Félix Lope de Vega y Carpio Lope de Vega y Carpio, Félix

LOS TERCEROS DE SAN FRANCISCO




Autoría: Dudosa
Texto utilizado para esta edición digital:
Terceros de San Francisco. Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 1999. Edición digital a partir de: Menéndez Pelayo, Marcelino (ed.), Obras de Lope de Vega, XII: comedias de vidas de santos, IV. Madrid, Atlas (BAE, CLXXXVII), 1965, pp. 194-246.
Adaptación digital para EMOTHE:
  • Romeu Guallart, Luis María (Artelope)

FIGURAS

SAN FRANCISCO
ARNESTO
CONDE DON HUGO
FLAVIO, viejo
MAURICIO
EL DUQUE DE LATORINGIA
PATACÓN, criado gracioso
MARGARITA, Reina de Francia
dos o tres pobres
FEDERICO
ROSAURA
EL REY SAN LUIS
ORBELIO
RECAREDO, viejo
ROBERTO, caballero
SANTA ISABEL
LISARDO, pastor
XIXÓN, pastor
NISIRO
Dos caballeros
MÚSICOS

Jornada I

Sale el DUQUE por una parte, y FEDERICO por otra

FEDERICO
Octava real
Juez absoluto sin pasión ni enojos,
divino amor de ciencia y experiencia,
que entre contentos mezclas los enojos,
penas y celos con temor y ausencia:
5
suspensa el alma, mártires los ojos,
espero la resulta de tu audiencia,
y la sentencia de este pleito largo,
con dulce aliento y con recelo amargo.

DUQUE
Octava real
Fortuna siempre favorable mía,
10
dichoso curso de felice estrella,
esta ha de ser la noche, este es el día
de mi felicidad, si he de tenella.
El alma espera, el pecho desconfía,
en pecho y alma de su prenda bella,
15
de quien aguarda un alma siempre amante
el fin alegre de un amor constante.

FEDERICO
Octava real
¡Duque de Latoringia, señor primo!

DUQUE
¡Oh, noble Federico, primo amado!

FEDERICO
Por venturoso mi cuidado estimo,
20
si el mismo amor os cuesta este cuidado,
aunque yo a proseguirle no me animo;
que tal competidor no me ha dejado
esperanza ninguna, y no se alcanza
el término do falta la esperanza.

DUQUE
Octava real
25
No pensé yo que se doraban celos,
pues al carbunco comparar se pueden,
cuyo gran resplandor no, cubren velos,
porque los rayos de su luz exceden.
Mas no han de permitir los altos cielos
30
que las sospechas de ese amor se queden
sin declararse más, porque no importa
en quejas largas una lengua corta.

FEDERICO
Octava real
Yo me daré a entender. Pretendo y pido
a la señora Infanta por esposa;
35
su padre, el Rey de Hungría, ha pretendido
nombrarte dueño de su prenda hermosa.
Ha entrado en consulta, y yo he temido
con el temor de un alma deseosa;
que el que pretende el bien, hasta que alcanza
40
su entera posesión, teme mudanza.

DUQUE
Octava real
Con el mismo deseo el mismo efeto,
y a este mismo lugar vengo yo agora;
soy hombre como vos, y tan sujeto
al venturoso amor de esta señora.
45
Ni debo yo guardaros el respeto,
ni vos a mí, pues cada cual ignora
el pecho, la intención y competencia
de quien aguarda en su favor sentencia.
Octava real
Yo no sabía que era empresa vuestra,
50
ni vos imaginasteis que era mía,
y así el deudo, amistad y sangre nuestra
no ha perdido el decoro que tenía;
y la fortuna, en el amor maestra,
le concede esta suerte a quien la envía
55
Dios por su voluntad, que es la fortuna
del consejo de Dios más oportuna.

FEDERICO
Octava real
Yo puedo pretender.
Y yo pretendo
y puedo pretender; que, primo hermano,
soy, Federico, vuestro, y así entiendo
60
que no es deseo de ambición tirano.
Noble y rico nací; ni al Rey ofendo,
ni a la Infanta, ni a vos, pues en su mano
da la fortuna, y de su gracia oculta
espero en mi favor esta consulta.
Octava real
65
Si es tanta la igualdad de pensamientos,
calidad, voluntad, gustos y amores;
si tan conformes son merecimientos,
servicios, esperanzas y temores,
excusados serán los sentimientos,
70
pues no hay desigualdad en los favores,
porque yo de Isabela estoy bien cierto
que a ninguno jamás se ha descubierto.
Octava real
Si desde tierna edad es una santa
en las divinas obras que ejercita;
75
si es su modestia virginal que espanta,
y teme el Rey que algún esposo admita;
si nadie priva con la hermosa Infanta,
ni da favores ni esperanzas quita,
a mí y a vos conviene igual cuidado:
80
puede estar cada uno enamorado.

FEDERICO
Sea como decís.

DUQUE
Octava real
La verdad digo.

FEDERICO
Pues yo tengo esperanza...

DUQUE
Y yo estoy cierto.

FEDERICO
¿Cierto de qué?

DUQUE
De que la adoro y sigo,
y he de llegar con mi esperanza al puerto.

FEDERICO
85
Al cielo, tengo yo por fiel testigo.

DUQUE
¿De gracia, de palabra o de concierto?

FEDERICO
No, sino de deseo, y de esperanza.

DUQUE
Más tengo yo si quien espera alcanza.

(Sale PATACÓN, lacayo.)

PATACÓN
Redondilla
Escuchando estoy aquí,
90
nobles príncipes de Hungría,
vuestra amorosa porfía,
de las más lindas que vi.
Redondilla
Venía yo confiado
que me alcanzara un favor,
95
por acertallo el mejor
soldado que el sol ha dado.
Redondilla
Pido al Rey, pues le serví,
de comer. Y es cosa vana
ver mi comida terciana,
100
un día no, y otro día sí.

FEDERICO
Redondilla
Agora no hay ocasión;
entra acá.

PATACÓN
Rigor es ese;
nunca a un príncipe le pese
de honrar los de su nación;
Redondilla
105
que es bien que escuche, las quejas
de los pies y del menor,
pues, si es cabeza el señor,
la cabeza tiene orejas.

FEDERICO
Redondilla
Déjame agora, después
110
te escucharé.

PATACÓN
¡Vive el cielo,
que pienso hacer lo que suelo,
y haré lo que suelo, pues!
Redondilla
Miren no me determine;
que haré lo que suelo, digo.

DUQUE
115
¿Qué soléis hacer, amigo?

PATACÓN
Volverme por donde vine.

DUQUE
Redondilla
¡Buen humor!

FEDERICO
Y gusto vario.

PATACÓN
Y gran soldado también,
y tengo de hombre de bien
120
más humos que un incensario.
Redondilla
Y si alcanzare el favor
que pretendo con Su Alteza...
Y no tratéis, que es flaqueza.
agora cosas de amor.

FEDERICO
Redondilla
125
Luego el amor es locura.

PATACÓN
Mal argumento habéis hecho;
bueno es temor que en mi pecho
tengo yo mi matadura.
Redondilla
Pero vuestro amor no es
130
sino quimera notoria,
malo para pepitoria,
sin cabeza, alón, ni pies.
Redondilla
Ahora escuchadme: haced cuenta
que yo os vengo a entretener
135
mientras da su parecer
la Infanta, y sale contenta.

DUQUE
Redondilla
Di, que con gana te escucho.

PATACÓN
¿Por qué pintaron, señor,
los sabios niño al Amor,
140
siendo el Amor viejo, y mucho?

DUQUE
Redondilla
No sé.

PATACÓN
Fue para mostrar
que un niño, forzosamente
le han de dar quien le alimente
y quien le pueda criar:
Redondilla
145
y tiene necesidad
de otra persona segunda.
en que se ampare y se funda,
que es de su ser la mitad.
Redondilla
Y así, no es temor, ¡por Dios!,
150
si es expósito y ajeno
de compañía, ni es, bueno
el amor, sino entre dos.

FEDERICO
Redondilla
Así es verdad.

PATACÓN
Pues, señor,
vuestra ignorancia me espanta;
155
si no recibe la Infanta,
si no, alimenta su amor,
Redondilla
si no anima y corresponde
a esa voluntad oscura,
no es amor, sino locura
160
que en traje de amor se esconde.

FEDERICO
Redondilla
La Infanta estima y recibe
mi voluntad.

PATACÓN
Esto niego;
que ni soy sordo ni ciego,
y sé lo que no se escribe:
Redondilla
165
la infanta doña Isabel
es, sin hablar con lisonja,
pintada para ser monja,
porque amor, no sabe de él.
Redondilla
Yo, al menos, no la quisiera
170
por mi esposa, y no me engaño,
porque me hiciera ermitaño
a trueco de ser santera.
Redondilla
Es desde niña inclinada
a Dios, rezar y ayunar,
175
y así, el pie en el mar de amar
por ella nada, no nada.

(Sale ROSAURA.)

ROSAURA
Redondilla
¿Quién me dará con más gusto
albricias, señores, hoy
de su dicha?

LOS DOS
Yo las doy.

ROSAURA
180
Turbados los tiene el susto:
Redondilla
El Rey, la Infanta y Consejo
de Estado, han determinado
casarla; pierda cuidado
Federico y su amor viejo,
Redondilla
185
porque al Duque, mi señor,
se la ofrecen por esposa.

DUQUE
¡Oh pretensión venturosa!

FEDERICO
¡Oh mal pretendido amor!

DUQUE
Redondilla
Primo, bien sé que, en efeto,
190
muerta esa pasión ligera,
a mi prima verdadera
tendréis amor y respeto.
Redondilla
Perdonadme; que, ¡por Dios!,
que no imaginé jamás
195
vuestro amor!

FEDERICO
Merecéis más,
y es bien que la gocéis vos;
Redondilla
mi afición fue un accidente;
presto le tendré olvidado,
gocéis, primo, el nuevo estado,
200
que el cielo siglos aumente.

DUQUE
Redondilla
Yo a vos, Rosaura, os prometo
las albricias.

FEDERICO
¡Cielo ingrato!

PATACÓN
(Aparte.)
Y a mí, ¿no me da barato?

DUQUE
Pienso honraros.

PATACÓN
Es discreto.
Redondilla
205
Aunque honra que empieza en pienso,
si en pienso darla procura,
honra es de cabagaldura;
truéqueme el pienso en un censo.

DUQUE
Redondilla
Yo voy, que es forzosa ley,
210
a pedir en dicha tanta
la mano a mi hermosa Infanta,
y a besárselas al Rey.

(Vase.)

ROSAURA
Redondilla
Mudo y ciego me pareces:
ciego, pues no me has mirado;
215
mudo, pues no me has hablado
con el amor que otras veces.
Redondilla
Quisiste más de algún día
hablarme, y yo te escuché,
y agora muestras que fue
220
tu engaño ignorancia mía.
Redondilla
Fui buena para tercera;
comenzaste a enamorar,
porque te diese lugar
a que la Infanta te viera.

PATACÓN
Redondilla
225
Ese no ha sido buen trato,
halagar al gato, y luego
sacar el ascua del fuego
con la mano del tal gato.
Redondilla
Valerse en su pretensión
230
del paje que trae recado,
y dejársele olvidado
como escoba en el rincón.

FEDERICO
Redondilla
Rosaura, déjame agora;
que el sentimiento me excusa.

PATACÓN
235
Hanle dado garatusa,
y pides manos, señora;
Redondilla
pero ya en público salen
Sus Altezas.

FEDERICO
¡Ay de mí!
¡pues a mi dueño perdí!
240
Mis ojos no se regalen
Redondilla
con verla; ni ella me desea
tampoco.

PATACÓN
Ya es imposible
oirte ni verte.

FEDERICO
¡Apacible
tirana!

PATACÓN
No es la hembra fea.

(Vanse.)
(Salen el DUQUE y caballeros.)

DUQUE
Terceto
245
¿No puso Dios la lengua, hermosa Infanta,
obligada a decir toda su gloria?
Si no cupiera en ella, siendo tanta,
Terceto
pues hizo tesorera a la memoria
para que guarde el bien que no es posible
250
que se conserve sino en larga historia;
Terceto
hoy se alaba el amor por invencible,
que pudo conquistar tan santo pecho,
juzgando su afición por imposible.

ISABEL
Terceto
La merced y favor que Dios me ha hecho
255
en darme a Vuestra Alteza por esposo,
mi corazón estima satisfecho,
Terceto
y así mi padre, el Rey, tan amoroso
a mis deseos, aunque no concede
que yo reciba estado religioso,
Terceto
260
me ofrece un dueño en cuya mano quede,
se gana mi esperanza y mi fe cierta.
[-ede]

DUQUE
Terceto
Su Alteza espera ya, que está a la puerta
de su capilla Real, y el Nuncio santo
265
mandó tenerla al Sacramento abierta,
Terceto
siendo el deseo y el cuidado tanto:
vamos, señora.

ISABEL
En lícito contento
se baña el alma y regalado llanto;
Terceto
perdonadme, señor, mi atrevimiento,
270
pues antes de llegar suplico, y pido
un favor y merced por fundamento.

DUQUE
Terceto
Si el alma y libertad os he ofrecido,
¿cómo os podré negar cosa ninguna
cuando a vuestra beldad estoy rendido?

ISABEL
Terceto
275
Las grandezas y próspera fortuna
tal vez distraen de Dios al ignorante
que sube con sus dichas a la luna;
Terceto
no lo habéis de estar vos, aunque triunfante
de las tres partes que conoce el mundo,
280
volváis a Hungría en triunfo semejante;
Terceto
y a mí, que en Dios mis esperanzas fundo,
me permitid que viva de la suerte
que pide un pecho en humildad profundo.
Terceto
Vos, mi señor, como soldado fuerte,
285
servid al Rey y a Dios y yo escondida,
en vida muerta, viviré en la muerte;
Terceto
no eclipsa la nobleza merecida
la virtud, la humildad, los ejercicios
de una tranquila y sosegada vida:
Terceto
290
no por esto recuso los oficios
que el regio estado y calidad me piden;
que a todos los extremos llaman vicios.

DUQUE
Terceto
Las piadosas palabras que se miden
con los deseos santos, me enamoran,
295
y tales obras el amor no impiden;
Terceto
temiéronse mis ojos, como ignoran
hasta oír las palabras, el deseo,
si resistir el bien une ellos adoran;
Terceto
temí perder el gusto que poseo
300
y que vuestra intención fuese al presente,
como en historias de otras santas leo,
Terceto
vivir vida apartada y penitente.
Y guardar la pureza de su pecho
a la nobleza, esposa, es muy decente.

ISABEL
Terceto
305
No, mi señor, que el matrimonio ha hecho
Dios mismo, y él se sirva que yo sea
para Hungría y España de provecho;
Terceto
yo os goce muchos años y os posea:
sólo quiero que en mi recogimiento
310
pueda asistir el tiempo que no os vea.
Terceto
Yo gusto, esposa mía, del contento
que recibís en vuestras obras santas,
y de ellas gano yo el merecimiento;
Terceto
vamos agora, pues, que en glorias tantas
315
ninguna dilación es permitida.

PATACÓN
No la vea.

FEDERICO
¡Ay, he dicho que me encantas!
Terceto
¿Cómo me matas si me das la vida?

(Vanse.)
(Sale RECAREDO, viejo, solo.)

RECAREDO
Quintilla
Pienso que Su Majestad
está solo, y no me atrevo
320
a entrar; que mi voluntad,
cuantas más honras le debo,
muestra menos libertad.
Quintilla
Quiero esperarle a la puerta
de su recámara, y temo
325
entrar, aunque la hallo abierta;
que cuando llega a su extremo
la privanza es menos cierta;
Quintilla
nací en España, y Toledo,
y vine a Francia en servicio
330
de la Reina, y aunque puedo
confiar en el indicio
de su amor, dudoso quedo;
Quintilla
aunque el Rey ha honrado tanto,
mi casa y persona en Francia,
335
que de mi temor me espanto;
pero de más importancia
que el ser Rey, es el ser santo.

(Sale el REY SAN LUIS.)

REY
Quintilla
Recaredo.

RECAREDO
¡Gran señor!

REY
Ya os esperaba.

RECAREDO
Y yo he estado
340
aguardándoos con temor.

REY
¿De quién? ¿No sois mi privado?

RECAREDO
Hace temblar el favor,
Quintilla
y si Vuestra Majestad
está en oración, no es justo
345
divertirle.

REY
Así es verdad;
pero hasta en eso da gusto,
si acompaña, la amistad.
Quintilla
A la Reina, mi señora
y esposa, llamad.

RECAREDO
Yo voy,
350
que como el alma la adora...

(Vase.)

