DIVINO AFRICANO, Tragicomedia famosa, EL
DATOS BIBLIOGRÁFICOS
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Título: DIVINO AFRICANO, Tragicomedia famosa, EL. Procedencia: Parte 18 (1623); manuscrito de la Biblioteca Palatina de Parma
Título: SAN AGUSTÍN. Procedencia: P2 ; manuscrito de la BNE
Autoría
Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable
Peregrino
Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: Sí
Parte
Parte XVIII (1623)
Manuscrito
Tipo: Copia
Localización: Parma, Biblioteca Palatina (Italia)
Ref. bibliográfica: Restori, Antonio: Una collezione di commedie di Lope de Vega Carpio ([CC.* V. 28032 della Palatina Parmense]). Livorno, Tipografia Francesco Vigo, 1891. 22.
Nota: Signatura CC.* V. 28032/ XXXVI
Tipo: Copia
Localización: Madrid, Biblioteca Nacional (España)
Ref. bibliográfica: Biblioteca Nacional (España). Junta Nacional del III Centenario de la muerte de Lope de Vega.: Catálogo de la Exposición Bibliográfica de Lope de Vega. Madrid, Biblioteca nacional, 1935. 60.
Nota: Signatura mss. 14.970. Según Paz y Melia (1934), p. 493 el manuscrito es de letra de varias manos, del siglo XVII.
Otras ediciones del siglo XVII
No consta
Colecciones modernas
*Ref. bibliográfica: Lope de Vega: Obras escogidas (Estudio preliminar... de Federico C. Sainz de Robles). Madrid, Aguilar, 3 vols., I-1946;II-1955;III-1958. III.
*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.
Ref. bibliográfica: Menéndez Pelayo, M., ed.: Obras de Lope de Vega publicadas por la Real Academia Española. ( 15 vols.). Madrid, RAE, 1890-1913. IV (BAE, CLXXVII).
* Edición utilizada
Ediciones singulares modernas
- El divino africano, ed de Massone, Juan Antonio, Santiago de Chile, Ediciones Agustinianas, 1983
Versiones y traducciones
No se conocen
Bibliografía secundaria
- Case, Thomas E.. "Metatheater and World View in Lope’s El divino africano". Bulletin of the Comediantes. núm. 42, 1. p. 129-142. 1990.
- Micó Buchón, José Luis. "El divino africano. Tragicomedia agustiniana de Lope de Vega". Humanidades. núm. 6. p. 105-117. 1954.
ANOTACIONES PRAGMÁTICAS
Ver / Ocultar secciónDatación
Fecha: 1610?
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 313.
Nota: Jörder demuestra que es anterior a 1611, aunque también cree que podría ser anterior a 1608 (Jorder, "Die formen des sonetts bei Lope de Vega", ZtRPh, Beiheft 86 (1936) pág. 280). MB se muestran de acuerdo con los argumentos de Jörder en favor de la primera de las fechas propuestas, no así en el caso de la segunda. Según MB la versificación sugiere que Lope, hacia 1610 revisó la comedia.
Dedicatorias
Al Ilustrísimo y reverendo señor don Rodrigo Mascareñas, Obispo de Oporto.
Cómputo de versos
Número: 2955
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 312.
CARACTERIZACIONES
Ver / Ocultar secciónPersonajes no computables
Observaciones:
Acompañamiento del emperador Teodosio
Soldados godos
Intervienen unos hombres llevando a la mujer endemoniada, aunque no se especifica cuántos hablan.
Personajes computables
Universo social
Tiempo histórico
Antigüedad clásica
Nota: La acción transcurre en el final de la Antigüedad clásica, concretamente durante la vida adulta de San Agustín, desde el último cuarto del siglo IV al primer tercio del siglo V.
Marco espacial
Acto 1
Topónimo: Cartago. [Túnez]. África. Espacio: escuela; playa.
Topónimo: Milán. [Italia]. Europa. Espacio: puertas de una iglesia; calle.
Acto 2
Topónimo: Milán. [Italia]. Europa. Espacio: puertas de una iglesia; calle.
Topónimo: Ostia. [Italia]. Europa. Espacio: puerto.
Acto 3
Topónimo: Hipona/ Hippo Regius , [Annaba]. [Argelia]. África. Espacio: monasterio; playa; afueras de la ciudad.
