandro, y en una larga relación, describe la magnificencia de la armada inglesa, el terror de los habitantes de Irlanda, que corren por todas partes a la desbandada, y cuenta que el general que viene al mando es Don Juan de Castro, y que ya con sus avanzadillas han tomado tierra y se dirigen hacia la ciudad. En esta coyuntura, Francelisa, ayudada por Feniso, decide jugar sus propias bazas para que Don Juan sea suyo y no devuelto a Inglaterra y a Clarinda.
Disfrazada de soldado, la princesa se acerca a la tropa que avanza al mando de Don Juan/Rugero, admirado de no encontrar resistencia, y muy cerca ya de la capital de la corte y de la torre donde está preso Don Juan. Entre los soldados viene Roberto, que ha conseguido, de modo heroico, sumarse a la expedición, a pesar de haber sido dejado en el puerto, y todo por amor de Don Juan. La escena que sigue muestra a todos los personajes en plena confusión: Don Juan/Rugero y Roberto se consideran el uno al otro espíritus, Soldado/Francelisa no entiende que Don Juan pueda estar a la vez preso y al mando de las tropas... Finalmente Francelisa interpela a Don Juan/Rugero, le confiesa que es mujer (ya él y Páez, su lugarteneiente, habían quedado admirados de su belleza de ángel), le advierte de la sangre que se derramará con la batalla y le manifiesta que, para evitarla, su hermano el Rey está dispuesto a entregarles al preso. Don Juan/Rugero, que le declara que Don Juan y él son hermanos, y como una misma persona, está tan admirado por la dama que apenas acierta a hablar, y es Páez quien le indica la respuesta: para aceptar lo que le propone, debe hablar primero con su hermano. Ella se va a cumplir su mediación y Don Juan/Rugero se dispone a escribir una carta..
Acto 2
Francelisa traslada al Rey de Irlanda su encuentro con el General. Le explica, ante su confusión, que en realidad es el hermano del preso, muy parecido a él, y son dos Don juanes, y obtiene que Arnaldo -que sabe que no tiene alternativa militar- permita el encuentro entre los hermanos. Roberto, que acompaña a Don Juan/Rugero, es el encargado de llevarle la carta de éste a Don Juan, y Arnaldo le autoriza a que la entregue a su destinatario. En apartes, Francelisa sonsaca a Roberto que Don Juan/Rugero está casado con Clarinda pero no ha consumado el matrimonio. Traen a Don Juan y, al encontrarse, Roberto y él manifiestan todo su júbilo y su afecto, no sin que Roberto siembre la confusión con su relato de que Don Juan de Castro se ha casado con Clarinda y que ahora manda al ejército inglés y viene para liberarle, pero al entregarle la carta, toda la confusión se disipa: Rugero, que se firma como tal, le cuenta la intervención sobrenatural de Tibaldo, cuyas instrucciones de hacerse pasar por Don Juan ha obedecido. Roberto comprende ahora. Don Juan le envía a su hermano con el mensaje de que ataque sin demora. No obstante, Arnaldo trata de pactar con él su libertad a condición de que las tropas se retiren a los barcos y de que renuncie a Clarinda en su beneficio. Mientras discuten, llega Alejandro para anunciar que el asalto se ha iniciado. El rey corre a defender hasta la muerte su ciudad, y deja a Don Juan en manos de Francelisa, que trata de pactar con él que el hermano, de los dos, que no se quede con Clarinda, se quede con ella, y mientras tanto lo encierra en la torre.
Los ingleses conquistan los muros y plantan sus banderas. Desde lo alto de la torre y desde los muros se hablan Rugero y un Don Juan cargado de hierros. Francelisa llega, de soldado, y tras el reconocimiento mutuo entre ella y Rugero, que le declara su amor, ella se le entrega. Páez y Roberto entran disputándose a Arnaldo, al que traen preso, quien lamenta su fortuna, mientras Francelisa y Rugero culpan a su soberbia. Don Juan es liberado de sus cadenas. Da éste órdenes para que Páez y Roberto se lleven presos al Rey y a su hermana a la nave capitana. Rugero y Don Juan, mientras tanto, se disponen a poner freno al saqueo y a la venganza de los vencedores contra la ciudad vencida.
Mientras tanto llega a palacio, en Londres, la noticia de la victoria, que llena de júbilo al Rey Eduardo y de melancolía a Clarinda.
Desembarca en el puerto la armada y Páez y Roberto se disputan quien llegará primero a cobrar las albricias por la victoria. De camino, Rugero cuenta a don Juan con detalle todo lo ocurrido desde su secuestro, pero al llegar a narrar la noche de bodas, y al hacerlo con un excesivo detalle, suspendiendo la información que más interesa a Don Juan, éste se vuelve loco de celos, acusa de traidor a su hermanastro por haberse acostado con su mujer, y le clava la espada. Queda Rugero agonizante mientras que Don Juan parte para palacio.
Allí llega antes que nadie Roberto y recibe los abrazos y albricias de Clarinda, y de su enamorada Floriana. llega después Don Juan, y al alardear de sus deseos con Clarinda, esta los pone en duda, y en pocas palabras le cuenta que en la noche de bodas ni la tocó. Don Juan comprende entonces su tremendo error, al haber matado a su leal hermano, y lleno de dolor vuelve con Roberto al monte para buscarlo, ante la desesperación de Clarinda, que lo ve escapar de ella por segunda vez..