REY
Poco satisfecho estoy
cuando lo que intento ignora;
Quintilla
que al fin me determiné,
sin que jamás dificulta
355
ninguna empresa la fe,
aunque falta en la consulta
que mi esposa el voto dé.

(Salen la REINA y RECAREDO.)

REINA
Quintilla
Vuestra Alteza, gran señor,
me llama; estimarlo quiero
360
por merced nueva y favor,
y más por el mensajero,
que no pudo ser mejor.

REY
Quintilla
Vuestra Majestad se siente.

RECAREDO
Yo, señor, me aparto y dejo
365
cosas que estando presente...

REY
No os vais, que vuestro consejo
nos ha de ser conveniente.

RECAREDO
Quintilla
Bésoos, gran señor, los pies.

REY
Esté cerrada la puerta.

REINA
370
Ya teme el alma, después
de estos indicios, la incierta
ocasión de ellos cuál es.

(Siéntanse los dos.)

REY
Romance (tirada)
Mi esposa, mi bien, mi dueño,
el mayor de cuantos bienes
375
el cielo piadoso y santo
para obligarme me ofrece:
oíd un discurso mío,
que pienso que no os ofenden
palabras de vuestro esposo.
380
que os adora como debe.
Sabed, Majestad mía,
que Dios mandó se le diese
por nombre suyo en el mundo.
Señor y Rey de los reyes.
385
Porque si el necio soberbio
de ser rey se desvanece,
tema a Dios, y siendo rey,
de tener dueño se acuerde.
Hijo soy del rey Lüis,
390
que Dios en sus cielos tiene,
y la reina doña Blanca,
sol de España refulgente.
Nombre y reino de mi padre
se sirve Dios que le herede,
395
y reinando en Francia tengo
mi ilustre reino obediente.
Debo a Dios toda esta gloria;
no es poderoso el une debe
y no paga, y es ingrato
400
quien no estima y agradece.
Quiero, pues, señora mía...

REINA
Por puntos mi temor crece;
que las palabras del Rey
nuevas mudanzas prometen.

REY
405
Quiero, con vuestra licencia...
Temo que a decirlo acierte
si el serafín de Francisco
con sus alas no me mueve.
No puso Dios, prenda mía,
410
la majestad de los reyes
en la púrpura y el oro
que ciñan y adornen sienes,
sino en los ojos del alma,
en el valor excelente,
415
cuyos rayos admirables
entre nubes resplandecen.
Quiero, pues, prenda querida...
No temáis inconvenientes;
que mayores imposibles,
420
con Dios y su amor se vencen.

REINA
Señor, Vuestra Majestad
con palabras me suspende;
poco espera de mi amor,
pues el declararse teme.

REY
425
Quiero, hermosa Margarita,
mudar hábito al presente,
vistiéndome el de Francisco,
que más galán me parece;
quiero, señora, imitarle;
430
que entre cenizas el fénix
anuncia la nueva vida
que con sus alas enciende.

REINA
Rey, esposo, señor mío,
no sé decir lo que siente
435
el alma de tal mudanza;
el Pontífice consiente
que sin gusto de su esposa
mude estado el que le tiene;
verdad es que tenéis hijos,
440
pero es tan libre la muerte,
que por mostrar su poder,
con unos y otros se atreve;
queréis entrar religioso
para que sin vos me quede
445
viuda y sola, y más penada
teniéndoos vivo y ausente.

REY
Esposa del alma mía,
no me di a entender, o fuese
pena de sentir la vuestra,
450
o el ser yo poco elocuente;
no es entrar en religión,
ni permita Dios que deje
los hijos, la esposa y reinos
que me manda que gobierne;
455
en la religión sagrada
de San Francisco concede
el Papa tercera regla,
no claustral ni penitente;
ni he de salir de palacio,
460
sino mudar solamente
en pardo sayal las galas,
que es razón que se desprecien;
el alma queda la misma,
y en ocasiones que suelen,
465
se queda el mismo mi pecho
que os adore y reverencie.

REINA
Pues amado dueño mío,
si es tan pequeño accidente
esa mudanza de estado,
470
y alma y amor no la tienen,
vestid el hábito humilde,
cuyas cenizas conserven
el fuego de amor sagrado;
que el mío, si lo merece,
475
concede trueco tan justo;
y quedo en extremo alegre,
como del temor primero
el desengaño me advierte.

REY
Y a vos, Recaredo amigo,
480
de mi acuerdo, ¿qué os parece?
Ser de Dios, de un serafín,
dos ángeles y dos reyes;
el serafín, San Francisco;
los ángeles, los que siempre
485
asisten a un rey.

REY
Respuesta
como vuestra, sabia y breve;
dadme, pues, amada esposa,
los brazos; que quien concede
el favor que se le pide,
490
gracias y brazos merece.

REINA
Yo, soy, señor, quien de vos
recibe nuevas mercedes
cada día.

REY
Abrid las puertas
agora que hablarme pueden,
495
y vamos, querida esposa.

RECAREDO
Si fueran ansí los reyes,
fueran ansí los vasallos,
que sus pasos siguen siempre.
(Vanse.)
(Salen el DUQUE y SANTA ISABEL.)
Décima
Segunda vez, mi Isabel,
500
os pido, para partir,
licencia.

ISABEL
Para morir
quien la concede es cruel;
señor mío, esposo fiel,
¿tan poco puedo con vos,
505
que cuando amor en los dos
honra recíprocos lazos,
sois para hacerlos pedazos
segundo Alejandro?

DUQUE
Adiós,
Décima
mi bien, que obliga el honor,
510
que a ganar fama se parte;
mirad que allí toca Marte.

ISABEL
Mirad que aquí toca amor.
¿Cuál de los dos es mejor?

DUQUE
Claro está que amor ha sido
515
sobre todos preferido.

ISABEL
¿Pues no es crueldad, cuando os quiero,
dulce esposo, todo entero,
querer que os quiera partido?
Décima
Si la muerte es división
520
de cuerpos y almas, la ausencia
muerte es, pues que su violencia
aparta la amada unión
de cuerpos y almas que son
unos.

DUQUE
Llorado habéis harto.

ISABEL
525
Pues de partir no os aparto,
poco lloro.

DUQUE
Esme el partir
forzoso.

ISABEL
Y a mí el sentir
los dolores de este parto.

DUQUE
Décima
Espérame el Rey de Francia
530
y al Papa he de obedecer.

ISABEL
El mundo no había de ser
tan largo.

DUQUE
¡Sabia ignorancia!

ISABEL
Que si no hubiera distancia
de un lugar a otro lugar,
535
no le tuviera el pesar
que en el potro de la ausencia
atormentó a la paciencia,
y temor al esperar.
Décima
¡Qué de disparates digo!
540
Ya lo conozco, señor;
mas como es niño el amor,
niñas ignorancias sigo;
no queréis estar conmigo,
de devociones cansado,
545
que dan al amor enfado
cuando vois sois tan perfeto,
aunque vois sois muy discreto,
neciamente he sospechado;
Décima
pero la murmuración
550
dice que es cosa pesada
para una mujer casada
tanto ayuno y oración;
llévame mi inclinación;
¿qué he de hacer? Ya lo cerceno
555
y mil contentos refreno
por sólo no os dar pesar,
aunque no le puede dar
lo bueno a quien es tan bueno;
Décima
mas diréis que el casamiento
560
pide galas y hermosura,
no humilde traje y clausura
con tanto recogimiento.
Y que vivís descontento,
que en vez de los caballeros
565
que vienen a engrandeceros,
llenos de nobleza y galas,
ocupan siempre estas salas
pobres rotos y groseros,
Décima
y así, mi esposo y señor,
570
dejáis vuestra esposa y tierra,
que de ordinario la guerra
divierte enfados de amor;
siente también mi temor
que la plebe licenciosa
575
murmure de vuestra esposa
parezca más cada día,
siendo hija de un rey de Hungría,
no infanta más religiosa.
Décima
Y pues agora os partís,
580
su opinión fortalecéis,
y el poco amor que tenéis
declaráis.

DUQUE
Mal argüís,
mi bien, que en ver que vivís
dando a la santidad ser,
585
engrandezco mi poder
y al cielo mi dicha igualo,
porque el marido más malo
desea buena mujer.
Décima
Con pena de vos me aparto;
590
pero trae revuelto el mundo
de Federico segundo
la soberbia contra el PapaN
X
Nota del editor

Posible error métrico en la décima (nota del editor digital)

;
que el papa Inocencio cuarto
y el rey Lüis, en León
595
de Francia, en esta ocasión
celebran contra este mal
un concilio general,
y hallarme en él es razón.
Décima
Vos, mi Isabel, que tan hija
600
sois de la Iglesia, ¿queréis
que el monstruo alemán que véis,
su patria y pastor aflija?

ISABEL
Aquesta ausencia prolija
es tan bien ocasionada
605
con esa santa jornada;
por tal causa enjugo el llanto.
Defienda al Vicario santo
vuestra católica espada;
Décima
que si a la francesa silla
610
y sagrada flor de lis,
dió el santo rey don Luis
doña Blanca de Castilla,
de estos siglos maravilla,
fue, esposo y dueño querido,
615
al Padre Santo ofrecido
vuestra espada ilustre y franca;
déle un hijo doña Blanca,
que yo le doy un marido.
Décima
Defended, mi bien, de Dios
620
el yugo leve y süave;
sepa el César que Landgrave
sois de la Toringia vos;
que aunque habéis sido los dos
amigos, si es enemigo
625
de la Iglesia, ya no sigo
su amistad; decí a las claras,
que el amigo hasta las aras,
y contra Dios no hay amigo.

DUQUE
Décima
Dame esos brazos, espejo
630
de prudencia y discreción,
del reino húngaro blasón,
que yo apruebo tu consejo;
seguro mi Estado dejo
en tu poder; tú, señora,
635
su bien, su prebendadora,
su sol, su Isabel, su infanta,
su amparo, su Porcia santa
eres; como tal te adora;
Décima
Gasta con pródiga mano,
640
da de tu virtud ejemplos,
haz limosnas, labra templos,
que mis tesoros te allano;
contigo queda mi hermano
Roberto, porque consuele
645
tu tristeza y se desvele
para tenerme propicio
en tu regalo y servicio,
pues hacello siempre suele.
Décima
Roberto, de la salud
650
de Isabel pende la mía,
de su gusto, mi alegría,
mi dicha, de su virtud.

ROBERTO
Será mi solicitud
testigo de mi deseo.
655
(Aparte.)
¡Ay cielos, que cuando veo
su hermosura, por los ojos
bebo veneno y enojos,
y con ellos me recreo!
Décima
Pero pues se va Landgrave,
660
cumplirá mi confianza
y su muerte mi esperanza,
para que una a otra acabe.

DUQUE
Aunque el partir me es tan grave,
dame, amores, esos brazos.

ISABEL
665
¡Ojalá fueran sus lazos
bastantes a deteneros!

DUQUE
Yo volveré presto a veros
y a gozar vuestros abrazos.
Décima
Adiós, dueño de mi gloria.

ISABEL
670
Estas reliquias, os den,
(Dale una reliquia.)
de las que lleváis también
dentro del alma en memoria.

ROBERTO
¡Que con virtud tan notoria,
alma, oséis competir vos!

DUQUE
675
Que nos partimos los dos;
aunque parto, con vos quedo.

ISABEL
¿Olvidaréisme?

DUQUE
No puedo.
Marche el campo.

ISABEL
¡Adiós!

DUQUE
¡Adiós!

(Vanse el DUQUE y ROBERTO.)

ISABEL
Redondilla
¡Ay, Rosaura, y qué forzoso
680
es en el mundo el amor!

ROSAURA
El Landgrave, mi señor,
nuestro Duque y vuestro esposo,
Redondilla
os quiere, señora, tanto,
que aunque se parte a la guerra,
685
le volverá a vuestra tierra
el amor de vuestro llanto.
Redondilla
Tan presto, que si el tormento
da a las lágrimas lugar,
a las que vierte el pesar
690
alcancen las del contento.

ISABEL
Redondilla
Es el Duque tan cristiano,
tan discreto, tan prudente,
tan limosnero y clemente,
tan apacible y tan llano,
Redondilla
695
que por no merecer yo
su amorosa compañía,
Dios me le quita este día.

ROSAURA
Ausentar sí, quitar no;
Redondilla
divierte un poco el pesar;
700
lástima a tus ojos ten.

ISABEL
Ojos que el Duque no ven,
¿qué han de hacer sino llorar?

ROSAURA
Redondilla
Consuelos para el ausencia
halló la industria, señora;
705
que no remedia quien llora
los daños de su inclemencia.
Redondilla
Hoy es día de Año Nuevo.
¡Qué triste empresa, ay de mí!

ROSAURA
Llama a tus damas aquí;
710
que de esta suerte me atrevo.

ISABEL
Redondilla
¿De qué suerte?

ROSAURA
En tales días
es costumbre permitida,
en palacio ya sabida,
entre muchas alegrías
Redondilla
715
con que celebran la entrada
del año los alemanes,
echar en suertes galanes
en una fiesta aplazada
Redondilla
las damas, y a quien les cabe,
720
ya sea hermosa, ya sea fea,
todo aquel año se emplea
en su servicio; el Landgrave
Redondilla
está ausente; si diviertes
un poco tu pena y llamas
725
a tu presencia tus damas,
gustarás de ver las suertes,
Redondilla
porque se dicen en ellas
chistes y motes agudos.

ISABEL
Si están de virtud desnudos,
730
aumentarán mis querellas
Redondilla
y daránme pesadumbre.

ROSAURA
Yo sé que te han de alegrar.

ISABEL
¿No vale más mejorar,
Rosaura, aquesa costumbre,
Redondilla
735
y echar suertes sobre santos
que nuestros patrones sean
todo el año?

ROSAURA
Bien se emplean
señora, en eso tus llantos;
Redondilla
pero tanta devoción
740
aumenta, en vez de alegría,
la pena y melancolía.
Deja [...-ón]
Redondilla
Deja que reces despacio,
y no quites a los gustos
745
entretenimientos justos,
que ennoblecen tu palacio.

ISABEL
Redondilla
Por vida tuya, Rosaura,
que los echemos las dos,
porque en las cosas de Dios
750
mi contento se restaura.
Redondilla
Anda, escribe en un papel
los santos más conocidos,
y verás entretenidos
mis pensamientos en él.
Redondilla
755
Sabremos qué santo cabe
a Landgrave, mi señor;
que es bien dalle un defensor
yendo a la guerra Landgrave.
Redondilla
Ve por mis Horas, que en ellas
760
los que basten hallarás.

ROSAURA
Voy por santos; ¿no querrás
de los que echan tus doncellas?
Redondilla
A fe que estarnos despacio;
mas si esto te da consuelo,
765
echemos santos del cielo
por galanes de palacio.

ISABEL
Soneto
Ausencias lloro amante omnipotente,
que a esto obliga el amor cuando es del suelo;
¡qué a costa vende el mundo del consuelo
770
el bien que da, si es bien el aparente!
Dichoso aquel, mi Dios, que solamente
os ama a vos y aspira sólo al cielo,
que no dais penas ni tenéis recelo;
no, sospechas causáis, ni estáis ausente.
775
En toda parte estáis, todo lo sabe,
todo lo ocupa vuestra Real presencia,
no cabéis en lugar, y él en vos cabe.
Yo doy palabra a vuestra omnipotencia
de amaros sólo a vos muerto el Landgrave,
780
pues quien os ama no padece ausencia.

(Sale PATACÓN de pobre y otros.)

POBRE . 1º
Redondilla
Aquí la Duquesa está,
y el Landgrave se partió;
buen principio al año dió
mi dicha; ¿qué hacéis? Llegad
Redondilla
785
y dadle los buenos años.
Ea, hermano Patacón,
vos tenéis ostentación;
más llagas y menos paños:
Redondilla
hablad por todos.

PATACÓN
Señora,
790
tan buenos años tengáis
como a todos nos los dais
con vuestra presencia agora;
Redondilla
tened lástima de mí
y de estas piernas molestas,
795
que llevándolas yo a cuestas
no quieren llevarme a mí.
Redondilla
No imaginéis que son pocas
las llagas que en ellas cuento,
porque en cada una siento
800
por lo menos siete bocas;
Redondilla
mirad la llaga y la plaga
de este pobre pecador,
de la mano del Señor
regalado, que así paga
Redondilla
805
a quien ama.

ISABEL
El sea bendito.

POBRE 1º.
Y vos, señora, también:
así traiga Dios con bien
y con contento, infinito,
Redondilla
libre de guerras y daño,
810
al Landgrave, que nos deis
la limosna que soléis,
y haremos año buen año.