Duración
Acto 1: Número indeterminado de días. Nota: El tiempo que pudiera llevar viajar de Cartago a Roma y de Roma a Milán
Acto 2: Número indeterminado de días
Acto 3: Número indeterminado de días
Género
Género principal:
- Drama > historial > religioso > hagiográfico y leyenda.
Extracto argumental
Acto 1
En una escuela de Cartago, varios alumnos están esperando la llegada de su maestro de retórica, Agustín; todos lo estiman, aunque uno de ellos, Celestio, observa que la herejía maniquea que profesa Agustín disminuye su saber, pues quien no se sabe salvar / de que sabe no se alabe. A continuación sale Agustín acompañado de su hijo Deodato, niño, que repite una larga lección de retórica ante la clase, repasando los varios tipos de tropos. Cuando la clase termina, Agustín se queda leyendo el cuarto libro de la Eneida y llorando sobre el abandono de Dido; en esto llega Africana, la mujer de Agustín, y entre ellos se produce una pequeña discusión porque ella considera que él dedica demasiado tiempo al estudio y los libros. Agustín la tranquiliza diciéndole lo mucho que los estima a ella y a su hijo Deodato, pero, a pesar de esto, Africana no se marcha muy convencida; después, llega Mónica, la madre de Agustín, que está triste porque su hijo se está condenando a la pena eterna, ya que abraza la secta maniquea, no cree ni tiene fe y sólo confía en los argumentos lógicos que le proporciona la ciencia. Mónica le cuenta a su hijo que ha tenido un sueño premonitorio en el que ella estaba sentada sobre una regla turbada/ con rostro triste, y lloroso, que un mancebo hermoso la consolaba diciéndole que allí donde ella estaba estaría su hijo, y que, al darse la vuelta, lo hallaba sentado junto a ella. Agustín cree que su madre no entendió bien las palabras del mancebo y que, probablemente, escuchó aquello que, en realidad, deseaba oír. Mónica intenta convencer a su hijo de que se halla en un error en sus creencias, pero Agustín insiste en que no puede creer en aquello que no es demostrable y se marcha, dejando a Mónica sola, quien rogará al obispo Valerio que hable con él para convencerlo de que siga el buen camino.
En las orillas del mar, una nave está preparada para partir hacia Roma. Agustín le explica a Alipio que quiere marcharse de África porque se siente presionado por su madre, quien no para de insistirle en que crea en los misterios de la fe católica, en los que no puede creer porque no siguen ninguna lógica. Africana se despide de Agustín y de su hijo, que se va con él, y le pide a su esposo que le escriba allá donde esté. Por otra parte, Mónica, a quien nadie ha avisado de la partida de su hijo, llega a la playa cuando la nave ya ha zarpado y se entera por un marinero de que su hijo viaja en ella. Mónica decide seguirlo donde vaya.
Días después, en Milán, en la puerta de una iglesia, Mario y Turón, dos pobres, comentan que ese mismo día llega a la ciudad el emperador Teodosio. Cuando éste llega con Rufino, capitán, y su acompañamiento, el arzobispo Ambrosio sale a recibirlo a la puerta y le impide que entre a la iglesia hasta que no haya hecho penitencia, puesto que ha matado en Tesalónica a cinco mil hombres por venganza y se encuentra en pecado mortal. El emperador acepta esa decisión pero Rufino se marcha disgustado. Poco después, Simpliciano anuncia a Ambrosio que Agustín ha llegado de Roma y el arzobispo recibe con mucho agrado al sabio africano, citándolo más tarde para poder hablar con más calma en su estudio. En esto llega Alipio y le da a Agustín la noticia de la llegada a Milán de su madre Mónica; Agustín la recibe con resignación, porque ya imagina que no falten / lágrimas y persuasiones, y dice a Deodato que vaya a saludar a su abuela; mientras, él se va a hablar con Ambrosio. Simpliciano queda solo y ruega a Dios que aleje la herejía de la Iglesia. Al momento oye una voz divina y se descubre ‘una iglesia en hombros de Ambrosio, y Jerónimo, y los otros dos lugares vacíos'. La voz le dice que Agustín y Gregorio ocuparán los dos lugares vacíos, mientras que Santo Tomás de Aquino y Buenaventura le darán resplandor divino y claro. Simpliciano se marcha sorprendido.