Allí, mientras tanto, Rugero ha sido atendido por Belardo, un labrador o pastor, según la frase de que se trate, quien a su vez ha ido a buscar un jumento para llevarlo a su cabaña y que allí le cure su hermana, llamada Marcela. Al pie de unos castaños lo encuentran el desesperado Don Juan, que quiere matarse, y Roberto , y entre abrazos y llanto se cierra el acto.
Acto 3
Han pasado tres años desde que don Juan y Rugero han dejado el Palacio en Galicia. La madre de Rugero, princesa de Galicia, no teniendo más noticias de su hijo, ha enfermado gravemente. Mientras el Príncipe de Galicia da cuenta de esto a unos caballeros en la corte, llega Páez, el amigo y lugarteniente de Rugero, quien viene como mensajero de Don Juan y relata todos los acontecimientos que han sucedido en Inglaterra y que han demostrado el gran amor que Rugero le tiene a don Juan. Sin embargo, cuenta Páez, Rugero una vez vuelto a Inglaterra, y dispuesto a casarse con Francelisa, ha enfermado de una peste ponzoñosa y de un género de lepra que le ha obligado a encerrarse en un cuarto en el que sólo se atreve a visitarlo don Juan. Éste, casado con Clarinda, ha tenido ya dos hijos, Enrique y Lucila. Por todo esto, explica Páez al Príncipe don Pedro, los dos hermanos no han podido ir a Galicia ni han podido escribirle, pero Don Juan y Clarinda se ponen a su disposición. El príncipe pide que nada de la enfermedad de Rugero se cuente a la princesa y expresa su intenso deseo de ver al Conde.
Mientras tanto, en Inglaterra don Juan se debate angustiado porque, como nos descubre en un patético soliloquio, por tres noches ha soñado que una voz le ha dicho que si quiere salvar la vida de su hermanastro deberá darle a beber la sangre de sus dos hijos. Aunque atormentado, don Juan decide sacrificar a sus dos hijos y degollarlos mientras duermen. Se hace traer por Roberto una copa y le manda retirarse, a pesar de las protestas de Roberto, que teme algo. Queda Don Juan contemplando a sus hijos dormidos.
Clariana lo ve llevando la copa hacia la alcoba de su hermano, pero aún cuando él le deja escuchar palabras tan siniestras como confusas, ella no sospecha nada.
Llega el rey a la corte y, entre parabienes y bienvenidas, pregunta por todos y se informa de que Rugero ya "apenas siente dolor", aunque está deformado como un monstruo. El Rey pide ver a sus nietos y los contempla, amoroso, mientras juegan. Al presentarse Don Juan, acompañado de un Rugero sano ya, confiesa ante todos que para dar la salud a su hermano degolló a sus hijos. El Rey manda que levanten la cortina y todos ven a los niños que juegan. Aún así es tanto su horror por lo que Don Juan ha confesado que fue capaz de hacer, que le priva del cuidado de sus hijos y lo expulsa de su reino para siempre, a él y a Clarinda, que ha intercedido por su marido. "Si un hora tarda de estar/ en la mar o en la ribera,/ doy facultad a cualquiera/ de que los puedan matar".
Antes de dejar el reino junto con don Juan, Clarinda, Roberto y Floriana, para volver a España, Rugero libera a Arnaldo y a Francelisa, con la que promete reunirse en Irlanda una vez haya dejado en España a su hermano.
Sin embargo, antes de que todos dejen Inglaterra, el rey recapacita, movido sobre todo por el peligro que supone la puesta en libertad del Rey de Irlanda, cuyas ambiciones teme, y decide perdonar a don Juan. Así todos vuelven a palacio y Rugero puede preparar su boda con Francelisa.
Es de noche, y en su cuarto don Juan no consige dormir, a pesar de que todo está bien ahora, por lo que se levanta y va a sentarse en una silla, esperando que el sueño le llegue mejor., y en efecto, siente que "el sueño baja a mis ojos". Entonces, reza la acotación, se duerme y se escuchan las voces y los golpes de Tibaldo, que grita a Don Juan que le abra. Al abrir la puerta, espada en mano, irrumpen Tibaldo y cuatro hombres armados. Tibaldo recuerda a don Juan la promesa que le hizo aquella noche en la ermita, cuando Tibaldo le ofreció su ayuda en hombres, armas y riquezas para que pudiera pretender a Clarinda, de que don Juan le daría la mitad de sus ganancias. Don Juan mantiene su promesa, y ante la petición de Tibaldo, que tras echar cuentas con Don Juan sobre lo que ha ganado, le recuerda que también ha ganado a Clarinda, y exige ahora la mitad que le corresponde, "la mitad de un cuerpo humano". Despertada Clarinda, Don Juan le cuenta el pacto entre los dos y le presenta a Tibaldo, a quien ha de "darle la mitad/ de tu cuerpo". Acotación: 'Quiere darla, y tiénele' Tibaldo: "Ten la mano / porque sólo aquesto ha sido / dar más fuerza a este milagro". Y le explica que todas las deudas que don Juan pagó por él, le purificaron para ganar el cielo, quien le mandó servirle a partir de entonces. Por aquellas hazañas: "el tao de san Antón / traerán desde hoy más los Castros / en sus armas generosas". Don Juan despide entonces la obra: "Aquí, senado discreto,/ acaba el extraño caso/ del Hacer bien a los muertos/ y del gran Don Juan de Castro"
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: Aparece el personaje de Belardo, aquí como pastor, que dice tener una hermana que se llama Marcela, y en una de las ediciones de la obra, la de la Parte 25, la protagonista femenina se llama Lucinda y no Clarinda, como en la Parte 19.