ISABEL
Redondilla
¡Ay, pobre del alma mía!
Ricoshombres de la corte
815
de Dios, su cielo, su norte,
pues al alma hacéis la guía,
Redondilla
yo os daré buen aguinaldo;
dadme los brazos, llegad.
¡Qué gran virtud!

POBRE 2º.
Apartad,
820
señora, que huelo a caldo;
Redondilla
que de convento en convento
he sorbido, aunque estoy malo,
doce escudillas de palo
como ésta, y sorbiera ciento.

(Sale ROSAURA y saca dos vasos de plata.)

ROSAURA
Redondilla
825
No queda en la letanía
Santo que no haya sacado
y en cédulas trasladado;
aquí están, señora mía,
Redondilla
y en este otro vaso está
830
el nombre de mi señor
y el tuyo, que vuestro amor
hasta aquí juntado os ha,
Redondilla
el mío y el de tus damas,
y también puse los nombres
835
de todos los gentileshombres
de palacio; que pues amas
Redondilla
aqueste entretenimiento,
dártele quiero cumplido.

ISABELA
buen tiempo habéis venido,
840
grandes de Dios, porque intento
Redondilla
daros, para enriqueceros,
a cada cual un patrón.

POBRE 2º.
Estos vasos, Patacón,
vienen llenos de dinero.

PATACÓN
Redondilla
845
Claro está que si patrones
nos tienen de enriquecer,
¿qué patrones puede haber
como escudos y doblones?

ISABEL
Redondilla
Sacad un nombre.

ROSAURA
El Landgrave,
850
mi señor, salió el primero.

ISABEL
La boca en él poner quiero:
saca el santo que le cabe.

ROSAURA
Redondilla
¡San Rafael!

ISABEL
Haga alarde
mi contento: ¡qué bien vino,
855
si es Tobías, y en camino
un Rafael que le guarde!
Redondilla
Saca otro.

ROSAURA
Dice aquí:
¡Isabela!

ISABEL
¡Dicha extraña,
pues a mi esposo acompaña
860
cuando se ausenta de mí!
Redondilla
Salga mi patrón; que ya
hacelle mil fiestas fío.

ROSAURA
¡San Francisco!

ISABEL
¡Santo mío!
Mil gracias el alma os da,
Redondilla
865
pues siendo alférez de Dios,
mi padrino queréis ser,
aunque no era menester,
para encomendarme a vos,
Redondilla
que saliésedes por suerte,
870
si ya no es que me advertís
que aquí por suerte salís
a hacer dichosa mi suerte.

POBRE 2º.
Redondilla
¿Qué papeles, Patacón,
son éstos?

PATACÓN
Serán libranzas.

POBRE 2º.
875
Bien has dicho.

PATACÓN
Bien lo alcanzas;
libranzas sin deuda son.

ISABEL
Redondilla
Rosaura, saca otro santo
para mí; que tener quiero
más patrones.

ROSAURA
El primero
880
puede tanto y vale tanto,
Redondilla
que basta.

ISABEL
No seas escasa
de santos.

ROSAURA
Salgan por mí
ciento; otra vez dice aquí:
¡San Francisco!

ISABEL
Si eso pasa,
Redondilla
885
no quiere mi pobre rico
que otro sea sino él
el patrón de su Isabel;
ya mi contento publico:
Redondilla
¡Saca otro, por vida mía!

ROSAURA
890
Yo solamente escribí
un San Francisco, y aquí
hallo dos.

ISABEL
Yerro sería.

ROSAURA
Redondilla
Saco otra vez, pues te ofreces
a rezar, señora, tanto:
895
¡San Francisco!

ISABEL
¡Ay, dulce Santo,
ya habéis salido tres veces!
Redondilla
Mi fe lo que es considera;
ya sé que me prevenís
pues tercera vez salís,
900
para ser vuestra tercera;
Redondilla
alargue el cielo la vida,
más que a mí, a mi esposo amado;
pero si llego a otro estado,
desde hoy mi amor me convida,
Redondilla
905
para gozaros mejor,
a vuestro hábito tercero;
que trayéndole, ser quiero
tercera de vuestro amor;
Redondilla
¡ea, mis pobres y amigos,
910
llegad, participaréis
de mi ventura, y seréis
de mi promesa testigos!
Redondilla
¡Ea, sacad agora suertes
para mis pobres!

ROSAURA
Primeros
915
han de ser los caballeros
y damas.

ISABEL
¡Qué mal lo adviertes!
Redondilla
¿Cuándo tú, Rosaura, has visto
que entren en lugar segundo
con caballeros del mundo
920
los caballeros de Cristo?
Redondilla
¡Haz lo que te mando, advierte!
Ea, la suerte que saliere,
¿cuál de vosotros la quiere?

PATACÓN
Yo.

POBRE 1º.
Yo.

POBRE 2º.
Yo.

ISABEL
Y ¿qué me promete
Redondilla
925
rezar por ella?

PATACÓN
Dineros
se truecan Avemarías.

POBRE 2º.
¡Pujad, esperanzas mías!
Cuatro rosarios enteros
Redondilla
prometo.

POBRE 1º.
Qué temerarios
930
que sois! Yo prometo seis:
guarda, que no reventéis.

PATACÓN
Media hanega de rosarios
Redondilla
prometo, si esto os agrada.

ISABEL
¿Y vos?

POBRE 3º.
Yo, señora mía,
935
prometo un Avemaría,
pero aquésa bien rezada.

ISABEL
Redondilla
Salga el primero para éste.

ROSAURA
San Roque es el que he sacado.

POBRE 3º.
¿San Roque yo?

ISABEL
El abogado
940
que hay mayor contra la peste.

POBRE 3º.
Redondilla
Y ¿de qué ha de aprovecharme
aqueste Santo en papel?

ISABEL
¿De qué? De rezar en él.

POBRE 3º.
Y luego, ¿no tien que darme
Redondilla
945
otra cosa?

PATACÓN
¡Majadero!
Os quedasteis Martín danza.

POBRE 3º.
Pensé yo que era libranza
remitida al tesorero.

PATACÓN
Redondilla
[-oque]
950
Faltan en las letanías
duques, Pedros y Marías.

ISABEL
Su devoción os provoque;
Redondilla
[-artos]
¡ea, salga para vos!

PATACÓN
955
No ha de salir, juro a Dios,
sino una bolsa de cuartos!

ISABEL
Redondilla
¿Vos juráis? ¡Ay, santos míos,
ya os dejan por el dinero!
Pero es el mundo ventero,
960
y avaros sus desvaríos.
Redondilla
¡Hartad la sed de avaricia!
(Quítase las joyas y dáselas.)
¡Tomad, Midas sin decoro,
comed oro, bebed oro,
satisfaced la codicia!

PATACÓN
Redondilla
965
Yo sí dos San Antones
y siete San Juanes quiero;
que sobre hartura y dinero
caerán bien las oraciones.

ISABEL
Redondilla
¡Que el oro se haya antepuesto,
970
a los Santos! Desde aquí
el oro he de echar de mí.
¡Tomad, tomad más!

(Sale ROBERTO.)

ROBERTO
¿Qué es esto?
Redondilla
Por cierto que Vuestra Alteza
está bien entretenida;
975
que con gente tan lucida
lucirá vuestra grandeza.
Redondilla
Desocupad este espacio;
que igualmente dice mal
guarnición de oro en sayal,
980
como pobres en palacio;
Redondilla
que si en la razón me fundo
de un rico, cuerdo y prudente,
los pobres son solamente
basura y sobras del mundo;
Redondilla
985
y será poca cordura
que entre aquí algún hombre grave,
y el palacio del Landgrave
halle lleno de basura.
Redondilla
¡Salid, ea!

ISABEL
¿En mi presencia,
990
Roberto os atravéis vos
contra los pobres de Dios?

ROBERTO
Perdone y tenga paciencia
Redondilla
y recójase; que intento
lo que importa.

ISABEL
¡Qué he de hacer!
995
Todo lo sabe vencer
el discreto sufrimiento.

(Vase.)

ROBERTO
Redondilla
¿No se van?

PATACÓN
¿Irse? ¿No ve
que estamos cojos y malos?

ROBERTO
He de daros dos mil palos.

PATACÓN
1000
Con dos me contentaré.

(Vanse.)

ROBERTO
Redondilla
Por Isabela me abraso,
mas mis intentos terribles
dos mil montes de imposibles
descubren a cada paso.
Redondilla
1005
El Estado de mi hermano
gobierno; ciega pasión,
si la ausencia y la ocasión
llevan a amor de la mano,
Redondilla
de ellos me pienso valer.
1010
¡Ánimo, amor! ¿Qué os espanta?
Isabel es una santa,
por bien no la he de vencer;
Redondilla
Los agravios, pues, me den
favor; que si fuere tal,
1015
yo vendré a alcanzar por mal
lo, que no puedo por bien.

(Vase.)
(Sale el DUQUE, de camino, y la REINA de Francia, y otros.)

REINA
Quintilla
Vos seáis, señor Landgrave,
muchas veces bien venido,
por defensor de la nave
1020
de San Pedro, que, atrevido,
el César quiere que acabe;
Quintilla
mucho, de veros en Francia,
se ha de holgar el rey Lüis;
pero su loca arrogancia,
1025
con vos y la flor de lis
no tendrá mucha ganancia.
Quintilla
Sus Reales pies besar quiero;
¿adónde está?

REINA
En su capilla,
porque se arma caballero
1030
de San Francisco, y humilla
al hábito de Tercero
Quintilla
la púrpura y el brocado,
causa de ambiciones tantas,
y hoy, que quiere ser armado,
1035
en velar las armas santas
toda la noche ha gastado.

DUQUE
Quintilla
Como el Rey es santo, vela,
y San Francisco, señora,
puede tanto, y tanto vuela,
1040
que si el Rey su hábito adora,
lo mismo hace mi Isabela.

REINA
Quintilla
¿Queda con salud Su Alteza?

DUQUE
Y de Vuestra Majestad
muy servidora.

REINA
En belleza,
1045
en virtud y en santidad,
es gloria de la nobleza.

DUQUE
Quintilla
A vuestro Rey santo envía
mil recados.

REINA
No me espanta,
que es hija del Rey de Hungría,
1050
y entre un santo y una santa,
es santa la cortesía.
Quintilla
Sepa que estáis en París,
porque su amor dé señal
de la fama que adquirís:
1055
abrid la capilla Real.

(Abren una capilla, y delante un SAN FRANCISCO, de pincel, en un altar; esté de Tercero, en cuerpo, el REY; sobre una fuente de plata, espada y capa y sombrero de Tercero.)

DUQUE
¡Qué Rey santo, qué Lüis!
Redondilla
Déme Vuestra Majestad
sus pies.

REY
¡Oh, ilustre Landgrave!
Para que mi dicha acabe
1060
de engrandecerme, llegad;
Quintilla
que no sin orden divino
quiso el cielo, en quien espero,
que trayéndoos de camino,
cuando me armó de Tercero
1065
vengáis a ser mi padrino.
Quintilla
En vuestra noble presencia
ha permitido que muestre
insinias de mi excelencia:
Francisco es el Gran Maestre,
1070
de esta Orden de penitencia.
Quintilla
Su hábito me ha de honrar,
a pesar de la malicia,
que comienza a murmurar,
pues si la vida es milicia,
1075
el hábito militar
Quintilla
de Francisco es sin segundo
para honrar y engrandecer
la fe, que en su humildad fundo,
pues sólo él supo vencer
1080
las honras vanas del mundo.

DUQUE
Quintilla
Sus pensamientos adoro,
y de haber venido aquí
me regocijo y mejoro,
pues goza el mundo por ti
1085
otra vez su siglo de oro.
Quintilla
¡Oh, qué buena compañía
hiciera mi esposa santa
contigo, Isabel de Hungría!

REY
Con los cielos se levanta.
1090
Landgrave aqueste es mi día;
Quintilla
vestidme vos estas galas.
(Vístese, y tocan.)
Tocad música; haya fiesta.

DUQUE
Al cielo mi dicha igualas.

REY
¡Oh, cuerda santa! Con ésta
1095
pone el alma al cielo escalas.
Quintilla
La espada me ceñid vos,
dulce esposa, prenda amada,
y el gozo viva en los dos;
pero ¿ceñiréme espada,
1100
alférez santo de Dios?
Quintilla
No, que armas y religión
no caben en un lugar,
ni inquietud con oración;
mas en Orden militar,
1105
forzosas las armas son.
Quintilla
El alma, indeterminada.
duda entre una y otra ley;
la paz vive desarmada;
mas no le tendrá por rey
1110
quien viere al rey sin espada.
Quintilla
Y la plebeya malicia
daña a todos, yo lo sé,
con engañosa noticia.
que si la espada dejé,
1115
fue por dejar la justicia.
Quintilla
El Maestre soberano
sois vos, Santo; si os agrada
armarme o no, yo os lo allano:
y os rindo humilde la espada;
1120
dádmela de vuestra mano.

(Está la imagen de SAN FRANCISCO de modo que, metiendo por el vestuario un brazo de hombre con manga de fraile francisco y mano llagada, parecida a la otra pintada del Santo, y pegada al pecho de la imagen, parece desde lejos toda una pieza; tómala el Santo, y dice uno desde el vestuario:)

SAN FRANCISCO
Quintilla
Porque la Iglesia defiendas,
la espada, Lüis, te doy.

REY
¡Oh, caras y santas prendas!
Yo defenderé desde hoy
1125
la Iglesia que me encomiendas.

DUQUE
Quintilla
¡Caso extraño!

REY
Mi alegría
mostrar a mi corte quiero.
Venid, cara esposa mía;
pues me armo caballero,
1130
han de comer este día
Quintilla
doce de mi religión
conmigo.

DUQUE
Apenas resisto
el llanto.

REINA
Y ésos ¿quién son?

REY
Los caballeros de Cristo:
1135
los pobres.

DUQUE
¡Gran perfección!

REY
Quintilla
Y remédiense entretanto
cien doncellas y cien presos:
den libres treguas al llanto.

DUQUE
Bien dicen estos sucesos
1140
que es aqueste el siglo santo!


Jornada II

Salen ARNESTO y el CONDE DON HUGO.

CONDE
Quintilla
A solas, Arnesto amigo.
quisiera hablaros.

ARNESTO
Señor,
vuestra sombra y gusto sigo;
que soy de vuestro valor
1145
aficionado y testigo.

CONDE
Quintilla
Ya sabéis cómo he tenido
guerra con el rey Lüis;
ni sentí ni fui sentido;
que en las Cortes de París
1150
se dió el corte pretendido.
Quintilla
Porque el Rey de Ingalaterra,
que a mí con tan gran soldado
me amparaba en esta guerra,
de la Reina importunado,
1155
le volvió en paz esta tierra.
Quintilla
Desta paz que el corazón
en ninguna pretensión
se queda en pie el sentimiento.
[...-ento]
1160
[...-ón]
Quintilla
Quisiera yo...

ARNESTO
Vuecelencia
pienso que tiene de mí
larga y bastante experiencia;
yo soy el mismo que fui,
1165
no me ha mudado el ausencia;
Quintilla
su secretario me ha hecho
el rey Lüis, y aunque soy
fiel testigo de su pecho,
que a Vuestra Excelencia estoy
1170
más obligado sospecho.

CONDE
Quintilla
Sois mi deudo.

ARNESTO
Así es verdad,
que Dios, como honrarme pudo,
me dió tanta calidad;
pero el más estrecho nudo
1175
de un alma es el amistad.

CONDE
Quintilla
(Aparte.)
Quiérole desvanecer,
que quien es lisonjeado,
lisonjas puede aprender.
Y pienso daros estado,
1180
y a mi hermana por mujer.

ARNESTO
Quintilla
Mándeme, pues, Vuecelencia,
porque la dificultad
no es mayor que la experiencia,
si estima mi voluntad
1185
y fía de mi prudencia.

CONDE
Quintilla
Al rey Lüis, mi enemigo,
aunque mal considerado,
quisiera darle castigo,
porque el amigo forzado
1190
no puede ser buen amigo.
Quintilla
La razón que más me mueve,
por no decir la pasión
(que puede llamarme aleve),
es su baja inclinación,
1195
que el Rey no sentirla debe;
Quintilla
no condeno su humildad
de la alma, que no lo sé,
y puede no ser verdad
aquella aparente fe
1200
y fingida santidad.
Quintilla
Condeno el traje, que viste,
que a la majestad de un rey
ofende, afrenta y resiste,
pues que la divina ley
1205
no en la vileza consiste.
Quintilla
Dios mismo se deja ver,
cuando como Rey se muestra,
en majestad y poder,
y así es honra suya nuestra
1210
procurarlo parecer.
Quintilla
El reino de Francia, en quien
tantos santísimos reyes,
que en gloria inmortal estén,
reinaron con justar leyes
1215
y fueron santos también,
Quintilla
nunca se vió en tan vil pecho
que entrase vil la fingida
santidad; tan vil le ha hecho,
que gasta su ociosa vida
1220
sin valor y sin provecho.

