DISCRETA VENGANZA, Comedia famosa, LA



DATOS BIBLIOGRÁFICOS

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Título

Título: DISCRETA VENGANZA, Comedia famosa, LA. Procedencia: Parte 20 (1625) ; final Acto III; Parte 39 de Escogidas

Autoría

Autor: Félix Lope de Vega y Carpio. Fiabilidad: De autoría fiable

Peregrino

Citado en El peregrino I: No
Citado en El peregrino II: No

Parte

Parte XX (1625)

Manuscrito

No consta

Otras ediciones del siglo XVII

Título: LA DISCRETA VENGANZA
Colección: Parte 39 (Madrid, J. Fernández de Buendía,1673) de la Colección de Comedias escogidas
Atribución: Agustín Moreto
Ref. bibliográfica: Cotarelo, Emilio : Catálogo descriptivo de la gran colección de "Comedias Escogidas", que consta de cuarenta y ocho volúmenes, impresos de 1652 a 1704, BRAE XVIII (1931), 232-80, 418-68, 583-636, 772-826; BRAE, XIX (1932), 161-218. . 813.
Nota: En la portadilla de la comedia, dentro del volumen, se añade: "Comedia famosa"

Colecciones modernas

*Ref. bibliográfica: VVAA: Teatro Español del Siglo de Oro (Base de datos de texto completo publicada en CD-ROM). ProQuest LLC, Chadwyck-Healey, 1997.

Ref. bibliográfica: E. Hartzenbusch: Comedias escogidas de Lope de Vega. (4 volúmenes) (Integradas en la Biblioteca de Autores Españoles, vols. XXIV, XXXIV, XLI y LII. 4 volúmenes). Madrid, Rivadeneyra (BAE), 1853, 1855, 1857, 1860. III (BAE, XLI).

* Edición utilizada

Ediciones singulares modernas

No consta

Versiones y traducciones

No se conocen

Bibliografía secundaria

No consta


ANOTACIONES PRAGMÁTICAS

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Datación

Fecha: 1615-1622, probablemente 1620
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 312.
Nota: MB se basan para decantarse por 1620 en informaciones proporcionadas por R.L.Kennedy sobre unos versos de Tomé de Burguillos (Justa poética, 1620) y sobre la alusión del texto a las Novelas morales (1620) de Ägreda y Vargas.

Dedicatorias

A la Excma. Señora Doña Isabel de Guzmán, duquesa de Frías

Cómputo de versos

Número: 3102
Ref. bibliográfica: Morley, S. G.; Bruerton, C.: Cronología de las comedias de Lope de Vega (La 1ª edición, en inglés, es de 1940). Madrid, Gredos, 1968. 311.


CARACTERIZACIONES

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Personajes no computables

  • Acompañamiento
  • Criados y lacayos
  • Damas
  • Personajes computables

  • Don Alonso [Alfonso III, El Boloñés o El Reformador], rey de Portugal

  • Don Juan de Meneses, [noble portugués, del Consejo del Rey], [galán], [primo de doña Ana], [hombre de confianza del Rey]

  • Don Nuño [de Távora], [noble portugués, del Consejo del Rey], [galán, rival de D. Juan]

  • Don Ramiro [de Alhama], [noble portugués, del Consejo del Rey], [galán], [amigo y aliado de Don Nuño]

  • Don Vasco [de Acuña], [noble portugués, del Consejo del Rey], [aliado de D. Nuño]

  • Doña Ana [de Meneses], [dama protagonista], [prima de D. Juan]

  • Doña Beatriz, reina, [princesa castellana, hija de Alfonso X el Sabio]. Nota: Se convertirá en Reina legal de Portugal en el transcurso de la obra, tras el divorcio del Rey de la Condesa de Boloña.