Acto 2
Simpliciano habla con Agustín, comentando el miedo que todos en Milán tienen a su lógica implacable, hasta el punto que Ambrosio en sus letanías pide a Dios, que de tu lógica / nos libre; pero Simpliciano, aunque conoce su inferioridad intelectual, se obstina en discutir con Agustín instándole a que se convierta. Éste, al ver que empiezan a llegar sus discípulos, lo despide citándolo para esa misma noche en su casa, para seguir hablando más despacio. Agustín, como se desprende del hermoso soneto que pronuncia tras marcharse Simpliciano, empieza a vacilar en su postura anticristiana, y le pide a Dios la ayuda necesaria para terminar de convertirse. En esto llega su amigo Alipio, quien queda muy sorprendido de la nueva actitud que descubre en Agustín, sospechando que sólo se trata de melancolía; pero Agustín repite sus nuevas dudas y deseos de conversión a Mónica, que ha venido a verle en compañía de Deodato. Mónica se queda sola y ruega a la Virgen, en un bello soneto, que su hijo no se arrepienta de su decisión. En ese momento tiene una visión en la que aparece la Herejía, que lleva a Agustín con los ojos vendados. Enseguida llega la Verdad, quien le quita la venda a Agustín y le muestra un infierno, donde hubiera acabado. Él rechaza la Herejía, que se va cegada por la Verdad. Tras esta visión Mónica se marcha a buscar a su hijo.
En la puerta de la iglesia, dos damas tapadas son requeridas por dos galanes, Tracio y Furio, quienes deciden esperarlas a la salida. Dos pobres, Turón y Mario, comentan sus picardías para poder comer. Agustín sale de la iglesia muy disgustado por ver que los fieles ya consideran su ciencia como demoníaca, y, vacilando en su nueva inclinación, se dirige a hablar con Ambrosio para defender sus principios; mientras ellos dos entran al estudio del arzobispo, Alipio y Simpliciano se quedan fuera. Vuelve a aparecer la Herejía, esta vez temiendo que Ambrosio logre convencer por completo a Agustín y que éste se convierta, y, al ver que Agustín no ha podido vencer los argumentos del arzobispo, se marcha angustiada. Simpliciano le dice a Ambrosio que no se ha de preocupar por Agustín, ya que será uno de los pilares de la iglesia en el futuro. Agustín se queda solo reflexionando y le pide a Dios que lo ayude a salir de la indecisión y la duda en que se encuentra. Un ángel baja entonces del cielo y le entrega las epístolas de San Pablo; Agustín las abre y topa con el renglón de la Epístola a los romanos que dice Vestíos de Jesucristo; lo que da pie a un largo comentario sobre las excelencias de Cristo, vestido sagrado. La Herejía vuelve a sentirse amenazada y envía a un demonio en forma de Africana para que le recuerde a Agustín su vida pasada y los placeres en los que vivía. Agustín, que quiere seguir a Cristo, no hace caso de la tentación y se marcha a pedirle el bautismo a Ambrosio. La Herejía ha sido vencida: 'descúbrase en una pila Alipio, y Deodato, y Agustino, como que se acaban de bautizar, y Ambrosio como que deja el aguamanil, y Simpliciano, y Mónica', que comienzan a rezar. Tras una recreación castellana del Te deum en la que se alternan las voces de Ambrosio y de Agustín, Mónica da el parabién a su hijo y le predice que tendrá hijos… que se llamen / de tu nombre (los frailes agustinos) y difundan la fe cristiana en todo el mundo, y Agustín cierra la escena dándole a Dios las gracias por su conversión. Cuando se cierra la cortina, la Herejía y Satán, que está en hábito de Africana, quedan admirados y se marchan.
Pasa algún tiempo. La acción se desplaza al puerto de Ostia, desde donde Agustín, Alipio, Deodato y Mónica piensan embarcarse para volver a África; pero Mónica siente que su vida se acaba: Viví mientras tú morías; / pues ya vives, morir quiero, le dice a su hijo. Tras despedirse de todos, muere, y un niño que baja en una nube la abraza poniéndole una corona de lauro y palma. Todos lloran su muerte.
Acto 3
Alipio le enseña a Eboro, que llega vestido "de camino", el monasterio que Agustín, nombrado obispo, ha fundado en Hipona; y le muestra la celda donde el santo varón está escribiendo sus Confesiones. En ese momento llega Agustín acompañado de Donato y Fortunato, dos herejes maniqueos con los que viene discutiendo y a los que acaba desterrando de la ciudad. Los dos herejes, ofendidos por el trato recibido por el obispo, planean matarlo cuando se encuentre solo entre los peñascos de la playa, donde suele ir a meditar.