ARNESTO
Quintilla
Ese mismo pensamiento
tengo yo, y aún le he sentido,
y aún quien tiene entendimiento.

CONDE
Todo el reino está ofendido,
1225
todos sienten lo que siento.
Quintilla
Todos, hallando ocasión,
darán el favor que espero
a mi justa pretensión;
mas teme ser el primero
1230
cualquiera en su ejecución.
Quintilla
Yo, que soy en Francia quien
sabe el mundo, y determino
mirar por su paz y bien.
ser el primero, imagino,
1235
y el más dichoso también;
Quintilla
porque soy deudo cercano
del Rey, y no han de heredar
los hijos del que es tirano;
y así me puede quedar
1240
mi justa esperanza en vano.
Quintilla
Deseo, Arnesto, que vos
déis muerte al Rey con secreto;
que si lo permite Dios,
cuando yo reine os prometo
1245
que hemos de reinar los dos.

ARNESTO
Quintilla
Aunque es difícil la empresa,
es mayor la voluntad,
mucho el bien que se interesa,
y así, con facilidad
1250
pienso hacerlo, aunque me pesa.
Quintilla
Lo que puedo hacer es
dar entrada a Vuecelencia
con el Rey donde después
haga el valor experiencia
1255
del poder del interés.

CONDE
Quintilla
Dadme vos lugar que yo
en secreto pueda hablarle.

ARNESTO
Mi amor os le prometió.

CONDE
Que la gloria de matarle
1260
tendrá quien me le entregó.

ARNESTO
Quintilla
Pues váyase Vuecelencia;
que el Rey viene.

CONDE
Yo me voy.

ARNESTO
Y yo también hago ausencia;
que siendo traidor, no estoy
1265
para hallarme en su presencia.

(Vanse.)
(Sale el REY LUIS.)

REY
Quintilla
Si el hombre dijo Platón
que no nació solamente
para sí, porque es razón,
que sirva el hombre prudente
1270
a su patria y su nación,
Quintilla
¡cuánto más el hombre a quienN
X
Nota del editor

Aparentemente dos versos sueltos (probablemente una quintilla con tres versos perdidos (-en, -os, -en) [nota del editor digital]

hizo Dios su vicediós!
Quintilla
Y así vos, lugarteniente
de Dios, dejad la oración,
1275
que os ocupa dulcemente,
porque llega la ocasión
de oír vuestra humilde gente,
Quintilla
como no ha entrado quien pida
justicia, si es rigurosa.
1280
será de muchos temida,
que aunque es la justicia hermosa,
de nadie es bien recibida.
Quintilla
Mucho siento que quien tiene
quejas no pierda el temor,
1285
porque confía el que viene
que ha de hallar piedad y amor
y justicia si conviene.
Quintilla
(Una carta colgada de una cerda desde lo alto, que no se vea, le va siguiendo.)
Pero ¿quién sois vos? Llegad,
(Como que habla con quien trae la carta.)
que vuestro rostro convida
1290
con risueña gravedad
a que os oiga, y socorrida
deje vuestra adversidad.
Quintilla
Que sois, decís, mensajero;
oficio de ángeles es,
1295
y daros los brazos quiero:
sois peregrino francés,
francés sois y caballero,
Quintilla
que esta carta me traéis;
yo la estimo y la recibo;
1300
esperad: ¿por qué os volvéis?
¿No queréis saber si escribo?
¿Quién sois? ¿Ya no parecéis?
Quintilla
¿Qué es esto? ¡Cielos! ¿con quién
estoy, hablo y me aconsejo?
1305
Mas dudado he, por mi bien,
que el alma limpia es espejo
donde los ojos se ven.
Quintilla
Yo tengo a Dios por amigo;
pues ¿quién será contra mí
1310
mientras que sus pasos sigo?
La carta ha de hacerme a mí
de este secreto testigo.
(Carta.)
Quintilla
Como en la mano de Dios
está el corazón del Rey,
1315
como vos guardáis su ley,
vuestra vida os guarda a vos;
quitárosla quieren dos
Quintilla
a quien la traición ha puesto,
con peligro manifiesto,
1320
su nobleza por verdugo;
guardaos del conde don Hugo
y del secretario Arnesto.

REY
Quintilla
¿Arnesto quiere y pretende
darme muerte? ¿En mi contrario
1325
el Conde, me entrega y vende
Arnesto, mi secretario?
Mi secreto amor no entiende.
Quintilla
Pusiera Dios en el pecho,
como alguno lo pedía,
1330
la puerta por su provecho,
y viera en él cada día
su traición a su despecho.
Quintilla
Aunque quiso darme muerte,
no se la tengo de dar;
1335
que Dios mi piedad advierte,
aunque haya de resultar
contra de su ingrata suerte.
Quintilla
Que la traición pienso yo
que es saeta despedida
1340
contra una peña en que halló
la resistencia debida,
y vuelve al que la tiró.
Quintilla
Arnesto viene mudado
el color, que es la traición
1345
enfermedad del pecado;
desengañarle es razón,
pues Dios me ha desengañado.

(Sale ARNESTO.)

ARNESTO
Quintilla
La imaginación se ha hecho
dentro de mi temor fuerte,
1350
porque a los ojos sospecho
que me da voces la muerte
del Rey, y me altera el pecho,
Quintilla
como el otro que mató
a su padre, y de las aves
1355
que en los árboles halló,
con sus agudos y graves
su grave sentencia oyó.

REY
Quintilla
¡Arnesto!

ARNESTO
¡Señor!

REY
¿Estáis
indispuesto?

ARNESTO
Señor, sí;
1360
no ando bueno.

REY
Bien mostráis
el accidente.

ARNESTO
¡Ay de mí!

REY
Pues bien: ¿por qué no os curáis?
Quintilla
Advertid que un accidente,
al principio de él se cura,
1365
y sana más fácilmente;
pero después, es ventura
que no muera el que le siente.

ARNESTO
Quintilla
Esta plática conviene
barajar. Vengo, señor,
1370
a avisaros que ya viene
el pueblo a pedir favor
y audiencia.

REY
Si en mi la tiene
Quintilla
entre quien me ha menester,
jamás me pidáis licencia;
1375
que por ley se ha de tener,
que el Rey, que no diese audiencia,
lo deje entonces de ser.
Quintilla
Y yo os hablaré después,
que habéis de escribirme un pliego
1380
que importa mucho.

ARNESTO
Entrad, pues;
¿quién pide audiencia?
(Sale FLAVIO, viejo.)
Yo llego.
Señor, humilde a tus pies.

REY
Quintilla
Hablad y no deis lugar,
a las lágrimas que en mí
1385
suelen los ojos sacar.

FLAVIO
Noble soy, rico nací,
sorbióme la hacienda el mar,
Quintilla
tengo un hijo, y la pobreza,
que suele ser mal sufrida
1390
en quien sustenta robleza,
es causa que sea homicida
de un hombre por su riqueza.

REY
Quintilla
¿Por robarle?

FLAVIO
Señor, sí;
que he de decir la verdad
1395
aunque sea contra mí.
Mi hija, cuya beldad
le dió el cielo contra sí,
Quintilla
fuése al juez y le pidió
libertad para su hermano,
1400
el cual se la prometió,
pagándose de su mano
con la honra que le quitó.
Quintilla
Gozó a mi hija, en efeto,
no con mi acuerdo, ¡por Dios!,
1405
fue la promesa en secreto,
y agora quiere a los dos
perder la fe y el respeto.
Quintilla
Manda que mi hijo muera,
deja a mi hija afrentada,
1410
pena de su fe ligera:
lloro una hija deshonrada
y un hijo que nunca fuera...

REY
Quintilla
El hijo es bien castigado,
y el juez le sentencia bien;
1415
que no ha de estar obligado
a injusta promesa quien
tiene por mí ese cuidado.
Quintilla
Mas de la injuria que ha hecho
debe restaurar la fama
1420
que por amor ha deshecho,
y casar con esa dama,
que bien puede, pues sospecho
Quintilla
que es Fabricio.

FLAVIO
Señor, sí.

REY
Sabe Dios cuán sin mi gusto
1425
ese gobierno le di;
si fue culpa de un rey justo,
ya siento la pena en mí.
Quintilla
En fin, él se ha de casar
con vuestra hija.

FLAVIO
Si es cierto,
1430
bien me puedo consolar,
pues con aquel hijo muerto
mi hija podré dotar.

REY
Quintilla
No, que el juez la dotará,
y después, por justa ley,
1435
la muerte se le dará.
Quede satisfecho el Rey,
pues ya la parte lo está.

FLAVIO
Quintilla
Señor, Vuestra Majestad
perdone su ofensa.

REY
No,
1440
que es desdeñosa piedad;
a Dios también ofendió,
y a Dios debe la mitad.

(Sale MAURICIO.)

MAURICIO
Quintilla
Dícenme que habéis mandado,
señor, por el mucho extremo
1445
de virtud en que habéis dado,
que cualquier hombre blasfemo
sea en los labios herrado;
Quintilla
y cuando esto sea verdad,
no ha de verse este rigor
1450
en los de mi calidad;
que blasfemaré mejor
de vos y vuestra crueldad.

REY
Quintilla
Pues el juez manda que a vos
os hierren los labios.

MAURICIO
¿Sí?
1455
¿Por una blasfemia o dos,
habiendo partes en mí
que conoce el mundo y Dios?

REY
Quintilla
Que se ejecute al momento,
porque de aqueste castigo
1460
es digno ese atrevimiento.

MAURICIO
Sois tirano y enemigo.

ARNESTO
Y yo, aunque callo, lo siento.

(Sale el DUQUE.)
(Vanse.)

DUQUE
Terceto
Vuestra Real Majestad me dé sus manos.

REY
¡Oh, señor Duque! ¡Despejad la sala!

MAURICIO
1465
¡Que vivan en París reyes tiranos!...

DUQUE
Terceto
El Pontífice santo, a quien iguala
su misma fama, que con tanto celo
en defender la iglesia se señala,
Terceto
vencido, ya con el favor del cielo
1470
el bravo, Federico en León de Francia,
y no dejando otro ningún recelo,
Terceto
trata en aquel concilio la importancia
de la sagrada guerra, y nos convida
a mostrar nuestra fe, fama y constancia;
Terceto
1475
a mí me envía a que os suplique y pida
que si en defensa de la Iglesia santa
tenéis rendida el alma, reino y vida,
Terceto
contra el bárbaro Turco, que levanta
nueva cabeza, como al fin serpiente,
1480
que a Hungría, Italia y Alemania espanta,
Terceto
mandéis que marche la animosa gente
que contra Federico prevenía
su pecho contumaz inobediente.

REY
Terceto
Ese deseo, y esa empresa es mía;
1485
y así a la guerra partiré en persona,
pues que Su Santidad licencia envía;
Terceto
permita Dios que aumente la corona
de Francia por el Asia, y su trofeo
a Roma ilustre, universal patrona.

DUQUE
Terceto
1490
Ya me parece, santo Rey, que os veo
victorioso, y que me honra vuestro estado,
dándome parte de tan santo empleo.

REY
Terceto
Llevando, Duque, yo tan gran soldado,
de quien pueda aprender la suerte mía,
1495
seguro partiré feliz y honrado;
Terceto
pasaremos agora por Hungría.
porque Isabela, vuestra santa esposa,
con su vista nos dé un alegre día.

DUQUE
Terceto
Esa alabanza, Real y generosa,
1500
nos honrará a los dos.

REY
Su mucha fama
pinta su santidad por milagrosa.

DUQUE
Terceto
Mientras la gente se previene y llama,
quiero escribirle y darle yo la nueva
de que el santo Lüis la estima y ama.

(Vase.)

REY
1505
Venturosa, la carta y quien la lleva.

ARNESTO
Quintilla
El Rey se queda y me mira;
aún no he perdido el temor,
¡ay de mí!

REY
Arnesto suspira.

ARNESTO
Si sabe que soy traidor,
1510
temblando estoy de su ira.

REY
Quintilla
Arnesto, ¿habéis prevenido
con qué escribir?

ARNESTO
Sí, señor;
todo está aquí prevenido:
temblando estoy.

REY
Escribid.

ARNESTO
1515
¡Ay. recelo mal nacido!

REY
Quintilla
Yo he sabido la traición
que el Conde y vos me ordenáis.

ARNESTO
El me habla al corazón.

REY
Mas mirad que es engañáis
1520
y me debéis afición:
Quintilla
seamos desde hoy yo y vos
amigos, porque le importa
mucho al uno de los dos;
mirad que mi espada corta
1525
más que vuestra lengua. Adiós.
Quintilla
Dadme y firmaré.

ARNESTO
¿Qué es esto?

REY
Dadme el papel, no os turbéis.

ARNESTO
¡Ay traición, en qué me has puesto!

REY
Cerradla, y a quien sabéis
1530
le dad esa carta, Arnesto.

(Vase)

ARNESTO
Quintilla
¡Que el Rey, siendo poderoso
para matarme y vengarse,
se muestre humilde y piadoso,
y que venga a declararse
1535
por un artificio honroso;
Quintilla
y yo, siendo quien he sido,
hechura al fin de su mano,
soberbio y desvanecido,
a un traidor Conde, a un tirano,
1540
a un mal vasallo he creído!
Quintilla
Necio fui. ¡Grande vileza
es la mía! Ya no soy
digno de la honra ni nobleza;
loco estuve, cuerdo estoy
1545
vencióme su fortaleza;
Quintilla
yo quiero darme el castigo,
armas traigo en esta, daga
[...-igo]
para darme justa paga,
1550
digna de tan falso amigo.

(Sale el REY.)

REY
Quintilla
¿Qué hacéis, amigo? ¿Qué es esto?

ARNESTO
Pretendo con sangre mía
firmar esta carta.

REY
Arnesto,
¿qué necia melancolía
1555
en ese trance os ha puesto?

ARNESTO
Quintilla
Señor, si yo os fui traidor,
si esta carta viene a mí,
¿darme muerte no es mejor?

REY
Jamás de vos entendí
1560
ni deslealtad ni rigor;
Quintilla
tened el brazo, ¡por Dios!,
que no dudo de la fe
que nos obliga a los dos;
que yo de la vuestra sé
1565
lo mismo, Arnesto, que vos.
Quintilla
Llevaros quiero a mi lado,
porque en la guerra hagáis suma
del valor que os ha animado,
y el acero dé a la pluma
1570
el blasón que le ha quitado.
Quintilla
Venid, que entran ya marchando.

ARNESTO
Mi espada ha de responder
por mí; que yo voy temblando.
No hay ciencia como el saber
1575
dar castigos obligando.

(Vanse.)
(Salen SANTA ISABEL y ROSAURA.)

ISABEL
Redondilla
Con un papel
Déjame otra vez besar
este papel mensajero
de mi bien, que el porte quiero
de aquesta suerte pagar.
Redondilla
1580
Déjame que en sus despojos
el alma los labios selle,
pues por gozalle y leelle
juzga la boca y los ojos
Redondilla
por pequeños instrumentos
1585
de bienes que son tan largos.
Y hecha un Argos, mil Argos,
hace ojos los pensamientos;
Redondilla
y aún son pocos para ver
carta que escribe el amor
1590
del Landgrave, mi señor;
déjame extremos hacer
Redondilla
de gozo; que todo es poco
para lo que en ella escucho.

ROSAURA
Si dicen que no ama mucho
1595
el que no es amando loco,
Redondilla
bien en ti se experimenta.
señora, aquesta verdad.