  • Doña Inés, dama castellana, dama castellana [del séquito de la reina]

  • Guarda

  • Leonor, [criada de Doña Ana]

  • [Mujer]

  • Rodrigo, criado, criado [de Don Nuño]

  • [Sancho], escudero

  • [Soldado], [soldado roto]

  • Tello, criado, criado de D. Juan, [gracioso]

  • [Viejo]
  • Universo social

  • Universo de la nobleza. Alta nobleza
  • Universo de la servidumbre. Criados
  • Universo del poder soberano. Reyes
  • Tiempo histórico

    Edad Media
    Nota: Siglo XIII, época del rey Alfonso III de Portugal, de Alfonso X el Sabio de Castilla y de Luís IX, el santo, de Francia. Los hechos históricos reflejados en el drama abarcan desde 1250 (dos años después de ocupar Alfonso III el trono en 1248) hasta 1254, en que casó con Doña Beatriz, hija de Alfonso X el Sabio.

    Marco espacial

    Acto 1
    Topónimo: Lisboa. [Portugal]. Europa. Espacio: plazas, calles, casa de Dª Ana, palacio real
    .

    Acto 2
    Topónimo: Lisboa. [Portugal]. Europa. Espacio: casa de Dª Ana, palacio.

    Acto 3
    Topónimo: Lisboa. [Portugal]. Europa. Espacio: palacio, casa de Dª Ana, torre-cárcel.

    Duración

    Obra: Número indeterminado de años. Nota: Años, por los diversos viajes que deben realizarse (a Francia, a Sevilla...), por las gestiones diplomáticas implicadas, por los acontecimientos históricos aludidos (suceden a lo largo de 4 años)

    Género

    Género principal:

    • Drama > historial > profano > hechos particulares.
      Nota: Es notable el marco de hechos famosos públicos del reinado de Alfonso III de Portugal en que se inscribe la acción principal: el destronamiento de su hermano D. Sancho II, el divorcio de la Condesa de Boulogne, el matrimonio con Dª Beatriz, hija de Alfonso X de Castilla...


    Observación: La traza dominante es la del acceso a la privanza y la lucha contra las intrigas por hacer caer al pricado en desgracia, hasta conseguir una discreta venganza contra sus enemigos.