Agustín aparece escribiendo, solo, detrás de una cortina; sale el demonio, que trae consigo otro libro en que apunta los pecados de la humanidad. El demonio le dice a Agustín que, aunque Dios puede borrar los pecados de los santos, él todavía tiene uno apuntado, pues se olvidó de rezar unas Completas; el obispo entonces se ausenta unos momentos. Cuando regresa, su pecado ha sido borrado del libro, por lo que el demonio se marcha enojado. Una mujer que ha sido deshonrada busca consejo en Agustín, y al ver que el santo no le da respuesta se molesta; pero enseguida "va subiendo y descubriéndose una cortina, se ve a Agustín elevado, con la pluma en la mano, mirando un Sol, en que estará pintada la Santísima Trinidad" y una voz le explica a la mujer que el santo no le ha contestado porque estaba escribiendo las excelencias de Dios, cosa que requiere la máxima atención y concentración. Ella, sorprendida y arrepentida de su primera reacción, se dirige a la iglesia.
En la playa, Fortunato y Donato traman cómo matar a Agustín y cuando éste llega los dos se esconden tras unas peñas. El obispo de Hipona viene reflexionando sobre el misterio de la Santa Trinidad, que no acaba de entender; en esto, aparece un niño, que se acerca a la orilla del mar con un pedacito de concha, cogiendo agua del mar para trasladarla a un agujerito de la playa. Cuando Agustín le pregunta qué está haciendo, y se ríe de intento tan vano como el que tiene el niño, éste le contesta que igual de vano es el intento de Agustín, pues no se puede reducir al camino del entendimiento humano el gran océano de Dios inmenso, uno y trino. El niño desaparece y Agustín entiende enseguida la lección y se arrepiente; en ello, una voz le advierte del peligro que corre si sigue entre las peñas. Agradecido a la misericordia divina, el santo obispo decide marcharse a su celda.
Simpliciano ha llegado a Hipona con cartas de Ambrosio para Agustín y Alipio le cuenta que Deodato ha muerto. Después, una voz divina vuelve a mostrar a Simpliciano la imagen de una Iglesia, pero esta vez, todas las columnas que la sostienen están ocupadas por un santo, entre ellos Agustín.
Lidio y otros hombres llevan a Agustín una mujer endemoniada para que la sane. Él, con buenas palabras, intenta que el demonio se marche de ella y éste, antes de abandonar a la mujer, predice el cerco de Hipona por los godos españoles y la muerte de Agustín por el dolor de ver eso. La mujer se desploma, ya libre del demonio, y sus acompañantes la llevan a la iglesia a dar gracias a Dios por su curación; Alipio se queda solo y dolorido por la profecía y por la reacción angustiada de Agustín. Se duerme, y tiene una visión en sueños: "descúbrese una cortina y allí Agustino entre dos imágenes de Cristo y Nuestra Señora, de rodillas". El santo obispo declara su amor a ambas imágenes en un largo rezo, y cuando se cierra la cortina Alipio decide no contar a nadie su visión.
Una breve escena muestra a los soldados godos con caja y bandera al mando de su rey Ulderico, que los incita a la guerra sin cuartel contra los africanos.
Ante Alipio y tres frailes de su orden, Agustín se despide de la vida, que quiere ya abandonar por no ver el estrago que los godos harán de su amada Hipona. Cuando ya Agustín se ha ido, acompañado de Alipio, llega Lidio en busca de Agustín y les cuenta a los tres frailes agustinos la crueldad y la barbarie del rey godo, Ulderico, que ha llegado ya a Hipona y tiene cercada la ciudad. Desde dentro se oyen voces, "Arma/ arma, guerra, toca, toca" y sale Alipio anunciando la muerte de Agustín. Los soldados y Ulderico entran en escena preguntando por el obispo; el rey godo se entera de lo sucedido y confiesa que su única intención al llegar a Hipona era la de conocer a Agustín. 'Descúbrase san Agustín vestido de obispo con su cayado, y la Iglesia en la mano, como le pintan, la Herejía a los pies con algunos libros'. Finalmente, Ulderico perdona a Hipona porque considera que es "justa razón" y "bien lo merece Agustín" mientras que Alipio anuncia que "aquí se acaba la historia".
OBSERVACIONES A LA OBRA
Ver / Ocultar secciónObservación: Son de gran interés las referencias al estudio de la retórica y de la dialéctica que se encuentran en los dos primeros actos de la obra en relación con la enseñanza de Agustín y con sus disputas teológicas con Ambrosio.