ISABEL
No es mala la enfermedad
ni es espantoso el tormento,
Redondilla
1600
ni insufrible la prisión
ni mísera la tristeza,
ni espantosa la pobreza,
ni mortal la dilación,
Redondilla
si trocándose el suceso,
1605
cobra el enfermo salud,
el marinero quietud,
libertad segura el preso.
Redondilla
el mercader su caudal,
el pobre a quien rico ven;
1610
porque nadie estima el bien
sino el que conoce el mal.
Redondilla
Si no hubiera ausencia triste,
presencia alegre no hubiera;
la bizarra primavera,
1615
después del invierno, viste
Redondilla
los campos de hierba y flor,
y el alma, en su competencia,
tras el invierno de ausencia
goza el abril de su amor.
Redondilla
1620
Aquí Landgrave me escribe
las paces que han resultado
del concilio, y que sagrado
Pastor de Roma apercibe
Redondilla
al César, ya reducido,
1625
y al vicediós obediente,
para que junta la gente,
según tiene prometido,
Redondilla
al Asia en persona;
y el santo Lüis también
1630
quiere ir a Jerusalén,
cuya libertad pregona,
Redondilla
juntando su poder todo;
y el Landgrave, mi señor,
que en cristiandad y valor
1635
le iguala del mismo modo,
Redondilla
quiere hacelle compañía,
dando al sepulcro de Dios
libertad; vendrán los dos
tan presto, que el mismo día
Redondilla
1640
que aquésta me escribe, dice
que determinaba el Rey
partirse; mira si es ley
digna de que solemnice
Redondilla
mi venturoso placer
1645
viendo en paz la cristiandad,
y que mi felicidad
tan presto al Duque ha de ver.
Redondilla
¿Qué dices con tan propicias
nuevas? ¿Qué hay que replicar?
1650
Razón es, Rosaura, dar
las gracias y las albricias;
Redondilla
un convite quiero hacer
a mis pobres, que ellos son
de mi ventura ocasión;
1655
yo misma tengo de ser
Redondilla
quien los guise la comida,
porque no hay manjar mejor
que el que sazona el amor.
A cuantos vengan convida;
Redondilla
1660
mis damas y caballeros
han de ser sus maestresalas;
cuelga de tela estas salas,
quita los lutos groseros
Redondilla
que puso el ausencia triste;
1665
haya luminarias bellas,
que, imitando las estrellas
de que la noche se viste,
Redondilla
muestren con su bizarría
que la noche de la ausencia
1670
va huyendo de la presencia
del Landgrave, que es mi día.

ROSAURA
Redondilla
Si con una carta das
tantas muestras de placer,
cuando llegares a ver
1675
al dueño tuyo, ¿qué harás?

ISABEL
Redondilla
Entonces el pensamiento
todo su resto ha de echar;
que esto no es más que ensayar
el alma para el contento
Redondilla
1680
que mi dicha manifiesta,
y cierto a espantarte obliga;
saca tú, Rosaura amiga,
por la víspera la fiesta;
Redondilla
que toda esta prevención
1685
víspera es del alegría
que he de tener ese día.

ROSAURA
Costosas vísperas son.

ISABEL
Redondilla
Ea, Rosaura, prevén
convidados a mi mesa.

ROSAURA
1690
Mira que eres la Duquesa
de Latoringia.

ISABEL
Pues bien;
Redondilla
¿qué pierdo cuando me avise
tu recato que lo soy?
¿De que a Dios convido hoy
1695
y los manjares le guise?
Redondilla
Mira a Marta, que ocupada
en servir y regalar
a su Dios, no osa fiar
de parienta ni criada
Redondilla
1700
en Betania la comida,
con ser la más principal
de Palestina; señal
de que quien a Dios convida
Redondilla
hace inmortal su interés
1705
y célebres sus amores;
Cristo es Dios, y a pecadores
se postra y lava los pies.
Redondilla
No hay replicarme, si quieres
que conmigo opinión cobres;
1710
haz que llamen cuantos pobres
se hallen, hombres y mujeres,
Redondilla
en mi reino.

ROSAURA
¡Que sea tanta
la humildad de esta mujer!

(Vase.)

ISABEL
Si es Dios el que ha de comer...
1715
No es mucho que si una infanta...

(Sale FEDERICO.)

FEDERICO
Quintilla
Amor, si vuelas, ¿por qué,
pues, yendo a mover el pie,
grillos a los pies me pones?
Para decir mis pasiones
1720
ni puedo, ni oso, ni sé;
Quintilla
si jamás guardas secreto,
y por eso estás desnudo,
¿qué vergüenza o qué respeto
te tiene en mi lengua mudo
1725
y en mis ojos tan inquieto?
Quintilla
Habla o mitiga el rigor,
porque no me martirice
tu tirano fuego, amor;
pues el que está enfermo, dice
1730
al médico su dolor.
Quintilla
Aquí está la Infanta. ¡Cielo,
ya tiemblo, ya pongo tasa
a los pasos que recelo!
Si amor es fuego que abrasa,
1735
¿cómo amando yo me hielo?
Quintilla
Declaralla el alma ordena;
que si darme muerte elige,
moriré con menos pena
viendo que mi mal la dije:
1740
[...-ena]
Quintilla
yo voy. Señora, mi amor...

ISABEL
¡Oh, famoso Federico!
¿Qué decís?

FEDERICO
Que sois honor
del mundo, y que os certifico
1745
que a intentar algún traidor,
Quintilla
estando ausente Landgrave,
cosa en su ofensa y agravio,
ya Vuestra Excelencia sabe
que a un tiempo moviera el labio
1750
y le diera muerte grave.

ISABEL
Quintilla
Ya yo sé vuestra lealtad,
pero el propósito ignoro
con que habláis ansí.

FEDERICO
Callad,
amor, que parecéis oro
1755
y sois todo falsedad.
Quintilla
¿No es bueno que apenas toca
el alma, que se resuelve
a decir mi pena loca,
los labios, cuando me vuelve
1760
las palabras en la boca
Quintilla
su honestidad y virtud?
¡Ea, declararme quiero!

ISABEL
Federico, ¿qué inquietud
es la vuestra?

FEDERICO
¡Ay, amor fiero,
1765
doleos de mi juventud!
Quintilla
Digo, pues, señora mía,
que, si estando el Duque ausente,
alguno tiene osadía,
y más siendo vos pariente,
1770
de agravialle (que podría),
Quintilla
será justo que su amor...

ISABEL
¿Cómo es eso?

FEDERICO
Castiguéis.
(Aparte.)
¿Qué es lo que decís, temor?
Y que al Duque declaréis
1775
que es...

ISABEL
No os entiendo.

FEDERICO
Un traidor.
Quintilla
(Aparte.)
Yo la sentencia me he dado;
en vez de decir mi mengua,
bien remedio mi cuidado;
pero mueve Dios la lengua
1780
para decir mi pecado.

ISABEL
Quintilla
Federico, cuando estéis
más sosegado, me hablad;
que yo, ya sé que tenéis
al Duque tanta lealtad,
1785
que su honor defenderéis.

(Vase.)

FEDERICO
Décima
¡Espera! ¡Fuése! ¡Ay de mí!
¡Que así una mujer me venza!
Si amor no tiene vergüenza,
¿qué dudé?, ¿de qué temí?
1790
Sentencia en mi culpa di,
y no estando arrepentido,
mi mismo verdugo ha sido,
y por sello más cruel,
el mismo gusto es cordel
1795
antes de habelle cumplido.
Décima
¿Qué he de hacer, si ya en el potro
del temor dije mi pena?
Los pecados son cadena
que se enlaza el uno al otro.
1800
Si es el apetito potro
sobre quien va la pacienciaN
X
Nota del editor

la rima de esta décima es defectuosa. la métrica exige en este verso [...-ón] [nota del editor digital]

corriendo, y de la pasión
rompe el freno, aunque es de acero,
morir despeñado quiero
1805
desde mi misma ambición.
Décima
Ya habrá leído Isabel
mis amorosos enojos,
siendo las letras mis ojos
y el corazón el papel.
1810
De mi intento poco fiel
quiero al Duque cuenta dar,
y no me podré quejar
si usare rigor conmigo,
pues yo me he dado el castigo
1815
que el Landgrave me ha de dar.
Décima
¡Alto, pues, ingrato amor!
¡Muera Isabel, por quien creces,
pues es traidor muchas veces
el que una vez fue traidor!
1820
Quitemos con el temor
la causa de mi mal grave:
¡Muera Isabel, pues no sabe
dar remedio a mi pasión!
Que no faltará traición
1825
con que engañar al Landgrave.

(Sale un PEREGRINO muy llagado, y SANTA ISABEL y ROSAURA ayudándole a andar.)

ISABEL
Redondilla
Daos, mi peregrino, priesa,
porque ya los caballeros
de Cristo, sus compañeros,
quieren sentarse a la mesa:
Redondilla
1830
Lavaos, mi pobre, llegad,
pues saca mi compasión
lágrimas del corazón
con que aguamanos os da.

PEREGRINO
Redondilla
Llagado estoy, ¿no lo ves?
1835
No es el agua conveniente
a quien tanto dolor siente
como yo en manos y pies;
Redondilla
ni tampoco comer quiero,
porque ¿cómo comerá
1840
quien del modo que yo está?
Dame reposo primero
Redondilla
que ha sido largo el camino
y la quietud apetezco.

ISABEL
De mil amores la ofrezco;
1845
pero, amado peregrino,
Redondilla
comed primero un bocado.

PEREGRINO
¡Ay! No puedo: dadme vos,
por el tierno amor de Dios,
una cama.

ROSAURA
¡Qué cansado!
Redondilla
1850
¿Cama agora? Buen espacio
tenemos. Entra a comer
o id con Dios; que no ha de ser
venta u hospital palacio.

ISABEL
Redondilla
¡Vana Rosaura, no más!

ROSAURA
1855
¡Tanto pobre es cosa fuerte!
Andad con Dios.

ISABEL
¿De esa suerte
a Dios con las puertas das?

ROSAURA
Redondilla
¿Adónde está Dios agora?

ISABEL
En este pobre, sin duda,
1860
que en él se transforma y muda,
porque de ellos se enamora;
Redondilla
que es propiedad de quien ama...

ROSAURA
¿No es enfado que nos pida,
cuando le damos comida,
1865
cubierto de lepra, cama?
Redondilla
Coma y haránle llevar
a un hospital, que aun de velle,
tengo asco.

ISABEL
Yo he de ponelle,
porque le tengo en lugar
Redondilla
1870
de Dios, en mi misma cama,
que es tálamo del amor.

ROSAURA
¿Dónde estás en ti?

ISABEL
Mejor
está el amante en quien ama.

ROSAURA
Redondilla
¡En tu cama!

ISABEL
Y yo en el suelo.

ROSAURA
1875
¿Qué dices?

ISABEL
La caridad
no busca sublimidad;
venid, mi pobre del cielo;
Redondilla
acude tú a la comida,
Rosaura, de los demás,
1880
mientras que vuelvo.

ROSAURA
Ya das
muestras de santa fingida.

PEREGRINO
Redondilla
¡Ay, Isabel! La fe pruebas
que Dios deposita en ti.

ISABEL
Idos arrimando a mí.

(Vanse los dos.)

ROSAURA
1885
¡Harto buena carga llevas!
Redondilla
Extremos son los que vemos
de virtud y santidad,
mas no anda la caridad
siendo virtud por extremos;
Redondilla
1890
o es envidia, o no me agrada
tanta fineza de santa.

(Salen PATACÓN y FEDERICO.)

PATACÓN
Yo juraré que la Infanta
es bruja, o está preñada
Redondilla
de un barbero o tundidor
1895
que es hereje y cree en la seta
de Mahoma, que es poeta,
o sastre, que es lo peor.
Redondilla
Para eso soy un demonio,
y en precio de hacer mil males,
1900
aunque pese diez quintales,
levantaré un testimonio.

FEDERICO
Redondilla
Pues, Patacón, de esa suerte
serás secretario fiel
de mi vida, y si Isabel
1905
vive, llorarás mi muerte.

PATACÓN
Redondilla
¡Mueran, pues, diez Isabeles!

ROSAURA
¡Federico!

FEDERICO
¡Prenda mía!

ROSAURA
¿Tuya?

FEDERICO
Fuístelo algún día;
mas puso estorbos crueles
Redondilla
1910
amor que me ha de costar
la vida.

ROSAURA
¿Son de la Infanta?

FEDERICO
Esa me hechiza y me encanta.

ROSAURA
Pues ¿qué remedio?

FEDERICO
Matar
Redondilla
a quien me mata.

PATACÓN
Es razón
1915
de Estado, la más segura.
Viva, mata, y muerta, cura
la víbora y escorpión.

ROSAURA
Redondilla
Y ¿querrásme si Isabel
muere?

FEDERICO
Sólo es el remedio
1920
quitar, Rosaura, de en medio
ese estorbo, aunque es cruel,
Redondilla
para darte, prenda mía,
el alma y el corazón.

PATACÓN
Y las barbas.

ROSAURA
¡Qué ocasión
1925
tan hermosa se ofrecía
Redondilla
agora, sin que tu fama
afrenta ni infamia cobre!

FEDERICO
¿De qué modo?

ROSAURA
Tiene un pobre
llagado en su misma cama,
Redondilla
1930
y dándole muerte en ella,
queda el delito evidente
de su deshonra.

FEDERICO
¡Excelente
ocasión, Rosaura bella!

PATACÓN
Redondilla
Yo juraré que el Marqués
1935
de Lindasuyn, disfrazado
de pobre, y enamorado
de Isabela, señor, es
Redondilla
el que en su cama acostó
para afrentar al Landgrave.

FEDERICO
1940
Dices bien.

PATACÓN
¡Cómo eso sabe
un traidor!

FEDERICO
Mi amor lo vió...
Redondilla
a los dos he de matar
juntos.

ROSAURA
Sí, porque con él
puedan hallar a Isabel.

FEDERICO
1945
En la cama, he de mostrar...

PATACÓN
Redondilla
El pobre al palacio todo;
pon en la cuadra primero
un traje de caballero,
porque crean de ese modo
Redondilla
1950
que era el Marqués.

FEDERICO
Su cadalso
tiene el tálamo de ser.
[-er]N
X
Nota del editor

Falta verso en -er para la redondilla [nota del editor digital]

PATACÓN
Redondilla
Algún testimonio falso.

(Vanse.)
(Sale SANTA ISABEL.)

ISABEL
Redondilla
Rosaura, mi peregrino
1955
duerme y sosiega, y a Dios
miro en él; vamos las dos
al ejercicio divino
Redondilla
y servicio de la mesa
de los pobres.

ROSAURA
¿No es ultraje
1960
que andes en ese traje?
Tú eres, señora, Duquesa.

ISABEL
Redondilla
Anda, amiga, no hagas caso
de eso; mis pobres están
comiendo, y ya acabarán.
1965
Mal sino es viéndolos paso.
Redondilla
Vamos allá. Mas ¿qué es esto?

(Sale un PAJE.)

PAJE
¡Albricias, señora mía!

ISABEL
¿Vino el Duque?

PAJE
La alegría
lo diga que manifiesto.

ISABEL
Redondilla
1970
¡Ay, cielos!

PAJE
Ya está en palacio,
y el Rey de Francia con él.

ISABEL
Con este traje, Isabel,
dándome tan poco espacio,
Redondilla
¿cómo a un rey recibiréis?

ROSAURA
1975
¿Ya yo no te lo decía?

ISABEL
Dirán que es hipocresía,
si de este modo los veis,
Redondilla
alma, lo que en mí es llaneza.
¿No habrá, Rosaura, lugar
1980
para vestirme?

ROSAURA
Si a entrar
comienzan ya por la pieza,
Redondilla
¿qué lugar puedes tener?

ISABEL
No sé qué he de hacer, mi Dios,
sino es que me vestís vos,
1985
porque un rey no me ha de ver
Redondilla
ansí, que será desgracia:
a vuestra clemencia apelo.

ÁNGEL
(Baje un ÁNGEL de lo alto con un vestido de tela y se le pone.)
Vestiráte desde el cielo
quien te vistió de su gracia

ROSAURA
Redondilla
1990
¡Gran milagro!

ÁNGEL
Aquestas galas
te da tu esposo, Isabel.

ISABEL
Es rico, es clemente, es fiel,
es amor con arco y alas;
Redondilla
vuela a remediar tus daños.

(Vase el ÁNGEL.)
(Salen el REY y el DUQUE, y gente.)

PAJE
1995
Ya entra el Rey y el Duque.

ISABEL
Presto,
santo ángel, me habéis compuesto.

DUQUE
Querida esposa, mil años
Redondilla
ha que no os veo.

ISABEL
Y ¿es justo,
dueño y señor de mi vida,
2000
no avisar vuestra venida?

DUQUE
Por daros cumplido el gusto,
Redondilla
quise yo mismo ganar
las albricias. Habla al Rey.

ISABEL
Es eso muy justa ley.
2005
Déjeme, señor, besar
Redondilla
Vuestra Majestad los pies.

REY
Levántese Vuestra Alteza;
que santidad y belleza
aún más santa y hermosa es.
Redondilla
2010
A veros, señora, vengo
por vuestra tierra; que soy
muy vuestro.

ISABEL
Yo, señor, doy
por la ventura que tengo,
Redondilla
mil gracias a Dios.

REY
Deseo
2015
mi reino y vida emplear,
como veis, en rescatar
la casa santa, trofeo
Redondilla
del Turco y afrenta nuestra,
y así, es forzoso que os lleve
2020
al Duque.