    Extracto argumental

    Acto 1
    Lisboa. Doña Ana de Meneses es pretendida por dos nobles –don Juan de Meneses, su primo y amigo del rey don Alonso de Portugal, y don Nuño de Távora, también noble portugués y consejero del Rey–. Comienza la acción cuando don Juan, acompañado de su criado –Tello– trata de aprovechar la salida de doña Ana de la iglesia para verla. Al mismo lugar concurre también y con idéntico propósito don Nuño, acompañado de su amigo Don Ramiro. En efecto, cuando sale la dama con su compañía, ambos galanes se encuentran con ella y rivalizan por hacerse con un guante que se le ha caído. La dama prefiere que se lo lleve don Nuño, lo que provoca los celos de don Juan, que promete, por tan manifiesto desprecio delante de su rival, vengarse de ella no cortejándola más. Las intenciones de don Juan son secundadas por Tello, que decide hacer lo mismo con la criada Leonor. Pero de inmediato se aclara la situación cuando vuelve doña Ana para declararle su amor a don Juan, explicándole que el haberle cedido el guante a don Nuño fue para evitar un enfrentamiento entre los dos galanes; lo cual deja lleno de contento al primo, que admira la discreción de su amada.
    Mientras tanto, en palacio, el Rey Alfonso III, que tras una etapa de guerra civil (contra su hermano el rey Sancho II, al que venció y depuso) y de asentamiento en el trono (lleva dos años de un reinado que, históricamente comenzó en 1248), se reúne con sus cortesanos –don Nuño, don Ramiro y don Vasco– para exponer a su consejo su preocupación por morir sin asegurar la descendencia en el trono. El está casado con la Condesa de Borgoña, de cincuenta años y mucho mayor que él, y no tiene esperanza de tener hijos. Don Vasco opina que, aprovechando la ausencia de Portugal de la Condesa, que ya dura dos años, solicite dispensa al Papa para poder divorciarse de ella. A esta idea se adhieren también don Nuño y don Ramiro. Pero no participa de la misma opinión don Juan, que se incorpora a la reunión. A éste le parece un desagradecimiento intolerable repudiar a la mujer que le hizo conde y con cuyo apoyo económico pudo contar cuando, en Francia, no era más que un caballero; por el contrario, cree de justicia que ahora el Rey corresponda a la Condesa haciéndola Reina. La disputa entre los consejeros se hace agria y el Rey los hace salir para quedarse a solas con don Juan, quien se pone incondicionalmente a las órdenes del Rey, a pesar de su opinión contraria a su intento, pues una cosa es su opinión verdadera y otra su disposición a actuar fielmente, como leal servidor. Dicho esto, el Rey le confiesa que ha sabido por el embajador español que el rey don Alfonso el Sabio le propone un matrimonio de Estado, que se case con su hija –doña Beatriz de Guzmán, cuyo retrato le ha dado– a cambio de lo cual le ofrece en dote el Algarve y el Alentejo. Así que ordena a don Juan que se dirija secretamente a la corte de Sevilla para tratar el casamiento y, en caso de que el Rey castellano acceda, traiga a la princesa a Lisboa discretamente, y disfrazada. Ante la tristeza que provoca en don Juan esta orden, el Rey, confundido, le pregunta la causa. Y es cuando don Juan le confiesa su enamoramiento de doña Ana y la preocupación que le causa ausentarse de Lisboa por el temor de que su rival don Nuño aproveche las circunstancias para casarse con ella. El Rey le tranquiliza garantizándole la salvaguarda de su dama. Al salir de palacio, se encuentra con su criado Tello, que le trae una carta de doña Ana en la que le cita esa misma noche en su reja para asegurarle suficientemente su amor tras el incidente de la mañana. Don Juan, que le comunica a Tello su secreta y urgente marcha hacia Sevilla, por lo que no podrá ni siquiera despedirse de doña Ana, le encarga que vigile cada noche la calle de su dama.
    En casa, doña Ana recibe a través de su criada unos guantes con dos diamantes y un papel –un soneto– que le envía don Nuño, pero la dama reacciona riñendo severamente a su criada y decidiendo entregárselo todo a Don Juan, como despojos. Ya de noche, don Nuño, acompañado de don Ramiro y del criado Rodrigo llegan hasta la reja de doña Ana, quien, confundiendo a don Nuño con don Juan, le entrega diamantes, guantes, y papel de Don Nuño, al tiempo que le ratifica todo su amor. Pero la calle está vigilada por Tello, que se finge herido para conocer la identidad de los rondadores. Al mismo sitio concurre también el Rey, cumpliendo la palabra que le había dado a don Juan de vigilar a su dama. Y nuevamente Tello aplica su ingenio, ahora para que le ayude a espantar de allí a los caballeros rondadores. Pelean bravamente y ponen en fuga a don Nuño y su compañía. Pero cuando Tello, lleno de admiración por su valor, pregunta al desconocido que le ha ayudado su identidad, el Rey le dice que cuando vaya a palacio la sabrá, y le pide una prenda que no le sea necesaria para devolvérsela en el momento oportuno, lo cual servirá para reconocerlo. El escudero le da su bolsa, que no le sirve, pues está siempre vacía, y aprovecha para hacer una sátira del tipo del escudero pobre pero hidalgo.