ISABEL
A mucho se atreve
Vuestra Majestad; mas muestra
Redondilla
su fe tan justificada,
que aunque yo quede sin vida
sin el Duque, es bien perdida
2025
en tal empresa y jornada.

DUQUE
Redondilla
Federico, ¿cómo estáis?

FEDERICO
Con el cuidado, señor,
de vuestras cosas.

DUQUE
Mi honor...

REY
Amigo primo, ¿pasáis?
Redondilla
2030
Vuestro huésped he de ser.

ISABEL
La humildad de la posada
perdonad.

DUQUE
Esposa amada,
vamos.

FEDERICO
Al Duque he de hacer
Redondilla
que sea él mismo ejecutor
2035
de mi venganza, engañado
con la traición que he trazado.
¿Qué he de hacer, si soy traidor?

(Vase.)
(Queda FEDERICO y sale ROSAURA.)

ROSAURA
Redondilla
Hoy, Federico, es el día
que te has de vengar, de suerte,
2040
que dando a Isabel la muerte,
viva la esperanza mía.

FEDERICO
Redondilla
¿Está ya el pobre leproso,
como dijiste, en la cama?

ROSAURA
Sí, porque goce tal dama,
2045
tal galán y tal esposo.

FEDERICO
Redondilla
Y ¿podré decir yo al suyo
mi pensamiento?

ROSAURA
Sí digo,
y alegarme por testigo;
esta gloria te atribuyo;
Redondilla
2050
mía ha de ser la victoria,
y de Isabel la desgracia;
como yo quede en tu gracia,
no quiero otro bien ni gloria.

FEDERICO
Redondilla
Ya viene el Duque; tú puedes
2055
dejarnos.

ROSAURA
Adiós, mi bien;
aunque he de escucharte bien,
pues escuchan las paredes.

(Sale el DUQUE.)

DUQUE
Romance (tirada)
¡Primo!

FEDERICO
¡Señor!

DUQUE
¿Qué tienes?

FEDERICO
Perdonad si veis que os dejo;
2060
que me da un nudo la lengua
la pena y el sentimiento.

DUQUE
Volved, no os vais, Federico,
porque, dudoso, sospecho
que el no decir el dolor,
2065
es decir más sus extremos.
¿Qué tienes?

FEDERICO
No he de decirlo;
que, el ser mis agravios vuestros,
me obligan a reservaros,
padeciéndolo yo de ellos.

DUQUE
2070
¿Míos?

FEDERICO
Sí; vuestra es la causa,
y yo lloro sus efectos.

DUQUE
¿Podéis ponerme en cuidado,
y hablar no podéis?

FEDERICO
No puedo.

DUQUE
Comenzáis y no acabáis,
2075
habláis y quedáis suspenso,
acusáis temor injusto,
dais la pena y no el remedio;
no tenéis razón ¡por Dios!
Y así, primo, os pido y ruego
2080
que aclaréis dificultades
que me abrasan en silencio.

FEDERICO
Sabéis como sois casado.

DUQUE
Doy gracias a Dios de serlo;
que el mundo todo en su vida
2085
adora y la ofrece incienso,
porque es mi Isabel amada
como el sol en un espejo,
que parece que está allí
y no está sino en el cielo;
2090
parece que está en el mundo,
porque goza de su cuerpo,
y está su alma divina
en Dios con el pensamiento.

FEDERICO
Si estáis vos tan persuadido,
2095
si estáis, señor, tan ajeno
de la verdad de este engaño,
y os hablo, a mucho me atrevo.
¿No habéis visto algún cometa,
que juzgará el más discreto
2100
que es estrella celestial
y es su esfera el firmamento,
y sólo es una aparente
luz en la región del viento,
que de fluencias erradas
2105
fragua como vidrio el fuego?
¿No habéis visto un blanco cisne?
¿Quién dirá, si llega a verlo,
que aquellas nevadas plumas
cubran un monstruo tan negro?
2110
Mas ¿para qué, Duque invicto,
os fastidio con ejemplos,
pues la mentira y verdad
a un mismo traje se han puesto?
Ya la mentira parece
2115
verdad que viene de dentro,
del gusto blanco del áspid,
su mortífero veneno

DUQUE
¿Qué dices, primo? ¿estás loco?

FEDERICO
¿Qué decís, primo, estáis cuerdo,
2120
que de los santos que viven
os mostráis tan satisfecho?
Que haya sido Isabel santa;
no haya sido fingimiento
su virtud, como imagino;
2125
pudo mudar sus deseos.
[...]N
X
Nota del editor

Falta un verso impar para la rima del romance [nota del editor digital]

DUQUE
Que pudo ser no lo niego,
porque el ser frágil humano
está a mudanzas sujeto.

FEDERICO
2130
Sí pudo, ser; permitid
que diga que llegó a efeto
el poder, y que no es buena
si lo ha sido en vuestro tiempo;
bien sé, valeroso Duque,
2135
que no permite ni el deudo
ni la verdad, que al marido
le diga nadie sus celos;
pero si el engaño es grande,
es justo mi atrevimiento
2140
ya, si tomo la licencia
que pide el agravio vuestro

DUQUE
Federico, no es posible
sino que yo estoy durmiendo,
que esas palabras, o en mí
2145
o en vos me parecen sueño.

(Salen ROSAURA y PATACÓN.)

FEDERICO
Queréis ver, pues el oir
no os rinde el entendimiento,
siendo el oído el ministro
de la fe más firme y cierto:
2150
pues, mirad, aquella cama
es de Isabel y su dueño,
que sois vos; pues allí ocultó
a un Marqués.

DUQUE
¿Qué escucho? ¡Cielos!

FEDERICO
Disfrazado en peregrino
2155
entró, de sayal cubierto,
el Marqués de Branjuyto;
el traje de caballero
que encubre con la esclavina,
está en aqueste aposento.
2160
Llegad, escuchad y ved,
y oido y visto, creedlo.

DUQUE
Hacerme entender a mí
que el sol abrasa en enero,
que coge el que en el mar siembra,
2165
que para su curso el cielo,
que no hay muerte, que estoy loco,
que engendra y produce el hielo,
que vuela un monte, y que tiene
por sí misma un alma cuerpo,
2170
podrá ser; mas que mi esposa
no es la virtud, el ejemplo,
el sol, la fama, el dechado,
la luz, la vida, el deseo
del mundo, eso es imposible;
2175
miente quien lo dice, y miento
yo en consentir que se atreva
a tal cosa el pensamiento;
vos, Federico, habéis sido
competidor mucho tiempo
2180
mío, y de Isabel amante,
antes de mi casamiento,
y podrá ser que envidioso
de la dicha que poseo,
con ella alteréis así
2185
el casto amor que la tengo;
mas ¡vive Dios, que he de ver,
abriendo vuestro vil pecho,
traidor, con aquesta daga,
la maldad que encerráis dentro!

FEDERICO
2190
Tente, señor duque Carlos;
vuelve en ti; detén el freno
a la pasión. y da oídos
a la verdad que te ofrezco;
si yo dijera que estando
2195
tú ausente, y yo en el gobierno
de este Estado, la Duquesa
su fe y tu honor había muerto,
el vil adúltero huido,
sin testigos este exceso,
2200
muerta ella, indiciado yo,
dudaras como discreto;
pero si Isabela vive
y aquí los testigos tengo,
cuando el adúltero infame
2205
mancha tu tálamo honesto,
¿Por qué miento yo? ¿por qué
pagas con aqueste hierro
el oro de mi lealtad?

DUQUE
¡Jesús, Jesús, no lo creo!
2210
¿Tú sabes esto, Rosaura?

ROSAURA
Yo no sé más de que dejo
un hombre en tu cama misma.

PATACÓN
¡Quién me ha metido a mí en esto!

DUQUE
¿Tú al adúltero conoces?

PATACÓN
Yo, señor..., sino por presto
cuando el que vine no estaba.

DUQUE
¿Qué dices?

FEDERICO
Tiénele el miedo
turbado.

DUQUE
Di la verdad.

PATACÓN
Si nunca ha entrado en mi cuerpo,
2220
¿Cómo saldrá? Quiero echar
la soga tras el caldero:
el Marqués de Branjuy,
que pienso llamarse Arnesto,
es el que en tu ausencia goza
2225
en peregrino encubierto.

DUQUE
¡Calla!

PATACÓN
¡Válgame Pilatos!

DUQUE
¡Isabel, el mismo espejo
de la verdad, no es posible!
¡Es mentira, es embeleco;
2230
todos me habéis engañado!

FEDERICO
Por tus ojos puedes vello,
está su cámara aquí;
sé testigo y juez tú mesmo.

DUQUE
¡Ah, quién antes que llegara
2235
mil veces se hubiera muerto!
¡Ah, quién no tuviera honor!
¡Ah, quién no tuviera seso!

ROSAURA
Escucha, que hablando están.

DUQUE
¡Ah, quién fuera mudo, ciego,
2240
un bruto, un árbol, un monte!
Mas menos soy que todo esto.

(Hablan dentro ISABEL y el PEREGRINO.)

ISABEL
Pobre de mi corazón,
que las riquezas de Creso
encubrís, vos sois mi bien.

FEDERICO
2245
¿Ves que le llama encubierto?
¿Ves qué regalos le dice?

DUQUE
¡Ay, mi Isabel, que has impreso
en mi alma esas palabras!
Pobre rico soy que dejo
2250
por ti mi patria, mi estado,
porque aunque en ella me quedo,
me disfrazan tus amores.
¡Esto escucháis, viles celos!
(Descúbrese la cama y va a dar a un pobre que es un Cristo, crucificado que sube desde la cama al cielo; está allí SANTA ISABEL.) |
¡Mueran los dos!

ISABEL
¡Ay de mí!

DUQUE
2255
¿Qué es esto?

ROSAURA
¡Extraño portento!

ISABEL
¡Carlos, para mí la daga!

DUQUE
¡Mi Dios, traidores han puesto
es duda la certidumbre
que de mi Isabela tengo!

PEREGRINO
2260
Estímala desde aquí
por mi esposa.

DUQUE
¡Ay, Dios eterno!

PATACÓN
¡Buenos habemos quedado!

FEDERICO
¡Qué de vergüenza no muero!

PATACÓN
¡Oh, quién se volviera agora
2265
lechuza, gato, cencerro!

DUQUE
Pues que Dios no os dio castigo,
sin él, traidores, os dejo;
vuestra misma confusión
buscasteis; y vos, ejemplo
2270
de santidad y virtud,
perdonad mi pensamiento,
que dudó la luz del sol,
que en vos miro y reverencio.

ISABEL
Dame, Duque, de mis ojos,
2275
esos brazos, que con ellos
todas mis penas se alivian.

DUQUE
De la Toringia os destierro.

PATACÓN
A la isla de los Lagartos
me voy.

DUQUE
Vencí; que tenemos
2280
por huésped al rey Lüis
y ha mucho que no le vemos.

FEDERICO
¡Oh, si se abriera la tierra
y me tragara en su centro!

ROSAURA
No más falsos testimonios.

PATACÓN
2285
Señores, yo seré bueno.


Jornada III

Sale FEDERICO leyendo una carta, ROSAURA y PATACÓN.

FEDERICO
Quintilla
Dichosa nueva habéis dado,
carta, a mi ventura y suerte,
y quedo tan obligado,
que aunque no alabo a la muerte,
2290
por ser hija del pecado,
Quintilla
diré que ya no ha de ser
su guadaña agradecida,
pues para hacerse querer,
andan juntas muerte y vida,
2295
dando pesar y placer.
Quintilla
Muere el rico, su heredero,
luego con su herencia advierte
vida y gusto lisonjero,
que venían vida y muerte,
2300
ya que ésta llegó primero;
Quintilla
y no es prudencia el culpar
la muerte por atrevida,
pues viene para excusar
las quejas de ella, la vida,
2305
que divierte su pesar.

ROSAURA
Quintilla
¡Señor!

FEDERICO
¡Rosaura, mi bien!
Recibe el gusto que siento
y el que tus ojos me den,
en fe de aqueste contento,
2310
de mi dicha el parabién.

ROSAURA
Quintilla
¿Qué es esto? ¿Podré tener
celos?

FEDERICO
No, que no es el gusto
por amor ni por mujer;
que a serlo, no fuera justo
2315
comunicar mi placer.

PATACÓN
Quintilla
¿Has ganado el juego, has hecho
bien mal a un caballo, has dado
a algún amigo provecho?
¿Qué tesoro te has hallado?
2320
¿Qué tusón honra tu pecho?

FEDERICO
Quintilla
El Duque, mi primo, es muerto,
que desde Jerusalén
volvía.

ROSAURA
¡Ay, señor, si es cierto,
mal me procede del bien;
2325
que mi daño has descubierto!
Quintilla
Tú pedirás por esposa
a Isabel; yo quedaré
desesperada y celosa.

PATACÓN
No está en que pida, en que dé
2330
la Infanta no desdeñosa.
Quintilla
El ser casada ha de ser
con quien su amor acompañe
y corresponda a su ser;
que es órgano, y no se tañe
2335
sin su gusto, la mujer.

FEDERICO
Quintilla
No has entendido mi intento:
ya se mudó el breve amor
en largo aborrecimiento;
pienso vengar su rigor,
2340
y dejar de él escarmiento.
Quintilla
Tomaré en mí la tutela
de mi sobrino pequeño,
que ningún daño recela;
gobernaré y seré dueño
2345
de su Estado, y con cautela,
Quintilla
por vengarme de Isabel,
la echaré de aqueste Estado,
matándola si entra en él;
que ya de mi amor pasado
2350
sólo queda el ser cruel.

PATACÓN
Quintilla
Eso el diablo te lo dijo,
porque en lugar de tu hermano
puede gobernar su hijo;
y luego, estando en tu mano,
2355
de tus entrañas colijo.
Quintilla
Que sabrás hacer cautelas
con que el niño perseguido
se muera de unas viruelas;
y aunque no le hayan nacido,
2360
le mate un dolor de muelas.

FEDERICO
Quintilla
Esta próspera fortuna,
Rosaura, pues eres mía,
es tuya, sin duda alguna.

ROSAURA
Isabel viene.

FEDERICO
Confía
2365
en mí.

ROSAURA
No seré importuna.

(Sale SANTA ISABEL, de Tercera.)

ISABEL
Quintilla
Pues el Duque, mi señor,
está ausente y yo no tengo
a quien obligue mi amor,
con bizarras galas vengo:
2370
jamás me vestí mejor.
Quintilla
Mi Francisco, yo he tomado
vuestro hábito, y querría
parecer a vuestro lado
vuestra imagen, y tendría
2375
otra herida en este lado.

FEDERICO
Quintilla
Isabel, que fuiste esposa
del Duque, ya Su Excelencia
murió.

ISABEL
¡Ay, nueva lastimosa!
Tras la muerte de una ausencia,
2380
viene la más rigurosa.

FEDERICO
Quintilla
No llores, que no le amaste
con tanto extremo.

ISABEL
Mi pecho
te desengañe.

FEDERICO
¡Ea, baste!
Ya es muerto, ya se ha deshecho
2385
el amor que le cobraste.

ISABEL
Soneto
Ausente esposo, si en la triste nueva
de vuestra muerte no me diera el cielo
cierta seguridad contra el recelo
que a eterna vida el alma noble os lleva,
2390
mi amor, huérfano ya, con noble prueba
borrará el nombre de Artemisa al suelo;
mas vuestra gran virtud me da consuelo,
que en la gloria gozáis corona nueva.
Buena muerte habéis muerto si habéis muerto,
2395
en la guerra sagrada con victoria
digna, señor, de vuestro brazo fuerte;
glorioso fin ganáis, aquesto es cierto;
que viviendo por vos de Dios la gloria,
fue vuestra vida digna de tal muerte.

FEDERICO
Quintilla
2400
No estoy para sentimientos,
Isabel, porque el Estado
tiene varios movimientos,
y quiere ser gobernado
con más apercibimientos.
Quintilla
2405
Así, soy de parecer
que no tengáis la tutela
de mi sobrino, por ser
pródiga vos, Isabela,
poco discreta y mujer;
Quintilla
2410
y porque en esta ocasión
no pretenda algún pariente,
siguiendo vuestra ambición,
en el estado presente
usurpar la posesión,
Quintilla
2415
quiero que jamás entréis
en la corte, y que salgáis
de esta quinta que tenéis
por gusto, y si replicáis,
no sé en lo que pararéis.

ISABEL
Quintilla
2420
Aunque el mal no imaginado
se siente con más extremo,
nada me causa cuidado
como el recelo que temo
como es el de mi hijo amado.
Quintilla
2425
Pero pues palabras mías
no han de oirse ni estimarse,
y lágrimas son baldías,
dad licencia a dilatarse
mi destierro por dos días.
Quintilla
2430
Bese mi hijo y saldré
con algún título honesto
que al presente no lo sé;
y vos encubrís con esto
el rigor que en vos se ve.

FEDERICO
Quintilla
2435
¿No estabas preñada?

ISABEL
Sí.

FEDERICO
Si no vieres a tu hijo,
ya llevas otro.

ISABEL
¡Ay de mí,
que con su peso me aflijo
si ha de parecerse a mí!
Quintilla
2440
¿No me concedes que lleve
alguno por consolarme?
Si esta piedad se me debe,
si no que quieres causarme
más dolor en tiempo breve.
Quintilla
2445
De los dos me vas a dar
el hijo incierto, y a quien
por bien no puedo criar;
quieres privarme del bien
y no excusarme el pesar.

FEDERICO
Quintilla
2450
No habléis tanto, salid luego
de esta casa de placer,
que por ser suya os la niego.

ISABEL
Paraíso puede ser,
la vuestra espada de fuego
Quintilla
2455
no en poder del querubín,
sino de alguna serpiente
que de este ameno jardín,
por desterrarla inocente,
en vos transforma su fin.

FEDERICO
Quintilla
2460
Ven, Rosaura, que no es justo,
oir a mujer tan loca.

ISABEL
Si queréis hacerme gusto,
Rosaura, y es que te toca
parte de aqueste disgusto,
Quintilla
2465
Dame, si quieres, licencia
para quedarme contigo
esta noche; que la ausencia
de la luz es el castigo
más riguroso.

ROSAURA
Paciencia:
Quintilla
2470
sólo te daré un consuelo,
y es que alcanzan los trabajos
a Dios hecho hombre en el suelo,
porque por estos atajos
se llega más presto al cielo.

ISABEL
Quintilla
2475
Dices bien, y tús has leído
en Séneca esa sentencia.

ROSAURA
Pues con esto me despido.

ISABEL
Hermano, si de clemencia
parte alguna os ha cabido,
Quintilla
2480
id conmigo desde aquí
a la ciudad.

PATACÓN
Estoy cojo,
y medio ciego nací;
no veo con el un ojo,
y con el otro, así, así.

FEDERICO
Quintilla
2485
¡Ea, no escuchéis quimeras!

ISABEL
Ya os pierdo, humana esperanza;
traidor, ¡pues aunque más quieras,
no pediré la venganza
que por tu crueldad esperas.
Quintilla
2490
De tus maldades sospecho
que te afrentas, enemigo,
y no sosiega tu pecho;
pero bástete un castigo
del mal: el habelle hecho.
Quintilla
2495
Mía ha de ser la victoria,
aunque tú venciste, y piensa
que el no vengarme es más gloria,
pues me basta que esta ofensa
atormente tu memoria.

FEDERICO
Quintilla
2500
Das lugar con escucharla
a que se encienda mi furia.
Vente.

ROSAURA
Cordura es dejarla.
[...-uria]
[...-arla]

(Vase.)
(Sale el pastor LISARDO.)

LISARDO
Lira
2505
Soledad, compañera
deseada, y querida, y alcanzada:
¡dichoso yo, pues de esta gloria amada
ya gozaré siquiera
estos ligeros años;
2510
que siempre peinan canas desengaños!

ISABEL
Lira
Un labrador, del monte
parece que desciende, y Dios le envía
[...-ía]
por aqueste horizonte;
2515
mi ventura la lleve,
si este favor a mi oración se debe.
Lira
Si de la madre esclava
de su hijo Ismael escucha el cielo,
cuando en el monte estaba,
2520
las tiernas voces y el piadoso celo,
no pierdo la esperanza;
que un llanto, humilde, cuanto quiere alcanza.

LISARDO
Lira
Voces pienso que siento.
¿Quién es a tales horas causa de ellas?

ISABEL
2525
Una mujer que siente las querellas
de uno loco atrevimiento,
de un riguroso trato
de un deudo noble, aunque cruel e ingrato.

LISARDO
Lira
No permite, señora,
2530
la noche clara y fría, aunque serena,
que os pregunte la causa de esa pena,
que fatigada ahora,
os lleva de esta suerte
en las manos del hielo y de la muerte.
Lira
2535
Ni permiten mis días
que como anciano monte peina nieve,
que dilate este curso el tiempo breve,
que con mis plantas frías
hago flaco y cobarde,
2540
volviendo a mi cabaña helado y tarde;
Lira
entrémonos en ella,
y allí me contaréis, siendo informada
de mi vida, la vuestra desgraciada,
como discreta y bella,
2545
aunque mi larga vida,
siendo un pobre pastor, ya está sabida.

ISABEL
Lira
Vamos, honrado amigo,
guarda que envía el cielo en mi provecho;
que del favor que agora me habéis hecho,
2550
Dios queda por testigo,
y por deudor también que os satisfaga;
que si castiga al malo, al bueno paga.

(Vanse.)
(El REY LUIS, de camino, y FEDERICO y RICARDO.)

REY
Quintilla
Que seáis Gobernador
del Estado del Landgrave,
2555
que murió para dolor
de todo el mundo, que sabe
la falta de su valor,
Quintilla
me huelgo mucho; que estén
sus hijos con el recato
2560
que es justo, y su cargo os den;
pero en mostraros ingrato
con su madre, no hacéis bien.
Quintilla
Cuando no fuera una santa,
como la experiencia mía
2565
sabe, y el mundo, que canta
su virtud; cuando de Hungría
no fuera Isabel Infanta;
Quintilla
cuando no tuviera nombre
de esposa del Duque casta,
2570
y ser madre, no os asombre,
de vuestros sobrinos, basta
ser mujer y ser vos hombre,
Quintilla
¿Qué cosa es que del Estado
la echéis con tal aspereza,
2575
que habiéndose retirado
a la sencilla llaneza
de esta quinta y despoblado,
Quintilla
aun aquí no esté segura
de vuestro injusto rigor,
2580
que desterralla procura?
¿Cuándo no obligó al valor
la virtud y la hermosura?
Quintilla
¿Aun no consentís dejar
esta casa a una mujer,
2585
que para poder llorar,
siendo casa de placer,
hizo casa de pesar?
Quintilla
Mal nombre habéis adquirido;
decidme a mí dónde está;
2590
por sólo vella he venido;
que en Francia vivir podrá
más servida que aquí ha sido.

FEDERICO
Quintilla
Como Vuestra Majestad
no ha visto la hipocresía
2595
desmentir a la verdad,
y quitalle cada día
la capa a la santidad,
Quintilla
juzga por el apariencia
de las píldoras el oro,
2600
la virtud por la presencia,
la dicha por el tesoro,
y por los libros la ciencia;
Quintilla
pero ni el tesoro ha dado
sosiego a las fantasías
2605
del avaro desdichado,
ni las grandes librerías
hacen al necio letrado.
Quintilla
Isabel, que encubrir sabe
sus vicios con devoción
2610
fingida y rostro süave,
ha sido la destrucción
del Estado del Landgrave;
Quintilla
y siendo pródiga y larga
en gastos, no sé si injustos,
2615
aunque mi lengua se alarga,
quizá ha gastado en sus gustos
lo que a las limosnas carga.
Quintilla
Y cuando ansí no se entienda,
y ella sea santa y pía,
2620
pues no hay aquí qué pretenda,
déjenos, vuélvase a Hungría,
y no nos gaste la hacienda;
Quintilla
ni aquí Vuestra Majestad
piense ponernos temor
2625
con su Real autoridad;
que soy el Gobernador
y vivo en mi libertad;
Quintilla
antes será de importancia
dejar trajes e invenciones
2630
que ha inventado la ignorancia,
y atajar murmuraciones
de los celosos de Francia.
Quintilla
Pues si no se enmienda, aguardo
que se le ha de atrever
2635
algún ánimo gallardo,
pues en Francia no ha de haber
un Rey vestido de pardo.

(Vase.)

RICARDO
Quintilla
¡Oh, villano! ¿En la presencia
del Rey ansí se ha de hablar?

REY
2640
Quedo; mostrar más prudencia,
que aquí sólo han de pelear
las armas de la paciencia.
Quintilla
¡Ah, Isabel que halláis abierta
la gloria por los atajos
2645
de vuestra ventura cierta,
ya camináis por trabajos,
vos entraréis por la puerta!
Quintilla
Mas yo, a quien nada aprovecha,
coronas, reinos ni encantos
2650
con vuestra humildad desecha,
no cabré llevando tantos;
púrpura que es tan deshecha...
Quintilla
¡Oh, quien pudiera saber
dónde estáis! ¡Oh, quién dejara
2655
la corona, el Real poder,
la honra del mundo avara,
el gobernar, el valer,
Quintilla
y todos los cargos llenos
del humo vano, Isabel,
2660
que turba ánimos serenos,
porque el más rico es aquel
que se contenta con menos!

(Salen BATO y GIL, pastores.)

BATO
Quintilla
¡Oh, válgate San Antón,
el muchacho, qué lindo eres!

GIL
2665
Es la misma bendición,
que así paren las mujeres.

BATO
¡Por Dios, hermano Gilón,
Quintilla
que ya yo sepa parir
desde ahora como un caballo!

GIL
2670
¿Quies callar? ¡Ay, son gemir!

BATO
Dar gritos y rempujallo,
eso tenéis de decir.

BATO
Quintilla
Pues ¿qué quieres? No me afrijas.

GIL
Que vayáis por la caldera.

BATO
2675
Sí.

GIL
Y en la lumbre la elijas;
comerá la paridera
migas en vez de torrijas.

BATO
Quintilla
¡Ah! ¡Oh, qué no dirán,
sino que es nuestra parida
2680
la infantesa!

GIL
¡Qué galán
disparate! Anda parida
esotra de tafetán.

REY
Quintilla
A la Infanta oí nombrar.
¡Cielos, cumplid mi deseo!
2685
¡Hola!

BATO
Aqueso sí, holear:
y dalle; siempre que veo
soldados en el lugar,
Quintilla
me tiembla el alma.

REY
¿Tendréis
donde esta noche alberguemos?

BATO
2690
Sí, en la cabaña que veis;
si estáis preñado, os daremos
la mitad, y partiréis.

GIL
Quintilla
¿Quieres callar, mentecato?
¿Eso a un hombre has de decir?

BATO
2695
Y a diez hombres.

GIL
¡Qué insensato!

BATO
Hoy es día de gruñir
cuantos vinieren al hato.

GIL
Quintilla
Perdónale tú, señor:
ha venido una mujer,
2700
que de lástima y amor
nos obliga, y puede ser
esposa de un regidor;
Quintilla
llegó la pobre preñada,
y con los fieros dolores
2705
del parto tan fatigada,
que obligando a los pastores
de toda nuestra majada
Quintilla
a socorrella, encendimos
lumbre, y dentro la cabaña
2710
que veis allí, la pusimos;
y con humildad extraña.
tan agradecida vimos
Quintilla
su hermosura al hospedaje
pobre, que quisiera ser
2715
Rey o Papa, o conde o paje,
para podella tener
en otro lugar y traje;
Quintilla
en fin, dando a sus enojos,
y nuestra pena tempero,
2720
parió sobre unos matojos
un muchacho todo entero,
con su boca, nariz y ojos;
Quintilla
y entre las cabras y ovejas,
que pienso que la regalan
2725
con sus peinadas guedejas,
y por requebralla balan,
acompañando sus quejas,
Quintilla
está tal, que cuantos ven
su humildad tan pobre y bella,
2730
la comparan, y hacen bien,
a aquella Madre doncella
que parió a Dios en Belén;
Quintilla
y porque sepáis si miento,
llegad, veréis el ornato
2735
pobre, y rico de contento;
decid, ¿no es éste el retrato
del Portal y el Nacimiento?

(Descúbrese un portal, y está ISABEL de rodillas; sobre unas pajas, un niño como en el Nacimiento, y LISARDO, viejo, a un lado, como San José.) |

ISABEL
Décima
¿Con qué pagaré, mi Dios,
aquesta amorosa hazaña?
2740
¡Vos en portal, yo en cabaña,
y entre pastores los dos!
¡Buscando hospedaje vos,
y yo de la casa mía
desterrada! ¿Hay mejor día,
2745
hay más dichosos extremos
que querer que os imitemos
mi hijo a vos, y yo a María?
Décima
¿Puede haber favor igual
como el dar para su parto
2750
la Reina a su esclava el cuarto
mejor de su casa Real?
La que os parió en un portal,
me da, ¡Señor de los reyes!
Otro portal, dulce leyes
2755
de vuestros tiernos amores.
¡Yo entre ovejas y pastores!
¡Vos con pastores y bueyes!
Décima
¡Hijo, dichoso habéis sido,
ninguno se iguala a vos,
2760
que pues nacéis como Dios,
nadie habrá mejor nacido!
Ya mis afrentas olvido,
aunque cesara mi llanto,
¡Virgen, si en contento tanto
2765
mi esposo, ¡ay, fortuna avara!
Como os imito imitara,
también vuestro José santo!
Décima
Por vuestra patria, mi Dios,
murió el Landgrave en la guerra,
2770
pero también en la tierra
nacisteis sin padre vos;
hasta en esto sois los dos
parecidos: ¡qué consuelo!
Hijo sin padre en el suelo,
2775
y Jesús sin padre en él;
permita Dios que, como él,
tengáis el padre en el cielo.

REY
Décima
Para alivio de la pena
que el no hallaros me ha causado,
2780
ya mis Pascuas han llegado,
porque esta es mi Noche buena.
Esta cabaña está llena
de misterios, porque os den
alabanzas los que ven
2785
que Dios, que por vos se abrasa,
su corte y palacio pasa
aquí, por que este es Belén.
Décima
No estiméis las prendas bajas
de aqueste rústico espacio,
2790
que esta cabaña es palacio,
diamantes y oro sus pajas;
aquí os lleváis mil ventajas
a vos misma en este día,
dichosa Infanta de Hungría,
2795
pues no alcanzáis gloria tanta
siendo vos señora Infanta,
como imitando a María.
Décima
Entre el heno y los pastores,
la nieve, la escarcha y hielo,
2800
dais un hijo que en el suelo
imitará a sus mayores;
Háceos Dios tantos favores,
que si desde Oriente envía
tres Reyes, dándoles guía
2805
de una estrella, yo al presente
soy Rey y vengo de Oriente
por vos, estrella de Hungría.

ISABEL
Décima
¡Ay, santo Rey Luis de Francia,
gloria de la flor de lis,
2810
a qué buen tiempo venís!
Vuestra vista es mi ganancia:
o la envidia o la arrogancia,
Luis santo, me destierra
de mi Estado y de mi tierra
2815
sin darme en ella un lugar;
que aun no merezco gozar
viva siete pies de tierra,
Décima
aunque ya en haberos visto
de regocijarme trato.

REY
2820
Esta cabaña es retrato
del nacimiento de Cristo,
y yo, que contento asisto
a veros aquí, Isabel,
tendré reverencia tanta
2825
a vuestra humildad y fe,
que la tierra besaré
donde estampéis vuestra planta.
Décima
En Francia podréis estar
con más sosiego y quietud;
2830
vuestra admirable virtud
mis reinos tiene de honrar;
vuestro padre haré avisar
para que por bien lo tenga,
y a ver el sol claro venga
2835
de quien ser padre merece,
para que, pues resplandece
tanto, su estima prevenga.

ISABEL
Décima
No, Rey santo; esta cabaña
es ya mi palacio Real,
2840
y he de hacer un hospital,
a los pobres de Alemaña;
sino donde tal hazaña
hizo Dios, Rey santo, en mí,
es bien estimalle ansí;
2845
aquí, siendo perseguida,
hallé amparo, honor y vida,
y pienso morir aquí.

REY
Décima
Alto, pues; hágase luego
a mi costa un hospital
2850
a vuestro deseo igual;
que mi tesoro os entrego.

ISABEL
¡Dichosa yo que a ver llego
Rey tan santo!

REY
¡Y yo dichoso,
que miro el sol luminoso
2855
con que os hizo el mismo Dios!

ISABEL
Terceros somos los dos
después que murió mi esposo;
Décima
mi hermano sois, santo Real,
pues la regla profesamos
2860
de Francisco, y adoramos
nuestro amor con su sayal.

REY
Haced luego el hospital
a mi costa.

ISABEL
¡Vamos!

REY
¡Vamos!

BATO
¡Hola! Mientras mos quedamos
2865
aquí y el sol acá baja,
en la cholla se me encaja
ser en este nacimiento
el venturoso jumento.

GIL
Es porque hay pesebre y paja.

(Vanse.)
(Salen FEDERICO y ROSAURA.)