    Acto 2
    En casa de doña Ana. Don Juan, ya vuelto de Sevilla, y su prima mantienen una conversación con intercambio de reproches: de doña Ana a don Juan por haberse marchado éste de viaje sin despedirse; de don Juan a doña Ana por haberle dado celos en su ausencia hablando de noche desde su reja con un amante. Es así como se descubre que doña Ana confundió a don Nuño con don Juan la noche que le había citado. Don Juan, tratando de justificar su comportamiento, desvela a su dama la misión que el Rey le encomendó en Sevilla, y le comunica que ha traído con él a la princesa castellana, de la que el Rey se ha enamorado perdidamente y pretende hacerlo público de inmediato. Esta escena de celos tiene su paralelo en la correspondiente que protagonizan los criados Tello y Leonor.
    En palacio, el Rey explica a Doña Beatriz las razones de su repudio de la Condesa, y le declara que impondrá su voluntad incluso a filo de espada, pues le mueven su amor y la razón de Estado. La princesa, por su parte, expresa su obediencia al Rey su padre y su amor al monarca portugués. A continuación, don Vasco anuncia al Rey la hora de la audiencia a sus vasallos, a la que se presentan un soldado, una mujer, y un viejo, pero el Rey decide que sea don Juan quien los atienda, lo cual provoca la envidia y las murmuraciones de los demás cortesanos. Don Juan, consciente de ello, lo pone en conocimiento del Rey, pero éste le confirma su "privanza" cuando decide que sea él mismo quien resuelva el memorial que le ha presentado don Nuño solicitando el permiso real para casarse con doña Ana de Meneses, la amada de don Juan. Éste, conteniendo los celos, exige a don Nuño que, para obtener el permiso, presente el consentimiento escrito de la dama. A su vez, el Rey encarga a don Juan que inste a la Condesa a no oponerse al divorcio, pues está convencido de que el papa aceptará si acepta ella, y que también le comunique al Santo Rey de Francia, Luís, sus propósitos, rogándole que no se oponga a ellos. Ido don Juan comparece Tello ante el Rey para cobrar la deuda que con él contrajo como caballero encubierto en la ronda nocturna (del primer acto) ante la casa de doña Ana. El Rey le devuelve la bolsa que Tello le dejó en prenda, pero ahora llena, y le concede el cargo de alcaide del castillo de San Gean.
    Una enorme tristeza inunda el corazón del Rey cuando tiene que comunicarle a doña Beatriz que el Papa no accede a su divorcio, debido a las quejas de su mujer la Condesa. La princesa entonces, sintiéndose muy desgraciada, quiere volverse a Sevilla o morir allí mismo, en Portugal; pero el Rey, que por una parte debe obedecer al Papa, como cristiano, pero que por la otra no está dispuesto a renunciar a su amor por Beatriz, le propone que viva cerca, donde pueda verla y visitarla. El Rey comunica sus pesares a su amigo don Juan y se marcha a consolar a doña Beatriz. Es entonces cuando aparece don Nuño con el –supuesto– consentimiento firmado por doña Ana para conseguir la licencia de casamiento.(Don Nuño ha conseguido previamente que doña Ana firmara ese papel cuya ambigua redacción responde a la petición también ambigua y engañosa que don Nuño le hizo para conseguir favores del favorito real). Don Juan, pues, no viendo otra alternativa que conceder la licencia, aprueba el matrimonio y queda triste y desengañado. Pero aparece a continuación su criado Tello alabando las virtudes de doña Ana, que anuncia que viene a palacio a cumplimentar a doña Beatriz, y se sorprende de ver a su señor tan abatido, tomando por cosa de burla la noticia que éste le da del casamiento de doña Ana con don Nuño. Inmediatamente llega doña Ana con Leonor y don Juan, despechado, la recibe con desplantes y reproches. A ello responde la dama de la misma manera, celosa por lo que le han dicho de las supuestas relaciones de don Juan con la dama castellana –doña Inés– que vino de Sevilla acompañando a la princesa. Sin embargo, en el transcurso de la conversación se aclara el engaño urdido por D. Nuño y los amantes se confirman su mutuo amor. El acto termina con las chanzas de Tello con Leonor, a la que el nuevo alcaide de San Gean considera de poca categoría para casarse con él.


    Acto 3
    Palacio. La acción comienza con las nuevas tretas que preparan los rivales de don Juan: ahora don Ramiro trata de hacerle creer a la dama castellana –doña Inés– que don Juan está enamorado de ella y que a través de él le pide su mano. Doña Inés, que también admira a don Juan, accede a ello. Y es tanto su contento, que inmediatamente se lo comunica a Dª Beatriz en presencia de doña Ana, la cual vuelve a sentirse invadida por los celos. Llega don Juan, nuevamente se producen los reproches de la dama contra él por su anunciado matrimonio con doña Inés, y nuevamente don Juan, enredado por las insidias de sus rivales, se ve en la obligación de desmentirlas; de modo airado va en busca de don Ramiro. Tello reprocha a doña Ana su poca discreción, que, al contrario de lo que sucedió con el episodio del guante, ahora puede provocar un enfrentamiento violento. Pero los cortesanos rivales de don Juan –Vasco, Nuño y Ramiro– no dejan de procurar su ruina intrigando contra él ante el Rey. Ahora le acusan de traición por servir los intereses de la Condesa procurando la negativa papal a la licencia del divorcio. El Rey, sintiéndose traicionado por su amigo y favorito, ordena su apresamiento. Y, en efecto, lo apresa la guardia mandada por Vasco, Ramiro y Nuño. Entonces, doña Ana y Tello trazan un plan para sacar a don Juan de la cárcel: convencen a doña Inés para que colabore en el intento enseñándole un papel, supuestamente escrito por don Juan, en el que éste se lamenta de que su encarcelamiento impedirá su matrimonio con doña Inés, por lo que si logra escapar huirá a Castilla para casarse con ella.
    La dama española accede y tratará de entrar en la cárcel utilizando el anillo del Rey para estamparlo en la orden de acceso. Por otra parte, Tello tiene como alcaide las llaves de la torre. De modo que el plan se pone por obra: don Ramiro, custodio del encarcelamiento, franquea el paso a doña Inés, que entrega a don Juan un papel de doña Ana en el que le comunica la hora en la que debe estar en la puerta de la torre para ser liberado, y que engañe a doña Inés con la fingida promesa de casarse con ella. Mientras tanto, doña Beatriz trata de persuadir al Rey de la inocencia de don Juan, tal vez víctima de las asechanzas de sus cortesanos enemigos. A la hora convenida acuden Tello y doña Ana disfrazada de hombre a la puerta de la cárcel y liberan a don Juan. Ignorantes de su huida, don Vasco, Nuño y Ramiro, sospechando que por mediación de doña Beatriz, que ya ha logrado aplazar su muerte, tal vez consiga nuevamente don Juan el favor real, deciden tener con él una reunión amigable en su celda, fingiéndose serle favorables, para evitar su posible venganza. Pero he aquí que se alerta entonces de la huida del prisionero y reparan que debía de ser don Juan y sus libertadores las personas con las que acababan de cruzarse sin haberlas reconocido.
    Don Juan permanece oculto en una habitación secreta de palacio, sólo conocida de doña Ana, Tello y Leonor; y en ese escondite don Juan planea con su criado una venganza contra sus rivales: escribir tres cartas incriminatorias de los tres cortesanos malsines, cartas que Tello se encargará de hacerlas llegar a manos del Rey. Así sucede. Encontrándose los rivales acompañando al Rey, doña Beatriz y doña Inés, Tello se hace el encontradizo y, al reconocerlo como el criado de don Juan, lo registran y le encuentran las cartas, que lee el Rey. Las cartas, dirigidas a cada uno de los traidores, les acusan de cargos falsos: haber sido los urdidores y cooperantes de su fuga. El Rey, que acepta sin más los cargos entre las protestas de los cortesanos acusados, los destierra de inmediato a Francia, desde donde se supone que escribe don Juan. El Rey, añorando los buenos tiempos de la privanza de su fiel amigo, envía a Tello para hacerlo venir desde Francia, donde supuestamente se halla. Tello entonces, puesto que don Juan en realidad se encuentra cerca, simula "narrativamente" un largo viaje, tras el cual aparece don Juan, que se postra a los pies de los reyes. La comedia termina con la escena en la que el Rey devuelve su favor a don Juan y éste le comunica la noticia del fallecimiento de la Condesa, lo cual deja vía libre al Rey para casarse con doña Beatriz. Doña Inés, siendo castellana en Portugal, queda burlada; doña Beatriz dona sus posesiones castellanas a doña Ana; y Tello recuperará su cargo de alcaide si se casa (con Leonor).


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