FEDERICO
Redondilla
2870
Dame de término un año,
Rosaura, que no quisiera
que de mí el vulgo dijera
que eres causa de mi daño.
Redondilla
Vestíase de una red
2875
un hipócrita, y quería,
por la virtud que fingía,
que el Rey le hiciese merced;
Redondilla
alcanzó el cargo, aunque injusto,
y quitó la red, diciendo:
2880
«Agora que no pretendo,
no quiero red, sino gusto».
Redondilla
Pues sabes que intento ser
gobernador de este Estado,
en teniéndolo alcanzado,
2885
te admitiré por mujer.

PATACÓN
Redondilla
Nadie me manda rezar;
que soy tan gran pecador,
que aunque me oiga un oidor,
no ha de oirme voces dar.

FEDERICO
Redondilla
2890
Patacón llega.

PATACÓN
Ya llego.

ROSAURA
No a mí, sino a Federico.

PATACÓN
¡Válgame Dios! Más me aplico
a mujeres, aunque ciego.

FEDERICO
Redondilla
¿Ciego estás?

PATACÓN
Hermano, sí.

ROSAURA
2895
¿Quién te ha cegado?

PATACÓN
El demonio;
cuando el falso testimonio
levanté a Isabel, caí
Redondilla
en todas vuestras desgracias,
y ansí, como ciego, os digo
2900
que Dios me ha dado el castigo,
y que no es tiempo de gracias.

FEDERICO
Redondilla
¿Quieres creerme?

PATACÓN
Yo, sí.

FEDERICO
Que me huelgo con razón,
porque si amé la traición.
2905
al traidor aborrecí.

PATACÓN
Redondilla
Pues créeme a mí también;
que mi enfermedad y el nombre
de traidor, a cierto hombre
le viniera harto más bien.

FEDERICO
Redondilla
2910
Este hombre se declara;
no quiero oir mis enojos,
que a quien le faltan los ojos,
da con los vicios en cara.

(Vase.)

PATACÓN
Redondilla
Rosaura, pues yo estoy ciego,
2915
déjame que te predique
y que mi daño te aplique,
y convertiráste luego.

ROSAURA
Redondilla
Yo quiero atreverme.

PATACÓN
¿A qué?

ROSAURA
A ir a pedir perdón
2920
a Isabel de mi traición.

PATACÓN
Bueno; yo también lo haré,
Redondilla
y fuérzame este argumento:
o es santa, o no; si no es santa,
y con soberbia me espanta
2925
sin ver mi arrepentimiento,
Redondilla
dejaréla para loca;
si es santa, como lo es,
y me perdona, a sus pies
pondré yo mi sucia boca.

ROSAURA
Redondilla
2930
Aquí labra un hospital

PATACÓN
En él un oficio tomo.

ROSAURA
Y a un labrador mayordomo
da la limosna y caudal;
Redondilla
de esta casa la administra.

PATACÓN
2935
Dadme, santa hospitalera,
dos ojos, porque quisiera,
si vos sois de Dios ministra,
Redondilla
serlo yo, y por galardón
de tal milagro y tal obra,
2940
ser donado, si es que cobra
un pobre a la cola el don.

ROSAURA
Redondilla
Ella sale y ¡qué alegría
trae!

PATACÓN
Es esposa de Dios.
Volvedme los ojos dos,
2945
seréis mi santa Lucía.

(Salen SANTA ISABEL y LISARDO.)

ISABEL
Redondilla
Ya el hospital se comienza;
Dios pienso que le ha fundado;
ningún trabajo y cuidado
hay que a la caridad venza.

LISARDO
Redondilla
2950
El orden que tenéis puesto
de salir por los caminos
a buscar los peregrinos,
es piadoso y es honesto.

ROSAURA
Redondilla
Llegaré, señora mía;
2955
por no levantar el rostro
que os hizo traición, le postro
a los pies.

ISABEL
Rosaura mía,
Redondilla
ya en verte el alma reposa:
¿de qué te has avergonzado,
2960
sabiendo que me has labrado
una corona preciosa?
Redondilla
dame los brazos mil veces.

ROSAURA
¡Ansí vengas tus enojos!
de piedad pagan los ojos
2965
la voluntad que mereces.

PATACÓN
Redondilla
Y a mí, señora Isabel,
¿no ha de perdonarme?

ISABEL
Sí.

PATACÓN
¡Ciego estoy!

ISABEL
Pésame a mí
de ese accidente cruel.

PATACÓN
Redondilla
2970
¿Quiere sanarme?

ISABEL
Esa es
obra de Dios, que no mía.

PATACÓN
A otros sana cada día,
no he de alzarme de sus pies
Redondilla
hasta que me restituya
2975
los ojos.

ISABEL
¡Gran confusión!
Haced, Lisardo, oración.

LISARDO
Mejor oye, Dios la tuya.
Redondilla
Dadme palabra.

PATACÓN
¿De qué?

ISABEL
De confesaros.

PATACÓN
¿Por eso,
2980
no más? Pues ya me confieso.
Mas confesado, ¿veré?

ISABEL
Redondilla
Sí, hermano.

PATACÓN
Y ¿no se pudiera
dar la vista sin pensión?

ISABEL
No.

PATACÓN
Y, al fin, sin confesión,
2985
¿no tendré un ojo siquiera?

ISABEL
Redondilla
No hay que hablar, de ningún modo.

PATACÓN
Alto, pues; si es que da en eso,
desde agora soy confeso,
que el ver vale más que todo.

ISABEL
Redondilla
2990
Ea, Lisardo, yo y vos
(Los dos de rodillas.)
hagamos oración breve;
que la acompañada mueve
más eficazmente a Dios.

PATACÓN
Redondilla
¿Cómo me he de confesar,
2995
si en veinte años no lo he hecho,
y tengo dentro del pecho
un menudo por lavar?
Redondilla
Por quitarme de cuidados,
diré, aunque salga del uso:
3000
Padre, por junto me acuso
de treinta años de pecados;
Redondilla
de la suerte que los he hecho,
sólo reservo a sus pies
cualquier pecado al revés;
3005
que siempre poco al derecho.
Redondilla
¡Ay, si es este encantamiento!
Ya me parece que cobro
la vista; ya veo, ya cobro
con los ojos lo que siento;
Redondilla
3010
pero un ojo siento agora
pequeño, y otro mayor,
y mostrará así el Señor
que por vos medro, señora.
Redondilla
El uno grande y entero,
3015
y el pequeño por Lisardo,
ojo redondo y bastardo,
ojo millar, ojo cero;
Redondilla
ojal uno y otro ojete.
¡Hay tal desconformidad!
3020
Ojo sólo por mitad,
ojo de gatunas, vete
Redondilla
al entresuelo de abajo,
subirá el otro por ti
con una grúa hasta aquí,
3025
aunque me cueste trabajo.

(Salen ORBELIO y NISIRO, acuchillando a FEDERICO.)

ORBELIO
Terceto
No ha de gozar el bárbaro tirano
la tutela, gobierno y presidencia
que Dios le puso en su traidora mano.

FEDERICO
Terceto
Yo quiero hacer de vuestro Estado ausencia;
3030
amigos, no me deis injustamente
la muerte; refrenad vuestra impaciencia.

LISARDO
Terceto
¿A quién trata, señora, de esta suerte
el ímpetu de un pueblo?

ROSAURA
¡Castigo justo de su ingrata suerte!

ISABEL
Terceto
3035
Amigos, escuchad; que yo os suplico
que deis audiencia a quien servir solía
todo este Estado poderoso y rico.

NISIRO
Terceto
La furia y venerable cortesía
nos obliga a guardar este respeto;
3040
la vida os debe a vos, señora mía.

ISABEL
Terceto
¿Qué ha sido la ocasión?

NISIRO
No estar sujeto
pretende un noble Estado a un hombre aleve
que os pierde a vos el célebre respeto.

ISABEL
Terceto
Federico, ¿es posible que te mueve
3045
la tirana ambición a tanto daño?

FEDERICO
Castiga el cielo a quien a ti se atreve;
Terceto
ya, piadosa Isabel, me desengaño
que Dios me quiere mal, y que en mí prueba
todo el poder de su rigor extraño.

ISABEL
Terceto
3050
Esa blasfemia bárbara no es nueva,
Federico, en tus labios, y así, siento
que justamente su castigo lleva;
Terceto
vuelve a Dios, amoroso, el pensamiento,
llama a la puerta del costado santo,
3055
y serviráte el daño de escarmiento.

FEDERICO
Terceto
No puedo yo salvarme; que me espanto
que la muerte me dé cuando no espero
perdón, por más que un mar vierta mi llanto;
Terceto
no he de salvarme yo, porque primero
3060
aquel roble, que imita el pecho duro,
se mudará de allí, verde y ligero,
Terceto
que yo pueda ser bueno.

ISABEL
Si procuro
mostrarte en ese roble el desengaño,
¿no mudarás de vida?

FEDERICO
¡Así lo juro!

ISABEL
Terceto
3065
¡Poderoso señor, si de este engaño
importa sacar vos este ignorante,
mostrad vuestro poder contra este daño!

LISARDO
Terceto
¡Raro milagro! El árbol al instante
se mudó a otro; siento y como vivo,
3070
se ha pasado a otro monte semejante.

FEDERICO
Terceto
¡La luz divina y el favor recibo
de Dios por ti, Isabel!

ISABEL
A Dios se debe,
y yo a mi cuenta esta merced recibo.
Terceto
¡Ea, pues, Federico, el pecho aleve
3075
se mude ya en lealtad noble y piadosa!
si este milagro. el corazón te mueve,
Terceto
trueca tu vida en otra religiosa;
pues Dios mudanzas en los robles muestra,
muda costumbres de tu vida odiosa.

FEDERICO
Terceto
3080
¡Este es milagro, Dios, de vuestra diestra;
este es del cielo portentoso encanto;
ya sigo humilde la vocación vuestra!

ISABEL
Terceto
Volved, amigos, el furor en llanto
de amor, que asombre esta mudanza al mundo,
3085
y sed imitación de su amor santo!

FEDERICO
Terceto
¡En vos, señora, mi remedio fundo!

ROSAURA
¡Y yo con vos, vivir pienso segura,
a pesar de las olas del profundo!

PATACÓN
Terceto
Y yo, ¿no seré bueno, por ventura,
3090
para donado y luego despensero?
mas fue oficio. de Judas, y es locura.

ISABEL
Mis pobres y hospital mostraros quiero.

(Vanse.)
(Salen el REY LUIS, la REINA y otros.)

REY
Redondilla
¡Esposa del alma mía!

REINA
¡Dueño de mi corazón!

REY
3095
¡Dadme esos brazos, que son
corona de mi alegría!

REINA
Redondilla
¿Cómo, mi señor, venís?

REY
Como quien a veros viene,
que sois salud que entretiene,
3100
vida el alma en que vivís;
Redondilla
si estoy en vuestra presencia,
¿cómo, esposa, preguntais
cómo vengo?

REINA
Que alegráis,
después de la larga ausencia
Redondilla
3105
de cinco años, mi tristeza.

REY
Ya doy por bien empleados
los infortunios pasados,
pues gozo vuestra belleza
Redondilla
sin temor de más mudanza,
3110
el alma libre y contenta;
que después de la tormenta
se estima en más la bonanza.

REINA
Redondilla
¡Mal en la guerra os ha ido!

REY
Castiga Dios mis pecados:
3115
de treinta y dos mil soldados,
veintiséis mil he perdido;
Redondilla
no hay quien el poder resista
de Dios, que al fuerte acobarda,
y para otro brazo guarda
3120
más dichoso, esta conquista;
Redondilla
pedirnos a Damiata,
con todo el fértil distrito
que ganamos en Egito;
que el cielo las manos ata
Redondilla
3125
al valor y a la experiencia;
fuera de que no hay poder
ni armas para vencer
armas de la pestilencia;
Redondilla
ella fue quien nos venció.

REINA
3130
Yo la estoy agradecida,
pues os permitió la vida
para que la goce yo.

REY
Redondilla
Mucho en la santa jornada
he gastado, os certifico;
3135
mas con todo eso, el más rico
soy del mundo, prenda amada,
Redondilla
porque la corona santa
con que Dios mostró a su ley
que fue de trabajos rey,
3140
y de la divina planta
Redondilla
a quien dió el último abrazo
cuando el sol perdió su luz,
quiero decir, de la cruz,
un grande y rico pedazo
Redondilla
3145
ha enriquecido mis manos
y he hecho mi reino divino;
empeñóla Balduíno
un año ha a los venecianos;
Redondilla
y yo, por dar a París
3150
joyas que Dios ha estimado,
se las he desempeñado;
traeránlas a San Dionís
Redondilla
presto, con el aparato
que la francesa nación
3155
debe a las joyas que son
de Dios.

REINA
Lance fue barato,
Redondilla
por mucho que el precio sea.

REY
Razón será, esposa amada,
que a Dios dé de mi jornada
3160
gracias, y que también vea
Redondilla
a Francisco, mi patrón,
que ha mucho que no le veo,
y me prisa el deseo;
dejadme hacer oración
Redondilla
3165
solo.

REINA
Alégrese París,
pues tiene tal Rey en vos.
Mirad que os aguardo.

REY
Adiós.

CABALLERO 1º
¡Qué Rey santo!

CABALLERO 2º
¡Qué Lüis!

(Vanse éstos.)

REY
Romance (tirada)
Ya estamos, Francisco, en casa;
3170
della ha cinco años une falto;
¿quién duda que volveré
distraído en tiempo tanto?
reformemos, patrón mío,
los, descuidos de soldado,
3175
la libertad de la guerra,
el poco amor y cuidado
de vuestro hábito divino,
más precioso que el brocado,
pues si éste hasta el cielo llega,
3180
¿quién duda que es de lo alto?
¡Ay! ¡Quién ver pudiera agora
aquel divino retrato
vuestro, aquella prenda rica!
Ya el corazón me ha robado.
3185
A Santa Isabel, mi hermana,
Job en naciencia y trabajos,
blasón y gloria de Hungría,
véala yo, patrón santo;
pero ¿qué sueño provoca
3190
con su aparente descanso
a impedir los soliloquios
nuestros, divino llagado?
no le puedo resistir,
si es de la muerte traslado;
3195
mientras que duermo, encomiendo
mi espíritu en vuestras manos.

(Duérmese sentado en un silla, y sale el CONDE.)

CONDE
Lo que no han podido ruegos
ni dádivas a criados
del Rey, medios ni invenciones,
3200
conjuraciones ni tratos
para que muera Lüis,
han de poder hoy mis manos
y este acero y hierro agudo
que en mis hierros han templado.
3205
Solo en su oratorio está:
temblando voy, que mal hago;
daréle muerte; no es justo.
¡Oh, sucesos consultados,
nunca tenéis buen efecto!
3210
¡Durmiendo está, cielos santos!
¿Qué mejor ocasión busco?
¿Al Rey no tengo en las manos?
¡Muera! Pero ¿qué es aquesto?

(Sube, cuando va a dalle, con la silla arriba, y está SAN FRANCISCO en lo alto; da vuelta arriba la silla, y entra SANTA ISABEL, de Tercera, y encuéntranse los dos y se abrazan.)

SAN FRANCISCO
Lüis, de esta suerte guardo
3215
a mis Terceros queridos.

REY
¡Ay, Serafín sacrosanto!

SAN FRANCISCO
A Isabel quiero que veas.

ISABEL
Santo Rey, querido hermano.

REY
¡Sol del mundo, luz de Hungría,
3220
dame esos queridos brazos!

SAN FRANCISCO
El siglo santo es aquéste,
porque no hay reino cristiano
donde la púrpura Real
no tenga un príncipe santo.
3225
A Francia ilustra Lüis;
Isabel a Hungría ha dado
fama eterna; a toda España
doña Blanca, Luis amado,
madre vuestra, y mi Tercera
3230
a Sicilia un rey Carlos;
allí Calcia, Emperatriz
de Grecia, mi sayal basto
por el imperial laurel
humilde y pobre ha trocado;
3235
Catalina en Macedonia;
Francisco, Duque britano;
todos, siendo mis Terceros,
este siglo hacen dorado,
honrándose, hijo Lüis,
3240
con mi hábito veinticuatro
personas Reales.

CONDE
Y yo
prometo, patriarca santo,
pidiendo de mis traiciones,
humilde y arrodillado,
3245
al Rey, mi señor, perdón,
de dar a mis verdes años
con vuestro hábito tercero
ejemplo al reino cristiano,
vida al premio, enmienda al vicio
3250
y al pensamiento descanso.

ISABEL
Adiós, Lüis, que los pobres
de mi hospital están dando
[...]
voces por mí.

CONDE
El siglo santo
3255
es, noble senado, aquéste;
para la segunda os guardo
lo que falta de esta historia:
perdonaréis entretanto.